📕❤️Devocional: ”QUE EL SEÑOR TE GUÍE EN EL AMOR VERDADERO ”🕊️
Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.
(2 Tesalonicenses 3:5)
¿Conoces ese amor perfecto y soñado que todos desean tener y apreciar? Sí, ese amor constante, fiel y verdadero no es un sueño. Existe y está disponible para ti y para mí. Dios ha dado pruebas de ese amor incondicional que llena el corazón de aliento y de esperanza. Todo está en su Palabra...
Tal vez aún no lo hayas experimentado, pero el amor de Dios puede transformar tu vida ahora mismo. Conócelo y responde a ese maravilloso amor divino. Acércate y descubre cómo y por qué Jesús te ama tanto, hasta el punto de dar su vida por ti. ¡Persevera en ese descubrimiento!
Acércate al infinito amor de Dios
El Amor es una persona. Y él decidió amarnos, aunque no lo merecíamos. ¡Esto es maravilloso!
Dios expresó su amor infinito al darnos a Jesucristo. Conéctate con él.
Ora y dale gracias a Dios por amarte. Por eso eres una persona tan preciosa.
El amor de Dios no es un mero sentimiento, sino una conexión de afecto, el compromiso de una relación personal. Es una entrega sacrificial que se traduce en la gracia de Jesús.
La Biblia es la carta de amor de Dios, escrita y preservada para sus seres queridos. Pasa tiempo leyéndola y conociendo mejor a Jesús. Él es la expresión del profundo amor de Dios.
Ora:
Señor, ayúdame a reconocer tu verdadero amor. Tu amor no tiene límites, es verdadero, perdonador y ahuyenta todo miedo. Gracias porque en el amor de Cristo me siento más fuerte y seguro. Sé que estoy firme en tus manos, Padre. Ayúdame a transmitir a los demás el precioso amor que he recibido de ti. Ayúdame a amar al Señor sobre todas las cosas y a mis hermanos y hermanas como a mí mismo. En el nombre de Jesús, amén.
Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.
(2 Tesalonicenses 3:5)
¿Conoces ese amor perfecto y soñado que todos desean tener y apreciar? Sí, ese amor constante, fiel y verdadero no es un sueño. Existe y está disponible para ti y para mí. Dios ha dado pruebas de ese amor incondicional que llena el corazón de aliento y de esperanza. Todo está en su Palabra...
Tal vez aún no lo hayas experimentado, pero el amor de Dios puede transformar tu vida ahora mismo. Conócelo y responde a ese maravilloso amor divino. Acércate y descubre cómo y por qué Jesús te ama tanto, hasta el punto de dar su vida por ti. ¡Persevera en ese descubrimiento!
Acércate al infinito amor de Dios
El Amor es una persona. Y él decidió amarnos, aunque no lo merecíamos. ¡Esto es maravilloso!
Dios expresó su amor infinito al darnos a Jesucristo. Conéctate con él.
Ora y dale gracias a Dios por amarte. Por eso eres una persona tan preciosa.
El amor de Dios no es un mero sentimiento, sino una conexión de afecto, el compromiso de una relación personal. Es una entrega sacrificial que se traduce en la gracia de Jesús.
La Biblia es la carta de amor de Dios, escrita y preservada para sus seres queridos. Pasa tiempo leyéndola y conociendo mejor a Jesús. Él es la expresión del profundo amor de Dios.
Ora:
Señor, ayúdame a reconocer tu verdadero amor. Tu amor no tiene límites, es verdadero, perdonador y ahuyenta todo miedo. Gracias porque en el amor de Cristo me siento más fuerte y seguro. Sé que estoy firme en tus manos, Padre. Ayúdame a transmitir a los demás el precioso amor que he recibido de ti. Ayúdame a amar al Señor sobre todas las cosas y a mis hermanos y hermanas como a mí mismo. En el nombre de Jesús, amén.
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
Plan de lectura- ATESORANDO SABIDURIA LA FORTUNA DE ESCUCHAR A DIOS 365
Día -87
S. Juan 3:1-36 RVR1960
[1] Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. [2] Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. [3] Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. [4] Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? [5] Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. [6] Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. [7] No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. [8] El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. [9] Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? [10] Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? [11] De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. [12] Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? [13] Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. [14] Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, [15] para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. [16] Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. [17] Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. [18] El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. [19] Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. [20] Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. [21] Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. [22] Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. [23] Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. [24] Porque Juan no había sido aún encarcelado. [25] Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. [26] Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. [27] Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. [28] Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. [29] El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. [30] Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. [31] El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. [32] Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. [33] El que recibe su testimonio, este atestigua que Dios es veraz. [34] Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. [35] El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. [36] El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
👇🏻👇🏻👇🏻👇🏻
Día -87
S. Juan 3:1-36 RVR1960
[1] Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. [2] Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. [3] Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. [4] Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? [5] Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. [6] Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. [7] No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. [8] El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. [9] Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? [10] Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? [11] De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. [12] Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? [13] Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. [14] Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, [15] para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. [16] Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. [17] Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. [18] El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. [19] Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. [20] Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. [21] Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. [22] Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. [23] Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. [24] Porque Juan no había sido aún encarcelado. [25] Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. [26] Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. [27] Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. [28] Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. [29] El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. [30] Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. [31] El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. [32] Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. [33] El que recibe su testimonio, este atestigua que Dios es veraz. [34] Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. [35] El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. [36] El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
👇🏻👇🏻👇🏻👇🏻
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
Dear God,
When my body runs on empty and my mind keeps racing, invite me into Your rest. Quiet the inner voice that pushes me beyond healthy limits and remind me that my worth is not measured by productivity but by Your love. “Come to me, all you who are weary and burdened, and I will give you rest.” (Matthew 11:28)
Refresh my energy for every task ahead. Help me set wise boundaries, honor moments of rest, and release worries I cannot fix. Let Your peace settle over my heart and my home, restoring what feels worn down and renewing my perspective for tomorrow.
In Jesus’ name, amen. 🙏
When my body runs on empty and my mind keeps racing, invite me into Your rest. Quiet the inner voice that pushes me beyond healthy limits and remind me that my worth is not measured by productivity but by Your love. “Come to me, all you who are weary and burdened, and I will give you rest.” (Matthew 11:28)
Refresh my energy for every task ahead. Help me set wise boundaries, honor moments of rest, and release worries I cannot fix. Let Your peace settle over my heart and my home, restoring what feels worn down and renewing my perspective for tomorrow.
In Jesus’ name, amen. 🙏
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
Querido Dios,
Cuando mi cuerpo esté vacío y mi mente siga corriendo, invítame a tu descanso. Calma la voz interior que me empuja más allá de los límites saludables y me recuerda que mi valor no se mide por la productividad, sino por tu amor. "Ven a mí, todos los que están cansados y agobiados, y yo los haré descansar". (Mateo 11:28)
Refrescar mi energía para cada tarea que se avecina. Ayúdame a establecer límites sabios, honrar los momentos de descanso y liberar las preocupaciones que no puedo arreglar. Deja que tu paz se asiente sobre mi corazón y mi hogar, restaurando lo que se siente desgastado y renovando mi perspectiva para el mañana.
En el nombre de Jesús, amén. 🙏
Cuando mi cuerpo esté vacío y mi mente siga corriendo, invítame a tu descanso. Calma la voz interior que me empuja más allá de los límites saludables y me recuerda que mi valor no se mide por la productividad, sino por tu amor. "Ven a mí, todos los que están cansados y agobiados, y yo los haré descansar". (Mateo 11:28)
Refrescar mi energía para cada tarea que se avecina. Ayúdame a establecer límites sabios, honrar los momentos de descanso y liberar las preocupaciones que no puedo arreglar. Deja que tu paz se asiente sobre mi corazón y mi hogar, restaurando lo que se siente desgastado y renovando mi perspectiva para el mañana.
En el nombre de Jesús, amén. 🙏
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
📖❤️Devocional diario: “Tome aliento tu corazón”🕊️
“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.” Salmo 31:24.
Si lees todo el Salmo 31 verás que David lo escribió en un momento de angustia, tristeza, dolor y agotamiento. No sabemos exactamente qué provocó ese estado de ánimo, pero si has leído sus historias en la Biblia sabrás que este rey pasó por situaciones muy difíciles.
Por años fue perseguido por el rey Saúl, por los filisteos, por los amonitas y moabitas, por los de la tribu de Benjamín, por su amigo íntimo, ¡hasta por sus hijos!, pero cuando se encontraba en cualquiera de esas situaciones, clamaba a Dios y confiaba que Él lo ayudaría en su necesidad.
Hay momentos en que sentimos que no tenemos en quién confiar. Nuestros seres queridos están sobrellevando sus propios problemas, nuestros amigos no nos entienden como quisiéramos, y quienes podrían darnos un buen consejo no están disponibles. ¿Será esta una estrategia del cielo para encontrarnos con el Soberano Señor?
Fíjate lo que hacía este rey de Israel: Se refugiaba en el Señor. Puedes volver a leer nuestro versículo de cabecera y lo vas a encontrar en cada una de sus situaciones límite. Las respuestas venías exclusivamente de Dios. Siempre encontró fortaleza en la debilidad, esperanza en las crisis, perdón en el arrepentimiento, nuevas fuerzas en el agotamiento, y aliento al corazón cuando parecía desmayar.
Puede parecer obvio, pero la manera de mostrar nuestra confianza en Dios cuando estamos abrumados es apartándonos del problema y volviéndonos a Él. Hacerlo podría parecer poco aconsejable, ya que un problema puede ser tan grande que exija que le prestemos nuestra total atención. Sin embargo, confiar en Dios durante una prueba significa llevar nuestra necesidad primero a Él.
En medio de dificultades, algunas veces nos inclinamos a superarlas utilizando nuestras propias fuerzas, pero la realidad es que eso nunca es efectivo, al menos no por mucho tiempo. En cambio, el Señor quiere que nos acerquemos a Él y creamos que es nuestro Ayudador.
Las tormentas de la vida vendrán, pero al confiar en Dios a través de ellas, nuestro corazón volverá a tomar aliento y nos mantendremos firmes sabiendo que, pase lo que pase, estamos cerca de Aquel que nos ayudará a superarlas.
“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.” Salmo 31:24.
Si lees todo el Salmo 31 verás que David lo escribió en un momento de angustia, tristeza, dolor y agotamiento. No sabemos exactamente qué provocó ese estado de ánimo, pero si has leído sus historias en la Biblia sabrás que este rey pasó por situaciones muy difíciles.
Por años fue perseguido por el rey Saúl, por los filisteos, por los amonitas y moabitas, por los de la tribu de Benjamín, por su amigo íntimo, ¡hasta por sus hijos!, pero cuando se encontraba en cualquiera de esas situaciones, clamaba a Dios y confiaba que Él lo ayudaría en su necesidad.
Hay momentos en que sentimos que no tenemos en quién confiar. Nuestros seres queridos están sobrellevando sus propios problemas, nuestros amigos no nos entienden como quisiéramos, y quienes podrían darnos un buen consejo no están disponibles. ¿Será esta una estrategia del cielo para encontrarnos con el Soberano Señor?
Fíjate lo que hacía este rey de Israel: Se refugiaba en el Señor. Puedes volver a leer nuestro versículo de cabecera y lo vas a encontrar en cada una de sus situaciones límite. Las respuestas venías exclusivamente de Dios. Siempre encontró fortaleza en la debilidad, esperanza en las crisis, perdón en el arrepentimiento, nuevas fuerzas en el agotamiento, y aliento al corazón cuando parecía desmayar.
Puede parecer obvio, pero la manera de mostrar nuestra confianza en Dios cuando estamos abrumados es apartándonos del problema y volviéndonos a Él. Hacerlo podría parecer poco aconsejable, ya que un problema puede ser tan grande que exija que le prestemos nuestra total atención. Sin embargo, confiar en Dios durante una prueba significa llevar nuestra necesidad primero a Él.
En medio de dificultades, algunas veces nos inclinamos a superarlas utilizando nuestras propias fuerzas, pero la realidad es que eso nunca es efectivo, al menos no por mucho tiempo. En cambio, el Señor quiere que nos acerquemos a Él y creamos que es nuestro Ayudador.
Las tormentas de la vida vendrán, pero al confiar en Dios a través de ellas, nuestro corazón volverá a tomar aliento y nos mantendremos firmes sabiendo que, pase lo que pase, estamos cerca de Aquel que nos ayudará a superarlas.
🔥1
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
"REFLEXIÓN
📖🙏Comparte a Cristo de forma natural
Compartir a Cristo de forma natural es una de las formas más efectivas y sencillas de evangelizar. Se trata de aprovechar las oportunidades que Dios nos da en nuestro día a día para hablar de Él y de su amor a las personas que nos rodean. No se trata de forzar una conversación o de imponer nuestra fe, sino de ser testigos auténticos y amables de lo que Cristo ha hecho en nuestra vida.
La Biblia nos muestra que compartir a Cristo de forma natural es algo que los primeros cristianos practicaban con frecuencia y con fruto. A continuación, explicaremos algunos principios bíblicos sobre cómo hacerlo:
Compartir a Cristo con nuestro ejemplo
La primera forma de compartir a Cristo de forma natural es con nuestro ejemplo. Es decir, nuestra conducta debe reflejar el carácter y los valores de Cristo, para que los demás vean la diferencia que Él hace en nosotros.
La Biblia nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Recordemos que somos la luz del mundo y según este versículo, estamos llamados a ser luz con nuestro testimonio.
Nuestro ejemplo debe ser coherente con nuestro mensaje. Es decir, no podemos hablar de Cristo si vivimos en pecado o si somos hipócritas. La Biblia nos advierte: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gálatas 6:7). Por eso, debemos examinarnos a nosotros mismos y confesar nuestros pecados a Dios, para recibir su perdón y su limpieza (1 Juan 1:9).
Por otra parte, nuestro ejemplo debe ser humilde y servicial. No podemos hablar de Cristo si somos orgullosos o egoístas, pues la Biblia nos enseña: “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás” (Filipenses 2:3-4). Por eso, debemos seguir el ejemplo de Cristo, que se despojó a sí mismo y se hizo siervo (Filipenses 2:5-8).
Compartir a Cristo con nuestra palabra
La segunda forma de compartir a Cristo de forma natural es con nuestra palabra. Esto implica que nuestra palabra debe expresar el evangelio y el testimonio de lo que Cristo ha hecho en nuestra vida. De hecho, la Biblia nos dice: “Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree” (Romanos 1:16).
Nuestra palabra también debe ser oportuna y sabia, debido a que no podemos hablar de Cristo sin discernir el momento y el modo adecuados para hacerlo. Al respecto de esto, la Biblia nos aconseja: “Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona” (Colosenses 4:6). Por eso, debemos estar atentos al Espíritu Santo, que nos guía y nos da las palabras en el momento adecuado (Juan 14:26).
También, nuestra palabra debe ser respetuosa y amorosa, pues no podemos hablar de Cristo sin considerar los sentimientos y las creencias de los demás. De hecho, en la Biblia se nos exhorta: “Sino {santificad} a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero {hacedlo} con mansedumbre y reverencia” (1 Pedro 3:15). Es decir que estamos llamados a hablar la verdad en amor (Efesios 4:15).
Compartir a Cristo con nuestra oración
La tercera forma de compartir a Cristo de forma natural es con nuestra oración. Es decir, podemos usar nuestra oración para pedir por la salvación y el crecimiento espiritual de los demás. De hecho, la Biblia fundamenta esto en: “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para {su} salvación” (Romanos 10:1).
📖🙏Comparte a Cristo de forma natural
Compartir a Cristo de forma natural es una de las formas más efectivas y sencillas de evangelizar. Se trata de aprovechar las oportunidades que Dios nos da en nuestro día a día para hablar de Él y de su amor a las personas que nos rodean. No se trata de forzar una conversación o de imponer nuestra fe, sino de ser testigos auténticos y amables de lo que Cristo ha hecho en nuestra vida.
La Biblia nos muestra que compartir a Cristo de forma natural es algo que los primeros cristianos practicaban con frecuencia y con fruto. A continuación, explicaremos algunos principios bíblicos sobre cómo hacerlo:
Compartir a Cristo con nuestro ejemplo
La primera forma de compartir a Cristo de forma natural es con nuestro ejemplo. Es decir, nuestra conducta debe reflejar el carácter y los valores de Cristo, para que los demás vean la diferencia que Él hace en nosotros.
La Biblia nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Recordemos que somos la luz del mundo y según este versículo, estamos llamados a ser luz con nuestro testimonio.
Nuestro ejemplo debe ser coherente con nuestro mensaje. Es decir, no podemos hablar de Cristo si vivimos en pecado o si somos hipócritas. La Biblia nos advierte: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gálatas 6:7). Por eso, debemos examinarnos a nosotros mismos y confesar nuestros pecados a Dios, para recibir su perdón y su limpieza (1 Juan 1:9).
Por otra parte, nuestro ejemplo debe ser humilde y servicial. No podemos hablar de Cristo si somos orgullosos o egoístas, pues la Biblia nos enseña: “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás” (Filipenses 2:3-4). Por eso, debemos seguir el ejemplo de Cristo, que se despojó a sí mismo y se hizo siervo (Filipenses 2:5-8).
Compartir a Cristo con nuestra palabra
La segunda forma de compartir a Cristo de forma natural es con nuestra palabra. Esto implica que nuestra palabra debe expresar el evangelio y el testimonio de lo que Cristo ha hecho en nuestra vida. De hecho, la Biblia nos dice: “Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree” (Romanos 1:16).
Nuestra palabra también debe ser oportuna y sabia, debido a que no podemos hablar de Cristo sin discernir el momento y el modo adecuados para hacerlo. Al respecto de esto, la Biblia nos aconseja: “Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona” (Colosenses 4:6). Por eso, debemos estar atentos al Espíritu Santo, que nos guía y nos da las palabras en el momento adecuado (Juan 14:26).
También, nuestra palabra debe ser respetuosa y amorosa, pues no podemos hablar de Cristo sin considerar los sentimientos y las creencias de los demás. De hecho, en la Biblia se nos exhorta: “Sino {santificad} a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero {hacedlo} con mansedumbre y reverencia” (1 Pedro 3:15). Es decir que estamos llamados a hablar la verdad en amor (Efesios 4:15).
Compartir a Cristo con nuestra oración
La tercera forma de compartir a Cristo de forma natural es con nuestra oración. Es decir, podemos usar nuestra oración para pedir por la salvación y el crecimiento espiritual de los demás. De hecho, la Biblia fundamenta esto en: “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para {su} salvación” (Romanos 10:1).
❤4
Nuestra oración también debe ser constante y ferviente cuando le predicamos a otros, pues no podemos hablar de Cristo sin orar por los que nos escuchan. Incluso, en la Biblia se nos instruye de la siguiente manera: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Por eso, debemos perseverar en la oración, confiando en que Dios es fiel y poderoso para salvar (Hebreos 10:23).
Por otra parte, nuestra oración debe ser agradecida y gozosa, debido a que no podemos hablar de Cristo sin dar gracias a Dios por los que nos oyen. La Biblia nos anima: “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, haciendo siempre con gozo oración por todos vosotros” (Filipenses 1:3-4). Es por ello que también debemos regocijarnos en el Señor, que hace maravillas en medio de nosotros (Salmo 126:3).
La Biblia nos muestra que compartir a Cristo de forma natural es algo que podemos y debemos hacer todos los cristianos. Se trata de vivir y hablar de Cristo con nuestro ejemplo, nuestra palabra y nuestra oración. Así, podremos ser instrumentos de Dios para llevar su luz y su amor al mundo.
Por otra parte, nuestra oración debe ser agradecida y gozosa, debido a que no podemos hablar de Cristo sin dar gracias a Dios por los que nos oyen. La Biblia nos anima: “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, haciendo siempre con gozo oración por todos vosotros” (Filipenses 1:3-4). Es por ello que también debemos regocijarnos en el Señor, que hace maravillas en medio de nosotros (Salmo 126:3).
La Biblia nos muestra que compartir a Cristo de forma natural es algo que podemos y debemos hacer todos los cristianos. Se trata de vivir y hablar de Cristo con nuestro ejemplo, nuestra palabra y nuestra oración. Así, podremos ser instrumentos de Dios para llevar su luz y su amor al mundo.
🔥1
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM
This media is not supported in your browser
VIEW IN TELEGRAM