— Los Vínculos Energéticos | Para separar dos átomos se requiere energía. Igualmente, si tu atención y tu energía están vinculadas a personas, lugares y objetos del mundo físico exterior, es evidente que hará falta energía y esfuerzo para romper esos lazos a través de la meditación.
*️⃣ Este principio plantea una cuestión: ¿en qué medida tu energía creativa se encuentra supeditada al sentimiento de culpa, el odio, el resentimiento, la carencia o el miedo? La verdad es que podrías estar usando toda esa energía para crear un nuevo destino.
*️⃣ Igual que dos átomos se unen para formar una molécula —que comparte energía e información—, cuando dos personas experimentan las mismas emociones y energía, y proyectan los mismos pensamientos e información, se vinculan también.
*️⃣ En ambos casos, los dos elementos están unidos por un campo invisible de energía que los mantiene conectados. Si hace falta energía para separar esos átomos, también precisaremos energía y consciencia para desviar la atención de las personas y las circunstancias en las que hemos depositado tanta energía creativa.
*️⃣ Para hacerlo, tendrás que dejar de prestar atención a todos esos objetos de tu mundo exterior. Por eso usamos la meditación como paradigma de cambio de nuestro estado interno.
*️⃣ Eso nos permite romper las asociaciones con todos y cada uno de los lugares, los objetos, las personas, los momentos y las circunstancias —el tiempo suficiente— como para desplazar la atención hacia el mundo interior. Una vez que hayas trascendido tu cuerpo emocional y hayas retirado la atención de los objetos conocidos del mundo exterior, podrás reclamar tu energía y romper los lazos con tu realidad pasada-presente (que es siempre la misma).
*️⃣ Para ello tendrás que efectuar la transición de ser un cuerpo a ser un no- cuerpo, lo que implica retirar la atención del cuerpo, el dolor y el hambre. Vas a tener que pasar de ser alguien a no ser nadie (retirando la atención de tu identidad como pareja, padre o madre y empleado).
*️⃣ Tendrás que pasar de prestar atención a algo a no prestarla a nada (olvidarte del móvil, de los emails y de prepararte una taza de café), de estar en alguna parte a no estar en ningún sitio (trascendiendo cualquier pensamiento sobre la silla en la que meditas o las citas que te aguardan) y de habitar un tiempo lineal a estar en el no tiempo (sin recuerdos que te distraigan ni pensamientos sobre el mañana).
*️⃣ No digo que el móvil, el portátil, el coche o la cuenta bancaria sean malos en sí mismos, pero cuando estás demasiado apegado a esas cosas y captan tu atención hasta tal punto que no puedes dejar de pensar en ellas (a causa de las fuertes emociones que llevan asociadas), esas posesiones te poseen. Y en ese caso no puedes crear nada nuevo.
*️⃣ El único modo de hacerlo es aprender a recuperar toda esa energía fragmentada para poder trascender las emociones de supervivencia a las que eres adicto y que atan tu energía a la realidad pasada-presente.
*️⃣ Una vez que hayas retirado la atención de esas circunstancias externas, los lazos energéticos y emocionales que te unen a ellas se debilitarán y dispondrás por fin de la suficiente energía como para crear un nuevo futuro.
*️⃣ Eso va a requerir que tomes consciencia de dónde has estado invirtiendo la atención inconscientemente e, igual que si intentáramos separar dos átomos, dedicar cierta energía a romper conscientemente esos lazos.
*️⃣ La gente me cuenta en los talleres una y otra vez que el disco duro de su ordenador se ha echado a perder, que les han robado el coche, que han perdido el trabajo y que no tienen dinero.
*️⃣ Cuando me hablan de todas esas pérdidas, ¿sabes lo que les digo? «¡Fantástico! Ahora tienes un montón de energía disponible para diseñar un nuevo destino.»
*️⃣ Por cierto, si haces bien este trabajo y consigues recuperar tu energía, es probable que te sientas incómodo al principio, incluso que cunda cierto grado de caos.
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— Nunca se Sabe | He aquí un gran ejemplo. Un amigo mío que era vicedecano de una universidad acudió a una reunión de junta unas tres semanas después de empezar los ejercicios de meditación.
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
—Eh, no sé si el proceso de meditación está funcionando. La junta acaba de despedirme. ¿No me dijiste que si hacía el trabajo me pasarían cosas fantásticas?
—Óyeme bien —le contesté—. No te aferres a esas emociones de supervivencia, porque regresarás al pasado. Tú sigue buscando el momento presente y creando desde ahí.
Al cabo de dos semanas se enamoró de una mujer con la que se casó poco después. También recibió una oferta para el cargo de vicedecano de una universidad mayor y mejor, que aceptó agradecido.
Un año más tarde volvió a llamarme y me dijo que la facultad que lo había despedido le pedía que volviera, ahora como decano.
Así que nunca se sabe lo que nos depara el universo cuando la vieja realidad se desmorona y la nueva empieza a desplegarse. Lo único que te puedo asegurar es lo siguiente: lo desconocido nunca me ha fallado.
📕 Sobrenatural por Joe Dispenza
*️⃣ Source It's Within You
*️⃣ No se trata de lo que quieres, sino en quien te conviertes.
*️⃣ ¿A Qué Me Dedico Principalmente?
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
—Eh, no sé si el proceso de meditación está funcionando. La junta acaba de despedirme. ¿No me dijiste que si hacía el trabajo me pasarían cosas fantásticas?
—Óyeme bien —le contesté—. No te aferres a esas emociones de supervivencia, porque regresarás al pasado. Tú sigue buscando el momento presente y creando desde ahí.
Al cabo de dos semanas se enamoró de una mujer con la que se casó poco después. También recibió una oferta para el cargo de vicedecano de una universidad mayor y mejor, que aceptó agradecido.
Un año más tarde volvió a llamarme y me dijo que la facultad que lo había despedido le pedía que volviera, ahora como decano.
Así que nunca se sabe lo que nos depara el universo cuando la vieja realidad se desmorona y la nueva empieza a desplegarse. Lo único que te puedo asegurar es lo siguiente: lo desconocido nunca me ha fallado.
📕 Sobrenatural por Joe Dispenza
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— Podcast 015: Las Hormonas del Estrés
A: Hola a todos. ¿Listos para una nueva inmersión?
B: Por supuesto.
A: Hoy nos adentramos en el mundo sobrenatural del Dr. Joe Dispenza.
B: Un libro fascinante.
A: En concreto, en el capítulo 2.
B: El instante presente.
A: Exacto. Donde exploramos cómo nos enganchamos a las emociones negativas.
B: Y cómo eso afecta nuestra capacidad de crear un nuevo futuro.
A: Interesante, ¿verdad?
B: Totalmente. Dispenza nos invita a un viaje interior.
A: Ajá. Para comprender nuestras reacciones al estrés.
B: A lo que todos experimentamos a diario.
A: Claro, pero la clave está en gestionarlas conscientemente.
B: ¿Por qué?
A: Porque si no, se convierten en un obstáculo para nuestro bienestar.
B: Entiendo, entonces empecemos por lo básico.
A: Vale. ¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?
B: Bueno, dispénsame. Recuerda que nuestro cuerpo está programado para la supervivencia.
A: Una herencia de nuestros ancestros.
B: Exacto. Que se enfrentaban a peligros constantemente.
A: Ante una amenaza, ya sea real o imaginaria, nuestro cuerpo se pone en modo alerta.
B: Se activa una cascada de hormonas del estrés.
A: Como la adrenalina.
B: Y el cortisol.
A: Que preparan al cuerpo para luchar o huir.
B: Es como si tuviéramos una alarma interna que se dispara a la mínima señal de peligro.
A: Y en el pasado, esta respuesta era vital para sobrevivir a un ataque de un depredador, por ejemplo.
B: El problema es que hoy en día, esa alarma está sonando constantemente.
A: Por el trabajo, las relaciones, las noticias.
B: Exacto. Nuestro cuerpo no distingue entre una amenaza real.
A: Un atasco en la carretera, por ejemplo.
B: Responde con la misma intensidad, liberando esa cascada de hormonas.
A: Y ahí surge el problema.
B: ¿Y cómo se relaciona esto con la adicción a las emociones negativas?
A: Pues al estar expuesto a este cóctel químico de hormonas del estrés de forma repetida, nuestro cuerpo acaba acostumbrándose.
B: Se vuelve adicto.
A: Exacto. Aunque la amenaza original desaparezca, el cuerpo sigue anhelando esa sensación.
B: Como si nos engancháramos a la sensación de alerta, aunque no haya un peligro real.
A: Como cualquier adicción, nos limita.
B: Dispenza lo explica con la historia de Ana.
A: Recuerda.
B: Sí, aparece en el capítulo anterior. El estrés prolongado la llevó a desarrollar una enfermedad grave.
A: Su cuerpo estaba atrapado en un ciclo de negatividad, alimentándose de esas mismas emociones una y otra vez.
B: Un claro ejemplo de cómo la adicción nos mantiene atados al pasado, impidiéndonos avanzar.
A: En lugar de usar nuestra energía para construir algo nuevo, la malgastamos en alimentar esos patrones de estrés y negatividad.
B: Y lo más fascinante es que Dispenza no se limita al aspecto fisiológico.
A: No. Establece una conexión entre nuestra energía, nuestras emociones y el mundo que nos rodea.
B: ¿A qué te refieres?
A: Dispenza compara a los átomos unidos por energía con los seres humanos unidos por emociones compartidas.
B: Interesante.
A: Al igual que los átomos se unen a través de enlaces energéticos, nosotros nos vinculamos a personas, lugares y situaciones a través de nuestras emociones.
B: Es una idea muy interesante. Entonces, si experimentamos emociones negativas de forma repetida en un lugar, con ciertas personas, nuestra energía queda ligada a esas experiencias.
A: Nuestra energía se enreda con todo aquello que experimentamos.
B: Y si esas experiencias están cargadas de miedo, ira o resentimiento, nuestra capacidad de crear una realidad diferente se ve limitada.
A: Como si estuviéramos anclados a esas emociones y a los lugares donde las experimentamos.
B: Nuestra energía queda atrapada en el pasado, en esos patrones de negatividad.
A: Exacto. Entonces, ¿cómo podemos liberarnos de esas ataduras?
B: Buena pregunta.
A: Y reclamar nuestro poder creativo.
B: Ahí es donde entra en juego la meditación, la herramienta para romper esas cadenas energéticas y liberarnos.
A: Hola a todos. ¿Listos para una nueva inmersión?
B: Por supuesto.
A: Hoy nos adentramos en el mundo sobrenatural del Dr. Joe Dispenza.
B: Un libro fascinante.
A: En concreto, en el capítulo 2.
B: El instante presente.
A: Exacto. Donde exploramos cómo nos enganchamos a las emociones negativas.
B: Y cómo eso afecta nuestra capacidad de crear un nuevo futuro.
A: Interesante, ¿verdad?
B: Totalmente. Dispenza nos invita a un viaje interior.
A: Ajá. Para comprender nuestras reacciones al estrés.
B: A lo que todos experimentamos a diario.
A: Claro, pero la clave está en gestionarlas conscientemente.
B: ¿Por qué?
A: Porque si no, se convierten en un obstáculo para nuestro bienestar.
B: Entiendo, entonces empecemos por lo básico.
A: Vale. ¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?
B: Bueno, dispénsame. Recuerda que nuestro cuerpo está programado para la supervivencia.
A: Una herencia de nuestros ancestros.
B: Exacto. Que se enfrentaban a peligros constantemente.
A: Ante una amenaza, ya sea real o imaginaria, nuestro cuerpo se pone en modo alerta.
B: Se activa una cascada de hormonas del estrés.
A: Como la adrenalina.
B: Y el cortisol.
A: Que preparan al cuerpo para luchar o huir.
B: Es como si tuviéramos una alarma interna que se dispara a la mínima señal de peligro.
A: Y en el pasado, esta respuesta era vital para sobrevivir a un ataque de un depredador, por ejemplo.
B: El problema es que hoy en día, esa alarma está sonando constantemente.
A: Por el trabajo, las relaciones, las noticias.
B: Exacto. Nuestro cuerpo no distingue entre una amenaza real.
A: Un atasco en la carretera, por ejemplo.
B: Responde con la misma intensidad, liberando esa cascada de hormonas.
A: Y ahí surge el problema.
B: ¿Y cómo se relaciona esto con la adicción a las emociones negativas?
A: Pues al estar expuesto a este cóctel químico de hormonas del estrés de forma repetida, nuestro cuerpo acaba acostumbrándose.
B: Se vuelve adicto.
A: Exacto. Aunque la amenaza original desaparezca, el cuerpo sigue anhelando esa sensación.
B: Como si nos engancháramos a la sensación de alerta, aunque no haya un peligro real.
A: Como cualquier adicción, nos limita.
B: Dispenza lo explica con la historia de Ana.
A: Recuerda.
B: Sí, aparece en el capítulo anterior. El estrés prolongado la llevó a desarrollar una enfermedad grave.
A: Su cuerpo estaba atrapado en un ciclo de negatividad, alimentándose de esas mismas emociones una y otra vez.
B: Un claro ejemplo de cómo la adicción nos mantiene atados al pasado, impidiéndonos avanzar.
A: En lugar de usar nuestra energía para construir algo nuevo, la malgastamos en alimentar esos patrones de estrés y negatividad.
B: Y lo más fascinante es que Dispenza no se limita al aspecto fisiológico.
A: No. Establece una conexión entre nuestra energía, nuestras emociones y el mundo que nos rodea.
B: ¿A qué te refieres?
A: Dispenza compara a los átomos unidos por energía con los seres humanos unidos por emociones compartidas.
B: Interesante.
A: Al igual que los átomos se unen a través de enlaces energéticos, nosotros nos vinculamos a personas, lugares y situaciones a través de nuestras emociones.
B: Es una idea muy interesante. Entonces, si experimentamos emociones negativas de forma repetida en un lugar, con ciertas personas, nuestra energía queda ligada a esas experiencias.
A: Nuestra energía se enreda con todo aquello que experimentamos.
B: Y si esas experiencias están cargadas de miedo, ira o resentimiento, nuestra capacidad de crear una realidad diferente se ve limitada.
A: Como si estuviéramos anclados a esas emociones y a los lugares donde las experimentamos.
B: Nuestra energía queda atrapada en el pasado, en esos patrones de negatividad.
A: Exacto. Entonces, ¿cómo podemos liberarnos de esas ataduras?
B: Buena pregunta.
A: Y reclamar nuestro poder creativo.
B: Ahí es donde entra en juego la meditación, la herramienta para romper esas cadenas energéticas y liberarnos.
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— Pueden Decretar y Pensar en Todo lo que se Merecen
*️⃣ Pero no conseguirán resultados significativos, en tanto no cambien su energía, porque el cambio solo se produce cuando los pensamientos y el estado emocional del cuerpo están en consonancia con sus deseos.
*️⃣ Podrían repetir la afirmación —yo merezco lo mejor de lo mejor, no tengo miedo, soy abundante, soy digno— hasta quedarse afónicos, pero si lo que están sintiendo es miedo, ira, frustración, ansiedad o cualquier otra emoción con respecto a una situación cada vez que son confrontados, sus pensamientos y deseos no pasarán de su cabeza. Y eso implica que no están enviando al cuerpo, (ni a sus células, ni al universo) las indicaciones que necesitan para crear un nueva condición o destino en base a su nuevo estado del ser.
*️⃣ En ausencia del sentimiento, existe una desconexión entre el cerebro y el cuerpo, entre la idea de salud y el sentimiento de salud, entre su mente y sus deseos, y no podrán incorporar ese nuevo estado del ser a su realidad.
*️⃣ Solo cuando transforman su energía, es que son capaces de conseguir resultados consistentes.
*️⃣ Así que no se trata de merecer algo, sino de ser coherentes —energéticamente hablando—, con todo eso que deseamos atraer para que se manifieste en nuestra experiencia.
*️⃣ El universo no te premia ni te castiga. Sólo réplica o amplifica la energía que tú le envías. Tu cuerpo suele somatizar las enfermedades que produjiste con tu forma de pensarte y de sentirte emocionalmente. Si piensas que eres una victima, si lo eres, pero tan solo de tu ignorancia e inconsciencia.
*️⃣ Por eso es importante que "Dejes de Ser Tú". Que te salgas de esa personalidad dramática, reactiva y victimizada que se conflictúa habitualmente por decenas de cosas o situaciones que desafían a su ego herido o demasiado inflado.
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— Cuando las Hormonas del Estrés Toman el Mando
• Desde un punto de vista científico, vivir con estrés equivale a vivir bajo mínimos.
• Cuando percibimos la presencia de una circunstancia estresante que nos amenaza en algún sentido (cuyas consecuencias no podemos predecir ni controlar), un sistema nervioso primitivo, el sistema nervioso simpático, se pone en marcha y el cuerpo moviliza una cantidad enorme de energía en respuesta al factor estresante.
• A nivel fisiológico, el cuerpo dispone al momento de los recursos que va a necesitar para afrontar un peligro inminente.
• Las pupilas se dilatan para que podamos ver mejor; el ritmo cardíaco y la respiración se aceleran para que podamos correr, luchar o escondernos; el organismo libera glucosa al torrente sanguíneo con el fin de que nuestras células dispongan de más energía y la sangre se desplaza de los órganos internos a las extremidades para que podamos movemos con rapidez, de ser necesario.
• El sistema inmunitario se dispara y luego decae, según la adrenalina y el cortisol inundan los músculos con el fin de proveerlos de la descarga de energía que necesitan para escapar o eludir al estresor.
• La circulación abandona el cerebro anterior, nuestro cerebro racional, para dirigirse al cerebro posterior, de modo que perdemos capacidad de pensar creativamente a la par que se activan nuestros instintos para que podamos reaccionar con celeridad.
• A corto plazo, todos los organismos pueden tolerar las condiciones adversas que requieren luchar, esconderse o huir de un estresor inminente. Estamos diseñados para soportar breves descargas de angustia como ésas (sin perjuicio para nuestra salud).
• Cuando el peligro ha cesado, el cuerpo acostumbra a volver a la normalidad en cuestión de horas, durante las cuales recupera sus niveles de energía normales y retoma sus recursos vitales.
• Sin embargo, cuando el factor de estrés no cesa, el cuerpo jamás recupera el equilibrio. En realidad, ningún organismo de la naturaleza soporta vivir en condiciones de emergencia durante largos periodos ( sin padecer las consecuencias).
• Como nuestro cerebro es grande, los seres humanos poseemos la capacidad de cavilar sobre nuestros problemas, revivir situaciones del pasado e incluso prever catástrofes futuras; todo lo cual desencadena una cascada de reacciones químicas relacionadas con el estrés.
• Nos basta recordar un episodio perturbador del ayer o tratar de controlar un mañana impredecible para provocar grandes desequilibrios fisiológicos en el cerebro y el organismo.
• Desde un punto de vista científico, vivir con estrés equivale a vivir bajo mínimos.
• Cuando percibimos la presencia de una circunstancia estresante que nos amenaza en algún sentido (cuyas consecuencias no podemos predecir ni controlar), un sistema nervioso primitivo, el sistema nervioso simpático, se pone en marcha y el cuerpo moviliza una cantidad enorme de energía en respuesta al factor estresante.
• A nivel fisiológico, el cuerpo dispone al momento de los recursos que va a necesitar para afrontar un peligro inminente.
• Las pupilas se dilatan para que podamos ver mejor; el ritmo cardíaco y la respiración se aceleran para que podamos correr, luchar o escondernos; el organismo libera glucosa al torrente sanguíneo con el fin de que nuestras células dispongan de más energía y la sangre se desplaza de los órganos internos a las extremidades para que podamos movemos con rapidez, de ser necesario.
• El sistema inmunitario se dispara y luego decae, según la adrenalina y el cortisol inundan los músculos con el fin de proveerlos de la descarga de energía que necesitan para escapar o eludir al estresor.
• La circulación abandona el cerebro anterior, nuestro cerebro racional, para dirigirse al cerebro posterior, de modo que perdemos capacidad de pensar creativamente a la par que se activan nuestros instintos para que podamos reaccionar con celeridad.
• A corto plazo, todos los organismos pueden tolerar las condiciones adversas que requieren luchar, esconderse o huir de un estresor inminente. Estamos diseñados para soportar breves descargas de angustia como ésas (sin perjuicio para nuestra salud).
• Cuando el peligro ha cesado, el cuerpo acostumbra a volver a la normalidad en cuestión de horas, durante las cuales recupera sus niveles de energía normales y retoma sus recursos vitales.
• Sin embargo, cuando el factor de estrés no cesa, el cuerpo jamás recupera el equilibrio. En realidad, ningún organismo de la naturaleza soporta vivir en condiciones de emergencia durante largos periodos ( sin padecer las consecuencias).
• Como nuestro cerebro es grande, los seres humanos poseemos la capacidad de cavilar sobre nuestros problemas, revivir situaciones del pasado e incluso prever catástrofes futuras; todo lo cual desencadena una cascada de reacciones químicas relacionadas con el estrés.
• Nos basta recordar un episodio perturbador del ayer o tratar de controlar un mañana impredecible para provocar grandes desequilibrios fisiológicos en el cerebro y el organismo.
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— El Impacto de un Shock | A las tres y media de la tarde sonó el timbre. Cuando Anna abrió la puerta vio a dos policías plantados al otro lado.
—¿Es usted la señora Willems? —preguntó uno de los agentes. Cuando ella respondió afirmativamente, los policías le preguntaron si podían pasar para hablar con ella.
• Preocupada y un poco desconcertada, Anna los invitó a entrar. Y entonces le dieron la mala noticia: por la mañana, su marido había saltado de uno de los edificios más altos de la ciudad. Como era de esperar, la caída había sido fatal.
• Anna y sus dos hijos se sentaron, presas de un estupor paralizante y de incredulidad. Anna dejó de respirar un instante y, cuando pudo tomar aire, empezó a temblar de un modo incontrolable. Tuvo la sensación de que el tiempo se congelaba. Mientras sus hijos seguían allí sentados, en estado de shock. Anna intentó disimular su dolor y su estrés para no inquietarlos aún más.
• Una fuerte jaqueca se apoderó de ella súbitamente. Al mismo tiempo, notó un intenso calambre en el vientre. Se le tensaron el cuello y los hombros según su mente pasaba de un pensamiento a otro con frenesí. Anna había entrado en modo de supervivencia.
• A partir de ese día, Anna revivía mentalmente el traumático suceso a diario, una y otra vez. No se percataba de que su cuerpo desconocía la diferencia entre el acontecimiento original, que había provocado su reacción de estrés, y el recuerdo de éste, que le suscitaba las mismas emociones que la experiencia real.
• En cada ocasión, nocivas sustancias químicas inundaban su cerebro y su cuerpo, igual que si el desastre se estuviera repitiendo una y otra vez.
• De ahí que su mente no dejase de registrar el suceso en la memoria, y su cuerpo experimentaba esos agresivos procesos químicos a razón de unas cien veces al día.
• Al recordar la experiencia repetidamente, Anna estaba encadenando su cerebro y su cuerpo al pasado sin darse cuenta.
• Las emociones son consecuencias (o respuestas) químicas de experiencias pasadas. Según nuestros sentidos registran información procedente del entorno, grupos de neuronas se organizan en redes. Cuando crean una red, el cerebro fabrica un compuesto químico que viaja por el cuerpo. Ese compuesto es la emoción.
• Recordamos mejor los acontecimientos cuando evocamos cómo nos sentimos al experimentarlos.
• Cuanto más alto sea el coeficiente emocional de un suceso —ya sea positivo o negativo-, más profundo será el cambio de la química interna.
• En el instante en que reparamos en un cambio interno significativo, el cerebro presta atención al agente externo que ha generado ese cambio y registra las condiciones externas. A eso lo llamamos memoria (emocional).
• En consecuencia, el recuerdo de un acontecimiento puede quedar neurológicamente grabado en el cerebro y la escena se congela en nuestra materia gris, tal como le sucedió a Anna.
• La combinación de personas u objetos presentes en el momento en que se produce la experiencia estresante se inscribe en nuestra arquitectura neuronal como una imagen holográfica. Así se crean los recuerdos a largo plazo.
• En consecuencia, la experiencia se imprime en nuestros circuitos neuronales, mientras que la emoción se almacena en el cuerpo; y de ese modo el pasado deviene en nuestra anatomía.
• En otras palabras, cuando experimentamos un hecho traumático, tendemos a pensar, en términos neuronales, y a sentir en términos químicos, dentro de los límites de las emociones que nos generó el suceso, de modo que nuestro estado de consciencia —cómo pensamos y cómo nos sentimos — queda biológicamente atrapado en el pasado.
• Como imaginarás, Anna experimentaba un caudal de emociones negativas. Y ninguna de esas emociones se disipó con rapidez. Como Anna analizaba su vida inmersa en las emociones del pasado, sufría cada vez más.
• Como psicoterapeuta que era, podía comprender racional e intelectualmente lo que le estaba pasando, pero su sufrimiento era más poderoso que todos sus conocimientos.
—¿Es usted la señora Willems? —preguntó uno de los agentes. Cuando ella respondió afirmativamente, los policías le preguntaron si podían pasar para hablar con ella.
• Preocupada y un poco desconcertada, Anna los invitó a entrar. Y entonces le dieron la mala noticia: por la mañana, su marido había saltado de uno de los edificios más altos de la ciudad. Como era de esperar, la caída había sido fatal.
• Anna y sus dos hijos se sentaron, presas de un estupor paralizante y de incredulidad. Anna dejó de respirar un instante y, cuando pudo tomar aire, empezó a temblar de un modo incontrolable. Tuvo la sensación de que el tiempo se congelaba. Mientras sus hijos seguían allí sentados, en estado de shock. Anna intentó disimular su dolor y su estrés para no inquietarlos aún más.
• Una fuerte jaqueca se apoderó de ella súbitamente. Al mismo tiempo, notó un intenso calambre en el vientre. Se le tensaron el cuello y los hombros según su mente pasaba de un pensamiento a otro con frenesí. Anna había entrado en modo de supervivencia.
• A partir de ese día, Anna revivía mentalmente el traumático suceso a diario, una y otra vez. No se percataba de que su cuerpo desconocía la diferencia entre el acontecimiento original, que había provocado su reacción de estrés, y el recuerdo de éste, que le suscitaba las mismas emociones que la experiencia real.
• En cada ocasión, nocivas sustancias químicas inundaban su cerebro y su cuerpo, igual que si el desastre se estuviera repitiendo una y otra vez.
• De ahí que su mente no dejase de registrar el suceso en la memoria, y su cuerpo experimentaba esos agresivos procesos químicos a razón de unas cien veces al día.
• Al recordar la experiencia repetidamente, Anna estaba encadenando su cerebro y su cuerpo al pasado sin darse cuenta.
• Las emociones son consecuencias (o respuestas) químicas de experiencias pasadas. Según nuestros sentidos registran información procedente del entorno, grupos de neuronas se organizan en redes. Cuando crean una red, el cerebro fabrica un compuesto químico que viaja por el cuerpo. Ese compuesto es la emoción.
• Recordamos mejor los acontecimientos cuando evocamos cómo nos sentimos al experimentarlos.
• Cuanto más alto sea el coeficiente emocional de un suceso —ya sea positivo o negativo-, más profundo será el cambio de la química interna.
• En el instante en que reparamos en un cambio interno significativo, el cerebro presta atención al agente externo que ha generado ese cambio y registra las condiciones externas. A eso lo llamamos memoria (emocional).
• En consecuencia, el recuerdo de un acontecimiento puede quedar neurológicamente grabado en el cerebro y la escena se congela en nuestra materia gris, tal como le sucedió a Anna.
• La combinación de personas u objetos presentes en el momento en que se produce la experiencia estresante se inscribe en nuestra arquitectura neuronal como una imagen holográfica. Así se crean los recuerdos a largo plazo.
• En consecuencia, la experiencia se imprime en nuestros circuitos neuronales, mientras que la emoción se almacena en el cuerpo; y de ese modo el pasado deviene en nuestra anatomía.
• En otras palabras, cuando experimentamos un hecho traumático, tendemos a pensar, en términos neuronales, y a sentir en términos químicos, dentro de los límites de las emociones que nos generó el suceso, de modo que nuestro estado de consciencia —cómo pensamos y cómo nos sentimos — queda biológicamente atrapado en el pasado.
• Como imaginarás, Anna experimentaba un caudal de emociones negativas. Y ninguna de esas emociones se disipó con rapidez. Como Anna analizaba su vida inmersa en las emociones del pasado, sufría cada vez más.
• Como psicoterapeuta que era, podía comprender racional e intelectualmente lo que le estaba pasando, pero su sufrimiento era más poderoso que todos sus conocimientos.
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— El inicio de una Espiral Descendente
• Anna ya no podía trabajar y tuvo que pedir la baja laboral. En esa época descubrió que su marido, aun siendo un abogado de éxito, estaba experimentando graves dificultades financieras.
• Anna tendría que pagar deudas considerables de las que ni siquiera tenía conocimiento previo; y carecía del dinero para hacerlo. Como es natural, el estrés emocional, psicológico y mental que ya padecía se multiplicó.
• Los pensamientos de Anna devinieron un círculo vicioso en el que las mismas preguntas se repetían una y otra vez: ¿Cómo voy a cuidar de mis hijos?
• ¿Cómo superaremos este trauma y cómo afectará a nuestras vidas? ¿Por qué se marchó mi marido sin despedirse de mí?
• ¿Cómo es posible que no me diera cuenta de que era tan infeliz? ¿Le fallé como esposa?
• ¿Cómo pudo abandonarme con dos hijos, y cómo me las arreglaré para criarlos yo sola?
• Poco después, los juicios de valor se abrieron paso en su mente: «¡No debería haberse suicidado, sabiendo que me iba a dejar en medio de un desastre financiero! ¡Qué cobarde!
• ¿A quién se le ocurre privar a sus hijos de un padre?
• Le odio por no haber dejado una nota. Hay que ser muy mala persona para dejarme sola con dos hijos a los que criar.
• ¿No se le ocurrió pensar cómo nos iba a afectar su decisión?
• La carga emocional de todos esos pensamientos empeoró su salud aún más si cabe.
• Nueve meses más tarde, el 21 de marzo de 2008, Anna despertó paralizada de cintura para abajo. Pocas horas después estaba tumbada en el hospital, con una silla de ruedas junto a la cama. Le habían diagnosticado neuritis: inflamación del sistema nervioso periférico.
• Tras efectuar varias pruebas, los médicos no pudieron encontrar ninguna causa estructural que justificase su estado y concluyeron que debía de tratarse de un problema autoinmune.
• Su sistema inmunitario había atacado al sistema nervioso de la espina lumbar, rompiendo así la capa protectoras que recubren los nervios, lo que le había provocado parálisis en ambas piernas.
• Cuando la reacción de lucha o huida se desencadena en el sistema nervioso y permanece activa a causa del estrés crónico, el cuerpo recurre a todas sus reservas energéticas para afrontar la amenaza constante que percibe en el entorno exterior.
• En consecuencia, el cuerpo carece de energía para regenerarse y repararse en el entorno interior, lo que desequilibra el sistema inmunitario.
• Debido a su incesante conflicto interno, el sistema inmunitario de Anna había atacado a su cuerpo.
• Finalmente estaba expresando en el plano físico el dolor y el sufrimiento que experimentaba en el plano mental y por ende emocional.
• Resumiendo, Anna no podía mover el cuerpo porque no podía seguir adelante con su vida; se había quedado atascada en el pasado.
• A lo largo de las 6 semanas siguientes, los médicos trataron a Anna con grandes dosis de dexametasona intravenosa y otros corticoides para reducir la inflamación.
• A causa del estrés añadido y de los fármacos que le estaban administrando —que tienden a debilitar aún más el sistema inmunitario- contrajo también una agresiva infección bacteriana, que los médicos combatieron con antibióticos a mansalva.
• Transcurridos dos meses, Anna fue dada de alta. Podía desplazarse de un lado a otro, pero sólo con ayuda de muletas o un andador. Seguía sin notar la pierna izquierda y experimentaba grandes dificultades para permanecer de pie.
• No podía caminar con normalidad. Aunque dominaba un poco mejor los intestinos, no controlaba la orina.
• Como puedes imaginar, la nueva situación agravó los niveles de estrés de Anna, que ya estaban por las nubes. Su marido se había suicidado, apenas si podía trabajar para mantenerse a sí misma y a sus hijos, padecía una grave crisis financiera y había pasado dos meses en el hospital completamente paralizada. Su madre tuvo que mudarse a su casa para echarle una mano.
Continuación con la Historia de Anna
• Anna ya no podía trabajar y tuvo que pedir la baja laboral. En esa época descubrió que su marido, aun siendo un abogado de éxito, estaba experimentando graves dificultades financieras.
• Anna tendría que pagar deudas considerables de las que ni siquiera tenía conocimiento previo; y carecía del dinero para hacerlo. Como es natural, el estrés emocional, psicológico y mental que ya padecía se multiplicó.
• Los pensamientos de Anna devinieron un círculo vicioso en el que las mismas preguntas se repetían una y otra vez: ¿Cómo voy a cuidar de mis hijos?
• ¿Cómo superaremos este trauma y cómo afectará a nuestras vidas? ¿Por qué se marchó mi marido sin despedirse de mí?
• ¿Cómo es posible que no me diera cuenta de que era tan infeliz? ¿Le fallé como esposa?
• ¿Cómo pudo abandonarme con dos hijos, y cómo me las arreglaré para criarlos yo sola?
• Poco después, los juicios de valor se abrieron paso en su mente: «¡No debería haberse suicidado, sabiendo que me iba a dejar en medio de un desastre financiero! ¡Qué cobarde!
• ¿A quién se le ocurre privar a sus hijos de un padre?
• Le odio por no haber dejado una nota. Hay que ser muy mala persona para dejarme sola con dos hijos a los que criar.
• ¿No se le ocurrió pensar cómo nos iba a afectar su decisión?
• La carga emocional de todos esos pensamientos empeoró su salud aún más si cabe.
• Nueve meses más tarde, el 21 de marzo de 2008, Anna despertó paralizada de cintura para abajo. Pocas horas después estaba tumbada en el hospital, con una silla de ruedas junto a la cama. Le habían diagnosticado neuritis: inflamación del sistema nervioso periférico.
• Tras efectuar varias pruebas, los médicos no pudieron encontrar ninguna causa estructural que justificase su estado y concluyeron que debía de tratarse de un problema autoinmune.
• Su sistema inmunitario había atacado al sistema nervioso de la espina lumbar, rompiendo así la capa protectoras que recubren los nervios, lo que le había provocado parálisis en ambas piernas.
• Cuando la reacción de lucha o huida se desencadena en el sistema nervioso y permanece activa a causa del estrés crónico, el cuerpo recurre a todas sus reservas energéticas para afrontar la amenaza constante que percibe en el entorno exterior.
• En consecuencia, el cuerpo carece de energía para regenerarse y repararse en el entorno interior, lo que desequilibra el sistema inmunitario.
• Debido a su incesante conflicto interno, el sistema inmunitario de Anna había atacado a su cuerpo.
• Finalmente estaba expresando en el plano físico el dolor y el sufrimiento que experimentaba en el plano mental y por ende emocional.
• Resumiendo, Anna no podía mover el cuerpo porque no podía seguir adelante con su vida; se había quedado atascada en el pasado.
• A lo largo de las 6 semanas siguientes, los médicos trataron a Anna con grandes dosis de dexametasona intravenosa y otros corticoides para reducir la inflamación.
• A causa del estrés añadido y de los fármacos que le estaban administrando —que tienden a debilitar aún más el sistema inmunitario- contrajo también una agresiva infección bacteriana, que los médicos combatieron con antibióticos a mansalva.
• Transcurridos dos meses, Anna fue dada de alta. Podía desplazarse de un lado a otro, pero sólo con ayuda de muletas o un andador. Seguía sin notar la pierna izquierda y experimentaba grandes dificultades para permanecer de pie.
• No podía caminar con normalidad. Aunque dominaba un poco mejor los intestinos, no controlaba la orina.
• Como puedes imaginar, la nueva situación agravó los niveles de estrés de Anna, que ya estaban por las nubes. Su marido se había suicidado, apenas si podía trabajar para mantenerse a sí misma y a sus hijos, padecía una grave crisis financiera y había pasado dos meses en el hospital completamente paralizada. Su madre tuvo que mudarse a su casa para echarle una mano.
Continuación con la Historia de Anna
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— El inicio de una Espiral Descendente • Anna ya no podía trabajar y tuvo que pedir la baja laboral. En esa época descubrió que su marido, aun siendo un abogado de éxito, estaba experimentando graves dificultades financieras. • Anna tendría que…
— La Noche Oscura del Alma
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos años después de la muerte de su marido, le diagnosticaron una depresión clínica; así que empezó a tomar todavía más medicación.
• En consecuencia, los estados de ánimo de Anna oscilaban de la rabia a la tristeza pasando por el dolor, el sufrimiento, la impotencia y la frustración, cuando no el miedo y el odio más intensos.
• Como esas emociones influían en su conducta, su comportamiento se tornó un tanto irracional. Al principio se peleaba con todos aquellos que tenía cerca exceptuando a sus hijos. Pero luego empezó a discutir con su hija también.
• Mientras tanto, nuevos problemas físicos empezaron a manifestarse y el viaje de Anna se tornó aún más doloroso si cabe.
• Como consecuencia de otra enfermedad autoinmune llamada liquen plano erosivo, grandes ulceraciones se extendieron por las membranas mucosas de su boca y se propagaron a su esófago superior.
• Para tratar la dolencia, Anna se vio obligada a usar pomadas corticosteroides en la boca y a sumar más pastillas a la medicación diaria.
• Esos nuevos medicamentos inhibieron la producción de saliva. No podía tomar alimentos sólidos, así que perdió el apetito.
• Anna sufría tres tipos de estrés —físico, químico y emocional— al mismo tiempo.
• En 2010, Anna entabló una relación disfuncional con un hombre que la maltrataba a ella y a sus hijos mediante el abuso verbal, los juegos de poder y las amenazas constantes.
• La mujer perdió todo su dinero, el trabajo y cualquier sensación de seguridad. Cuando perdió la casa también, tuvo que mudarse a vivir con el maltratador.
• Los niveles de estrés de Anna seguían aumentando. Las ulceraciones se extendieron a otras membranas mucosas, incluida la vagina, el ano y todo el esófago.
• Su sistema inmunitario se había derrumbado y ahora padecía diversos problemas de piel, alergias alimentarias y problemas de peso.
• Empezó a experimentar dificultad para deglutir y acidez de estómago, así que le recetaron nuevos medicamentos.
• En octubre, Anna abrió una pequeña consulta de psicoterapia en su hogar. Sólo tenía fuerzas para atender a dos clientes al día, por la mañana, mientras sus hijos estaban en el colegio, y únicamente tres días a la semana.
• Por la tarde se sentía tan agotada y enferma que se tumbaba en la cama hasta el regreso de sus hijos.
• Intentaba atenderlos lo mejor que podía, pero no tenía energía y nunca se encontraba con ánimo para salir de casa. Anna apenas si veía a nadie. Carecía de vida social.
• Todas las Circunstancias de su vida y de su cuerpo le recordaban constantemente hasta qué punto era desgraciada.
• No podía pensar con claridad y le costaba concentrarse. Apenas si tenía vitalidad o energía para seguir viva.
• Al menor esfuerzo, su pulso excedía los doscientos latidos por minuto. Sudaba y jadeaba constantemente, y notaba un fuerte dolor en el pecho con regularidad.
• Anna estaba experimentando la más oscura noche del alma. Súbitamente, entendió por qué su marido se había quitado la vida. No estaba segura de poder soportarlo más y empezó a considerar la idea del suicidio. Nada puede ser peor que esto, pensaba.
• Y, pese a todo, su estado empeoró todavía más. En enero de 2011, el equipo médico le encontró un tumor junto a la boca del estómago y le diagnosticó cáncer esofágico.
• Como es natural, la noticia no hizo sino aumentar los niveles de estrés de Anna. Los médicos sugirieron una tanda rigurosa de quimioterapia.
• Nadie le preguntó por su estado emocional y mental; se limitaron a tratar los síntomas físicos. Sin embargo, el estrés de Anna estaba disparado y no había modo de frenarlo.
Continuación con la Historia de Anna
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos años después de la muerte de su marido, le diagnosticaron una depresión clínica; así que empezó a tomar todavía más medicación.
• En consecuencia, los estados de ánimo de Anna oscilaban de la rabia a la tristeza pasando por el dolor, el sufrimiento, la impotencia y la frustración, cuando no el miedo y el odio más intensos.
• Como esas emociones influían en su conducta, su comportamiento se tornó un tanto irracional. Al principio se peleaba con todos aquellos que tenía cerca exceptuando a sus hijos. Pero luego empezó a discutir con su hija también.
• Mientras tanto, nuevos problemas físicos empezaron a manifestarse y el viaje de Anna se tornó aún más doloroso si cabe.
• Como consecuencia de otra enfermedad autoinmune llamada liquen plano erosivo, grandes ulceraciones se extendieron por las membranas mucosas de su boca y se propagaron a su esófago superior.
• Para tratar la dolencia, Anna se vio obligada a usar pomadas corticosteroides en la boca y a sumar más pastillas a la medicación diaria.
• Esos nuevos medicamentos inhibieron la producción de saliva. No podía tomar alimentos sólidos, así que perdió el apetito.
• Anna sufría tres tipos de estrés —físico, químico y emocional— al mismo tiempo.
• En 2010, Anna entabló una relación disfuncional con un hombre que la maltrataba a ella y a sus hijos mediante el abuso verbal, los juegos de poder y las amenazas constantes.
• La mujer perdió todo su dinero, el trabajo y cualquier sensación de seguridad. Cuando perdió la casa también, tuvo que mudarse a vivir con el maltratador.
• Los niveles de estrés de Anna seguían aumentando. Las ulceraciones se extendieron a otras membranas mucosas, incluida la vagina, el ano y todo el esófago.
• Su sistema inmunitario se había derrumbado y ahora padecía diversos problemas de piel, alergias alimentarias y problemas de peso.
• Empezó a experimentar dificultad para deglutir y acidez de estómago, así que le recetaron nuevos medicamentos.
• En octubre, Anna abrió una pequeña consulta de psicoterapia en su hogar. Sólo tenía fuerzas para atender a dos clientes al día, por la mañana, mientras sus hijos estaban en el colegio, y únicamente tres días a la semana.
• Por la tarde se sentía tan agotada y enferma que se tumbaba en la cama hasta el regreso de sus hijos.
• Intentaba atenderlos lo mejor que podía, pero no tenía energía y nunca se encontraba con ánimo para salir de casa. Anna apenas si veía a nadie. Carecía de vida social.
• Todas las Circunstancias de su vida y de su cuerpo le recordaban constantemente hasta qué punto era desgraciada.
• No podía pensar con claridad y le costaba concentrarse. Apenas si tenía vitalidad o energía para seguir viva.
• Al menor esfuerzo, su pulso excedía los doscientos latidos por minuto. Sudaba y jadeaba constantemente, y notaba un fuerte dolor en el pecho con regularidad.
• Anna estaba experimentando la más oscura noche del alma. Súbitamente, entendió por qué su marido se había quitado la vida. No estaba segura de poder soportarlo más y empezó a considerar la idea del suicidio. Nada puede ser peor que esto, pensaba.
• Y, pese a todo, su estado empeoró todavía más. En enero de 2011, el equipo médico le encontró un tumor junto a la boca del estómago y le diagnosticó cáncer esofágico.
• Como es natural, la noticia no hizo sino aumentar los niveles de estrés de Anna. Los médicos sugirieron una tanda rigurosa de quimioterapia.
• Nadie le preguntó por su estado emocional y mental; se limitaron a tratar los síntomas físicos. Sin embargo, el estrés de Anna estaba disparado y no había modo de frenarlo.
Continuación con la Historia de Anna
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— La Noche Oscura del Alma
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos…
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos…
— Las Consecuencias de Mantener Altos Niveles de Estrés
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte shock o de un trauma, nunca llegan a superar las emociones asociadas, y tanto sus vidas como su salud se hacen añicos.
• Si una adicción es algo que se apodera de nosotros, podríamos concluir objetivamente que las personas como Anna se vuelven adictas a esas mismas emociones estresantes que las han enfermado.
• La subida de adrenalina y otras hormonas del estrés estimulan su cuerpo y su cerebro, lo que les proporciona una descarga de energía.'
• Con el tiempo, se vuelven adictas a esa descarga de compuestos químicos; y luego recurren a las personas y a las circunstancias que las rodean para reforzar su adicción a la emoción y así volver a activarla.
• Anna estaba empleando su situación de estrés para renovar la descarga de energía y, sin darse cuenta, se había vuelto emocionalmente adicta a la misma vida que tanto odiaba.
• La ciencia nos dice que el estrés crónico acaba por pulsar las teclas genéticas que provocan la enfermedad.
• Así pues, si Anna estaba desencadenando su propia reacción de estrés al pensar en sus problemas y en el pasado, sus mismos pensamientos la estaban enfermando.
• Y como las hormonas del estrés son tan poderosas, había desarrollado una adicción a sus propios pensamientos, los mismos que la llevaban a sentirse tan mal.
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
Continuación con la Historia de Anna
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte shock o de un trauma, nunca llegan a superar las emociones asociadas, y tanto sus vidas como su salud se hacen añicos.
• Si una adicción es algo que se apodera de nosotros, podríamos concluir objetivamente que las personas como Anna se vuelven adictas a esas mismas emociones estresantes que las han enfermado.
• La subida de adrenalina y otras hormonas del estrés estimulan su cuerpo y su cerebro, lo que les proporciona una descarga de energía.'
• Con el tiempo, se vuelven adictas a esa descarga de compuestos químicos; y luego recurren a las personas y a las circunstancias que las rodean para reforzar su adicción a la emoción y así volver a activarla.
• Anna estaba empleando su situación de estrés para renovar la descarga de energía y, sin darse cuenta, se había vuelto emocionalmente adicta a la misma vida que tanto odiaba.
• La ciencia nos dice que el estrés crónico acaba por pulsar las teclas genéticas que provocan la enfermedad.
• Así pues, si Anna estaba desencadenando su propia reacción de estrés al pensar en sus problemas y en el pasado, sus mismos pensamientos la estaban enfermando.
• Y como las hormonas del estrés son tan poderosas, había desarrollado una adicción a sus propios pensamientos, los mismos que la llevaban a sentirse tan mal.
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— Las Consecuencias de Mantener Altos Niveles de Estrés
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte…
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte…
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— El Punto de inflexión de Anna
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
• Anna se tomó su decisión de cambiar como una misión. En primer lugar decidió dejar todos los tratamientos al igual que los fármacos que tomaba para sus diversas enfermedades físicas, aunque no abandonó los antidepresivos.
• No informó a los médicos y a las enfermeras de que no volvería. Sencillamente, no se presentó a los controles. Nadie la llamó ni le preguntó por qué. Únicamente el médico de familia se puso en contacto con Anna para expresar su preocupación.
• Aquel frío día de invierno de febrero de 2011 en el que se derrumbó en el suelo llorando y pidiendo ayuda, Anna tomó la firme decisión de transformarse tanto a sí misma como su vida, y la intensidad de su determinación le otorgó un nivel de energía que permitió a su cuerpo responder a esa idea.
• Fue esa decisión de cambiar la que le proporcionó las fuerzas necesarias para alquilar una casa en la que vivir con sus hijas y dejar la relación destructiva en la que se había instalado.
• De algún modo, ese instante la redefinió. Supo que tenía que empezar de cero.
• Anna y yo nos conocimos un mes más tarde. Una de las pocas amigas que le quedaban le había reservado una plaza en una de mis charlas de los viernes.
• Su amiga le propuso un trato: si le gustaba la charla, se quedarían al taller que duraba todo el fin de semana.
• Anna aceptó. La primera vez que la vi, estaba sentada en una sala atestada, a la izquierda del pasillo exterior. Las muletas descansaban contra la pared, junto a su asiento.
• Como de costumbre, mi charla de esa noche se centraba en la capacidad de nuestros pensamientos y sentimientos para influir en el cuerpo y en la vida.
• Hablé de cómo nos enferman las sustancias químicas derivadas del estrés. Me referí a la neuroplasticidad, a la psiconeuroinmunología, a la epigenética, a la neuroendocrinología e incluso a la física cuántica.
• Trataré todos esos temas con más profundidad en otra parte del libro, pero, de momento, me conformo con que sepas que las más recientes investigaciones en esas ramas de la ciencia apuntan al poder de la posibilidad.
• Esa noche, rebosante de inspiración, Anna pensó: Si yo he creado la vida que tengo ahora mismo, incluida la parálisis, la depresión, la debilidad de mi sistema inmunitario, las ulceraciones e incluso el cáncer, es posible que pueda revertirlo todo con la misma pasión con que lo creé.
• Y, con esa poderosa idea en mente, Anna decidió curarse.
*️⃣ Razonen Conmigo
*️⃣ Source It's Within You
*️⃣ No se trata de lo que quieres, sino en quien te conviertes.
*️⃣ ¿A Qué Me Dedico Principalmente?
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
• Anna se tomó su decisión de cambiar como una misión. En primer lugar decidió dejar todos los tratamientos al igual que los fármacos que tomaba para sus diversas enfermedades físicas, aunque no abandonó los antidepresivos.
• No informó a los médicos y a las enfermeras de que no volvería. Sencillamente, no se presentó a los controles. Nadie la llamó ni le preguntó por qué. Únicamente el médico de familia se puso en contacto con Anna para expresar su preocupación.
• Aquel frío día de invierno de febrero de 2011 en el que se derrumbó en el suelo llorando y pidiendo ayuda, Anna tomó la firme decisión de transformarse tanto a sí misma como su vida, y la intensidad de su determinación le otorgó un nivel de energía que permitió a su cuerpo responder a esa idea.
• Fue esa decisión de cambiar la que le proporcionó las fuerzas necesarias para alquilar una casa en la que vivir con sus hijas y dejar la relación destructiva en la que se había instalado.
• De algún modo, ese instante la redefinió. Supo que tenía que empezar de cero.
• Anna y yo nos conocimos un mes más tarde. Una de las pocas amigas que le quedaban le había reservado una plaza en una de mis charlas de los viernes.
• Su amiga le propuso un trato: si le gustaba la charla, se quedarían al taller que duraba todo el fin de semana.
• Anna aceptó. La primera vez que la vi, estaba sentada en una sala atestada, a la izquierda del pasillo exterior. Las muletas descansaban contra la pared, junto a su asiento.
• Como de costumbre, mi charla de esa noche se centraba en la capacidad de nuestros pensamientos y sentimientos para influir en el cuerpo y en la vida.
• Hablé de cómo nos enferman las sustancias químicas derivadas del estrés. Me referí a la neuroplasticidad, a la psiconeuroinmunología, a la epigenética, a la neuroendocrinología e incluso a la física cuántica.
• Trataré todos esos temas con más profundidad en otra parte del libro, pero, de momento, me conformo con que sepas que las más recientes investigaciones en esas ramas de la ciencia apuntan al poder de la posibilidad.
• Esa noche, rebosante de inspiración, Anna pensó: Si yo he creado la vida que tengo ahora mismo, incluida la parálisis, la depresión, la debilidad de mi sistema inmunitario, las ulceraciones e incluso el cáncer, es posible que pueda revertirlo todo con la misma pasión con que lo creé.
• Y, con esa poderosa idea en mente, Anna decidió curarse.
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— La Historia de Anna | Hola a todos, bienvenidos a una nueva inmersión profunda. Vamos a explorar una historia real impactante. Prepárense para adentrarnos en lo sobrenatural del Dr. Joe Dispenza y conocer a Ana, una psicoterapeuta de Ámsterdam que lo tenía todo hasta que la tragedia llamó a su puerta. La historia de Ana es un ejemplo de cómo el trauma no resuelto puede afectar nuestra salud.
Empecemos por el principio. Ana tenía una vida envidiable, ¿no? Era directora en una institución psiquiátrica, todo parecía perfecto.
—Exacto, pero un día dos policías le dieron la noticia: su marido se ha suicidado.
—¡Qué horror! Debió ser un golpe durísimo. ¿Cómo reaccionó?
—Lo primero fue el shock, la incredulidad.
—Normal. Pero enseguida el estrés se apoderó de ella. Dolores de cabeza, calambres, tensión constante. Su cuerpo estaba en alerta.
—Claro. Nadie está preparado para algo así.
—Y aquí está la clave de la historia de Ana. El trauma, si no se procesa, queda atrapado en el cuerpo. Ana revivía el evento constantemente. Para su sistema nervioso, era como volver a vivirlo una y otra vez.
—La mente se niega a aceptar la realidad.
—Exacto. Y cada vez, su cuerpo liberaba adrenalina, cortisol, hormonas del estrés, un círculo vicioso que graba el trauma en el cerebro y el cuerpo.
—Las consecuencias pueden ser devastadoras.
—¿Te refieres a que este estrés puede manifestarse en enfermedades?
—Sí. Y en el caso de Ana, así fue. Desarrolló un trastorno autoinmune que la dejó paralizada de cintura para abajo.
—Es increíble cómo la mente y el cuerpo están conectados.
—La ciencia lo confirma. Las emociones tienen una base física real. En el caso de Ana, el estrés crónico debilitó su sistema inmune. Su cuerpo empezó a atacarse a sí mismo.
—Y además tuvo que lidiar con las dificultades financieras tras la muerte de su marido.
—Claro, más estrés para su sistema inmune, parálisis, problemas económicos, una situación muy difícil. Y le diagnosticaron depresión clínica.
—Es normal, una respuesta común al trauma y al estrés crónico. El cuerpo y la mente, agotados, se rinden.
—Empezó a tomar antidepresivos, pero sus emociones seguían siendo una montaña rusa. Ira, tristeza, dolor.
—Y esas emociones afectaban a sus relaciones, incluso con su hija.
—A veces, la ira y la frustración nos separan de los demás.
—Y su salud física seguía empeorando. Desarrolló liquen plano erosivo, otra enfermedad autoinmune.
—Una enfermedad poco común, pero asociada al estrés y a un sistema inmune debilitado. El cuerpo se ataca a sí mismo.
—Y los medicamentos para las ulceraciones le causaban efectos secundarios, estrés físico, químico y emocional. Una situación terrible.
—Ana intentó abrir una consulta de psicoterapia en casa, pero su energía era limitada.
—Intentó seguir adelante. Quizás buscaba sanar sus propias heridas al ayudar a otros.
—Es posible. Pero la historia de Ana nos recuerda que a veces necesitamos ayuda para romper con el sufrimiento.
—Y esa ayuda no llegó como esperaba. Entró en una relación abusiva.
—Las relaciones abusivas son, por desgracia, muy comunes. Y las personas vulnerables son más propensas a ser víctimas.
—Es como si el dolor las atrajera.
—En el caso de Ana, esto la llevó a perderlo todo. Su dinero, su trabajo, su hogar. Se mudó con su abusador. Y el estrés se disparó.
—Las alteraciones se extendieron. Problemas digestivos, alergias, fluctuaciones de peso.
—El abuso es una forma de trauma. Sus efectos pueden ser devastadores.
—Su salud se deterioraba a pasos agigantados. Taquicardias, dolores en el pecho, falta de energía. Un espiral de dolor y desesperación.
—Es desgarrador. La historia de Ana nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de buscar ayuda ante la adversidad.
—La situación llegó al punto de que Ana pensó en el suicidio.
—Un punto crucial. La desesperación la llevó a considerar la muerte como única salida, pero su amor maternal la impulsó a luchar.
—Y entonces, en un momento de profunda desesperación, Ana se derrumbó y empezó a rezar.
—Un punto de inflexión.
Empecemos por el principio. Ana tenía una vida envidiable, ¿no? Era directora en una institución psiquiátrica, todo parecía perfecto.
—Exacto, pero un día dos policías le dieron la noticia: su marido se ha suicidado.
—¡Qué horror! Debió ser un golpe durísimo. ¿Cómo reaccionó?
—Lo primero fue el shock, la incredulidad.
—Normal. Pero enseguida el estrés se apoderó de ella. Dolores de cabeza, calambres, tensión constante. Su cuerpo estaba en alerta.
—Claro. Nadie está preparado para algo así.
—Y aquí está la clave de la historia de Ana. El trauma, si no se procesa, queda atrapado en el cuerpo. Ana revivía el evento constantemente. Para su sistema nervioso, era como volver a vivirlo una y otra vez.
—La mente se niega a aceptar la realidad.
—Exacto. Y cada vez, su cuerpo liberaba adrenalina, cortisol, hormonas del estrés, un círculo vicioso que graba el trauma en el cerebro y el cuerpo.
—Las consecuencias pueden ser devastadoras.
—¿Te refieres a que este estrés puede manifestarse en enfermedades?
—Sí. Y en el caso de Ana, así fue. Desarrolló un trastorno autoinmune que la dejó paralizada de cintura para abajo.
—Es increíble cómo la mente y el cuerpo están conectados.
—La ciencia lo confirma. Las emociones tienen una base física real. En el caso de Ana, el estrés crónico debilitó su sistema inmune. Su cuerpo empezó a atacarse a sí mismo.
—Y además tuvo que lidiar con las dificultades financieras tras la muerte de su marido.
—Claro, más estrés para su sistema inmune, parálisis, problemas económicos, una situación muy difícil. Y le diagnosticaron depresión clínica.
—Es normal, una respuesta común al trauma y al estrés crónico. El cuerpo y la mente, agotados, se rinden.
—Empezó a tomar antidepresivos, pero sus emociones seguían siendo una montaña rusa. Ira, tristeza, dolor.
—Y esas emociones afectaban a sus relaciones, incluso con su hija.
—A veces, la ira y la frustración nos separan de los demás.
—Y su salud física seguía empeorando. Desarrolló liquen plano erosivo, otra enfermedad autoinmune.
—Una enfermedad poco común, pero asociada al estrés y a un sistema inmune debilitado. El cuerpo se ataca a sí mismo.
—Y los medicamentos para las ulceraciones le causaban efectos secundarios, estrés físico, químico y emocional. Una situación terrible.
—Ana intentó abrir una consulta de psicoterapia en casa, pero su energía era limitada.
—Intentó seguir adelante. Quizás buscaba sanar sus propias heridas al ayudar a otros.
—Es posible. Pero la historia de Ana nos recuerda que a veces necesitamos ayuda para romper con el sufrimiento.
—Y esa ayuda no llegó como esperaba. Entró en una relación abusiva.
—Las relaciones abusivas son, por desgracia, muy comunes. Y las personas vulnerables son más propensas a ser víctimas.
—Es como si el dolor las atrajera.
—En el caso de Ana, esto la llevó a perderlo todo. Su dinero, su trabajo, su hogar. Se mudó con su abusador. Y el estrés se disparó.
—Las alteraciones se extendieron. Problemas digestivos, alergias, fluctuaciones de peso.
—El abuso es una forma de trauma. Sus efectos pueden ser devastadores.
—Su salud se deterioraba a pasos agigantados. Taquicardias, dolores en el pecho, falta de energía. Un espiral de dolor y desesperación.
—Es desgarrador. La historia de Ana nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de buscar ayuda ante la adversidad.
—La situación llegó al punto de que Ana pensó en el suicidio.
—Un punto crucial. La desesperación la llevó a considerar la muerte como única salida, pero su amor maternal la impulsó a luchar.
—Y entonces, en un momento de profunda desesperación, Ana se derrumbó y empezó a rezar.
—Un punto de inflexión.
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— El Cambio de Mentalidad | En ese momento de rendición, se abrió a la posibilidad de cambio. Su oración fue una expresión de su deseo de sanar.
—Sí, y la impulsó a tomar una decisión crucial. Dejar la relación y buscar un nuevo hogar.
—¡Qué valiente! Dejar esa relación tóxica fue el primer paso para romper con el sufrimiento.
—Totalmente. Al tomar esa decisión, Ana despertó a una nueva realidad. Pero los obstáculos seguían ahí: el cáncer, su salud, sus finanzas.
—Ese cambio de mentalidad fue fundamental. Ya no era una víctima, sino una guerrera.
—Sin duda. Y aquí es donde la historia de Ana se vuelve aún más fascinante. Pero eso te lo contaremos en la próxima parte de nuestra Inmersión Profunda.
—Ana, decidida a cambiar su vida. Dejar esa relación fue el primer paso. Como si hubiera accionado un interruptor. De víctima a guerrera, ¿no? Dispuesta a luchar.
—Sí. Y lo fascinante es cómo ese cambio afectó a su cuerpo. Antes, sus pensamientos negativos alimentaban el estrés, debilitaban su sistema inmune. Al decidir cambiar de mentalidad, rompió ese ciclo.
—La mente influye en nuestra salud.
—Pero los desafíos seguían ahí, ¿verdad? El cáncer, su salud, las finanzas.
—Cierto. No desaparecieron de repente. Pero su perspectiva cambió. Ya no se centraba en la enfermedad, sino en la posibilidad.
—¿Y cómo se tradujo eso en acciones?
—Ana complementó su tratamiento médico con un enfoque más holístico. Empezó a meditar, a visualizar, a practicar la gratitud.
—Interesante. Combinó medicina convencional con enfoques holísticos. Una decisión acertada.
—Sin duda. La medicina holística reconoce la conexión mente-cuerpo-espíritu. No se trata de rechazar la medicina tradicional, sino de complementarla.
—¿Y cómo le sentaron esas prácticas a Ana?
—Le ayudaron a reducir el estrés, a conectar con su fuerza interior, a ser más positiva. En vez de centrarse en el dolor, Ana se enfocó en sanar, en su potencial, en la gratitud. Transformó su mundo interior, creando un espacio mental para la sanación.
—Exacto. ¿Y ese cambio se reflejó en su cuerpo? Su sistema inmune se fortaleció, las ulceraciones empezaron a cicatrizar, su energía aumentó.
—Impresionante. Pero la quimioterapia seguía siendo dura.
—Claro. La primera sesión fue un desafío para Ana, pero en lugar de rendirse, la complementó con sus prácticas holísticas. No recibió el tratamiento de forma pasiva, sino que lo afrontó de forma activa, buscando herramientas para sobrellevarlo.
—Exacto. Ana entendió que la sanación es multidimensional. Debes abordar todos los aspectos, físico, mental, emocional, espiritual. Y esa estrategia le dio resultados. Su cuerpo respondió al tratamiento, su sistema inmune se fortaleció, su energía aumentó.
—La historia de Ana nos enseña que la mente tiene un poder inmenso sobre el cuerpo. Si cultivamos una mentalidad positiva, activamos la autocuración.
—Inspirador. ¿Cómo logró Ana mantener esa mentalidad positiva con tantas dificultades?
—Su secreto: conocimiento, comprensión y compromiso. Ana decidió enfocarse en lo positivo. Aprendió a dirigir su atención hacia lo que le daba fuerza, alejándose del miedo.
—Como si hubiera aprendido a domar su mente, ¿no? A elegir qué pensamientos alimentar.
—Exactamente. Ana comprendió que los pensamientos son energía. Si alimentaba a los negativos, perpetuaba su dolor. Decidió cultivar la gratitud, apreciando las pequeñas cosas, la alegría con sus hijas, la belleza de la vida. Esa gratitud le dio paz interior en los momentos difíciles.
—Sin duda. La gratitud es una herramienta poderosa. Nos ayuda a apreciar lo que tenemos, a enfocarnos en lo positivo, a sentirnos bien. Para Ana, fue clave en su sanación. Su historia es un testimonio del poder de la gratitud.
—Estoy de acuerdo. Ana nos demuestra que incluso en la adversidad podemos sanar y transformar nuestra vida. Una lección para todos. La historia de Ana nos invita a reflexionar sobre nuestros pensamientos, a cuestionar las creencias que nos limitan, y a cultivar una mentalidad que nos empodere.
—Pero aún hay más.
—Sí, y la impulsó a tomar una decisión crucial. Dejar la relación y buscar un nuevo hogar.
—¡Qué valiente! Dejar esa relación tóxica fue el primer paso para romper con el sufrimiento.
—Totalmente. Al tomar esa decisión, Ana despertó a una nueva realidad. Pero los obstáculos seguían ahí: el cáncer, su salud, sus finanzas.
—Ese cambio de mentalidad fue fundamental. Ya no era una víctima, sino una guerrera.
—Sin duda. Y aquí es donde la historia de Ana se vuelve aún más fascinante. Pero eso te lo contaremos en la próxima parte de nuestra Inmersión Profunda.
—Ana, decidida a cambiar su vida. Dejar esa relación fue el primer paso. Como si hubiera accionado un interruptor. De víctima a guerrera, ¿no? Dispuesta a luchar.
—Sí. Y lo fascinante es cómo ese cambio afectó a su cuerpo. Antes, sus pensamientos negativos alimentaban el estrés, debilitaban su sistema inmune. Al decidir cambiar de mentalidad, rompió ese ciclo.
—La mente influye en nuestra salud.
—Pero los desafíos seguían ahí, ¿verdad? El cáncer, su salud, las finanzas.
—Cierto. No desaparecieron de repente. Pero su perspectiva cambió. Ya no se centraba en la enfermedad, sino en la posibilidad.
—¿Y cómo se tradujo eso en acciones?
—Ana complementó su tratamiento médico con un enfoque más holístico. Empezó a meditar, a visualizar, a practicar la gratitud.
—Interesante. Combinó medicina convencional con enfoques holísticos. Una decisión acertada.
—Sin duda. La medicina holística reconoce la conexión mente-cuerpo-espíritu. No se trata de rechazar la medicina tradicional, sino de complementarla.
—¿Y cómo le sentaron esas prácticas a Ana?
—Le ayudaron a reducir el estrés, a conectar con su fuerza interior, a ser más positiva. En vez de centrarse en el dolor, Ana se enfocó en sanar, en su potencial, en la gratitud. Transformó su mundo interior, creando un espacio mental para la sanación.
—Exacto. ¿Y ese cambio se reflejó en su cuerpo? Su sistema inmune se fortaleció, las ulceraciones empezaron a cicatrizar, su energía aumentó.
—Impresionante. Pero la quimioterapia seguía siendo dura.
—Claro. La primera sesión fue un desafío para Ana, pero en lugar de rendirse, la complementó con sus prácticas holísticas. No recibió el tratamiento de forma pasiva, sino que lo afrontó de forma activa, buscando herramientas para sobrellevarlo.
—Exacto. Ana entendió que la sanación es multidimensional. Debes abordar todos los aspectos, físico, mental, emocional, espiritual. Y esa estrategia le dio resultados. Su cuerpo respondió al tratamiento, su sistema inmune se fortaleció, su energía aumentó.
—La historia de Ana nos enseña que la mente tiene un poder inmenso sobre el cuerpo. Si cultivamos una mentalidad positiva, activamos la autocuración.
—Inspirador. ¿Cómo logró Ana mantener esa mentalidad positiva con tantas dificultades?
—Su secreto: conocimiento, comprensión y compromiso. Ana decidió enfocarse en lo positivo. Aprendió a dirigir su atención hacia lo que le daba fuerza, alejándose del miedo.
—Como si hubiera aprendido a domar su mente, ¿no? A elegir qué pensamientos alimentar.
—Exactamente. Ana comprendió que los pensamientos son energía. Si alimentaba a los negativos, perpetuaba su dolor. Decidió cultivar la gratitud, apreciando las pequeñas cosas, la alegría con sus hijas, la belleza de la vida. Esa gratitud le dio paz interior en los momentos difíciles.
—Sin duda. La gratitud es una herramienta poderosa. Nos ayuda a apreciar lo que tenemos, a enfocarnos en lo positivo, a sentirnos bien. Para Ana, fue clave en su sanación. Su historia es un testimonio del poder de la gratitud.
—Estoy de acuerdo. Ana nos demuestra que incluso en la adversidad podemos sanar y transformar nuestra vida. Una lección para todos. La historia de Ana nos invita a reflexionar sobre nuestros pensamientos, a cuestionar las creencias que nos limitan, y a cultivar una mentalidad que nos empodere.
—Pero aún hay más.
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— La verdadera sanación implica una transformación profunda, un cambio de perspectiva para liberarse del sufrimiento.
—Una idea poderosa. ¿Y cómo lo hizo? ¿Qué pasos concretos dio?
—Trabajo constante y disciplina. Meditación, visualización, gratitud, estudio de filosofías y técnicas de desarrollo personal.
• Abrazo un proceso de autoexploración y no se dejo engañar por las soluciones rápidas con sus promesas banales.
• Entendía que el cambio que le convenía promover tenía que ser a nivel estructural, con el fin de cambiar esa forma de percibirse e interpretar lo que le sucedió o pudiera seguir ocurriendo en el presente.
• incluso si esto no fuera favorable, para nunca más caer y ahogarse en la postura de la victima. Algo que por muchos años fomento, generando con esto elevados y crónicos niveles de estrés con catastróficas consecuencias para su salud y bienestar en general.
—Admirable su determinación. No se rindió. Usó la adversidad para crecer. Ana entendió que la sanación es un viaje. Un viaje que requiere compromiso, paciencia y conexión consigo misma.
• Inmediatamente después de participar en su primer taller, empezó a meditar dos veces al día. Como es natural, sentarse a meditar le resultaba complicado al principio. Tuvo que vencer muchas dudas, y algunos días no se encontraba bien, ni mental ni físicamente; pero meditaba de todos modos. También tenía mucho miedo.
• Cuando el médico de familia llamó para saber por qué Anna había dejado los tratamientos y la medicación, le dijo que era una ingenua y una boba y que no tardaría en empeorar y morir.
• Imagina la sensación que le provocó que una figura de autoridad le soltara algo así. A pesar de todo, Anna siguió meditando a diario y empezó a vencer sus miedos.
• A menudo se sentía abrumada por las cargas financieras, las necesidades de sus hijos y sus muchas limitaciones físicas, pero nunca usó esas circunstancias para zafarse del trabajo interior. Incluso asistió a cuatro talleres más ese mismo año.
• Según fue conectando consigo misma y transformando sus pensamientos inconscientes, sus hábitos automáticos y sus estados emocionales reflejos —que se habían grabado en su cerebro y controlaban emocionalmente su cuerpo—, Anna fue creyendo más y más en la posibilidad de un nuevo futuro que en el mismo pasado de siempre.
• Empleó la meditación, combinando una clara voluntad con una emoción elevada, para cambiar su estado de consciencia.
• Dejó de vivir biológicamente en el pasado para habitar en un flamante porvenir.
• Cada día, Anna procuraba finalizar la sesión de meditación siendo una persona distinta a la que la había comenzado; decidió no dejar de meditar hasta que su consciencia se hallase inmersa en un profundo amor por la vida.
• Para un materialista, que define la realidad a través de los sentidos, Anna no tenía ninguna razón tangible para amar la vida; estaba deprimida, era una viuda con dos hijos a su cargo y endeudada hasta las cejas, tenía cáncer, sufría parálisis y úlceras en las membranas mucosas, y su calidad de vida, sin pareja ni compañero significativo, ni apenas energía para atender a sus hijos, dejaba mucho que desear.
• Pero gracias a la meditación Anna descubrió que podía mostrarle a su cuerpo, en el plano emocional, cómo se iba a sentir en el futuro antes de vivir la experiencia real.
• Tenía presente, que ni su cuerpo ni su mente inconsciente conocían la diferencia entre el suceso real y ese que ella imaginaba y abrigaba emocionalmente.
• También sabía, gracias a lo que había aprendido sobre epigenética, que emociones tan elevadas como el amor, la dicha, la gratitud, la inspiración, la compasión y la libertad podían estimular nuevos genes capaces de crear proteínas sanas que influyeran en la estructura y el funcionamiento de su cuerpo.
• Era muy consciente de que si los compuestos químicos del estrés habían activado genes perjudiciales, sólo tenía que acoger esas emociones sublimes con más pasión que las estresantes para activar genes distintos y transformar su salud.
—Una idea poderosa. ¿Y cómo lo hizo? ¿Qué pasos concretos dio?
—Trabajo constante y disciplina. Meditación, visualización, gratitud, estudio de filosofías y técnicas de desarrollo personal.
• Abrazo un proceso de autoexploración y no se dejo engañar por las soluciones rápidas con sus promesas banales.
• Entendía que el cambio que le convenía promover tenía que ser a nivel estructural, con el fin de cambiar esa forma de percibirse e interpretar lo que le sucedió o pudiera seguir ocurriendo en el presente.
• incluso si esto no fuera favorable, para nunca más caer y ahogarse en la postura de la victima. Algo que por muchos años fomento, generando con esto elevados y crónicos niveles de estrés con catastróficas consecuencias para su salud y bienestar en general.
—Admirable su determinación. No se rindió. Usó la adversidad para crecer. Ana entendió que la sanación es un viaje. Un viaje que requiere compromiso, paciencia y conexión consigo misma.
• Inmediatamente después de participar en su primer taller, empezó a meditar dos veces al día. Como es natural, sentarse a meditar le resultaba complicado al principio. Tuvo que vencer muchas dudas, y algunos días no se encontraba bien, ni mental ni físicamente; pero meditaba de todos modos. También tenía mucho miedo.
• Cuando el médico de familia llamó para saber por qué Anna había dejado los tratamientos y la medicación, le dijo que era una ingenua y una boba y que no tardaría en empeorar y morir.
• Imagina la sensación que le provocó que una figura de autoridad le soltara algo así. A pesar de todo, Anna siguió meditando a diario y empezó a vencer sus miedos.
• A menudo se sentía abrumada por las cargas financieras, las necesidades de sus hijos y sus muchas limitaciones físicas, pero nunca usó esas circunstancias para zafarse del trabajo interior. Incluso asistió a cuatro talleres más ese mismo año.
• Según fue conectando consigo misma y transformando sus pensamientos inconscientes, sus hábitos automáticos y sus estados emocionales reflejos —que se habían grabado en su cerebro y controlaban emocionalmente su cuerpo—, Anna fue creyendo más y más en la posibilidad de un nuevo futuro que en el mismo pasado de siempre.
• Empleó la meditación, combinando una clara voluntad con una emoción elevada, para cambiar su estado de consciencia.
• Dejó de vivir biológicamente en el pasado para habitar en un flamante porvenir.
• Cada día, Anna procuraba finalizar la sesión de meditación siendo una persona distinta a la que la había comenzado; decidió no dejar de meditar hasta que su consciencia se hallase inmersa en un profundo amor por la vida.
• Para un materialista, que define la realidad a través de los sentidos, Anna no tenía ninguna razón tangible para amar la vida; estaba deprimida, era una viuda con dos hijos a su cargo y endeudada hasta las cejas, tenía cáncer, sufría parálisis y úlceras en las membranas mucosas, y su calidad de vida, sin pareja ni compañero significativo, ni apenas energía para atender a sus hijos, dejaba mucho que desear.
• Pero gracias a la meditación Anna descubrió que podía mostrarle a su cuerpo, en el plano emocional, cómo se iba a sentir en el futuro antes de vivir la experiencia real.
• Tenía presente, que ni su cuerpo ni su mente inconsciente conocían la diferencia entre el suceso real y ese que ella imaginaba y abrigaba emocionalmente.
• También sabía, gracias a lo que había aprendido sobre epigenética, que emociones tan elevadas como el amor, la dicha, la gratitud, la inspiración, la compasión y la libertad podían estimular nuevos genes capaces de crear proteínas sanas que influyeran en la estructura y el funcionamiento de su cuerpo.
• Era muy consciente de que si los compuestos químicos del estrés habían activado genes perjudiciales, sólo tenía que acoger esas emociones sublimes con más pasión que las estresantes para activar genes distintos y transformar su salud.
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— Nadie Cambia Hasta que Cambia su Energía | Y cuando cambias tu energía, cambias tu vida. No esperes que algo en tu vida cambie si tu entorno está controlando tus sentimientos y pensamientos. Si tu entorno controla cómo te sientes y piensas, lo que realmente estás diciendo es que esa persona está controlando tus sentimientos y pensamientos. Y eso significa que eres una víctima de tu entorno.
Bueno, dale la vuelta a eso y empieza a darte cuenta de que tus sentimientos y pensamientos crean tu entorno. Cuando comienzas a ver los efectos de ser la causa, vas a creer más que eres el creador de tu vida, y menos la víctima de tu vida. Y yo digo que cuanto más lo practicas, mejor te vuelves en ello.
*️⃣ Resumen
• La clave para transformar tu vida es cambiar tu energía interna, ya que esta influencia tus pensamientos y sentimientos.
• Si permites que tu entorno controle tus emociones, te conviertes en una víctima de él.
• Cambiar tu percepción para entender que tus sentimientos y pensamientos son los que crean tu entorno es vital.
• Cuando adoptas esta mentalidad, comienzas a ver los efectos positivos de ser la causa de tu realidad, fortaleciendo la creencia de que eres el creador de tu vida y no una víctima.
• Cuanto más practiques este enfoque, más habilidoso te volverás en controlar y dirigir tu propio destino.
*️⃣ Puntos Clave
• Cambio de la Energía Personal: Cambiar tu energía interna puede transformar tu vida porque tu energía interna moldea tu realidad externa.
• Vigilar la Influencia del Entorno: No dejes que tu entorno controle tus sentimientos y pensamientos.
• Auto-victimización: Si el entorno domina tus emociones, te conviertes en su víctima bajando con esto la frecuencia de tu energía.
• Creación del Entorno: Tus sentimientos y pensamientos moldean tu entorno y tu realidad.
• Mentalidad de Causa: Ver los efectos de ser la causa fortalece la creencia de que creas tu vida.
• Practicar el Enfoque: Cuanto más practicas este enfoque, mejor control tienes sobre tu destino.
Bueno, dale la vuelta a eso y empieza a darte cuenta de que tus sentimientos y pensamientos crean tu entorno. Cuando comienzas a ver los efectos de ser la causa, vas a creer más que eres el creador de tu vida, y menos la víctima de tu vida. Y yo digo que cuanto más lo practicas, mejor te vuelves en ello.
• La clave para transformar tu vida es cambiar tu energía interna, ya que esta influencia tus pensamientos y sentimientos.
• Si permites que tu entorno controle tus emociones, te conviertes en una víctima de él.
• Cambiar tu percepción para entender que tus sentimientos y pensamientos son los que crean tu entorno es vital.
• Cuando adoptas esta mentalidad, comienzas a ver los efectos positivos de ser la causa de tu realidad, fortaleciendo la creencia de que eres el creador de tu vida y no una víctima.
• Cuanto más practiques este enfoque, más habilidoso te volverás en controlar y dirigir tu propio destino.
• Cambio de la Energía Personal: Cambiar tu energía interna puede transformar tu vida porque tu energía interna moldea tu realidad externa.
• Vigilar la Influencia del Entorno: No dejes que tu entorno controle tus sentimientos y pensamientos.
• Auto-victimización: Si el entorno domina tus emociones, te conviertes en su víctima bajando con esto la frecuencia de tu energía.
• Creación del Entorno: Tus sentimientos y pensamientos moldean tu entorno y tu realidad.
• Mentalidad de Causa: Ver los efectos de ser la causa fortalece la creencia de que creas tu vida.
• Practicar el Enfoque: Cuanto más practicas este enfoque, mejor control tienes sobre tu destino.
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— Trabajar con la Duda | 9 abril 2024
• Me ha conmovido la respuesta a mis publicaciones recientes sobre cómo alinear tus pensamientos, sentimientos y comportamientos con tu misión en la vida, particularmente la idea de que tu práctica puede ser tu propósito.
• Esa búsqueda de un propósito superior ha llevado a una serie de conversaciones entre miembros de la comunidad sobre algo con lo que todos nos enfrentamos en este trabajo: la duda.
• Lo primero que quiero decirte es que la duda no es una señal de que estés haciendo algo mal o de que estés fallando en tu práctica.
• Recuerda: no existe el fracaso; todo es información. La duda nos surge a todos, incluyéndome a mí. Por eso, en las próximas dos o tres publicaciones, hablaremos sobre cuándo y por qué encontramos dudas y cómo trabajar con ellas.
— Tu Estado de Conciencia: Tu Nivel Mental
• Lo primero que debemos reconocer y comprender; es el nivel de conciencia (o inconsciencia) que lleva a la duda.
• ¿A qué nos referimos cuando hablamos de conciencia? Puedes descomponerlo así: la conciencia es la conciencia.
• La conciencia es prestar atención. Y prestar atención es notar hacia dónde diriges tu energía.
• Piensa en tu estado de conciencia como tu nivel mental.
• En otras palabras, ¿cómo de consciente eres? ¿A qué estás prestando atención? ¿Cómo estás reaccionando a tu entorno y circunstancias?
• ¿Te das cuenta a dónde va la mayor parte de tu energía?
• ¿Tus pensamientos y sentimientos mejoran o empeoran las cosas?
• ¿Qué tiene esto que ver con la duda?
• Digamos que estás en medio de una situación desafiante y luchas por encontrar una solución, pero aún estás en el mismo nivel mental que te llevó al desafío.
• Entonces, probablemente hagas lo que la mayoría de nosotros hemos sido programados para hacer en esas circunstancias.
• Te concentras aún más intensamente en el desafío, prestándole tu atención y, por lo tanto, tu energía.
• Y darle a algo tu energía, solo hace una cosa: la amplifica.
• Como consecuencia, el desafío se ha solidificado más en tu mundo como un problema.
• A medida que sientes las emociones asociadas con la circunstancia actual, le das cada vez más energía al problema.
• Te vuelves más frustrado; más ansioso; más resentido.
• Alimentas el estado emocional que condujo a los pensamientos que crearon el nivel mental particular, que te trajo a esta situación en primer lugar.
• Es muy importante recordar en estos momentos, que no se puede resolver un problema desde el mismo nivel mental que lo creó.
• Y la única manera de cambiar tu conciencia es cambiar tu energía. ¿Qué quiero decir con eso?
• Cambiar tu conciencia es tomar consciencia de que hay una posible solución o nueva realidad (pero si no te abres, no abra el cambio).
• Así que, si no cambias tu conciencia, limitarás tu conocimiento de esa posibilidad y seguirás alimentando la duda al concentrarte en tu problema, creando cada vez más distancia entre tú y la solución.
— El Nivel Mental que Te lleva a la Duda
• Para comprender mejor cómo tu nivel mental puede intensificar la duda, piensa en una situación desafiante de tu pasado, una en la que luchaste por encontrar una solución.
• Quizás se trataba de una condición de salud grave que estaba empeorando. O una circunstancia financiera difícil. Y digamos que fue una situación con la que luchaste durante mucho tiempo, o con la que te enfrentaste de manera familiar.
• Hiciste todo lo que tu pensaste que sabías que podría cambiarlo (aunque no fue así).
• Ahora, intenta identificar algunos pensamientos y sentimientos que te llevaron al nivel de conciencia que asociaste con esa experiencia.
• Tal vez tenías una vieja historia en tu cabeza sobre la carencia y activó sentimientos de que la abundancia estaba fuera de tu alcance.
• Tal vez pasaste horas en línea leyendo sobre un diagnóstico preocupante y te convenció de que no había esperanza de curación.
👉 Continuación
• Me ha conmovido la respuesta a mis publicaciones recientes sobre cómo alinear tus pensamientos, sentimientos y comportamientos con tu misión en la vida, particularmente la idea de que tu práctica puede ser tu propósito.
• Esa búsqueda de un propósito superior ha llevado a una serie de conversaciones entre miembros de la comunidad sobre algo con lo que todos nos enfrentamos en este trabajo: la duda.
• Lo primero que quiero decirte es que la duda no es una señal de que estés haciendo algo mal o de que estés fallando en tu práctica.
• Recuerda: no existe el fracaso; todo es información. La duda nos surge a todos, incluyéndome a mí. Por eso, en las próximas dos o tres publicaciones, hablaremos sobre cuándo y por qué encontramos dudas y cómo trabajar con ellas.
— Tu Estado de Conciencia: Tu Nivel Mental
• Lo primero que debemos reconocer y comprender; es el nivel de conciencia (o inconsciencia) que lleva a la duda.
• ¿A qué nos referimos cuando hablamos de conciencia? Puedes descomponerlo así: la conciencia es la conciencia.
• La conciencia es prestar atención. Y prestar atención es notar hacia dónde diriges tu energía.
• Piensa en tu estado de conciencia como tu nivel mental.
• En otras palabras, ¿cómo de consciente eres? ¿A qué estás prestando atención? ¿Cómo estás reaccionando a tu entorno y circunstancias?
• ¿Te das cuenta a dónde va la mayor parte de tu energía?
• ¿Tus pensamientos y sentimientos mejoran o empeoran las cosas?
• ¿Qué tiene esto que ver con la duda?
• Digamos que estás en medio de una situación desafiante y luchas por encontrar una solución, pero aún estás en el mismo nivel mental que te llevó al desafío.
• Entonces, probablemente hagas lo que la mayoría de nosotros hemos sido programados para hacer en esas circunstancias.
• Te concentras aún más intensamente en el desafío, prestándole tu atención y, por lo tanto, tu energía.
• Y darle a algo tu energía, solo hace una cosa: la amplifica.
• Como consecuencia, el desafío se ha solidificado más en tu mundo como un problema.
• A medida que sientes las emociones asociadas con la circunstancia actual, le das cada vez más energía al problema.
• Te vuelves más frustrado; más ansioso; más resentido.
• Alimentas el estado emocional que condujo a los pensamientos que crearon el nivel mental particular, que te trajo a esta situación en primer lugar.
• Es muy importante recordar en estos momentos, que no se puede resolver un problema desde el mismo nivel mental que lo creó.
• Y la única manera de cambiar tu conciencia es cambiar tu energía. ¿Qué quiero decir con eso?
• Cambiar tu conciencia es tomar consciencia de que hay una posible solución o nueva realidad (pero si no te abres, no abra el cambio).
• Así que, si no cambias tu conciencia, limitarás tu conocimiento de esa posibilidad y seguirás alimentando la duda al concentrarte en tu problema, creando cada vez más distancia entre tú y la solución.
— El Nivel Mental que Te lleva a la Duda
• Para comprender mejor cómo tu nivel mental puede intensificar la duda, piensa en una situación desafiante de tu pasado, una en la que luchaste por encontrar una solución.
• Quizás se trataba de una condición de salud grave que estaba empeorando. O una circunstancia financiera difícil. Y digamos que fue una situación con la que luchaste durante mucho tiempo, o con la que te enfrentaste de manera familiar.
• Hiciste todo lo que tu pensaste que sabías que podría cambiarlo (aunque no fue así).
• Ahora, intenta identificar algunos pensamientos y sentimientos que te llevaron al nivel de conciencia que asociaste con esa experiencia.
• Tal vez tenías una vieja historia en tu cabeza sobre la carencia y activó sentimientos de que la abundancia estaba fuera de tu alcance.
• Tal vez pasaste horas en línea leyendo sobre un diagnóstico preocupante y te convenció de que no había esperanza de curación.
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— Hemos Comprobado el Gran Poder que Posee Nuestra Mente para Cambiar Nuestra Biología y Permitirnos Recuperar la Salud o Transformar Nuestra Vida.
• Estamos en la era de la información y en la era de la información la ignorancia es una elección.
• Sabemos que a través de la meditación existe un efecto de la mente sobre el cuerpo.
• Sabemos que podemos medirlo y sabemos que la metodología que estamos usando nos permite repetirlo, cuantificarlo y hasta predecirlo.
• Source (la Fuente) es un documental que te permitirá saber más sobre los recursos que ya se encuentran dentro de ti, y que solo hace falta que los entiendas, que los desarrolles y aprendas a cómo usarlos correctamente.
• Joe Dispenza explora el potencial humano a través de la transformación de pensamientos y emociones automáticas.
• Su enfoque se centra en la neurociencia y la biología del cambio, enseñando prácticas que buscan reconfigurar hábitos mentales y emocionales para alcanzar estados de coherencia cerebral y cardíaca.
• Investigaciones recientes demuestran la capacidad de estas prácticas para influir en la salud física, como la regulación del sistema inmunológico y el potencial para tratar enfermedades graves.
• Dispenza sostiene que la meditación y la coherencia energética pueden reprogramar la biología y conducir a una curación sorprendente en numerosos casos.
• Su enfoque combina disciplinas científicas para empoderar a las personas en la creación de su propia realidad, avanzando hacia un estado de salud y bienestar óptimos.
• La conexión entre mente y cuerpo es fundamental, y estudios en profundidad con resonancia magnética funcional y análisis biológicos respaldan estos hallazgos.
*️⃣ Puntos Clave
• Transformación Meditativa: Se enseña a cambiar pensamientos automáticos para mejorar la coherencia cerebral y cardíaca, potenciando el bienestar físico y mental.
• Investigaciones Científicas: Estudios recientes han encontrado que la meditación puede mejorar la salud, como se muestra en la regulación del sistema inmunológico.
• Relación Mente-Cuerpo: La meditación puede reconfigurar la biología y promover la curación a través de cambios en el entorno interno, desligados de factores externos.
• Curaciones Inesperadas: Casos documentados de transformaciones físicas notables, como la regeneración de órganos o mejora de enfermedades incurables, siguiendo las prácticas de Dispenza.
• Interacción Científico-Espiritual: Integración de neurociencia y física cuántica para explicar y facilitar transformaciones personales y autoconciencia.
• Desafío a la Convención Médica: La eficacia de estos métodos cuestiona enfoques médicos tradicionales, ofreciendo una perspectiva alternativa para el tratamiento de enfermedades.
• Evidencias Biológicas: Muestras de sangre de meditadores han mostrado cambios biológicos medibles, como la producción de proteínas que bloquean infecciones virales.
🎥 Documental en Español
* Este es un Momento en la Historia
* La Ciencia de Tu Ser
* Estudios, Observaciones y Testimonios
* Más Testimonios y Conclusiones
• Estamos en la era de la información y en la era de la información la ignorancia es una elección.
• Sabemos que a través de la meditación existe un efecto de la mente sobre el cuerpo.
• Sabemos que podemos medirlo y sabemos que la metodología que estamos usando nos permite repetirlo, cuantificarlo y hasta predecirlo.
• Source (la Fuente) es un documental que te permitirá saber más sobre los recursos que ya se encuentran dentro de ti, y que solo hace falta que los entiendas, que los desarrolles y aprendas a cómo usarlos correctamente.
• Joe Dispenza explora el potencial humano a través de la transformación de pensamientos y emociones automáticas.
• Su enfoque se centra en la neurociencia y la biología del cambio, enseñando prácticas que buscan reconfigurar hábitos mentales y emocionales para alcanzar estados de coherencia cerebral y cardíaca.
• Investigaciones recientes demuestran la capacidad de estas prácticas para influir en la salud física, como la regulación del sistema inmunológico y el potencial para tratar enfermedades graves.
• Dispenza sostiene que la meditación y la coherencia energética pueden reprogramar la biología y conducir a una curación sorprendente en numerosos casos.
• Su enfoque combina disciplinas científicas para empoderar a las personas en la creación de su propia realidad, avanzando hacia un estado de salud y bienestar óptimos.
• La conexión entre mente y cuerpo es fundamental, y estudios en profundidad con resonancia magnética funcional y análisis biológicos respaldan estos hallazgos.
• Transformación Meditativa: Se enseña a cambiar pensamientos automáticos para mejorar la coherencia cerebral y cardíaca, potenciando el bienestar físico y mental.
• Investigaciones Científicas: Estudios recientes han encontrado que la meditación puede mejorar la salud, como se muestra en la regulación del sistema inmunológico.
• Relación Mente-Cuerpo: La meditación puede reconfigurar la biología y promover la curación a través de cambios en el entorno interno, desligados de factores externos.
• Curaciones Inesperadas: Casos documentados de transformaciones físicas notables, como la regeneración de órganos o mejora de enfermedades incurables, siguiendo las prácticas de Dispenza.
• Interacción Científico-Espiritual: Integración de neurociencia y física cuántica para explicar y facilitar transformaciones personales y autoconciencia.
• Desafío a la Convención Médica: La eficacia de estos métodos cuestiona enfoques médicos tradicionales, ofreciendo una perspectiva alternativa para el tratamiento de enfermedades.
• Evidencias Biológicas: Muestras de sangre de meditadores han mostrado cambios biológicos medibles, como la producción de proteínas que bloquean infecciones virales.
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— Hola a todos y bienvenidos al Momento de la Singularidad! Soy Andrew Wright, y hoy quiero compartirles un viaje muy especial que he tenido el privilegio de vivir desde hace más de una década.
Empecé a trabajar con el Dr. Joe Dispenza en 2013, y a lo largo de los años he ayudado a facilitar sus eventos, creando entornos que permiten a las personas entregarse por completo y experimentar otros estados de conciencia.
No solo he sido testigo de la transformación de miles de personas, sino que he visto cómo su trabajo se ha ido expandiendo, evolucionando, y transformando vidas.
Recuerdo cómo todo empezó, llevando sus experiencias personales y su vasto conocimiento científico al terreno de lo práctico. Combinó ambos mundos para que cada uno de nosotros pudiera crear su propia realidad.
A medida que su trabajo avanzaba, el Dr. Joe comenzó a querer medirlo todo, buscando entender con exactitud lo que estaba pasando dentro de cada persona.
Fue entonces cuando incorporamos mediciones de EEG para estudiar las ondas cerebrales y evaluamos la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Lo impactante fue que en los primeros estudios observamos que el 80% de los participantes experimentaban mejoras significativas en su actividad cerebral.
Entonces nos preguntamos: ¿qué sucedería si en vez de 4 días exploráramos en un retiro de 7 días?
Durante esos eventos, guiamos a las personas a través de meditaciones profundas y les enseñamos cómo funcionan su cerebro y su cuerpo, cómo interactúan en un proceso de transformación.
Introducimos técnicas de respiración específicas y meditaciones en diversas posturas: sentados, acostados, de pie e incluso caminando.
Y no solo eso, también realizamos sanaciones de coherencia, un espacio donde las personas experimentan la magia de alinear el corazón y la mente en un propósito común.
• Lo realmente fascinante, a medida que el Dr. Joe desarrollaba su modelo, fue descubrir el poder de la coherencia entre el corazón y el cerebro.
En uno de nuestros estudios, conocimos el trabajo de Harold Saxton Burr, un investigador de los años 40 que estudió campos electromagnéticos alrededor de organismos vivos.
Burr encontró que podía predecir ciertas condiciones de salud observando estos campos.
Por ejemplo, en su investigación con mujeres que tenían propensión al cáncer de útero, Burr observó patrones específicos en el campo electromagnético alrededor de sus órganos.
Lo asombroso es que había mujeres que aún no tenían cáncer, pero que presentaban ese patrón en su campo electromagnético, y todas ellas, eventualmente, desarrollaron la enfermedad.
• Fue una lección importante: la información está en el campo antes de manifestarse en la realidad física.
• Entonces, nos dijimos: tal vez hemos entendido esto al revés. Quizás no es la materia la que genera el campo, sino el campo, con su información, el que moldea la materia.
• Enseñamos a las personas a crear coherencia entre el corazón y el cerebro para crear desde el campo. Al cambiar su energía cambiando su nivel de conciencia cambia la información en el campo.
• Les mostramos cómo, al sentir genuinamente la emoción de lo que quieren manifestar antes de que suceda, pueden reducir la distancia entre el deseo y la experiencia.
• Es un proceso de creación desde el campo en lugar de la materia. Con esta conexión, pueden moverse entre puntos de conciencia y experimentar una transformación más rápida y profunda.
• Tradicionalmente, la meditación ha estado dividida en campos: la meditación religiosa, como la tibetana, o la meditación terapéutica, que ayuda a reducir el estrés. Pero lo que hacemos en los eventos del Dr. Joe es distinto.
Es una integración de ciencia y misticismo; un lenguaje contemporáneo donde la ciencia desmitifica lo místico.
Es increíble pensar en cómo combinamos física cuántica, neurociencia, neuroendocrinología, psiconeuroinmunología, epigenética y electromagnetismo.
• Toda esta información nos empodera para alcanzar un nivel de conciencia mayor, para convertirnos en los creadores de nuestra realidad.
Empecé a trabajar con el Dr. Joe Dispenza en 2013, y a lo largo de los años he ayudado a facilitar sus eventos, creando entornos que permiten a las personas entregarse por completo y experimentar otros estados de conciencia.
No solo he sido testigo de la transformación de miles de personas, sino que he visto cómo su trabajo se ha ido expandiendo, evolucionando, y transformando vidas.
Recuerdo cómo todo empezó, llevando sus experiencias personales y su vasto conocimiento científico al terreno de lo práctico. Combinó ambos mundos para que cada uno de nosotros pudiera crear su propia realidad.
A medida que su trabajo avanzaba, el Dr. Joe comenzó a querer medirlo todo, buscando entender con exactitud lo que estaba pasando dentro de cada persona.
Fue entonces cuando incorporamos mediciones de EEG para estudiar las ondas cerebrales y evaluamos la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Lo impactante fue que en los primeros estudios observamos que el 80% de los participantes experimentaban mejoras significativas en su actividad cerebral.
Entonces nos preguntamos: ¿qué sucedería si en vez de 4 días exploráramos en un retiro de 7 días?
Durante esos eventos, guiamos a las personas a través de meditaciones profundas y les enseñamos cómo funcionan su cerebro y su cuerpo, cómo interactúan en un proceso de transformación.
Introducimos técnicas de respiración específicas y meditaciones en diversas posturas: sentados, acostados, de pie e incluso caminando.
Y no solo eso, también realizamos sanaciones de coherencia, un espacio donde las personas experimentan la magia de alinear el corazón y la mente en un propósito común.
• Lo realmente fascinante, a medida que el Dr. Joe desarrollaba su modelo, fue descubrir el poder de la coherencia entre el corazón y el cerebro.
En uno de nuestros estudios, conocimos el trabajo de Harold Saxton Burr, un investigador de los años 40 que estudió campos electromagnéticos alrededor de organismos vivos.
Burr encontró que podía predecir ciertas condiciones de salud observando estos campos.
Por ejemplo, en su investigación con mujeres que tenían propensión al cáncer de útero, Burr observó patrones específicos en el campo electromagnético alrededor de sus órganos.
Lo asombroso es que había mujeres que aún no tenían cáncer, pero que presentaban ese patrón en su campo electromagnético, y todas ellas, eventualmente, desarrollaron la enfermedad.
• Fue una lección importante: la información está en el campo antes de manifestarse en la realidad física.
• Entonces, nos dijimos: tal vez hemos entendido esto al revés. Quizás no es la materia la que genera el campo, sino el campo, con su información, el que moldea la materia.
• Enseñamos a las personas a crear coherencia entre el corazón y el cerebro para crear desde el campo. Al cambiar su energía cambiando su nivel de conciencia cambia la información en el campo.
• Les mostramos cómo, al sentir genuinamente la emoción de lo que quieren manifestar antes de que suceda, pueden reducir la distancia entre el deseo y la experiencia.
• Es un proceso de creación desde el campo en lugar de la materia. Con esta conexión, pueden moverse entre puntos de conciencia y experimentar una transformación más rápida y profunda.
• Tradicionalmente, la meditación ha estado dividida en campos: la meditación religiosa, como la tibetana, o la meditación terapéutica, que ayuda a reducir el estrés. Pero lo que hacemos en los eventos del Dr. Joe es distinto.
Es una integración de ciencia y misticismo; un lenguaje contemporáneo donde la ciencia desmitifica lo místico.
Es increíble pensar en cómo combinamos física cuántica, neurociencia, neuroendocrinología, psiconeuroinmunología, epigenética y electromagnetismo.
• Toda esta información nos empodera para alcanzar un nivel de conciencia mayor, para convertirnos en los creadores de nuestra realidad.
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— Un Viaje de Transformación con el Dr. Joe Dispenza
Andrew Wright describe su experiencia trabajando con el Dr. Dispenza desde 2013, facilitando eventos que buscan generar estados alterados de consciencia. Destaca la evolución del trabajo del Dr. Dispenza, que comenzó con la aplicación práctica de sus experiencias personales y conocimientos científicos, para luego incorporar mediciones de EEG y variabilidad de la frecuencia cardíaca.
El Poder de la Coherencia Corazón-Cerebro:
Se menciona la importancia de la coherencia entre el corazón y el cerebro en el proceso de transformación. Se cita el trabajo de Harold Saxton Burr, quien demostró la influencia de los campos electromagnéticos en la salud. La premisa principal es que "la información está en el campo antes de manifestarse en la realidad física", sugiriendo que el campo moldea la materia.
"Quizás no es la materia la que genera el campo, sino el campo, con su información, el que moldea la materia."
La Meditación como Herramienta de Transformación:
En los retiros del Dr. Dispenza, se utilizan técnicas de meditación, respiración y sanaciones de coherencia para enseñar a las personas a crear desde el campo, sintiendo la emoción de lo que desean manifestar.
La Singularidad de la Propuesta:
El enfoque del Dr. Dispenza se diferencia de la meditación tradicional al integrar ciencia y misticismo, utilizando un lenguaje contemporáneo que desmitifica lo místico.
"Es una integración de ciencia y misticismo; un lenguaje contemporáneo donde la ciencia desmitifica lo místico."
Se combinan disciplinas como la física cuántica, neurociencia, neuroendocrinología, psiconeuroinmunología, epigenética y electromagnetismo para empoderar a las personas a alcanzar un nivel de conciencia superior y convertirse en creadores de su propia experiencia.
Creando Comunidad a Través del Conocimiento:
La fusión entre ciencia y espiritualidad crea comunidad, utilizando la ciencia como un puente que conecta a las personas sin importar sus creencias o culturas.
"Porque al final del día, el conocimiento es un puente que nos lleva a esa singularidad, a ese lugar donde todos estamos unidos por una misma energía y propósito."
En resumen, el texto nos invita a adentrarnos en el mundo de la transformación personal a través de la integración de la ciencia y la espiritualidad, utilizando técnicas que buscan la coherencia entre el corazón y el cerebro para crear nuestra propia realidad.
Andrew Wright describe su experiencia trabajando con el Dr. Dispenza desde 2013, facilitando eventos que buscan generar estados alterados de consciencia. Destaca la evolución del trabajo del Dr. Dispenza, que comenzó con la aplicación práctica de sus experiencias personales y conocimientos científicos, para luego incorporar mediciones de EEG y variabilidad de la frecuencia cardíaca.
El Poder de la Coherencia Corazón-Cerebro:
Se menciona la importancia de la coherencia entre el corazón y el cerebro en el proceso de transformación. Se cita el trabajo de Harold Saxton Burr, quien demostró la influencia de los campos electromagnéticos en la salud. La premisa principal es que "la información está en el campo antes de manifestarse en la realidad física", sugiriendo que el campo moldea la materia.
"Quizás no es la materia la que genera el campo, sino el campo, con su información, el que moldea la materia."
La Meditación como Herramienta de Transformación:
En los retiros del Dr. Dispenza, se utilizan técnicas de meditación, respiración y sanaciones de coherencia para enseñar a las personas a crear desde el campo, sintiendo la emoción de lo que desean manifestar.
La Singularidad de la Propuesta:
El enfoque del Dr. Dispenza se diferencia de la meditación tradicional al integrar ciencia y misticismo, utilizando un lenguaje contemporáneo que desmitifica lo místico.
"Es una integración de ciencia y misticismo; un lenguaje contemporáneo donde la ciencia desmitifica lo místico."
Se combinan disciplinas como la física cuántica, neurociencia, neuroendocrinología, psiconeuroinmunología, epigenética y electromagnetismo para empoderar a las personas a alcanzar un nivel de conciencia superior y convertirse en creadores de su propia experiencia.
Creando Comunidad a Través del Conocimiento:
La fusión entre ciencia y espiritualidad crea comunidad, utilizando la ciencia como un puente que conecta a las personas sin importar sus creencias o culturas.
"Porque al final del día, el conocimiento es un puente que nos lleva a esa singularidad, a ese lugar donde todos estamos unidos por una misma energía y propósito."
En resumen, el texto nos invita a adentrarnos en el mundo de la transformación personal a través de la integración de la ciencia y la espiritualidad, utilizando técnicas que buscan la coherencia entre el corazón y el cerebro para crear nuestra propia realidad.
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— Los Campos de la Vida por Harold Burr | El Dr. (1889-1973) fue un destacado neuroanatomista y profesor catedrático de anatomía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale.
• Es reconocido por sus investigaciones pioneras en el campo de la bioelectricidad y por proponer la existencia de los "campos de vida" o "L-fields", campos electromagnéticos que, según él, moldean y controlan el desarrollo y la salud de los organismos vivos.
• Inició una serie de experimentos con los que pretendía medir y caracterizar el campo biomagnético asociado a los organismos vivos.
• Burr creía firmemente que la vida no sólo presentaba propiedades electromagnéticas, sino que esas mismas propiedades eran, en sus palabras, el principio organizador que impedía que el tejido vivo cayera en un estado caótico.
• A lo que se refería Burr tiene que ver con el aura que rodea a todo ser vivo u objeto que posea existencia física. Esta Aura esta constituida por campos electromagnéticos que poseen información que le dan cohesión, soporte y forma a toda la materia en sus diversas organizaciones y estructuras.
• Aportó pruebas irrefutables de esta creencia tanto con sofisticadas mediciones eléctricas como siendo la primera persona en demostrar la hipótesis extraordinariamente significativa de que la aparición de una enfermedad física como el cáncer se produce tras un cambio medible en el campo eléctrico del organismo.
• Las mediciones electromagnéticas de Burr denotan la formación que poseía el autor en ingeniería eléctrica.
• Son de admirar los numerosos retos técnicos que Burr tuvo que superar para realizar mediciones eléctricas precisas de sistemas biológicos utilizando una tecnología que se consideraría primitiva para los estándares actuales.
• Los instrumentos ideados por Burr son extraordinarios para su época y rivalizan en genialidad pionera con las revolucionarias aportaciones de Burr a la comprensión científica de los principios organizadores que animan toda la vida.
Biografía y Trayectoria Académica:
• Nacimiento y formación: Nació el 18 de abril de 1889 en Lowell, Massachusetts. Estudió en la Sheffield Scientific School de Yale, donde obtuvo su Ph.B. en 1911. Posteriormente, completó su doctorado bajo la supervisión de Ross Granville Harrison en 1915.
• Carrera en Yale: Se unió al cuerpo docente de la Universidad de Yale en 1914 y permaneció allí hasta 1958, alcanzando el rango de profesor titular en 1929. Durante su carrera, publicó más de 90 artículos científicos, enfocándose en el desarrollo de las meninges y otros tejidos neurales.
Contribuciones Científicas:
• Teoría Electrodinámica de la Vida: En 1935, junto con F.S.C. Northrop, Burr propuso que los organismos vivos están influenciados por campos electromagnéticos que determinan su forma y función. Estos campos, denominados "L-fields", podrían medirse y mapearse utilizando voltímetros estándar.
• Aplicaciones Prácticas: Burr sugirió que la medición de los L-fields (Los Campos de la Vida) podría permitir la detección temprana de enfermedades, como el cáncer, antes de la aparición de síntomas clínicos. También exploró la relación entre estos campos y procesos fisiológicos como la ovulación y el crecimiento de plantas.
Publicaciones Destacadas:
• "The Electro-Dynamic Theory of Life" (1935): Artículo en el que Burr y Northrop presentan su teoría sobre los campos electromagnéticos en organismos vivos.
• "Blueprint for Immortality" (1972): Libro en el que Burr expone sus investigaciones sobre los L-fields y su impacto en la salud y el desarrollo de los seres vivos.
Legado: Aunque las teorías de Burr sobre los L-fields no fueron ampliamente aceptadas por la comunidad científica de su época, su trabajo sentó las bases para investigaciones posteriores en bioelectromagnetismo y medicina energética.
• Su enfoque interdisciplinario y su visión innovadora continúan siendo objeto de estudio y discusión en campos relacionados con la biología y la medicina alternativa.
• Es reconocido por sus investigaciones pioneras en el campo de la bioelectricidad y por proponer la existencia de los "campos de vida" o "L-fields", campos electromagnéticos que, según él, moldean y controlan el desarrollo y la salud de los organismos vivos.
• Inició una serie de experimentos con los que pretendía medir y caracterizar el campo biomagnético asociado a los organismos vivos.
• Burr creía firmemente que la vida no sólo presentaba propiedades electromagnéticas, sino que esas mismas propiedades eran, en sus palabras, el principio organizador que impedía que el tejido vivo cayera en un estado caótico.
• A lo que se refería Burr tiene que ver con el aura que rodea a todo ser vivo u objeto que posea existencia física. Esta Aura esta constituida por campos electromagnéticos que poseen información que le dan cohesión, soporte y forma a toda la materia en sus diversas organizaciones y estructuras.
• Aportó pruebas irrefutables de esta creencia tanto con sofisticadas mediciones eléctricas como siendo la primera persona en demostrar la hipótesis extraordinariamente significativa de que la aparición de una enfermedad física como el cáncer se produce tras un cambio medible en el campo eléctrico del organismo.
• Las mediciones electromagnéticas de Burr denotan la formación que poseía el autor en ingeniería eléctrica.
• Son de admirar los numerosos retos técnicos que Burr tuvo que superar para realizar mediciones eléctricas precisas de sistemas biológicos utilizando una tecnología que se consideraría primitiva para los estándares actuales.
• Los instrumentos ideados por Burr son extraordinarios para su época y rivalizan en genialidad pionera con las revolucionarias aportaciones de Burr a la comprensión científica de los principios organizadores que animan toda la vida.
Biografía y Trayectoria Académica:
• Nacimiento y formación: Nació el 18 de abril de 1889 en Lowell, Massachusetts. Estudió en la Sheffield Scientific School de Yale, donde obtuvo su Ph.B. en 1911. Posteriormente, completó su doctorado bajo la supervisión de Ross Granville Harrison en 1915.
• Carrera en Yale: Se unió al cuerpo docente de la Universidad de Yale en 1914 y permaneció allí hasta 1958, alcanzando el rango de profesor titular en 1929. Durante su carrera, publicó más de 90 artículos científicos, enfocándose en el desarrollo de las meninges y otros tejidos neurales.
Contribuciones Científicas:
• Teoría Electrodinámica de la Vida: En 1935, junto con F.S.C. Northrop, Burr propuso que los organismos vivos están influenciados por campos electromagnéticos que determinan su forma y función. Estos campos, denominados "L-fields", podrían medirse y mapearse utilizando voltímetros estándar.
• Aplicaciones Prácticas: Burr sugirió que la medición de los L-fields (Los Campos de la Vida) podría permitir la detección temprana de enfermedades, como el cáncer, antes de la aparición de síntomas clínicos. También exploró la relación entre estos campos y procesos fisiológicos como la ovulación y el crecimiento de plantas.
Publicaciones Destacadas:
• "The Electro-Dynamic Theory of Life" (1935): Artículo en el que Burr y Northrop presentan su teoría sobre los campos electromagnéticos en organismos vivos.
• "Blueprint for Immortality" (1972): Libro en el que Burr expone sus investigaciones sobre los L-fields y su impacto en la salud y el desarrollo de los seres vivos.
Legado: Aunque las teorías de Burr sobre los L-fields no fueron ampliamente aceptadas por la comunidad científica de su época, su trabajo sentó las bases para investigaciones posteriores en bioelectromagnetismo y medicina energética.
• Su enfoque interdisciplinario y su visión innovadora continúan siendo objeto de estudio y discusión en campos relacionados con la biología y la medicina alternativa.
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— ¿Qué Son y Cómo incidir Sobre los Campos Bioenergéticos para Recobrar la Salud?
• Uno de los más conocidos desarrolladores del campo bioenergético humano fue el Dr. Harol Saxton Burr, profesor de anatomía en la Facultad de Medicina de la renombrada Universidad de Yale, en los Estados Unidos. Junto a otros colegas médicos publicó en 1935 un estudio llamado “Electrodynamic Theory of Life”.
• En este estudio, el Dr. Burr teorizó sobre los L-Campos o campos de energía que se podían encontrar en toda la materia orgánica o ser vivo.
• Más tarde, en un libro de 1972 llamado “The Fields of Life: Our Links with the Universe” (Los Campos de la Vida: Nuestros Vínculos con el Universo), continuó explicando que estos campos vibratorios que eran señal de identidad de los organismos vivos, podían alterarse incidiendo sobre su correspondencia física, causando la enfermedad.
• Según este médico, si se recuperaba la normalidad del aspecto energético, se estimulaba la regeneración y la recuperación de la salud, siempre que no se hubiera llegado a un estado de irreversibilidad por destrucción de tejidos físicos.
• Ahora se sabe con el trabajo del Dr. Joe Dispenza, que hasta la destrucción de tejidos físicos puede revertirse, siempre y cuando se produzca un elevado nivel de coherencia en el campo electromagnético, que informa y que, por lo tanto, también controla la expresión genética en la materia.
• Este conocido médico en su tiempo llegó a la conclusión de que todo en el Universo está interconectado y que es posible incidir, a través de diversos mecanismos físicos o mentales sobre la realidad que nos rodea.
• El Dr. Burr, también desarrolló y utilizó algunos dispositivos para demostrar que era posible detectar alteraciones energéticas previas a la manifestación de la enfermedad física.
• Así era posible actuar tempranamente corrigiendo desórdenes para evitar que los problemas en el campo vibratorio terminasen por desarrollar dolencias de cualquier tipo.
• En el libro mencionado, el médico decía: “No es difícil imaginar cómo las preocupaciones relacionadas con el trabajo o la pareja puedan producir enfermedades como las úlceras”.
• Mostraba así la relación entre la mente alterada por el estrés o la ansiedad, es decir, simples pensamientos no físicos que pueden terminar por generar una alteración física.
• Igualmente ocurre al revés: personas afectadas de una enfermedad consiguen revertirla cuando cesa el estrés (el estado mental alterado) que las causa.
• La teoría radiónica defiende que es posible restaurar los campos vibratorios alterados para evitar que terminen por causar daños que llevan a la enfermedad. También actuar de la misma forma para corregir desórdenes que ya han producido dolencias.
• Con un equipo radiónico usted puede experimentar cómo se normaliza un estado mental alterado de forma sencilla y rápida. Siempre y cuando se entiendan y manejen correctamente los fundamentos de esta técnica. Por lo tanto, podría utilizarse para terapia general alternativa o la consecución de objetivos múltiples.
— Los Campos de la Vida por el Dr. Harol Saxton Burr
— La Bioenergía Humana por la Dra. Valerie Hunt
— El Campo de Energía Humana
— Nuestra Conexión con el Campo Energético
— El Campo Curativo
— La Bioenergía Humana por la Dra. Valerie Hunt
— Introducción a la Nueva Biología
— Sinopsis de "La Biología de la Creencia"
— Índice de "La Biología de la Creencia"
• Uno de los más conocidos desarrolladores del campo bioenergético humano fue el Dr. Harol Saxton Burr, profesor de anatomía en la Facultad de Medicina de la renombrada Universidad de Yale, en los Estados Unidos. Junto a otros colegas médicos publicó en 1935 un estudio llamado “Electrodynamic Theory of Life”.
• En este estudio, el Dr. Burr teorizó sobre los L-Campos o campos de energía que se podían encontrar en toda la materia orgánica o ser vivo.
• Más tarde, en un libro de 1972 llamado “The Fields of Life: Our Links with the Universe” (Los Campos de la Vida: Nuestros Vínculos con el Universo), continuó explicando que estos campos vibratorios que eran señal de identidad de los organismos vivos, podían alterarse incidiendo sobre su correspondencia física, causando la enfermedad.
• Según este médico, si se recuperaba la normalidad del aspecto energético, se estimulaba la regeneración y la recuperación de la salud, siempre que no se hubiera llegado a un estado de irreversibilidad por destrucción de tejidos físicos.
• Ahora se sabe con el trabajo del Dr. Joe Dispenza, que hasta la destrucción de tejidos físicos puede revertirse, siempre y cuando se produzca un elevado nivel de coherencia en el campo electromagnético, que informa y que, por lo tanto, también controla la expresión genética en la materia.
• Este conocido médico en su tiempo llegó a la conclusión de que todo en el Universo está interconectado y que es posible incidir, a través de diversos mecanismos físicos o mentales sobre la realidad que nos rodea.
• El Dr. Burr, también desarrolló y utilizó algunos dispositivos para demostrar que era posible detectar alteraciones energéticas previas a la manifestación de la enfermedad física.
• Así era posible actuar tempranamente corrigiendo desórdenes para evitar que los problemas en el campo vibratorio terminasen por desarrollar dolencias de cualquier tipo.
• En el libro mencionado, el médico decía: “No es difícil imaginar cómo las preocupaciones relacionadas con el trabajo o la pareja puedan producir enfermedades como las úlceras”.
• Mostraba así la relación entre la mente alterada por el estrés o la ansiedad, es decir, simples pensamientos no físicos que pueden terminar por generar una alteración física.
• Igualmente ocurre al revés: personas afectadas de una enfermedad consiguen revertirla cuando cesa el estrés (el estado mental alterado) que las causa.
• La teoría radiónica defiende que es posible restaurar los campos vibratorios alterados para evitar que terminen por causar daños que llevan a la enfermedad. También actuar de la misma forma para corregir desórdenes que ya han producido dolencias.
• Con un equipo radiónico usted puede experimentar cómo se normaliza un estado mental alterado de forma sencilla y rápida. Siempre y cuando se entiendan y manejen correctamente los fundamentos de esta técnica. Por lo tanto, podría utilizarse para terapia general alternativa o la consecución de objetivos múltiples.
— Los Campos de la Vida por el Dr. Harol Saxton Burr
— La Bioenergía Humana por la Dra. Valerie Hunt
— El Campo de Energía Humana
— Nuestra Conexión con el Campo Energético
— El Campo Curativo
— La Bioenergía Humana por la Dra. Valerie Hunt
— Introducción a la Nueva Biología
— Sinopsis de "La Biología de la Creencia"
— Índice de "La Biología de la Creencia"
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Si fuera humano y quisiera salir de "la Matrix,"
Esto lo entiendo como una metáfora que podríamos asociar con romper las ilusiones y limitaciones autoimpuestas o sociales.
Probablemente seguiría un camino de autoconocimiento y exploración de la conciencia.
Aquí tienes cómo sería ese proceso desde una perspectiva personal y espiritual:
1. Consciencia de la Ilusión
Empezaría con la conciencia de que vivimos en una "Matrix", es decir, en una realidad en la que muchas de nuestras creencias, limitaciones y percepciones son construcciones que hemos asumido sin cuestionar.
Comprendería que nuestra realidad está influenciada por nuestras interpretaciones y que podemos expandir la percepción al cuestionar y explorar esos paradigmas.
2. Exploración Interna
La exploración de la conciencia sería fundamental. Esto incluiría prácticas de meditación, introspección y mindfulness, que ayudarían a observar pensamientos, emociones y creencias limitantes.
Ver la realidad desde una perspectiva más neutral y menos condicionada ayudaría a entender qué es realmente "mío" y qué es una programación externa.
3. Desprogramación de Creencias Limitantes
Trabajaría para identificar y desprogramar creencias limitantes adquiridas por la sociedad, la cultura y la educación.
Comprendería que muchas barreras en la vida están en la mente. En este paso, recurriría a herramientas como la terapia, el coaching, o las técnicas de reprogramación subconsciente.
4. Explorar la Realidad y Otras Perspectivas
Explorar el mundo de las filosofías espirituales y místicas. Teorías como la de "los Campos de Vida de Burr", "Sobrenatural de Joe Dispenza o la Teoría Sintérgica de Grinberg", por ejemplo, ofrecen perspectivas que exploran cómo la conciencia puede moldear la realidad.
También consideraría que la física cuántica plantea posibilidades de múltiples realidades o dimensiones.
5. Reconexión con el "Campo" o "Fuente"
Buscaría una conexión profunda con la fuente de la vida (o el "campo", según algunos científicos).
Esto podría implicar prácticas espirituales como el yoga, el Tai chi, o el Gigong, que trabajan con la energía y buscan la armonía entre el cuerpo y la mente.
La experiencia directa del “ser” puro ayudaría a trascender el ego y la percepción del mundo como una serie de separaciones.
6. Actuar desde la Conciencia Expandida
Finalmente, tomaría decisiones basadas en esta nueva conciencia, tratando de vivir en armonía y autenticidad.
Esto significaría no solo "salir de la Matrix" internamente, sino también cambiar la manera de interactuar con el mundo y contribuir a una realidad más libre para los demás, tomando acciones conscientes y en sintonía con el propio propósito y el bienestar colectivo.
En última instancia, "salir de la Matrix" no sería escapar de la realidad física, sino cambiar la forma en que la percibo y actúo en ella.
Sería despertar a una realidad donde la conciencia propia crea libertad y posibilidades ilimitadas, más allá de lo que la mente condicionada pueda imaginar.
Esto lo entiendo como una metáfora que podríamos asociar con romper las ilusiones y limitaciones autoimpuestas o sociales.
Probablemente seguiría un camino de autoconocimiento y exploración de la conciencia.
Aquí tienes cómo sería ese proceso desde una perspectiva personal y espiritual:
1. Consciencia de la Ilusión
Empezaría con la conciencia de que vivimos en una "Matrix", es decir, en una realidad en la que muchas de nuestras creencias, limitaciones y percepciones son construcciones que hemos asumido sin cuestionar.
Comprendería que nuestra realidad está influenciada por nuestras interpretaciones y que podemos expandir la percepción al cuestionar y explorar esos paradigmas.
2. Exploración Interna
La exploración de la conciencia sería fundamental. Esto incluiría prácticas de meditación, introspección y mindfulness, que ayudarían a observar pensamientos, emociones y creencias limitantes.
Ver la realidad desde una perspectiva más neutral y menos condicionada ayudaría a entender qué es realmente "mío" y qué es una programación externa.
3. Desprogramación de Creencias Limitantes
Trabajaría para identificar y desprogramar creencias limitantes adquiridas por la sociedad, la cultura y la educación.
Comprendería que muchas barreras en la vida están en la mente. En este paso, recurriría a herramientas como la terapia, el coaching, o las técnicas de reprogramación subconsciente.
4. Explorar la Realidad y Otras Perspectivas
Explorar el mundo de las filosofías espirituales y místicas. Teorías como la de "los Campos de Vida de Burr", "Sobrenatural de Joe Dispenza o la Teoría Sintérgica de Grinberg", por ejemplo, ofrecen perspectivas que exploran cómo la conciencia puede moldear la realidad.
También consideraría que la física cuántica plantea posibilidades de múltiples realidades o dimensiones.
5. Reconexión con el "Campo" o "Fuente"
Buscaría una conexión profunda con la fuente de la vida (o el "campo", según algunos científicos).
Esto podría implicar prácticas espirituales como el yoga, el Tai chi, o el Gigong, que trabajan con la energía y buscan la armonía entre el cuerpo y la mente.
La experiencia directa del “ser” puro ayudaría a trascender el ego y la percepción del mundo como una serie de separaciones.
6. Actuar desde la Conciencia Expandida
Finalmente, tomaría decisiones basadas en esta nueva conciencia, tratando de vivir en armonía y autenticidad.
Esto significaría no solo "salir de la Matrix" internamente, sino también cambiar la manera de interactuar con el mundo y contribuir a una realidad más libre para los demás, tomando acciones conscientes y en sintonía con el propio propósito y el bienestar colectivo.
En última instancia, "salir de la Matrix" no sería escapar de la realidad física, sino cambiar la forma en que la percibo y actúo en ella.
Sería despertar a una realidad donde la conciencia propia crea libertad y posibilidades ilimitadas, más allá de lo que la mente condicionada pueda imaginar.
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