*Anécdotas de la vida de Padre Pio*
359. *Año 1960…*
La visita de Monseñor Maccari terminó el 17 de setiembre. Al día siguiente llegó un nuevo superior al convento. Se trataba del Padre Rosario de Aliminusa, ex provincial de los capuchinos en Palermo, enviado como autoridad a San Giovanni Rotondo.
Una tarea ingrata lo esperaba. Debía poner en acto y hacer cumplir las disposiciones emitidas luego de la relación del visitador, según las cuales debería: llevar al Padre Pío a la regular observancia del convento; prohibir a sacerdotes y, más aún, a obispos que ayudaran en la misa del Padre; variar diariamente los horarios de la misa del Padre Pío; respetar la distancia entre el confesionario del Padre y los fieles; evitar que los devotos del lugar tuvieran una asidua frecuencia a su confesionario; prohibir al Padre Pio recibir solo a mujeres en la sala del convento o en otros lugares; sugerirle al Padre que cele brara la misa en 30 o al máximo en 40 minutos; impedir todo acto que pudiera tener carácter de culto hacia la persona del Padre Pío.
El Padre aceptó todo con "heroica resignación a la voluntad de Dios" sufriendo y ofreciendo por amor. Amargado, despreciado y angustiado, como manso cordero, llevado a la fuerza, agredido, sofocado, entre aturdimiento y confusión decía:
-"¡Qué puedo hacer? Pido solamente que Dios me llame pronto y me libere de esta desgracia".
Condicionado por órdenes y prohibiciones, con el máximo respeto y con profunda humildad cumplía las disposiciones que le eran impartidas.
Una tarde descubrió que habían instalado micrófonos en los lugares donde habitualmente se detenía para hablar. Estaban conectados a un grabador. Trató de cortar con un cortaplumas aquellos cables "extraños" y por poco no queda electrocutado por la descarga eléctrica. Hizo solamente un comentario: "¿Hasta este punto?".
Lo habían privado de todo, incluso de la compañía de un amigo. No le quedaban más que los brazos y el corazón de la Virgen. De aquellos brazos, de aquel corazón, tomó la fuerza para superar también esta prueba y continuar hacia las últimas estaciones de su largo Via Crucis.
Fuente: Gennaro Preziuso
359. *Año 1960…*
La visita de Monseñor Maccari terminó el 17 de setiembre. Al día siguiente llegó un nuevo superior al convento. Se trataba del Padre Rosario de Aliminusa, ex provincial de los capuchinos en Palermo, enviado como autoridad a San Giovanni Rotondo.
Una tarea ingrata lo esperaba. Debía poner en acto y hacer cumplir las disposiciones emitidas luego de la relación del visitador, según las cuales debería: llevar al Padre Pío a la regular observancia del convento; prohibir a sacerdotes y, más aún, a obispos que ayudaran en la misa del Padre; variar diariamente los horarios de la misa del Padre Pío; respetar la distancia entre el confesionario del Padre y los fieles; evitar que los devotos del lugar tuvieran una asidua frecuencia a su confesionario; prohibir al Padre Pio recibir solo a mujeres en la sala del convento o en otros lugares; sugerirle al Padre que cele brara la misa en 30 o al máximo en 40 minutos; impedir todo acto que pudiera tener carácter de culto hacia la persona del Padre Pío.
El Padre aceptó todo con "heroica resignación a la voluntad de Dios" sufriendo y ofreciendo por amor. Amargado, despreciado y angustiado, como manso cordero, llevado a la fuerza, agredido, sofocado, entre aturdimiento y confusión decía:
-"¡Qué puedo hacer? Pido solamente que Dios me llame pronto y me libere de esta desgracia".
Condicionado por órdenes y prohibiciones, con el máximo respeto y con profunda humildad cumplía las disposiciones que le eran impartidas.
Una tarde descubrió que habían instalado micrófonos en los lugares donde habitualmente se detenía para hablar. Estaban conectados a un grabador. Trató de cortar con un cortaplumas aquellos cables "extraños" y por poco no queda electrocutado por la descarga eléctrica. Hizo solamente un comentario: "¿Hasta este punto?".
Lo habían privado de todo, incluso de la compañía de un amigo. No le quedaban más que los brazos y el corazón de la Virgen. De aquellos brazos, de aquel corazón, tomó la fuerza para superar también esta prueba y continuar hacia las últimas estaciones de su largo Via Crucis.
Fuente: Gennaro Preziuso
*Anécdotas de la vida de Padre Pio*
362. *Para llegar a ser su hijo espiritual *(2)
M.G. , que ya había luchado por obtener la absolución del Padre, dice: -"Quería convertirme en hijo espiritual del Padre Pío, pero también por eso la antecámara era larga. Un día le pregunté y me respondió:" Si eres digno de Jesús, te aceptaré. "'Palabra', me dije. Y esperé. Después de un año, volví a hacer la pregunta. Y el Padre:" Veamos cómo te comportas ".
Todavía esperando, entonces. Y en la más absoluta vigilancia. Recuerdo una vez que una mujer me tentó; en ese instante me vino a la mente P. Pio, y de inmediato la rechacé. Finalmente obtuve lo que había querido durante años, en agosto de 1968, un mes antes de que el Padre muriera. Mientras estaba en el hotel, un amigo me llamó: "Si vienes de inmediato, Mario da Padova puede acompañarte a ver al Padre". Corrí inmediatamente: me encontré solo frente a Padre Pio, sentado en la terraza en la silla de mimbre. "Padre - le dije - ¿me aceptas como un hijo espiritual?". Y él: "¡Sí, pero no me hagas quedar mal!".
(Del Padre del P. Marcellino Iasenzaniro)
362. *Para llegar a ser su hijo espiritual *(2)
M.G. , que ya había luchado por obtener la absolución del Padre, dice: -"Quería convertirme en hijo espiritual del Padre Pío, pero también por eso la antecámara era larga. Un día le pregunté y me respondió:" Si eres digno de Jesús, te aceptaré. "'Palabra', me dije. Y esperé. Después de un año, volví a hacer la pregunta. Y el Padre:" Veamos cómo te comportas ".
Todavía esperando, entonces. Y en la más absoluta vigilancia. Recuerdo una vez que una mujer me tentó; en ese instante me vino a la mente P. Pio, y de inmediato la rechacé. Finalmente obtuve lo que había querido durante años, en agosto de 1968, un mes antes de que el Padre muriera. Mientras estaba en el hotel, un amigo me llamó: "Si vienes de inmediato, Mario da Padova puede acompañarte a ver al Padre". Corrí inmediatamente: me encontré solo frente a Padre Pio, sentado en la terraza en la silla de mimbre. "Padre - le dije - ¿me aceptas como un hijo espiritual?". Y él: "¡Sí, pero no me hagas quedar mal!".
(Del Padre del P. Marcellino Iasenzaniro)
*Anécdotas de la vida de Padre Pio*
363. *Para llegar a ser su HIJO ESPIRITUAL* (3)
Muchos todavía se preguntan hoy: "¿Cómo se hace un hijo espiritual de P. Pio?".
En general, nadie se atrevía a llamarse a sí mismo su hijo en espíritu, a menos que él lo hubiera autorizado primero.
Inicialmente se hacía una petición explícita al Padre. A veces, aquellos que habían estado bajo su guía espiritual durante algún tiempo enfrentaban este problema.
Lucietta Pennelli, de S. Giovanni Rotondo, desde el momento de su primera comunión, comenzó a confesarse con el Padre Pio, quien la trataba como a una florcita. Cuando se convirtió en una niña, un día cuando una persona frente a ella le pidió al santo que la admitiera entre sus hijos, ella dijo: "Padre, ¿tú también me tomas como hija espiritual?".
-"¿Y de quién has sido hija hasta ahora?", respondió el Padre Pío sonriendo.
Por tanto, si el Santo había asumido la responsabilidad de llevar un alma a Dios, ahora le pertenecía.
Cuando, por el contrario, no conocía a quien expresaba el deseo de entrar en el ámbito de su protección, pero sobre todo de su espiritualidad, ponía unas condiciones muy concretas, como podemos ver en algunos de los casos que presentamos.
Pina Patti, después de haber comenzado a confesarse con el Padre Pío con cierta regularidad en 1956, le dijo una vez: "Quiero convertirme en tu hija espiritual". Y el Padre le contestó:
-"No te acepto. Primero tienes que volverte buena".
La pobre dama, sin embargo, con el paso del tiempo, se dio cuenta de que realmente sería un desafío permanecer en el “programa” impuesto por el Padre. Y un día ella le manifestó su pensar:
-"Padre, no creo que pueda llegar sola a ser buena para convertirme en su hija espiritual".
Y ahi fue cuando Padre Pio le manifestó: -"Ahora te digo que sí".
Fuente: P. Marcellino Iasenzaniro,Capuchino
363. *Para llegar a ser su HIJO ESPIRITUAL* (3)
Muchos todavía se preguntan hoy: "¿Cómo se hace un hijo espiritual de P. Pio?".
En general, nadie se atrevía a llamarse a sí mismo su hijo en espíritu, a menos que él lo hubiera autorizado primero.
Inicialmente se hacía una petición explícita al Padre. A veces, aquellos que habían estado bajo su guía espiritual durante algún tiempo enfrentaban este problema.
Lucietta Pennelli, de S. Giovanni Rotondo, desde el momento de su primera comunión, comenzó a confesarse con el Padre Pio, quien la trataba como a una florcita. Cuando se convirtió en una niña, un día cuando una persona frente a ella le pidió al santo que la admitiera entre sus hijos, ella dijo: "Padre, ¿tú también me tomas como hija espiritual?".
-"¿Y de quién has sido hija hasta ahora?", respondió el Padre Pío sonriendo.
Por tanto, si el Santo había asumido la responsabilidad de llevar un alma a Dios, ahora le pertenecía.
Cuando, por el contrario, no conocía a quien expresaba el deseo de entrar en el ámbito de su protección, pero sobre todo de su espiritualidad, ponía unas condiciones muy concretas, como podemos ver en algunos de los casos que presentamos.
Pina Patti, después de haber comenzado a confesarse con el Padre Pío con cierta regularidad en 1956, le dijo una vez: "Quiero convertirme en tu hija espiritual". Y el Padre le contestó:
-"No te acepto. Primero tienes que volverte buena".
La pobre dama, sin embargo, con el paso del tiempo, se dio cuenta de que realmente sería un desafío permanecer en el “programa” impuesto por el Padre. Y un día ella le manifestó su pensar:
-"Padre, no creo que pueda llegar sola a ser buena para convertirme en su hija espiritual".
Y ahi fue cuando Padre Pio le manifestó: -"Ahora te digo que sí".
Fuente: P. Marcellino Iasenzaniro,Capuchino
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
Paso 1 : *AMOR INCONDICIONAL A DIOS*
*Cita evangélica*
MC 12,24-34.
Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?» Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos.» El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»Jesús al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
*1° Carta a los Corintios* del Apóstol San Pablo 13,4-7
El amor es paciente, es servicial; El amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece , no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,.No se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
*Salmo 63*
Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente.
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua.
Sí, yo te contemplé en tu Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada
como un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios.
Mientras me acuerdo de ti en mi lecho
y en las horas de la noche medito en ti,
veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene.
*Palabras de Padre Pio:*
¿Para qué, pues, vivimos nosotros? Después de habernos consagrado a él en el bautismo, somos todos de Jesucristo. Por tanto, el cristiano debería tener como suyo el dicho de este santo Apóstol: «Para mí la vida es Cristo», yo vivo para Jesucristo, vivo para su gloria, vivo para servirlo, vivo para amarlo. Y cuando Dios nos quiera quitar la vida, el sentimiento, el afecto, que tendríamos que tener debería ser precisamente el de quien, después de la fatiga, va a recibir la recompensa, el de quien, después del combate, va a recibir la corona.
¡Gustemos sí, gustemos, oh, mi querida Raffaelina, saboreemos esta excelsa disposición del alma de tan gran apóstol! Sí, es verdad que todas las almas que aman a Dios están dispuestas a todo por amor al mismo Dios, teniendo el convencimiento pleno de que todo redundará en su propio beneficio. Estemos preparados siempre para reconocer en todos los acontecimientos de la vida el orden sapientísimo de la divina providencia, adoremos y dispongamos nuestra voluntad para conformarla siempre y en todo a la de Dios, ya que de este modo glorificaremos al Padre celestial y todo nos será beneficioso para la vida eterna.
(23 de febrero de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 340)
Ahora comprenderás, mi buena hija, por qué el alma que ha elegido el amor divino no se puede quedar egoístamente en el Corazón de Jesús, sino que se siente abrasada también por la caridad hacia los hermanos, que con frecuencia hace que el alma se derrita de amor.
Pero ¿cómo puede suceder todo esto? Hija, no es difícil entenderlo, ya que el alma, al no vivir ya de su propia vida y vivir de Jesús, que vive en ella, debe sentir, querer y vivir de los mismos sentimientos, deseos y vida que él vive en ella. Y tú sabes, mi queridísima hija, sabes, digo, aunque lo has aprendido tarde, de qué sentimientos y de qué deseos, hacia Dios y hacia la humanidad, estaba y está animado el Corazón de este divino Maestro.
Paso 1 : *AMOR INCONDICIONAL A DIOS*
*Cita evangélica*
MC 12,24-34.
Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?» Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos.» El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»Jesús al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
*1° Carta a los Corintios* del Apóstol San Pablo 13,4-7
El amor es paciente, es servicial; El amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece , no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,.No se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
*Salmo 63*
Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente.
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua.
Sí, yo te contemplé en tu Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada
como un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios.
Mientras me acuerdo de ti en mi lecho
y en las horas de la noche medito en ti,
veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene.
*Palabras de Padre Pio:*
¿Para qué, pues, vivimos nosotros? Después de habernos consagrado a él en el bautismo, somos todos de Jesucristo. Por tanto, el cristiano debería tener como suyo el dicho de este santo Apóstol: «Para mí la vida es Cristo», yo vivo para Jesucristo, vivo para su gloria, vivo para servirlo, vivo para amarlo. Y cuando Dios nos quiera quitar la vida, el sentimiento, el afecto, que tendríamos que tener debería ser precisamente el de quien, después de la fatiga, va a recibir la recompensa, el de quien, después del combate, va a recibir la corona.
¡Gustemos sí, gustemos, oh, mi querida Raffaelina, saboreemos esta excelsa disposición del alma de tan gran apóstol! Sí, es verdad que todas las almas que aman a Dios están dispuestas a todo por amor al mismo Dios, teniendo el convencimiento pleno de que todo redundará en su propio beneficio. Estemos preparados siempre para reconocer en todos los acontecimientos de la vida el orden sapientísimo de la divina providencia, adoremos y dispongamos nuestra voluntad para conformarla siempre y en todo a la de Dios, ya que de este modo glorificaremos al Padre celestial y todo nos será beneficioso para la vida eterna.
(23 de febrero de 1915, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 340)
Ahora comprenderás, mi buena hija, por qué el alma que ha elegido el amor divino no se puede quedar egoístamente en el Corazón de Jesús, sino que se siente abrasada también por la caridad hacia los hermanos, que con frecuencia hace que el alma se derrita de amor.
Pero ¿cómo puede suceder todo esto? Hija, no es difícil entenderlo, ya que el alma, al no vivir ya de su propia vida y vivir de Jesús, que vive en ella, debe sentir, querer y vivir de los mismos sentimientos, deseos y vida que él vive en ella. Y tú sabes, mi queridísima hija, sabes, digo, aunque lo has aprendido tarde, de qué sentimientos y de qué deseos, hacia Dios y hacia la humanidad, estaba y está animado el Corazón de este divino Maestro.
Que se derrita también tu alma de amor a Dios y a los hermanos que nada quieren saber de él, porque aquí está el sumo gozo de Dios. Vive tranquila y que tu sufrimiento lo vivas en paz.
(31 de mayo de 1918, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 961)
(31 de mayo de 1918, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 961)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
PASO 2 : *FE*
Cita evangélica
Mt 17: 20
18 Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento quedó curado. 19 Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?". 20 "Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: "Trasládate de aquí a allá", y la montaña se trasladaría y nada sería imposible para ustedes"21.
*Salmo 23*
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas ,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos,
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.
*Palabras de Padre Pio:*
Mantente siempre fuerte en la fe y estate siempre vigilante, que de ese modo serán ahuyentadas todas las malas artes del enemigo. Ésta es precisamente la exhortación que nos da el príncipe de los apóstoles san Pedro: «Sed sobrios y estad vigilantes. Vuestro enemigo, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe»; y, para estimularnos más, añade también: «sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan estas mismas cosas».
Sí, amada hija de Jesús, especialmente en las horas de la lucha reaviva tu fe en la verdad de la doctrina cristiana y, de manera particular, reaviva la fe en las promesas de vida eterna que nuestro dulcísimo Señor hace a quienes combaten con fuerza y coraje. Sirva para infundirte ánimo y para consolarte, saber que no estás sola en el sufrir, que todos los seguidores del Nazareno esparcidos por el mundo padecen las mismas cosas: también ellos están todavía expuestos a las tribulaciones.
(26 de noviembre de 1914, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 245)
PASO 2 : *FE*
Cita evangélica
Mt 17: 20
18 Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento quedó curado. 19 Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?". 20 "Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: "Trasládate de aquí a allá", y la montaña se trasladaría y nada sería imposible para ustedes"21.
*Salmo 23*
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas ,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos,
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.
*Palabras de Padre Pio:*
Mantente siempre fuerte en la fe y estate siempre vigilante, que de ese modo serán ahuyentadas todas las malas artes del enemigo. Ésta es precisamente la exhortación que nos da el príncipe de los apóstoles san Pedro: «Sed sobrios y estad vigilantes. Vuestro enemigo, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe»; y, para estimularnos más, añade también: «sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan estas mismas cosas».
Sí, amada hija de Jesús, especialmente en las horas de la lucha reaviva tu fe en la verdad de la doctrina cristiana y, de manera particular, reaviva la fe en las promesas de vida eterna que nuestro dulcísimo Señor hace a quienes combaten con fuerza y coraje. Sirva para infundirte ánimo y para consolarte, saber que no estás sola en el sufrir, que todos los seguidores del Nazareno esparcidos por el mundo padecen las mismas cosas: también ellos están todavía expuestos a las tribulaciones.
(26 de noviembre de 1914, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 245)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
PASO 3: *ESPERANZA y CONFIANZA EN DIOS*
*Cita evangélica*
JN 14,1-7
1 «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, se los habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. 3 Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. 4 "Ya conocen el camino del lugar adonde voy».5 Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?» 6 Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»
Mt 24-32
24La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.25A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 27 Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman. 28Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua". 29"Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame". 31Enseguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?". 32En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".
*Salmo 42*
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
"¿Dónde está tu Dios?".
Al recordar el pasado,
me dejo llevar por la nostalgia:
¡cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios,
4
entre cantos de alegría y alabanza,
en júbilo de fiesta!
¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios.
*Salmo 20:8-9*
Unos confían en sus carros y otros en sus caballos,
pero nuestra fuerza está en el nombre de nuestro Dios.
Ellos tropezaron y cayeron,
mientras nosotros nos mantuvimos erguidos
y confiados.
*Palabras de Padre Pio*
"... esta es la máxima que debes observar: lo que el divino Maestro enseñó a sus discípulos: «¿Qué os ha faltado?».
Considera atentamente, mi buena hijita, este pasaje. Jesús había mandado a los apóstoles a todo el mundo, sin dinero, sin bastón, sin sandalias, sin alforjas, vestidos sólo con una túnica; y después les dijo: «Cuándo os mandé de este modo, ¿acaso os faltó algo?» Y ellos respondieron que nada les había faltado.
Ahora, yo te digo, hijita: cuando estuviste atormentada, aún en el tiempo en que, por desgracia, no sentías mucha confianza en Dios, dime, ¿en algún momento te encontraste oprimida por el sufrimiento? Me responderás que no. ¿Y por qué, pues, - agregaré yo - no tener confianza en superar todas las demás adversidades? Si Dios no te ha abandonado en el pasado, ¿cómo podrá abandonarte en el futuro, cuando ahora, más que en el pasado, quieres ser suya de aquí en adelante? No temas que te pueda ocurrir algo malo de este mundo, porque quizás no te sucederá nunca. Pero, en todo caso, si te sobreviniera, Dios te dará la fuerza para sobrellevarlo. El divino Maestro mandó a S. Pedro que caminara sobre las aguas. S. Pedro, al soplar el viento y ante el peligro de la tempestad, tuvo miedo y esto le hizo casi sumergirse; pidió ayuda al Maestro y éste le reprendió, diciendo: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?»; y, extendiéndole la mano, lo agarró. Si Dios te hace caminar sobre las aguas tempestuosas de la adversidad, no dudes, hijita mía, no temas; Dios está contigo; ten valor y serás liberada."
PASO 3: *ESPERANZA y CONFIANZA EN DIOS*
*Cita evangélica*
JN 14,1-7
1 «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, se los habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. 3 Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. 4 "Ya conocen el camino del lugar adonde voy».5 Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?» 6 Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»
Mt 24-32
24La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.25A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 27 Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman. 28Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua". 29"Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame". 31Enseguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?". 32En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".
*Salmo 42*
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
"¿Dónde está tu Dios?".
Al recordar el pasado,
me dejo llevar por la nostalgia:
¡cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios,
4
entre cantos de alegría y alabanza,
en júbilo de fiesta!
¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios.
*Salmo 20:8-9*
Unos confían en sus carros y otros en sus caballos,
pero nuestra fuerza está en el nombre de nuestro Dios.
Ellos tropezaron y cayeron,
mientras nosotros nos mantuvimos erguidos
y confiados.
*Palabras de Padre Pio*
"... esta es la máxima que debes observar: lo que el divino Maestro enseñó a sus discípulos: «¿Qué os ha faltado?».
Considera atentamente, mi buena hijita, este pasaje. Jesús había mandado a los apóstoles a todo el mundo, sin dinero, sin bastón, sin sandalias, sin alforjas, vestidos sólo con una túnica; y después les dijo: «Cuándo os mandé de este modo, ¿acaso os faltó algo?» Y ellos respondieron que nada les había faltado.
Ahora, yo te digo, hijita: cuando estuviste atormentada, aún en el tiempo en que, por desgracia, no sentías mucha confianza en Dios, dime, ¿en algún momento te encontraste oprimida por el sufrimiento? Me responderás que no. ¿Y por qué, pues, - agregaré yo - no tener confianza en superar todas las demás adversidades? Si Dios no te ha abandonado en el pasado, ¿cómo podrá abandonarte en el futuro, cuando ahora, más que en el pasado, quieres ser suya de aquí en adelante? No temas que te pueda ocurrir algo malo de este mundo, porque quizás no te sucederá nunca. Pero, en todo caso, si te sobreviniera, Dios te dará la fuerza para sobrellevarlo. El divino Maestro mandó a S. Pedro que caminara sobre las aguas. S. Pedro, al soplar el viento y ante el peligro de la tempestad, tuvo miedo y esto le hizo casi sumergirse; pidió ayuda al Maestro y éste le reprendió, diciendo: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?»; y, extendiéndole la mano, lo agarró. Si Dios te hace caminar sobre las aguas tempestuosas de la adversidad, no dudes, hijita mía, no temas; Dios está contigo; ten valor y serás liberada."
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
PASO 4. *CORRECCION FRATERNA, UN ASPECTO DE LA CARIDAD*
*Cita evangélica*
MT 18,15-17
15 Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. 17 Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como un pagano o un publicano.
*Salmo 32: 8-11*
Yo te instruiré,
te enseñaré el camino que debes seguir
con los ojos puestos en ti, seré tu consejero.
No sean irracionales como el caballo y la mula,
cuyo brío hay que contener con el bozal y el freno
para poder acercarse.
¡Cuántos son los tormentos del malvado!
Pero el Señor cubrirá con su amor
al que confía en él.
¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos!
¡Canten jubilosos los rectos de corazón!
*Palabras de Padre Pio*
El gran bien de tu alma es ser en todo y plenamente de Dios. Quien no es sino de Dios, sólo se entristece por haber ofendido a Dios; y su tristeza por este motivo se queda en una profunda, tranquila y pacífica humildad y sumisión, de la que se recupera apoyándose en la bondad divina, por medio de una dulce y perfecta confianza, sin melancolía ni contrariedad.
Quien no es sino de Dios, no busca más que al mismo Dios; y, porque no es menos en la tribulación que en la prosperidad, permanece en paz en medio de las adversidades.
Quien no es sino de Dios, piensa de continuo en él en todos los momentos de esta vida; y trata de ser cada día mejor ante los ojos de Dios; y encuentra y admira a Dios en todos las criaturas; y exclama con san Agustín: «Todas las criaturas, Señor, me invitan a amarte».
Quien no es sino de Dios, quiere que todos sepan que le quiere servir, que le quiere amar; y se empeña por realizar todos los ejercicios que le ayudan a permanecer unido a él.
Sé, pues, siempre de Dios, mi queridísima hija; no seas más que para él, no deseando más que agradarle a él, y a sus criaturas en él, según él y por él.
(17 de agosto de 1918, a RaquelinaRusso – Ep. III, p. 521)
PASO 4. *CORRECCION FRATERNA, UN ASPECTO DE LA CARIDAD*
*Cita evangélica*
MT 18,15-17
15 Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. 17 Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como un pagano o un publicano.
*Salmo 32: 8-11*
Yo te instruiré,
te enseñaré el camino que debes seguir
con los ojos puestos en ti, seré tu consejero.
No sean irracionales como el caballo y la mula,
cuyo brío hay que contener con el bozal y el freno
para poder acercarse.
¡Cuántos son los tormentos del malvado!
Pero el Señor cubrirá con su amor
al que confía en él.
¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos!
¡Canten jubilosos los rectos de corazón!
*Palabras de Padre Pio*
El gran bien de tu alma es ser en todo y plenamente de Dios. Quien no es sino de Dios, sólo se entristece por haber ofendido a Dios; y su tristeza por este motivo se queda en una profunda, tranquila y pacífica humildad y sumisión, de la que se recupera apoyándose en la bondad divina, por medio de una dulce y perfecta confianza, sin melancolía ni contrariedad.
Quien no es sino de Dios, no busca más que al mismo Dios; y, porque no es menos en la tribulación que en la prosperidad, permanece en paz en medio de las adversidades.
Quien no es sino de Dios, piensa de continuo en él en todos los momentos de esta vida; y trata de ser cada día mejor ante los ojos de Dios; y encuentra y admira a Dios en todos las criaturas; y exclama con san Agustín: «Todas las criaturas, Señor, me invitan a amarte».
Quien no es sino de Dios, quiere que todos sepan que le quiere servir, que le quiere amar; y se empeña por realizar todos los ejercicios que le ayudan a permanecer unido a él.
Sé, pues, siempre de Dios, mi queridísima hija; no seas más que para él, no deseando más que agradarle a él, y a sus criaturas en él, según él y por él.
(17 de agosto de 1918, a RaquelinaRusso – Ep. III, p. 521)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO* 5. *HUMILDAD *
*Cita evangélica*
MC 9,35-7
35 Entonces sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último y el servidor de todos.» 36 Después tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, y, abrazándolo, les dijo: 37 «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí; y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.»
*Salmo 8: 4-5*
Al ver el cielo, obra de tus manos.
la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?
*Salmo 25: 8-9*
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
El guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.
*Pensamiento de San Francisco De Asís*
"La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios"
*Palabras de Padre Pio*
Mantén el buen ánimo; abandónate en el corazón divino de Jesús; y todas tus preocupaciones déjaselas a él. Colócate siempre en el último lugar del grupo de los que aman al Señor, teniendo a todos por mejores que tú. Sé verdaderamente humilde con los demás, porque Dios resiste a los soberbios y da la gracia a los humildes. Cuanto más crezcan las gracias y los favores de Jesús en tu alma, más debes humillarte, imitando siempre la humildad de nuestra Madre del cielo, la cual, en el instante en que llega a ser Madre de Dios, se declara sierva y esclava del mismísimo Dios. En las cosas prósperas y adversas que te sucedan, humíllate siempre bajo la mano poderosa de Dios, aceptando con humildad y paciencia, no sólo aquellas cosas que son de tu agrado, sino también, y con humildad y paciencia, todas las tribulaciones que él te mande para hacerte cada vez más grata a él y más digna de la patria celestial.
...
Anímate, pues, hija queridísima de Jesús; y alégrate también, incluso en medio de las tentaciones y tribulaciones, sabiendo bien que todo esto es un regalo singularísimo que la bondad del Padre del cielo hace a tu alma; y en todo sé agradecida siempre a tan buen Padre, por medio de su queridísimo Hijo Jesucristo.
(29 de enero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 48)
*Cita evangélica*
MC 9,35-7
35 Entonces sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último y el servidor de todos.» 36 Después tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, y, abrazándolo, les dijo: 37 «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí; y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.»
*Salmo 8: 4-5*
Al ver el cielo, obra de tus manos.
la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?
*Salmo 25: 8-9*
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
El guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.
*Pensamiento de San Francisco De Asís*
"La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios"
*Palabras de Padre Pio*
Mantén el buen ánimo; abandónate en el corazón divino de Jesús; y todas tus preocupaciones déjaselas a él. Colócate siempre en el último lugar del grupo de los que aman al Señor, teniendo a todos por mejores que tú. Sé verdaderamente humilde con los demás, porque Dios resiste a los soberbios y da la gracia a los humildes. Cuanto más crezcan las gracias y los favores de Jesús en tu alma, más debes humillarte, imitando siempre la humildad de nuestra Madre del cielo, la cual, en el instante en que llega a ser Madre de Dios, se declara sierva y esclava del mismísimo Dios. En las cosas prósperas y adversas que te sucedan, humíllate siempre bajo la mano poderosa de Dios, aceptando con humildad y paciencia, no sólo aquellas cosas que son de tu agrado, sino también, y con humildad y paciencia, todas las tribulaciones que él te mande para hacerte cada vez más grata a él y más digna de la patria celestial.
...
Anímate, pues, hija queridísima de Jesús; y alégrate también, incluso en medio de las tentaciones y tribulaciones, sabiendo bien que todo esto es un regalo singularísimo que la bondad del Padre del cielo hace a tu alma; y en todo sé agradecida siempre a tan buen Padre, por medio de su queridísimo Hijo Jesucristo.
(29 de enero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 48)
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👣*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO* 6. *Obediencia*
Cita evangélica
JN 14, 15-21
15 Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre y les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: 17 el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque el permanece con ustedes y estará con ustedes.18 No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. 20 Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y que ustedes están en mí y yo en ustedes.21 El que recibe mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; el que me ama a mí será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»
*Salmo 143:10*
"Enséñame Señor a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
Que tu espíritu bondadoso me conduzca
por una tierra llana.
*Salmo 40: 8-9*
entonces dije: "Aquí estoy.
En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad
y tu ley están en mi corazón".
*Palabras de Pio*
“ Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, fiatsecundum verbum tuum, por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.
Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.
Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos también siempre sí al Señor” (FSI, 32).
Te recomiendo la obediencia sin razonamientos a quien ocupa el lugar de Dios. El alma obediente – dice el Espíritu Santo – cantará victoria ante Dios. Tente siempre por una absoluta nada ante el Señor. Y ten siempre gran estima de todos, y de modo especial de aquellos que aman a Dios más que tú; y alégrate de esto, pues, el amor que tú no has sido capaz de ofrecer a Dios, le viene dado por otras almas más queridas y más fieles a él.
(Sin fecha, a María Gargani – Ep. III, p. 388)
La primera y principal máxima que debes grabar en tu mente es ésta: obediencia y siempre obediencia, y a ella someterte enteramente. Por tanto, en tus actuaciones tú no debes razonar; y, ante cualquier duda que te asalte, sigue adelante sin angustiarte, y aleja todo apoyándote en la santa obediencia. Jesús estará siempre contento de cualquier obra tuya. Evita sólo aquello que tú sabes claramente que es pecado. Sólo esto no cae bajo la obediencia. Y recuerda bien que yo he dicho que Jesús estará siempre contento de cualquier acción tuya porque, cuando tu voluntad habitual es la de agradar a Dios - y esta voluntad yo te he asegurado, y te aseguro ahora de nuevo que tú la tienes - cada acción le será grata, y a ti no debe importarte si tú no lo ves con tu inteligencia. Jesús mira tu voluntad, que es la de querer agradarle siempre. Por tanto, hijo mío, no te preocupes ante las dudas o los temores; que te sea suficiente saber, por la palabra de la autoridad, que Jesús está contento de tu acción. Una de dos: ¡o se equivoca la autoridad o te equivocas tú! ¿La conclusión?...
Ahora bien, es indudable que tú, queriéndote persuadir de lo contrario, estarás siempre equivocado. La verdad no está de tu parte, sino de parte del que te habla en nombre de Dios. ¿Qué más quieres, hijito mío, de un Dios que desciende hasta la broma ingenuamente santa? Entonces, ningún temor en tus relaciones con Dios; resignación, paciencia y un día verás la luz completa e indefectible.
(25 de noviembre de 1917, a Luis Bozzuto – Ep. IV, p. 403)
Cita evangélica
JN 14, 15-21
15 Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre y les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: 17 el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque el permanece con ustedes y estará con ustedes.18 No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. 20 Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y que ustedes están en mí y yo en ustedes.21 El que recibe mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; el que me ama a mí será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»
*Salmo 143:10*
"Enséñame Señor a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
Que tu espíritu bondadoso me conduzca
por una tierra llana.
*Salmo 40: 8-9*
entonces dije: "Aquí estoy.
En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad
y tu ley están en mi corazón".
*Palabras de Pio*
“ Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, fiatsecundum verbum tuum, por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.
Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.
Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos también siempre sí al Señor” (FSI, 32).
Te recomiendo la obediencia sin razonamientos a quien ocupa el lugar de Dios. El alma obediente – dice el Espíritu Santo – cantará victoria ante Dios. Tente siempre por una absoluta nada ante el Señor. Y ten siempre gran estima de todos, y de modo especial de aquellos que aman a Dios más que tú; y alégrate de esto, pues, el amor que tú no has sido capaz de ofrecer a Dios, le viene dado por otras almas más queridas y más fieles a él.
(Sin fecha, a María Gargani – Ep. III, p. 388)
La primera y principal máxima que debes grabar en tu mente es ésta: obediencia y siempre obediencia, y a ella someterte enteramente. Por tanto, en tus actuaciones tú no debes razonar; y, ante cualquier duda que te asalte, sigue adelante sin angustiarte, y aleja todo apoyándote en la santa obediencia. Jesús estará siempre contento de cualquier obra tuya. Evita sólo aquello que tú sabes claramente que es pecado. Sólo esto no cae bajo la obediencia. Y recuerda bien que yo he dicho que Jesús estará siempre contento de cualquier acción tuya porque, cuando tu voluntad habitual es la de agradar a Dios - y esta voluntad yo te he asegurado, y te aseguro ahora de nuevo que tú la tienes - cada acción le será grata, y a ti no debe importarte si tú no lo ves con tu inteligencia. Jesús mira tu voluntad, que es la de querer agradarle siempre. Por tanto, hijo mío, no te preocupes ante las dudas o los temores; que te sea suficiente saber, por la palabra de la autoridad, que Jesús está contento de tu acción. Una de dos: ¡o se equivoca la autoridad o te equivocas tú! ¿La conclusión?...
Ahora bien, es indudable que tú, queriéndote persuadir de lo contrario, estarás siempre equivocado. La verdad no está de tu parte, sino de parte del que te habla en nombre de Dios. ¿Qué más quieres, hijito mío, de un Dios que desciende hasta la broma ingenuamente santa? Entonces, ningún temor en tus relaciones con Dios; resignación, paciencia y un día verás la luz completa e indefectible.
(25 de noviembre de 1917, a Luis Bozzuto – Ep. IV, p. 403)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO*
7. *Paciencia*
*Citas evangélicas*
16Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. 17Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. 18Pero ni siquiera un cabello se le caerá de la cabeza. 19 Gracias a la paciencia salvarán sus vidas. (Lc : 16,19)
"En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. (Romanos 15, 4)"
"Y el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús, (Romanos 15, 5)"
"Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros. (II Corintios 12, 12)"
"Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, (Colosenses 3, 12)"
*Salmo 40: 2*
Esperé pacientemente en el Señor:
Él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
*Palabras de Padre Pio*
Ten paciencia todavía un poco más al soportar el estado de desolación espiritual; ten paciencia al soportar las pruebas amorosas a las que Jesús, con admirable providencia, para asemejarte a él, te va sometiendo; y verás que el Señor un día atenderá del todo tus deseos.
(22 de octubre de 1916, a Asunción di Tomaso – Ep. III, p. 399)
Ten paciencia, hijita mía, al soportar tus imperfecciones, si de veras quieres la perfección.
Acuérdate de que éste es un punto importantísimo, si queremos avanzar en los caminos que nos conducen a él. Cuando no puedas caminar a grandes pasos por este camino, confórmate con pasos pequeños, esperando pacientemente a tener piernas para correr o, mejor, alas para volar; confórmate, mi buena hijita, con ser por el momento una pequeña abeja de la colmena, que bien pronto se convertirá en una abeja madura, capaz de fabricar la miel.
(21 de mayo de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 857)
En las cosas prósperas y adversas que te sucedan, humíllate siempre bajo la mano poderosa de Dios, aceptando con humildad y paciencia, no sólo aquellas cosas que son de tu agrado, sino también, y con humildad y paciencia, todas las tribulaciones que él te mande para hacerte cada vez más grata a él y más digna de la patria celestial.
.
(29 de enero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 48)
7. *Paciencia*
*Citas evangélicas*
16Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. 17Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. 18Pero ni siquiera un cabello se le caerá de la cabeza. 19 Gracias a la paciencia salvarán sus vidas. (Lc : 16,19)
"En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. (Romanos 15, 4)"
"Y el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús, (Romanos 15, 5)"
"Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros. (II Corintios 12, 12)"
"Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, (Colosenses 3, 12)"
*Salmo 40: 2*
Esperé pacientemente en el Señor:
Él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
*Palabras de Padre Pio*
Ten paciencia todavía un poco más al soportar el estado de desolación espiritual; ten paciencia al soportar las pruebas amorosas a las que Jesús, con admirable providencia, para asemejarte a él, te va sometiendo; y verás que el Señor un día atenderá del todo tus deseos.
(22 de octubre de 1916, a Asunción di Tomaso – Ep. III, p. 399)
Ten paciencia, hijita mía, al soportar tus imperfecciones, si de veras quieres la perfección.
Acuérdate de que éste es un punto importantísimo, si queremos avanzar en los caminos que nos conducen a él. Cuando no puedas caminar a grandes pasos por este camino, confórmate con pasos pequeños, esperando pacientemente a tener piernas para correr o, mejor, alas para volar; confórmate, mi buena hijita, con ser por el momento una pequeña abeja de la colmena, que bien pronto se convertirá en una abeja madura, capaz de fabricar la miel.
(21 de mayo de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 857)
En las cosas prósperas y adversas que te sucedan, humíllate siempre bajo la mano poderosa de Dios, aceptando con humildad y paciencia, no sólo aquellas cosas que son de tu agrado, sino también, y con humildad y paciencia, todas las tribulaciones que él te mande para hacerte cada vez más grata a él y más digna de la patria celestial.
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(29 de enero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 48)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO* 8. *Alegría y paz*
*Cita evangélica*
Jn 16:24
24Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.
Jn 20: 19
19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde encontraban los discípulos por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!"
Filipenses 4
4 Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. 5 Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. 6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 7 Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
*Salmo 16:11*
Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de alegría eterna a tu derecha.
*Salmo 94: 19*
Cuando estoy cargado de preocupaciones,
tus consuelos me llenan de alegría.
*Palabras de Padre Pio*
La paz es la sencillez del espíritu, la serenidad de la mente, la tranquilidad del alma, el vínculo del amor. La paz es el orden, es la armonía entre todos nosotros; es un gozo continuo, que nace del testimonio de la buena conciencia; es la alegría santa del corazón, en el que reina Dios. La paz es camino hacia la perfección, más aún en la paz se halla la perfección; y el demonio, que sabe muy bien todo esto, pone todos los medios para arrebatarnos la paz.
Estemos muy alerta ante el más mínimo síntoma de inquietud; y, en cuanto nos demos cuenta de que estamos para caer en el desánimo, acudamos a Dios con filial confianza y con un total abandono en él.
Todos nuestros desánimos desagradan mucho a Jesús, ya que tales desánimos nunca dejan de ir acompañados de alguna imperfección y siempre tienen su origen en el egoísmo y en al amor propio.
(10 de julio de 1915, al P. Agustín de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 606)
*Cita evangélica*
Jn 16:24
24Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.
Jn 20: 19
19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde encontraban los discípulos por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!"
Filipenses 4
4 Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. 5 Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. 6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 7 Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
*Salmo 16:11*
Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de alegría eterna a tu derecha.
*Salmo 94: 19*
Cuando estoy cargado de preocupaciones,
tus consuelos me llenan de alegría.
*Palabras de Padre Pio*
La paz es la sencillez del espíritu, la serenidad de la mente, la tranquilidad del alma, el vínculo del amor. La paz es el orden, es la armonía entre todos nosotros; es un gozo continuo, que nace del testimonio de la buena conciencia; es la alegría santa del corazón, en el que reina Dios. La paz es camino hacia la perfección, más aún en la paz se halla la perfección; y el demonio, que sabe muy bien todo esto, pone todos los medios para arrebatarnos la paz.
Estemos muy alerta ante el más mínimo síntoma de inquietud; y, en cuanto nos demos cuenta de que estamos para caer en el desánimo, acudamos a Dios con filial confianza y con un total abandono en él.
Todos nuestros desánimos desagradan mucho a Jesús, ya que tales desánimos nunca dejan de ir acompañados de alguna imperfección y siempre tienen su origen en el egoísmo y en al amor propio.
(10 de julio de 1915, al P. Agustín de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 606)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO* 9. *Oración - Meditación*
*Cita evangélica*
Mt 6: 9,13
9Ustedes oren de esta manera:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
10que venga tu Reino,
que se haga tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
11Danos hoy nuestro pan de cada día.
12Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos
a los que nos han ofendido.
13No nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del mal.
Lc 2: 16,19
16Fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, 18y todos los que escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
19Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
*Salmo 143: 1-2*
Señor, escucha mi oración,
atiende mi plegaria:
respóndeme , por tu fidelidad y tu justicia.
No llames a juicio a tu servidor,
porque ningún ser viviente es justo en tu presencia.
Salmo 119 : 15- 16
Meditaré tus leyes
y tendré en cuenta tus caminos.
Mi alegría está en tus preceptos.
No me olvidaré de tu palabra.
*Palabras de Padre Pio*
Me horroriza, hermana mía, el daño que causa a las almas la privación de la lectura de los libros santos.
Mira cómo se expresan los santos padres cuando exhortan al alma a semejante lectura. San Bernardo, en su escalera claustral, indica que son cuatro los peldaños o los medios por los que se sube a Dios y a la perfección; y dice que son la lectura y la meditación, la oración y la contemplación. Y para probar lo que dice recurre a las palabras del Maestro divino: «Buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá»; y, aplicándolas a los cuatro medios o grados de la perfección, dice que con la lectura de la sagrada escritura y de los otros libros santos y devotos se busca a Dios, con la meditación se le encuentra; con la oración se llama a su corazón y con la contemplación se entra en el teatro de las bellezas divinas, abierto a la mirada de nuestra mente por la lectura, la meditación y la oración.
La lectura, sigue diciendo en otro lugar el santo, es como el alimento espiritual dado al paladar del alma; la meditación lo mastica con sus discursos; la oración prueba su sabor; y la contemplación es la misma dulzura de este alimento del espíritu, que conforta plenamente al alma y la consuela. La lectura se detiene en la corteza de lo que se lee; la meditación penetra hasta el meollo; la oración va en su busca con sus preguntas; la contemplación se deleita como en algo que ya se posee.
(28 de julio de 1914, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 138)
Retírate con frecuencia a tu interior y sé asiduo en la oración, en la meditación de las cosas celestiales y procura llenar tu mente con lecturas sanas de los libros santos. Sobre este último punto, te lo ruego con insistencia, sé más constante y no dejes de practicarlo.
Y en todo vive en paz contigo mismo, porque el enemigo, que pesca siempre en río revuelto, se aprovecha de nuestro natural desánimo para conseguir mejor sus propósitos. En resumen, procura comportarte en todo de modo que no quede sin fruto la gracia que el Señor ha derramado en tu espíritu.
(21 de marzo de 1916, al P. Paulino de Casacalenda – Ep. IV, p. 132)
*Cita evangélica*
Mt 6: 9,13
9Ustedes oren de esta manera:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
10que venga tu Reino,
que se haga tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
11Danos hoy nuestro pan de cada día.
12Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos
a los que nos han ofendido.
13No nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del mal.
Lc 2: 16,19
16Fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, 18y todos los que escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
19Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
*Salmo 143: 1-2*
Señor, escucha mi oración,
atiende mi plegaria:
respóndeme , por tu fidelidad y tu justicia.
No llames a juicio a tu servidor,
porque ningún ser viviente es justo en tu presencia.
Salmo 119 : 15- 16
Meditaré tus leyes
y tendré en cuenta tus caminos.
Mi alegría está en tus preceptos.
No me olvidaré de tu palabra.
*Palabras de Padre Pio*
Me horroriza, hermana mía, el daño que causa a las almas la privación de la lectura de los libros santos.
Mira cómo se expresan los santos padres cuando exhortan al alma a semejante lectura. San Bernardo, en su escalera claustral, indica que son cuatro los peldaños o los medios por los que se sube a Dios y a la perfección; y dice que son la lectura y la meditación, la oración y la contemplación. Y para probar lo que dice recurre a las palabras del Maestro divino: «Buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá»; y, aplicándolas a los cuatro medios o grados de la perfección, dice que con la lectura de la sagrada escritura y de los otros libros santos y devotos se busca a Dios, con la meditación se le encuentra; con la oración se llama a su corazón y con la contemplación se entra en el teatro de las bellezas divinas, abierto a la mirada de nuestra mente por la lectura, la meditación y la oración.
La lectura, sigue diciendo en otro lugar el santo, es como el alimento espiritual dado al paladar del alma; la meditación lo mastica con sus discursos; la oración prueba su sabor; y la contemplación es la misma dulzura de este alimento del espíritu, que conforta plenamente al alma y la consuela. La lectura se detiene en la corteza de lo que se lee; la meditación penetra hasta el meollo; la oración va en su busca con sus preguntas; la contemplación se deleita como en algo que ya se posee.
(28 de julio de 1914, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 138)
Retírate con frecuencia a tu interior y sé asiduo en la oración, en la meditación de las cosas celestiales y procura llenar tu mente con lecturas sanas de los libros santos. Sobre este último punto, te lo ruego con insistencia, sé más constante y no dejes de practicarlo.
Y en todo vive en paz contigo mismo, porque el enemigo, que pesca siempre en río revuelto, se aprovecha de nuestro natural desánimo para conseguir mejor sus propósitos. En resumen, procura comportarte en todo de modo que no quede sin fruto la gracia que el Señor ha derramado en tu espíritu.
(21 de marzo de 1916, al P. Paulino de Casacalenda – Ep. IV, p. 132)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO* Paso 10- *El Ángel custodio*
*Cita evangélica*
Mt 1:20
20Mientras pensaba esto, el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo"
Mt 4: 10,11
10Jesús respondió: "Retírate , Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".11Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.
*Salmo 91: 10 -11 - 12*
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa
porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.
Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra
*Palabras de Padre Pio*
No te acuestes nunca sin haber examinado antes tu conciencia sobre cómo has pasado el día, y no antes de haber dirigido todos tus pensamientos a Dios, de haberle ofrecido y consagrado tu persona e incluso la de todos los cristianos, especialmente mi pobre persona, ya que eso mismo hago yo por ti.
Además, ofrece para gloria de su divina majestad el descanso que vas a tomar, y no olvides nunca al ángel de la guarda, que siempre está contigo, que no te abandona nunca, ni siquiera ante las ofensas que puedas hacerle.
(17 de diciembre de 1914, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 273)
Has de saber que este buen ángel ruega por ti: ofrece a Dios todas las buenas obras que realizas, tus deseos santos y puros. En las horas en que te parece estar sola y abandonada, no te lamentes por no tener un alma amiga, a la que puedas abrirte y confiarle tus dolores. Por caridad, no olvides a este compañero invisible, siempre presente para escucharte, siempre dispuesto para consolarte.
¡Oh, deliciosa intimidad!, ¡oh, dichosa compañía! ¡Oh, si todos los hombres sin excepción supieran comprender y apreciar este gran don de Dios, quien, en el exceso de su amor por el hombre, nos asignó este espíritu celestial! Recuerda a menudo su presencia: es necesario contemplarlo con el ojo del alma, darle gracias, suplicarle. Él es tan delicado, tan sensible; respétalo. Teme constantemente ofender la pureza de su mirada.
Invoca con frecuencia a este ángel de la guarda, a este ángel bienhechor, repite con frecuencia la hermosa plegaria: «Ángel de Dios, custodio mío: a mí, que he sido confiada a ti por la bondad del Padre del cielo, ilumíname, protégeme, guíame ahora y siempre». ¿Qué grande será el consuelo cuando, en el momento de la muerte, tu alma vea a este ángel tan bueno, que te acompañó a lo largo de la vida y que fue tan generoso de cuidados maternos? ¡Oh!, ¡que este dulce pensamiento te haga y te vuelva cada vez más aficionada a la cruz de Jesús, ya que es precisamente esto lo que quiere ese buen ángel! El deseo de ver a este inseparable compañero de toda la vida, encienda también en ti aquella caridad que te empuje a desear salir pronto de este cuerpo.
¡Oh, santo y saludable pensamiento el de querer ver a nuestro buen ángel! Lo es también el que debería hacernos salir antes de tiempo de esta cárcel tenebrosa en la que estamos desterrados. Raffaelina, ¿a dónde me vuela ahora el pensamiento? ¡Cuántas veces, ay de mí, he hecho llorar a este buen ángel! ¡Cuántas veces he vivido sin miedo alguno a ofender la pureza de su mirada! ¡Oh!, ¡es tan delicado, tan sensible! Dios mío, ¡cuántas veces he correspondido a los generosos cuidados más que maternos de este ángel sin señal alguna de respeto, de afecto, de reconocimiento!
(20 de abril de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 403)
*Cita evangélica*
Mt 1:20
20Mientras pensaba esto, el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo"
Mt 4: 10,11
10Jesús respondió: "Retírate , Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".11Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.
*Salmo 91: 10 -11 - 12*
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa
porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.
Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra
*Palabras de Padre Pio*
No te acuestes nunca sin haber examinado antes tu conciencia sobre cómo has pasado el día, y no antes de haber dirigido todos tus pensamientos a Dios, de haberle ofrecido y consagrado tu persona e incluso la de todos los cristianos, especialmente mi pobre persona, ya que eso mismo hago yo por ti.
Además, ofrece para gloria de su divina majestad el descanso que vas a tomar, y no olvides nunca al ángel de la guarda, que siempre está contigo, que no te abandona nunca, ni siquiera ante las ofensas que puedas hacerle.
(17 de diciembre de 1914, a RaffaelinaCerase – Ep. II, p. 273)
Has de saber que este buen ángel ruega por ti: ofrece a Dios todas las buenas obras que realizas, tus deseos santos y puros. En las horas en que te parece estar sola y abandonada, no te lamentes por no tener un alma amiga, a la que puedas abrirte y confiarle tus dolores. Por caridad, no olvides a este compañero invisible, siempre presente para escucharte, siempre dispuesto para consolarte.
¡Oh, deliciosa intimidad!, ¡oh, dichosa compañía! ¡Oh, si todos los hombres sin excepción supieran comprender y apreciar este gran don de Dios, quien, en el exceso de su amor por el hombre, nos asignó este espíritu celestial! Recuerda a menudo su presencia: es necesario contemplarlo con el ojo del alma, darle gracias, suplicarle. Él es tan delicado, tan sensible; respétalo. Teme constantemente ofender la pureza de su mirada.
Invoca con frecuencia a este ángel de la guarda, a este ángel bienhechor, repite con frecuencia la hermosa plegaria: «Ángel de Dios, custodio mío: a mí, que he sido confiada a ti por la bondad del Padre del cielo, ilumíname, protégeme, guíame ahora y siempre». ¿Qué grande será el consuelo cuando, en el momento de la muerte, tu alma vea a este ángel tan bueno, que te acompañó a lo largo de la vida y que fue tan generoso de cuidados maternos? ¡Oh!, ¡que este dulce pensamiento te haga y te vuelva cada vez más aficionada a la cruz de Jesús, ya que es precisamente esto lo que quiere ese buen ángel! El deseo de ver a este inseparable compañero de toda la vida, encienda también en ti aquella caridad que te empuje a desear salir pronto de este cuerpo.
¡Oh, santo y saludable pensamiento el de querer ver a nuestro buen ángel! Lo es también el que debería hacernos salir antes de tiempo de esta cárcel tenebrosa en la que estamos desterrados. Raffaelina, ¿a dónde me vuela ahora el pensamiento? ¡Cuántas veces, ay de mí, he hecho llorar a este buen ángel! ¡Cuántas veces he vivido sin miedo alguno a ofender la pureza de su mirada! ¡Oh!, ¡es tan delicado, tan sensible! Dios mío, ¡cuántas veces he correspondido a los generosos cuidados más que maternos de este ángel sin señal alguna de respeto, de afecto, de reconocimiento!
(20 de abril de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 403)
*23 pasos hacia la santidad con Padre Pio*
11. *Confesión*
*Citas evangélicas*
Jn 20: 23
23Los pecados serán perdonados
a los que ustedes se los perdonen,
y serán retenidos
a los que ustedes se los retengan".
Mt 16:19
19Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
*Salmo 130*
Desde lo más profundo te invoco, Señor.
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.
Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿Quién podrá subsistir?
Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.
Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
Mi alma espera en el Señor,
más que el centinela la aurora.
Como el centinela la aurora,
espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
él redimirá a Israel
de todos sus pecados.
*Palabras de Padre Pio*
Vive con humildad, con dulzura, y enamorada de nuestro Esposo celestial; y no te inquietes por no poder recordar todas tus pequeñas faltas para poderlas confesar. No, hija, no es oportuno afligirse por esto, porque, así como caes con frecuencia sin darte cuenta, del mismo modo, sin que te des cuenta, te levantas.
Recuerda que en el pasaje, sobre el que tantas veces hemos hablado, no se dice que el justo ve o se da cuenta de que cae siete veces al día, sino que cae siete veces al día; y, así como se cae siete veces, uno se levanta sin dedicarse a ello. No dejes, pues, que esto te inquiete; manifiesta con franqueza y humildad lo que recuerdes; y confíalo a la dulce misericordia de Dios, que pone su mano bajo aquéllos que caen sin malicia, para que no se hagan mal ni resulten heridos; y los levanta y anima tan rápidamente que no se dan cuenta de que han caído, porque la mano divina los ha recogido al caer; ni tampoco de que se han levantado, porque han sido alzados con tal rapidez que ni han podido pensar en ello.
(18 de octubre de 1917, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 943)
Comprendo que el alma en la que habita Dios, teme siempre, en cada paso que da, ofender a Dios; y este santo temor resulta casi insoportable si se centra en el cumplimiento de los propios deberes. Pero esta alma debe animarse, porque es precisamente este temor el que no le dejará caer en faltas, si se decide a seguir adelante. Hermano mío, si permanecer en pie dependiera de nosotros, seguro que, al primer soplo, caeríamos en manos de los enemigos de nuestra salvación. Confiemos siempre en la piedad divina, y experimentaremos cada vez más qué bueno es el Señor. […].
(9 de febrero de 1916, al P. Basilio de MirabelloSannitico – Ep. IV, p. 191)
De una sola cosa debe entristecerse el alma, de la ofensa hecha a Dios; y también en este punto hay que ser muy cautos. Debemos entristecernos sí por nuestras faltas, pero con un dolor que no nos quite la paz, confiando siempre en la misericordia divina.
Guardémonos además de ciertos reproches y remordimientos contra nosotros mismos, pues estos reproches casi siempre provienen del enemigo para perturbar nuestra paz en Dios.
Si tales reproches y remordimientos nos humillan y nos hacen diligentes en obrar el bien, sin quitarnos la confianza en Dios, tengamos por seguro que nos vienen de Dios. Pero si nos confunden y nos vuelven temerosos, desconfiados, perezosos y lentos para el bien, tengamos por seguro que nos vienen del demonio; y, como tales, rechacémoslos, avivando la confianza en Dios.
De este modo, manteniendo nuestro ánimo sereno y en paz en las dificultades, avanzaremos mucho en los caminos del Señor; por el contrario, si perdemos esta paz, nuestro esfuerzo por alcanzar la vida eterna conseguirá poco o ningún fruto.
(10 de julio de 1915, al P. Agustín de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 606)
11. *Confesión*
*Citas evangélicas*
Jn 20: 23
23Los pecados serán perdonados
a los que ustedes se los perdonen,
y serán retenidos
a los que ustedes se los retengan".
Mt 16:19
19Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
*Salmo 130*
Desde lo más profundo te invoco, Señor.
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.
Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿Quién podrá subsistir?
Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.
Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
Mi alma espera en el Señor,
más que el centinela la aurora.
Como el centinela la aurora,
espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
él redimirá a Israel
de todos sus pecados.
*Palabras de Padre Pio*
Vive con humildad, con dulzura, y enamorada de nuestro Esposo celestial; y no te inquietes por no poder recordar todas tus pequeñas faltas para poderlas confesar. No, hija, no es oportuno afligirse por esto, porque, así como caes con frecuencia sin darte cuenta, del mismo modo, sin que te des cuenta, te levantas.
Recuerda que en el pasaje, sobre el que tantas veces hemos hablado, no se dice que el justo ve o se da cuenta de que cae siete veces al día, sino que cae siete veces al día; y, así como se cae siete veces, uno se levanta sin dedicarse a ello. No dejes, pues, que esto te inquiete; manifiesta con franqueza y humildad lo que recuerdes; y confíalo a la dulce misericordia de Dios, que pone su mano bajo aquéllos que caen sin malicia, para que no se hagan mal ni resulten heridos; y los levanta y anima tan rápidamente que no se dan cuenta de que han caído, porque la mano divina los ha recogido al caer; ni tampoco de que se han levantado, porque han sido alzados con tal rapidez que ni han podido pensar en ello.
(18 de octubre de 1917, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 943)
Comprendo que el alma en la que habita Dios, teme siempre, en cada paso que da, ofender a Dios; y este santo temor resulta casi insoportable si se centra en el cumplimiento de los propios deberes. Pero esta alma debe animarse, porque es precisamente este temor el que no le dejará caer en faltas, si se decide a seguir adelante. Hermano mío, si permanecer en pie dependiera de nosotros, seguro que, al primer soplo, caeríamos en manos de los enemigos de nuestra salvación. Confiemos siempre en la piedad divina, y experimentaremos cada vez más qué bueno es el Señor. […].
(9 de febrero de 1916, al P. Basilio de MirabelloSannitico – Ep. IV, p. 191)
De una sola cosa debe entristecerse el alma, de la ofensa hecha a Dios; y también en este punto hay que ser muy cautos. Debemos entristecernos sí por nuestras faltas, pero con un dolor que no nos quite la paz, confiando siempre en la misericordia divina.
Guardémonos además de ciertos reproches y remordimientos contra nosotros mismos, pues estos reproches casi siempre provienen del enemigo para perturbar nuestra paz en Dios.
Si tales reproches y remordimientos nos humillan y nos hacen diligentes en obrar el bien, sin quitarnos la confianza en Dios, tengamos por seguro que nos vienen de Dios. Pero si nos confunden y nos vuelven temerosos, desconfiados, perezosos y lentos para el bien, tengamos por seguro que nos vienen del demonio; y, como tales, rechacémoslos, avivando la confianza en Dios.
De este modo, manteniendo nuestro ánimo sereno y en paz en las dificultades, avanzaremos mucho en los caminos del Señor; por el contrario, si perdemos esta paz, nuestro esfuerzo por alcanzar la vida eterna conseguirá poco o ningún fruto.
(10 de julio de 1915, al P. Agustín de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 606)
*23 PASOS HACIA LA SANTIDAD CON PADRE PIO * 12. *Pecado*
*Cita evangélica*
Jn 8: 4, 11
4dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. y Tú, ¿qué dices?. 6Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. 7Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". 8E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. 9Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer que permanecía allí, 10e incorporándose, le peguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?. 11 Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".
*Salmo 51*
¡Ten piedad de mi, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa mi sentencia
y tu juicio será irreprochable;
yo soy culpable desde que nací,
pecador me concibió mi madre.
Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve,
Anúnciame el gozo y la alegría
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.
¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!
Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
*Palabras de Padre Pio*
Hija mía, persuadámonos y resignémonos ante esta grande y terrible verdad: el amor propio no muere nunca antes que nosotros. Ciertamente nos duele tan triste verdad, que hemos heredado como castigo de la culpa original; pero es necesario resignarse y tener paciencia con nosotros mismos; y, en la paciencia, según la enseñanza divina, poseeremos nuestra alma. Posesión tanto más estable cuanto menos esté mezclada con inquietudes y problemas, también en lo que se refiere a nuestras imperfecciones.
Los asaltos sensibles y las secretas actuaciones del amor propio se sentirán siempre, mientras pisemos esta tierra. Para no ofender a Dios y no manchar el alma, basta que no demos nuestro consentimiento con voluntad deliberada. Esta virtud de la indiferencia es tan excelente que ni el hombre viejo, ni la parte sensible, ni la naturaleza humana con sus facultades naturales, han sido capaces de conseguirla. Ni siquiera el mismo divino Maestro, como hijo de Adán, aunque exento de pecado, y a pesar de las apariencias, logró ser indiferente en su parte sensible y según sus facultades naturales; al contrario, deseó no morir en la cruz, porque tal indiferencia estaba reservada al fruto de la misma cruz; es decir, al espíritu, a la parte superior, a las facultades poseídas por la gracia.
Por tanto, hijita mía, quédate tranquila. Cuando te suceda que quebrantas las exigencias de la indiferencia en cosas indiferentes, por súbitos impulsos del amor propio y de las pasiones, póstrate, en cuanto te sea posible, con tu corazón ante Dios y dile con confianza y humildad: «Señor, misericordia, porque soy una pobre enferma».
*Cita evangélica*
Jn 8: 4, 11
4dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. y Tú, ¿qué dices?. 6Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. 7Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". 8E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. 9Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer que permanecía allí, 10e incorporándose, le peguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?. 11 Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".
*Salmo 51*
¡Ten piedad de mi, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa mi sentencia
y tu juicio será irreprochable;
yo soy culpable desde que nací,
pecador me concibió mi madre.
Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve,
Anúnciame el gozo y la alegría
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.
¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!
Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
*Palabras de Padre Pio*
Hija mía, persuadámonos y resignémonos ante esta grande y terrible verdad: el amor propio no muere nunca antes que nosotros. Ciertamente nos duele tan triste verdad, que hemos heredado como castigo de la culpa original; pero es necesario resignarse y tener paciencia con nosotros mismos; y, en la paciencia, según la enseñanza divina, poseeremos nuestra alma. Posesión tanto más estable cuanto menos esté mezclada con inquietudes y problemas, también en lo que se refiere a nuestras imperfecciones.
Los asaltos sensibles y las secretas actuaciones del amor propio se sentirán siempre, mientras pisemos esta tierra. Para no ofender a Dios y no manchar el alma, basta que no demos nuestro consentimiento con voluntad deliberada. Esta virtud de la indiferencia es tan excelente que ni el hombre viejo, ni la parte sensible, ni la naturaleza humana con sus facultades naturales, han sido capaces de conseguirla. Ni siquiera el mismo divino Maestro, como hijo de Adán, aunque exento de pecado, y a pesar de las apariencias, logró ser indiferente en su parte sensible y según sus facultades naturales; al contrario, deseó no morir en la cruz, porque tal indiferencia estaba reservada al fruto de la misma cruz; es decir, al espíritu, a la parte superior, a las facultades poseídas por la gracia.
Por tanto, hijita mía, quédate tranquila. Cuando te suceda que quebrantas las exigencias de la indiferencia en cosas indiferentes, por súbitos impulsos del amor propio y de las pasiones, póstrate, en cuanto te sea posible, con tu corazón ante Dios y dile con confianza y humildad: «Señor, misericordia, porque soy una pobre enferma».
Después, levántate en paz; y, con ánimo tranquilo y sereno y con santa indiferencia, prosigue tus actividades.
(12 de febrero de 1917, a María Gargani – Ep. III, p. 266)
(12 de febrero de 1917, a María Gargani – Ep. III, p. 266)