— El Mejor Consejo: para poder cambiar cualquier aspecto de tu vida (cuerpo, entorno o tiempo), precisas trascenderlo.
• Para poder controlar los Tres Grandes, debes dejarlos atrás.
• Y como he dicho en el capítulo 1, para cambiar tu cuerpo (para estar más sano), para cambiar algo en tus circunstancias exteriores (quizás un nuevo trabajo o una nueva relación) o tu línea del tiempo (hacia una posible realidad futura), debes convertirte en sin cuerpo, sin espacio, sin tiempo.
• Ya no eres alguien que asocia su identidad con los objetos que posees, las personas que conoces, las tareas que realizas y los distintos lugares donde viviste en determinadas épocas.
• Se podría decir que cuando estás en un estado creativo te olvidas del hábito de ser tú.
• Tienes que dejar al ego fuera y entrar en el reino de la conciencia como pura conciencia.
— Para Ser Libre de Tu Pasado
• Para poder controlar los Tres Grandes, debes dejarlos atrás.
• Y como he dicho en el capítulo 1, para cambiar tu cuerpo (para estar más sano), para cambiar algo en tus circunstancias exteriores (quizás un nuevo trabajo o una nueva relación) o tu línea del tiempo (hacia una posible realidad futura), debes convertirte en sin cuerpo, sin espacio, sin tiempo.
• Ya no eres alguien que asocia su identidad con los objetos que posees, las personas que conoces, las tareas que realizas y los distintos lugares donde viviste en determinadas épocas.
• Se podría decir que cuando estás en un estado creativo te olvidas del hábito de ser tú.
• Tienes que dejar al ego fuera y entrar en el reino de la conciencia como pura conciencia.
— Para Ser Libre de Tu Pasado
— Una Vida de innovación en Bioenergía Humana
• La Dra. Valerie Virginia Hunt (22 de julio de 1916 – 24 de febrero de 2014) fue una destacada científica estadounidense, autora y profesora emérita de Ciencias Fisiológicas en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).
• Es reconocida por su investigación pionera en el campo de la bioenergía humana y por desarrollar métodos para medir y analizar el campo energético humano, comúnmente conocido como aura.
• Nacida en Larwill, Indiana, la Dra. Hunt obtuvo su licenciatura en Biología en la Florida State University en 1939 y una maestría en Ciencias en la Universidad de Columbia en 1942. Posteriormente, completó su doctorado en Educación Científica en Columbia en 1947.
• A lo largo de su carrera, ocupó puestos docentes en instituciones como la Universidad de Iowa y la Universidad de Columbia, antes de unirse a la UCLA en 1948, donde trabajó hasta su jubilación en 1980.
• En la década de 1970, la Dra. Hunt desarrolló técnicas innovadoras para investigar lo que denominó el "campo humano de bioenergía".
• Fue la primera en estudiar científicamente cómo las alteraciones en estos campos energéticos están relacionadas con trastornos y patologías emocionales.
• Sus investigaciones revelaron que el campo bioenergético humano comienza aproximadamente en 400 ciclos por segundo y puede alcanzar hasta un millón de ciclos por segundo, frecuencias significativamente más altas que las de los órganos individuales, que llegan hasta 150 ciclos por segundo.
• Además de su labor académica, la Dra. Hunt fue autora de varios libros, entre ellos "Infinite Mind: The Science of Human Vibrations of Consciousness" (1996), "Mind Mastery Meditations" (1997) y "Naibhu: A Spiritual Odyssey" (1998).
• Su trabajo ha influido en el desarrollo de terapias como la danza-movimiento y la terapia del campo mental (EFT)
• Ha proporcionado una comprensión científica de la relación entre las perturbaciones en el campo energético y diversas enfermedades y patologías emocionales.
• La Dra. Valerie Hunt falleció el 24 de febrero de 2014 a la edad de 97 años, dejando un legado significativo en la investigación de la bioenergía humana y su aplicación en la salud y el bienestar.
• La Dra. Valerie Virginia Hunt (22 de julio de 1916 – 24 de febrero de 2014) fue una destacada científica estadounidense, autora y profesora emérita de Ciencias Fisiológicas en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).
• Es reconocida por su investigación pionera en el campo de la bioenergía humana y por desarrollar métodos para medir y analizar el campo energético humano, comúnmente conocido como aura.
• Nacida en Larwill, Indiana, la Dra. Hunt obtuvo su licenciatura en Biología en la Florida State University en 1939 y una maestría en Ciencias en la Universidad de Columbia en 1942. Posteriormente, completó su doctorado en Educación Científica en Columbia en 1947.
• A lo largo de su carrera, ocupó puestos docentes en instituciones como la Universidad de Iowa y la Universidad de Columbia, antes de unirse a la UCLA en 1948, donde trabajó hasta su jubilación en 1980.
• En la década de 1970, la Dra. Hunt desarrolló técnicas innovadoras para investigar lo que denominó el "campo humano de bioenergía".
• Fue la primera en estudiar científicamente cómo las alteraciones en estos campos energéticos están relacionadas con trastornos y patologías emocionales.
• Sus investigaciones revelaron que el campo bioenergético humano comienza aproximadamente en 400 ciclos por segundo y puede alcanzar hasta un millón de ciclos por segundo, frecuencias significativamente más altas que las de los órganos individuales, que llegan hasta 150 ciclos por segundo.
• Además de su labor académica, la Dra. Hunt fue autora de varios libros, entre ellos "Infinite Mind: The Science of Human Vibrations of Consciousness" (1996), "Mind Mastery Meditations" (1997) y "Naibhu: A Spiritual Odyssey" (1998).
• Su trabajo ha influido en el desarrollo de terapias como la danza-movimiento y la terapia del campo mental (EFT)
• Ha proporcionado una comprensión científica de la relación entre las perturbaciones en el campo energético y diversas enfermedades y patologías emocionales.
• La Dra. Valerie Hunt falleció el 24 de febrero de 2014 a la edad de 97 años, dejando un legado significativo en la investigación de la bioenergía humana y su aplicación en la salud y el bienestar.
👍1
— La Naturaleza de la Mente | De las bóvedas de grabaciones del escritor científico Paul H. LeMay, una entrevista destinada a ser transmitida por radio desde 2002 con la fallecida profesora neurofisióloga de UCLA Valerie Hunt, quien describe su evolución de científica convencional a ser una visionaria mística y espiritual como resultado de su investigaciones pioneras de EEG de sujetos que afirmaban entrar en estados espirituales.
Hunt descubrió que estos sujetos exhibían rangos de vibración electromagnética de hasta 250.000 ciclos por segundo y más, un nivel mucho más alto que el rango superior convencional para los sistemas biológicos.
La evidencia llevó a Hunt a concluir que la mente humana debe ser una propuesta energética, no bioquímica, y como tal, abre la puerta a otras posibilidades como la telepatía, diversos efectos cuánticos, la comunicación con pacientes en coma y la curación energética tanto proximal como a distancia.
Sus hallazgos siguen siendo un desafío para los investigadores convencionales, incluidos aquellos que investigan la meditación utilizando EEG, ya que solo miden estados entre 1 y 40 Hertz, lo que los lleva a ellos y al público a asumir que esto es todo lo que existe.
https://www.youtube.com/watch?v=e58uSt-KsTk&t=4s
Hunt descubrió que estos sujetos exhibían rangos de vibración electromagnética de hasta 250.000 ciclos por segundo y más, un nivel mucho más alto que el rango superior convencional para los sistemas biológicos.
La evidencia llevó a Hunt a concluir que la mente humana debe ser una propuesta energética, no bioquímica, y como tal, abre la puerta a otras posibilidades como la telepatía, diversos efectos cuánticos, la comunicación con pacientes en coma y la curación energética tanto proximal como a distancia.
Sus hallazgos siguen siendo un desafío para los investigadores convencionales, incluidos aquellos que investigan la meditación utilizando EEG, ya que solo miden estados entre 1 y 40 Hertz, lo que los lleva a ellos y al público a asumir que esto es todo lo que existe.
https://www.youtube.com/watch?v=e58uSt-KsTk&t=4s
YouTube
Valerie Hunt on the Nature of Mind - 2002
From the recording vaults of science writer Paul H. LeMay, an interview intended for radio broadcast from 2002 with the late UCLA neuro-physiologist professor Valerie Hunt, who describes her evolution from hard-core scientist to mystic and spiritual visionary…
— La Emoción Humana es el Organizador de Campos de Energía | Desde la aparición del lenguaje escrito, se han escrito más palabras sobre las emociones que sobre cualquier otro tema. ¿Por qué no?, si las emociones son las experiencias que conocemos más íntimamente.
• Están grabadas en nuestra mente, indeleblemente registradas en nuestra conciencia como agradables o desagradables.
• Cada uno de nosotros es un experto en emociones humanas: por nuestra amplia experiencia con las propias, las conocemos bien.
• Por lo tanto, cualquier debate que desafíe nuestras creencias o se aleje de las filosofías aceptadas será controvertido.
• En este sentido, la información que aquí se presenta puede ser controvertida porque ofrece un nuevo modelo de las emociones humanas.
• Sugiero que la emoción humana es el organizador de campos de energía.
• En mi proceso de rechazar ideas ordinarias por otras extrañas, pero posibles, recuerdo la sabiduría de Buda: No creas en lo que has oído.
• No creas en la tradición porque se transmite de generación en generación.
• No creas en nada de lo que se haya hablado muchas veces.
• No creas porque las afirmaciones escritas proceden de algún viejo sabio.
• No creas en conjeturas. No creas en autoridades, maestros o ancianos.
• Pero después de una cuidadosa observación y análisis, cuando concuerde con la razón y beneficie a todos, entonces acéptalo y vive de acuerdo con él.
• Sugiero que adoptemos una actitud similar cuando exploremos ideas que puedan quedar fuera del ámbito de nuestras creencias actuales.
• También aconsejo que evaluemos su verdad a la luz de las pruebas materiales y su solidez racional en el contexto de nuestra propia experiencia.
• Es necesario reevaluar las ideas actuales sobre la psicología de las emociones.
• La psicoterapia, tal y como se practica hoy en día, sólo tiene un éxito parcial.
• Freud lo admitió con la afirmación: "El éxito de la psicoterapia consiste en cambiar el sufrimiento extremo del neurótico por la miseria normal de la existencia humana."
• Sabemos que las emociones nos motivan y que, a menos que "queramos" hacer algo, no lo haremos.
• Los actos que están fuertemente impregnados de emociones son intencionadamente intensos; en realidad, la emoción está presente cada vez que algo nos importa lo suficiente como para pasar a la acción.
• Están grabadas en nuestra mente, indeleblemente registradas en nuestra conciencia como agradables o desagradables.
• Cada uno de nosotros es un experto en emociones humanas: por nuestra amplia experiencia con las propias, las conocemos bien.
• Por lo tanto, cualquier debate que desafíe nuestras creencias o se aleje de las filosofías aceptadas será controvertido.
• En este sentido, la información que aquí se presenta puede ser controvertida porque ofrece un nuevo modelo de las emociones humanas.
• Sugiero que la emoción humana es el organizador de campos de energía.
• En mi proceso de rechazar ideas ordinarias por otras extrañas, pero posibles, recuerdo la sabiduría de Buda: No creas en lo que has oído.
• No creas en la tradición porque se transmite de generación en generación.
• No creas en nada de lo que se haya hablado muchas veces.
• No creas porque las afirmaciones escritas proceden de algún viejo sabio.
• No creas en conjeturas. No creas en autoridades, maestros o ancianos.
• Pero después de una cuidadosa observación y análisis, cuando concuerde con la razón y beneficie a todos, entonces acéptalo y vive de acuerdo con él.
• Sugiero que adoptemos una actitud similar cuando exploremos ideas que puedan quedar fuera del ámbito de nuestras creencias actuales.
• También aconsejo que evaluemos su verdad a la luz de las pruebas materiales y su solidez racional en el contexto de nuestra propia experiencia.
• Es necesario reevaluar las ideas actuales sobre la psicología de las emociones.
• La psicoterapia, tal y como se practica hoy en día, sólo tiene un éxito parcial.
• Freud lo admitió con la afirmación: "El éxito de la psicoterapia consiste en cambiar el sufrimiento extremo del neurótico por la miseria normal de la existencia humana."
• Sabemos que las emociones nos motivan y que, a menos que "queramos" hacer algo, no lo haremos.
• Los actos que están fuertemente impregnados de emociones son intencionadamente intensos; en realidad, la emoción está presente cada vez que algo nos importa lo suficiente como para pasar a la acción.
👍3
— Sabemos que las Emociones nos Motivan | La emoción protectora está fuertemente ligada al cuerpo físico; cuando algo va muy mal en él, la mayoría de nosotros nos alteramos, sobre todo si el problema pone en peligro la vida.
• La emoción está vinculada a nuestro yo o sentido de la identidad: el yo que conozco como yo.
• Cualquier ataque que sugiera que soy inferior o que no valgo la pena provoca fuertes emociones de protección.
• La emoción está arraigada en la personalidad y sus comportamientos.
• Algunos de nosotros con personalidades particularmente frágiles nos preocupamos más profundamente sobre cómo aparecemos ante los demás.
• Pero la emoción va aún más lejos; también transfiero energía emocional a las posesiones con las que me identifico, tanto las cosas como las relaciones con los demás, mi pareja, mis amigos, mis hijos o mis mascotas.
• En un sentido más amplio, cualquier clasificación con la que nos identifiquemos, ya sea raza, sexo, grupo étnico o vecindario, conlleva cargas emocionales.
• Las amenazas reales o imaginarias a nuestro grupo pueden interpretarse como amenazas personales.
• Todas estas creencias sobre la emoción y la psicoterapia apuntan a un sistema cerrado orientado a la realidad ordinaria del mundo cotidiano.
• Estas creencias indican que las emociones organizan la existencia física.
• La información que emerge de los estados de conciencia superior ayuda a explicar la profunda conexión emocional con episodios traumáticos, experiencias espirituales intensas y amenazas para el alma.
• Aunque estas emociones son similares a las conectadas con la existencia física, son más simples, más puras y poseen mayor carga.
• Cuando no se liberan en el nivel fuente de la conciencia superior, los efectos de estas energías parecen filtrarse hacia abajo para descargarse en el nivel de existencia personalidad-cuerpo.
• Las emociones superiores (raíz) a menudo quedan encerradas en el sistema material de realidad cerrada.
• En contraste con las emociones a nivel del cuerpo material, en los estados alterados hay evidencia de un sistema emocional abierto que está dinámicamente en contacto con necesidades profundas y sucesos sutiles en el universo.
• En el reino del no-tiempo/espacio, se descubre la energía emocional libre, un estado de superconciencia, el hogar de las experiencias cumbre que nunca olvidamos.
• Aquí el sistema cerrado se abre, revelando un amplio continuum de emociones que explican cosas que sabíamos de nosotros mismos, en particular los cismas de nuestra conciencia.
• Empecé a ver el modelo actual de emoción en un contexto más amplio, cuando me di cuenta de que las emociones relacionadas con el yo son el mecanismo sintetizador del cuerpo, y las emociones relacionadas con el alma son el medio organizador de la mente.
• Según la organización del campo, las transacciones son seleccionadas; estas transacciones constituyen la experiencia de la humanidad.
• En algún punto de este continuo emocional, cada persona encuentra su propia identidad, sus pautas para manejar la realidad.
• Lo ideal sería poder centrarnos en cualquier aspecto del continuo sin necesidad de bloquear ningún otro aspecto de la realidad.
• Todas las emociones deberían fluir en un continuo, fundiéndose unas con otras.
• En realidad, debido a que las emociones, los guardianes, determinan cómo se organiza nuestro campo mental, generalmente nos aferramos a una realidad en un momento mientras nos aferramos a otra realidad en circunstancias diferentes.
• Idealmente, deberíamos ser capaces de enfocar la conciencia en cualquier parte del espectro sin perder nuestra identidad dentro del sistema más amplio.
• Deberíamos ser capaces de permanecer anclados en la realidad terrestre mientras otra parte de nuestra conciencia se eleva a estados superiores.
• La emoción está vinculada a nuestro yo o sentido de la identidad: el yo que conozco como yo.
• Cualquier ataque que sugiera que soy inferior o que no valgo la pena provoca fuertes emociones de protección.
• La emoción está arraigada en la personalidad y sus comportamientos.
• Algunos de nosotros con personalidades particularmente frágiles nos preocupamos más profundamente sobre cómo aparecemos ante los demás.
• Pero la emoción va aún más lejos; también transfiero energía emocional a las posesiones con las que me identifico, tanto las cosas como las relaciones con los demás, mi pareja, mis amigos, mis hijos o mis mascotas.
• En un sentido más amplio, cualquier clasificación con la que nos identifiquemos, ya sea raza, sexo, grupo étnico o vecindario, conlleva cargas emocionales.
• Las amenazas reales o imaginarias a nuestro grupo pueden interpretarse como amenazas personales.
• Todas estas creencias sobre la emoción y la psicoterapia apuntan a un sistema cerrado orientado a la realidad ordinaria del mundo cotidiano.
• Estas creencias indican que las emociones organizan la existencia física.
• La información que emerge de los estados de conciencia superior ayuda a explicar la profunda conexión emocional con episodios traumáticos, experiencias espirituales intensas y amenazas para el alma.
• Aunque estas emociones son similares a las conectadas con la existencia física, son más simples, más puras y poseen mayor carga.
• Cuando no se liberan en el nivel fuente de la conciencia superior, los efectos de estas energías parecen filtrarse hacia abajo para descargarse en el nivel de existencia personalidad-cuerpo.
• Las emociones superiores (raíz) a menudo quedan encerradas en el sistema material de realidad cerrada.
• En contraste con las emociones a nivel del cuerpo material, en los estados alterados hay evidencia de un sistema emocional abierto que está dinámicamente en contacto con necesidades profundas y sucesos sutiles en el universo.
• En el reino del no-tiempo/espacio, se descubre la energía emocional libre, un estado de superconciencia, el hogar de las experiencias cumbre que nunca olvidamos.
• Aquí el sistema cerrado se abre, revelando un amplio continuum de emociones que explican cosas que sabíamos de nosotros mismos, en particular los cismas de nuestra conciencia.
• Empecé a ver el modelo actual de emoción en un contexto más amplio, cuando me di cuenta de que las emociones relacionadas con el yo son el mecanismo sintetizador del cuerpo, y las emociones relacionadas con el alma son el medio organizador de la mente.
• Según la organización del campo, las transacciones son seleccionadas; estas transacciones constituyen la experiencia de la humanidad.
• En algún punto de este continuo emocional, cada persona encuentra su propia identidad, sus pautas para manejar la realidad.
• Lo ideal sería poder centrarnos en cualquier aspecto del continuo sin necesidad de bloquear ningún otro aspecto de la realidad.
• Todas las emociones deberían fluir en un continuo, fundiéndose unas con otras.
• En realidad, debido a que las emociones, los guardianes, determinan cómo se organiza nuestro campo mental, generalmente nos aferramos a una realidad en un momento mientras nos aferramos a otra realidad en circunstancias diferentes.
• Idealmente, deberíamos ser capaces de enfocar la conciencia en cualquier parte del espectro sin perder nuestra identidad dentro del sistema más amplio.
• Deberíamos ser capaces de permanecer anclados en la realidad terrestre mientras otra parte de nuestra conciencia se eleva a estados superiores.
👍3❤2
Media is too big
VIEW IN TELEGRAM
— Las Relaciones Conscientes | ¿Qué Significa Esto?: Que cualquier relación que señales como la razón de tu sufrimiento (pasado o presente) no es la causa, sino la ventana que te esta mostrando el dolor que precisas identificar y sanar dentro de ti.
📱 No es tu Culpa, pero si Tu Responsabilidad.
• En tanto no lo veas, no lo entiendas o lo sigas tergiversando. Seguirás generando las mismas atracciones o condiciones externas que te recordarán la presencia de esa herida interna que te hace reaccionar.
• "El amor es un estado de Ser. Tu amor no esta fuera; se encuentra en lo profundo de tu ser. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, ni de otra persona ni de ninguna relación".
• El amor se basa en la manera en como te relacionas contigo mismo. Si estas lleno de creencias erróneas con respecto a tu valor, a tu capacidad y poder, será inevitable que responsabilices y/o culpes a otros por el estado en que se encuentre tu bienestar actual.
• Culpando a los demás te sumergirás en el drama del victimismo, de la resistencia, de la negación, el enojo y un resentimiento silencioso que seguirás acumulando y con ello alimentando estados de infelicidad, de enfermedad e insatisfacción, de tristeza, temor e inseguridad, de irritabilidad, depresión o ansiedad.
📱 ¿Pueden Nuestras Relaciones Convertirse en un Vehículo de Evolución Personal?
📱 Capítulo 8 del Libro 1 de Conversaciones con Dios | Neale Donald Walsch | Hay una manera de ser feliz en las relaciones, y (está) consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tú les has designado. Resulta muy romántico decir que, ahora que esa persona especial ha llegado a tu vida te sientes completo y feliz. El objetivo de una relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con quien experimentar y compartir tu completitud. Así que no se trata de que te hagan feliz, sino de que ya seas feliz.
01. Hay una Manera de Ser Feliz
02. La Paradoja en las Relaciones
03. Esta es una Enseñanza Radical
04. La Tarea que han Venido a Realizar
05. Es la Obra del Alma
06. El Maestro es Previsible
07. En las Relaciones con los Demás
08. No Tienes que Ser un Mártir
09. Tu Tarea en Este Momento
10. Vosotros Os Burláis de Mí
11. La Mayoría de la Gente
12. Si Quieres Garantías en la Vida
13. Resulta muy Difícil
14. Qué Diría Dios?
💢 Las Relaciones iluminadas por Eckhart Tolle
📱 Enseñanzas del Dr. David Hawkins
📕 El Poder Frente a la Fuerza
📱 Capítulo 04: Nivel de Energía 500 | El Amor
📱 Trascender los Niveles de Conciencia
📱 Capitulo 14: El Amor
📱 Amor y Relaciones en un Curso de Milagros
📱 Sanación Preventiva, Correctiva y Regenerativa (Postoperatoria) |Poseo la capacidad de brindarte "Soporte Bioenergético Emocional a Distancia" para estabilizar las partes de tu ser (psique, cerebro, órganos o sistemas) que así lo requieran.
👍 Sanándote @ Ari Shemoth
• En tanto no lo veas, no lo entiendas o lo sigas tergiversando. Seguirás generando las mismas atracciones o condiciones externas que te recordarán la presencia de esa herida interna que te hace reaccionar.
• "El amor es un estado de Ser. Tu amor no esta fuera; se encuentra en lo profundo de tu ser. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, ni de otra persona ni de ninguna relación".
• El amor se basa en la manera en como te relacionas contigo mismo. Si estas lleno de creencias erróneas con respecto a tu valor, a tu capacidad y poder, será inevitable que responsabilices y/o culpes a otros por el estado en que se encuentre tu bienestar actual.
• Culpando a los demás te sumergirás en el drama del victimismo, de la resistencia, de la negación, el enojo y un resentimiento silencioso que seguirás acumulando y con ello alimentando estados de infelicidad, de enfermedad e insatisfacción, de tristeza, temor e inseguridad, de irritabilidad, depresión o ansiedad.
01. Hay una Manera de Ser Feliz
02. La Paradoja en las Relaciones
03. Esta es una Enseñanza Radical
04. La Tarea que han Venido a Realizar
05. Es la Obra del Alma
06. El Maestro es Previsible
07. En las Relaciones con los Demás
08. No Tienes que Ser un Mártir
09. Tu Tarea en Este Momento
10. Vosotros Os Burláis de Mí
11. La Mayoría de la Gente
12. Si Quieres Garantías en la Vida
13. Resulta muy Difícil
14. Qué Diría Dios?
💢 Las Relaciones iluminadas por Eckhart Tolle
📕 El Poder Frente a la Fuerza
Please open Telegram to view this post
VIEW IN TELEGRAM
❤3👍1
Media is too big
VIEW IN TELEGRAM
— Capítulo 8 del Libro 1 de Conversaciones con Dios | Neale Donald Walsch | Hay una manera de ser feliz en las relaciones, y (está) consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tú les has designado. Resulta muy romántico decir que, ahora que esa persona especial ha llegado a tu vida te sientes completo. El objetivo de una relación no es tener a otra persona que te complete y haga feliz, sino tener a otra persona con quien experimentar y compartir tu completitud. No se trata de que te hagan feliz, sino de que ya seas feliz.
• Resumen Temático: El propósito y la dinámica de las relaciones humanas según "Conversaciones con Dios"
1. La Verdadera Naturaleza de las Relaciones:
• No son una prueba en términos tradicionales, sino una invitación constante a manifestar y experimentar las versiones más elevadas y auténticas de uno mismo.
• Las relaciones son esenciales para definirnos en el contexto del mundo relativo, ya que sin "el otro" no podríamos percibirnos a nosotros mismos.
2. El Propósito Auténtico de las Relaciones:
• Su objetivo no es "obtener" algo, sino "dar". Se trata de descubrir y expresar quién realmente eres, no de modificar al otro para que se ajuste a tus expectativas.
• Las relaciones nunca fracasan realmente; simplemente cambian o se modifican al no cumplir con las expectativas iniciales que suelen estar basadas en premisas equivocadas.
3. Errores Comunes en las Relaciones:
• Comenzarlas con un enfoque en lo que se puede recibir, en lugar de lo que se puede aportar al experimentarse uno mismo.
• La presión de "completar" a la otra persona o buscar ser completado, es lo que genera resentimiento y cólera cuando no se cumple con este rol impuesto mutuamente.
• La tendencia a medir el éxito de la relación según cuánto se adapta el otro a nuestras expectativas, en lugar de enfocarnos en nuestra propia autenticidad (lo que no depende de nadie).
4. La Paradoja Fundamental de las Relaciones:
• No necesitamos a otra persona para experimentar nuestra plenitud, pero es a través de las relaciones que somos capaces de expresar, profundizar y experimentar esa plenitud.
• Vivir en esta paradoja requiere madurez y entendimiento profundo de nuestro verdadero ser.
5. El Enfoque en el "Yo" como Clave para el éxito:
• El amor propio es el fundamento para amar a otros. Si no nos amamos, buscaremos que otros nos completen, lo que genera dinámicas tensas, insostenibles y destructivas.
• Centrarse en sí mismo constructivamente no es egoísmo, sino un requisito para establecer y mantener relaciones saludables. La obsesión con el otro, buscando que cumpla nuestras expectativas siempre nos llevará al fracaso.
6. El Proceso de Perderse a uno Mismo en las Relaciones:
• Muchas personas, en un intento por ser amadas, cambian su comportamiento, aceptan cosas con las que no están de acuerdo, se someten e intentan cumplir expectativas ajenas. Esto lleva a una desconexión de si mismos generando resentimiento y amargura.
• En lugar de encontrarse, estas personas se pierden a sí mismas en la relación, frustrando el propósito de esta.
7. La Dinámica de la inseguridad y el Amor Condicionado:
• Personas que no se aman a sí mismas no pueden reconocer el amor. Dudan de las intenciones de quienes les aman, demandando pruebas constantes.
• Esta dinámica lleva a cambios de comportamiento en ambas partes, lo que eventualmente erosiona la relación.
8. Conclusión Práctica y Espiritual:
• Las relaciones deben ser vistas como oportunidades sagradas para crecer y crear nuestra más alta versión personal.
• La clave del éxito radica en que cada persona se enfoque en sí misma: su propio crecimiento, autenticidad y expresión, permitiendo que la relación sea un vehículo de autorrealización en lugar de una carga o una dependencia.
Reflexión Final: La idea de que las relaciones no fracasan, sino que reflejan nuestras propias necesidades y expectativas mal gestionadas, nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad personal.
• Resumen Temático: El propósito y la dinámica de las relaciones humanas según "Conversaciones con Dios"
1. La Verdadera Naturaleza de las Relaciones:
• No son una prueba en términos tradicionales, sino una invitación constante a manifestar y experimentar las versiones más elevadas y auténticas de uno mismo.
• Las relaciones son esenciales para definirnos en el contexto del mundo relativo, ya que sin "el otro" no podríamos percibirnos a nosotros mismos.
2. El Propósito Auténtico de las Relaciones:
• Su objetivo no es "obtener" algo, sino "dar". Se trata de descubrir y expresar quién realmente eres, no de modificar al otro para que se ajuste a tus expectativas.
• Las relaciones nunca fracasan realmente; simplemente cambian o se modifican al no cumplir con las expectativas iniciales que suelen estar basadas en premisas equivocadas.
3. Errores Comunes en las Relaciones:
• Comenzarlas con un enfoque en lo que se puede recibir, en lugar de lo que se puede aportar al experimentarse uno mismo.
• La presión de "completar" a la otra persona o buscar ser completado, es lo que genera resentimiento y cólera cuando no se cumple con este rol impuesto mutuamente.
• La tendencia a medir el éxito de la relación según cuánto se adapta el otro a nuestras expectativas, en lugar de enfocarnos en nuestra propia autenticidad (lo que no depende de nadie).
4. La Paradoja Fundamental de las Relaciones:
• No necesitamos a otra persona para experimentar nuestra plenitud, pero es a través de las relaciones que somos capaces de expresar, profundizar y experimentar esa plenitud.
• Vivir en esta paradoja requiere madurez y entendimiento profundo de nuestro verdadero ser.
5. El Enfoque en el "Yo" como Clave para el éxito:
• El amor propio es el fundamento para amar a otros. Si no nos amamos, buscaremos que otros nos completen, lo que genera dinámicas tensas, insostenibles y destructivas.
• Centrarse en sí mismo constructivamente no es egoísmo, sino un requisito para establecer y mantener relaciones saludables. La obsesión con el otro, buscando que cumpla nuestras expectativas siempre nos llevará al fracaso.
6. El Proceso de Perderse a uno Mismo en las Relaciones:
• Muchas personas, en un intento por ser amadas, cambian su comportamiento, aceptan cosas con las que no están de acuerdo, se someten e intentan cumplir expectativas ajenas. Esto lleva a una desconexión de si mismos generando resentimiento y amargura.
• En lugar de encontrarse, estas personas se pierden a sí mismas en la relación, frustrando el propósito de esta.
7. La Dinámica de la inseguridad y el Amor Condicionado:
• Personas que no se aman a sí mismas no pueden reconocer el amor. Dudan de las intenciones de quienes les aman, demandando pruebas constantes.
• Esta dinámica lleva a cambios de comportamiento en ambas partes, lo que eventualmente erosiona la relación.
8. Conclusión Práctica y Espiritual:
• Las relaciones deben ser vistas como oportunidades sagradas para crecer y crear nuestra más alta versión personal.
• La clave del éxito radica en que cada persona se enfoque en sí misma: su propio crecimiento, autenticidad y expresión, permitiendo que la relación sea un vehículo de autorrealización en lugar de una carga o una dependencia.
Reflexión Final: La idea de que las relaciones no fracasan, sino que reflejan nuestras propias necesidades y expectativas mal gestionadas, nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad personal.
👍3❤1
— Hay una Manera de Ser Feliz en las Relaciones | Consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.
• Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magníficas versiones de ti mismo.
• En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.
• Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo.
• Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es.
• Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.
• Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido.
• Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quien Realmente Eres.
• Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos.
• Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido.
• Es en esta última forma en la que la creación del Yo se hace consciente. Es en la segunda experiencia en la que el Yo se realiza.
• Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de Quien Realmente Eres y ahora eliges ser.
• Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!
• Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.
• Por supuesto, «equivocado» es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es «correcto», sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir «las relaciones fracasan -cambian- más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia».
• La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas, en lugar de lo que puede aportar a ellas.
• El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver «descubierta»; no que parte de la otra persona puedes capturar y conservar.
• Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.
• Resulta muy romántico decir que tú no eras «nada» hasta que llegó esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.
• Al no querer «desengañarte», trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más.
• Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.
• Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que «realmente, ha cambiado».
• Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magníficas versiones de ti mismo.
• En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.
• Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo.
• Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es.
• Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.
• Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido.
• Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quien Realmente Eres.
• Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos.
• Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido.
• Es en esta última forma en la que la creación del Yo se hace consciente. Es en la segunda experiencia en la que el Yo se realiza.
• Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de Quien Realmente Eres y ahora eliges ser.
• Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!
• Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.
• Por supuesto, «equivocado» es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es «correcto», sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir «las relaciones fracasan -cambian- más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia».
• La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas, en lugar de lo que puede aportar a ellas.
• El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver «descubierta»; no que parte de la otra persona puedes capturar y conservar.
• Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.
• Resulta muy romántico decir que tú no eras «nada» hasta que llegó esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.
• Al no querer «desengañarte», trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más.
• Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.
• Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que «realmente, ha cambiado».
❤2👍2
— He Aquí la Paradoja de Todas las Relaciones Humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente quiénes sois, y... sin un otro, no sois nada.
• Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana.
• Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.
• La mayoría de vosotros intentáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.
• En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría, más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.
• El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo.
• La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas, y en qué medida considerabais que vosotros os ajustabais a las suyas.
• Sin embargo, la única prueba auténtica se refería al hecho de hasta qué punto vosotros os ajustabais a las vuestras.
• Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida -en realidad, la única oportunidad- de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo.
• Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de otro.
• Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
• Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino solo y únicamente de sí mismo.
• Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro.
• Pero yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro -de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.
• ¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?
• El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida.
• No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.
• La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.
• Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana.
• Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.
• La mayoría de vosotros intentáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.
• En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría, más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.
• El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo.
• La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas, y en qué medida considerabais que vosotros os ajustabais a las suyas.
• Sin embargo, la única prueba auténtica se refería al hecho de hasta qué punto vosotros os ajustabais a las vuestras.
• Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida -en realidad, la única oportunidad- de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo.
• Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de otro.
• Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.
• Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino solo y únicamente de sí mismo.
• Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro.
• Pero yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro -de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.
• ¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?
• El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida.
• No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.
• La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.
👍3
— Esta es una Enseñanza Radical...
No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro.
• Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de que lo hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente.
• Piensan: «Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mi. Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo».
• El reverso de esto es que muchas personas se odian a si mismas porque piensan que no hay nadie que les quiera.
• Se trata de una enfermedad; es el verdadero «mal de amores», pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa.
• No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.
• En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos.
• ¿Cómo podrías quererles por lo que realmente son? No. Debe de haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué es lo que quieres? Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles.
• Así; no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.
• En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor.
• Así; con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.
De este modo, dos personas se pierden a si mismas -literalmente- en la relación.
• Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.
• Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.
• Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos.
• Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...
• Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener -y conservar- la relación.
• Las relaciones nunca han tenido por qué ser así: Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.
¿Por qué? ¿Por qué?
• Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.
• Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.
No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro.
• Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de que lo hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente.
• Piensan: «Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mi. Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo».
• El reverso de esto es que muchas personas se odian a si mismas porque piensan que no hay nadie que les quiera.
• Se trata de una enfermedad; es el verdadero «mal de amores», pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa.
• No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.
• En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos.
• ¿Cómo podrías quererles por lo que realmente son? No. Debe de haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué es lo que quieres? Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles.
• Así; no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.
• En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor.
• Así; con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.
De este modo, dos personas se pierden a si mismas -literalmente- en la relación.
• Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.
• Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.
• Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos.
• Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...
• Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener -y conservar- la relación.
• Las relaciones nunca han tenido por qué ser así: Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.
¿Por qué? ¿Por qué?
• Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.
• Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.
👍1
— Esta es la Tarea que Habéis Venido a Realizar Aquí | Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.
• Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.
• Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son «tierra santa». Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.
• Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así; no constituye una enseñanza tan radical afirmar... «Bienaventurados los que se centran en Sí mismos, porque ellos conocerán a Dios».
• Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.
• Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo.
• Debes verte a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad del otro.
• Si colocas el carro delante del caballo — como muchas religiones te piden que hagas—, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.
• Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No «yo soy más santo que tú», sino «tú eres tan santo como yo».
• Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar.
• Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de vosotros mismos.
• Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.
• No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.
Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocupamos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros.
• Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará.
Pero lo que hacen los demás sí nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño. Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: «mantente al margen; haz que no te afecte en absoluto», pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.
• Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices —y actualices— el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.
• Si reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución.
• Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo.
• Hasta que recuerdes eso —y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo—, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.
• Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.
• Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son «tierra santa». Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.
• Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así; no constituye una enseñanza tan radical afirmar... «Bienaventurados los que se centran en Sí mismos, porque ellos conocerán a Dios».
• Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.
• Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo.
• Debes verte a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad del otro.
• Si colocas el carro delante del caballo — como muchas religiones te piden que hagas—, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.
• Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No «yo soy más santo que tú», sino «tú eres tan santo como yo».
• Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar.
• Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de vosotros mismos.
• Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.
• No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.
Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocupamos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros.
• Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará.
Pero lo que hacen los demás sí nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño. Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: «mantente al margen; haz que no te afecte en absoluto», pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.
• Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices —y actualices— el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.
• Si reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución.
• Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo.
• Hasta que recuerdes eso —y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo—, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.
👍2❤1
— Es la Obra del Alma la que Construyes en la Relación con los Demás | Hasta que recuerdes eso —y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo—, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.
• Hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace.
• La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona.
• Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a «quedar mal». En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que «penséis así».
• Probablemente resulta mezquino; sois «mejores que eso». Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.
• Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo.
• Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?
• La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién soy, y quién quiero ser, en relación con ello?
• A menudo no recordáis quiénes sois, y no sabéis quiénes queréis ser, hasta que probáis algunos modos de ser.
• He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.
• Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo.
• Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer «hacer daño», cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto «no forman parte de quienes queréis ser».
• El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita «probar» nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es «la suya».
• Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos «que no le sientan bien».
• He aquí por qué los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades.
• Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo.
• Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser mas que eso.
• Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.
• Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer «real») Quien Realmente Eres.
• La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo.
• Recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación.
• Puedes crear a quien realmente eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera.
• Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
• Hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace.
• La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona.
• Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a «quedar mal». En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que «penséis así».
• Probablemente resulta mezquino; sois «mejores que eso». Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.
• Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo.
• Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?
• La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién soy, y quién quiero ser, en relación con ello?
• A menudo no recordáis quiénes sois, y no sabéis quiénes queréis ser, hasta que probáis algunos modos de ser.
• He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.
• Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo.
• Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer «hacer daño», cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto «no forman parte de quienes queréis ser».
• El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita «probar» nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es «la suya».
• Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos «que no le sientan bien».
• He aquí por qué los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades.
• Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo.
• Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser mas que eso.
• Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.
• Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer «real») Quien Realmente Eres.
• La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo.
• Recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación.
• Puedes crear a quien realmente eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera.
• Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
— El Maestro es inmediatamente Previsible | por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible.
• Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.
• Por supuesto, esto plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?
• Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos.
• Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.
• Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros. Puesto que no sois temor, sois amor.
• El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.
• Quien responde a la primera pregunta afirma: «yo soy mi cuerpo»; quien responde a la segunda, «yo soy mi alma».
• Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que, en el momento crítico de toda relación humana, solo hay una pregunta:
¿QUÉ HARÍA EL AMOR?
Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.
• Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretación, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretación ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino.
• Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro.
• Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.
• Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretación.
• El misterio se aclara un poco en el momento en que uno decide cuál es el mayor «bien» que puede hacerse a sí mismo.
• Y cuando se ha tomado la opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el círculo se completa, y el mayor bien para uno mismo se convierte en el mayor bien para el otro.
• Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlo en práctica, ya que esta verdad gira en torno a otra aún mayor: lo que te haces a ti mismo, se lo haces al otro; lo que le haces al otro, te lo haces a Ti mismo. Y ello, porque tú y el otro sois uno. Y ello, porque... no hay nada más que tú.
• Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.
• Por supuesto, esto plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?
• Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos.
• Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.
• Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros. Puesto que no sois temor, sois amor.
• El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.
• Quien responde a la primera pregunta afirma: «yo soy mi cuerpo»; quien responde a la segunda, «yo soy mi alma».
• Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que, en el momento crítico de toda relación humana, solo hay una pregunta:
¿QUÉ HARÍA EL AMOR?
Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.
• Topamos aquí con un punto de muy delicada interpretación, ya que este principio de la acción basada en el amor ha sido muy mal interpretado, y esta mala interpretación ha dado origen a resentimientos y enfados, lo cual, a su vez, ha hecho que muchos se apartaran del camino.
• Durante siglos, os han enseñado que la acción basada en el amor se deriva de la decisión de ser, hacer y tener cualquier cosa que produzca el mayor bien a otro.
• Pero deja que te diga algo: la opción más elevada es la que te produce el mayor bien a ti mismo.
• Al igual que toda verdad espiritual profunda, esta afirmación se presta inmediatamente a una mala interpretación.
• El misterio se aclara un poco en el momento en que uno decide cuál es el mayor «bien» que puede hacerse a sí mismo.
• Y cuando se ha tomado la opción absolutamente más elevada, el misterio desaparece, el círculo se completa, y el mayor bien para uno mismo se convierte en el mayor bien para el otro.
• Puede que se necesiten varias vidas para entender esto, e incluso varias más para ponerlo en práctica, ya que esta verdad gira en torno a otra aún mayor: lo que te haces a ti mismo, se lo haces al otro; lo que le haces al otro, te lo haces a Ti mismo. Y ello, porque tú y el otro sois uno. Y ello, porque... no hay nada más que tú.
— En las Relaciones con los Demás es importante Recordar esta Verdad; sin ella, dichas relaciones resultarán más difíciles.
• Volvamos a las aplicaciones prácticas de este saber, y dejemos, por el momento, su aspecto puramente espiritual y esotérico.
• Muy a menudo, con la anterior interpretación, la gente —con buena intención y, en muchos casos, auténtico sentimiento religioso— hacia lo que consideraba que sería lo mejor para la otra persona.
• Lamentablemente, todo esto hacia que en muchos casos (en la mayoría de los casos) se continuara abusando del otro; que continuaran los malos tratos y las disfunciones en las relaciones.
• Finalmente, la persona que trataba de «hacer lo correcto» para con el otro — perdonar en seguida, mostrar compasión, hacer continuamente la vista gorda ante determinados problemas y comportamientos— se convertía en una persona resentida, colérica y desconfiada, incluso ante Dios, pues ¿cómo puede un Dios justo pedir ese sufrimiento, esa tristeza y ese sacrificio interminables, aunque sea en nombre del amor?
• La respuesta es que Dios no pide eso. Dios pide únicamente que te incluyas a ti mismo entre aquellos a quienes amas.
• Pero Dios aún va más lejos. Dios propone –y aconseja- que te incluyas el primero.
• Y lo hago con plena conciencia de que algunos de vosotros llamarán a esto blasfemia, y, en consecuencia, no lo considerarán Mi palabra, y que otros harán algo que quizás sea peor: aceptar que es Mi palabra, y mal interpretarla o distorsionarla para sus propios fines, para justificar actos impíos.
• Te lo aseguro: ponerte a ti mismo en primer lugar, en su más elevado sentido, nunca lleva a realizar un acto impío.
• Por lo tanto, si te has sorprendido a ti mismo cometiendo un acto impío como resultado de haber hecho lo que es mejor para ti, la confusión radica no en haberte puesto a ti mismo en primer lugar, sino en no haber entendido bien qué es lo mejor para ti.
• Por supuesto, determinar qué es lo mejor para ti requerirá que determines también qué es lo que pretendes hacer.
• Se trata de un paso importante, que mucha gente ignora. ¿Cuál es tu «plan»? ¿Cuál es tu propósito en la vida?
• Sin responder previamente a esta pregunta, la cuestión de qué es lo «mejor» para ti en unas circunstancias dadas seguirá siendo un misterio.
• Desde un punto de vista práctico — prescindiendo de nuevo de lo esotérico— , si buscas qué es lo mejor para ti en aquellas situaciones en las que eres maltratado, como mínimo lograrás que cese el mal trato.
• Y eso será bueno para ti y para la persona que te maltrata, ya que también la persona que maltrata es maltratada en tanto se le permite continuar con su mal trato.
• Ello no favorece, sino que perjudica, a la persona que maltrata; ya que, si ve que se acepta su mal trato, ¿qué habrá aprendido? Pero si ve que su mal trato deja de ser aceptado ¿no se le habrá permitido descubrir algo?
• Por lo tanto, tratar a los demás con amor no significa necesariamente permitirles que hagan lo que quieran.
• Los padres lo aprenden muy pronto con respecto a sus hijos. Pero los adultos no lo aprenden con la misma rapidez con respecto a los otros adultos. Ni las naciones con respecto a las otras naciones.
• No se debe permitir que proliferen los déspotas, sino que hay que poner fin a su despotismo. El amor hacia Uno mismo, y el amor hacia el déspota lo exigen así.
• Esta es la respuesta a tu pregunta... «Si el amor es todo lo que hay, ¿cómo podría el hombre justificar nunca la guerra?».
• A veces el hombre debe ir a la guerra para realizar la más grandiosa afirmación de quién es realmente: aquel que abomina de la guerra.
• Algunas veces debes renunciar a Quien Realmente Eres con el fin de ser Quien Realmente Eres.
• Hay Maestros que lo han enseñado así, no puedes tenerlo todo hasta que no estás dispuesto a renunciar a todo.
• Volvamos a las aplicaciones prácticas de este saber, y dejemos, por el momento, su aspecto puramente espiritual y esotérico.
• Muy a menudo, con la anterior interpretación, la gente —con buena intención y, en muchos casos, auténtico sentimiento religioso— hacia lo que consideraba que sería lo mejor para la otra persona.
• Lamentablemente, todo esto hacia que en muchos casos (en la mayoría de los casos) se continuara abusando del otro; que continuaran los malos tratos y las disfunciones en las relaciones.
• Finalmente, la persona que trataba de «hacer lo correcto» para con el otro — perdonar en seguida, mostrar compasión, hacer continuamente la vista gorda ante determinados problemas y comportamientos— se convertía en una persona resentida, colérica y desconfiada, incluso ante Dios, pues ¿cómo puede un Dios justo pedir ese sufrimiento, esa tristeza y ese sacrificio interminables, aunque sea en nombre del amor?
• La respuesta es que Dios no pide eso. Dios pide únicamente que te incluyas a ti mismo entre aquellos a quienes amas.
• Pero Dios aún va más lejos. Dios propone –y aconseja- que te incluyas el primero.
• Y lo hago con plena conciencia de que algunos de vosotros llamarán a esto blasfemia, y, en consecuencia, no lo considerarán Mi palabra, y que otros harán algo que quizás sea peor: aceptar que es Mi palabra, y mal interpretarla o distorsionarla para sus propios fines, para justificar actos impíos.
• Te lo aseguro: ponerte a ti mismo en primer lugar, en su más elevado sentido, nunca lleva a realizar un acto impío.
• Por lo tanto, si te has sorprendido a ti mismo cometiendo un acto impío como resultado de haber hecho lo que es mejor para ti, la confusión radica no en haberte puesto a ti mismo en primer lugar, sino en no haber entendido bien qué es lo mejor para ti.
• Por supuesto, determinar qué es lo mejor para ti requerirá que determines también qué es lo que pretendes hacer.
• Se trata de un paso importante, que mucha gente ignora. ¿Cuál es tu «plan»? ¿Cuál es tu propósito en la vida?
• Sin responder previamente a esta pregunta, la cuestión de qué es lo «mejor» para ti en unas circunstancias dadas seguirá siendo un misterio.
• Desde un punto de vista práctico — prescindiendo de nuevo de lo esotérico— , si buscas qué es lo mejor para ti en aquellas situaciones en las que eres maltratado, como mínimo lograrás que cese el mal trato.
• Y eso será bueno para ti y para la persona que te maltrata, ya que también la persona que maltrata es maltratada en tanto se le permite continuar con su mal trato.
• Ello no favorece, sino que perjudica, a la persona que maltrata; ya que, si ve que se acepta su mal trato, ¿qué habrá aprendido? Pero si ve que su mal trato deja de ser aceptado ¿no se le habrá permitido descubrir algo?
• Por lo tanto, tratar a los demás con amor no significa necesariamente permitirles que hagan lo que quieran.
• Los padres lo aprenden muy pronto con respecto a sus hijos. Pero los adultos no lo aprenden con la misma rapidez con respecto a los otros adultos. Ni las naciones con respecto a las otras naciones.
• No se debe permitir que proliferen los déspotas, sino que hay que poner fin a su despotismo. El amor hacia Uno mismo, y el amor hacia el déspota lo exigen así.
• Esta es la respuesta a tu pregunta... «Si el amor es todo lo que hay, ¿cómo podría el hombre justificar nunca la guerra?».
• A veces el hombre debe ir a la guerra para realizar la más grandiosa afirmación de quién es realmente: aquel que abomina de la guerra.
• Algunas veces debes renunciar a Quien Realmente Eres con el fin de ser Quien Realmente Eres.
• Hay Maestros que lo han enseñado así, no puedes tenerlo todo hasta que no estás dispuesto a renunciar a todo.
❤1👍1
— No Tienes que ser un Mártir o una Victima | No se debe permitir que proliferen los déspotas, sino que hay que poner fin a su despotismo. El amor hacia Uno mismo, y el amor hacia el déspota lo exigen así.
• Esta es la respuesta a tu pregunta... «Si el amor es todo lo que hay, ¿cómo podría el hombre justificar nunca la guerra?».
• A veces el hombre debe ir a la guerra para realizar la más grandiosa afirmación de quién es realmente: aquel que abomina de la guerra.
• Algunas veces debes renunciar a Quien Realmente Eres con el fin de ser Quien Realmente Eres. Hay Maestros que lo han enseñado así, no puedes tenerlo todo hasta que no estás dispuesto a renunciar a todo.
• De este modo, para poder «tenerte» a ti mismo como un hombre de paz, puede que tengas que renunciar a la idea de ti mismo como un hombre que nunca va a la guerra. La Historia ha requerido de los hombres decisiones de este tipo.
• Lo mismo vale para la mayoría de los individuos y la mayoría de las relaciones personales. Más de una vez, la vida puede requerir que demuestres Quien Eres manifestando un aspecto de Quien No Eres. Esto no resulta tan difícil de entender si has vivido unos cuantos años; pero para la juventud idealista puede parecer el colmo de la contradicción. En un examen más maduro se aproxima más a la dicotomía divina.
• Ello no significa, en el contexto de las relaciones humanas, que si te hacen daño tú tengas que hacer daño «a cambio» (ni tampoco en el contexto de las relaciones entre naciones). Significa sencillamente que permitir al otro que continuamente te haga daño puede que no sea el mejor acto de amor por tu parte; ni hacia Ti mismo ni hacia el otro.
• Esto debería acabar con determinadas teorías pacifistas según las cuales el amor más elevado impide cualquier respuesta enérgica a lo que uno considera malo.
• Una vez más, el discurso adquiere un cariz esotérico, puesto que ningún análisis serio de tal afirmación puede ignorar la palabra «malo», y los juicios de valor que invita a formular. En realidad, no hay nada malo; únicamente fenómenos y experiencias objetivos. Sin embargo, vuestro propio objetivo en la vida requiere que seleccionéis, de entre la creciente serie de interminables fenómenos, unos cuantos dispersos a los que llamáis malos; ya que, si no lo hicierais, no podríais llamaros a vosotros mismos buenos, ni a ninguna otra cosa, y -por lo tanto- no podríais conoceros, o crearos, a Vosotros mismos. Por eso a lo que llamáis malo os definís a vosotros mismos; y por eso a lo que llamáis bueno. El mayor mal consistiría, pues, en no declarar malo nada en absoluto.
• En esta vida, existís en el mundo de lo relativo, donde una cosa puede existir únicamente en relación con otra. Esta es al mismo tiempo la función y el objetivo de la relación: proporcionar un ámbito de experiencia en el que podáis encontraros a vosotros mismos, definiros a vosotros mismos y -si lo decidís- recrear constantemente Quienes Sois.
• Decidir ser como Dios no significa que decidas ser un mártir. Y desde luego no significa que decidas ser una víctima.
• Una de las maneras de llegar a ser un Maestro — una vez eliminada toda posibilidad de dolor, perjuicio o daño— podría consistir muy bien reconocer el dolor, el perjuicio o el daño como parte de tu experiencia, y decidir Quien Eres en relación con ello.
• Es cierto que lo que los demás piensen, digan o hagan a veces te hará daño; hasta que deje de hacértelo. Con ello conseguirás más rápidamente una total honradez, si estás dispuesto a afirmar, reconocer y declarar exactamente lo que piensas acerca de cualquier cosa.
• Di tu verdad, con amabilidad pero completa. Vive tu verdad, gentilmente pero de modo pleno y consecuente.
• Cambia tu verdad, con facilidad y con rapidez, cuando tu experiencia te aporte una nueva luz.
• Esta es la respuesta a tu pregunta... «Si el amor es todo lo que hay, ¿cómo podría el hombre justificar nunca la guerra?».
• A veces el hombre debe ir a la guerra para realizar la más grandiosa afirmación de quién es realmente: aquel que abomina de la guerra.
• Algunas veces debes renunciar a Quien Realmente Eres con el fin de ser Quien Realmente Eres. Hay Maestros que lo han enseñado así, no puedes tenerlo todo hasta que no estás dispuesto a renunciar a todo.
• De este modo, para poder «tenerte» a ti mismo como un hombre de paz, puede que tengas que renunciar a la idea de ti mismo como un hombre que nunca va a la guerra. La Historia ha requerido de los hombres decisiones de este tipo.
• Lo mismo vale para la mayoría de los individuos y la mayoría de las relaciones personales. Más de una vez, la vida puede requerir que demuestres Quien Eres manifestando un aspecto de Quien No Eres. Esto no resulta tan difícil de entender si has vivido unos cuantos años; pero para la juventud idealista puede parecer el colmo de la contradicción. En un examen más maduro se aproxima más a la dicotomía divina.
• Ello no significa, en el contexto de las relaciones humanas, que si te hacen daño tú tengas que hacer daño «a cambio» (ni tampoco en el contexto de las relaciones entre naciones). Significa sencillamente que permitir al otro que continuamente te haga daño puede que no sea el mejor acto de amor por tu parte; ni hacia Ti mismo ni hacia el otro.
• Esto debería acabar con determinadas teorías pacifistas según las cuales el amor más elevado impide cualquier respuesta enérgica a lo que uno considera malo.
• Una vez más, el discurso adquiere un cariz esotérico, puesto que ningún análisis serio de tal afirmación puede ignorar la palabra «malo», y los juicios de valor que invita a formular. En realidad, no hay nada malo; únicamente fenómenos y experiencias objetivos. Sin embargo, vuestro propio objetivo en la vida requiere que seleccionéis, de entre la creciente serie de interminables fenómenos, unos cuantos dispersos a los que llamáis malos; ya que, si no lo hicierais, no podríais llamaros a vosotros mismos buenos, ni a ninguna otra cosa, y -por lo tanto- no podríais conoceros, o crearos, a Vosotros mismos. Por eso a lo que llamáis malo os definís a vosotros mismos; y por eso a lo que llamáis bueno. El mayor mal consistiría, pues, en no declarar malo nada en absoluto.
• En esta vida, existís en el mundo de lo relativo, donde una cosa puede existir únicamente en relación con otra. Esta es al mismo tiempo la función y el objetivo de la relación: proporcionar un ámbito de experiencia en el que podáis encontraros a vosotros mismos, definiros a vosotros mismos y -si lo decidís- recrear constantemente Quienes Sois.
• Decidir ser como Dios no significa que decidas ser un mártir. Y desde luego no significa que decidas ser una víctima.
• Una de las maneras de llegar a ser un Maestro — una vez eliminada toda posibilidad de dolor, perjuicio o daño— podría consistir muy bien reconocer el dolor, el perjuicio o el daño como parte de tu experiencia, y decidir Quien Eres en relación con ello.
• Es cierto que lo que los demás piensen, digan o hagan a veces te hará daño; hasta que deje de hacértelo. Con ello conseguirás más rápidamente una total honradez, si estás dispuesto a afirmar, reconocer y declarar exactamente lo que piensas acerca de cualquier cosa.
• Di tu verdad, con amabilidad pero completa. Vive tu verdad, gentilmente pero de modo pleno y consecuente.
• Cambia tu verdad, con facilidad y con rapidez, cuando tu experiencia te aporte una nueva luz.
🔥1
— Nadie en su Sano Juicio | Tu tarea en este momento consiste en decidir qué significa, y manifestarlo; puesto que, al hacerlo así; eliges y te haces aquel que pretendes ser.
— Así, no tengo que ser una sufrida esposa o un despreciado marido, o la víctima de mis relaciones, para que éstas sean santas, o para hacerme grato a los ojos de Dios…
¡Santo cielo! ¡Pues claro que no!
— Y no tengo que aguantar agresiones a mi dignidad, asaltos a mi orgullo, perjuicios a mi psique ni heridas a mi corazón para poder decir que «doy lo mejor de mí» en una relación, o que «cumplí con mi deber» o «con mi obligación» a los ojos de Dios y de los hombres…
Ni por un momento.
— Entonces, te ruego que me digas: ¿qué promesas debo hacer en una relación?, ¿qué acuerdos debo cumplir? ¿Qué obligaciones comporta una relación? ¿Qué pautas debo buscar?
• La respuesta a esto es la respuesta que no puedes oír, puesto que te deja sin ninguna pauta y vuelve nulo y sin efecto cualquier acuerdo en el momento mismo de tomarlo.
• La respuesta es: no tienes ninguna obligación. Ni respecto a las relaciones, ni respecto a nada en la vida.
— ¿Ninguna obligación?
• Ninguna obligación. Ni tampoco ninguna restricción o limitación, ninguna pauta ni ninguna regla. Ni estás obligado por ninguna circunstancia ni situación, ni por ningún código de leyes. Ni eres merecedor de castigo por ninguna ofensa, ni eres capaz de cometerla, puesto que no hay nada «ofensivo» a los ojos de Dios.
— Ya he oído eso antes, esa especie de religión de «no hay ninguna regla». Eso es la anarquía espiritual. No veo cómo podría funcionar.
• No hay ningún camino que no pueda funcionar si estás dedicado a la tarea de crear tu Yo. Si, por el contrario, te imaginas que estás dedicado a la tarea de tratar de ser lo que algún otro quiere que seas, la ausencia de reglas o pautas pondrá ciertamente las cosas más difíciles.
• Pero la mente pensante se ve obligada a preguntar: «Si Dios quiere que Yo sea de una determinada manera, ¿por qué no me creó desde el primer momento de esa manera?
• ¿Por qué esta lucha por mi parte para «superar» quien soy con el fin de convertirme en lo que Dios quiere que sea?
• Esto es lo que exige saber la mente meticulosa; y con razón, pues se trata de una pregunta oportuna.
• Los teóricos de la religión os harían creer que Yo os he creado como alguien que es menos que quien Yo Soy para que podáis tener la oportunidad de llegar a Ser como quien Yo Soy, superando todas las desventajas, y -añadiría Yo- superando todas las tendencias naturales que se supone que os he dado.
• Entre estas supuestas tendencias naturales está la tendencia al pecado. Se os ha enseñado que habéis nacido en pecado, que moriréis en pecado, y que el pecado es vuestra naturaleza.
• Incluso una de vuestras religiones enseña que no podéis hacer nada al respecto. Vuestras acciones resultan irrelevantes y sin sentido. Es una arrogancia pensar que, debido a alguna acción vuestra, podéis «ir al cielo». Sólo hay un modo de alcanzar el cielo (la salvación), y no es a través de vuestra iniciativa, sino por la gracia concedida por Dios a través de la aceptación de Su Hijo como intermediario suyo.
• Una vez hecho esto, estáis «salvados». Y mientras no se haga, nada de lo que podáis hacer -ni la vida que viváis, ni las decisiones que toméis, ni ninguna tentativa de vuestra voluntad esforzándose por mejorar o por ser honestos- tiene ningún efecto ni ejerce ninguna influencia. Sois incapaces de haceros honestos, puesto que sois intrínsecamente deshonestos. Fuisteis creados así.
• ¿Por qué? Sólo Dios lo sabe. Quizás cometió un error. Quizás no le salió bien. Es posible que quisiera poder rehacerlo todo de nuevo. Pero ahí está. Qué le vamos a hacer…
— ¿Te estás burlando de mí?…
— Así, no tengo que ser una sufrida esposa o un despreciado marido, o la víctima de mis relaciones, para que éstas sean santas, o para hacerme grato a los ojos de Dios…
¡Santo cielo! ¡Pues claro que no!
— Y no tengo que aguantar agresiones a mi dignidad, asaltos a mi orgullo, perjuicios a mi psique ni heridas a mi corazón para poder decir que «doy lo mejor de mí» en una relación, o que «cumplí con mi deber» o «con mi obligación» a los ojos de Dios y de los hombres…
Ni por un momento.
— Entonces, te ruego que me digas: ¿qué promesas debo hacer en una relación?, ¿qué acuerdos debo cumplir? ¿Qué obligaciones comporta una relación? ¿Qué pautas debo buscar?
• La respuesta a esto es la respuesta que no puedes oír, puesto que te deja sin ninguna pauta y vuelve nulo y sin efecto cualquier acuerdo en el momento mismo de tomarlo.
• La respuesta es: no tienes ninguna obligación. Ni respecto a las relaciones, ni respecto a nada en la vida.
— ¿Ninguna obligación?
• Ninguna obligación. Ni tampoco ninguna restricción o limitación, ninguna pauta ni ninguna regla. Ni estás obligado por ninguna circunstancia ni situación, ni por ningún código de leyes. Ni eres merecedor de castigo por ninguna ofensa, ni eres capaz de cometerla, puesto que no hay nada «ofensivo» a los ojos de Dios.
— Ya he oído eso antes, esa especie de religión de «no hay ninguna regla». Eso es la anarquía espiritual. No veo cómo podría funcionar.
• No hay ningún camino que no pueda funcionar si estás dedicado a la tarea de crear tu Yo. Si, por el contrario, te imaginas que estás dedicado a la tarea de tratar de ser lo que algún otro quiere que seas, la ausencia de reglas o pautas pondrá ciertamente las cosas más difíciles.
• Pero la mente pensante se ve obligada a preguntar: «Si Dios quiere que Yo sea de una determinada manera, ¿por qué no me creó desde el primer momento de esa manera?
• ¿Por qué esta lucha por mi parte para «superar» quien soy con el fin de convertirme en lo que Dios quiere que sea?
• Esto es lo que exige saber la mente meticulosa; y con razón, pues se trata de una pregunta oportuna.
• Los teóricos de la religión os harían creer que Yo os he creado como alguien que es menos que quien Yo Soy para que podáis tener la oportunidad de llegar a Ser como quien Yo Soy, superando todas las desventajas, y -añadiría Yo- superando todas las tendencias naturales que se supone que os he dado.
• Entre estas supuestas tendencias naturales está la tendencia al pecado. Se os ha enseñado que habéis nacido en pecado, que moriréis en pecado, y que el pecado es vuestra naturaleza.
• Incluso una de vuestras religiones enseña que no podéis hacer nada al respecto. Vuestras acciones resultan irrelevantes y sin sentido. Es una arrogancia pensar que, debido a alguna acción vuestra, podéis «ir al cielo». Sólo hay un modo de alcanzar el cielo (la salvación), y no es a través de vuestra iniciativa, sino por la gracia concedida por Dios a través de la aceptación de Su Hijo como intermediario suyo.
• Una vez hecho esto, estáis «salvados». Y mientras no se haga, nada de lo que podáis hacer -ni la vida que viváis, ni las decisiones que toméis, ni ninguna tentativa de vuestra voluntad esforzándose por mejorar o por ser honestos- tiene ningún efecto ni ejerce ninguna influencia. Sois incapaces de haceros honestos, puesto que sois intrínsecamente deshonestos. Fuisteis creados así.
• ¿Por qué? Sólo Dios lo sabe. Quizás cometió un error. Quizás no le salió bien. Es posible que quisiera poder rehacerlo todo de nuevo. Pero ahí está. Qué le vamos a hacer…
— ¿Te estás burlando de mí?…
👍2
— Vosotros Os Burláis de Mí | Decís también que, en algún momento tras varios miles de años de experiencia del mundo me aplaqué y decís que a partir de entonces ya no teníais necesariamente que ser buenos, sino que simplemente habíais de sentiros malos cuando no estabais siendo buenos, y aceptar como vuestro salvador al Único Ser que siempre podía ser perfecto, satisfaciendo de este modo mi hambre de perfección.
• Decís que Mi Hijo -al que llamáis el Único Perfecto- os ha salvado de vuestra propia imperfección, la imperfección que Yo os di.
• En otras palabras, el Hijo de Dios os ha salvado de lo que hizo su Padre. Así es como vosotros —muchos de vosotros— decís que Yo lo he establecido. Entonces, ¿Quién se burla de quién?
— Es la segunda vez en este libro que parece que lances un ataque frontal al fundamentalismo cristiano. Estoy sorprendido.
• Tú has elegido la palabra «ataque». Yo simplemente he abordado la cuestión. Y la cuestión, por cierto, no es el «fundamentalismo cristiano», como tu dices. Es la naturaleza de Dios, y de la relación de Dios con el hombre.
• La cuestión ha surgido porque estábamos tratando del asunto de las obligaciones; en las relaciones y en la propia vida.
• No puedes creer en una relación libre de obligaciones si no aceptas quién y qué eres realmente. A una vida de completa libertad tú la llamas «anarquía espiritual». Yo la llamo la gran promesa de Dios.
• Sólo en el contexto de esta promesa puede completarse el magnífico plan de Dios. No tienes ninguna obligación en tus relaciones. Tienes únicamente oportunidades.
• Las oportunidades, no las obligaciones, constituyen la piedra angular de la religión, las bases de toda espiritualidad. Si lo ves al revés, entonces no lo entiendes.
• La relación —vuestras relaciones con todas las cosas— se creó como una herramienta perfecta para el trabajo del alma. He ahí por qué todas las relaciones humanas son «tierra santa». He ahí por qué toda relación personal es sagrada.
• En esto muchas iglesias tienen razón. El matrimonio es un sacramento. Pero no debido a sus obligaciones sagradas, sino más bien porque constituye una oportunidad inigualable.
• En el contexto de las relaciones no hagas nada porque lo percibas como una obligación.
• Hagas lo que hagas, hazlo con la percepción de la gloriosa oportunidad que las relaciones te proporcionan para decidir, y ser, Quien Realmente Eres.
— Escucho esto y, sin embargo, una y otra vez en mis relaciones me he dado por vencido cuando las cosas se han puesto difíciles. El resultado es que he tenido un rosario de relaciones, mientras que cuando era un chiquillo pensaba que tendría sólo una. Parece que no sepa qué es mantener una relación. ¿Crees que alguna vez aprenderé? ¿Qué he de hacer para que eso suceda?
• Haces que parezca que mantener una relación significa que esto ha sido un éxito. Procura no confundir la duración con el trabajo bien hecho.
• Recuerda que tu tarea en este planeta no consiste en ver cuánto tiempo puedes mantener una relación, sino en decidir, y experimentar, Quién Eres Realmente.
• Esto no es un argumento en favor de las relaciones de corta duración; pero tampoco hay necesidad de que sean de larga duración.
• Sin embargo aunque no hay tal necesidad se pueden decir muchas cosas de ellas: las relaciones de larga duración proporcionan notables oportunidades para el crecimiento mutuo, la expresión mutua y la mutua satisfacción; y ahí radica su propia recompensa.
— ¡Lo sé, lo sé! Quiero decir, que siempre lo he sospechado. Entonces, ¿cómo puedo conseguirlo?
• En primer lugar, debes estar seguro de que inicias la relación por los motivos correctos. (Utilizo la palabra «correctos» como un término relativo; serían «correctos» en relación al objetivo —más amplio— que tengas en tu vida.)
• Decís que Mi Hijo -al que llamáis el Único Perfecto- os ha salvado de vuestra propia imperfección, la imperfección que Yo os di.
• En otras palabras, el Hijo de Dios os ha salvado de lo que hizo su Padre. Así es como vosotros —muchos de vosotros— decís que Yo lo he establecido. Entonces, ¿Quién se burla de quién?
— Es la segunda vez en este libro que parece que lances un ataque frontal al fundamentalismo cristiano. Estoy sorprendido.
• Tú has elegido la palabra «ataque». Yo simplemente he abordado la cuestión. Y la cuestión, por cierto, no es el «fundamentalismo cristiano», como tu dices. Es la naturaleza de Dios, y de la relación de Dios con el hombre.
• La cuestión ha surgido porque estábamos tratando del asunto de las obligaciones; en las relaciones y en la propia vida.
• No puedes creer en una relación libre de obligaciones si no aceptas quién y qué eres realmente. A una vida de completa libertad tú la llamas «anarquía espiritual». Yo la llamo la gran promesa de Dios.
• Sólo en el contexto de esta promesa puede completarse el magnífico plan de Dios. No tienes ninguna obligación en tus relaciones. Tienes únicamente oportunidades.
• Las oportunidades, no las obligaciones, constituyen la piedra angular de la religión, las bases de toda espiritualidad. Si lo ves al revés, entonces no lo entiendes.
• La relación —vuestras relaciones con todas las cosas— se creó como una herramienta perfecta para el trabajo del alma. He ahí por qué todas las relaciones humanas son «tierra santa». He ahí por qué toda relación personal es sagrada.
• En esto muchas iglesias tienen razón. El matrimonio es un sacramento. Pero no debido a sus obligaciones sagradas, sino más bien porque constituye una oportunidad inigualable.
• En el contexto de las relaciones no hagas nada porque lo percibas como una obligación.
• Hagas lo que hagas, hazlo con la percepción de la gloriosa oportunidad que las relaciones te proporcionan para decidir, y ser, Quien Realmente Eres.
— Escucho esto y, sin embargo, una y otra vez en mis relaciones me he dado por vencido cuando las cosas se han puesto difíciles. El resultado es que he tenido un rosario de relaciones, mientras que cuando era un chiquillo pensaba que tendría sólo una. Parece que no sepa qué es mantener una relación. ¿Crees que alguna vez aprenderé? ¿Qué he de hacer para que eso suceda?
• Haces que parezca que mantener una relación significa que esto ha sido un éxito. Procura no confundir la duración con el trabajo bien hecho.
• Recuerda que tu tarea en este planeta no consiste en ver cuánto tiempo puedes mantener una relación, sino en decidir, y experimentar, Quién Eres Realmente.
• Esto no es un argumento en favor de las relaciones de corta duración; pero tampoco hay necesidad de que sean de larga duración.
• Sin embargo aunque no hay tal necesidad se pueden decir muchas cosas de ellas: las relaciones de larga duración proporcionan notables oportunidades para el crecimiento mutuo, la expresión mutua y la mutua satisfacción; y ahí radica su propia recompensa.
— ¡Lo sé, lo sé! Quiero decir, que siempre lo he sospechado. Entonces, ¿cómo puedo conseguirlo?
• En primer lugar, debes estar seguro de que inicias la relación por los motivos correctos. (Utilizo la palabra «correctos» como un término relativo; serían «correctos» en relación al objetivo —más amplio— que tengas en tu vida.)
👍1
— La Mayoría de la Gente | Otros lo hacen para tranquilizar su ego, acabar con sus depresiones, mejorar su vida sexual, recuperarse de una relación anterior, o -lo creas o no- para aliviar su aburrimiento.
• Ninguno de estos motivos funcionará, y a menos que con el tiempo tenga lugar algún cambio dramático, la relación no saldrá bien.
— Yo no he iniciado mis relaciones por ninguno de esos motivos.
• Permíteme dudarlo. No creo que sepas por qué has iniciado tus relaciones. No creo que pensaras en ello. No creo que iniciaras tus relaciones con un propósito consciente. Creo que las iniciaste porque te «enamoraste».
— Eso es exacto.
• Y no creo que te pararas a examinar por qué estabas «enamorado». ¿A qué respondías? ¿Qué necesidad, o conjunto de necesidades, satisfacías?
• Para la mayoría de la gente, el amor responde a la satisfacción de una necesidad.
• Cada uno sabe lo que necesita. Tú necesitas una cosa; el otro necesita otra. Y cada uno ve en el otro una posibilidad de satisfacer esa necesidad. De modo que se establece un intercambio tácito. Yo te doy lo que tengo si tú me das lo que tienes.
• Se trata de una transacción. Pero no decís la verdad al respecto. No decís: «¡Cuánto intercambio contigo!», sino: «¡Cuánto te quiero!», y luego viene el desengaño.
— Ya habías señalado eso antes.
• Sí; y tú has hecho eso antes; y no una, sino varias veces.
— A veces parece que este libro se mueva en círculo, tocando los mismos puntos una y otra vez. En cierto modo, como la vida misma. ¡Touché!
• El método aquí es que tú formulas unas preguntas, y Yo simplemente las contesto. Si formulas la misma pregunta de tres modos diferentes, me veo obligado a seguir respondiendo a ella.
— Quizás es que tengo la esperanza de que salgas con una respuesta distinta. Creo que exageras cuando te pregunto acerca de las relaciones. ¿Qué tiene de malo enamorarse perdidamente sin haber pensado en ello?
• Nada. Enamórate de tantas personas como quieras, si ese es tu deseo. Pero si vas a establecer con ellas una relación para toda la vida, tal vez quieras pensar un poco en eso.
• Por otra parte, si disfrutas pasando de unas relaciones a otras —o, lo que es peor, manteniéndolas porque crees que «tienes que hacerlo» y, por tanto, viviendo una vida de callada desesperación— , si disfrutas repitiendo estas pautas de tu pasado, sigue haciendo lo que has hecho hasta ahora.
— ¡De acuerdo, de acuerdo! Mensaje recibido. Chico, eres implacable, ¿sabes?
• Ese es el problema de la verdad. La verdad es implacable. No te dejará tranquilo. Se acercará sigilosamente a ti en cualquier parte, mostrándote lo que realmente es. Puede llegar a ser fastidiosa.
— De acuerdo. Entonces, quiero encontrar las herramientas para lograr una relación duradera; y dices que iniciar la relación con un objetivo consciente es una de ellas.
• Debes estar seguro de que tú y tu pareja estáis de acuerdo en el objetivo. Si ambos estáis de acuerdo a un nivel consciente de que el objetivo de vuestra relación consiste en crear una oportunidad, no una obligación; una oportunidad de crecimiento, de auto-expresión plena, de elevar vuestras vidas a su mas alto potencial, de subsanar cualquier falso pensamiento o idea que hayáis tenido de vosotros mismos, y de la unión final con Dios a través de la comunión de vuestras dos almas; si asumes este compromiso, en lugar de los compromisos que has asumido hasta ahora, la relación se habrá iniciado con un buen pie, habrá tenido un muy buen principio. Sin embargo eso no te garantiza el éxito.
• Si quieres garantías en la vida, entonces no quieres la vida. Quieres ensayar un guion que ya ha sido escrito. Por su propia naturaleza, la vida no puede tener garantías; de ser así todo su propósito se vería frustrado.
• Ninguno de estos motivos funcionará, y a menos que con el tiempo tenga lugar algún cambio dramático, la relación no saldrá bien.
— Yo no he iniciado mis relaciones por ninguno de esos motivos.
• Permíteme dudarlo. No creo que sepas por qué has iniciado tus relaciones. No creo que pensaras en ello. No creo que iniciaras tus relaciones con un propósito consciente. Creo que las iniciaste porque te «enamoraste».
— Eso es exacto.
• Y no creo que te pararas a examinar por qué estabas «enamorado». ¿A qué respondías? ¿Qué necesidad, o conjunto de necesidades, satisfacías?
• Para la mayoría de la gente, el amor responde a la satisfacción de una necesidad.
• Cada uno sabe lo que necesita. Tú necesitas una cosa; el otro necesita otra. Y cada uno ve en el otro una posibilidad de satisfacer esa necesidad. De modo que se establece un intercambio tácito. Yo te doy lo que tengo si tú me das lo que tienes.
• Se trata de una transacción. Pero no decís la verdad al respecto. No decís: «¡Cuánto intercambio contigo!», sino: «¡Cuánto te quiero!», y luego viene el desengaño.
— Ya habías señalado eso antes.
• Sí; y tú has hecho eso antes; y no una, sino varias veces.
— A veces parece que este libro se mueva en círculo, tocando los mismos puntos una y otra vez. En cierto modo, como la vida misma. ¡Touché!
• El método aquí es que tú formulas unas preguntas, y Yo simplemente las contesto. Si formulas la misma pregunta de tres modos diferentes, me veo obligado a seguir respondiendo a ella.
— Quizás es que tengo la esperanza de que salgas con una respuesta distinta. Creo que exageras cuando te pregunto acerca de las relaciones. ¿Qué tiene de malo enamorarse perdidamente sin haber pensado en ello?
• Nada. Enamórate de tantas personas como quieras, si ese es tu deseo. Pero si vas a establecer con ellas una relación para toda la vida, tal vez quieras pensar un poco en eso.
• Por otra parte, si disfrutas pasando de unas relaciones a otras —o, lo que es peor, manteniéndolas porque crees que «tienes que hacerlo» y, por tanto, viviendo una vida de callada desesperación— , si disfrutas repitiendo estas pautas de tu pasado, sigue haciendo lo que has hecho hasta ahora.
— ¡De acuerdo, de acuerdo! Mensaje recibido. Chico, eres implacable, ¿sabes?
• Ese es el problema de la verdad. La verdad es implacable. No te dejará tranquilo. Se acercará sigilosamente a ti en cualquier parte, mostrándote lo que realmente es. Puede llegar a ser fastidiosa.
— De acuerdo. Entonces, quiero encontrar las herramientas para lograr una relación duradera; y dices que iniciar la relación con un objetivo consciente es una de ellas.
• Debes estar seguro de que tú y tu pareja estáis de acuerdo en el objetivo. Si ambos estáis de acuerdo a un nivel consciente de que el objetivo de vuestra relación consiste en crear una oportunidad, no una obligación; una oportunidad de crecimiento, de auto-expresión plena, de elevar vuestras vidas a su mas alto potencial, de subsanar cualquier falso pensamiento o idea que hayáis tenido de vosotros mismos, y de la unión final con Dios a través de la comunión de vuestras dos almas; si asumes este compromiso, en lugar de los compromisos que has asumido hasta ahora, la relación se habrá iniciado con un buen pie, habrá tenido un muy buen principio. Sin embargo eso no te garantiza el éxito.
• Si quieres garantías en la vida, entonces no quieres la vida. Quieres ensayar un guion que ya ha sido escrito. Por su propia naturaleza, la vida no puede tener garantías; de ser así todo su propósito se vería frustrado.
👍1
— Si Quieres Garantías en la Vida, entonces no Quieres la Vida | Está bien, de acuerdo. Supongamos que he iniciado mi relación con este «muy buen principio». ¿Cómo puedo mantenerla?
• Sabiendo y entendiendo que vendrán pruebas y momentos difíciles. No trates de evitarlos. Dales la bienvenida. Agradécelos. Considéralos como unos magníficos dones de Dios; oportunidades gloriosas de hacer lo que has venido a hacer en cada relación, y en la vida (tomar conciencia de tu verdadero ser).
• En esos momentos, esfuérzate en no ver a tu pareja como el enemigo, como la oposición.
• En realidad, procura no ver a nadie, ni a nada, como el enemigo, o como el problema.
• Cultiva la técnica de contemplar todos los problemas como oportunidades; oportunidades de...
— lo sé, lo sé: «de ser, y decidir, Quien Realmente Eres».
¡Exacto! ¡Veo que lo vas entendiendo!
— Sin embargo, todo eso me sugiere una vida bastante aburrida.
• Entonces es que tienes la mira muy baja. Ensancha tu horizonte. Aumenta la profundidad de tu visión. Trata de ver más en ti de lo que crees que se puede ver. Trata también de ver más en tu pareja.
• Nunca perjudicará en nada a tus relaciones -ni a nadie- el hecho de que veas en los otros más de lo que ellos te muestran, puesto que hay más. Mucho más.
• Es únicamente su miedo lo que le impide mostrártelo. Si los demás notan que tú ves más en ellos, no temerán mostrarte lo que tú, evidentemente, ya veías.
— Las personas tienden a cumplir las expectativas que los demás tenemos acerca de ellas.
• Algo parecido. No me gusta usar aquí la palabra «expectativas». Las expectativas arruinan la relación.
• Digamos que las personas tienden a ver en sí mismas lo que los demás vemos en ellas.
• Cuanto más grandiosa sea nuestra visión, más grandiosa será su voluntad de manifestar la parte de ellos que nosotros les hemos mostrado.
• ¿No es así como funcionan todas las relaciones auténticamente dichosas?
• ¿No forma esto parte del proceso de curación, el proceso por el cual permitimos a las personas «desprenderse» de cualquier falso pensamiento que hayan tenido acerca de si mismas?
• ¿No es esto acaso lo que Yo estoy haciendo aquí; en este libro, contigo?
Sí.
• La obra del alma consiste en darse cuenta de quién es ella misma.
• La obra de Dios consiste en que todos los demás se den cuenta de quiénes son.
• Y lo hacemos en la medida en que vemos a los otros como Quienes Son, en la medida en que les recordamos Quiénes Son.
• Podéis hacerlo de dos maneras: recordándoles Quiénes Son (lo que resulta muy difícil, puesto que no os creerán) o recordando Quiénes Sois Vosotros (mucho más fácil, puesto que no necesitáis que ellos os crean; basta que lo creáis vosotros); al manifestar esto último constantemente, al final recordáis a los demás Quiénes Son, pues se verán a sí mismos en vosotros.
• Muchos Maestros han sido enviados a la Tierra para manifestar la Verdad Eterna. Otros, como Juan el Bautista, han venido en calidad de mensajeros, describiendo la Verdad con vivos colores, hablando de Dios con inconfundible claridad.
• Estos mensajeros tan especiales han sido dotados de extraordinaria perspicacia y de un poder muy especial para ver y acoger la Verdad Eterna, además de la capacidad de comunicar conceptos complejos de manera que las masas puedan entenderlos.
Tú eres uno de estos mensajeros.
— ¿Yo?
Sí ¿Lo crees?
— ¡Es algo tan difícil de aceptar! Quiero decir, que todos queremos ser especiales...
Todos sois especiales...
— y aquí interviene el ego -al menos a mí me sucede-, y trata de hacernos sentir de algún modo «elegidos» para una tarea extraordinaria.
Constantemente tengo que luchar contra este ego, y tratar de depurar una y otra vez cada uno de mis pensamientos, palabras y obras, procurando mantener con ello mi crecimiento personal.
De modo que resulta muy difícil oír lo que dices, puesto que soy consciente de que ello afecta a mi ego, y he pasado toda mi vida luchando contra él.
• Sabiendo y entendiendo que vendrán pruebas y momentos difíciles. No trates de evitarlos. Dales la bienvenida. Agradécelos. Considéralos como unos magníficos dones de Dios; oportunidades gloriosas de hacer lo que has venido a hacer en cada relación, y en la vida (tomar conciencia de tu verdadero ser).
• En esos momentos, esfuérzate en no ver a tu pareja como el enemigo, como la oposición.
• En realidad, procura no ver a nadie, ni a nada, como el enemigo, o como el problema.
• Cultiva la técnica de contemplar todos los problemas como oportunidades; oportunidades de...
— lo sé, lo sé: «de ser, y decidir, Quien Realmente Eres».
¡Exacto! ¡Veo que lo vas entendiendo!
— Sin embargo, todo eso me sugiere una vida bastante aburrida.
• Entonces es que tienes la mira muy baja. Ensancha tu horizonte. Aumenta la profundidad de tu visión. Trata de ver más en ti de lo que crees que se puede ver. Trata también de ver más en tu pareja.
• Nunca perjudicará en nada a tus relaciones -ni a nadie- el hecho de que veas en los otros más de lo que ellos te muestran, puesto que hay más. Mucho más.
• Es únicamente su miedo lo que le impide mostrártelo. Si los demás notan que tú ves más en ellos, no temerán mostrarte lo que tú, evidentemente, ya veías.
— Las personas tienden a cumplir las expectativas que los demás tenemos acerca de ellas.
• Algo parecido. No me gusta usar aquí la palabra «expectativas». Las expectativas arruinan la relación.
• Digamos que las personas tienden a ver en sí mismas lo que los demás vemos en ellas.
• Cuanto más grandiosa sea nuestra visión, más grandiosa será su voluntad de manifestar la parte de ellos que nosotros les hemos mostrado.
• ¿No es así como funcionan todas las relaciones auténticamente dichosas?
• ¿No forma esto parte del proceso de curación, el proceso por el cual permitimos a las personas «desprenderse» de cualquier falso pensamiento que hayan tenido acerca de si mismas?
• ¿No es esto acaso lo que Yo estoy haciendo aquí; en este libro, contigo?
Sí.
• La obra del alma consiste en darse cuenta de quién es ella misma.
• La obra de Dios consiste en que todos los demás se den cuenta de quiénes son.
• Y lo hacemos en la medida en que vemos a los otros como Quienes Son, en la medida en que les recordamos Quiénes Son.
• Podéis hacerlo de dos maneras: recordándoles Quiénes Son (lo que resulta muy difícil, puesto que no os creerán) o recordando Quiénes Sois Vosotros (mucho más fácil, puesto que no necesitáis que ellos os crean; basta que lo creáis vosotros); al manifestar esto último constantemente, al final recordáis a los demás Quiénes Son, pues se verán a sí mismos en vosotros.
• Muchos Maestros han sido enviados a la Tierra para manifestar la Verdad Eterna. Otros, como Juan el Bautista, han venido en calidad de mensajeros, describiendo la Verdad con vivos colores, hablando de Dios con inconfundible claridad.
• Estos mensajeros tan especiales han sido dotados de extraordinaria perspicacia y de un poder muy especial para ver y acoger la Verdad Eterna, además de la capacidad de comunicar conceptos complejos de manera que las masas puedan entenderlos.
Tú eres uno de estos mensajeros.
— ¿Yo?
Sí ¿Lo crees?
— ¡Es algo tan difícil de aceptar! Quiero decir, que todos queremos ser especiales...
Todos sois especiales...
— y aquí interviene el ego -al menos a mí me sucede-, y trata de hacernos sentir de algún modo «elegidos» para una tarea extraordinaria.
Constantemente tengo que luchar contra este ego, y tratar de depurar una y otra vez cada uno de mis pensamientos, palabras y obras, procurando mantener con ello mi crecimiento personal.
De modo que resulta muy difícil oír lo que dices, puesto que soy consciente de que ello afecta a mi ego, y he pasado toda mi vida luchando contra él.
❤1
— Resulta muy Difícil | Sé que lo has hecho.
Y a veces con no demasiado éxito.
Lamento tener que estar de acuerdo en eso.
Sin embargo, siempre que has acudido a Dios, has dejado a tu ego de lado. Más de una noche has rogado y suplicado claridad e implorado inspiración al cielo, y no para poder enriquecerte o verte colmado de honores, sino desde la profunda pureza de la simple ansia de conocimiento.
Sí.
Y Me has prometido, una y otra vez, que te obligarías a ti mismo a conocer, que pasarías el resto de tu vida -todos los momentos de lucidez- compartiendo la Verdad Eterna con los demás... no por la necesidad de gloria, sino debido al profundo deseo de tu corazón de poner fin al dolor y al sufrimiento de los demás; de llevarles el júbilo y la alegría, de ayudarles y sanarles; de despertar de nuevo en ellos el sentimiento de unión con Dios que tu siempre has experimentado.
Sí, es cierto.
De modo que te he elegido para que seas Mi mensajero. A ti, y a muchos otros. Por ahora, en el futuro más inmediato, el mundo requerirá muchas trompetas para que la llamada suene con potencia.
El mundo necesitará muchas voces para declarar la palabra de la verdad y la reconciliación a tantos millones.
El mundo necesitará muchos corazones unidos en la obra del alma y preparados para realizar la obra de Dios.
¿Puedes afirmar honradamente que no eres consciente de ello? No.
¿Puedes negar honradamente que es por eso por lo que has venido? No.
¿Estás dispuesto, pues, a decidir y declarar por medio de este libro tu propia Verdad Eterna, y a anunciar con claridad la gloria de la Mía?
¿Debo incluir estos últimos cambios en el libro?
No debes hacer nada. Recuerda que en nuestras relaciones no tienes ninguna obligación. Sólo oportunidades.
¿Acaso no es esta la oportunidad que habías estado esperando toda tu vida?
¿Acaso no te has consagrado a esta misión -y a la preparación necesaria para realizarla- desde los primeros momentos de tu juventud?
Sí.
Entonces, no hagas lo que estés obligado a hacer, sino lo que tengas oportunidad de hacer.
En cuanto a poner todo esto en nuestro libro, ¿por qué no ibas a hacerlo? ¿Crees acaso que quiero que seas un mensajero en secreto?
No, supongo que no.
Se necesita mucho valor para declararse uno mismo un hombre de Dios.
¿Entiendes que el mundo te aceptará más fácilmente como cualquier otra cosa antes que como un hombre de Dios, un auténtico mensajero?
Cada uno de mis mensajeros ha sido humillado. Lejos de alcanzar la gloria, no han alcanzado sino la congoja en su corazón.
¿Estáis dispuesto? ¿Aceptará tu corazón la congoja de proclamar la verdad sobre Mi?
¿Estás dispuesto a aguantar la burla de los demás seres humanos?
¿Estás preparado para renunciar a la gloria en la Tierra a cambio de la plena realización de la mayor gloria del alma?
De repente, Dios, haces que todo esto parezca bastante difícil.
¿Quieres que lo tomemos a broma?
Bueno, podríamos quitarle un poco de hierro.
¡Eh, que Yo soy partidario de quitar hierro a las cosas! ¿Por qué no terminamos este capítulo con un chiste?
¡Buena idea! ¿Sabes alguno?
No; pero tú sí. Explica aquel de la niña que está dibujando un retrato...
¡Ah, sí, ese! De acuerdo. Allá va: una madre entra un día en la cocina; y encuentra a su hija pequeña sentada a la mesa, rodeada de lápices de colores, profundamente concentrada en un retrato que está dibujando.
«Hija, ¿qué estás dibujando con tanto interés?», pregunta la madre.
«Es un retrato de Dios, mamá», responde la niña con ojos brillantes.
«¡Oh, cariño, qué encantador! -dice la madre, tratando de ser útil-; pero, ¿sabes?, nadie sabe realmente cómo es Dios.»
«Bueno -protesta la pequeña-, ¡pero déjame terminarlo... !»
Es un bonito chiste. ¿Sabes qué es lo más bonito? ¡Que la niña no tenía duda de que sabía exactamente cómo dibujarme!
Cierto.
Ahora te explicaré Yo a ti una historia, y con ella podremos dar por terminado este capítulo. De acuerdo.
Y a veces con no demasiado éxito.
Lamento tener que estar de acuerdo en eso.
Sin embargo, siempre que has acudido a Dios, has dejado a tu ego de lado. Más de una noche has rogado y suplicado claridad e implorado inspiración al cielo, y no para poder enriquecerte o verte colmado de honores, sino desde la profunda pureza de la simple ansia de conocimiento.
Sí.
Y Me has prometido, una y otra vez, que te obligarías a ti mismo a conocer, que pasarías el resto de tu vida -todos los momentos de lucidez- compartiendo la Verdad Eterna con los demás... no por la necesidad de gloria, sino debido al profundo deseo de tu corazón de poner fin al dolor y al sufrimiento de los demás; de llevarles el júbilo y la alegría, de ayudarles y sanarles; de despertar de nuevo en ellos el sentimiento de unión con Dios que tu siempre has experimentado.
Sí, es cierto.
De modo que te he elegido para que seas Mi mensajero. A ti, y a muchos otros. Por ahora, en el futuro más inmediato, el mundo requerirá muchas trompetas para que la llamada suene con potencia.
El mundo necesitará muchas voces para declarar la palabra de la verdad y la reconciliación a tantos millones.
El mundo necesitará muchos corazones unidos en la obra del alma y preparados para realizar la obra de Dios.
¿Puedes afirmar honradamente que no eres consciente de ello? No.
¿Puedes negar honradamente que es por eso por lo que has venido? No.
¿Estás dispuesto, pues, a decidir y declarar por medio de este libro tu propia Verdad Eterna, y a anunciar con claridad la gloria de la Mía?
¿Debo incluir estos últimos cambios en el libro?
No debes hacer nada. Recuerda que en nuestras relaciones no tienes ninguna obligación. Sólo oportunidades.
¿Acaso no es esta la oportunidad que habías estado esperando toda tu vida?
¿Acaso no te has consagrado a esta misión -y a la preparación necesaria para realizarla- desde los primeros momentos de tu juventud?
Sí.
Entonces, no hagas lo que estés obligado a hacer, sino lo que tengas oportunidad de hacer.
En cuanto a poner todo esto en nuestro libro, ¿por qué no ibas a hacerlo? ¿Crees acaso que quiero que seas un mensajero en secreto?
No, supongo que no.
Se necesita mucho valor para declararse uno mismo un hombre de Dios.
¿Entiendes que el mundo te aceptará más fácilmente como cualquier otra cosa antes que como un hombre de Dios, un auténtico mensajero?
Cada uno de mis mensajeros ha sido humillado. Lejos de alcanzar la gloria, no han alcanzado sino la congoja en su corazón.
¿Estáis dispuesto? ¿Aceptará tu corazón la congoja de proclamar la verdad sobre Mi?
¿Estás dispuesto a aguantar la burla de los demás seres humanos?
¿Estás preparado para renunciar a la gloria en la Tierra a cambio de la plena realización de la mayor gloria del alma?
De repente, Dios, haces que todo esto parezca bastante difícil.
¿Quieres que lo tomemos a broma?
Bueno, podríamos quitarle un poco de hierro.
¡Eh, que Yo soy partidario de quitar hierro a las cosas! ¿Por qué no terminamos este capítulo con un chiste?
¡Buena idea! ¿Sabes alguno?
No; pero tú sí. Explica aquel de la niña que está dibujando un retrato...
¡Ah, sí, ese! De acuerdo. Allá va: una madre entra un día en la cocina; y encuentra a su hija pequeña sentada a la mesa, rodeada de lápices de colores, profundamente concentrada en un retrato que está dibujando.
«Hija, ¿qué estás dibujando con tanto interés?», pregunta la madre.
«Es un retrato de Dios, mamá», responde la niña con ojos brillantes.
«¡Oh, cariño, qué encantador! -dice la madre, tratando de ser útil-; pero, ¿sabes?, nadie sabe realmente cómo es Dios.»
«Bueno -protesta la pequeña-, ¡pero déjame terminarlo... !»
Es un bonito chiste. ¿Sabes qué es lo más bonito? ¡Que la niña no tenía duda de que sabía exactamente cómo dibujarme!
Cierto.
Ahora te explicaré Yo a ti una historia, y con ella podremos dar por terminado este capítulo. De acuerdo.