Forwarded from 📢 Canal DeZurdaTeam
¿Quién ganó realmente la infasta guerra ?
Trump inició una guerra desastrosa y el resultado es un Irán con:
🔴Unidad del pueblo.
🔴 Control del estrecho Ormuz.
🔴Uranio ilimitado.
🔴Cero sanciones y resoluciones ONU.
🔴Compensación económica de EE.UU.
La "estrategia" terminó en capitulación.
#DeZurdaPor LaVerdad
DeZurdaTeam
https://x.com/DeZurdaTeam_/status/2041867509784101193?t=5PFDpnhEr88xyIVVppidlQ&s=35
Trump inició una guerra desastrosa y el resultado es un Irán con:
🔴Unidad del pueblo.
🔴 Control del estrecho Ormuz.
🔴Uranio ilimitado.
🔴Cero sanciones y resoluciones ONU.
🔴Compensación económica de EE.UU.
La "estrategia" terminó en capitulación.
#DeZurdaPor LaVerdad
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El pueblo iraní ha logrado algo que los gobiernos del mundo, avergonzados por su silencio cómplice, no se atrevieron a hacer, plantar cara al fascista y pedófilo de la Casa Blanca. Ante su amenaza de aniquilación, fue el pueblo, no las potencias calladas, el que salió a las calles dispuesto a morir por su patria. Y así, forzaron a Trump a retroceder, alargando por dos semanas su macabra amenaza.
Pero esto no puede quedar en un respiro temporal. Donald Trump debe ser destituido de inmediato por amenazar con crímenes de guerra y genocidio. La 25ª Enmienda y el juicio político deben estar sobre la mesa, a partir de ahora, para sacar a ese criminal del poder… El Congreso también tiene la obligación inmediata de aprobar una resolución sobre poderes de guerra que frene a Trump antes de que sea demasiado tarde, está en juego la seguridad del mundo.
Pero esto no puede quedar en un respiro temporal. Donald Trump debe ser destituido de inmediato por amenazar con crímenes de guerra y genocidio. La 25ª Enmienda y el juicio político deben estar sobre la mesa, a partir de ahora, para sacar a ese criminal del poder… El Congreso también tiene la obligación inmediata de aprobar una resolución sobre poderes de guerra que frene a Trump antes de que sea demasiado tarde, está en juego la seguridad del mundo.
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#JuevesMartiano a 68 años de la huelga revolucionaria del 9 d abril convocada por Fidel martiano y el Mov26/7 contra la dictadura batistiana. Aunque fracasó, se mantuvo firme el juramento de los rebeldes: "La Patria será libre o morirá hasta el último combatiente”.
#CubaViveEnSuHistoria
DeZurdaTeam
https://x.com/DeZurdaTeam_/status/2042199975333941726?t=D2LsTjizAObcI0pyryIvQw&s=19
#CubaViveEnSuHistoria
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Forwarded from Miguel Díaz-Canel Bermúdez
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Cuba es víctima de un castigo colectivo prolongado que pretende arrodillar a su pueblo
Mensaje del Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la II Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas Unilaterales. Ginebra, 9 de abril de 2026.
En mensaje transmitido en la "Conferencia Internacional sobre acción humanitaria, los recursos y la responsabilidad en el contexto de las sanciones unilaterales", que se desarrolla en la sede de la ONU, en Ginebra, rechacé el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, reforzado a niveles sin precedentes con el cerco energético.
Denuncié la asfixia económica y el castigo colectivo a que se somete de manera deliberada al pueblo cubano, en violación flagrante y sistemática de sus derechos humanos.
https://youtu.be/mRJ8rITWxPA?si=fMItSzM0rsy92nIb
Denuncié la asfixia económica y el castigo colectivo a que se somete de manera deliberada al pueblo cubano, en violación flagrante y sistemática de sus derechos humanos.
https://youtu.be/mRJ8rITWxPA?si=fMItSzM0rsy92nIb
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🇨🇺🇺🇸Díaz-Canel concede entrevista a NBC News en un hecho sin precedentes desde 1959
▫️Miguel Díaz-Canel concedió este jueves una entrevista a la conductora de "Meet the Press" de NBC News, Kristen Welker, siendo el primer presidente cubano en aparecer en la televisión estadounidense en décadas, en un momento de máxima presión política y económica de Washington sobre La Habana.
📺La primicia fue anunciada por el editor político Ted Johnson, de Deadline. La entrevista, según dijo, fue grabada esta mañana en Cuba y el primer fragmento se emitirá hoy a las 4 p.m. (hora del este) en "Meet the Press NOW" y en "NBC Nightly News", con difusión adicional durante la semana en "Today" y "NBC News Now".
▫️Miguel Díaz-Canel concedió este jueves una entrevista a la conductora de "Meet the Press" de NBC News, Kristen Welker, siendo el primer presidente cubano en aparecer en la televisión estadounidense en décadas, en un momento de máxima presión política y económica de Washington sobre La Habana.
📺La primicia fue anunciada por el editor político Ted Johnson, de Deadline. La entrevista, según dijo, fue grabada esta mañana en Cuba y el primer fragmento se emitirá hoy a las 4 p.m. (hora del este) en "Meet the Press NOW" y en "NBC Nightly News", con difusión adicional durante la semana en "Today" y "NBC News Now".
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Have you ever questioned what would happen if the United States attacks Cuba? This video explores the potential consequences, despite Cuba's perceived military weakness, and offers military insight into the complex geopolitics of such a conflict. We delve into Cuba news and history, suggesting that Guantanamo Bay could become a target in the aftermath.
¿Te has preguntado alguna vez qué pasaría si Estados Unidos atacara Cuba? Este video explora las posibles consecuencias, a pesar de la aparente debilidad militar de Cuba, y ofrece una perspectiva militar sobre la compleja geopolítica de un conflicto de este tipo. Analizamos la historia y las noticias de Cuba, sugiriendo que la Base Naval de Guantánamo podría convertirse en un objetivo tras el ataque.
📺 Más detalles en el siguiente video:
https://youtu.be/gZZW_xEM8Rk?si=NuerSeZzuu-24N9h
¿Te has preguntado alguna vez qué pasaría si Estados Unidos atacara Cuba? Este video explora las posibles consecuencias, a pesar de la aparente debilidad militar de Cuba, y ofrece una perspectiva militar sobre la compleja geopolítica de un conflicto de este tipo. Analizamos la historia y las noticias de Cuba, sugiriendo que la Base Naval de Guantánamo podría convertirse en un objetivo tras el ataque.
📺 Más detalles en el siguiente video:
https://youtu.be/gZZW_xEM8Rk?si=NuerSeZzuu-24N9h
*Todos con Cuba: Contra la amenaza de agresión imperialista*. *Por el derecho la vida*
Desde el Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos hacemos un llamado a los hombres y mujeres de buena voluntad para acompañar las acciones que se realizarán en el mundo del 19 de abril en adelante, en el Año del Centenario de Fidel y el 65 aniversario del triunfo de Girón, primera derrota del imperialismo en América Latina.
Es de conocimiento Internacional el daño provocado por el bloqueo de Estados Unidos a Cuba por 64 años, condenado por la inmensa mayoría de países a excepción de Israel, en 33 ocasiones en la Asamblea General de la ONU.
Recrudecido con 243 sanciones en la primera presidencia de Trump, la inclusión en la espúrea lista de países supuestamente promotores de terrorismo y la persecución a los Acuerdos de Colaboración Internacional Médica.
No conforme con el daño provocado a toda la población, la actual administración, el 29 de enero, declaró a Cuba "una amenaza inusual y extraordinaria", impuso un bloqueo energético bajo el chantaje de aplicar aranceles a los países de cualquier parte del mundo que provean petróleo a Cuba.
Haciendo gala de sus mentiras y cinismo, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que los padecimientos de la población se deben a la gestión del gobierno cubano, negando la existencia del bloqueo, principal impedimento del desarrollo del país.
Trump reconoció: “ *Hemos ejercido toda la presión* *posible contra* *Cuba* ". Con alarde amenazante afirnó " *La única opción que nos queda es entrar y arrasarla"* " *Tendré el honor de tomar Cuba".*
La posibilidad de agresión militar ha estado presente durante 67 años. Hoy se convierte en amenaza real ante el carácter bélico y criminal de una administración ultraconservadora, que intenta tapar el desastre interno y los problemas sociales de su país, que desprecia el Derecho Internacional, la Soberanía de los pueblos, pretende apropiarse de toda la región y bombardea en medio de negociaciones y acuerdos si el país agredido no responde con entrega y sumisión a sus oscuros intereses.
Cuba está sufriendo la política criminal de Estados Unidos, 1400 niños enfermos de cáncer cuyos tratamientos peligran por falta de insumos, 96 mil pacientes están en lista de espera para intervenciones quirúrgicas que no pueden realizarse por falta de insumos, de ellos 11 mil son niños. Peligran también los bebés que nacieron con bajo peso o deben ser tratados en incubadoras y las embarazadas que requieren de estudios especiales.
Cuba sufre larguísimos apagones, la falta de alimentos y medicinas, de transporte público y pese a ese enorme sufrimiento no deja de trabajar un solo día, de estudiar, crear y luchar por la vida.
Cuba se prepara para la defensa de todo el pueblo, lejos de toda vocación de guerra, se alista para defenderse de una agresión militar, con firmeza, más allá de la inmensa diferencia entre el país más poderoso del mundo y la Isla Solidaria. Cuba y su pueblo se preparan para defender la Revolución, la soberanía y la independencia que pueda evitar una gran confrontación.
Enfrenta otra guerra, la guerra mediática que es también multidimensional, con titulares que se transforman en etiquetas en redes sociales que tergiversan, manipulan e intoxican para dividir y sembrar odio.
Desde el Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos hacemos un llamado a los hombres y mujeres de buena voluntad para acompañar las acciones que se realizarán en el mundo del 19 de abril en adelante, en el Año del Centenario de Fidel y el 65 aniversario del triunfo de Girón, primera derrota del imperialismo en América Latina.
Es de conocimiento Internacional el daño provocado por el bloqueo de Estados Unidos a Cuba por 64 años, condenado por la inmensa mayoría de países a excepción de Israel, en 33 ocasiones en la Asamblea General de la ONU.
Recrudecido con 243 sanciones en la primera presidencia de Trump, la inclusión en la espúrea lista de países supuestamente promotores de terrorismo y la persecución a los Acuerdos de Colaboración Internacional Médica.
No conforme con el daño provocado a toda la población, la actual administración, el 29 de enero, declaró a Cuba "una amenaza inusual y extraordinaria", impuso un bloqueo energético bajo el chantaje de aplicar aranceles a los países de cualquier parte del mundo que provean petróleo a Cuba.
Haciendo gala de sus mentiras y cinismo, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que los padecimientos de la población se deben a la gestión del gobierno cubano, negando la existencia del bloqueo, principal impedimento del desarrollo del país.
Trump reconoció: “ *Hemos ejercido toda la presión* *posible contra* *Cuba* ". Con alarde amenazante afirnó " *La única opción que nos queda es entrar y arrasarla"* " *Tendré el honor de tomar Cuba".*
La posibilidad de agresión militar ha estado presente durante 67 años. Hoy se convierte en amenaza real ante el carácter bélico y criminal de una administración ultraconservadora, que intenta tapar el desastre interno y los problemas sociales de su país, que desprecia el Derecho Internacional, la Soberanía de los pueblos, pretende apropiarse de toda la región y bombardea en medio de negociaciones y acuerdos si el país agredido no responde con entrega y sumisión a sus oscuros intereses.
Cuba está sufriendo la política criminal de Estados Unidos, 1400 niños enfermos de cáncer cuyos tratamientos peligran por falta de insumos, 96 mil pacientes están en lista de espera para intervenciones quirúrgicas que no pueden realizarse por falta de insumos, de ellos 11 mil son niños. Peligran también los bebés que nacieron con bajo peso o deben ser tratados en incubadoras y las embarazadas que requieren de estudios especiales.
Cuba sufre larguísimos apagones, la falta de alimentos y medicinas, de transporte público y pese a ese enorme sufrimiento no deja de trabajar un solo día, de estudiar, crear y luchar por la vida.
Cuba se prepara para la defensa de todo el pueblo, lejos de toda vocación de guerra, se alista para defenderse de una agresión militar, con firmeza, más allá de la inmensa diferencia entre el país más poderoso del mundo y la Isla Solidaria. Cuba y su pueblo se preparan para defender la Revolución, la soberanía y la independencia que pueda evitar una gran confrontación.
Enfrenta otra guerra, la guerra mediática que es también multidimensional, con titulares que se transforman en etiquetas en redes sociales que tergiversan, manipulan e intoxican para dividir y sembrar odio.
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Cuba quiere vivir en paz. Si ha logrado un patrimonio cultural admirado en el mundo, el desarrollo de la biotecnología, la creación de vacunas propias que salvaron millones de vidas durante la pandemia de Covid, medicamentos altamente eficaces que pueden salvar y mejorar la calidad de vida de millones en el mundo, formar miles de médicos de paises del sur global de manera gratuita; si ha podido lograr todo esto en medio del bloqueos y tantas agresiones, cabe que preguntemos cómo sería Cuba sin bloqueo genocida.Cuba no es y nunca podrá ser una amenaza para nadie. Lo que temen Trump y Rubio, lo que han temido siempre las administraciones estadounidenses es su ejemplo, su ética Martiana y Fidelista, su humanismo y su Internacionalismo. Jamás podrán apagar la luz que emana de la Revolución Cubana.
Salgamos a las calles a defender la Esperanza. Pidamos a los medios amigos que publiquen nuestras solicitadas, llamamientos y declaraciones. Rompamos la invasión de la canalla mediática. Tomemos el ejemplo de La Jornada para que la misma acción solidaria se replique en la prensa libre y progresista.
Pidamos a nuestras Cancillerías y Gobiernos que pasen de las declaraciones a los hechos: rompan el bloqueo energético como Rusia, tengan la respuesta solidaria de México y China.
Recordemos a los gobiernos de América Latina, El Caribe, Europa y África todo lo que Cuba ha dado a los pueblos. Es hora de devolver un mínimo a Cuba.
Recordemos a Estados Unidos que en Girón fueron derrotados en 72 horas.
Ellos podrán atacar y arrasar, lo que no saben es cuando saldrán.
Desde la ciudades y la Sierra, desde los campos y hasta debajo de las piedras Cuba se defenderá a machete si fuera necesario, porque jamás volverá a ser colonia yanqui.
*Movilización Internacional por el derecho de Cuba a la Vida y a la Paz.*
Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos.
9 de abril de 2026
Salgamos a las calles a defender la Esperanza. Pidamos a los medios amigos que publiquen nuestras solicitadas, llamamientos y declaraciones. Rompamos la invasión de la canalla mediática. Tomemos el ejemplo de La Jornada para que la misma acción solidaria se replique en la prensa libre y progresista.
Pidamos a nuestras Cancillerías y Gobiernos que pasen de las declaraciones a los hechos: rompan el bloqueo energético como Rusia, tengan la respuesta solidaria de México y China.
Recordemos a los gobiernos de América Latina, El Caribe, Europa y África todo lo que Cuba ha dado a los pueblos. Es hora de devolver un mínimo a Cuba.
Recordemos a Estados Unidos que en Girón fueron derrotados en 72 horas.
Ellos podrán atacar y arrasar, lo que no saben es cuando saldrán.
Desde la ciudades y la Sierra, desde los campos y hasta debajo de las piedras Cuba se defenderá a machete si fuera necesario, porque jamás volverá a ser colonia yanqui.
*Movilización Internacional por el derecho de Cuba a la Vida y a la Paz.*
Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos.
9 de abril de 2026
⚠️ *La subestación eléctrica del Diezmero, en San Miguel del Padrón, sufrió un incendio la noche de ayer provocado por un cortocircuito, y las protecciones no respondieron, según informó la directora de la UEB Soterrado.*
🏘️ Hasta el momento se encuentran afectados cerca de 20 mil clientes de la zona, para los que se tomarán alternativas de enlace.
👷 La Unión Eléctrica cuenta ahora mismo con 130 personas trabajando en el restablecimiento de la subestación.
✍️ Rachely Valerino
📸 Arianna Cecilia Figueredo Ruiz / Gobierno La Habana
🏘️ Hasta el momento se encuentran afectados cerca de 20 mil clientes de la zona, para los que se tomarán alternativas de enlace.
👷 La Unión Eléctrica cuenta ahora mismo con 130 personas trabajando en el restablecimiento de la subestación.
✍️ Rachely Valerino
📸 Arianna Cecilia Figueredo Ruiz / Gobierno La Habana
Viernes activamos la red. A las 9 PM desde 🇨🇺 encuentra el puente digital de la solidaridad, el amor y la resistencia. Nos vamos con:
👉 #YoSigoAquí
La pregunta es directa: ¿Qué aportas tú aquí ? ¿Defiendes al pueblo 🇨🇺 que resiste el bloqueo? ¿Tu eco para el pueblo que defiende su soberanía?
#DeZurdaTeam
https://x.com/DeZurdaTeam_/status/2042770668916277325?t=lkupNThBY-gl8PFOP2hHtw&s=19
👉 #YoSigoAquí
La pregunta es directa: ¿Qué aportas tú aquí ? ¿Defiendes al pueblo 🇨🇺 que resiste el bloqueo? ¿Tu eco para el pueblo que defiende su soberanía?
#DeZurdaTeam
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*AVISO OFICIAL*
*LA CENTRAL DE TRABAJADORES DE CUBA CTC EN CONJUNTO CON EL CONSEJO DE ESTADO Y MINISTROS DE CUBA INFORMA*::
Dada la situación por la crisis en el sector eléctrico y a objeto de contribuir con el ahorro de energía, van a ser anunciadas nuevas medidas de ahorro según se indica a continuación.
👩 Todas aquellas damas que tengan por nombre Luzmarina, pasarán a llamarse sólo *Marina.*
🙎Igualmente las de nombre Maryluz (incluidas las galletas) se llamarán a partir de ahora *Mary*
👩Si lleva por nombre Iluminada pues se quedará sólo con el *Nada*.
🙎Si su único nombre es Luz habrá que llamarla por el apellido.
🙎Por otro lado de llamarse Lucero tienen que bajarle un poco, y llamarle *Lucerito* (para contribuir).
🙋Las mujeres no podrán dar a luz, sólo parir.
☀ Se estudia la posibilidad de importar *luciérnagas* para dotación a cada familia.
❌Para finalizar se informa que a partir de la presente fecha Y EN SALUDO AL PRIMERO DE MAYO queda totalmente prohibido el uso de frases como: *"eres la luz de mi vida", "iluminas mis días", "irradias luz", etc...**
💡Se prohíbe también que a cualquier ciudadano *"se le prenda el bombillo"...*
🎼 Se excluye del folclore nacional la canción:
" *Yo tenía una luz que a mi me alumbraba y venía la brisa y zuass y me la apagaba"*
**Cumplase...
😅🤣😂Reír es gratis y nutre el alma.*😂🤣😅***
*LA CENTRAL DE TRABAJADORES DE CUBA CTC EN CONJUNTO CON EL CONSEJO DE ESTADO Y MINISTROS DE CUBA INFORMA*::
Dada la situación por la crisis en el sector eléctrico y a objeto de contribuir con el ahorro de energía, van a ser anunciadas nuevas medidas de ahorro según se indica a continuación.
👩 Todas aquellas damas que tengan por nombre Luzmarina, pasarán a llamarse sólo *Marina.*
🙎Igualmente las de nombre Maryluz (incluidas las galletas) se llamarán a partir de ahora *Mary*
👩Si lleva por nombre Iluminada pues se quedará sólo con el *Nada*.
🙎Si su único nombre es Luz habrá que llamarla por el apellido.
🙎Por otro lado de llamarse Lucero tienen que bajarle un poco, y llamarle *Lucerito* (para contribuir).
🙋Las mujeres no podrán dar a luz, sólo parir.
☀ Se estudia la posibilidad de importar *luciérnagas* para dotación a cada familia.
❌Para finalizar se informa que a partir de la presente fecha Y EN SALUDO AL PRIMERO DE MAYO queda totalmente prohibido el uso de frases como: *"eres la luz de mi vida", "iluminas mis días", "irradias luz", etc...**
💡Se prohíbe también que a cualquier ciudadano *"se le prenda el bombillo"...*
🎼 Se excluye del folclore nacional la canción:
" *Yo tenía una luz que a mi me alumbraba y venía la brisa y zuass y me la apagaba"*
**Cumplase...
😅🤣😂Reír es gratis y nutre el alma.*😂🤣😅***
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ARTICULO PUBLICADO POR "THE NEW YORK TIMES" .
9 de de Abril 2026
Por Jonathan Swan y Maggie Haberman
Esta es la historia sobre cómo Trump tomó la decision que llevó a EE. UU. a la guerra con Irán.
La decisión del presidente Trump de iniciar la participación en un ataque contra Irán junto a Israel se vio influida por una presentación del primer ministro Benjamin Netanyahu en febrero, que dio lugar a una serie de debates en la Casa Blanca durante los días y semanas siguientes.
En una serie de reuniones, el presidente Trump sopesó sus instintos frente a las profundas preocupaciones de su vicepresidente y una evaluación pesimista de los servicios de inteligencia.
El todoterreno negro en el que viajaba el primer ministro Benjamín Netanyahu llegó a la Casa Blanca poco antes de las 11:00 a. m. del 11 de febrero. El dirigente israelí, que llevaba meses presionando a Estados Unidos para que accediera a realizar un ataque de gran envergadura contra Irán, fue conducido al interior sin apenas ceremonias, fuera de la vista de los periodistas, preparado para uno de los momentos más cruciales de su larga carrera.
Funcionarios estadounidenses e israelíes primero se reunieron en la Sala del Gabinete, adyacente al Despacho Oval. Luego Netanyahu se dirigió escaleras abajo para el acto principal: una presentación altamente clasificada sobre Irán para el presidente Donald Trump y su equipo en la Sala de Situación de la Casa Blanca, que rara vez se utilizaba para reuniones en persona con dirigentes extranjeros.
Trump se sentó, pero no en su posición habitual a la cabeza de la mesa de conferencias de caoba de la sala. En su lugar, se sentó a un lado, frente a las grandes pantallas instaladas a lo largo de la pared. Netanyahu se sentó al otro lado, justo enfrente del mandatario.
En la pantalla situada detrás del primer ministro aparecía David Barnea, director del Mosad, la agencia de inteligencia exterior israelí, así como oficiales del ejército israelí. Dispuestos visualmente detrás de Netanyahu, creaban la imagen de un líder en tiempo de guerra rodeado por su equipo.
Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, se sentó en el extremo opuesto de la mesa. El secretario de Estado, Marco Rubio, quien también ejercía de asesor de seguridad nacional, estaba en su asiento habitual. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, que solían sentarse juntos en este tipo de reuniones, estaban a un lado; junto a ellos estaba John Ratcliffe, director de la CIA. Jared Kushner, yerno del presidente, y Steve Witkoff, enviado especial de Trump, quien había estado negociando con los iraníes, completaban el grupo principal.
La reunión había sido deliberadamente reducida para evitar filtraciones. Otros altos secretarios del gabinete no tenían ni idea de lo que estaba ocurriendo. También estaba ausente el vicepresidente. JD Vance se encontraba en Azerbaiyán y la reunión se había programado con tan poca antelación que no pudo regresar a tiempo.
La presentación que Netanyahu haría en la hora siguiente sería fundamental para llevar a Estados Unidos e Israel hacia un conflicto armado de gran envergadura en medio de una de las regiones más volátiles del mundo. Y desencadenaría una serie de discusiones dentro de la Casa Blanca en los días y semanas siguientes, cuyos detalles no se han divulgado anteriormente, en las que Trump analizó sus opciones y los riesgos antes de dar el visto bueno a unirse a Israel para atacar a Irán.
Este relato de cómo Trump llevó a Estados Unidos a la guerra se ha extraído de la investigación para un libro de próxima publicación llamado Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump. Revela cómo las deliberaciones dentro del gobierno pusieron de manifiesto los instintos del presidente, las fracturas de su círculo íntimo y su manera de dirigir la Casa Blanca. Se basa en extensas entrevistas realizadas bajo condición de anonimato para relatar debates internos y temas delicados.
9 de de Abril 2026
Por Jonathan Swan y Maggie Haberman
Esta es la historia sobre cómo Trump tomó la decision que llevó a EE. UU. a la guerra con Irán.
La decisión del presidente Trump de iniciar la participación en un ataque contra Irán junto a Israel se vio influida por una presentación del primer ministro Benjamin Netanyahu en febrero, que dio lugar a una serie de debates en la Casa Blanca durante los días y semanas siguientes.
En una serie de reuniones, el presidente Trump sopesó sus instintos frente a las profundas preocupaciones de su vicepresidente y una evaluación pesimista de los servicios de inteligencia.
El todoterreno negro en el que viajaba el primer ministro Benjamín Netanyahu llegó a la Casa Blanca poco antes de las 11:00 a. m. del 11 de febrero. El dirigente israelí, que llevaba meses presionando a Estados Unidos para que accediera a realizar un ataque de gran envergadura contra Irán, fue conducido al interior sin apenas ceremonias, fuera de la vista de los periodistas, preparado para uno de los momentos más cruciales de su larga carrera.
Funcionarios estadounidenses e israelíes primero se reunieron en la Sala del Gabinete, adyacente al Despacho Oval. Luego Netanyahu se dirigió escaleras abajo para el acto principal: una presentación altamente clasificada sobre Irán para el presidente Donald Trump y su equipo en la Sala de Situación de la Casa Blanca, que rara vez se utilizaba para reuniones en persona con dirigentes extranjeros.
Trump se sentó, pero no en su posición habitual a la cabeza de la mesa de conferencias de caoba de la sala. En su lugar, se sentó a un lado, frente a las grandes pantallas instaladas a lo largo de la pared. Netanyahu se sentó al otro lado, justo enfrente del mandatario.
En la pantalla situada detrás del primer ministro aparecía David Barnea, director del Mosad, la agencia de inteligencia exterior israelí, así como oficiales del ejército israelí. Dispuestos visualmente detrás de Netanyahu, creaban la imagen de un líder en tiempo de guerra rodeado por su equipo.
Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, se sentó en el extremo opuesto de la mesa. El secretario de Estado, Marco Rubio, quien también ejercía de asesor de seguridad nacional, estaba en su asiento habitual. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, que solían sentarse juntos en este tipo de reuniones, estaban a un lado; junto a ellos estaba John Ratcliffe, director de la CIA. Jared Kushner, yerno del presidente, y Steve Witkoff, enviado especial de Trump, quien había estado negociando con los iraníes, completaban el grupo principal.
La reunión había sido deliberadamente reducida para evitar filtraciones. Otros altos secretarios del gabinete no tenían ni idea de lo que estaba ocurriendo. También estaba ausente el vicepresidente. JD Vance se encontraba en Azerbaiyán y la reunión se había programado con tan poca antelación que no pudo regresar a tiempo.
La presentación que Netanyahu haría en la hora siguiente sería fundamental para llevar a Estados Unidos e Israel hacia un conflicto armado de gran envergadura en medio de una de las regiones más volátiles del mundo. Y desencadenaría una serie de discusiones dentro de la Casa Blanca en los días y semanas siguientes, cuyos detalles no se han divulgado anteriormente, en las que Trump analizó sus opciones y los riesgos antes de dar el visto bueno a unirse a Israel para atacar a Irán.
Este relato de cómo Trump llevó a Estados Unidos a la guerra se ha extraído de la investigación para un libro de próxima publicación llamado Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump. Revela cómo las deliberaciones dentro del gobierno pusieron de manifiesto los instintos del presidente, las fracturas de su círculo íntimo y su manera de dirigir la Casa Blanca. Se basa en extensas entrevistas realizadas bajo condición de anonimato para relatar debates internos y temas delicados.
La investigación subraya hasta qué punto el pensamiento belicista de Trump se alineó con el de Netanyahu durante muchos meses, más de lo que reconocían incluso algunos de los principales asesores del presidente. Su estrecha asociación ha sido una característica duradera a lo largo de dos gobiernos, y esa dinámica —por tensa que haya sido a veces— ha generado intensas críticas y sospechas tanto en la izquierda como en la derecha de la política estadounidense.
Y muestra cómo, al final, incluso los miembros más escépticos del gabinete de guerra de Trump —con la clara excepción de Vance, la figura dentro de la Casa Blanca que más se oponía a una guerra a gran escala— se plegaron a los instintos del mandatario, incluida su gran confianza en que la guerra sería rápida y decisiva. La Casa Blanca declinó hacer comentarios.
En la Sala de Situaciones del 11 de febrero, Netanyahu hizo una propuesta dura, sugiriendo que Irán estaba maduro para un cambio de régimen y expresando la creencia de que una misión conjunta estadounidense-israelí podría acabar finalmente con la República Islámica.
En un momento dado, los israelíes reprodujeron para Trump un breve video que incluía un montaje de posibles nuevos dirigentes que podrían hacerse cargo del país si cayera el gobierno de línea dura.
Entre ellos figuraba Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha de Irán, ahora un disidente radicado en Washington que había intentado posicionarse como un líder laico que podría guiar a Irán hacia un gobierno posteocrático.
Netanyahu y su equipo esbozaron unas condiciones que, según ellos, apuntaban a una victoria casi segura: el programa de misiles balísticos de Irán podría ser destruido en pocas semanas. El régimen quedaría tan debilitado que no podría asfixiar el estrecho de Ormuz, y la probabilidad de que Irán asestara golpes contra intereses estadounidenses en países vecinos se consideró mínima.
Además, la inteligencia del Mosad indicaba que volverían a empezar las protestas callejeras dentro de Irán y —con el ímpetu de la agencia de espionaje israelí ayudando a fomentar disturbios y rebeliones— una intensa campaña de bombardeos podría fomentar las condiciones para que la oposición iraní derrocara al régimen. Los israelíes también plantearon la posibilidad de que los combatientes kurdos iraníes cruzaran la frontera desde Irak para abrir un frente terrestre en el noroeste, lo que estiraría aún más las fuerzas del régimen y aceleraría su colapso.
Netanyahu hizo su presentación con un tono monótono y seguro. Parece que eso le gustó a la persona más importante de la sala, el presidente estadounidense.
Suena bien, le dijo Trump al primer ministro. Para Netanyahu, esto significaba una probable luz verde para una operación conjunta estadounidense-israelí.
Netanyahu no fue el único que salió de la reunión con la impresión de que Trump casi había tomado una decisión. Los asesores del mandatario pudieron comprobar que había quedado profundamente impresionado por la promesa de lo que podían hacer los servicios militares y de inteligencia de Netanyahu, al igual que cuando ambos hablaron antes de la guerra de 12 días contra Irán en junio.
Antes, en su visita a la Casa Blanca el 11 de febrero, Netanyahu había intentado centrar la atención de los estadounidenses reunidos en la Sala del Gabinete en la amenaza existencial que representaba el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, de 86 años.
Cuando otras personas que estaban en la sala le preguntaron al primer ministro sobre los posibles riesgos de la operación, Netanyahu los reconoció, pero hizo una observación central: en su opinión, los riesgos de la inacción eran mayores que los riesgos de la acción. Argumentó que el precio de la acción solo aumentaría si retrasaban el ataque y le daban más tiempo a Irán para acelerar su producción de misiles y crear un escudo de inmunidad en torno a su programa nuclear.
Y muestra cómo, al final, incluso los miembros más escépticos del gabinete de guerra de Trump —con la clara excepción de Vance, la figura dentro de la Casa Blanca que más se oponía a una guerra a gran escala— se plegaron a los instintos del mandatario, incluida su gran confianza en que la guerra sería rápida y decisiva. La Casa Blanca declinó hacer comentarios.
En la Sala de Situaciones del 11 de febrero, Netanyahu hizo una propuesta dura, sugiriendo que Irán estaba maduro para un cambio de régimen y expresando la creencia de que una misión conjunta estadounidense-israelí podría acabar finalmente con la República Islámica.
En un momento dado, los israelíes reprodujeron para Trump un breve video que incluía un montaje de posibles nuevos dirigentes que podrían hacerse cargo del país si cayera el gobierno de línea dura.
Entre ellos figuraba Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha de Irán, ahora un disidente radicado en Washington que había intentado posicionarse como un líder laico que podría guiar a Irán hacia un gobierno posteocrático.
Netanyahu y su equipo esbozaron unas condiciones que, según ellos, apuntaban a una victoria casi segura: el programa de misiles balísticos de Irán podría ser destruido en pocas semanas. El régimen quedaría tan debilitado que no podría asfixiar el estrecho de Ormuz, y la probabilidad de que Irán asestara golpes contra intereses estadounidenses en países vecinos se consideró mínima.
Además, la inteligencia del Mosad indicaba que volverían a empezar las protestas callejeras dentro de Irán y —con el ímpetu de la agencia de espionaje israelí ayudando a fomentar disturbios y rebeliones— una intensa campaña de bombardeos podría fomentar las condiciones para que la oposición iraní derrocara al régimen. Los israelíes también plantearon la posibilidad de que los combatientes kurdos iraníes cruzaran la frontera desde Irak para abrir un frente terrestre en el noroeste, lo que estiraría aún más las fuerzas del régimen y aceleraría su colapso.
Netanyahu hizo su presentación con un tono monótono y seguro. Parece que eso le gustó a la persona más importante de la sala, el presidente estadounidense.
Suena bien, le dijo Trump al primer ministro. Para Netanyahu, esto significaba una probable luz verde para una operación conjunta estadounidense-israelí.
Netanyahu no fue el único que salió de la reunión con la impresión de que Trump casi había tomado una decisión. Los asesores del mandatario pudieron comprobar que había quedado profundamente impresionado por la promesa de lo que podían hacer los servicios militares y de inteligencia de Netanyahu, al igual que cuando ambos hablaron antes de la guerra de 12 días contra Irán en junio.
Antes, en su visita a la Casa Blanca el 11 de febrero, Netanyahu había intentado centrar la atención de los estadounidenses reunidos en la Sala del Gabinete en la amenaza existencial que representaba el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, de 86 años.
Cuando otras personas que estaban en la sala le preguntaron al primer ministro sobre los posibles riesgos de la operación, Netanyahu los reconoció, pero hizo una observación central: en su opinión, los riesgos de la inacción eran mayores que los riesgos de la acción. Argumentó que el precio de la acción solo aumentaría si retrasaban el ataque y le daban más tiempo a Irán para acelerar su producción de misiles y crear un escudo de inmunidad en torno a su programa nuclear.
Todos los presentes comprendieron que Irán tenía capacidad para aumentar sus arsenales de misiles y aviones no tripulados a un costo mucho menor y mucho más rápidamente de lo que Estados Unidos podría construir y suministrar los interceptores, mucho más caros, para proteger los intereses estadounidenses y de sus aliados en la región.
Las presentaciones de Netanyahu —y la respuesta positiva de Trump a las mismas— crearon una tarea urgente para la comunidad de inteligencia estadounidense. Durante la noche, los analistas trabajaron para evaluar la viabilidad de lo que el equipo israelí había dicho al presidente.
Los consejos militares
Los resultados del análisis de los servicios de inteligencia estadounidenses se compartieron al día siguiente, 12 de febrero, en otra reunión solo para funcionarios estadounidenses en la Sala de Situación. Antes de que llegara Trump, dos altos funcionarios de inteligencia informaron al círculo íntimo del presidente.
Los funcionarios de inteligencia tenían profundos conocimientos de las capacidades militares estadounidenses y conocían al dedillo el sistema iraní y sus actores. Habían desglosado la presentación de Netanyahu en cuatro partes. La primera era la decapitación: matar al ayatolá. La segunda era paralizar la capacidad de Irán para proyectar poder y amenazar a sus vecinos. La tercera era un levantamiento popular dentro de Irán. Y la cuarta era el cambio de régimen, con la instalación de un líder laico para gobernar el país.
Los funcionarios estadounidenses consideraron que los dos primeros objetivos eran alcanzables con la inteligencia y el poder militar estadounidenses. Consideraron que las partes tercera y cuarta del discurso de Netanyahu, que incluían la posibilidad de que los kurdos organizaran una invasión terrestre de Irán, estaban alejadas de la realidad.
Cuando Trump se incorporó a la reunión, Ratcliffe lo informó sobre la evaluación. El director de la CIA utilizó una palabra para describir los escenarios de cambio de régimen del primer ministro israelí: “ridículos”.
John Ratcliffe, director de la CIA, advirtió contra la posibilidad de considerar el cambio de régimen como un objetivo alcanzable en una reunión de la Sala de Situación al día siguiente.
En ese momento, Rubio intervino. “En otras palabras, es una patraña”, dijo.
Ratcliffe añadió que, dada la imprevisibilidad de los acontecimientos en cualquier conflicto, podría producirse un cambio de régimen, pero no debería considerarse como un objetivo alcanzable.
Otros intervinieron, entre ellos Vance, recién llegado de Azerbaiyán, quien también expresó un fuerte escepticismo ante la perspectiva de un cambio de régimen.
El presidente se dirigió entonces al general Caine y le preguntó: “General, ¿qué opina?”.
“Señor, según mi experiencia, este es el procedimiento operativo habitual de los israelíes. Exageran y sus planes no siempre están bien desarrollados. Saben que nos necesitan y por eso exageran”, respondió el líder militar.
Trump analizó rápidamente la valoración. El cambio de régimen, dijo, sería “problema de ellos”. No estaba claro si se refería a los israelíes o al pueblo iraní. Pero lo esencial era que su decisión sobre si ir a la guerra contra Irán no dependería de si las partes 3 y 4 de la presentación de Netanyahu eran realizables.
Trump parecía seguir muy interesado en cumplir la primera y segunda parte: matar al ayatolá y a los principales dirigentes de Irán y desmantelar el ejército iraní.
El general Caine —el hombre al que a Trump le gustaba referirse como “Razin’ Caine”— había impresionado al presidente años antes al decirle que el Estado Islámico podía ser derrotado mucho más rápidamente de lo que otros habían previsto. Trump recompensó esa confianza ascendiendo al general, quien había sido piloto de combate de las Fuerzas Aéreas, convirtiéndolo en su máximo asesor militar. Caine no es un político leal, y le preocupaba seriamente una guerra con Irán. Pero fue muy cauto en la forma de presentar sus puntos de vista al presidente.
Las presentaciones de Netanyahu —y la respuesta positiva de Trump a las mismas— crearon una tarea urgente para la comunidad de inteligencia estadounidense. Durante la noche, los analistas trabajaron para evaluar la viabilidad de lo que el equipo israelí había dicho al presidente.
Los consejos militares
Los resultados del análisis de los servicios de inteligencia estadounidenses se compartieron al día siguiente, 12 de febrero, en otra reunión solo para funcionarios estadounidenses en la Sala de Situación. Antes de que llegara Trump, dos altos funcionarios de inteligencia informaron al círculo íntimo del presidente.
Los funcionarios de inteligencia tenían profundos conocimientos de las capacidades militares estadounidenses y conocían al dedillo el sistema iraní y sus actores. Habían desglosado la presentación de Netanyahu en cuatro partes. La primera era la decapitación: matar al ayatolá. La segunda era paralizar la capacidad de Irán para proyectar poder y amenazar a sus vecinos. La tercera era un levantamiento popular dentro de Irán. Y la cuarta era el cambio de régimen, con la instalación de un líder laico para gobernar el país.
Los funcionarios estadounidenses consideraron que los dos primeros objetivos eran alcanzables con la inteligencia y el poder militar estadounidenses. Consideraron que las partes tercera y cuarta del discurso de Netanyahu, que incluían la posibilidad de que los kurdos organizaran una invasión terrestre de Irán, estaban alejadas de la realidad.
Cuando Trump se incorporó a la reunión, Ratcliffe lo informó sobre la evaluación. El director de la CIA utilizó una palabra para describir los escenarios de cambio de régimen del primer ministro israelí: “ridículos”.
John Ratcliffe, director de la CIA, advirtió contra la posibilidad de considerar el cambio de régimen como un objetivo alcanzable en una reunión de la Sala de Situación al día siguiente.
En ese momento, Rubio intervino. “En otras palabras, es una patraña”, dijo.
Ratcliffe añadió que, dada la imprevisibilidad de los acontecimientos en cualquier conflicto, podría producirse un cambio de régimen, pero no debería considerarse como un objetivo alcanzable.
Otros intervinieron, entre ellos Vance, recién llegado de Azerbaiyán, quien también expresó un fuerte escepticismo ante la perspectiva de un cambio de régimen.
El presidente se dirigió entonces al general Caine y le preguntó: “General, ¿qué opina?”.
“Señor, según mi experiencia, este es el procedimiento operativo habitual de los israelíes. Exageran y sus planes no siempre están bien desarrollados. Saben que nos necesitan y por eso exageran”, respondió el líder militar.
Trump analizó rápidamente la valoración. El cambio de régimen, dijo, sería “problema de ellos”. No estaba claro si se refería a los israelíes o al pueblo iraní. Pero lo esencial era que su decisión sobre si ir a la guerra contra Irán no dependería de si las partes 3 y 4 de la presentación de Netanyahu eran realizables.
Trump parecía seguir muy interesado en cumplir la primera y segunda parte: matar al ayatolá y a los principales dirigentes de Irán y desmantelar el ejército iraní.
El general Caine —el hombre al que a Trump le gustaba referirse como “Razin’ Caine”— había impresionado al presidente años antes al decirle que el Estado Islámico podía ser derrotado mucho más rápidamente de lo que otros habían previsto. Trump recompensó esa confianza ascendiendo al general, quien había sido piloto de combate de las Fuerzas Aéreas, convirtiéndolo en su máximo asesor militar. Caine no es un político leal, y le preocupaba seriamente una guerra con Irán. Pero fue muy cauto en la forma de presentar sus puntos de vista al presidente.
Mientras el pequeño equipo de asesores que estaban al tanto de los planes deliberaba durante los días siguientes, Caine compartió con Trump y con otros la alarmante valoración militar de que una gran campaña contra Irán agotaría drásticamente las reservas de armamento estadounidense, incluidos los interceptores de misiles, cuyo suministro se había agotado tras años de apoyo a Ucrania e Israel. Caine no veía un camino claro para reponer rápidamente estos arsenales.
También señaló la enorme dificultad de asegurar el estrecho de Ormuz y los riesgos de que Irán lo bloqueara. Trump había descartado esa posibilidad suponiendo que el régimen capitularía antes de llegar a eso. El mandatario parecía pensar que sería una guerra muy rápida, impresión que se había visto reforzada por la tibia respuesta al bombardeo estadounidense de las instalaciones nucleares iraníes en junio.
El papel de Caine en el período previo a la guerra captó una tensión clásica entre el consejo militar y la toma de decisiones presidencial. Tan persistente fue en no adoptar una postura —repitiendo que no era su papel decirle al presidente lo que tenía que hacer, sino presentar opciones junto con los riesgos potenciales y las posibles consecuencias de segundo y tercer orden— que a algunos de los que le escuchaban podía parecerles que estaba argumentando simultáneamente todos los lados del tema.
Preguntaba constantemente: “¿Y luego qué?”. Pero, a menudo, Trump parecía escuchar solo lo que quería.
Caine difería en casi todos los aspectos de su anterior jefe, el general Mark A. Milley, quien había discutido a gritos con Trump durante su primer gobierno y quien consideraba que su función era impedir que el presidente tomara medidas peligrosas o imprudentes.
Una persona familiarizada con sus interacciones señaló que Trump tenía la costumbre de confundir los consejos tácticos de Caine con el asesoramiento estratégico. En la práctica, eso significaba que el general podía advertir en un momento sobre las dificultades de un aspecto de la operación y, en el siguiente, señalar que Estados Unidos disponía de un suministro prácticamente ilimitado de bombas de precisión baratas y que podría atacar Irán durante semanas una vez lograda la superioridad aérea.
Para el general, se trataba de observaciones separadas. Pero Trump parecía pensar que lo más probable era que la segunda anulara a la primera.
En ningún momento de las deliberaciones, Caine le dijo directamente que la guerra contra Irán era una idea terrible, aunque algunos de sus colegas creían que eso era exactamente lo que pensaba.
Trump, el halcón
Aunque muchos de los asesores del presidente desconfiaban de Netanyahu, la opinión del primer ministro sobre la situación estaba mucho más cerca de la de Trump de lo que a los antintervencionistas del equipo de Trump o del movimiento más amplio “Estados Unidos primero” les gustaba admitir. Durante muchos años esto había sido así.
De todos los retos de política exterior a los que Trump se había enfrentado a lo largo de dos presidencias, Irán destacaba por encima de los demás. Lo consideraba un adversario singularmente peligroso y estaba dispuesto a asumir grandes riesgos para obstaculizar la capacidad del régimen de librar una guerra o de adquirir un arma nuclear. Además, el planteamiento de Netanyahu había encajado con el deseo de Trump de desmantelar la teocracia iraní, que había tomado el poder en 1979, cuando Trump tenía 32 años. Desde entonces, había sido una espina clavada en el costado de Estados Unidos.
Ahora, podría convertirse en el primer presidente en lograr un cambio de régimen en Irán desde que la cúpula clerical tomó el poder hace 47 años. Normalmente no se mencionaba, pero siempre estaba en segundo plano, la motivación añadida de que Irán había tramado matar a Trump como venganza por el asesinato, en enero de 2020, del general Qasem Soleimani, a quien Estados Unidos consideraba una fuerza impulsora de la campaña iraní de terrorismo internacional.
También señaló la enorme dificultad de asegurar el estrecho de Ormuz y los riesgos de que Irán lo bloqueara. Trump había descartado esa posibilidad suponiendo que el régimen capitularía antes de llegar a eso. El mandatario parecía pensar que sería una guerra muy rápida, impresión que se había visto reforzada por la tibia respuesta al bombardeo estadounidense de las instalaciones nucleares iraníes en junio.
El papel de Caine en el período previo a la guerra captó una tensión clásica entre el consejo militar y la toma de decisiones presidencial. Tan persistente fue en no adoptar una postura —repitiendo que no era su papel decirle al presidente lo que tenía que hacer, sino presentar opciones junto con los riesgos potenciales y las posibles consecuencias de segundo y tercer orden— que a algunos de los que le escuchaban podía parecerles que estaba argumentando simultáneamente todos los lados del tema.
Preguntaba constantemente: “¿Y luego qué?”. Pero, a menudo, Trump parecía escuchar solo lo que quería.
Caine difería en casi todos los aspectos de su anterior jefe, el general Mark A. Milley, quien había discutido a gritos con Trump durante su primer gobierno y quien consideraba que su función era impedir que el presidente tomara medidas peligrosas o imprudentes.
Una persona familiarizada con sus interacciones señaló que Trump tenía la costumbre de confundir los consejos tácticos de Caine con el asesoramiento estratégico. En la práctica, eso significaba que el general podía advertir en un momento sobre las dificultades de un aspecto de la operación y, en el siguiente, señalar que Estados Unidos disponía de un suministro prácticamente ilimitado de bombas de precisión baratas y que podría atacar Irán durante semanas una vez lograda la superioridad aérea.
Para el general, se trataba de observaciones separadas. Pero Trump parecía pensar que lo más probable era que la segunda anulara a la primera.
En ningún momento de las deliberaciones, Caine le dijo directamente que la guerra contra Irán era una idea terrible, aunque algunos de sus colegas creían que eso era exactamente lo que pensaba.
Trump, el halcón
Aunque muchos de los asesores del presidente desconfiaban de Netanyahu, la opinión del primer ministro sobre la situación estaba mucho más cerca de la de Trump de lo que a los antintervencionistas del equipo de Trump o del movimiento más amplio “Estados Unidos primero” les gustaba admitir. Durante muchos años esto había sido así.
De todos los retos de política exterior a los que Trump se había enfrentado a lo largo de dos presidencias, Irán destacaba por encima de los demás. Lo consideraba un adversario singularmente peligroso y estaba dispuesto a asumir grandes riesgos para obstaculizar la capacidad del régimen de librar una guerra o de adquirir un arma nuclear. Además, el planteamiento de Netanyahu había encajado con el deseo de Trump de desmantelar la teocracia iraní, que había tomado el poder en 1979, cuando Trump tenía 32 años. Desde entonces, había sido una espina clavada en el costado de Estados Unidos.
Ahora, podría convertirse en el primer presidente en lograr un cambio de régimen en Irán desde que la cúpula clerical tomó el poder hace 47 años. Normalmente no se mencionaba, pero siempre estaba en segundo plano, la motivación añadida de que Irán había tramado matar a Trump como venganza por el asesinato, en enero de 2020, del general Qasem Soleimani, a quien Estados Unidos consideraba una fuerza impulsora de la campaña iraní de terrorismo internacional.