PreClic
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La semana pasada @RosaliaDue nos preguntaba en Twitter sobre Taurolock®, una solución de taurolidina (con efecto antimicrobiano) y citrato (con efecto anticoagulante). Este preparado se utiliza en los procedimientos de sellado de vías centrales y vías de hemodiálisis.

Nos hemos puesto manos a la obra y lo primero que hemos hecho es ir a uno de nuestros sitios de confianza, Preevid.

Si seguís el enlace (https://bit.ly/2rcPv02) podéis ver la pregunta que con respecto a este compuesto. En esta entrada se incluyó, entre otras referencias, una revisión sistemática cuyos resultados mostraban que los preparados que incluían citrato junto a antimicrobianos (taurolidina, gentamicina o azul de metileno) eran más efectivos que el citrato sólo en la prevención de infecciones relacionadas con el catéter.

Cómo veis, la pregunta se realizó en 2013, por lo que desde Preevid ya nos avisan que la información puede estar desactualizada. Por ello, hemos querido completar la información buscando referencias más actuales.

Realizando una búsqueda en La Biblioteca Cochrane, sólo hemos encontrado una revisión (de 2013) cuyo objetivo fue determinar la eficacia de la administración de solución combinada de antibiótico, de heparina, o ambos, para la prevención de las infecciones por grampositivos relacionadas con el catéter en personas que reciben tratamiento para el cáncer (https://bit.ly/2JKaE9v). Aunque no compara únicamente taurolidina, creemos que es una revisión muy interesante. Y las conclusiones son las siguientes:

-Se encontró que el enjuague del catéter con una solución que contenía un antibiótico y heparina redujo el número de infecciones relacionadas con el catéter en pacientes con riesgo de neutropenia.
-No hay datos suficientes para extrapolar estos resultados a pacientes con CVC canalizados o dispositivos totalmente implantados.
-La administración de una solución combinada de antibiótico y heparina puede aumentar la resistencia microbiana a los antibióticos, por lo tanto, debe reservarse para los pacientes en alto riesgo. Se necesita investigación adicional para identificar a los grupos de alto riesgo que presentan más probabilidad de beneficiarse.

El último paso que nos quedaba era lanzar la búsqueda en Medline/PubMed y buscar revisiones más recientes.Hemos encontrado dos:

-La primera revisión (de 2014) comparaba soluciones de taurolidina-citrato (T+C) con solución estándar de heparina (5000 U/ml) para evaluar las tasas de bacteriemia relacionada con catéter y las de trombosis (https://bit.ly/2I512sI). Se incluyeron 3 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 236 pacientes, todos ellos portadores de catéteres de larga duración. El metanálisis indicó una disminución global del riesgo de bacteriemia relacionada con el catéter (RR: 0.47, IC 95% 0.85-0.89), específicamente para organismos gramnegativos (RR: 0.22, IC 95% 0.05-0.99) en el grupo de intervención (T+C). No se observó una disminución del riesgo para organismos gram-positivo. Para otro de los resultados principales, el riesgo de trombosis, se observó que la solución de T+C aumentaba el riesgo de trombosis (RR: 2.10, IC 95% 1.16, 3.78). Los propios autores consideraron que una de las limitaciones de la revisión fue que existía heterogeneidad en las poblaciones de los estudio, los protocolos de los mismos y las definiciones de los resultados, por lo que concluyen que son necesarias más investigaciones para confirmar los resultados.
-Otra revisión sistemática (de 2016) evaluó la eficacia de la T+C, heparina + gentamicina y heparina sola en la aparición de bacteriemia relacionada con el catéter y la trombosis en pacientes portadores de catéteres de hemodiálisis (https://bit.ly/2I06I7c). Se incluyeron tres ensayos clínicos aleatorizados (dos de ellos también incluidos en la revisión comentada antes). Los resultados van en la misma dirección: para el riesgo de bacteriemia relacionada con el catéter, la solución de T+C mostró una menor probabilidad de bacteriemias que la heparina sola, pero el resultado fue mejor para heparina + gentamicina. La probabilidad de re-cateterización fue igual para los tres grupos. Al igual que en la revisión anterior, los propios autores consideraron que las evidencias clínicas sobre T+C, heparina y heparina + gentamicina no son suficientes para tomar decisiones con confianza.

Conclusión de PreClic

Los resultados encontrados parecen ir a favor de la solución de T+C, sin embargo los autores de todas las revisiones sistemáticas concluyen que las investigaciones realizadas hasta ahora tienen limitaciones que hacen difícil poder tomar decisiones clínicas con suficiente evidencia.

Habrá que esperar a que se realicen más estudios, con suficiente calidad, que investiguen estas intervenciones en grupos de alto riesgo y que hagan análisis de costo efectividad adaptados a nuestro contexto.

“Ciencia es todo aquello sobre lo cual cabe discusión”
(Ortega y Gasset)
Lavado con suero fisiológico vs agua potable para la cicatrización de heridas crónicas.

En la entrada de esta semana queremos reconocer la aportación de todos las personas que están en Twitter dispuestas a ayudar cuando alguien plantea una duda. Esta es la grandeza de las redes sociales y de las personas que están detrás de cada @.

La pregunta la planteaba @linajodar hace dos semanas en Twitter. Y no pasó más de un día para que hubieran respuestas y opiniones sobre el tema de interés.

Vamos a entrar en materia. Hemos localizado varios documentos y, de entre ellos, seleccionamos los más recientes (máximo 10 años) y los de mayor confianza (GPC, RS y ECA).

Podéis ver la entrada completa, con las referencias en nuestro blog: bit.ly/aguaVSsuero

Aquí, sin embargo, os queremos adelantar nuestras conclusiones:

Todo los estudios y documentos hallados van en una misma dirección. No parece haber diferencias en el uso de agua potable o suero fisiológico para la limpieza de heridas crónicas. Los resultados que han medido han sido infección, presencia de tejido de granulación y cicatrización.


Fijaos que las revisiones sistemáticas no solo nos deben servir para tomar mejores decisiones clínicas. También cuando planteemos un estudio clínico tienen un valor enorme. Es habitual que los autores señalen los vacíos de conocimiento, los problemas de diseño de los estudios incluidos, las debilidades de los análisis, etc. Por tanto, son una herramienta indispensable para cualquier profesional que se anime a iniciar un estudio de investigación.
Colirios y lágrimas artificiales ¿qué va primero?

Alixiana nos comentaba en Twitter que sabe que el orden es primero colirios con medicación y posteriormente colirios de lágrima artificial. Sin embargo, no encuentra evidencia que sustente esta práctica.

Pues bien, hemos hecho lo propio (hacer búsquedas) para contestar a su pregunta. El resultado está aquí > http://bit.ly/col_lagrimas

Conclusión de PreClic

En esta ocasión nos vamos a "apoyar" en lo que dicen los fabricantes solamente, pues no hemos podido localizar otros documentos que indiquen orden de administración. En ausencia de más datos, estamos de acuerdo con lo que proponía Alixiana: 
1. Instilación de la medicación prescrita en el ojo.
2. Tras cinco minutos, instilación de las lágrimas.
Humidificación cuando administramos oxígeno ¿sí o no? Seguramente contestaréis "depende" y estaréis en lo cierto (como para casi todas las circunstancias en las que optemos por el "camino de en medio").

Pero vamos a darle un poco de "cuerpo" a este asunto. Podéis ver la entrada completa aquí bit.ly/oxi_hum

Conclusión de PreClic

En base a los documentos recuperados:


-No existe suficiente evidencia para el uso de forma rutinaria de humidificación en pacientes portadores de oxigenoterapia a través de sistemas de bajo flujo. Ojo, esta recomendación se refiere a pacientes con ventilación espontánea.

-Sí que parece necesaria la humidificación en pacientes portadores de traqueostomía. También para aquellos a los que se les suministra oxígeno a través de sistemas de alto flujo. Sin embargo, para periodos cortos de tiempo se puede prescindir de ella.
-Parece que la decisión de poner o no humidificación depende de la comodidad del propio paciente. Es decir, sería necesario la humidificación durante la administración de O2 en el caso de pacientes que presenten sequedad de mucosas o sangrado nasal.
-Un aspecto relevante es valorar el riesgo-beneficio en situaciones en las que la humidificación aumente las posibilidades de infección.

La evidencia sobre este tema aún no es clara, por lo que se necesitan más estudios de calidad para poder dar una recomendación basada en las mejores pruebas.
Retomamos el tema de la povidona iodada frente a clorhexidina (que ya tratamos en esta entrada anterior) para centrarnos ahora en la población pediátrica.

La cuestión surgió en Twitter cuando Ana (@amori_1970) nos preguntaba sobré qué se sabía en pediatría.

Bueno, no queremos desvelar todo lo que hemos encontrado, pero sí os vamos a adelantar nuestras conclusiones:

Ambos productos pueden ser usados en ocasiones excepcionales y justificadas por el estado del paciente, con especial atención cuando se trata de neonatos pretérmino.

Con lo que sabemos hasta la fecha, parece razonable inclinarse hacia el uso de clohexidina acuosa a la menor concentración eficaz según el caso. 

Y como es habitual, no existen suficientes estudios en población pediátrica para poder dar unas recomendaciones basadas en evidencia sólida. Por tanto, siempre que se plantee el uso de cualquiera de los dos debemos tener en cuenta las limitaciones y recomendaciones del producto concreto.

¿Quieres saber más o revisar las referencias usdas? Visita nuestra entrada: http://bit.ly/PVPvsCH_ped
La manzanilla: en taza, calentita y lejos de tus ojos.

Hoy le damos la vuelta a la estructura habitual de nuestras entradas empezando con un título que ya sugiere la solución a la pregunta del compañero JM Monforte (@JoseMMonforte): ¿Existe evidencia sobre beneficios de la utilización de manzanilla para realizar lavados oculares?

Como siempre, en Telegram os adelantamos nuestra conclusión. No obstante, el texto completo con las referencias está aquí: bit.ly/manzanilla_oft

La conclusión de PreClic

En base a lo que hemos encontrado, no parece que la manzanilla sea un producto apropiado para aplicar de manera tópica en los ojos. Cuando se trata de conjuntivitis, la propia manzanilla puede producirla (por lo que no parece razonable usarla). Además, también hemos visto asociación con reacciones alérgicas por el polen que contiene (aunque solo afectaría a personas sensibles, la alergia al polen es una de las más comunes). Otros preparados, como el suero fisiológico, las lágrimas artificiales o, en su defecto, el agua corriente parece más adecuados para realizar lavados oculares.
Cura de cordón umbilical: ¿qué hay de nuevo?

Esta propuesta nos llegó a nuestro buzón de correo (info@preclic.com) con la duda concreta de si había algún avance sobre la cura de cordón desde 2013. En ese año se publicó una revisión Cochrane (1) cuyo objetivo fue evaluar el efecto de la aplicación de antimicrobianos en el cordón umbilical del recién nacido en comparación con la atención habitual (cura seca, sin aplicación de ningún producto tópico) para la prevención de la morbilidad y la mortalidad en ámbitos hospitalarios y no hospitalarios.

Puedes ver nuestra entrada completa aquí 👉 bit.ly/cordon_CH

Pero, como siempre, en Telegram te adelantamos nuestras conclusiones:

Con las pruebas que tenemos a día de hoy, parece que la opción más costo-efectiva en nuestro contexto para prevenir las infecciones del cordón umbilical es realizar el cuidado mediante cura seca. Es decir, mantenerlo limpio y expuesto al aire o cubierto con un paño limpio. Además, limpiarlo si se ensucia con jabón y agua estéril.

Esta recomendación solo es aplicable:
en países desarrollados donde la mortalidad neonatal es baja
para partos realizados en el hospital
en bebés sin factores de riesgo
en poblaciones no vulnerables (ejemplo de población vulnerable sería la de recursos limitados).
En el resto de casos parece que la aplicación tópica de clorhexidina puede prevenir las infecciones del cordón, aun cuando retrase la caída del mismo.

Tras contestar esta pregunta, no queremos dejar pasar la oportunidad de recordar que la investigación es contextual y, como habéis visto, se adapta a las necesidades de la población a la cual van dirigidos los resultados.
Esta semana respondemos a una pregunta "de pasillo de hospital". Las perfusiones de insulina, ¿cómo se preparan? ¿Hay que añadir heparina o albúmina para evitar las adherencias a las paredes y la consecuente pérdida del fármaco? ¿Cada cuánto hay que cambiar la jeringa de la bomba de perfusión?

Para la entrada de esta semana hemos consultado en:
-Stabilis.org
-CIMA (AEMPS)
-Una búsqueda propia en PubMed (de la que podéis ver algunos detalles en la entrada del blog, a modo de mini tutorial)

Vamos con las conclusiones

-Los envases y jeringas de plástico, al igual que los de vidrio, adsorben insulina. Siendo los del material de la familia de las poliolefinas, polietileno (PE) o polipropileno (PP), los de menor de menor adsorción.
-Los factores que afectan a esta adsorción son:
--La concentración de la dilución. A más concentración menos adsorción.
--El tiempo de contacto de la insulina con las paredes del envase y el sistema. A mayor tiempo de exposición, mayor adsorción. Aunque en algunos estudios con PP no se cumple esta premisa de manera exacta.
--La superficie del sistema y el envase. A menor superficie, menor adsorción.
--Los filtros cazaburbujas de los sistemas aumentan la adsorción.
--El flujo de administración. A mayores flujos menor adsorción.
--El cebado del sistema sería equivalente el uso de una perfusión a la que añadamos albúmina.
--Es necesario monitorizar la glucemia horaria durante las 6 primeras horas.

Podéis leer el resto de la entrada aquí 👉http://bit.ly/insulina_perf
Esta semana toca repaso al uso de sticks con extracto de árnica para contusiones en niños. Os suena, ¿verdad?

Este tema nos lo propuso Pablo (@Pabl_v) y nos pareció interesante y apropiado para estas fecha > vacaciones en el cole > niños con más tiempo libre para ir al parque a jugar > mayor probabilidad de chichones 😜

Os adelantamos, como siempre, nuestras conclusiones:

En el momento actual no disponemos de pruebas de calidad que indiquen que los preparados con extracto de árnica tengan una actividad frente al dolor, hinchazón o hematomas. Si bien es cierto que ninguno de los estudios hallados incluye pacientes pediátricos (algo que no nos ha sorprendido por ser habitual en los resultados de otras búsquedas) los resultados en adultos no invitan a realizar ninguna recomendación a favor de estos preparados.

Si queréis revisar la entrada completa con sus referencias, no tenéis más que seguir el enlace 👉 http://bit.ly/arnica_contusiones
¡Última pregunta de la temporada! Laura Almudéver (@AlmudeverLaura) nos planteaba dos cuestiones relacionadas con la nutrición enteral por sonda. En concreto:

¿Debemos medir el residuo gástrico antes de cada toma?
Y con este residuo, ¿qué hacemos? ¿Lo volvemos a introducir?

Prácticas que, quizá, damos por supuestas. Pero ¿qué evidencia las sustenta?

Conclusión de PreClic

Con la evidencia con la que contamos sobre la medición del volumen residual gástrico, podemos decir que:
-Parece que esta práctica está siendo cuestionada ya que la evidencia disponible está mostrando que no hay diferencias entre medir el VRG o no medirlo, tanto en pacientes críticos como en pacientes hospitalizados.
-Es posible que la medición de forma rutinaria del VRG en pacientes críticos pueda llevar a sobreestimar el riesgo de aspiración y la disfunción gástrica. Este hecho se traduce en un mayor número de interrupciones de la NE, lo que puede tener resultados negativos en el paciente.
-La evidencia sobre este tema es aún de calidad baja, por lo que es necesario que se lleve a cabo más investigaciones de calidad sobre este tema.

Nuestra completa está aquí 👉 http://bit.ly/residuo_SNG