🇨🇺📻📡 Radio SHADDAI.🔥🇨🇺. La 1ra 🎙en llevar Palabra de Dios a tu vida .Baracoa. 🤗
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Al carecer de emisora cristiana en nuestro país queremos transmitir palabra de Dios hasta tu Hogar.
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Este hombre es tetrapléjico, pero no está detenido.No puede mover su cuerpo… ¡pero su espíritu está encendido! 🔥Con un soporte, predica en las calles, recordándonos que la Palabra de Dios no tiene barreras.

Muchos tienen salud, libertad y voz… pero callan.Él, en su limitación, habla con más poder que muchos en libertad.

Predicar no depende de las circunstancias, sino de la convicción.
Cuando el fuego de Cristo arde en el corazón, ni la enfermedad, ni el cansancio, ni las limitaciones pueden apagarlo.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

Que su ejemplo nos sacuda.No es tiempo de excusas. Es tiempo de predicar. ✝️🔥
Hay heridas que nadie ve, dolores que nadie entiende…Pero Dios sí los conoce. Él no ignora tus lágrimas, ni tu cansancio, ni ese dolor silencioso que llevas dentro.

Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Salmos 147:3

Si hoy te sientes roto, recuerda: no estás solo.Tu corazón tiene un Sanador, y sus manos son más suaves que cualquier vendaje humano.Déjale acercarse. Déjale sanar.

Él no solo restaura… Él hace nuevas todas las cosas.
Síndrome del impostor

Lee: Romanos 12:3-8

¿A veces te consideras un fraude? ¡No eres el único! A finales de la década de 1970, dos investigadores identificaron el «síndrome del impostor» como la condición de dudar de los talentos o capacidades personales y considerarse un fraude. Incluso personas exitosas y brillantes luchan con la sensación de incapacidad, preocupándose de que si alguien espiara detrás de la cortina de sus vidas, vería cuánto desconocen.

Pablo exhorta a la iglesia en Roma del primer siglo a ser humilde: «que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura» (Romanos 12:3). Es importante no sobrevalorar nuestras habilidades, pero cuando dudamos de nuestra valía, vamos demasiado lejos y despreciamos los talentos que Dios ha dado a otros para servirlo. Pensar de nosotros mismos «con cordura» es valorar de manera sensata y realista lo que ofrecemos. Pablo nos insta a no vacilar, sino abrazar quiénes somos «conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno». Así se edifica el cuerpo de creyentes de Dios (vv. 4-8).

En lugar de desvalorizar nuestras ofrendas con el síndrome del impostor, valoremos los dones de Dios en nosotros. Al aceptar con gratitud su gracia, no nos consideramos ni mucho ni poco. Y así, agradamos a nuestro Padre y edificamos el cuerpo de Cristo.

Elisa Morgan

#NuestroPanDiario