Coaching & Tips * Ari Shemoth
— El Campo de Energía de la Ira | La ira puede conducir a la acción constructiva o destructiva. • A medida que la gente sale de la apatía y de la pena, y supera el temor como estilo de vida, empieza a desear. • El deseo conduce a la frustración,…
• Este mecanismo autopropagante queda aún más fortalecido por el apego al pasado, que permite alimentar y justificar los agravios, y viciar la culpa que surgiría de un examen honesto de nuestra verdadera motivación.
• La falacia de ordeñar el pasado viene indicada por su bajo nivel de calibración, debido al hecho de que el pasado ya no existe. En realidad, uno solo puede conocer el presente, y, en el mejor de los casos, este solo es una percepción efímera, porque la verdad es una consecuencia no solo del contenido lineal, sino también del contexto.
• La falacia de ordeñar el pasado viene indicada por su bajo nivel de calibración, debido al hecho de que el pasado ya no existe. En realidad, uno solo puede conocer el presente, y, en el mejor de los casos, este solo es una percepción efímera, porque la verdad es una consecuencia no solo del contenido lineal, sino también del contexto.
Coaching & Tips * Ari Shemoth
— El Campo de Energía de la Ira | La ira puede conducir a la acción constructiva o destructiva. • A medida que la gente sale de la apatía y de la pena, y supera el temor como estilo de vida, empieza a desear. • El deseo conduce a la frustración,…
— Expresiones Clínicas de la Ira
• La ira crónica a menudo produce consecuencias destructivas en el ámbito social, como la discordia marital o el divorcio. Los estallidos que ocurren en el puesto de trabajo dan como resultado un historial laboral manchado, y a menudo se aconseja acudir a terapia. Los tribunales de justicia suelen ordenar la terapia como requisito para recibir la libertad condicional cuando se ha infringido la ley, especialmente cuando la ira se ha expresado cometiendo delitos.
• Las investigaciones muestran que este patrón ya suele ser evidente en la primera infancia, y genera problemas con los hermanos y compañeros de clase. La beligerancia crónica lleva al rechazo social que incrementa los resentimientos crónicos y la ira, justificando lo que podría llegar a estallar en forma de homicidio.
• Otras variedades de este estilo de vida pueden verse en las expresiones clínicas del “trastorno de personalidad explosiva”, así como en el “trastorno límite de la personalidad”, en los que aparentes trivialidades pueden desatar una gran furia.
• Otra expresión de la ira clínica puede verse en el “trastorno de la personalidad pasivo agresiva”, en el que la pasividad es una forma disfrazada de agresión y resistencia, que periódicamente estalla en ira declarada.
• La resistencia agresiva se deriva de la etapa infantil de los dos años, cuando surge el típico “no” de los niños de esa edad.
• La agresión hostil declarada es característica de las personalidades psicopáticas, en las que la ausencia de conciencia permite expresar abiertamente la agresión primitiva, lo que da como resultado una baja capacidad de autocontrol e intolerancia a retrasar la gratificación. También está presente la imposibilidad de evaluar las consecuencias de las propias acciones o de responsabilizarse de ellas.
• Los trastornos serios del carácter suelen empeorar cuando las expectativas o las exigencias no se cumplen con rapidez. Paradójicamente, el cumplimiento de las expectativas tiende a inflar el ego, de modo que la persona enfadada e impaciente y la personalidad psicopática no sufren de baja autoestima, como se cree habitualmente, sino que, por el contrario, tienen egos inflados.
• El cumplimiento progresivo de esta grandiosidad interna tiene consecuencias dramáticas y desastrosas para la sociedad, de las que el tirano mesiánico narcisista es el ejemplo más destacado. La satisfacción de las expectativas egoístas y narcisistas no sofoca las exigencias, solo incrementa la agresión. Así, los gestos conciliatorios no detienen la agresión sino que la alimentan.
• La avaricia del ego es insaciable, y su frustración puede producir la muerte arbitraria e inmisericorde de millones de ciudadanos inocentes, así como de ejércitos enteros.
• Por debajo del ego hostil, enfadado y furioso está la sed de sangre de los despiadados guerreros de la antigüedad, así como de los “militantes” salvajes de nuestra década. Las profundas raíces de esta sed de sangre motivada por la ira y el odio son atávicas (el “Id” de Freud y el instinto de Tanatos).
• El ego inflado no verifica la realidad de las cosas ni trata de mejorar mediante la razón, la lógica o la racionalidad.
• El líder mesiánico carismático es experto en alimentar la sed de sangre con propaganda. La explicación psicológica de este proceso es la aprobación de la autoridad o de la sociedad, en la que el clásico superego de Freud (la conciencia) queda ahogado por el acuerdo multitudinario.
• Esto se ha demostrado históricamente en la antigua Roma, en el uso que se hizo de la guillotina, durante la masacre de civiles en Manchuria, en las plazas de toros o en la malevolencia masiva demostrada por Pol Pot, el presidente Mao, Adolf Hitler y otros.
• La posición de dictador hace emerger del inconsciente la naciente megalomanía de los aspectos primitivos e inconscientes del ego.
• La ira crónica a menudo produce consecuencias destructivas en el ámbito social, como la discordia marital o el divorcio. Los estallidos que ocurren en el puesto de trabajo dan como resultado un historial laboral manchado, y a menudo se aconseja acudir a terapia. Los tribunales de justicia suelen ordenar la terapia como requisito para recibir la libertad condicional cuando se ha infringido la ley, especialmente cuando la ira se ha expresado cometiendo delitos.
• Las investigaciones muestran que este patrón ya suele ser evidente en la primera infancia, y genera problemas con los hermanos y compañeros de clase. La beligerancia crónica lleva al rechazo social que incrementa los resentimientos crónicos y la ira, justificando lo que podría llegar a estallar en forma de homicidio.
• Otras variedades de este estilo de vida pueden verse en las expresiones clínicas del “trastorno de personalidad explosiva”, así como en el “trastorno límite de la personalidad”, en los que aparentes trivialidades pueden desatar una gran furia.
• Otra expresión de la ira clínica puede verse en el “trastorno de la personalidad pasivo agresiva”, en el que la pasividad es una forma disfrazada de agresión y resistencia, que periódicamente estalla en ira declarada.
• La resistencia agresiva se deriva de la etapa infantil de los dos años, cuando surge el típico “no” de los niños de esa edad.
• La agresión hostil declarada es característica de las personalidades psicopáticas, en las que la ausencia de conciencia permite expresar abiertamente la agresión primitiva, lo que da como resultado una baja capacidad de autocontrol e intolerancia a retrasar la gratificación. También está presente la imposibilidad de evaluar las consecuencias de las propias acciones o de responsabilizarse de ellas.
• Los trastornos serios del carácter suelen empeorar cuando las expectativas o las exigencias no se cumplen con rapidez. Paradójicamente, el cumplimiento de las expectativas tiende a inflar el ego, de modo que la persona enfadada e impaciente y la personalidad psicopática no sufren de baja autoestima, como se cree habitualmente, sino que, por el contrario, tienen egos inflados.
• El cumplimiento progresivo de esta grandiosidad interna tiene consecuencias dramáticas y desastrosas para la sociedad, de las que el tirano mesiánico narcisista es el ejemplo más destacado. La satisfacción de las expectativas egoístas y narcisistas no sofoca las exigencias, solo incrementa la agresión. Así, los gestos conciliatorios no detienen la agresión sino que la alimentan.
• La avaricia del ego es insaciable, y su frustración puede producir la muerte arbitraria e inmisericorde de millones de ciudadanos inocentes, así como de ejércitos enteros.
• Por debajo del ego hostil, enfadado y furioso está la sed de sangre de los despiadados guerreros de la antigüedad, así como de los “militantes” salvajes de nuestra década. Las profundas raíces de esta sed de sangre motivada por la ira y el odio son atávicas (el “Id” de Freud y el instinto de Tanatos).
• El ego inflado no verifica la realidad de las cosas ni trata de mejorar mediante la razón, la lógica o la racionalidad.
• El líder mesiánico carismático es experto en alimentar la sed de sangre con propaganda. La explicación psicológica de este proceso es la aprobación de la autoridad o de la sociedad, en la que el clásico superego de Freud (la conciencia) queda ahogado por el acuerdo multitudinario.
• Esto se ha demostrado históricamente en la antigua Roma, en el uso que se hizo de la guillotina, durante la masacre de civiles en Manchuria, en las plazas de toros o en la malevolencia masiva demostrada por Pol Pot, el presidente Mao, Adolf Hitler y otros.
• La posición de dictador hace emerger del inconsciente la naciente megalomanía de los aspectos primitivos e inconscientes del ego.
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
Expresiones Clínicas
• La ira crónica a menudo produce consecuencias destructivas en el ámbito social, como la discordia marital o el divorcio. Los estallidos que ocurren en el puesto de trabajo dan como resultado un historial laboral manchado, y a menudo…
• La ira crónica a menudo produce consecuencias destructivas en el ámbito social, como la discordia marital o el divorcio. Los estallidos que ocurren en el puesto de trabajo dan como resultado un historial laboral manchado, y a menudo…
Coaching & Tips * Ari Shemoth
— El Campo de Energía de la Ira | La ira puede conducir a la acción constructiva o destructiva. • A medida que la gente sale de la apatía y de la pena, y supera el temor como estilo de vida, empieza a desear. • El deseo conduce a la frustración,…
• El núcleo del ego es la creencia engañosa de que es Dios (Nerón, César, el gran líder). La paradoja es que, mientras que la realidad de la Divinidad es infinitamente misericordiosa, su usurpación fraudulenta produce crueldad masiva, muerte y lo opuesto a la misericordia.
• La ira crónica requiere justificación. Así, la expresión común de la personalidad iracunda puede verse en el clásico coleccionista de injusticias que alimenta agravios y, por extensión paranoica, los recolecta para justificar su hostilidad.
• Es notable que en los grupos de recuperación basados en la fe, como los programas de los Doce Pasos, uno de los principios básicos sea que no existe el “resentimiento justificado”.
• Al ego también le gusta citar interpretaciones falsas y erróneas de la historia para justificar su extremismo.
• Otro principio básico es que la percepción encuentra lo que busca (un ejemplo son los motores de búsqueda de Internet). Así, la promulgación y la propagación deliberada de justificaciones históricas continúan interesadamente a lo largo de los siglos a costa de las vidas y libertades de la población. Esto es característico de los odios religiosos, que se prolongan durante milenios. Como dijo Mahatma Gandhi, el ojo por ojo nos deja a todos ciegos.
• El poder político de los líderes extremistas se basa en la continuación y en la propagación del odio, de la ira, del resentimiento y de la recolección de injusticias. Para estos movimientos tan politizados, evidentemente la paz sería la mayor amenaza posible (obsérvese la carrera de Yasser Arafat, que empezó calibrando en 440 y acabó en 65).
• La propagación deliberada de la disensión y el odio supone una explotación y subversión de la libertad de expresión (para ello se puede jugar la carta de la raza, del sexo, de la clase social, de la edad, etc.)
• La ira crónica requiere justificación. Así, la expresión común de la personalidad iracunda puede verse en el clásico coleccionista de injusticias que alimenta agravios y, por extensión paranoica, los recolecta para justificar su hostilidad.
• Es notable que en los grupos de recuperación basados en la fe, como los programas de los Doce Pasos, uno de los principios básicos sea que no existe el “resentimiento justificado”.
• Al ego también le gusta citar interpretaciones falsas y erróneas de la historia para justificar su extremismo.
• Otro principio básico es que la percepción encuentra lo que busca (un ejemplo son los motores de búsqueda de Internet). Así, la promulgación y la propagación deliberada de justificaciones históricas continúan interesadamente a lo largo de los siglos a costa de las vidas y libertades de la población. Esto es característico de los odios religiosos, que se prolongan durante milenios. Como dijo Mahatma Gandhi, el ojo por ojo nos deja a todos ciegos.
• El poder político de los líderes extremistas se basa en la continuación y en la propagación del odio, de la ira, del resentimiento y de la recolección de injusticias. Para estos movimientos tan politizados, evidentemente la paz sería la mayor amenaza posible (obsérvese la carrera de Yasser Arafat, que empezó calibrando en 440 y acabó en 65).
• La propagación deliberada de la disensión y el odio supone una explotación y subversión de la libertad de expresión (para ello se puede jugar la carta de la raza, del sexo, de la clase social, de la edad, etc.)
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— El Campo de Energía de la Ira | La ira puede conducir a la acción constructiva o destructiva. • A medida que la gente sale de la apatía y de la pena, y supera el temor como estilo de vida, empieza a desear. • El deseo conduce a la frustración,…
— Trascender la ira
• La persona normal ve la ira como un detrimento. Se trata de una molestia transitoria que se considera perjudicial.
• Los antídotos evidentes son la compasión, la aceptación, el amor y la disposición a perdonar. La trascendencia requiere que estemos dispuestos a renunciar a nuestros principales posicionamientos:
1.- Albergar resentimientos crónicos y recolectar “injusticias”.
2.- Expectativas poco realistas con respecto al mundo y las relaciones, incluyendo las relacionadas con la conveniencia, el acuerdo, la aprobación y la conformidad.
3.- Renunciar a un estilo de vida centrado en uno mismo y enfocarse en cambiarse en lugar de cambiar el mundo.
4.- Estar dispuesto a renunciar a las expectativas infantiles residuales (propias de la edad de dos años) con respecto a uno mismo, los demás, y el mundo que se percibe como imperfecto, tal como ha quedado ejemplificado en esta oración: “Dios, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, coraje para cambiar las cosas que sí puedo y sabiduría para discernir entre ambas”. Esta oración forma parte de los programas de los doce pasos.
5.- Asumir la responsabilidad de sacar las actitudes internas infantiles a la superficie y subordinarlas a procesos maduros y esencialmente más gratificantes, caracterizados por la razón, el equilibrio y la preocupación por los demás.
6.- Darse cuenta de que la ira y el resentimiento no guardan relación con lo que los otros “son”, sino con lo que “no son”. Por ejemplo: “no” generosos en lugar de tacaños; “no” desprendidos en vez de egoístas; “no” cuidadosos en vez de insensibles, etc.
7.- Aceptar la falibilidad y las limitaciones humanas que, en cierta porción de la población, se deben a una incapacidad innata de ser honesta consigo misma.
• Procesar la ira requiere honestidad interna y estar dispuesto a renunciar a lo que carece de integridad y es esencialmente intrabajable, y a reemplazarlo por la confianza en uno mismo.
• Otra posibilidad es emplear el proceso “¿Y entonces qué?”, en el que uno entrega a Dios los escenarios aparentemente imposibles.
• Las actitudes compensatorias que son muchos más poderosas que la ira son la dedicación, la razón, la humildad, la gratitud, la perseverancia y la tolerancia.
• También es útil ver que el ego se ha hecho adicto al “subidón” artificial de la ira, con sus características de inflación animal.
• Asimismo, resulta educativo seleccionar un modelo de éxito y estructurarse a uno mismo de acuerdo con sus rasgos más destacados, como por ejemplo determinación, compromiso, habilidad e integridad.
• Uno no se convierte en un éxito envidiando y vilipendiando al modelo, sino imitándolo. Así, la persona iracunda tiene que volver atrás y compensar aquello que faltó en su educación y desarrollo.
• La persona normal ve la ira como un detrimento. Se trata de una molestia transitoria que se considera perjudicial.
• Los antídotos evidentes son la compasión, la aceptación, el amor y la disposición a perdonar. La trascendencia requiere que estemos dispuestos a renunciar a nuestros principales posicionamientos:
1.- Albergar resentimientos crónicos y recolectar “injusticias”.
2.- Expectativas poco realistas con respecto al mundo y las relaciones, incluyendo las relacionadas con la conveniencia, el acuerdo, la aprobación y la conformidad.
3.- Renunciar a un estilo de vida centrado en uno mismo y enfocarse en cambiarse en lugar de cambiar el mundo.
4.- Estar dispuesto a renunciar a las expectativas infantiles residuales (propias de la edad de dos años) con respecto a uno mismo, los demás, y el mundo que se percibe como imperfecto, tal como ha quedado ejemplificado en esta oración: “Dios, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, coraje para cambiar las cosas que sí puedo y sabiduría para discernir entre ambas”. Esta oración forma parte de los programas de los doce pasos.
5.- Asumir la responsabilidad de sacar las actitudes internas infantiles a la superficie y subordinarlas a procesos maduros y esencialmente más gratificantes, caracterizados por la razón, el equilibrio y la preocupación por los demás.
6.- Darse cuenta de que la ira y el resentimiento no guardan relación con lo que los otros “son”, sino con lo que “no son”. Por ejemplo: “no” generosos en lugar de tacaños; “no” desprendidos en vez de egoístas; “no” cuidadosos en vez de insensibles, etc.
7.- Aceptar la falibilidad y las limitaciones humanas que, en cierta porción de la población, se deben a una incapacidad innata de ser honesta consigo misma.
• Procesar la ira requiere honestidad interna y estar dispuesto a renunciar a lo que carece de integridad y es esencialmente intrabajable, y a reemplazarlo por la confianza en uno mismo.
• Otra posibilidad es emplear el proceso “¿Y entonces qué?”, en el que uno entrega a Dios los escenarios aparentemente imposibles.
• Las actitudes compensatorias que son muchos más poderosas que la ira son la dedicación, la razón, la humildad, la gratitud, la perseverancia y la tolerancia.
• También es útil ver que el ego se ha hecho adicto al “subidón” artificial de la ira, con sus características de inflación animal.
• Asimismo, resulta educativo seleccionar un modelo de éxito y estructurarse a uno mismo de acuerdo con sus rasgos más destacados, como por ejemplo determinación, compromiso, habilidad e integridad.
• Uno no se convierte en un éxito envidiando y vilipendiando al modelo, sino imitándolo. Así, la persona iracunda tiene que volver atrás y compensar aquello que faltó en su educación y desarrollo.
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— Trascender la ira
• La persona normal ve la ira como un detrimento. Se trata de una molestia transitoria que se considera perjudicial.
• Los antídotos evidentes son la compasión, la aceptación, el amor y la disposición a perdonar. La trascendencia…
• La persona normal ve la ira como un detrimento. Se trata de una molestia transitoria que se considera perjudicial.
• Los antídotos evidentes son la compasión, la aceptación, el amor y la disposición a perdonar. La trascendencia…
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— Las Dualidades de la ira | Tal como ocurre con los otros niveles, los posicionamientos dan como resultado dualidades en conflicto que requieren que renunciemos al placer transitorio de ceder a las atracciones y resistirse a las aversiones. La buena voluntad nos permite renunciar a la autocomplacencia a corto plazo en nombre del crecimiento espiritual a largo plazo.
— Capitulo 14: El Amor | Introducción: El nivel 500 está caracterizado por el desarrollo de un campo de energía que va siendo progresivamente más incondicional, inmutable y permanente. No fluctúa, porque su fuente dentro de la persona que ama no depende de factores externos.
• En este nivel de desarrollo, la capacidad de discernir la esencia se vuelve predominante; el núcleo del problema se convierte en el centro de atención. A medida que se supera el nivel de la razón, surge la capacidad de reconocer instantáneamente la totalidad del problema y se produce una importante expansión del contexto.
• La razón lidia con particularidades, mientras que el amor lo hace con totalidades. Esta habilidad, a menudo descrita como intuición, es la capacidad de entender inmediatamente, sin recurrir al procesamiento secuencial de símbolos. Este fenómeno aparentemente abstracto, es, de hecho, muy concreto y va acompañado por una liberación mensurable de endorfinas en el cerebro.
• El amor no toma posiciones y, por lo tanto, es global, elevándose por encima de la separación de los posicionamientos. Entonces es posible estar “uno con otro”, puesto que ya no hay barreras. Así, el amor es incluyente y expande progresivamente el sentido del yo. Se enfoca en la bondad de la vida en todas sus expresiones, y aumenta lo positivo.
• El amor disuelve la negatividad recontextualizándola en lugar de atacarla. Es benigno y sustenta y nutre la vida; consecuentemente, es el nivel de la verdadera felicidad.
• En términos de la evolución de la conciencia, este nivel refleja la trascendencia de la identificación con el dominio lineal limitante y sus posicionamientos, y el paso a tomar conciencia de la subjetividad como estado principal que subyace a toda experiencia. Así, el sentido de la realidad se traslada de lo percibido a la condición o facultad mediante la cual es experimentado.
• Mientras que el ego se enfoca en el contenido, el espíritu valora el contexto. Asimismo, el ego valora la cantidad y, en cambio, el espíritu valora la calidad.
• En el nivel de conciencia 500, aproximadamente el noventa por ciento de la gente experimenta la felicidad como una cualidad básica de la vida.
• Las barreras al amor surgidas de los instintos animales ya no presionan para dominar, y tampoco predomina el núcleo narcisista del ego como consecuencia de la humildad y de la renuncia al egocentrismo. Así, ya no domina el interés personal en forma de egoísmo o sensación de necesidad. El yo se considera benignamente adecuado, y el alineamiento con el amor es su objetivo principal y su estilo de vida.
• El campo de energía del amor es intrínsecamente gratificante. Se descubre que el amor está disponible por doquier y que el hecho de darlo hace que lo recibamos. Aunque el amor puede empezar siendo condicionado, mediante la intención espiritual se convierte en una forma de vida y de relacionarse con la vida en todas sus expresiones.
• A medida que el amor progresa, no busca réditos ni ganancias porque es su propia recompensa, puesto que está completo y no tiene necesidades. La capacidad de amar crece tanto que, cuanto más ama uno, más puede amar, y en esto no hay punto final ni limitación. Además, también se descubre que ser amoroso también es ser digno de amor.
• En los niveles inferiores de conciencia, lo que se percibe como amor está condicionado y puede identificarse con la posesión, la pasión, el romance o el deseo, que se proyectan sobre la persona para darle una cualidad especial y excitante, un glamur que tiende a disiparse una vez conseguido.
• Cuando se disipa la excitación de la adquisición, también lo hace el atractivo de la deseabilidad exagerada. Los enamoramientos suelen ser frenéticos, y el miedo a la pérdida puede conducir a la desesperación.
— La Necesidad de Poseer a Alguien
— La Capacidad de Amar Aumenta
— El Enamoramiento Frente al Amor
— La Renuncia a Juzgar
— El Amor es Satisfactorio en Sí Mismo
— Al llegar al Nivel de Conciencia 500
— Como Modo de Existencia
— Uno de los Mecanismos
• En este nivel de desarrollo, la capacidad de discernir la esencia se vuelve predominante; el núcleo del problema se convierte en el centro de atención. A medida que se supera el nivel de la razón, surge la capacidad de reconocer instantáneamente la totalidad del problema y se produce una importante expansión del contexto.
• La razón lidia con particularidades, mientras que el amor lo hace con totalidades. Esta habilidad, a menudo descrita como intuición, es la capacidad de entender inmediatamente, sin recurrir al procesamiento secuencial de símbolos. Este fenómeno aparentemente abstracto, es, de hecho, muy concreto y va acompañado por una liberación mensurable de endorfinas en el cerebro.
• El amor no toma posiciones y, por lo tanto, es global, elevándose por encima de la separación de los posicionamientos. Entonces es posible estar “uno con otro”, puesto que ya no hay barreras. Así, el amor es incluyente y expande progresivamente el sentido del yo. Se enfoca en la bondad de la vida en todas sus expresiones, y aumenta lo positivo.
• El amor disuelve la negatividad recontextualizándola en lugar de atacarla. Es benigno y sustenta y nutre la vida; consecuentemente, es el nivel de la verdadera felicidad.
• En términos de la evolución de la conciencia, este nivel refleja la trascendencia de la identificación con el dominio lineal limitante y sus posicionamientos, y el paso a tomar conciencia de la subjetividad como estado principal que subyace a toda experiencia. Así, el sentido de la realidad se traslada de lo percibido a la condición o facultad mediante la cual es experimentado.
• Mientras que el ego se enfoca en el contenido, el espíritu valora el contexto. Asimismo, el ego valora la cantidad y, en cambio, el espíritu valora la calidad.
• En el nivel de conciencia 500, aproximadamente el noventa por ciento de la gente experimenta la felicidad como una cualidad básica de la vida.
• Las barreras al amor surgidas de los instintos animales ya no presionan para dominar, y tampoco predomina el núcleo narcisista del ego como consecuencia de la humildad y de la renuncia al egocentrismo. Así, ya no domina el interés personal en forma de egoísmo o sensación de necesidad. El yo se considera benignamente adecuado, y el alineamiento con el amor es su objetivo principal y su estilo de vida.
• El campo de energía del amor es intrínsecamente gratificante. Se descubre que el amor está disponible por doquier y que el hecho de darlo hace que lo recibamos. Aunque el amor puede empezar siendo condicionado, mediante la intención espiritual se convierte en una forma de vida y de relacionarse con la vida en todas sus expresiones.
• A medida que el amor progresa, no busca réditos ni ganancias porque es su propia recompensa, puesto que está completo y no tiene necesidades. La capacidad de amar crece tanto que, cuanto más ama uno, más puede amar, y en esto no hay punto final ni limitación. Además, también se descubre que ser amoroso también es ser digno de amor.
• En los niveles inferiores de conciencia, lo que se percibe como amor está condicionado y puede identificarse con la posesión, la pasión, el romance o el deseo, que se proyectan sobre la persona para darle una cualidad especial y excitante, un glamur que tiende a disiparse una vez conseguido.
• Cuando se disipa la excitación de la adquisición, también lo hace el atractivo de la deseabilidad exagerada. Los enamoramientos suelen ser frenéticos, y el miedo a la pérdida puede conducir a la desesperación.
— La Necesidad de Poseer a Alguien
— La Capacidad de Amar Aumenta
— El Enamoramiento Frente al Amor
— La Renuncia a Juzgar
— El Amor es Satisfactorio en Sí Mismo
— Al llegar al Nivel de Conciencia 500
— Como Modo de Existencia
— Uno de los Mecanismos
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— La Necesidad de Poseer a Alguien | La sociedad suele considerar estos excesos como una locura temporal (“locamente enamorados”).
• Estos impulsos van acompañados por una pérdida transitoria pero intensa del sentido de la realidad, haciendo imposible la precaución o la intervención de la razón.
• La emocionalidad del enamoramiento libera adrenalina y hormonas sexuales, y, asombrosamente, este fenómeno tan celebrado solo calibra en 145, lo que revela que su origen es principalmente el instinto de apareamiento de la naturaleza animal. En cambio, el nivel de conciencia del amor va acompañado de una liberación de endorfinas.
• La naturaleza frenética del instinto de apareamiento refleja la forma de preservar la especie que tiene la naturaleza, y muy a menudo, después de un apareamiento temporal, la pareja se separa, aunque algunas especies, como los cisnes, se aparean de por vida.
• El amor está presente en el reino animal, viéndose en el movimiento de la cola del perro o en el ronroneo del gato, y también se expresa como amor maternal, con su tendencia a sacrificarse.
• Como a veces se confunde el estado de amor con el deseo apasionado, el cuadro siguiente puede ayudar a establecer el diagnóstico diferencial, lo que a menudo resulta confuso para los participantes y observadores.
• Es evidente que el contraste reside entre la participación del ego (el yo) y el alineamiento consensuado con el Ser, que indica la intención superior y recíproca de servir a la relación en lugar de a los deseos y anhelos del ego personal.
• Estos impulsos van acompañados por una pérdida transitoria pero intensa del sentido de la realidad, haciendo imposible la precaución o la intervención de la razón.
• La emocionalidad del enamoramiento libera adrenalina y hormonas sexuales, y, asombrosamente, este fenómeno tan celebrado solo calibra en 145, lo que revela que su origen es principalmente el instinto de apareamiento de la naturaleza animal. En cambio, el nivel de conciencia del amor va acompañado de una liberación de endorfinas.
• La naturaleza frenética del instinto de apareamiento refleja la forma de preservar la especie que tiene la naturaleza, y muy a menudo, después de un apareamiento temporal, la pareja se separa, aunque algunas especies, como los cisnes, se aparean de por vida.
• El amor está presente en el reino animal, viéndose en el movimiento de la cola del perro o en el ronroneo del gato, y también se expresa como amor maternal, con su tendencia a sacrificarse.
• Como a veces se confunde el estado de amor con el deseo apasionado, el cuadro siguiente puede ayudar a establecer el diagnóstico diferencial, lo que a menudo resulta confuso para los participantes y observadores.
• Es evidente que el contraste reside entre la participación del ego (el yo) y el alineamiento consensuado con el Ser, que indica la intención superior y recíproca de servir a la relación en lugar de a los deseos y anhelos del ego personal.
— La Capacidad de Amar Aumenta | Dinámicas del Ego en el Amor: El amor emerge como consecuencia del alineamiento espiritual y del acuerdo con los principios y prácticas espirituales, y va acompañado por un incremento de la energía espiritual.
• La percepción queda reemplazada por la visión, que permite tomar conciencia del valor intrínseco de todo lo que existe.
• El amor es una cualidad de la Divinidad y, como tal, ilumina la esencia, por lo tanto, señala que todos los demás también son dignos de amor.
• Entre los niveles calibrados de 500 y 539, el amor aún está sujeto a condiciones y parcialidades basadas en consideraciones y valores cualitativos, así como en la influencia de los sistemas de creencias.
• Las limitaciones pueden resultar frustrantes para los aspirantes espirituales que tratan de “ver más allá de las conductas y amar a la persona”, lo cual resulta más fácil de decir que de hacer.
• Las limitaciones pueden ser consecuencia de anteriores experiencias desagradables o de influencias kármicas, y también pueden afectarles la programación social y los sistemas de creencias, algunos de los cuales pueden estar fuera de la conciencia y operar inconscientemente.
• La percepción queda reemplazada por la visión, que permite tomar conciencia del valor intrínseco de todo lo que existe.
• El amor es una cualidad de la Divinidad y, como tal, ilumina la esencia, por lo tanto, señala que todos los demás también son dignos de amor.
• Entre los niveles calibrados de 500 y 539, el amor aún está sujeto a condiciones y parcialidades basadas en consideraciones y valores cualitativos, así como en la influencia de los sistemas de creencias.
• Las limitaciones pueden resultar frustrantes para los aspirantes espirituales que tratan de “ver más allá de las conductas y amar a la persona”, lo cual resulta más fácil de decir que de hacer.
• Las limitaciones pueden ser consecuencia de anteriores experiencias desagradables o de influencias kármicas, y también pueden afectarles la programación social y los sistemas de creencias, algunos de los cuales pueden estar fuera de la conciencia y operar inconscientemente.
— Diagnóstico Diferencial: el Enamoramiento (encaprichamiento) Frente al Amor
— El Amor es Satisfactorio en Sí Mismo | Para el amor, el mundo es más benigno y sus habitantes son más amistosos y accesibles. Hay una mayor sensación de seguridad e identificación con la humanidad en general, así como preocupación por el bienestar y la felicidad de los demás.
• Este campo energético viene acompañado por un aura radiante que afecta intrínsecamente a los demás, que tienden a mostrarse más benignos, y lo mismo les ocurre a sus percepciones.
• El campo de energía del amor influye en la totalidad de la vida, que al ver sus efectos intuye la seguridad que proporciona.
• Las características de este nivel son la inconfundible “dulzura” de la personalidad, del discurso y de las actitudes, así como un estilo de vida que nutre internamente.
• Este campo energético viene acompañado por un aura radiante que afecta intrínsecamente a los demás, que tienden a mostrarse más benignos, y lo mismo les ocurre a sus percepciones.
• El campo de energía del amor influye en la totalidad de la vida, que al ver sus efectos intuye la seguridad que proporciona.
• Las características de este nivel son la inconfundible “dulzura” de la personalidad, del discurso y de las actitudes, así como un estilo de vida que nutre internamente.
— Al llegar al Nivel de Conciencia 500 | Para continuar avanzando, tenemos que entregar las limitaciones del amor condicionado a la incondicionalidad.
• Esto requiere que renunciemos al amor como apego positivo, de modo que pueda convertirse en una contextulización y en una potencialidad general; es decir, de modo que se convierta en una manera de estar en el mundo, en lugar de ser una emoción exclusiva entre seres separados.
• Así, en lugar de ser una emoción cuantitativa, el amor se convierte en una expresión de la esencia, en amorosidad, y, por identificación, acaba convirtiéndose en lo que uno “es”.
• Como modo de existencia, el amor no requiere de “otros” que sean sus objetos de satisfacción o de expresión. Es una cualidad independiente sin sujeto, objeto, verbo o adjetivo, y por tanto es no lineal e ilimitada.
• Esto requiere que renunciemos al amor como apego positivo, de modo que pueda convertirse en una contextulización y en una potencialidad general; es decir, de modo que se convierta en una manera de estar en el mundo, en lugar de ser una emoción exclusiva entre seres separados.
• Así, en lugar de ser una emoción cuantitativa, el amor se convierte en una expresión de la esencia, en amorosidad, y, por identificación, acaba convirtiéndose en lo que uno “es”.
• Como modo de existencia, el amor no requiere de “otros” que sean sus objetos de satisfacción o de expresión. Es una cualidad independiente sin sujeto, objeto, verbo o adjetivo, y por tanto es no lineal e ilimitada.
— Como Modo de Existencia | Las limitaciones del amor guardan relación con cualidades percibidas y diferencias.
• Dichas limitaciones se revelan mediante la honestidad con uno mismo y el examen interno, y generalmente están causadas por juicios residuales o por el impacto de experiencias anteriores.
• Una clave para hacer que el amor sea incondicional es estar dispuesto a perdonar para deshacer las antiguas reservas y experiencias, que nos llevaban a considerar a algunas personas como indignas de amor.
• Al estar dispuestos a perdonar y a renunciar a nuestra percepción, podemos recontextualizar estas experiencias y considerarlas limitadas, influenciadas por la programación o espiritualmente desfavorecidas, y que, por tanto, reflejan la ceguera del ego a la falsedad.
• Mediante la intención podemos cambiar la conciencia dual de que algo es bueno o malo, pasando a testificar que es “deseable” o “menos deseable”, o incluso preferible o menos preferible.
• El perdón es consecuencia de que la humildad está dispuesta a dejar el mundo y sus sucesos en manos de Dios.
• El conocido texto "Un Curso de Milagros" se enfoca en el cambio de percepción que es consecuencia de la rendición profunda.
• El milagro es consecuencia de la recontextualización de nuestras limitaciones que revela la inocencia interna y la santidad innata de los demás y de la vida. Esta es una transformación subjetiva que no está bajo el control de la volición.
• Dichas limitaciones se revelan mediante la honestidad con uno mismo y el examen interno, y generalmente están causadas por juicios residuales o por el impacto de experiencias anteriores.
• Una clave para hacer que el amor sea incondicional es estar dispuesto a perdonar para deshacer las antiguas reservas y experiencias, que nos llevaban a considerar a algunas personas como indignas de amor.
• Al estar dispuestos a perdonar y a renunciar a nuestra percepción, podemos recontextualizar estas experiencias y considerarlas limitadas, influenciadas por la programación o espiritualmente desfavorecidas, y que, por tanto, reflejan la ceguera del ego a la falsedad.
• Mediante la intención podemos cambiar la conciencia dual de que algo es bueno o malo, pasando a testificar que es “deseable” o “menos deseable”, o incluso preferible o menos preferible.
• El perdón es consecuencia de que la humildad está dispuesta a dejar el mundo y sus sucesos en manos de Dios.
• El conocido texto "Un Curso de Milagros" se enfoca en el cambio de percepción que es consecuencia de la rendición profunda.
• El milagro es consecuencia de la recontextualización de nuestras limitaciones que revela la inocencia interna y la santidad innata de los demás y de la vida. Esta es una transformación subjetiva que no está bajo el control de la volición.
— Uno de los Mecanismos Transformadores | A través de la rendición, pedir un milagro al Espíritu Santo es estar dispuesto a renunciar a nuestro posicionamiento perceptual y a la ganancia egoísta a fin de que se revele la Verdad.
• Este fenómeno suele ir acompañado de una recontextualización del tiempo, el lugar y la intención, siendo un fenómeno literal y experiencial que resulta transformador en sí mismo.
• Las dificultades de este mundo parecen ser consecuencia de los distintos niveles evolutivos que coinciden en el tiempo, produciendo turbulencia social. Sin embargo, y simultáneamente, disponer de un espectro tan amplio permite las mayores oportunidades de crecer y deshacer el “mal karma”, eligiendo acumular méritos y “buen karma”.
• Así, este dominio ofrece las máximas oportunidades espirituales, pues dispone de una multitud de opciones y elecciones que proporcionan un potencial óptimo para la evolución de la conciencia, por lo que podemos sentirnos agradecidos en lugar de resentidos.
• Como enseñó Buda: “Es raro nacer como ser humano, aún es más raro oír hablar de la Iluminación, y todavía más raro es buscarla”.
• Este fenómeno suele ir acompañado de una recontextualización del tiempo, el lugar y la intención, siendo un fenómeno literal y experiencial que resulta transformador en sí mismo.
• Las dificultades de este mundo parecen ser consecuencia de los distintos niveles evolutivos que coinciden en el tiempo, produciendo turbulencia social. Sin embargo, y simultáneamente, disponer de un espectro tan amplio permite las mayores oportunidades de crecer y deshacer el “mal karma”, eligiendo acumular méritos y “buen karma”.
• Así, este dominio ofrece las máximas oportunidades espirituales, pues dispone de una multitud de opciones y elecciones que proporcionan un potencial óptimo para la evolución de la conciencia, por lo que podemos sentirnos agradecidos en lugar de resentidos.
• Como enseñó Buda: “Es raro nacer como ser humano, aún es más raro oír hablar de la Iluminación, y todavía más raro es buscarla”.
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— La Mayoría de la Gente | Este es el nivel del duelo, del luto y del remordimiento por el pasado. También es el nivel de los perdedores habituales y de esos jugadores crónicos que aceptan el fracaso como parte de su estilo de vida, lo que a menudo les lleva a perder el trabajo, los amigos, la familia y las oportunidades, así como el dinero y la salud.
• Las grandes pérdidas al comienzo de la vida hacen que más adelante uno sea vulnerable a la aceptación pasiva de la pena, como si el pesar fuera el precio de la vida.
• En la pena uno ve la tristeza por doquier: la tristeza de los niños pequeños, de las condiciones del mundo, e incluso la tristeza de la vida misma. Este nivel colorea toda nuestra visión de la existencia.
• Parte del síndrome de la pérdida es la sensación de ser incapaz de reemplazar lo que se ha perdido o lo que ello simbolizaba.
• Se produce una generalización a partir de lo particular, de modo que la pérdida de un ser querido se equipara con la pérdida del amor mismo.
• A este nivel, estas pérdidas emocionales pueden activar una depresión seria o incluso la muerte.
• Aunque la pena es el cementerio de la vida, aún tiene más energía que la apatía. Así, cuando los pacientes apáticos traumatizados empiezan a llorar, sabemos que están mejorando, porque cuando empiezan a llorar vuelven a comer.
A Nivel Clínico
• La pena es una experiencia humana universal, y es difícil de ver y de atravesar porque es muy común y por su emocionalidad, con la que la gente está muy familiarizada.
• En sus grados menores puede expresarse como pesar o arrepentimiento, pero en sus expresiones más intensas puede resultar agobiante e incapacitante.
• La universalidad de la experiencia se debe a la estructura y naturaleza del ego, que percibe erróneamente la fuente de felicidad como si fuera externa o emocional, convirtiéndola en algo muy especial.
• En realidad, la única fuente de felicidad está dentro, y su mecanismo es intrapsíquico e interno. Cuando se consigue un objeto, situación o relación deseados, con la satisfacción de ese deseo empieza a operar el mecanismo interno, porque al objeto, situación o relación se le ha imbuido de cualidades especiales.
• El valor está en los ojos del observador o perceptor, y no es algo intrínseco del objeto ni de la persona deseada. Por lo tanto, la pena está vinculada con el deseo, así como con la propiedad.
• La sociedad asume colectivamente que ciertas condiciones, objetos o cualidades son valiosos, y este acuerdo afecta a nuestras elecciones personales.
• La persona espiritualmente evolucionada que tiene pocos deseos y apegos es relativamente inmune a la pena, pues la experiencia de la fuente de felicidad tiene su origen dentro y no depende de cosas externas.
• Si se emplean los mecanismos del ego para adquirir la fuente de felicidad, se basará en imágenes, sistemas de creencias y valores proyectados, en lugar de basarse en la Realidad Absoluta, que es invulnerable a la pérdida.
• El mecanismo del apego y la proyección de valor subsiguiente hacen que se sobrevaloren los objetos, cualidades y relaciones.
Cuanto más especialismo se proyecte en la relación con el objeto o la persona deseados, tanto mayor es el potencial de pena y pérdida.
• El miedo a la pérdida contribuye a la creación de apegos dependientes, así como al materialismo y a los atributos sociales, como el dinero y la fama.
— La Felicidad es la Recompensa
— La Orientación Espiritual
— Con esta Actitud es Posible
— El Apego es el Proceso
— La ilusión de Poseer
— Procesar los Sentimientos Negativos
— El No Apego Frente al Desapego
• Las grandes pérdidas al comienzo de la vida hacen que más adelante uno sea vulnerable a la aceptación pasiva de la pena, como si el pesar fuera el precio de la vida.
• En la pena uno ve la tristeza por doquier: la tristeza de los niños pequeños, de las condiciones del mundo, e incluso la tristeza de la vida misma. Este nivel colorea toda nuestra visión de la existencia.
• Parte del síndrome de la pérdida es la sensación de ser incapaz de reemplazar lo que se ha perdido o lo que ello simbolizaba.
• Se produce una generalización a partir de lo particular, de modo que la pérdida de un ser querido se equipara con la pérdida del amor mismo.
• A este nivel, estas pérdidas emocionales pueden activar una depresión seria o incluso la muerte.
• Aunque la pena es el cementerio de la vida, aún tiene más energía que la apatía. Así, cuando los pacientes apáticos traumatizados empiezan a llorar, sabemos que están mejorando, porque cuando empiezan a llorar vuelven a comer.
A Nivel Clínico
• La pena es una experiencia humana universal, y es difícil de ver y de atravesar porque es muy común y por su emocionalidad, con la que la gente está muy familiarizada.
• En sus grados menores puede expresarse como pesar o arrepentimiento, pero en sus expresiones más intensas puede resultar agobiante e incapacitante.
• La universalidad de la experiencia se debe a la estructura y naturaleza del ego, que percibe erróneamente la fuente de felicidad como si fuera externa o emocional, convirtiéndola en algo muy especial.
• En realidad, la única fuente de felicidad está dentro, y su mecanismo es intrapsíquico e interno. Cuando se consigue un objeto, situación o relación deseados, con la satisfacción de ese deseo empieza a operar el mecanismo interno, porque al objeto, situación o relación se le ha imbuido de cualidades especiales.
• El valor está en los ojos del observador o perceptor, y no es algo intrínseco del objeto ni de la persona deseada. Por lo tanto, la pena está vinculada con el deseo, así como con la propiedad.
• La sociedad asume colectivamente que ciertas condiciones, objetos o cualidades son valiosos, y este acuerdo afecta a nuestras elecciones personales.
• La persona espiritualmente evolucionada que tiene pocos deseos y apegos es relativamente inmune a la pena, pues la experiencia de la fuente de felicidad tiene su origen dentro y no depende de cosas externas.
• Si se emplean los mecanismos del ego para adquirir la fuente de felicidad, se basará en imágenes, sistemas de creencias y valores proyectados, en lugar de basarse en la Realidad Absoluta, que es invulnerable a la pérdida.
• El mecanismo del apego y la proyección de valor subsiguiente hacen que se sobrevaloren los objetos, cualidades y relaciones.
Cuanto más especialismo se proyecte en la relación con el objeto o la persona deseados, tanto mayor es el potencial de pena y pérdida.
• El miedo a la pérdida contribuye a la creación de apegos dependientes, así como al materialismo y a los atributos sociales, como el dinero y la fama.
— La Felicidad es la Recompensa
— La Orientación Espiritual
— Con esta Actitud es Posible
— El Apego es el Proceso
— La ilusión de Poseer
— Procesar los Sentimientos Negativos
— El No Apego Frente al Desapego
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— La Felicidad es la Recompensa | El prototipo ha sido establecido por el propio proceso de evolución.
• En la vida primordial, así como en la vida posterior, las formas de vida animales no se energizaban a sí mismas, sino que dependían de fuentes de energía externas que podían encontrarse mediante el proceso de prueba y error. Así, el mecanismo biológico que se estableció es necesidad-búsqueda- prueba y error-encuentro-recompensa.
• En los seres humanos persiste este mismo patrón en los niveles situados por debajo de 200 (véase el cuadro del funcionamiento del cerebro en el Capítulo 9).
• La adquisición es básicamente un instinto de supervivencia animal, que depende de “conseguir” una pareja, alimento, territorio, abrigo, dominancia y control.
• Así, tal como están programados los instintos animales, la fuente de la felicidad viene de “ahí fuera”. Por lo tanto, es “conseguible” y está sujeta a la pérdida.
• Con el apareamiento y el vínculo animal esto se extiende a las parejas y a los miembros del grupo.
• Podemos ver la pena en el mundo animal en las reacciones de las manadas de lobos y de elefantes, y en las colonias de monos y gorilas, que viven procesos de penar.
• La externalización de la fuente de felicidad percibida conduce al apego y al emerger del control como principal mecanismo de supervivencia, que junto con el deseo de estatus y sus símbolos de seguridad dan lugar al materialismo.
• En la vida primordial, así como en la vida posterior, las formas de vida animales no se energizaban a sí mismas, sino que dependían de fuentes de energía externas que podían encontrarse mediante el proceso de prueba y error. Así, el mecanismo biológico que se estableció es necesidad-búsqueda- prueba y error-encuentro-recompensa.
• En los seres humanos persiste este mismo patrón en los niveles situados por debajo de 200 (véase el cuadro del funcionamiento del cerebro en el Capítulo 9).
• La adquisición es básicamente un instinto de supervivencia animal, que depende de “conseguir” una pareja, alimento, territorio, abrigo, dominancia y control.
• Así, tal como están programados los instintos animales, la fuente de la felicidad viene de “ahí fuera”. Por lo tanto, es “conseguible” y está sujeta a la pérdida.
• Con el apareamiento y el vínculo animal esto se extiende a las parejas y a los miembros del grupo.
• Podemos ver la pena en el mundo animal en las reacciones de las manadas de lobos y de elefantes, y en las colonias de monos y gorilas, que viven procesos de penar.
• La externalización de la fuente de felicidad percibida conduce al apego y al emerger del control como principal mecanismo de supervivencia, que junto con el deseo de estatus y sus símbolos de seguridad dan lugar al materialismo.
— La Orientación Espiritual | Las pérdidas proveen una oportunidad de incrementar nuestra intención de reevaluar los principios espirituales y de ponerlos en práctica en lugar de limitarnos a apreciarlos intelectualmente.
• Al principio, una pérdida no es un suceso bien recibido porque nos altera y es emocionalmente intrusivo. La respuesta inicial puede muy bien ser de shock y resentimiento, e incluso de incredulidad.
• La tormenta emocional exige energía y atención en un momento en que nuestra energía está baja, y esto produce enfado.
• Lo que nos ayuda a procesar la crisis es enfocarnos en ciertas realidades internas y trascender sus limitaciones inherentes.
• Cuando la pérdida es involuntaria e inesperada, hay enfado y resentimiento, así como temor a la pérdida de control.
• Cuando algo inesperado altera nuestra vida también genera ansiedad por el reajuste forzado, que puede requerir decisiones importantes.
• Es bueno saber que la investigación espiritual indica que todo el sufrimiento y el dolor emocional son producto de la resistencia. Su cura es la rendición y la aceptación, que alivian el dolor.
• Durante el proceso, se nota que el dolor emocional producido por la pérdida no es constante ni continuo, sino que viene en oleadas que pueden disminuir mediante una actitud consistente de no resistencia y entrega continua a Dios.
• Aunque uno tenga la ilusión de estar entregando la pérdida de una persona, objeto, deseo, objetivo o cualidad aparentemente esencial, en realidad uno está procesando el dolor producido por la alteración del apego; lo que uno está entregando solo es el propio apego.
• Una verdad básica de la que nos damos cuenta durante el proceso es que no hay una fuente de felicidad posible y real fuera de uno mismo.
• En realidad, la pérdida saca a la superficie ilusiones prolongadas, junto con la oportunidad de que pierdan su dominancia en la psique.
• El ego tiene multitud de apegos a creencias, eslóganes, objetos, personas, títulos, dinero, comodidades, entretenimientos, muebles, regalos sentimentales y memorias de todo lo anterior.
• El ego/mente atesora lo temporal y transitorio porque lo valora como “especial” y, por lo tanto, lo ve como una “fuente” de felicidad.
• Paradójicamente, la pérdida supone al mismo tiempo la libertad y la apertura de nuevas opciones. La pérdida ofrece adaptaciones y cualidades internas que representan oportunidades de crecimiento.
• La mente lamenta la situación y le gustaría deshacer el cambio y volver a la comodidad de las anteriores circunstancias, pero el crecimiento y el desarrollo evolutivo son insistentes. Por lo tanto, lo que produce resentimiento es tener que cambiar.
• El cambio puede ser una fuente de placer anticipatorio si es elegido, y una fuente de resentimiento si nos resistimos a él. Estamos apegados al presente (tenso) y al futuro anticipado, así como al pasado.
• Todas estas posiciones son ilusorias porque nunca hay otro tiempo que el momento presente, y nadie experimenta nunca el pasado o el futuro, excepto en la imaginación y en los recuerdos.
• La única fuente de felicidad que tiene una base realista está en el presente, y lo que está en el presente no está sujeto a pérdida.
• Todas las formas de pérdida son una confrontación con el ego y sus mecanismos de supervivencia.
• Todos los aspectos de la vida humana son transitorios; por lo tanto, apegarse a cualquiera de ellos acaba trayendo pena y pérdida.
• Sin embargo, cada incidente es una oportunidad de buscar dentro la fuente de vida, que siempre está presente, es inmutable, y no está sometida a pérdidas ni a las devastaciones del tiempo.
• Al principio, una pérdida no es un suceso bien recibido porque nos altera y es emocionalmente intrusivo. La respuesta inicial puede muy bien ser de shock y resentimiento, e incluso de incredulidad.
• La tormenta emocional exige energía y atención en un momento en que nuestra energía está baja, y esto produce enfado.
• Lo que nos ayuda a procesar la crisis es enfocarnos en ciertas realidades internas y trascender sus limitaciones inherentes.
• Cuando la pérdida es involuntaria e inesperada, hay enfado y resentimiento, así como temor a la pérdida de control.
• Cuando algo inesperado altera nuestra vida también genera ansiedad por el reajuste forzado, que puede requerir decisiones importantes.
• Es bueno saber que la investigación espiritual indica que todo el sufrimiento y el dolor emocional son producto de la resistencia. Su cura es la rendición y la aceptación, que alivian el dolor.
• Durante el proceso, se nota que el dolor emocional producido por la pérdida no es constante ni continuo, sino que viene en oleadas que pueden disminuir mediante una actitud consistente de no resistencia y entrega continua a Dios.
• Aunque uno tenga la ilusión de estar entregando la pérdida de una persona, objeto, deseo, objetivo o cualidad aparentemente esencial, en realidad uno está procesando el dolor producido por la alteración del apego; lo que uno está entregando solo es el propio apego.
• Una verdad básica de la que nos damos cuenta durante el proceso es que no hay una fuente de felicidad posible y real fuera de uno mismo.
• En realidad, la pérdida saca a la superficie ilusiones prolongadas, junto con la oportunidad de que pierdan su dominancia en la psique.
• El ego tiene multitud de apegos a creencias, eslóganes, objetos, personas, títulos, dinero, comodidades, entretenimientos, muebles, regalos sentimentales y memorias de todo lo anterior.
• El ego/mente atesora lo temporal y transitorio porque lo valora como “especial” y, por lo tanto, lo ve como una “fuente” de felicidad.
• Paradójicamente, la pérdida supone al mismo tiempo la libertad y la apertura de nuevas opciones. La pérdida ofrece adaptaciones y cualidades internas que representan oportunidades de crecimiento.
• La mente lamenta la situación y le gustaría deshacer el cambio y volver a la comodidad de las anteriores circunstancias, pero el crecimiento y el desarrollo evolutivo son insistentes. Por lo tanto, lo que produce resentimiento es tener que cambiar.
• El cambio puede ser una fuente de placer anticipatorio si es elegido, y una fuente de resentimiento si nos resistimos a él. Estamos apegados al presente (tenso) y al futuro anticipado, así como al pasado.
• Todas estas posiciones son ilusorias porque nunca hay otro tiempo que el momento presente, y nadie experimenta nunca el pasado o el futuro, excepto en la imaginación y en los recuerdos.
• La única fuente de felicidad que tiene una base realista está en el presente, y lo que está en el presente no está sujeto a pérdida.
• Todas las formas de pérdida son una confrontación con el ego y sus mecanismos de supervivencia.
• Todos los aspectos de la vida humana son transitorios; por lo tanto, apegarse a cualquiera de ellos acaba trayendo pena y pérdida.
• Sin embargo, cada incidente es una oportunidad de buscar dentro la fuente de vida, que siempre está presente, es inmutable, y no está sometida a pérdidas ni a las devastaciones del tiempo.
— Con esta Actitud es Posible soltar todos los apegos, incluyendo los sistemas de creencias, y experimentar la fuente de felicidad que emana desde dentro.
— El Apego es el Proceso | El ego se perpetúa a sí mismo mediante su elaborada trama de programas, valores y sistemas de creencias. Así, van surgiendo necesidades que adquieren más energía a medida que las embellecemos y elaboramos, hasta el punto de fijarlas.
• La fuente de dolor no es el sistema de creencias en sí, sino nuestro apego a él y la inflación de su valor imaginario.
• El procesamiento interno de los apegos depende del ejercicio de la voluntad, que es la única que tiene el poder de deshacer el mecanismo de apego mediante el proceso de entrega o rendición.
• Dicho proceso puede ser experimentado subjetivamente o contextualizado como un sacrificio, aunque en realidad es una liberación. El dolor emocional de la pérdida surge del propio apego y no de lo que se ha perdido.
• Al principio resulta difícil soltar apegos y sistemas de creencias que han quedado reforzados socialmente mediante el acuerdo, como el apego a la riqueza, el éxito, la fama, la belleza y otros. Todos ellos representan el mismo concepto: algún tipo de “añadido” a lo que “es” nos producirá una mayor felicidad.
• Además del proceso de apego, el otro mecanismo concomitante del ego es su creencia en “tener”.
• La investigación de la conciencia revela que los grados de felicidad declarados concuerdan con los niveles calibrados de conciencia más que con las circunstancias externas.
• Cuando se llega al nivel 540, el porcentaje de individuos que se declaran felices se acerca al cien por cien.
• La fuente de dolor no es el sistema de creencias en sí, sino nuestro apego a él y la inflación de su valor imaginario.
• El procesamiento interno de los apegos depende del ejercicio de la voluntad, que es la única que tiene el poder de deshacer el mecanismo de apego mediante el proceso de entrega o rendición.
• Dicho proceso puede ser experimentado subjetivamente o contextualizado como un sacrificio, aunque en realidad es una liberación. El dolor emocional de la pérdida surge del propio apego y no de lo que se ha perdido.
• Al principio resulta difícil soltar apegos y sistemas de creencias que han quedado reforzados socialmente mediante el acuerdo, como el apego a la riqueza, el éxito, la fama, la belleza y otros. Todos ellos representan el mismo concepto: algún tipo de “añadido” a lo que “es” nos producirá una mayor felicidad.
• Además del proceso de apego, el otro mecanismo concomitante del ego es su creencia en “tener”.
• La investigación de la conciencia revela que los grados de felicidad declarados concuerdan con los niveles calibrados de conciencia más que con las circunstancias externas.
• Cuando se llega al nivel 540, el porcentaje de individuos que se declaran felices se acerca al cien por cien.
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— ¿Puedes Regular Tus Genes? | Recuerda que siempre tienes razón en lo que piensas y crees. Es tu verdad personal y a ella ciñes toda tu vida, pero... ¿me apoya y me nutre y me construye esa creencia específica o ese sistema de creencias y valores o, por el contrario, me drena, frena y destruye?. Lo que acepté ayer como cierto y convertí en mi verdad no tengo porqué seguir creyéndolo hoy. Soberana de mí misma, tengo la potestad de elegir y decidir y puedo usarla a mí favor, cambiando creencias inadecuadas, en cualquier momento. Luz de Tebas.💧🐛🦋
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