Padre Pio
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Conociendo la vida y obra de San Pío de Petrelcina
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Después, levántate en paz; y, con ánimo tranquilo y sereno y con santa indiferencia, prosigue tus actividades.
(12 de febrero de 1917, a María Gargani – Ep. III, p. 266)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*

13. *Temor*

*Cita evangélica*

Lc 1: 50

"Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que le temen.”


*Salmo 128: 1-4*

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.
Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoño de olivo
alrededor de su mesa.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!


*Palabras de Padre Pio*

Comprendo que el alma en la que habita Dios, teme siempre, en cada paso que da, ofender a Dios; y este santo temor resulta casi insoportable si se centra en el cumplimiento de los propios deberes. Pero esta alma debe animarse, porque es precisamente este temor el que no le dejará caer en faltas, si se decide a seguir adelante. Hermano mío, si permanecer en pie dependiera de nosotros, seguro que, al primer soplo, caeríamos en manos de los enemigos de nuestra salvación. Confiemos siempre en la piedad divina, y experimentaremos cada vez más qué bueno es el Señor.
(9 de febrero de 1916, al P. Basilio de Mirabello Sannitico – Ep. IV, p. 191)

Las tentaciones y las tempestades que rondan en tu cabeza son signos seguros de la predilección divina. El temor que tienes a ofender a Dios es la prueba más segura de que no le ofendes.
Teme no obstante, pero con temor santo, quiero decir con el temor que no está nunca separado del amor. Cuando ambos, el temor y el amor, están unidos entre sí, se dan mutuamente la mano, como dos hermanas, para mantenerse siempre en pie y para caminar seguros por los caminos del Señor.
(25 de abril de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 76)

...el alma destinada a reinar con Jesucristo en la gloria eterna deber ser pulida a golpes de martillo y de cincel. Pero estos golpes de martillo y de cincel, de los que se sirve el artista divino para preparar las piedras, es decir, el alma elegida, ¿cuáles son? Hermana mía, estos golpes de cincel son las sombras, los temores, las tentaciones, las aflicciones de espíritu, los temblores espirituales con algún aroma de desolación y también de malestar físico.
Da gracias, pues, a la infinita piedad del Padre eterno, que así está tratando tu alma, porque está destinada a la salvación.
(19 de mayo de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 87)

Os lo suplico, mis queridas hijas, por el amor de Dios: no tengáis miedo a Dios porque él no quiere haceros mal alguno; amadlo mucho porque os quiere hacer un gran bien. Caminad sencillamente con la seguridad de que acertáis en vuestras decisiones, y rechazad como crueles tentaciones esas reflexiones espirituales que hacéis de vuestros males (Epist.III, p.569).
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23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO

14. La cruz

Cita evangélica

Mt 10: 38,39

38El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.39El que encuentre su vida, la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.


Salmo 34: 19-21

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.

El justo padece muchos males
pero el Señor lo libra de ellos;
El cuida todos sus huesos,
no se quebrará ni uno solo.

Salmo 22: 2
Dios mío, Dios mío,
¿Por qué me has abandonado?


Palabras de Padre Pio

Recordemos que la suerte de las almas elegidas es el sufrir; el sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las gracias y de todos los dones que llevan a la salvación, ha puesto para darnos la gloria. Alcemos, pues, los corazones, llenos de confianza en sólo Dios; humillémonos bajo su mano poderosa; aceptemos de buen grado las tribulaciones a las que la piedad del Padre celestial nos somete, para que nos ensalce en el tiempo de la visita. Que toda nuestra preocupación sea sólo ésta: «Amar y agradar a Dios», sin preocuparnos para nada de todo lo demás, sabiendo que Dios cuidará siempre de nosotros, más de lo que se pueda decir o imaginar.
(26 de noviembre de 1914, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 245)
No nos desanimemos nunca ante los designios de la divina providencia, que, uniendo los gozos a los sufrimientos y haciéndonos pasar en la vida, a cada uno y a las naciones, de las alegrías a las lágrimas, nos conduce a la consecución de nuestro fin último. Veamos detrás de la mano del hombre que se manifiesta de ese modo, la mano de Dios que se oculta (Epist.IV, p.101).

Padre, tú amas aquello que yo temo. - Respuesta: Yo no amo el sufrimiento por el sufrimiento; lo pido a Dios, lo deseo por los frutos que me aporta: da gloria a Dios, me alcanza la salvación de mis hermanos en este destierro, libra a las almas del fuego del purgatorio, ¿y qué más quiero yo?
- Padre, ¿qué es el sufrimiento? - Respuesta: Expiación.
- Y para usted, ¿qué es? - Respuesta: Mi alimento diario, mi ¡delicia! (en LdP, p.167).

No queremos persuadirnos de que nuestra alma necesita el sufrimiento; de que la cruz debe ser nuestro pan de cada día.
Igual que el cuerpo necesita alimentarse, así el alma necesita día tras día de la cruz, para purificarse y separarse de las criaturas.
No queremos comprender que Dios no quiere, no puede salvarnos ni santificarnos sin la cruz, y que cuanto más atrae a un alma hacia sí, más la purifica por medio de la cruz (FSP, p.123).

En primer lugar tengo que decirte que Jesús tiene necesidad de quien llore con él por la iniquidad de los hombres, y por este motivo me lleva por los caminos del sufrimiento, como me lo señalas en tu carta. Pero sea siempre bendito su amor, que sabe mezclar lo dulce con lo amargo y convertir en premio eterno las penas pasajeras de la vida (Epist.III, p.413).


Los ángeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite decir con toda seguridad: Dios mío, mirad cómo os amo (FM, 166).

Haz el bien, en todas partes, para que todos puedan decir: "Este es un hijo de Cristo".
Soporta por amor a Dios y por la conversión de los pobres pecadores las tribulaciones, las enfermedades, los sufrimientos. Defiende al débil, consuela al que llora (FSP, 119).

Anímate, porque tu sufrimiento es según Dios. Si la naturaleza se queja y reclama sus derechos, es porque ésta es la condición del hombre que está en camino. Si, secreta o calladamente, experimenta el dolor de los sufrimientos y naturalmente quisiera huir de ellos, es porque el hombre fue creado para la felicidad y las cruces fueron una consecuencia del pecado. Mientras se está en este mundo, tendremos que sentir siempre la natural aversión a los sufrimientos. Es ésta una cadena que nos acompañará por doquier.
Ten la certeza de que, si con lo más alto del espíritu deseamos la cruz y al fin la abrazamos y nos sometemos a ella por amor a Dios, no por eso dejaremos de sentir en la parte interior el reclamo de la naturaleza que no quiere sufrir. En efecto, ¿quién amó más la cruz que el Maestro divino? Pues bien, también su humanidad santísima, en su agonía aceptada voluntariamente, pidió que el cáliz se alejara de él, si eso fuera posible.
13 de mayo de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 417)



La quinta máxima que yo te suplico que tengas siempre fija en la mente, es aquella del apóstol S. Pablo: «Mira que yo no me glorío en otra cosa sino en la cruz de mi Jesús».
Ten en tu corazón, hijita, a Jesucristo crucificado, y todas las cruces del mundo te parecerán rosas. Los que han sentido las punzadas de la corona de espinas del Salvador, que es nuestra cabeza, en modo alguno sienten las otras heridas.
(15 de noviembre de 1917, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 822)



Para llegar a alcanzar nuestro fin último es necesario seguir al jefe divino, que no suele conducir al alma elegida por camino distinto al que él recorrió; por el de la abnegación y la cruz: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame». ¿Y no debes llamarte afortunada al verte así tratada por Jesús? Necio quien no sabe penetrar en el secreto de la cruz.
Para llegar al puerto de la salvación, nos dice el Espíritu Santo, las almas de los elegidos deben pasar y purificarse en el fuego de las dolorosas humillaciones, como el oro y la plata en el crisol, y de esa forma se ahorran las expiaciones de la otra vida: «En el sufrimiento mantente firme, y en los reveses de tu humillación sé paciente. Porque en el fuego se purifica el oro y la plata; y los hombres aceptos a Dios, en el camino de la humillación».
Jesús quiere hacernos santos a toda costa, pero más que nada quiere santificarte a ti. Él te lo está manifestando continuamente; parece que no tiene entre manos otra preocupación que la de santificar tu alma. ¡Oh!, ¡qué bueno es Jesús! Las cruces continuas a las que te somete, dándote la fuerza, no sólo necesaria sino sobreabundantemente, para soportarlas con mérito, son signos muy ciertos y particularísimos de su entrañable amor por ti. La fuerza que él te da, créeme, no queda infecunda en ti; te lo aseguro de parte de Dios y tú debes escucharme humildemente, apartando de ti cualquier sentimiento contrario.

(15 de agosto de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 153)
23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO
15. Perdón

Cita evangélica
MC 11, 24-26

24 Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán. 25 Y cuando se pongan de pie para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, 26 para que su Padre del Cielo les perdone también a ustedes sus faltas.»


Salmo 79-9

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu Nombre.


Fragmento Padre Pio

No perdáis el ánimo por las pequeñas imperfecciones. Procurad estar siempre vigilantes sobre vosotras mismas para no faltar; pero, si os dais cuenta de que habéis faltado, no perdáis el tiempo en lamentos inútiles; arrodillaos ante Dios; avergonzaos de vuestra poca fidelidad; pedid perdón a nuestro Señor; renovad el propósito de estar más atentas en el futuro; y, después, levantaos enseguida y seguid adelante por el camino donde yo os he puesto.
Convenceos, amadísimas hijas, de que las caídas y los pequeños movimientos de las pasiones son inevitables mientras estemos en esta vida, porque en relación a esto el gran apóstol san Pablo exclama al cielo: «¡Pobre de mí, qué infeliz soy! Hay en mí dos hombres, el viejo y el nuevo; dos leyes, la ley del sentido y la ley del espíritu; dos actuaciones, la de la naturaleza y la de la gracia. ¡Ah! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte?»
(25 de septiembre de 1917, a Raquelina Russo – Ep. III, p. 505)


Por grande que sea la prueba a la que te someta el Señor, por insostenible que sea la desolación del espíritu en ciertos momentos de la vida, no te desanimes nunca. Recurre con mayor abandono filial a Jesús, que no podrá quedarse sin concederte una gota de refrigerio y de consuelo. Recurre a él siempre, incluso cuando el demonio, para amargarte los días de tu vida, te recuerde tus pecados. Eleva tu voz a él con fuerza, la voz de la humildad del espíritu, de la contrición del corazón y de la plegaria de los labios.
Ante estas demostraciones, Raffaelina, es imposible que Dios no te mire con agrado, que no ceda, que no se rinda. El poder de Dios, es verdad, triunfa de todo; pero la oración humilde que brota del sufrimiento vence al mismo Dios; detiene su brazo, apaga su furia, lo desarma, lo vence, lo aplaca y lo vuelve, por así decirlo, en dependiente y amigo.
¡Oh!, si todos los hombres llegaran a experimentar en sí mismos, como lo hicieron el publicano del templo, Zaqueo, la Magdalena, san Pedro y tantos ilustres penitentes y piadosos cristianos, este gran secreto de la vida cristiana, enseñada por Jesús con hechos y palabras, ¡qué abundante fruto de santidad experimentarían en ellos! Conocerían enseguida este secreto; por este medio llegarían pronto a vencer la justicia de Dios, a aplacarla por muy airada que estuviera contra ellos, a cambiarla en amorosa piedad, a obtener todo lo que necesitaran: el perdón de los pecados, la gracia, la santidad, la salvación eterna y la fuerza para combatir y vencerse a sí mismos y a todos sus enemigos.
(7 de septiembre de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 482)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*

16. *Minoridad franciscana*


*Cita evangélica*

Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos». Marcos 9, 35


*Palabras de Padre Pio*


Colócate siempre en el último lugar del grupo de los que aman al Señor, teniendo a todos por mejores que tú.
(29 de enero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 48)


Tengámonos por lo que somos de verdad: nada, miseria, debilidad; una fuente de perversidad sin límites ni atenuantes, capaces de convertir el bien en mal, de abandonar el bien por el mal, de atribuirnos el bien que no tenemos o aquel bien que hemos recibido en préstamo, y de justificarnos en el mal y, por amor del mismo mal, despreciar al Sumo Bien.
Con este convencimiento grabado en la mente, tú:
1º no te complacerás nunca en ti mismo por algún bien que puedas acoger en ti, porque todo te viene de Dios y a él debes dar honor y gloria;
2º no te lamentarás nunca de las ofensas, te vengan de donde te vinieren;
3º perdonarás todo con caridad cristiana, teniendo bien presente el ejemplo del Redentor, que llegó incluso a excusar ante su Padre a los que le crucificaron;
4º gemirás siempre como pobre delante de Dios;
5º no te maravillarás de ningún modo de tus debilidades e imperfecciones; pero, reconociéndote por lo que eres, te avergonzarás de tu inconstancia y de tu infidelidad a Dios; y, ofreciéndole tus propósitos y confiando en él, te abandonarás tranquilamente en los brazos del Padre del cielo, como un tierno niño en los de su madre.
(19 de agosto de 1918, a Fray Gerardo de Deliceto – Ep. IV, p. 25)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*

17. *Generosidad*


*Cita evangélica*

Prov. 11,25
El hombre generoso prosperará, y al que da de beber le saciarán la sed.


Lc: 6,38

38Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".

Lc 21, 1-4
Después, levantado los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que a nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir».

2 Cor 9,7
Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.

*Salmo 119: 36-40*

Inclina [Señor] mi corazón hacia tus prescripciones
y no hacia la codicia.
Aparta de mi vista las cosas vanas;
vivifícame con tu palabra.
Cumple conmigo tu promesa,
la que hiciste a tus fieles.
Aparta de mí el oprobio que temo,
porque tus juicios son benignos.
Yo deseo tus mandamientos:
vivifícame por tu justicia.



*Palabras de Padre Pio*


En todas las cosas y siempre, más rectitud de intención, más exactitud, más puntualidad, más generosidad en el servicio del Señor, y entonces serás como el Señor quiere que seas (GB, 48)
23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO

18. Espíritu eclesial - Respeto a lo sagrado – El Templo

Cita evangélica
MC 11, 15-17

15 Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él . Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, 16 y prohibió que transportaran cargas por el Templo.17 Y les enseñaba: «¿Acaso no está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? ¡Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones!»


Salmo 86: 9-10

Todas las naciones que has creado
vendrán a postrarse delante de ti
y glorificarán tu Nombre, Señor,
porque tú eres grande, Dios mío,
y eres el único que hace maravillas.


Indicaciones de Padre Pio para comportarnos adecuadamente en el templo

Con el fin de evitar irreverencias e imperfecciones en la casa de Dios, en la iglesia – que el divino Maestro llama casa de oración -, le exhorto en el Señor a practicar o siguiente.
Entre en la iglesia en silencio y con gran respeto, considerándose indigna de aparecer ante la Majestad del Señor. Entre otras consideraciones piadosas, recuerde que nuestra alma es el templo de Dios y, como tal, debemos mantenerla pura y sin mácula ante Dios y sus ángeles.
Avergoncémonos por haber dado acceso al diablo y sus seducciones muchas veces (con su seducción del mundo, su pompa, su llamada a la carne) por no ser capaces de mantener nuestros corazones puros y nuestros cuerpos castos; por haber permitido a nuestros enemigos insinuarse en nuestros corazones, profanando el templo de Dios que somos a través del santo bautismo.
En seguida, tome agua bendita y haga la señal de la cruz con cuidado y lentamente.
En cuanto esté ante Dios en el Santísimo Sacramento, haga una genuflexión devotamente. Después de haber encontrado su lugar, arrodíllese y haga el tributo de su presencia y devoción a Jesús en el Santísimo Sacramento. Confíe todas sus necesidades a Él junto con la de los demás. Hable con Él con abandono filial, dé libre curso a su corazón y dele total libertad para actuar en usted como él crea mejor.

Cuando asistas a la santa misa y a las funciones sagradas, que sea esmerada tu compostura al levantarte, al arrodillarte, al sentarte; y realiza con la mayor devoción todas las prácticas religiosas. Sé modesta en las miradas; no mires a un lado y a otro para ver quién entra o quién sale; no te rías, por respeto al lugar santo y también en atención al que está a tu lado; procura no hablar con nadie a no ser que la caridad o una verdadera necesidad te lo exijan. Si rezas en común, pronuncia distintamente las palabras de la oración, haz bien las pausas y no te apresures nunca.
En resumen, pórtate de modo que los asistentes queden edificados y, por medio de ti, se vean estimulados a glorificar y a amar al Padre del cielo.
Al salir de la iglesia, ten una actitud recogida y tranquila. Saluda primero a Jesús Sacramentado, pídele perdón por las faltas cometidas en su divina presencia, y no te alejes de él sin haberle pedido antes y haber obtenido su paterna bendición.
Cuando estés fuera de la iglesia, sé como todo seguidor del Nazareno debería ser. Sobre todo, sé extremadamente modesta en todo, pues esta es la virtud que, más que cualquier otra, revela los sentimientos del corazón. Nada representa un objeto más fiel o claramente que un espejo. Igualmente, nada representa mejor las buenas cualidades de un alma que la mayor o menor regulación del exterior, como cuando alguien parece más o menos modesta.
Debes ser modesta al hablar, modesta en la sonrisa, modesta en su porte, modesta al caminar. Todo eso debe ser practicado, no por vanidad, con el fin de mostrarte a ti misma, ni con hipocresía con el fin de aparecer buena a los ojos de los demás, sino, por la fuerza interna de la modestia, que reglamenta el funcionamiento exterior del cuerpo.
Por tanto, sé humilde de corazón, circunspecta en las palabras, prudente en sus resoluciones. Sé siempre económica al hablar, asidua a la buena lectura, atenta en tu trabajo, modesta en tu conversación. No seas desagradable con nadie, sino benevolente para con todos y respetuosa con los más ancianos. Que ninguna mirada siniestra salga de tí, que ninguna palabra osada escape de tus labios, que nunca hagas una acción indecente o de alguna forma gratuita; nunca especialmente una acción gratuita o un tono de voz petulante.
En suma, deja que todo tu exterior sea una imagen vívida de la compostura de tu alma.
Mantén siempre la modestia del divino Maestro ante tus ojos, como un ejemplo; este Maestro que, según las palabras del Apóstol a los Corintios, colocó la modestia de Jesucristo en pie de igualdad con la mansedumbre, que era su virtud particular y casi su característica: “Ahora yo, Paulo, os ruego, por la mansedumbre y humildad de Cristo”, y de acuerdo con tal modelo perfecto, reforma todas tus acciones externas, que deben ser reflejos fieles, revelando los afectos de tu interior.
Nunca te olvides de este modelo divino, Annita. Intenta ver una cierta majestad adorable en tu presencia, una cierta agradable autoridad en tu modo de hablar, una cierta agradable dignidad en el andar, en el mirar, en el hablar, al conversar; una cierta dulce serenidad del rostro.
Imagina esa extremadamente compuesta y dulce expresión con la que él llamó a la multitud, haciendo que dejasen ciudades y castillos, llevándolos a las montañas, los bosques, a la soledad y las playas desiertas del mar, olvidando totalmente la comida, la bebida y los quehaceres domésticos.
Así, intentemos imitar, tanto como nos sea posible, estas acciones modestas y dignas. Y hagamos lo mejor para ser, en lo que sea posible, semejantes a Él en la tierra, con el fin de que podamos ser más perfectos y más semejantes a Él por toda la eternidad en la Jerusalén celeste.
Termino aquí, pues soy incapaz de continuar, recomendando que nunca te olvides de mí ante Jesús, especialmente durante estos días de extrema aflicción para mí.
...
Me despido de ti con el beso santo del Señor. Yo soy siempre su siervo.

Fray Pío, capuchino

(Carta del 25 de julio de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 86)
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23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO 19. Fraternidad


Cita evangélica
Mt 23:8

8En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un maestro y todos ustedes son hermanos.


Jn 13: 34, 36
34Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto, todos reconocerán que ustedes son mis discípulos en el amor que se tengan los unos a los otros.



Salmo 133

¡Qué bueno y agradable
es que los hermanos vivan unidos!

Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,
que desciende por la barba
- la barba de Aarón -
hasta el borde de sus vestiduras.

Es como el rocío de Hermón
que cae sobre las montañas de Sión.

Allí el Señor da su bendición,
la vida para siempre.


Fragmento Padre Pio


Sé buena con el prójimo y no te dejes llevar por los impulsos de cólera; en esos momentos repite con mucha frecuencia estas palabras del Maestro: «Yo amo a estos prójimos, Padre eterno, porque Tú los amas», y tú me los has dado por hermanos, y quieres que, como tú los amas, así los ame yo. Y ama más todavía a estas niñas, tus discípulas, con las cuales la mano misma de la providencia divina te ha acompañado y unido con una unión celestial. Y no te extrañes ante los arrebatos de impaciencia que acostumbras tener, porque en ellos no habrá culpa más que cuando procedan de una voluntad consciente, es decir, con una advertencia que no se esfuerza por dominarlos. Soporta a esas pobres niñas, acarícialas, tenlas en tu corazón, mi queridísima hijita, como yo te tengo en el mío, cultivando un grandísimo y particularísimo deseo de tu perfeccionamiento espiritual, porque el mismo Dios me ha obligado a todo esto.
(11 de junio de 1918, a Herminia Gargani – Ep. III, p. 735)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*

20. *El Silencio*

*Cita evangélica*
Mt 6:5-8

5Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto: y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.7Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. 8No hagan como ellos, por el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.


Salmo 52: 3-6

¿Por qué te jactas de tu malicia,
hombre prepotente y sin piedad?
Estás todo el día tramando maldades,
tu lengua es como navaja afilada,
y no haces más que engañar.
Prefieres el mal al bien,
la mentira a la verdad;
armas las palabras hirientes,
¡lengua mentirosa!


Salmo 15: 3

Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?
¿quién habitará en tu santa Montaña?
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.


*Palabras de Padre Pio*


Hay gozos tan sublimes y dolores tan profundos, que es imposible expresarlos con palabras. El silencio es el último recurso del alma, tanto cuando la felicidad es indecible como cuando los apuros son extremos (ASN, 43).


Humillaos amorosamente delante de Dios y de los hombres porque Dios habla a quien tiene las orejas abiertas hacia el suelo. Ama el silencio, porque en el mucho hablar hay siempre algo de culpa. Mantente en el retiro cuanto te sea posible, porque en el retiro el Señor habla al alma libremente y el alma está en mejor situación para escuchar su voz. Reduce tus visitas y sopórtalas cristianamente cuando te las hagan a ti (Epist.III, p.432).


No os entreguéis tan intensamente a la actividad de Marta que olvidéis el silencio y el abandono de María. La Virgen, que concilia tan perfectamente ambas cosas, os sirva de dulce modelo y de inspiración (CE, 45).


*Palabras de San Rafael Arnaiz*

“Desde que salí de mi Trapa no escucho más que ruidos... La única música que no me molesta es la plegaria... Pero ésta en el mundo se oye poco... Todo lo demás son ruidos. Mucha gente me pregunta acerca del silencio de la Trapa, y yo no sé qué contestar, pues el silencio de la Trapa no es silencio..., es un concierto sublime que el mundo no comprende... Es ese silencio que dice: No metas ruido, Hermano, que estoy hablando con Dios…”
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*

21. *María*

*Cita evangélica*

LC 1,38-45
38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó.39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de las montañas de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno. Isabel, llena de Espíritu Santo, 42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 ¡Feliz de ti por haber creído que se cumplirá todo lo que fue anunciado de parte del Señor!»

Salmo 139 :13-14

Tú creaste mis entrañas
me plasmaste en el seno de mi Madre
Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!


*Palabras de Padre Pio*

Jesús te haga cada vez más grata a él y más semejante en los caminos del dolor. María, la madre de Jesús y madre nuestra, te conceda entender todo lo que encierra el gran secreto del dolor, cristianamente soportado, y te obtenga también toda la fuerza para poder subir hasta la cima del Calvario, llevando la propia cruz.
Es verdad que, para recorrer este camino, se necesita mucha fuerza; pero, ¡coraje!; el Salvador no permitirá nunca que decrezca su ayuda hacia ti. Por tanto, apresurémonos a unirnos, a mezclarnos, a todas esas almas piadosas y fieles que van junto al divino Maestro. Apresurémonos, digo, para no quedar demasiado atrás en esta santa comitiva; mantengámonos siempre unidos a ella; no la perdamos nunca de vista; que no escape nunca de nuestra vista, porque no la podremos alcanzar, y nos veremos privados de esos tesoros secretos de bien que sólo se encuentran ahí, y excluidos del gozo eterno que sólo en ella y por ella se llega a poseer.
(4 de agosto de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 470)


Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, fiatsecundum verbum tuum, por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.
Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.
Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos también siempre sí al Señor


*"María es la razón de mi esperanza."*

"No me agradezcas a mí, agradécele a ella",
María sea la estrella que os ilumine la senda, os muestre el camino seguro para llegar al Padre del cielo; sea como el ancla a la que os debéis sujetar cada vez más estrechamente en el tiempo de la prueba (Epist.II, p.373).

María convierta en gozo todos los dolores de tu vida
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*

22. *Eucaristía*

Cita evangélica
*MC 14,22-25.
22 Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo.» 23 Después una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. 24 Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que será derramada por muchos. 25Les aseguro que no volveré beberé más del fruto de la vid hasta el día beba el vino nuevo en el Reino de Dios.»


Salmo 107: 8-9

Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres
Porque el sació a los que sufren sed
y colmó de bienes a los hambrientos.

Salmo 132: 15-16

Yo bendeciré con abundantes provisiones
y saciaré de pan a los pobres.
Revestiré a los sacerdotes con la salvación
y sus fieles gritarán de alegría.



*Palabras de Padre Pio*

Fortalécete con el sacramento eucarístico. En medio de tantas desolaciones no deje tu alma de cantar frecuentemente a Dios el himno de la adoración y de la alabanza. Vive siempre alejada de la corrupción de la Jerusalén carnal, de las asambleas profanas, de los espectáculos corruptos y corruptores, de todas esas sociedades de los impíos.
Dispón tus labios, como hizo el divino Redentor, y sigue bebiendo con él las negras aguas del Cedrón, aceptando con piadosa resignación el sufrimiento y la penitencia. Atraviesa con Jesús este torrente, sufriendo con constancia y valentía los desprecios del mundo por amor a Jesús. Vive recogida, y toda tu vida quede escondida en Jesús y con Jesús en el huerto de Getsemaní, es decir, en el silencio de la meditación y de la oración. No te asusten ni la oscuridad de la noche de la humillación y de la soledad ni el aumento de las mortificaciones. Siempre adelante, adelante, Raffaelina; la amargura del torrente de la mortificación no te detenga. La persecución de los mundanos y de todos los que no viven del espíritu de Jesucristo no te aparten de seguir ese camino que han recorrido los santos. Corre siempre por la pendiente del monte de la santidad y no te desanime el sendero escabroso. Sigue caminando junto a Jesús, y si, siguiéndole a él, estás a salvo de todo, es también muy cierto que triunfarás, como siempre, en todo.
(4 de agosto de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 470)
23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO

23. Santidad

Cita evangélica
MT 5,1-12
1 Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor. 2 Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
5 Felices los afligidos porque serán consolados
6 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
7 Felices los misericordiosos porque obtendrán misericordia.
8 Felices los que tienen el corazón puro porque verán a Dios.
9 Felices los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios.
10 Felices los perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos le pertenece el Reino de los Cielos.
11 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.


Salmo 99: 5

Glorifiquen al Señor nuestro Dios,
adórenlo ante el estrado de sus pies.
¡Santo es el Señor!


Palabras de Padre Pio

El gran bien de tu alma es ser en todo y plenamente de Dios. Quien no es sino de Dios, sólo se entristece por haber ofendido a Dios; y su tristeza por este motivo se queda en una profunda, tranquila y pacífica humildad y sumisión, de la que se recupera apoyándose en la bondad divina, por medio de una dulce y perfecta confianza, sin melancolía ni contrariedad.
Quien no es sino de Dios, no busca más que al mismo Dios; y, porque no es menos en la tribulación que en la prosperidad, permanece en paz en medio de las adversidades.
Quien no es sino de Dios, piensa de continuo en él en todos los momentos de esta vida; y trata de ser cada día mejor ante los ojos de Dios; y encuentra y admira a Dios en todos las criaturas; y exclama con san Agustín: «Todas las criaturas, Señor, me invitan a amarte».
Quien no es sino de Dios, quiere que todos sepan que le quiere servir, que le quiere amar; y se empeña por realizar todos los ejercicios que le ayudan a permanecer unido a él.
Sé, pues, siempre de Dios, mi queridísima hija; no seas más que para él, no deseando más que agradarle a él, y a sus criaturas en él, según él y por él.
(17 de agosto de 1918, a RaquelinaRusso – Ep. III, p. 521)
*Gozos en honor a Padre Pio*

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

Un gran amor a las almas y un santo temor de Dios vibraron en tus palabras y estremecieron tu voz. Para hablar del adorado con entereza y valor , haciendo amar al amado sin importar el dolor.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

El Amor de los amores fue la razón de tu amor y el Señor de los señores Te hizo esclavo y señor.
Señor por el señorío que da la fidelidad regada con el rocío de la fe y de la humildad.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

Verdad, oración, justicia, celo por la santidad para mostrar las delicias de Dios a la humanidad. Enaltecido san Pío
que mereciste sus llagas líbranos del extravío con que el mal nos empalaga.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

La caridad fue tu guía para llegar hasta Dios y en el candor de María se aquilató tu candor.
Pues no se puede ser santo sin amar lo que Dios ama, por eso bajo su manto te abrigó la santa Dama.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

Humildad preciosa prenda, virtud que nos lleva al cielo, despojo, gozo y ofrenda que nos preparan el vuelo.
El vuelo hacia la morada adonde Pío llegó, por su entrega enamorada al Dios que nos redimió.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

Temió ofender al Amado por su infinita bondad y aborreciendo el pecado se cubrió de santidad. Como san Pío anhelamos el amor y la virtud, por eso, santo, apartadnos de la impía ingratitud.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

El dolor marcó tu vida y la cruz tu caminar portador de las heridas del Dios de la caridad.
Pues no hay vida sin dolores ni resurrección sin cruz, así las penas son flores y las tinieblas son luz.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

Amigo del Dios del cielo con tu continua oración, por eso todo tu empeño se convirtió en bendición. Hoy te suplico ferviente que a Dios implores por mí, para no ser imprudente apartándome del fin.

Como no quiero el pecado, ni el desamor, ni el hastío; por eso, a Dios he rogado: me proteja el Padre Pío.

Aquí se hace la *petición* y se rezan *7 Glorias en honor de los 7 dones del Espíritu Santo*