23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO
18. Espíritu eclesial - Respeto a lo sagrado – El Templo
Cita evangélica
MC 11, 15-17
15 Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él . Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, 16 y prohibió que transportaran cargas por el Templo.17 Y les enseñaba: «¿Acaso no está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? ¡Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones!»
Salmo 86: 9-10
Todas las naciones que has creado
vendrán a postrarse delante de ti
y glorificarán tu Nombre, Señor,
porque tú eres grande, Dios mío,
y eres el único que hace maravillas.
Indicaciones de Padre Pio para comportarnos adecuadamente en el templo
Con el fin de evitar irreverencias e imperfecciones en la casa de Dios, en la iglesia – que el divino Maestro llama casa de oración -, le exhorto en el Señor a practicar o siguiente.
Entre en la iglesia en silencio y con gran respeto, considerándose indigna de aparecer ante la Majestad del Señor. Entre otras consideraciones piadosas, recuerde que nuestra alma es el templo de Dios y, como tal, debemos mantenerla pura y sin mácula ante Dios y sus ángeles.
Avergoncémonos por haber dado acceso al diablo y sus seducciones muchas veces (con su seducción del mundo, su pompa, su llamada a la carne) por no ser capaces de mantener nuestros corazones puros y nuestros cuerpos castos; por haber permitido a nuestros enemigos insinuarse en nuestros corazones, profanando el templo de Dios que somos a través del santo bautismo.
En seguida, tome agua bendita y haga la señal de la cruz con cuidado y lentamente.
En cuanto esté ante Dios en el Santísimo Sacramento, haga una genuflexión devotamente. Después de haber encontrado su lugar, arrodíllese y haga el tributo de su presencia y devoción a Jesús en el Santísimo Sacramento. Confíe todas sus necesidades a Él junto con la de los demás. Hable con Él con abandono filial, dé libre curso a su corazón y dele total libertad para actuar en usted como él crea mejor.
Cuando asistas a la santa misa y a las funciones sagradas, que sea esmerada tu compostura al levantarte, al arrodillarte, al sentarte; y realiza con la mayor devoción todas las prácticas religiosas. Sé modesta en las miradas; no mires a un lado y a otro para ver quién entra o quién sale; no te rías, por respeto al lugar santo y también en atención al que está a tu lado; procura no hablar con nadie a no ser que la caridad o una verdadera necesidad te lo exijan. Si rezas en común, pronuncia distintamente las palabras de la oración, haz bien las pausas y no te apresures nunca.
En resumen, pórtate de modo que los asistentes queden edificados y, por medio de ti, se vean estimulados a glorificar y a amar al Padre del cielo.
Al salir de la iglesia, ten una actitud recogida y tranquila. Saluda primero a Jesús Sacramentado, pídele perdón por las faltas cometidas en su divina presencia, y no te alejes de él sin haberle pedido antes y haber obtenido su paterna bendición.
Cuando estés fuera de la iglesia, sé como todo seguidor del Nazareno debería ser. Sobre todo, sé extremadamente modesta en todo, pues esta es la virtud que, más que cualquier otra, revela los sentimientos del corazón. Nada representa un objeto más fiel o claramente que un espejo. Igualmente, nada representa mejor las buenas cualidades de un alma que la mayor o menor regulación del exterior, como cuando alguien parece más o menos modesta.
Debes ser modesta al hablar, modesta en la sonrisa, modesta en su porte, modesta al caminar. Todo eso debe ser practicado, no por vanidad, con el fin de mostrarte a ti misma, ni con hipocresía con el fin de aparecer buena a los ojos de los demás, sino, por la fuerza interna de la modestia, que reglamenta el funcionamiento exterior del cuerpo.
18. Espíritu eclesial - Respeto a lo sagrado – El Templo
Cita evangélica
MC 11, 15-17
15 Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él . Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, 16 y prohibió que transportaran cargas por el Templo.17 Y les enseñaba: «¿Acaso no está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? ¡Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones!»
Salmo 86: 9-10
Todas las naciones que has creado
vendrán a postrarse delante de ti
y glorificarán tu Nombre, Señor,
porque tú eres grande, Dios mío,
y eres el único que hace maravillas.
Indicaciones de Padre Pio para comportarnos adecuadamente en el templo
Con el fin de evitar irreverencias e imperfecciones en la casa de Dios, en la iglesia – que el divino Maestro llama casa de oración -, le exhorto en el Señor a practicar o siguiente.
Entre en la iglesia en silencio y con gran respeto, considerándose indigna de aparecer ante la Majestad del Señor. Entre otras consideraciones piadosas, recuerde que nuestra alma es el templo de Dios y, como tal, debemos mantenerla pura y sin mácula ante Dios y sus ángeles.
Avergoncémonos por haber dado acceso al diablo y sus seducciones muchas veces (con su seducción del mundo, su pompa, su llamada a la carne) por no ser capaces de mantener nuestros corazones puros y nuestros cuerpos castos; por haber permitido a nuestros enemigos insinuarse en nuestros corazones, profanando el templo de Dios que somos a través del santo bautismo.
En seguida, tome agua bendita y haga la señal de la cruz con cuidado y lentamente.
En cuanto esté ante Dios en el Santísimo Sacramento, haga una genuflexión devotamente. Después de haber encontrado su lugar, arrodíllese y haga el tributo de su presencia y devoción a Jesús en el Santísimo Sacramento. Confíe todas sus necesidades a Él junto con la de los demás. Hable con Él con abandono filial, dé libre curso a su corazón y dele total libertad para actuar en usted como él crea mejor.
Cuando asistas a la santa misa y a las funciones sagradas, que sea esmerada tu compostura al levantarte, al arrodillarte, al sentarte; y realiza con la mayor devoción todas las prácticas religiosas. Sé modesta en las miradas; no mires a un lado y a otro para ver quién entra o quién sale; no te rías, por respeto al lugar santo y también en atención al que está a tu lado; procura no hablar con nadie a no ser que la caridad o una verdadera necesidad te lo exijan. Si rezas en común, pronuncia distintamente las palabras de la oración, haz bien las pausas y no te apresures nunca.
En resumen, pórtate de modo que los asistentes queden edificados y, por medio de ti, se vean estimulados a glorificar y a amar al Padre del cielo.
Al salir de la iglesia, ten una actitud recogida y tranquila. Saluda primero a Jesús Sacramentado, pídele perdón por las faltas cometidas en su divina presencia, y no te alejes de él sin haberle pedido antes y haber obtenido su paterna bendición.
Cuando estés fuera de la iglesia, sé como todo seguidor del Nazareno debería ser. Sobre todo, sé extremadamente modesta en todo, pues esta es la virtud que, más que cualquier otra, revela los sentimientos del corazón. Nada representa un objeto más fiel o claramente que un espejo. Igualmente, nada representa mejor las buenas cualidades de un alma que la mayor o menor regulación del exterior, como cuando alguien parece más o menos modesta.
Debes ser modesta al hablar, modesta en la sonrisa, modesta en su porte, modesta al caminar. Todo eso debe ser practicado, no por vanidad, con el fin de mostrarte a ti misma, ni con hipocresía con el fin de aparecer buena a los ojos de los demás, sino, por la fuerza interna de la modestia, que reglamenta el funcionamiento exterior del cuerpo.
Por tanto, sé humilde de corazón, circunspecta en las palabras, prudente en sus resoluciones. Sé siempre económica al hablar, asidua a la buena lectura, atenta en tu trabajo, modesta en tu conversación. No seas desagradable con nadie, sino benevolente para con todos y respetuosa con los más ancianos. Que ninguna mirada siniestra salga de tí, que ninguna palabra osada escape de tus labios, que nunca hagas una acción indecente o de alguna forma gratuita; nunca especialmente una acción gratuita o un tono de voz petulante.
En suma, deja que todo tu exterior sea una imagen vívida de la compostura de tu alma.
Mantén siempre la modestia del divino Maestro ante tus ojos, como un ejemplo; este Maestro que, según las palabras del Apóstol a los Corintios, colocó la modestia de Jesucristo en pie de igualdad con la mansedumbre, que era su virtud particular y casi su característica: “Ahora yo, Paulo, os ruego, por la mansedumbre y humildad de Cristo”, y de acuerdo con tal modelo perfecto, reforma todas tus acciones externas, que deben ser reflejos fieles, revelando los afectos de tu interior.
Nunca te olvides de este modelo divino, Annita. Intenta ver una cierta majestad adorable en tu presencia, una cierta agradable autoridad en tu modo de hablar, una cierta agradable dignidad en el andar, en el mirar, en el hablar, al conversar; una cierta dulce serenidad del rostro.
Imagina esa extremadamente compuesta y dulce expresión con la que él llamó a la multitud, haciendo que dejasen ciudades y castillos, llevándolos a las montañas, los bosques, a la soledad y las playas desiertas del mar, olvidando totalmente la comida, la bebida y los quehaceres domésticos.
Así, intentemos imitar, tanto como nos sea posible, estas acciones modestas y dignas. Y hagamos lo mejor para ser, en lo que sea posible, semejantes a Él en la tierra, con el fin de que podamos ser más perfectos y más semejantes a Él por toda la eternidad en la Jerusalén celeste.
Termino aquí, pues soy incapaz de continuar, recomendando que nunca te olvides de mí ante Jesús, especialmente durante estos días de extrema aflicción para mí.
...
Me despido de ti con el beso santo del Señor. Yo soy siempre su siervo.
Fray Pío, capuchino
(Carta del 25 de julio de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 86)
En suma, deja que todo tu exterior sea una imagen vívida de la compostura de tu alma.
Mantén siempre la modestia del divino Maestro ante tus ojos, como un ejemplo; este Maestro que, según las palabras del Apóstol a los Corintios, colocó la modestia de Jesucristo en pie de igualdad con la mansedumbre, que era su virtud particular y casi su característica: “Ahora yo, Paulo, os ruego, por la mansedumbre y humildad de Cristo”, y de acuerdo con tal modelo perfecto, reforma todas tus acciones externas, que deben ser reflejos fieles, revelando los afectos de tu interior.
Nunca te olvides de este modelo divino, Annita. Intenta ver una cierta majestad adorable en tu presencia, una cierta agradable autoridad en tu modo de hablar, una cierta agradable dignidad en el andar, en el mirar, en el hablar, al conversar; una cierta dulce serenidad del rostro.
Imagina esa extremadamente compuesta y dulce expresión con la que él llamó a la multitud, haciendo que dejasen ciudades y castillos, llevándolos a las montañas, los bosques, a la soledad y las playas desiertas del mar, olvidando totalmente la comida, la bebida y los quehaceres domésticos.
Así, intentemos imitar, tanto como nos sea posible, estas acciones modestas y dignas. Y hagamos lo mejor para ser, en lo que sea posible, semejantes a Él en la tierra, con el fin de que podamos ser más perfectos y más semejantes a Él por toda la eternidad en la Jerusalén celeste.
Termino aquí, pues soy incapaz de continuar, recomendando que nunca te olvides de mí ante Jesús, especialmente durante estos días de extrema aflicción para mí.
...
Me despido de ti con el beso santo del Señor. Yo soy siempre su siervo.
Fray Pío, capuchino
(Carta del 25 de julio de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 86)
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23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO 19. Fraternidad
Cita evangélica
Mt 23:8
8En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un maestro y todos ustedes son hermanos.
Jn 13: 34, 36
34Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto, todos reconocerán que ustedes son mis discípulos en el amor que se tengan los unos a los otros.
Salmo 133
¡Qué bueno y agradable
es que los hermanos vivan unidos!
Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,
que desciende por la barba
- la barba de Aarón -
hasta el borde de sus vestiduras.
Es como el rocío de Hermón
que cae sobre las montañas de Sión.
Allí el Señor da su bendición,
la vida para siempre.
Fragmento Padre Pio
Sé buena con el prójimo y no te dejes llevar por los impulsos de cólera; en esos momentos repite con mucha frecuencia estas palabras del Maestro: «Yo amo a estos prójimos, Padre eterno, porque Tú los amas», y tú me los has dado por hermanos, y quieres que, como tú los amas, así los ame yo. Y ama más todavía a estas niñas, tus discípulas, con las cuales la mano misma de la providencia divina te ha acompañado y unido con una unión celestial. Y no te extrañes ante los arrebatos de impaciencia que acostumbras tener, porque en ellos no habrá culpa más que cuando procedan de una voluntad consciente, es decir, con una advertencia que no se esfuerza por dominarlos. Soporta a esas pobres niñas, acarícialas, tenlas en tu corazón, mi queridísima hijita, como yo te tengo en el mío, cultivando un grandísimo y particularísimo deseo de tu perfeccionamiento espiritual, porque el mismo Dios me ha obligado a todo esto.
(11 de junio de 1918, a Herminia Gargani – Ep. III, p. 735)
Cita evangélica
Mt 23:8
8En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un maestro y todos ustedes son hermanos.
Jn 13: 34, 36
34Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto, todos reconocerán que ustedes son mis discípulos en el amor que se tengan los unos a los otros.
Salmo 133
¡Qué bueno y agradable
es que los hermanos vivan unidos!
Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,
que desciende por la barba
- la barba de Aarón -
hasta el borde de sus vestiduras.
Es como el rocío de Hermón
que cae sobre las montañas de Sión.
Allí el Señor da su bendición,
la vida para siempre.
Fragmento Padre Pio
Sé buena con el prójimo y no te dejes llevar por los impulsos de cólera; en esos momentos repite con mucha frecuencia estas palabras del Maestro: «Yo amo a estos prójimos, Padre eterno, porque Tú los amas», y tú me los has dado por hermanos, y quieres que, como tú los amas, así los ame yo. Y ama más todavía a estas niñas, tus discípulas, con las cuales la mano misma de la providencia divina te ha acompañado y unido con una unión celestial. Y no te extrañes ante los arrebatos de impaciencia que acostumbras tener, porque en ellos no habrá culpa más que cuando procedan de una voluntad consciente, es decir, con una advertencia que no se esfuerza por dominarlos. Soporta a esas pobres niñas, acarícialas, tenlas en tu corazón, mi queridísima hijita, como yo te tengo en el mío, cultivando un grandísimo y particularísimo deseo de tu perfeccionamiento espiritual, porque el mismo Dios me ha obligado a todo esto.
(11 de junio de 1918, a Herminia Gargani – Ep. III, p. 735)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
20. *El Silencio*
*Cita evangélica*
Mt 6:5-8
5Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto: y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.7Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. 8No hagan como ellos, por el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Salmo 52: 3-6
¿Por qué te jactas de tu malicia,
hombre prepotente y sin piedad?
Estás todo el día tramando maldades,
tu lengua es como navaja afilada,
y no haces más que engañar.
Prefieres el mal al bien,
la mentira a la verdad;
armas las palabras hirientes,
¡lengua mentirosa!
Salmo 15: 3
Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?
¿quién habitará en tu santa Montaña?
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.
*Palabras de Padre Pio*
Hay gozos tan sublimes y dolores tan profundos, que es imposible expresarlos con palabras. El silencio es el último recurso del alma, tanto cuando la felicidad es indecible como cuando los apuros son extremos (ASN, 43).
Humillaos amorosamente delante de Dios y de los hombres porque Dios habla a quien tiene las orejas abiertas hacia el suelo. Ama el silencio, porque en el mucho hablar hay siempre algo de culpa. Mantente en el retiro cuanto te sea posible, porque en el retiro el Señor habla al alma libremente y el alma está en mejor situación para escuchar su voz. Reduce tus visitas y sopórtalas cristianamente cuando te las hagan a ti (Epist.III, p.432).
No os entreguéis tan intensamente a la actividad de Marta que olvidéis el silencio y el abandono de María. La Virgen, que concilia tan perfectamente ambas cosas, os sirva de dulce modelo y de inspiración (CE, 45).
*Palabras de San Rafael Arnaiz*
“Desde que salí de mi Trapa no escucho más que ruidos... La única música que no me molesta es la plegaria... Pero ésta en el mundo se oye poco... Todo lo demás son ruidos. Mucha gente me pregunta acerca del silencio de la Trapa, y yo no sé qué contestar, pues el silencio de la Trapa no es silencio..., es un concierto sublime que el mundo no comprende... Es ese silencio que dice: No metas ruido, Hermano, que estoy hablando con Dios…”
20. *El Silencio*
*Cita evangélica*
Mt 6:5-8
5Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto: y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.7Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. 8No hagan como ellos, por el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Salmo 52: 3-6
¿Por qué te jactas de tu malicia,
hombre prepotente y sin piedad?
Estás todo el día tramando maldades,
tu lengua es como navaja afilada,
y no haces más que engañar.
Prefieres el mal al bien,
la mentira a la verdad;
armas las palabras hirientes,
¡lengua mentirosa!
Salmo 15: 3
Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?
¿quién habitará en tu santa Montaña?
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.
*Palabras de Padre Pio*
Hay gozos tan sublimes y dolores tan profundos, que es imposible expresarlos con palabras. El silencio es el último recurso del alma, tanto cuando la felicidad es indecible como cuando los apuros son extremos (ASN, 43).
Humillaos amorosamente delante de Dios y de los hombres porque Dios habla a quien tiene las orejas abiertas hacia el suelo. Ama el silencio, porque en el mucho hablar hay siempre algo de culpa. Mantente en el retiro cuanto te sea posible, porque en el retiro el Señor habla al alma libremente y el alma está en mejor situación para escuchar su voz. Reduce tus visitas y sopórtalas cristianamente cuando te las hagan a ti (Epist.III, p.432).
No os entreguéis tan intensamente a la actividad de Marta que olvidéis el silencio y el abandono de María. La Virgen, que concilia tan perfectamente ambas cosas, os sirva de dulce modelo y de inspiración (CE, 45).
*Palabras de San Rafael Arnaiz*
“Desde que salí de mi Trapa no escucho más que ruidos... La única música que no me molesta es la plegaria... Pero ésta en el mundo se oye poco... Todo lo demás son ruidos. Mucha gente me pregunta acerca del silencio de la Trapa, y yo no sé qué contestar, pues el silencio de la Trapa no es silencio..., es un concierto sublime que el mundo no comprende... Es ese silencio que dice: No metas ruido, Hermano, que estoy hablando con Dios…”
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
21. *María*
*Cita evangélica*
LC 1,38-45
38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó.39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de las montañas de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno. Isabel, llena de Espíritu Santo, 42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 ¡Feliz de ti por haber creído que se cumplirá todo lo que fue anunciado de parte del Señor!»
Salmo 139 :13-14
Tú creaste mis entrañas
me plasmaste en el seno de mi Madre
Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
*Palabras de Padre Pio*
Jesús te haga cada vez más grata a él y más semejante en los caminos del dolor. María, la madre de Jesús y madre nuestra, te conceda entender todo lo que encierra el gran secreto del dolor, cristianamente soportado, y te obtenga también toda la fuerza para poder subir hasta la cima del Calvario, llevando la propia cruz.
Es verdad que, para recorrer este camino, se necesita mucha fuerza; pero, ¡coraje!; el Salvador no permitirá nunca que decrezca su ayuda hacia ti. Por tanto, apresurémonos a unirnos, a mezclarnos, a todas esas almas piadosas y fieles que van junto al divino Maestro. Apresurémonos, digo, para no quedar demasiado atrás en esta santa comitiva; mantengámonos siempre unidos a ella; no la perdamos nunca de vista; que no escape nunca de nuestra vista, porque no la podremos alcanzar, y nos veremos privados de esos tesoros secretos de bien que sólo se encuentran ahí, y excluidos del gozo eterno que sólo en ella y por ella se llega a poseer.
(4 de agosto de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 470)
Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, fiatsecundum verbum tuum, por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.
Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.
Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos también siempre sí al Señor
*"María es la razón de mi esperanza."*
"No me agradezcas a mí, agradécele a ella",
María sea la estrella que os ilumine la senda, os muestre el camino seguro para llegar al Padre del cielo; sea como el ancla a la que os debéis sujetar cada vez más estrechamente en el tiempo de la prueba (Epist.II, p.373).
María convierta en gozo todos los dolores de tu vida
21. *María*
*Cita evangélica*
LC 1,38-45
38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó.39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de las montañas de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno. Isabel, llena de Espíritu Santo, 42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 ¡Feliz de ti por haber creído que se cumplirá todo lo que fue anunciado de parte del Señor!»
Salmo 139 :13-14
Tú creaste mis entrañas
me plasmaste en el seno de mi Madre
Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
*Palabras de Padre Pio*
Jesús te haga cada vez más grata a él y más semejante en los caminos del dolor. María, la madre de Jesús y madre nuestra, te conceda entender todo lo que encierra el gran secreto del dolor, cristianamente soportado, y te obtenga también toda la fuerza para poder subir hasta la cima del Calvario, llevando la propia cruz.
Es verdad que, para recorrer este camino, se necesita mucha fuerza; pero, ¡coraje!; el Salvador no permitirá nunca que decrezca su ayuda hacia ti. Por tanto, apresurémonos a unirnos, a mezclarnos, a todas esas almas piadosas y fieles que van junto al divino Maestro. Apresurémonos, digo, para no quedar demasiado atrás en esta santa comitiva; mantengámonos siempre unidos a ella; no la perdamos nunca de vista; que no escape nunca de nuestra vista, porque no la podremos alcanzar, y nos veremos privados de esos tesoros secretos de bien que sólo se encuentran ahí, y excluidos del gozo eterno que sólo en ella y por ella se llega a poseer.
(4 de agosto de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 470)
Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, fiatsecundum verbum tuum, por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.
Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.
Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos también siempre sí al Señor
*"María es la razón de mi esperanza."*
"No me agradezcas a mí, agradécele a ella",
María sea la estrella que os ilumine la senda, os muestre el camino seguro para llegar al Padre del cielo; sea como el ancla a la que os debéis sujetar cada vez más estrechamente en el tiempo de la prueba (Epist.II, p.373).
María convierta en gozo todos los dolores de tu vida
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
22. *Eucaristía*
Cita evangélica
*MC 14,22-25.
22 Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo.» 23 Después una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. 24 Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que será derramada por muchos. 25Les aseguro que no volveré beberé más del fruto de la vid hasta el día beba el vino nuevo en el Reino de Dios.»
Salmo 107: 8-9
Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres
Porque el sació a los que sufren sed
y colmó de bienes a los hambrientos.
Salmo 132: 15-16
Yo bendeciré con abundantes provisiones
y saciaré de pan a los pobres.
Revestiré a los sacerdotes con la salvación
y sus fieles gritarán de alegría.
*Palabras de Padre Pio*
Fortalécete con el sacramento eucarístico. En medio de tantas desolaciones no deje tu alma de cantar frecuentemente a Dios el himno de la adoración y de la alabanza. Vive siempre alejada de la corrupción de la Jerusalén carnal, de las asambleas profanas, de los espectáculos corruptos y corruptores, de todas esas sociedades de los impíos.
Dispón tus labios, como hizo el divino Redentor, y sigue bebiendo con él las negras aguas del Cedrón, aceptando con piadosa resignación el sufrimiento y la penitencia. Atraviesa con Jesús este torrente, sufriendo con constancia y valentía los desprecios del mundo por amor a Jesús. Vive recogida, y toda tu vida quede escondida en Jesús y con Jesús en el huerto de Getsemaní, es decir, en el silencio de la meditación y de la oración. No te asusten ni la oscuridad de la noche de la humillación y de la soledad ni el aumento de las mortificaciones. Siempre adelante, adelante, Raffaelina; la amargura del torrente de la mortificación no te detenga. La persecución de los mundanos y de todos los que no viven del espíritu de Jesucristo no te aparten de seguir ese camino que han recorrido los santos. Corre siempre por la pendiente del monte de la santidad y no te desanime el sendero escabroso. Sigue caminando junto a Jesús, y si, siguiéndole a él, estás a salvo de todo, es también muy cierto que triunfarás, como siempre, en todo.
(4 de agosto de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 470)
22. *Eucaristía*
Cita evangélica
*MC 14,22-25.
22 Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo.» 23 Después una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. 24 Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que será derramada por muchos. 25Les aseguro que no volveré beberé más del fruto de la vid hasta el día beba el vino nuevo en el Reino de Dios.»
Salmo 107: 8-9
Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres
Porque el sació a los que sufren sed
y colmó de bienes a los hambrientos.
Salmo 132: 15-16
Yo bendeciré con abundantes provisiones
y saciaré de pan a los pobres.
Revestiré a los sacerdotes con la salvación
y sus fieles gritarán de alegría.
*Palabras de Padre Pio*
Fortalécete con el sacramento eucarístico. En medio de tantas desolaciones no deje tu alma de cantar frecuentemente a Dios el himno de la adoración y de la alabanza. Vive siempre alejada de la corrupción de la Jerusalén carnal, de las asambleas profanas, de los espectáculos corruptos y corruptores, de todas esas sociedades de los impíos.
Dispón tus labios, como hizo el divino Redentor, y sigue bebiendo con él las negras aguas del Cedrón, aceptando con piadosa resignación el sufrimiento y la penitencia. Atraviesa con Jesús este torrente, sufriendo con constancia y valentía los desprecios del mundo por amor a Jesús. Vive recogida, y toda tu vida quede escondida en Jesús y con Jesús en el huerto de Getsemaní, es decir, en el silencio de la meditación y de la oración. No te asusten ni la oscuridad de la noche de la humillación y de la soledad ni el aumento de las mortificaciones. Siempre adelante, adelante, Raffaelina; la amargura del torrente de la mortificación no te detenga. La persecución de los mundanos y de todos los que no viven del espíritu de Jesucristo no te aparten de seguir ese camino que han recorrido los santos. Corre siempre por la pendiente del monte de la santidad y no te desanime el sendero escabroso. Sigue caminando junto a Jesús, y si, siguiéndole a él, estás a salvo de todo, es también muy cierto que triunfarás, como siempre, en todo.
(4 de agosto de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 470)
23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO
23. Santidad
Cita evangélica
MT 5,1-12
1 Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor. 2 Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
5 Felices los afligidos porque serán consolados
6 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
7 Felices los misericordiosos porque obtendrán misericordia.
8 Felices los que tienen el corazón puro porque verán a Dios.
9 Felices los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios.
10 Felices los perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos le pertenece el Reino de los Cielos.
11 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Salmo 99: 5
Glorifiquen al Señor nuestro Dios,
adórenlo ante el estrado de sus pies.
¡Santo es el Señor!
Palabras de Padre Pio
El gran bien de tu alma es ser en todo y plenamente de Dios. Quien no es sino de Dios, sólo se entristece por haber ofendido a Dios; y su tristeza por este motivo se queda en una profunda, tranquila y pacífica humildad y sumisión, de la que se recupera apoyándose en la bondad divina, por medio de una dulce y perfecta confianza, sin melancolía ni contrariedad.
Quien no es sino de Dios, no busca más que al mismo Dios; y, porque no es menos en la tribulación que en la prosperidad, permanece en paz en medio de las adversidades.
Quien no es sino de Dios, piensa de continuo en él en todos los momentos de esta vida; y trata de ser cada día mejor ante los ojos de Dios; y encuentra y admira a Dios en todos las criaturas; y exclama con san Agustín: «Todas las criaturas, Señor, me invitan a amarte».
Quien no es sino de Dios, quiere que todos sepan que le quiere servir, que le quiere amar; y se empeña por realizar todos los ejercicios que le ayudan a permanecer unido a él.
Sé, pues, siempre de Dios, mi queridísima hija; no seas más que para él, no deseando más que agradarle a él, y a sus criaturas en él, según él y por él.
(17 de agosto de 1918, a RaquelinaRusso – Ep. III, p. 521)
23. Santidad
Cita evangélica
MT 5,1-12
1 Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor. 2 Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
5 Felices los afligidos porque serán consolados
6 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
7 Felices los misericordiosos porque obtendrán misericordia.
8 Felices los que tienen el corazón puro porque verán a Dios.
9 Felices los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios.
10 Felices los perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos le pertenece el Reino de los Cielos.
11 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Salmo 99: 5
Glorifiquen al Señor nuestro Dios,
adórenlo ante el estrado de sus pies.
¡Santo es el Señor!
Palabras de Padre Pio
El gran bien de tu alma es ser en todo y plenamente de Dios. Quien no es sino de Dios, sólo se entristece por haber ofendido a Dios; y su tristeza por este motivo se queda en una profunda, tranquila y pacífica humildad y sumisión, de la que se recupera apoyándose en la bondad divina, por medio de una dulce y perfecta confianza, sin melancolía ni contrariedad.
Quien no es sino de Dios, no busca más que al mismo Dios; y, porque no es menos en la tribulación que en la prosperidad, permanece en paz en medio de las adversidades.
Quien no es sino de Dios, piensa de continuo en él en todos los momentos de esta vida; y trata de ser cada día mejor ante los ojos de Dios; y encuentra y admira a Dios en todos las criaturas; y exclama con san Agustín: «Todas las criaturas, Señor, me invitan a amarte».
Quien no es sino de Dios, quiere que todos sepan que le quiere servir, que le quiere amar; y se empeña por realizar todos los ejercicios que le ayudan a permanecer unido a él.
Sé, pues, siempre de Dios, mi queridísima hija; no seas más que para él, no deseando más que agradarle a él, y a sus criaturas en él, según él y por él.
(17 de agosto de 1918, a RaquelinaRusso – Ep. III, p. 521)
*Gozos en honor a Padre Pio*
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Un gran amor a las almas y un santo temor de Dios vibraron en tus palabras y estremecieron tu voz. Para hablar del adorado con entereza y valor , haciendo amar al amado sin importar el dolor.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
El Amor de los amores fue la razón de tu amor y el Señor de los señores Te hizo esclavo y señor.
Señor por el señorío que da la fidelidad regada con el rocío de la fe y de la humildad.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Verdad, oración, justicia, celo por la santidad para mostrar las delicias de Dios a la humanidad. Enaltecido san Pío
que mereciste sus llagas líbranos del extravío con que el mal nos empalaga.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
La caridad fue tu guía para llegar hasta Dios y en el candor de María se aquilató tu candor.
Pues no se puede ser santo sin amar lo que Dios ama, por eso bajo su manto te abrigó la santa Dama.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Humildad preciosa prenda, virtud que nos lleva al cielo, despojo, gozo y ofrenda que nos preparan el vuelo.
El vuelo hacia la morada adonde Pío llegó, por su entrega enamorada al Dios que nos redimió.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Temió ofender al Amado por su infinita bondad y aborreciendo el pecado se cubrió de santidad. Como san Pío anhelamos el amor y la virtud, por eso, santo, apartadnos de la impía ingratitud.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
El dolor marcó tu vida y la cruz tu caminar portador de las heridas del Dios de la caridad.
Pues no hay vida sin dolores ni resurrección sin cruz, así las penas son flores y las tinieblas son luz.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Amigo del Dios del cielo con tu continua oración, por eso todo tu empeño se convirtió en bendición. Hoy te suplico ferviente que a Dios implores por mí, para no ser imprudente apartándome del fin.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Aquí se hace la *petición* y se rezan *7 Glorias en honor de los 7 dones del Espíritu Santo*
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Un gran amor a las almas y un santo temor de Dios vibraron en tus palabras y estremecieron tu voz. Para hablar del adorado con entereza y valor , haciendo amar al amado sin importar el dolor.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
El Amor de los amores fue la razón de tu amor y el Señor de los señores Te hizo esclavo y señor.
Señor por el señorío que da la fidelidad regada con el rocío de la fe y de la humildad.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Verdad, oración, justicia, celo por la santidad para mostrar las delicias de Dios a la humanidad. Enaltecido san Pío
que mereciste sus llagas líbranos del extravío con que el mal nos empalaga.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
La caridad fue tu guía para llegar hasta Dios y en el candor de María se aquilató tu candor.
Pues no se puede ser santo sin amar lo que Dios ama, por eso bajo su manto te abrigó la santa Dama.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Humildad preciosa prenda, virtud que nos lleva al cielo, despojo, gozo y ofrenda que nos preparan el vuelo.
El vuelo hacia la morada adonde Pío llegó, por su entrega enamorada al Dios que nos redimió.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Temió ofender al Amado por su infinita bondad y aborreciendo el pecado se cubrió de santidad. Como san Pío anhelamos el amor y la virtud, por eso, santo, apartadnos de la impía ingratitud.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
El dolor marcó tu vida y la cruz tu caminar portador de las heridas del Dios de la caridad.
Pues no hay vida sin dolores ni resurrección sin cruz, así las penas son flores y las tinieblas son luz.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Amigo del Dios del cielo con tu continua oración, por eso todo tu empeño se convirtió en bendición. Hoy te suplico ferviente que a Dios implores por mí, para no ser imprudente apartándome del fin.
Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.
Aquí se hace la *petición* y se rezan *7 Glorias en honor de los 7 dones del Espíritu Santo*
*Anécdotas de la vida de Padre Pio*
369. Francesco Castelli cita algunos *lemas del Padre Pío* , tras la investigación del Santo Oficio.
• La religión es la única tabla de salvación para el náufrago en el mar tempestuoso de la vida.
• La razón soporta las desgracias, el coraje las combate, la paciencia y la religión las superan.
• Tened siempre un corazón de juez para vosotros mismos, un corazón de hijo para Dios y un corazón de
madre para el prójimo.
• No se escapa del amor propio más que con el amor sincero a Dios.
• Para despreciar el mundo basta con escuchar a la razón, para despreciarse a uno mismo es necesario escuchar a Dios.
• La sabiduría humana nos enseña a celar nuestro orgullo; solo la religión de Cristo lo destruye.
• Quien no se priva de algún placer permitido, se encuentra bien cerca de abandonarse a los prohibidos.
• Los escrúpulos son como los zapatos que impiden caminar cuando son muy estrechos. Despreciadlos.
• Si no mantenemos una verdadera paciencia entre las penas de esta vida, seremos mártires también sin la espada del verdugo.
369. Francesco Castelli cita algunos *lemas del Padre Pío* , tras la investigación del Santo Oficio.
• La religión es la única tabla de salvación para el náufrago en el mar tempestuoso de la vida.
• La razón soporta las desgracias, el coraje las combate, la paciencia y la religión las superan.
• Tened siempre un corazón de juez para vosotros mismos, un corazón de hijo para Dios y un corazón de
madre para el prójimo.
• No se escapa del amor propio más que con el amor sincero a Dios.
• Para despreciar el mundo basta con escuchar a la razón, para despreciarse a uno mismo es necesario escuchar a Dios.
• La sabiduría humana nos enseña a celar nuestro orgullo; solo la religión de Cristo lo destruye.
• Quien no se priva de algún placer permitido, se encuentra bien cerca de abandonarse a los prohibidos.
• Los escrúpulos son como los zapatos que impiden caminar cuando son muy estrechos. Despreciadlos.
• Si no mantenemos una verdadera paciencia entre las penas de esta vida, seremos mártires también sin la espada del verdugo.
*Anécdotas de la vida de Padre Pio *
370. *Padre Pio y el Arcàngel san Miguel*
Se trabó una batalla en el cielo:
Miguel y sus ángeles declararon guerra al dragón (Ap 12,7)
El 3 de julio de 1917, el Padre Pío peregrinó a la Gruta del Gárgano para venerar a san Miguel, de quien era devotísimo.
Con anterioridad a esta fecha había experimentado repetidas veces la protección del Arcángel en sus luchas contra Satanás, en Pietrelcina o en el convento de Santa Ana, en Foggia.
Muchas veces había deseado hacer la misma peregrinación que había llevado a cabo, siglos antes, su seráfico Padre san Francisco.
Manifestó este deseo a su superior, el padre Paulino de Casacalenda, y éste, apenas los seminaristas terminaron los exámenes, organizó el viaje al Monte Sant’Angelo en honor del Patrono de la provincia religiosa capuchina de Foggia, tanto para premiar a los colegiales como para complacer al Padre Pío.
La comitiva, formada por el venerado Padre, por Nicolás Perrotti, Vicente Gisolfi, Rachelina Russo y los 14 seminaristas, se dirigió desde San Giovanni Rotondo hacia el Monte Sant’Angelo, a las 3 de la mañana del día señalado.
El Padre Pío hizo a pie un buen trecho del recorrido, pero después, a causa de la enfermedad que padecía, fue obligado a subirse a una carreta.
Cuando despuntaba el sol, caminó algunos pasos a pie para desentumecer las piernas y entonó el santo Rosario, intercalando devotos cantos en honor de la Virgen y de san Miguel.
Al entrar en el santuario, se emocionó profundamente. De repente, al recordar lo que le había sucedido en aquel lugar al Poverello de Asís, que, juzgándose indigno de entrar en la Gruta, se detuvo a la puerta y pasó allí la noche entera ensimismado en oración, se arrodilló y, envuelto en lágrimas, besó con respeto y gran humildad el umbral de la Gruta. Después, y una vez escuchada la explicación del canónigo sacristán, que le mostró la TAU grabada por san Francisco, entró y se postró de rodillas a los pies del altar de san Miguel, en devota y profunda meditación.
Rezó por él, por la provincia religiosa capuchina, por la Iglesia, por la paz en el mundo, por todos sus hermanos de religión y por los soldados expuestos al peligro de la guerra. Todo y a todos encomendó a san Miguel.
De la roca de arriba caían de continuo, fruto de la gran humedad, gruesas gotas de agua. Con gran sorpresa de los seminaristas, que enseguida testimoniaron el singular suceso, el Padre Pío permaneció sin mojarse.
Uno de los colegiales, queriendo hacer una prueba, se colocó junto al venerado Padre, pero muy pronto quedó bañado por el agua.
El Padre Pío permaneció largo rato concentrado en la oración y totalmente ajeno a la realidad.
Desde aquel día su devoción al Príncipe de los ejércitos celestiales experimentó un sensible y fuerte impulso. Cada año hacía una cuaresma de preparación para la fiesta del Arcángel. A las almas que se acercaban a él, el Padre Pío les hablaba siempre del poder de san Miguel. Eran continuas sus invitaciones a dirigirse con confianza a este glorioso Arcángel, sobre todo en las tentaciones.
A los fieles que se acercaban a San Giovanni Rotondo el venerado Padre les animaba a continuar la peregrinación hasta el Monte Sant’Angelo, para venerar a san Miguel en su santuario. Con frecuencia esta invitación era la «penitencia sacramental» que imponía al final de la confesión. Además, si sabía de alguien que iba a marchar al Monte Sant’Angelo, le pedía para sí una oración a san Miguel.
Tomado de *“LA VIDA DEVOTA DEL PADRE PÍO” * de Gerardo di Flumeri
370. *Padre Pio y el Arcàngel san Miguel*
Se trabó una batalla en el cielo:
Miguel y sus ángeles declararon guerra al dragón (Ap 12,7)
El 3 de julio de 1917, el Padre Pío peregrinó a la Gruta del Gárgano para venerar a san Miguel, de quien era devotísimo.
Con anterioridad a esta fecha había experimentado repetidas veces la protección del Arcángel en sus luchas contra Satanás, en Pietrelcina o en el convento de Santa Ana, en Foggia.
Muchas veces había deseado hacer la misma peregrinación que había llevado a cabo, siglos antes, su seráfico Padre san Francisco.
Manifestó este deseo a su superior, el padre Paulino de Casacalenda, y éste, apenas los seminaristas terminaron los exámenes, organizó el viaje al Monte Sant’Angelo en honor del Patrono de la provincia religiosa capuchina de Foggia, tanto para premiar a los colegiales como para complacer al Padre Pío.
La comitiva, formada por el venerado Padre, por Nicolás Perrotti, Vicente Gisolfi, Rachelina Russo y los 14 seminaristas, se dirigió desde San Giovanni Rotondo hacia el Monte Sant’Angelo, a las 3 de la mañana del día señalado.
El Padre Pío hizo a pie un buen trecho del recorrido, pero después, a causa de la enfermedad que padecía, fue obligado a subirse a una carreta.
Cuando despuntaba el sol, caminó algunos pasos a pie para desentumecer las piernas y entonó el santo Rosario, intercalando devotos cantos en honor de la Virgen y de san Miguel.
Al entrar en el santuario, se emocionó profundamente. De repente, al recordar lo que le había sucedido en aquel lugar al Poverello de Asís, que, juzgándose indigno de entrar en la Gruta, se detuvo a la puerta y pasó allí la noche entera ensimismado en oración, se arrodilló y, envuelto en lágrimas, besó con respeto y gran humildad el umbral de la Gruta. Después, y una vez escuchada la explicación del canónigo sacristán, que le mostró la TAU grabada por san Francisco, entró y se postró de rodillas a los pies del altar de san Miguel, en devota y profunda meditación.
Rezó por él, por la provincia religiosa capuchina, por la Iglesia, por la paz en el mundo, por todos sus hermanos de religión y por los soldados expuestos al peligro de la guerra. Todo y a todos encomendó a san Miguel.
De la roca de arriba caían de continuo, fruto de la gran humedad, gruesas gotas de agua. Con gran sorpresa de los seminaristas, que enseguida testimoniaron el singular suceso, el Padre Pío permaneció sin mojarse.
Uno de los colegiales, queriendo hacer una prueba, se colocó junto al venerado Padre, pero muy pronto quedó bañado por el agua.
El Padre Pío permaneció largo rato concentrado en la oración y totalmente ajeno a la realidad.
Desde aquel día su devoción al Príncipe de los ejércitos celestiales experimentó un sensible y fuerte impulso. Cada año hacía una cuaresma de preparación para la fiesta del Arcángel. A las almas que se acercaban a él, el Padre Pío les hablaba siempre del poder de san Miguel. Eran continuas sus invitaciones a dirigirse con confianza a este glorioso Arcángel, sobre todo en las tentaciones.
A los fieles que se acercaban a San Giovanni Rotondo el venerado Padre les animaba a continuar la peregrinación hasta el Monte Sant’Angelo, para venerar a san Miguel en su santuario. Con frecuencia esta invitación era la «penitencia sacramental» que imponía al final de la confesión. Además, si sabía de alguien que iba a marchar al Monte Sant’Angelo, le pedía para sí una oración a san Miguel.
Tomado de *“LA VIDA DEVOTA DEL PADRE PÍO” * de Gerardo di Flumeri
𝗔𝗻é𝗰𝗱𝗼𝘁𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲 𝗣𝗶𝗼
371. *De las gentilezas capuchinas*
Padre Pellegrino estaba sentado en la mesita de su celda, dedicado a escribir el diario evangélico. Nosotros, hoy, diríamos lectio divina personal. Un método enseñado a nosotros por un gran hombre de Dios y discípulo de Padre Pío: padre Federico Carozza (De éste fraile tendremos forma de hablar más difusamente también nosotros, sus estudiantes, sufrimos mucho a causa de su enseñanza, que le valió severas disposiciones por parte de sus autoridades superiores) La reflexión de padre Pellegrino sobre el Evangelio fue interrumpida por un hermano que golpeó la puerta de su celdilla. Debería haber respondido rápidamente: “Ave María”, para decir “adelante”, como se usa entre los Capuchinos, en cambio con tono fuerte y poco cortés, gritó: “No me molesten”.
La puerta se abrió igualmente y apareció Padre Pío con un libro entre las manos. Estaba algo sorprendido por el inesperado recibimiento pero después, sonriente, dijo:
-“Tú eres el monumento a la gentileza franciscana”.
-“Padre, creía fuera otro hermano a golpear la puerta”.
-“He entendido, tú con los hermanos exageras en gentileza, hijo mío”.
En tanto, padre Pellegrino se había puesto de pie, como dictaba la costumbre conventual cuando entraba un hermano en la habitación de otro fraile. Dado, pues, que había solo una silla, no sólo por motivo de la pobreza sino también por el estrecho espacio, Padre Pío se sentó detrás de la mesa, en el lugar de padre Pellegrino. Le presentó, luego, el libro que había elegido en la biblioteca para una buena actualización. La reacción del joven fraile estuvo en sintonía con su carácter decisivo y expeditivo. ¡Rechazó el libro, porque lo consideraba perder tiempo! El Padre lo miró con dulzura y después sentenció:
“Cabezón, tu vas de un exceso al otro: hace cinco minutos querías devorar una montaña de papel y ahora rechazas meditar con calma el pensamiento de los santos”.
Pero, ¿para qué sirve?
“¿Cómo para qué sirve?”, lo regañó con severidad. Después, con una dulzura que envolvía también a padre Pellegrino hasta la sonrisa, dijo:
“Muchacho, cuando te pones en cabeza dura, entre ti y el caballo de fray Corrado no hay ninguna diferencia, y, si hay alguna diferencia, va siempre en ventaja de aquel lindo caballito” (Cf. Pellegrino Funicelli, in Voce di Padre Pio, 1975, aprile, p. 14)
Autor: Fray Marciano Morra
371. *De las gentilezas capuchinas*
Padre Pellegrino estaba sentado en la mesita de su celda, dedicado a escribir el diario evangélico. Nosotros, hoy, diríamos lectio divina personal. Un método enseñado a nosotros por un gran hombre de Dios y discípulo de Padre Pío: padre Federico Carozza (De éste fraile tendremos forma de hablar más difusamente también nosotros, sus estudiantes, sufrimos mucho a causa de su enseñanza, que le valió severas disposiciones por parte de sus autoridades superiores) La reflexión de padre Pellegrino sobre el Evangelio fue interrumpida por un hermano que golpeó la puerta de su celdilla. Debería haber respondido rápidamente: “Ave María”, para decir “adelante”, como se usa entre los Capuchinos, en cambio con tono fuerte y poco cortés, gritó: “No me molesten”.
La puerta se abrió igualmente y apareció Padre Pío con un libro entre las manos. Estaba algo sorprendido por el inesperado recibimiento pero después, sonriente, dijo:
-“Tú eres el monumento a la gentileza franciscana”.
-“Padre, creía fuera otro hermano a golpear la puerta”.
-“He entendido, tú con los hermanos exageras en gentileza, hijo mío”.
En tanto, padre Pellegrino se había puesto de pie, como dictaba la costumbre conventual cuando entraba un hermano en la habitación de otro fraile. Dado, pues, que había solo una silla, no sólo por motivo de la pobreza sino también por el estrecho espacio, Padre Pío se sentó detrás de la mesa, en el lugar de padre Pellegrino. Le presentó, luego, el libro que había elegido en la biblioteca para una buena actualización. La reacción del joven fraile estuvo en sintonía con su carácter decisivo y expeditivo. ¡Rechazó el libro, porque lo consideraba perder tiempo! El Padre lo miró con dulzura y después sentenció:
“Cabezón, tu vas de un exceso al otro: hace cinco minutos querías devorar una montaña de papel y ahora rechazas meditar con calma el pensamiento de los santos”.
Pero, ¿para qué sirve?
“¿Cómo para qué sirve?”, lo regañó con severidad. Después, con una dulzura que envolvía también a padre Pellegrino hasta la sonrisa, dijo:
“Muchacho, cuando te pones en cabeza dura, entre ti y el caballo de fray Corrado no hay ninguna diferencia, y, si hay alguna diferencia, va siempre en ventaja de aquel lindo caballito” (Cf. Pellegrino Funicelli, in Voce di Padre Pio, 1975, aprile, p. 14)
Autor: Fray Marciano Morra
🔴*Anécdotas de la vida de Padre Pio*
372. *Padre Pio y el ángel custodio*
Nos relata Fray Alessio Parente, capuchino compañero y amigo de Padre Pio:
Es dogma establecido en la Iglesia que cada uno de nosotros reciba en el Bautismo a un ángel que lo acompañe, lo inspire y lo guíe durante toda su vida.
Los ángeles son seres fieles, silenciosos pero elocuentes; son compañeros que nos recuerdan nuestros deberes cristianos con Dios y con el prójimo, son el espejo en el que todos tenemos que reflejar nuestro comportamiento diario, son y seguirán siendo compañeros inseparables de nuestros viajes y testigos mudos de nuestra vida.
La Santa Madre Iglesia ha favorecido su veneración y nos ha preparado para vivir dignificando su presencia. Nos ha enseñado a recurrir a nuestros ángeles de la guarda en las horas tristes de nuestra vida y a abandonarnos en sus brazos, depositando en ellos todo nuestro amor, nuestro afecto, nuestra confianza.
Los ángeles, un don de Dios a los hombres, son también la manifestación tangible de su bondad que, con amor, observa a través de ellos a cada hombre en su camino hacia la eternidad.
Padre Pío hablaba siempre de los ángeles, sobre todo del ángel de la guarda. Al principio yo no lo entendía (todavía no había leído sus escritos). Pero después de constatar que muchas de sus cartas entre él y sus hijos espirituales llegaban y eran enviadas por medio de los ángeles de la guarda, he abierto los ojos y he descubierto a mi lado a mi ángel protector.
Desde entonces siento que me muevo con más seguridad sobre esta tierra. Es verdad, mi ángel y yo no formamos aquella fantástica pareja que constituían Padre Pío y su ángel de la guarda: yo no tengo una misión concreta dentro de la iglesia y mi ángel se adapta a mis humildes funciones de servicio.
Quizás él, mi ángel, no es tan importante como lo era el de Padre Pío, pero nos queremos mucho igualmente. Yo, cada vez que necesito algo, lo envió junto a Padre Pío como me había enseñado a hacer él cuando estaba con vida.
De hecho, él solía decirle a quien no podía venir personalmente a pedirle que rezase por él: «Mándame a tu ángel de la guarda».
372. *Padre Pio y el ángel custodio*
Nos relata Fray Alessio Parente, capuchino compañero y amigo de Padre Pio:
Es dogma establecido en la Iglesia que cada uno de nosotros reciba en el Bautismo a un ángel que lo acompañe, lo inspire y lo guíe durante toda su vida.
Los ángeles son seres fieles, silenciosos pero elocuentes; son compañeros que nos recuerdan nuestros deberes cristianos con Dios y con el prójimo, son el espejo en el que todos tenemos que reflejar nuestro comportamiento diario, son y seguirán siendo compañeros inseparables de nuestros viajes y testigos mudos de nuestra vida.
La Santa Madre Iglesia ha favorecido su veneración y nos ha preparado para vivir dignificando su presencia. Nos ha enseñado a recurrir a nuestros ángeles de la guarda en las horas tristes de nuestra vida y a abandonarnos en sus brazos, depositando en ellos todo nuestro amor, nuestro afecto, nuestra confianza.
Los ángeles, un don de Dios a los hombres, son también la manifestación tangible de su bondad que, con amor, observa a través de ellos a cada hombre en su camino hacia la eternidad.
Padre Pío hablaba siempre de los ángeles, sobre todo del ángel de la guarda. Al principio yo no lo entendía (todavía no había leído sus escritos). Pero después de constatar que muchas de sus cartas entre él y sus hijos espirituales llegaban y eran enviadas por medio de los ángeles de la guarda, he abierto los ojos y he descubierto a mi lado a mi ángel protector.
Desde entonces siento que me muevo con más seguridad sobre esta tierra. Es verdad, mi ángel y yo no formamos aquella fantástica pareja que constituían Padre Pío y su ángel de la guarda: yo no tengo una misión concreta dentro de la iglesia y mi ángel se adapta a mis humildes funciones de servicio.
Quizás él, mi ángel, no es tan importante como lo era el de Padre Pío, pero nos queremos mucho igualmente. Yo, cada vez que necesito algo, lo envió junto a Padre Pío como me había enseñado a hacer él cuando estaba con vida.
De hecho, él solía decirle a quien no podía venir personalmente a pedirle que rezase por él: «Mándame a tu ángel de la guarda».
Al caer la tarde recordamos el tránsito de Francisco de Asis con esta canción que es su oración:
“Oh Alto y glorioso Dios !
Ilumina las tinieblas de mi corazón, dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta. Sentido (sabiduría) y conocimiento Señor para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.
Amén
https://youtu.be/ABbrXiYkKsQ
“Oh Alto y glorioso Dios !
Ilumina las tinieblas de mi corazón, dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta. Sentido (sabiduría) y conocimiento Señor para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.
Amén
https://youtu.be/ABbrXiYkKsQ
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" ALTO E GLORIOSO DIO " Marco Frisina
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