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Al carecer de emisora cristiana en nuestro país queremos transmitir palabra de Dios hasta tu Hogar.
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OBEDECER EN LO PEQUEÑO PREPARA PARA LO GRANDE
“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel.” – Lucas 16:10

Todos deseamos alcanzar el éxito, la bendición, llegar a lo más alto, ser reconocidos y ver la mano de Dios obrando en grande en nuestras vidas. Pero quienes han llegado a ese nivel saben que no ha sido fácil ni ha ocurrido de la noche a la mañana. Ha sido el resultado de una continua cadena de pequeñas decisiones de obediencia que, con el tiempo, se reflejan en una gran victoria.

La obediencia no se forja en los grandes momentos, sino en los detalles diarios: en lo que nadie ve, en lo que parece insignificante, en lo que se hace en silencio y con amor. Es un entrenamiento constante del corazón. Si aprendemos a ser fieles y obedientes en lo pequeño, Dios podrá confiarnos cosas más grandes; pero si descuidamos lo pequeño, difícilmente estaremos preparados para algo superior.

Todos tenemos capacidades, dones y talentos, pero lo importante no es solo tenerlos, sino ponerlos al servicio del Señor con humildad y perseverancia. A veces podemos pensar que estamos listos para encargos grandes y que las tareas pequeñas son menos importantes. Sin embargo, es precisamente en esas cosas pequeñas donde Dios prueba nuestra fidelidad, nuestra entrega y nuestro amor genuino hacia Él.

Hace unos años, alguien muy querido me dijo algo que marcó mi corazón: “Dios no tiene misiones grandes ni pequeñas, todas son importantes.”
Cada tarea, cada acto de servicio, cada gesto de obediencia cuenta en el Reino de Dios. Si somos fieles en lo poco, Dios verá nuestro corazón y nos confiará más.

Porque Él no mira el tamaño de lo que hacemos, sino la disposición con la que lo hacemos. La obediencia radical comienza tratando las cosas pequeñas como si fueran grandes, sabiendo que en cada paso de fidelidad Dios está preparando nuestro corazón para mayores responsabilidades y bendiciones.

Señor, gracias por recordarme hoy que todo comienza en lo pequeño. Enséñame a ser fiel en cada detalle, a obedecerte en lo cotidiano, en lo que nadie ve, en lo que parece sin importancia. Que mi corazón sea constante, diligente y humilde, para que cuando lleguen las grandes oportunidades, pueda servirte con madurez y gratitud. Quiero ser fiel en lo poco, Señor, para ser digno de lo mucho que Tú tienes preparado para mí. Amén.

#CaminarDiario
DEJA DE SUFRIR POR COSAS IMAGINARIAS.

A veces el dolor no viene del mundo,
sino de los mundos que inventamos en la mente.
Nos castigamos por historias que nunca ocurrieron,
por palabras que nadie dijo, por finales que solo imaginamos.

Nos volvemos prisioneros de pensamientos que no existen,
como si la mente jugara a lastimarse con sombras.
Y mientras sufrimos por lo que no fue,
la vida sigue pasando frente a nosotros, silenciosa, real.

El sol sigue saliendo, aunque la mente insista en la tormenta.
El presente espera ser abrazado,
pero estamos ocupados reviviendo fantasmas.
Tal vez el verdadero despertar sea entender
que nada duele más que lo que inventamos nosotros mismos.

La paz llega cuando dejamos de luchar
con lo que solo vive en nuestra imaginación.

#Reflexiones
Destellos de memoria

Lee: Juan 20:18-20, 30-31

Comenzaba el invierno de 1941. El servicio dominical acababa de concluir. Mientras su padre se quedaba en la pequeña iglesia, mi papá y sus hermanos caminaron hasta su casa. Cuando el padre subió la colina nevada hasta la granja, iba llorando: Pearl Harbor había sido bombardeado. Sus hijos, incluido mi padre, irían a la guerra. Mi papá siempre recordaba ese momento con vívido detalle.

Los investigadores llaman a esos eventos «destellos de memoria»: recuerdos vívidos grabados en nuestra mente. Piensa en el 9/11, o el día en que perdiste a alguien cercano, o también en tu experiencia más alegre.

Imagina los destellos de memoria de los discípulos de Jesús. Fueron testigos de un milagro tras otro. De repente, se desató una catástrofe. El Hijo de Dios fue arrestado y crucificado. Pero luego, ¡la resurrección! María Magdalena corrió a decirles que «había visto al Señor» (Juan 20:18). Pero ellos, atemorizados, se escondieron. No creyeron la noticia (Lucas 24:11), hasta que «vino Jesús […]. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor» (Juan 20:19-20).

Juan resumió esos momentos: «estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (v. 31). «Destellos de memoria» con significado eterno.

Tim Gustafson

#NuestroPanDiario
LA RECOMPENSA DE LA OBEDIENCIA
“Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.” Deuteronomio 28:2

Toda obediencia tiene su recompensa. Al llegar al final de este mes, recordemos que la obediencia radical abre puertas, atrae el favor de Dios y multiplica Su gracia sobre nuestras vidas.

Obedecer es una decisión, un acto de amor y de fe, una muestra sincera del deseo de agradar a Aquel a quien servimos. No es un simple gesto ni una acción aislada, porque el Señor mira el corazón y se agrada de quienes le obedecen, incluso cuando hacerlo significa ir contracorriente.

Durante los 31 devocionales de este mes de octubre hemos reflexionado sobre lo importante que es la obediencia. Hemos hablado de la bendición que produce, de lo que no es obediencia, y de hombres y mujeres en la Palabra de Dios que fueron obedientes y vieron la recompensa de parte del cielo en sus vidas.

La Biblia nos enseña que hay un galardón y una recompensa grande para quienes obedecen los mandamientos del Señor y los ponen por obra. La vida eterna es la mayor de ellas. Si caminamos en obediencia y humildad, si hacemos la voluntad del Señor con un corazón sincero, al final de nuestros días recibiremos la corona incorruptible que Él promete a los que permanecen fieles.

La obediencia no es un acto puntual, sino una forma de vida. Es una sucesión de decisiones diarias, de pasos firmes que nos enseñan a vivir en santidad. Y cuando fallamos, cuando tropezamos o nos desviamos del camino, el corazón obediente se arrepiente rápidamente, pide perdón, y vuelve al sendero estrecho, pero seguro, que lleva a la vida eterna.

Propongamos en nuestro corazón caminar en obediencia, ser fieles al Señor en lo mucho y en lo poco, confiando en que Su palabra se cumplirá: no tendremos que perseguir las bendiciones, ellas nos alcanzarán.

Señor, danos un corazón obediente. Que todas las enseñanzas que hemos recibido este mes queden selladas en lo más profundo de nuestro ser. Recuérdanos cada día que no hay mayor demostración de amor hacia Ti que obedecer Tu voz y hacer Tu voluntad por encima de la nuestra. Gracias, Jesús, por ser nuestro mayor ejemplo de obediencia. En ese camino queremos seguir todos los días de nuestra vida. Amén.

#CaminarDiario