🚨ALERTA LATAM🚨 Firman acuerdo #Mercosur -#UE. Dicen "#TransiciónEnergética", pero el costo es NUESTRA naturaleza
Sacan #mineralescríticos y nos inundan con exportaciones con fuertes impactos ¿#Verde para quién? 👉 https://wp.me/pdD3iE-vFf
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Avispa Midia
“Desigual y asimétrico”: así tachan organizaciones el acuerdo del Mercosur con Unión Europea
El acuerdo es clave en la geopolítica actual para el desarrollo de nuevas tecnologías de transición energética, información y defensa; quienes ganan son los países europeos
🚨 #ÚLTIMAHORA: Activista Carlos Beas, quien denunció el descarrilamiento del Tren Interoceánico, reporta hostigamiento con DISPAROS de armas de uso exclusivo del Ejército cerca de su casa en Oaxaca. Exige protección.🚨
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#oaxacalotienetodo #claudiasheinbaum #salomónjara
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Avispa Midia
Hostigan a activista que denuncia descarrilamiento del Tren Interoceánico
"Se intensificó el hostigamiento tras nuestra denuncia del descarrilamiento", asevera Beas
NOTICIA | EUA vs América
El Pentágono ha publicado una nueva "Estrategia de Defensa Nacional" que marca un giro significativo en las prioridades de seguridad de Estados Unidos, alejándose de un enfoque global para centrarse en el territorio continental y el hemisferio occidental. El documento relega explícitamente a China de su estatus anterior como "principal amenaza", señalando que su contención continuará mediante diplomacia y el fortalecimiento defensivo en el Pacífico, pero sin la urgencia previa. En su lugar, la estrategia identifica como prioridades clave la protección del Canal de Panamá, Groenlandia y el Golfo de México, áreas consideradas vitales para la seguridad nacional inmediata.
Rusia es descrita en el informe como una "amenaza persistente pero manejable" para el flanco oriental de la OTAN, reconociendo que, a pesar de sus dificultades demográficas y económicas, Moscú mantiene reservas militares e industriales y la determinación de librar una guerra prolongada. Este reposicionamiento estratégico refleja una reorientación de los recursos y la atención de Washington hacia lo que percibe como desafíos más directos en su esfera de influencia cercana.
El Pentágono ha publicado una nueva "Estrategia de Defensa Nacional" que marca un giro significativo en las prioridades de seguridad de Estados Unidos, alejándose de un enfoque global para centrarse en el territorio continental y el hemisferio occidental. El documento relega explícitamente a China de su estatus anterior como "principal amenaza", señalando que su contención continuará mediante diplomacia y el fortalecimiento defensivo en el Pacífico, pero sin la urgencia previa. En su lugar, la estrategia identifica como prioridades clave la protección del Canal de Panamá, Groenlandia y el Golfo de México, áreas consideradas vitales para la seguridad nacional inmediata.
Rusia es descrita en el informe como una "amenaza persistente pero manejable" para el flanco oriental de la OTAN, reconociendo que, a pesar de sus dificultades demográficas y económicas, Moscú mantiene reservas militares e industriales y la determinación de librar una guerra prolongada. Este reposicionamiento estratégico refleja una reorientación de los recursos y la atención de Washington hacia lo que percibe como desafíos más directos en su esfera de influencia cercana.
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NOTICIA | Nuevo (des)orden mundial
El jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin, advirtió que la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos precipitaría el colapso del "orden mundial totalitario-liberal" y agravaría la situación internacional, lo que podría desencadenar nuevos conflictos militares a gran escala.
En contraste, subrayó que Rusia y sus aliados en bloques como los BRICS proponen un orden mundial basado en la igualdad soberana de todos los Estados, acusando a Occidente de buscar imponer la "ley del más fuerte" y dictar su voluntad.
El jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin, advirtió que la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos precipitaría el colapso del "orden mundial totalitario-liberal" y agravaría la situación internacional, lo que podría desencadenar nuevos conflictos militares a gran escala.
En contraste, subrayó que Rusia y sus aliados en bloques como los BRICS proponen un orden mundial basado en la igualdad soberana de todos los Estados, acusando a Occidente de buscar imponer la "ley del más fuerte" y dictar su voluntad.
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ANÁLISIS | Asimetrías
Incluso si Trump fuese aplacado, el problema estructural de base de asimetría, manipulación y abuso no desaparece. No desaparece ni en el panorama internacional ni desaparece en nuestro propio panorama nacional. No son solo los políticos en turno, es un problema dentro de la naturaleza misma de nuestro sistema de organización social y de la cultura reproductora asociada que le permite funcionar, permanecer y nos hace cooperar con este sistema asimétrico y abusivo de maneras en su mayoría involuntarias e inconscientes debido a que crecimos rodeadas de ellas como algo natural y muchas veces enmascarado con palabras bonitas como "éxito" o "democracia" o "libertad".
Tal y como dijo el primer ministro de Canadá recientemente en Davos. El orden mundial en realidad ya era una farsa. En este momento solo se está quitando la máscara y escalando patrones de abuso. Dijo que, para lidiar con esto, la unión y la organización de las potencias medias era indispensable... Pero eso no solo aplica para ellos, aplica para todos los que estén en desventaja dentro de una relación de poder asimétrica. Eso aplica también para la población civil de cualquier estado frente a su propio aparato político, económico, militar.
Para dejar de ser carne de cañón manipulable o simples espectadores o quejumbrosos ignorables o recursos a ser administrados por empresas y políticos:
1. Potenciar nuestra capacidad de unión y autoorganización no es cuestión de ideal, es cuestión de necesidad.
2. Cambiar los patrones estructurales centrados en relaciones asimétricas de poder que caracterizan nuestras sociedades, junto a toda su cultura productora y reproductora, es clave para no repetir más los patrones de este tipo de abuso.
Incluso si Trump fuese aplacado, el problema estructural de base de asimetría, manipulación y abuso no desaparece. No desaparece ni en el panorama internacional ni desaparece en nuestro propio panorama nacional. No son solo los políticos en turno, es un problema dentro de la naturaleza misma de nuestro sistema de organización social y de la cultura reproductora asociada que le permite funcionar, permanecer y nos hace cooperar con este sistema asimétrico y abusivo de maneras en su mayoría involuntarias e inconscientes debido a que crecimos rodeadas de ellas como algo natural y muchas veces enmascarado con palabras bonitas como "éxito" o "democracia" o "libertad".
Tal y como dijo el primer ministro de Canadá recientemente en Davos. El orden mundial en realidad ya era una farsa. En este momento solo se está quitando la máscara y escalando patrones de abuso. Dijo que, para lidiar con esto, la unión y la organización de las potencias medias era indispensable... Pero eso no solo aplica para ellos, aplica para todos los que estén en desventaja dentro de una relación de poder asimétrica. Eso aplica también para la población civil de cualquier estado frente a su propio aparato político, económico, militar.
Para dejar de ser carne de cañón manipulable o simples espectadores o quejumbrosos ignorables o recursos a ser administrados por empresas y políticos:
1. Potenciar nuestra capacidad de unión y autoorganización no es cuestión de ideal, es cuestión de necesidad.
2. Cambiar los patrones estructurales centrados en relaciones asimétricas de poder que caracterizan nuestras sociedades, junto a toda su cultura productora y reproductora, es clave para no repetir más los patrones de este tipo de abuso.
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🔴 El comandante general de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazlum Abdi realizó hoy una entrevista con la cadena de televisión de Rojava Ronahî TV. En esta entrevista Mazlum Abdi destacó:
- Queremos ser abiertos y transparentes con nuestro pueblo.
- Todavía existen canales abiertos entre nosotros y el Estado sirio. Estamos manteniendo conversaciones diarias con el fin de encontrar una solución. Estados Unidos y Francia también están tratando de mediar en este proceso.
- Se han realizado esfuerzos durante un tiempo para lograr este alto el fuego.
- Según los acuerdos tomados hasta ahora, el ejército no puede entrar en las zonas kurdas. El Gobierno de Damasco prometió que no entraría en Kobane; esperamos que cumpla su palabra.
- Todas las fuerzas políticas kurdas están hoy con Rojava.
- Todo lo que se haga por Qamişlo, Heseke y Kobane incluirá también a Efrin y Serekaniye, porque aquí no se está debatiendo una cuestión urbana, sino una cuestión kurda.
- Queremos una solución política para las regiones kurdas; de lo contrario, lucharemos y protegeremos las regiones kurdas. Las zonas kurdas son una línea roja, y lucharemos por ellas hasta el último combatiente.
- Al igual que en 2014, Kobanê liderará esta resistencia. Lo que el pueblo kurdo no merecía ha sucedido.
- Queremos ser abiertos y transparentes con nuestro pueblo.
- Todavía existen canales abiertos entre nosotros y el Estado sirio. Estamos manteniendo conversaciones diarias con el fin de encontrar una solución. Estados Unidos y Francia también están tratando de mediar en este proceso.
- Se han realizado esfuerzos durante un tiempo para lograr este alto el fuego.
- Según los acuerdos tomados hasta ahora, el ejército no puede entrar en las zonas kurdas. El Gobierno de Damasco prometió que no entraría en Kobane; esperamos que cumpla su palabra.
- Todas las fuerzas políticas kurdas están hoy con Rojava.
- Todo lo que se haga por Qamişlo, Heseke y Kobane incluirá también a Efrin y Serekaniye, porque aquí no se está debatiendo una cuestión urbana, sino una cuestión kurda.
- Queremos una solución política para las regiones kurdas; de lo contrario, lucharemos y protegeremos las regiones kurdas. Las zonas kurdas son una línea roja, y lucharemos por ellas hasta el último combatiente.
- Al igual que en 2014, Kobanê liderará esta resistencia. Lo que el pueblo kurdo no merecía ha sucedido.
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🇨🇳❗️ Refuerzan la seguridad tras la detención de Zhang Youxia
Tras la detención de Zhang Youxia, las autoridades chinas han incrementado las medidas de seguridad en los alrededores de la plaza de Tiananmén, en Pekín.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran un mayor despliegue de personal, controles en las calles cercanas y una vigilancia reforzada del tránsito peatonal y vehicular en esta zona políticamente sensible.
@Armapedia🌟
Tras la detención de Zhang Youxia, las autoridades chinas han incrementado las medidas de seguridad en los alrededores de la plaza de Tiananmén, en Pekín.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran un mayor despliegue de personal, controles en las calles cercanas y una vigilancia reforzada del tránsito peatonal y vehicular en esta zona políticamente sensible.
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14 pueblos #indígenas hacen FRENTE a la transnacional #CARGILL. Exigen revocación del decreto que PRIVATIZA el río ancestral Tapajós
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#brasileiro #povosindigenas #brasilurgente
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#brasileiro #povosindigenas #brasilurgente
Avispa Midia
Pueblos de la Amazonía brasileña mantienen plantón contra privatización del río Tapajós
Gobierno brasileño busca consolidar un corredor para exportar soya y minerales al mercado internacional; quienes ganan son las multinacionales como Cargill
Ejército Liberador del Sur (ELS) 2da parte: Entre la insurrección por la lucha agraria, la traición a Zapata y la exclusión de los #PueblosOriginarios como sujetos de decisión
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#ezln #zapatistas #mexico_maravilloso #historiademexico
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Avispa Midia
Ejército Liberador del Sur (ELS) 2da parte: La semilla que no muere
Zapata luchó por la tierra comunal. La Constitución la convirtió en propiedad del Estado. La revolución no redimió a los pueblos.
⚖️ La lucha no termina. A Miguel Peralta, defensor comunitario de #Eloxochitlán, lo ABSOLVIERON en 2019 tras una huelga de hambre. Hoy, un tribunal de #Oaxaca puede revertirlo
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#presospoliticos #oaxacamexico #oaxacalotienetodo #miguelperalta #ddhh #miguelperaltalibre
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Avispa Midia
Prisión, persecución y resistencia. El caso de Miguel Peralta Betanzos
Sigue persecución al mazateco de Eloxochotlán de Flores Magón. En los próximos días, Tribunal de Oaxaca debe dictar nueva sentencia; ya había sido absuelto en 2019
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NO es "desarrollo", es DESPOJO. El #CIIT y Ferrocarriles del #Istmo criminalizan a #mujeres #campesinas en #Chiapas para robarles su tierra con un decreto de "seguridad nacional"
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Avispa Midia
Corredor Interoceánico criminaliza mujeres en Chiapas para imponer la Línea K
Familias enfrentan denuncias penales por “invasión” tras negarse a desalojar viviendas por el Corredor Interoceánico en Chiapas
97% de las mujeres buscadoras han sufrido violencia en México. En #Oaxaca, colectivos de búsqueda denuncian inacción del Estado
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Avispa Midia
Presentan en Oaxaca informe sobre afectaciones y violencias contra mujeres buscadoras
Colectivos locales denuncian violencia institucional y atraso en la aprobación del Programa Estatal de Búsqueda
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NOTA | El inicio de la guerra
En una escalada bélica, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque coordinado contra Irán en la madrugada del 28 de febrero, iniciando con bombardeos en Teherán que impactaron objetivos estratégicos como el Ministerio de Inteligencia, la oficina del Líder Supremo y la base militar de Parchin. La operación, denominada "El Rugido del León" por Israel, incluyó misiles Tomahawk disparados desde buques estadounidenses en el Golfo de Omán y una segunda ola de ataques aéreos con cazas F-15E y F-35 que sobrevolaron territorio iraquí y sirio. El presidente Donald Trump confirmó personalmente la ofensiva, advirtiendo a la Guardia Revolucionaria que "deponga las armas o enfrente una muerte segura", mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu agradeció el "liderazgo histórico" de su aliado y declaró que la acción conjunta busca eliminar la "amenaza existencial" del régimen iraní.
Irán respondió con un contraataque masivo, lanzando decenas —según algunas fuentes cientos— de misiles balísticos contra Israel, alcanzando Haifa y Tel Aviv, mientras sus fuerzas atacaban simultáneamente instalaciones estadounidenses en la región. La Quinta Flota de EE.UU. en Bahréin fue impactada por al menos un misil iraní, y se reportaron explosiones en bases estadounidenses en Kuwait, Arabia Saudita, Jordania, Catar y Emiratos Árabes Unidos, así como en la base de Incirlik en Turquía. Los hutíes de Yemen se sumaron al conflicto lanzando misiles hacia Israel, mientras en Irak las milicias proiraníes fueron blanco de ataques aéreos. La ofensiva iraní también alcanzó Dubái y la Base Aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita, extendiendo el conflicto a todo el Golfo Pérsico.
El saldo de víctimas y daños comenzó a conocerse: medios israelíes afirmaron sin confirmación oficial que el comandante del ejército iraní, Amir Hatami, habría muerto, mientras fuentes iraníes reportaron ataques contra la residencia del expresidente Mahmoud Ahmadinejad en Teherán y bombardeos en ciudades como Tabriz, Bushehr y Chabahar. La central nuclear de Bushehr fue atacada, aunque no se confirmaron daños en sus instalaciones. En Israel los ciudadanos buscaban refugio, Trump ordenaba a los iraníes permanecer en sus casas porque "las bombas caerán en todas partes". En una guerra que ya se cobra vidas civiles y militares, el mundo contempla cómo Medio Oriente se sumerge en un conflicto total que amenaza con redefinir las fronteras y alianzas de toda la región.
En una escalada bélica, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque coordinado contra Irán en la madrugada del 28 de febrero, iniciando con bombardeos en Teherán que impactaron objetivos estratégicos como el Ministerio de Inteligencia, la oficina del Líder Supremo y la base militar de Parchin. La operación, denominada "El Rugido del León" por Israel, incluyó misiles Tomahawk disparados desde buques estadounidenses en el Golfo de Omán y una segunda ola de ataques aéreos con cazas F-15E y F-35 que sobrevolaron territorio iraquí y sirio. El presidente Donald Trump confirmó personalmente la ofensiva, advirtiendo a la Guardia Revolucionaria que "deponga las armas o enfrente una muerte segura", mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu agradeció el "liderazgo histórico" de su aliado y declaró que la acción conjunta busca eliminar la "amenaza existencial" del régimen iraní.
Irán respondió con un contraataque masivo, lanzando decenas —según algunas fuentes cientos— de misiles balísticos contra Israel, alcanzando Haifa y Tel Aviv, mientras sus fuerzas atacaban simultáneamente instalaciones estadounidenses en la región. La Quinta Flota de EE.UU. en Bahréin fue impactada por al menos un misil iraní, y se reportaron explosiones en bases estadounidenses en Kuwait, Arabia Saudita, Jordania, Catar y Emiratos Árabes Unidos, así como en la base de Incirlik en Turquía. Los hutíes de Yemen se sumaron al conflicto lanzando misiles hacia Israel, mientras en Irak las milicias proiraníes fueron blanco de ataques aéreos. La ofensiva iraní también alcanzó Dubái y la Base Aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita, extendiendo el conflicto a todo el Golfo Pérsico.
El saldo de víctimas y daños comenzó a conocerse: medios israelíes afirmaron sin confirmación oficial que el comandante del ejército iraní, Amir Hatami, habría muerto, mientras fuentes iraníes reportaron ataques contra la residencia del expresidente Mahmoud Ahmadinejad en Teherán y bombardeos en ciudades como Tabriz, Bushehr y Chabahar. La central nuclear de Bushehr fue atacada, aunque no se confirmaron daños en sus instalaciones. En Israel los ciudadanos buscaban refugio, Trump ordenaba a los iraníes permanecer en sus casas porque "las bombas caerán en todas partes". En una guerra que ya se cobra vidas civiles y militares, el mundo contempla cómo Medio Oriente se sumerge en un conflicto total que amenaza con redefinir las fronteras y alianzas de toda la región.
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NOTA | La Guerra en Medio Oriente
Minutos después del anuncio oficial del fallecimiento del ayatolá Ali Khamenei, misiles balísticos y drones suicidas impactaron contra objetivos estratégicos estadounidenses e israelíes en toda la región. El portaaviones USS Abraham Lincoln fue alcanzado por cuatro misiles en el Golfo de Omán, mientras la base naval francesa Camp de la Paix en Abu Dabi y una plataforma petrolera emiratí en el Golfo Pérsico también fueron blanco de ataques. En tierra, la sede de la CIA en Dubái y el cuartel general del ejército israelí resultaron dañados, y el estrecho de Ormuz fue cerrado al tráfico marítimo, desatando la mayor crisis petrolera en años. Irán empleó por primera vez misiles hipersónicos Fattah-2, confirmando una nueva capacidad militar que desafía los sistemas de defensa antimisiles de la coalición enemiga.
La ira chiita se desbordó más allá de las fronteras iraníes: en Bagdad, manifestantes intentaron asaltar la embajada estadounidense en la Zona Verde, siendo repelidos con fuego real por las fuerzas gubernamentales iraquíes; en Karachi, manifestantes tomaron el consulado estadounidense, dejando al menos diez muertos; y en Cachemira bajo control indio, multitudes rompieron barricadas policiales portando retratos de Khamenei. Mientras, el ayatolá Makarem Shirazi declaró la yihad contra Estados Unidos e Israel, y una bandera roja —símbolo de venganza en la tradición chiita— fue izada sobre la mezquita de Jamkaran, unificando a la comunidad internacional en torno a la causa de la resistencia.
El equilibrio de poder en Medio Oriente ya se está reconfigurando: Azerbaiyán envió condolencias oficiales a Irán, mientras Emiratos Árabes Unidos insinuó su disposición a unirse a la campaña militar contra Teherán, y Arabia Saudita aprobó un plan de ataque contra Irán si las bases estadounidenses en su territorio siguen siendo atacadas. En contraste, el nuevo liderazgo iraní —un consejo temporal encabezado por el presidente Pezeshkian, el juez Ejei y el ayatolá Arafi— prometió "quemar el corazón de Estados Unidos e Israel" y continuar el camino del líder mártir. Con 148 niños muertos en el bombardeo de una escuela en Minab y el Estrecho de Ormuz cerrado, la guerra entra en una fase de represalias sin fin, demostrando que, como advirtió el secretario del Consejo de Seguridad iraní, "Estados Unidos ya no puede simplemente golpear e irse".
Minutos después del anuncio oficial del fallecimiento del ayatolá Ali Khamenei, misiles balísticos y drones suicidas impactaron contra objetivos estratégicos estadounidenses e israelíes en toda la región. El portaaviones USS Abraham Lincoln fue alcanzado por cuatro misiles en el Golfo de Omán, mientras la base naval francesa Camp de la Paix en Abu Dabi y una plataforma petrolera emiratí en el Golfo Pérsico también fueron blanco de ataques. En tierra, la sede de la CIA en Dubái y el cuartel general del ejército israelí resultaron dañados, y el estrecho de Ormuz fue cerrado al tráfico marítimo, desatando la mayor crisis petrolera en años. Irán empleó por primera vez misiles hipersónicos Fattah-2, confirmando una nueva capacidad militar que desafía los sistemas de defensa antimisiles de la coalición enemiga.
La ira chiita se desbordó más allá de las fronteras iraníes: en Bagdad, manifestantes intentaron asaltar la embajada estadounidense en la Zona Verde, siendo repelidos con fuego real por las fuerzas gubernamentales iraquíes; en Karachi, manifestantes tomaron el consulado estadounidense, dejando al menos diez muertos; y en Cachemira bajo control indio, multitudes rompieron barricadas policiales portando retratos de Khamenei. Mientras, el ayatolá Makarem Shirazi declaró la yihad contra Estados Unidos e Israel, y una bandera roja —símbolo de venganza en la tradición chiita— fue izada sobre la mezquita de Jamkaran, unificando a la comunidad internacional en torno a la causa de la resistencia.
El equilibrio de poder en Medio Oriente ya se está reconfigurando: Azerbaiyán envió condolencias oficiales a Irán, mientras Emiratos Árabes Unidos insinuó su disposición a unirse a la campaña militar contra Teherán, y Arabia Saudita aprobó un plan de ataque contra Irán si las bases estadounidenses en su territorio siguen siendo atacadas. En contraste, el nuevo liderazgo iraní —un consejo temporal encabezado por el presidente Pezeshkian, el juez Ejei y el ayatolá Arafi— prometió "quemar el corazón de Estados Unidos e Israel" y continuar el camino del líder mártir. Con 148 niños muertos en el bombardeo de una escuela en Minab y el Estrecho de Ormuz cerrado, la guerra entra en una fase de represalias sin fin, demostrando que, como advirtió el secretario del Consejo de Seguridad iraní, "Estados Unidos ya no puede simplemente golpear e irse".
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NOTA | La resistencia persa
La guerra desatada por la Operación "Epic Fury" ha entrado en una fase de desgaste mutuo, donde la capacidad de respuesta iraní desafía las previsiones del Pentágono. Mientras el secretario de Defensa Pete Hegseth aseguraba que "el régimen ya cambió" y que "no buscamos un cambio de régimen, pero el régimen cambió", los misiles iraníes continuaban cayendo sobre objetivos estratégicos en toda la región. El portaaviones USS Abraham Lincoln fue alcanzado, la base Al-Udeid en Qatar perdió su radar AN/FPS-132 valorado en mil millones de dólares —un componente clave del sistema de alerta temprana estadounidense— y dos terminales satelitales de la Quinta Flota en Bahréin fueron destruidas. En Israel, el aeropuerto Ben Gurion resultó dañado y la oficina del primer ministro Netanyahu fue blanco de un ataque selectivo con misiles Kheybar Shekan, cuyo resultado permanece incierto.
La fragmentación del frente antiiraní se acelera mientras los países árabes del Golfo comienzan a cuestionar el costo de albergar bases estadounidenses. Emiratos Árabes Unidos gastó entre 1.450 y 2.280 millones de dólares en misiles interceptores en solo 48 horas —de cinco a diez veces el costo de los drones y misiles iraníes—, agotando arsenales construidos durante años. Arabia Saudita sufrió ataques contra su refinería de Ras Tanura, la más grande del mundo, mientras funcionarios saudíes confesaban a Al Jazeera que "la defensa estadounidense se centra en Israel, sin preocuparse por la defensa de los estados árabes". En contraste, Irán demostró su capacidad para sostener oleadas sucesivas de ataques: la décima oleada alcanzó el complejo gubernamental israelí, mientras misiles hipersónicos Fattah-2 y drones Shahed-136 impactaban infraestructura energética en Emiratos y Bahréin, paralizando la producción de la empresa QatarEnergy y de la compañía de aluminio Alba.
El tablero global comienza a reconfigurarse con alineamientos que trascienden Medio Oriente: Pakistán impuso un toque de queda de tres días tras la muerte de 24 manifestantes proiraníes, Bangladesh acogió multitudinarias protestas del partido Jamaat-e-Islami, y China observa cómo Estados Unidos desvía recursos hacia un conflicto que, según analistas del Hudson Institute, debilita su capacidad de contener a Pekín en el Estrecho de Taiwán. Mientras los precios del petróleo Brent superan los 80 dólares y el gas europeo se dispara un 25%, la paranoia en el Pentágono crece: funcionarios confiesan al Washington Post que "no creo que la gente haya asimilado completamente lo que esto ha hecho con nuestras reservas". En este escenario, Irán demuestra que, incluso decapitado su liderazgo, el "Eje de la Resistencia" —con Hezbolá y los hutíes activando frentes en Líbano y Yemen— puede sostener una guerra de desgaste que expone las vulnerabilidades de un imperio que prometía "terminar esto bajo las condiciones de America First".
La guerra desatada por la Operación "Epic Fury" ha entrado en una fase de desgaste mutuo, donde la capacidad de respuesta iraní desafía las previsiones del Pentágono. Mientras el secretario de Defensa Pete Hegseth aseguraba que "el régimen ya cambió" y que "no buscamos un cambio de régimen, pero el régimen cambió", los misiles iraníes continuaban cayendo sobre objetivos estratégicos en toda la región. El portaaviones USS Abraham Lincoln fue alcanzado, la base Al-Udeid en Qatar perdió su radar AN/FPS-132 valorado en mil millones de dólares —un componente clave del sistema de alerta temprana estadounidense— y dos terminales satelitales de la Quinta Flota en Bahréin fueron destruidas. En Israel, el aeropuerto Ben Gurion resultó dañado y la oficina del primer ministro Netanyahu fue blanco de un ataque selectivo con misiles Kheybar Shekan, cuyo resultado permanece incierto.
La fragmentación del frente antiiraní se acelera mientras los países árabes del Golfo comienzan a cuestionar el costo de albergar bases estadounidenses. Emiratos Árabes Unidos gastó entre 1.450 y 2.280 millones de dólares en misiles interceptores en solo 48 horas —de cinco a diez veces el costo de los drones y misiles iraníes—, agotando arsenales construidos durante años. Arabia Saudita sufrió ataques contra su refinería de Ras Tanura, la más grande del mundo, mientras funcionarios saudíes confesaban a Al Jazeera que "la defensa estadounidense se centra en Israel, sin preocuparse por la defensa de los estados árabes". En contraste, Irán demostró su capacidad para sostener oleadas sucesivas de ataques: la décima oleada alcanzó el complejo gubernamental israelí, mientras misiles hipersónicos Fattah-2 y drones Shahed-136 impactaban infraestructura energética en Emiratos y Bahréin, paralizando la producción de la empresa QatarEnergy y de la compañía de aluminio Alba.
El tablero global comienza a reconfigurarse con alineamientos que trascienden Medio Oriente: Pakistán impuso un toque de queda de tres días tras la muerte de 24 manifestantes proiraníes, Bangladesh acogió multitudinarias protestas del partido Jamaat-e-Islami, y China observa cómo Estados Unidos desvía recursos hacia un conflicto que, según analistas del Hudson Institute, debilita su capacidad de contener a Pekín en el Estrecho de Taiwán. Mientras los precios del petróleo Brent superan los 80 dólares y el gas europeo se dispara un 25%, la paranoia en el Pentágono crece: funcionarios confiesan al Washington Post que "no creo que la gente haya asimilado completamente lo que esto ha hecho con nuestras reservas". En este escenario, Irán demuestra que, incluso decapitado su liderazgo, el "Eje de la Resistencia" —con Hezbolá y los hutíes activando frentes en Líbano y Yemen— puede sostener una guerra de desgaste que expone las vulnerabilidades de un imperio que prometía "terminar esto bajo las condiciones de America First".
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VIDEO | Enormes multitudes pro-gubernamentales se han reunido en las calles de Teherán, Irán ahora mismo.
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NOTA | El fuego de la guerra
La guerra en Medio Oriente ha entrado en una fase de peligrosa expansión, donde las líneas entre ataque y defensa se difuminan mientras nuevos actores se suman al tablero. Francia sorprendió con un anuncio de alto impacto: Emmanuel Macron ordenó aumentar el arsenal nuclear francés y dejar de divulgar su dimensión, ofreciendo además "apoyo defensivo" a países del Golfo afectados por los ataques iraníes. La decisión, que rompe décadas de transparencia nuclear europea, llega mientras Qatar confirma haber derribado dos cazas iraníes Su-24 y Trump declara al NYT que no descarta enviar tropas terrestres a Irán. En medio de la tormenta, el presidente turco Erdogan marcó distancia: "Irán es nuestro hermano. Vivimos en paz desde 1639", ofreciendo condolencias por la muerte de Khamenei.
Los números de la guerra revelan una asimetría que preocupa a los estrategas del Pentágono. Mientras un misil iraní cuesta alrededor de 250.000 dólares, cada interceptor estadounidense disparado para derribarlo supera los 40 millones. Las matemáticas son implacables: Emiratos Árabes ha gastado entre cinco y diez veces más en defenderse que Irán en atacar, agotando en 48 horas arsenales construidos durante años. Bloomberg advierte que a Emiratos le quedan interceptores para una semana, y a Qatar para cuatro días. En Kuwait, Irán derribó tres cazas F-15 estadounidenses, mientras imágenes satelitales confirmaban daños en al menos seis bases militares de EE.UU. en la región, incluyendo la sede de la Quinta Flota en Bahréin y el puerto de Dubái.
El frente energético se ha convertido en el campo de batalla más sensible. Irán atacó la terminal de Fujairah, en Emiratos Árabes, construida estratégicamente fuera del Estrecho de Ormuz para garantizar exportaciones incluso con el estrecho cerrado. El mensaje de Teherán es claro: "No tienes escondite". Qatar suspendió toda producción y exportación de GNL, el Estrecho de Ormuz permanece cerrado y la refinería saudí de Ras Tanura, la más grande del mundo, paralizó operaciones tras los ataques. China, que intentaba mantener equilibrio, ve ahora cómo su propia petrolera estatal Sinopec, propietaria del 50% de la terminal atacada, sufre las consecuencias de un conflicto que amenaza con desbordarse.
La fragmentación interna iraní añade una capa de imprevisibilidad. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, admitió que "el Gobierno Civil ya no está a cargo del ejército" y que las unidades militares "actúan de forma independiente, según instrucciones previas". Mientras, Israel habría ejecutado una operación terrestre con fuerzas especiales del Mossad, y el ejército libanés se repliega ante la entrada de tropas israelíes en el sur del Líbano. Pakistán, atrapado entre su pacto defensivo con Arabia Saudita y sus lazos históricos con Irán, advierte a Teherán mientras su ministro de Defensa denuncia que el objetivo último podría ser "llevar la influencia de Israel hasta la frontera de Pakistán". En las calles iraníes, a pesar de los bombardeos, la gente permanece en las plazas, negándose a volver a casa, mientras el mundo contempla cómo la "Operación Epic Fury" reconfigura por la fuerza el mapa de Medio Oriente.
La guerra en Medio Oriente ha entrado en una fase de peligrosa expansión, donde las líneas entre ataque y defensa se difuminan mientras nuevos actores se suman al tablero. Francia sorprendió con un anuncio de alto impacto: Emmanuel Macron ordenó aumentar el arsenal nuclear francés y dejar de divulgar su dimensión, ofreciendo además "apoyo defensivo" a países del Golfo afectados por los ataques iraníes. La decisión, que rompe décadas de transparencia nuclear europea, llega mientras Qatar confirma haber derribado dos cazas iraníes Su-24 y Trump declara al NYT que no descarta enviar tropas terrestres a Irán. En medio de la tormenta, el presidente turco Erdogan marcó distancia: "Irán es nuestro hermano. Vivimos en paz desde 1639", ofreciendo condolencias por la muerte de Khamenei.
Los números de la guerra revelan una asimetría que preocupa a los estrategas del Pentágono. Mientras un misil iraní cuesta alrededor de 250.000 dólares, cada interceptor estadounidense disparado para derribarlo supera los 40 millones. Las matemáticas son implacables: Emiratos Árabes ha gastado entre cinco y diez veces más en defenderse que Irán en atacar, agotando en 48 horas arsenales construidos durante años. Bloomberg advierte que a Emiratos le quedan interceptores para una semana, y a Qatar para cuatro días. En Kuwait, Irán derribó tres cazas F-15 estadounidenses, mientras imágenes satelitales confirmaban daños en al menos seis bases militares de EE.UU. en la región, incluyendo la sede de la Quinta Flota en Bahréin y el puerto de Dubái.
El frente energético se ha convertido en el campo de batalla más sensible. Irán atacó la terminal de Fujairah, en Emiratos Árabes, construida estratégicamente fuera del Estrecho de Ormuz para garantizar exportaciones incluso con el estrecho cerrado. El mensaje de Teherán es claro: "No tienes escondite". Qatar suspendió toda producción y exportación de GNL, el Estrecho de Ormuz permanece cerrado y la refinería saudí de Ras Tanura, la más grande del mundo, paralizó operaciones tras los ataques. China, que intentaba mantener equilibrio, ve ahora cómo su propia petrolera estatal Sinopec, propietaria del 50% de la terminal atacada, sufre las consecuencias de un conflicto que amenaza con desbordarse.
La fragmentación interna iraní añade una capa de imprevisibilidad. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, admitió que "el Gobierno Civil ya no está a cargo del ejército" y que las unidades militares "actúan de forma independiente, según instrucciones previas". Mientras, Israel habría ejecutado una operación terrestre con fuerzas especiales del Mossad, y el ejército libanés se repliega ante la entrada de tropas israelíes en el sur del Líbano. Pakistán, atrapado entre su pacto defensivo con Arabia Saudita y sus lazos históricos con Irán, advierte a Teherán mientras su ministro de Defensa denuncia que el objetivo último podría ser "llevar la influencia de Israel hasta la frontera de Pakistán". En las calles iraníes, a pesar de los bombardeos, la gente permanece en las plazas, negándose a volver a casa, mientras el mundo contempla cómo la "Operación Epic Fury" reconfigura por la fuerza el mapa de Medio Oriente.
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NOTA | El peso del desgaste
La fase de desgaste en la guerra de Medio Oriente expone las vulnerabilidades de la coalición liderada por Estados Unidos, mientras Irán demuestra su capacidad para sostener una campaña prolongada con una asimetría de costos aplastante. En los primeros cuatro días de la "Operación Promesa Verdadera-4", Irán lanzó 695 misiles balísticos y 1.700 drones Shahed, con un costo estimado de entre 740 y 1.500 millones de dólares. Para interceptarlos, los países del Golfo e Israel gastaron entre 800 y 1.000 misiles antiaéreos, muchos de ellos PAC-3 y THAAD, valorados en más de 40 millones por interceptor. La relación coste-efectividad es brutal: por cada dólar que Irán gasta en drones, sus enemigos gastan entre 20 y 80 dólares en defensa. Emiratos Árabes, Qatar, Bahréin y Arabia Saudita han agotado en días arsenales construidos durante años, y el Pentágono admite que sus reservas de interceptores podrían estar a "días" de verse obligadas a racionarse.
También emergen detalles que reconfiguran la narrativa del conflicto. Imágenes satelitales confirman que Irán ha destruido o dañado gravemente activos estadounidenses valorados en más de 2.000 millones de dólares: radares AN/TPY-2 de los sistemas THAAD en Emiratos, Jordania y Arabia Saudita; un radar AN/FPS-132 en Qatar; y estaciones de comunicaciones por satélite en Bahréin y Kuwait. La base de la CIA en Riad fue alcanzada directamente por un dron, derrumbando parte de su techo. En el plano diplomático, la contradicción estadounidense es evidente: mientras Marco Rubio promete intensificar los ataques "en las próximas horas y días", funcionarios israelíes confiesan su temor a que Trump negocie un alto el fuego a espaldas de Netanyahu. China llama al cese inmediato de hostilidades, Rusia amenaza con cortar el gas a Europa, y España se destaca como la voz crítica dentro de Occidente.
El tablero global comienza a moverse con nuevas alianzas y peligrosas líneas rojas. Turquía derribó un misil iraní sobre su espacio aéreo con apoyo de la OTAN, mientras Polonia anuncia planes para adquirir armamento nuclear. En Irak, los apagones totales paralizan el país y las milicias chiíes intensifican sus ataques. Yemen ha advertido a los países del Golfo que si se unen a la guerra contra Irán, atacará toda su infraestructura energética. La flota submarina iraní, sin embargo, ha sido neutralizada en su base de Bandar Abbas, limitando su capacidad de respuesta naval. The Economist advierte que "Estados Unidos está agotando sus misiles de defensa aérea tan rápidamente que podría tener que priorizar qué amenazas interceptar".
La fatwa que durante dos décadas prohibió a Irán desarrollar armas nucleares murió con el ayatolá Jamenei, y aunque la OIEA insiste en que no hay evidencia de un programa activo, la disuasión nuclear iraní podría estar más cerca que nunca. Mientras tanto, las bolsas globales se desploman: el KOSPI perdió 450.000 millones, el NIKKEI 650.000 millones y Wall Street un billón de dólares. El historiador Emmanuel Todd sentencia: "La derrota de Occidente es inevitable. Trump no puede detener su implosión; la está acelerando". En Teherán, mientras las bombas caen sobre Yazd, Tabriz y Kermanshah, el nuevo liderazgo promete resistencia eterna, y el mundo contempla cómo la "Operación Epic Fury" se convierte en el campo de pruebas de una nueva era: la de la guerra asimétrica, el desgaste económico y el crepúsculo de la hegemonía unipolar.
La fase de desgaste en la guerra de Medio Oriente expone las vulnerabilidades de la coalición liderada por Estados Unidos, mientras Irán demuestra su capacidad para sostener una campaña prolongada con una asimetría de costos aplastante. En los primeros cuatro días de la "Operación Promesa Verdadera-4", Irán lanzó 695 misiles balísticos y 1.700 drones Shahed, con un costo estimado de entre 740 y 1.500 millones de dólares. Para interceptarlos, los países del Golfo e Israel gastaron entre 800 y 1.000 misiles antiaéreos, muchos de ellos PAC-3 y THAAD, valorados en más de 40 millones por interceptor. La relación coste-efectividad es brutal: por cada dólar que Irán gasta en drones, sus enemigos gastan entre 20 y 80 dólares en defensa. Emiratos Árabes, Qatar, Bahréin y Arabia Saudita han agotado en días arsenales construidos durante años, y el Pentágono admite que sus reservas de interceptores podrían estar a "días" de verse obligadas a racionarse.
También emergen detalles que reconfiguran la narrativa del conflicto. Imágenes satelitales confirman que Irán ha destruido o dañado gravemente activos estadounidenses valorados en más de 2.000 millones de dólares: radares AN/TPY-2 de los sistemas THAAD en Emiratos, Jordania y Arabia Saudita; un radar AN/FPS-132 en Qatar; y estaciones de comunicaciones por satélite en Bahréin y Kuwait. La base de la CIA en Riad fue alcanzada directamente por un dron, derrumbando parte de su techo. En el plano diplomático, la contradicción estadounidense es evidente: mientras Marco Rubio promete intensificar los ataques "en las próximas horas y días", funcionarios israelíes confiesan su temor a que Trump negocie un alto el fuego a espaldas de Netanyahu. China llama al cese inmediato de hostilidades, Rusia amenaza con cortar el gas a Europa, y España se destaca como la voz crítica dentro de Occidente.
El tablero global comienza a moverse con nuevas alianzas y peligrosas líneas rojas. Turquía derribó un misil iraní sobre su espacio aéreo con apoyo de la OTAN, mientras Polonia anuncia planes para adquirir armamento nuclear. En Irak, los apagones totales paralizan el país y las milicias chiíes intensifican sus ataques. Yemen ha advertido a los países del Golfo que si se unen a la guerra contra Irán, atacará toda su infraestructura energética. La flota submarina iraní, sin embargo, ha sido neutralizada en su base de Bandar Abbas, limitando su capacidad de respuesta naval. The Economist advierte que "Estados Unidos está agotando sus misiles de defensa aérea tan rápidamente que podría tener que priorizar qué amenazas interceptar".
La fatwa que durante dos décadas prohibió a Irán desarrollar armas nucleares murió con el ayatolá Jamenei, y aunque la OIEA insiste en que no hay evidencia de un programa activo, la disuasión nuclear iraní podría estar más cerca que nunca. Mientras tanto, las bolsas globales se desploman: el KOSPI perdió 450.000 millones, el NIKKEI 650.000 millones y Wall Street un billón de dólares. El historiador Emmanuel Todd sentencia: "La derrota de Occidente es inevitable. Trump no puede detener su implosión; la está acelerando". En Teherán, mientras las bombas caen sobre Yazd, Tabriz y Kermanshah, el nuevo liderazgo promete resistencia eterna, y el mundo contempla cómo la "Operación Epic Fury" se convierte en el campo de pruebas de una nueva era: la de la guerra asimétrica, el desgaste económico y el crepúsculo de la hegemonía unipolar.
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NOTA | Jaque persa
La quinta jornada de la "Operación Epic Fury" ha demostrado que Irán ha logrado convertir el conflicto en una guerra de desgaste que domina. Mientras los bombarderos B-52 martillan objetivos en Teherán y el Pentágono presume de haber destruido más de 1.700 blancos, la realidad en el terreno revela una historia diferente: los misiles iraníes continúan cayendo sobre bases estadounidenses en Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes, un petrolero estadounidense arde en llamas en el Golfo Pérsico, y Hezbolá inflige bajas al ejército israelí en la frontera libanesa. El gobierno iraní ha activado un plan de emergencia para gestionar el país ante una guerra prolongada, asegurando bienes esenciales y manteniendo la producción, mientras el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, declara sin ambages: "Estamos totalmente preparados para afrontar cualquier invasión terrestre".
La asimetría del conflicto se hace cada vez más evidente. Mientras los países del Golfo agotan sus misiles interceptores a un ritmo insostenible —funcionarios regionales confiesan a CBS que están "peligrosamente bajos" y que Washington no puede reponerlos con la rapidez necesaria—, Irán continúa lanzando ataques con una relación coste-efectividad que favorece su estrategia. Los drones Shahed, valorados en decenas de miles de dólares, siguen forzando el disparo de interceptores que cuestan millones. En el plano diplomático, el Senado estadounidense rechazó limitar los poderes militares de Trump, pero las grietas en la coalición son visibles: el Reino Unido niega acceso pleno a sus bases, Francia condiciona su apoyo, y las navieras más grandes del mundo —la alemana Hapag-Lloyd y la china COSCO— han suspendido todas sus rutas hacia el Golfo Pérsico.
El frente kurdo, que Washington pretendía utilizar como ariete terrestre contra Irán, se ha desmoronado antes de empezar. El Partido Democrático del Kurdistán desmintió categóricamente los informes sobre una incursión en territorio iraní, mientras fuentes de seguridad en Teherán calificaron esas afirmaciones como "guerra psicológica" tras los "fracasos en el terreno" de Estados Unidos e Israel. En contraste, las tribus baluchis de Irán, históricamente enfrentadas al gobierno central, han prometido defender las fronteras del país contra cualquier separatista. Mientras tanto, la guerra se extiende a nuevos frentes: Azerbaiyán denuncia un ataque con drones iraníes que Teherán atribuye a una operación de bandera falsa israelí, y Estonia amenaza abiertamente a China y Corea del Norte, prometiendo que "esperan su turno para ser eliminados".
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, estima que la guerra podría durar hasta ocho semanas, pero los acontecimientos apuntan a un escenario más prolongado. Mientras un avión de mando nuclear E-6 Mercury cruza el Atlántico para asegurar la cadena de mando atómica, Irán demuestra que ha aprendido la lección de décadas de sanciones y guerras asimétricas. La República Islámica no solo resiste; ha logrado que sus adversarios gasten miles de millones en defensa mientras ella mantiene un ritmo de ataque sostenido. En palabras de un alto funcionario militar iraní: "En unos días más, las bases estadounidenses en la región quedarán indefensas". La guerra, lejos de terminar, acaba de empezar su fase más peligrosa.
La quinta jornada de la "Operación Epic Fury" ha demostrado que Irán ha logrado convertir el conflicto en una guerra de desgaste que domina. Mientras los bombarderos B-52 martillan objetivos en Teherán y el Pentágono presume de haber destruido más de 1.700 blancos, la realidad en el terreno revela una historia diferente: los misiles iraníes continúan cayendo sobre bases estadounidenses en Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes, un petrolero estadounidense arde en llamas en el Golfo Pérsico, y Hezbolá inflige bajas al ejército israelí en la frontera libanesa. El gobierno iraní ha activado un plan de emergencia para gestionar el país ante una guerra prolongada, asegurando bienes esenciales y manteniendo la producción, mientras el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, declara sin ambages: "Estamos totalmente preparados para afrontar cualquier invasión terrestre".
La asimetría del conflicto se hace cada vez más evidente. Mientras los países del Golfo agotan sus misiles interceptores a un ritmo insostenible —funcionarios regionales confiesan a CBS que están "peligrosamente bajos" y que Washington no puede reponerlos con la rapidez necesaria—, Irán continúa lanzando ataques con una relación coste-efectividad que favorece su estrategia. Los drones Shahed, valorados en decenas de miles de dólares, siguen forzando el disparo de interceptores que cuestan millones. En el plano diplomático, el Senado estadounidense rechazó limitar los poderes militares de Trump, pero las grietas en la coalición son visibles: el Reino Unido niega acceso pleno a sus bases, Francia condiciona su apoyo, y las navieras más grandes del mundo —la alemana Hapag-Lloyd y la china COSCO— han suspendido todas sus rutas hacia el Golfo Pérsico.
El frente kurdo, que Washington pretendía utilizar como ariete terrestre contra Irán, se ha desmoronado antes de empezar. El Partido Democrático del Kurdistán desmintió categóricamente los informes sobre una incursión en territorio iraní, mientras fuentes de seguridad en Teherán calificaron esas afirmaciones como "guerra psicológica" tras los "fracasos en el terreno" de Estados Unidos e Israel. En contraste, las tribus baluchis de Irán, históricamente enfrentadas al gobierno central, han prometido defender las fronteras del país contra cualquier separatista. Mientras tanto, la guerra se extiende a nuevos frentes: Azerbaiyán denuncia un ataque con drones iraníes que Teherán atribuye a una operación de bandera falsa israelí, y Estonia amenaza abiertamente a China y Corea del Norte, prometiendo que "esperan su turno para ser eliminados".
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, estima que la guerra podría durar hasta ocho semanas, pero los acontecimientos apuntan a un escenario más prolongado. Mientras un avión de mando nuclear E-6 Mercury cruza el Atlántico para asegurar la cadena de mando atómica, Irán demuestra que ha aprendido la lección de décadas de sanciones y guerras asimétricas. La República Islámica no solo resiste; ha logrado que sus adversarios gasten miles de millones en defensa mientras ella mantiene un ritmo de ataque sostenido. En palabras de un alto funcionario militar iraní: "En unos días más, las bases estadounidenses en la región quedarán indefensas". La guerra, lejos de terminar, acaba de empezar su fase más peligrosa.
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Forwarded from Juan Ortiz | Lupa Legislativa
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🗳️📌 DIPUTADA VOTA… MIENTRAS LA PEINAN EN SALÓN DE BELLEZA
¿Tú tienes estos privilegios en tu trabajo?
Una escena del Congreso de la Ciudad de México se volvió viral.
La diputada Diana Sánchez Barrios apareció en una sesión virtual mientras la peinaban y maquillaban en una estética.
La legisladora se conectó a la Comisión de Asuntos Laborales para emitir su voto.
También el diputado Víctor Varela votó desde un vehículo en movimiento.
Durante la sesión se aprobaron actas y una iniciativa relacionada con revisiones laborales.
Esto no recuerda una escena.
Cuando un diputado Cuauhtémoc Blanco participó en una sesión virtual mientras jugaba pádel.
Y es que las sesiones a distancia no establecen reglas claras sobre desde dónde deben conectarse los legisladores.
Ni en qué condiciones.
Pero vayan que ponen peros cuando se proponen dos días de descanso o regular el home office.
¿Tú tienes estos privilegios en tu trabajo?
Una escena del Congreso de la Ciudad de México se volvió viral.
La diputada Diana Sánchez Barrios apareció en una sesión virtual mientras la peinaban y maquillaban en una estética.
La legisladora se conectó a la Comisión de Asuntos Laborales para emitir su voto.
También el diputado Víctor Varela votó desde un vehículo en movimiento.
Durante la sesión se aprobaron actas y una iniciativa relacionada con revisiones laborales.
Esto no recuerda una escena.
Cuando un diputado Cuauhtémoc Blanco participó en una sesión virtual mientras jugaba pádel.
Y es que las sesiones a distancia no establecen reglas claras sobre desde dónde deben conectarse los legisladores.
Ni en qué condiciones.
Pero vayan que ponen peros cuando se proponen dos días de descanso o regular el home office.
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ANÁLISIS | La derrota Israelí-Estadounidense
Estamos sentados viendo cómo se desmorona un castillo de naipes que tardó cincuenta años en construirse. La operación para decapitar el liderazgo iraní se ha transformado en un terremoto que sacude los cimientos del sistema financiero global. Y ojo, porque aquí no estamos hablando solo de misiles y drones, sino de algo mucho más profundo: la supervivencia del petrodólar, ese pacto no escrito que durante décadas le permitió a Estados Unidos imprimir dinero sin que su economía colapsara, a cambio de que los países del Golfo vendieran su petróleo exclusivamente en dólares y compraran deuda estadounidense con esas ganancias. Pero hoy, con las refinerías saudíes ardiendo bajo fuego iraní y los sistemas de defensa estadounidenses mostrando sus grietas, los jeques del Golfo se preguntan: ¿para qué acumular dólares si Washington ya no puede garantizar que nuestras plantas sigan en pie?
El detonante de esta crisis no fue solo el asesinato del ayatolá Jamenei, sino la decisión de Washington de convertir el dólar en un arma. Cuando Estados Unidos congeló las reservas rusas y sacó a Moscú del SWIFT, China tomó nota inmediata: si sus reservas podían ser congeladas, el dólar ya no era un activo sino una soga al cuello. Por eso Pekín ha construido silenciosamente su propio sistema financiero, el CIPS, y por eso el 91% del petróleo iraní fluye hoy hacia China sin tocar un solo dólar. Lo que estamos viendo en el Golfo Pérsico no es una guerra por territorio, es una guerra por el control de la arquitectura energética global. Irán lo sabe y por eso golpea donde más duele: no solo las bases militares, sino las infraestructuras críticas, los centros de datos de Amazon y Microsoft, las desaladoras de agua. Porque en una región desértica, destruir una planta potabilizadora es tan letal como bombardear un cuartel.
Y aquí viene la parte que pocos están viendo: las monarquías del Golfo están atrapadas en una trampa existencial. Dependen de Estados Unidos para su seguridad, pero Washington ha priorizado la defensa de Israel sobre la de sus aliados árabes. Dependen de una fuerza laboral extranjera que ya está huyendo —en Emiratos, el 88% de la población son expatriados, y en Qatar, el 77%— y dependen de alimentos que deben cruzar un estrecho de Ormuz convertido en zona de guerra. Si Irán decide golpear las desaladoras de Arabia Saudita o los puertos de Dubái, no habrá sistema de defensa que evite una crisis humanitaria en cuestión de horas. Los fondos soberanos del Golfo manejan más de cuatro billones de dólares, pero de qué sirve esa riqueza si no puedes beber agua o si tus ingenieros indios y pakistaníes han abordado el primer avión de regreso a casa.
Lo más inquietante de todo es que esta guerra se libra en dos frentes simultáneos: el militar y el informativo. Mientras los medios occidentales repiten el mantra de que Irán está derrotado, los precios del petróleo suben imparablemente y los mercados asiáticos se desploman. Mientras Marco Rubio presume de que Estados Unidos controla el petróleo mundial, las navieras más grandes del mundo —la alemana Hapag-Lloyd y la china COSCO— suspenden sus rutas hacia el Golfo. Mientras Trump amenaza con más bombardeos, el Partido Republicano se fractura y su índice de aprobación cae al 38%. Porque al final del día, el verdadero campo de batalla no está en Teherán ni en Tel Aviv, está en la confianza. Y cuando esa confianza se rompe —cuando los jeques dudan del escudo estadounidense, cuando los inversores huyen del Golfo, cuando los bancos centrales prefieren el oro a los bonos del Tesoro— el imperio financiero de Washington comienza a desmoronarse. No de golpe, no mañana, pero sí de manera irreversible. Y nosotros, queridos amigos, estamos viendo el primer acto de esa nueva obra.
Estamos sentados viendo cómo se desmorona un castillo de naipes que tardó cincuenta años en construirse. La operación para decapitar el liderazgo iraní se ha transformado en un terremoto que sacude los cimientos del sistema financiero global. Y ojo, porque aquí no estamos hablando solo de misiles y drones, sino de algo mucho más profundo: la supervivencia del petrodólar, ese pacto no escrito que durante décadas le permitió a Estados Unidos imprimir dinero sin que su economía colapsara, a cambio de que los países del Golfo vendieran su petróleo exclusivamente en dólares y compraran deuda estadounidense con esas ganancias. Pero hoy, con las refinerías saudíes ardiendo bajo fuego iraní y los sistemas de defensa estadounidenses mostrando sus grietas, los jeques del Golfo se preguntan: ¿para qué acumular dólares si Washington ya no puede garantizar que nuestras plantas sigan en pie?
El detonante de esta crisis no fue solo el asesinato del ayatolá Jamenei, sino la decisión de Washington de convertir el dólar en un arma. Cuando Estados Unidos congeló las reservas rusas y sacó a Moscú del SWIFT, China tomó nota inmediata: si sus reservas podían ser congeladas, el dólar ya no era un activo sino una soga al cuello. Por eso Pekín ha construido silenciosamente su propio sistema financiero, el CIPS, y por eso el 91% del petróleo iraní fluye hoy hacia China sin tocar un solo dólar. Lo que estamos viendo en el Golfo Pérsico no es una guerra por territorio, es una guerra por el control de la arquitectura energética global. Irán lo sabe y por eso golpea donde más duele: no solo las bases militares, sino las infraestructuras críticas, los centros de datos de Amazon y Microsoft, las desaladoras de agua. Porque en una región desértica, destruir una planta potabilizadora es tan letal como bombardear un cuartel.
Y aquí viene la parte que pocos están viendo: las monarquías del Golfo están atrapadas en una trampa existencial. Dependen de Estados Unidos para su seguridad, pero Washington ha priorizado la defensa de Israel sobre la de sus aliados árabes. Dependen de una fuerza laboral extranjera que ya está huyendo —en Emiratos, el 88% de la población son expatriados, y en Qatar, el 77%— y dependen de alimentos que deben cruzar un estrecho de Ormuz convertido en zona de guerra. Si Irán decide golpear las desaladoras de Arabia Saudita o los puertos de Dubái, no habrá sistema de defensa que evite una crisis humanitaria en cuestión de horas. Los fondos soberanos del Golfo manejan más de cuatro billones de dólares, pero de qué sirve esa riqueza si no puedes beber agua o si tus ingenieros indios y pakistaníes han abordado el primer avión de regreso a casa.
Lo más inquietante de todo es que esta guerra se libra en dos frentes simultáneos: el militar y el informativo. Mientras los medios occidentales repiten el mantra de que Irán está derrotado, los precios del petróleo suben imparablemente y los mercados asiáticos se desploman. Mientras Marco Rubio presume de que Estados Unidos controla el petróleo mundial, las navieras más grandes del mundo —la alemana Hapag-Lloyd y la china COSCO— suspenden sus rutas hacia el Golfo. Mientras Trump amenaza con más bombardeos, el Partido Republicano se fractura y su índice de aprobación cae al 38%. Porque al final del día, el verdadero campo de batalla no está en Teherán ni en Tel Aviv, está en la confianza. Y cuando esa confianza se rompe —cuando los jeques dudan del escudo estadounidense, cuando los inversores huyen del Golfo, cuando los bancos centrales prefieren el oro a los bonos del Tesoro— el imperio financiero de Washington comienza a desmoronarse. No de golpe, no mañana, pero sí de manera irreversible. Y nosotros, queridos amigos, estamos viendo el primer acto de esa nueva obra.
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