Coaching & Tips * Ari Shemoth
Hola a todos y bienvenidos a Deep Dive (inmersión profunda). Hoy nos sumergimos en el fascinante mundo de la epigenética. ¿Alguna vez te has sentido limitado por tu genética, como si tu salud estuviera predeterminada? Prepárate para cambiar tu perspectiva…
B: Así es. Y el libro destaca un estudio que demuestra este concepto de manera impactante. Se analizó un grupo de personas que participaron en un taller, donde se les enseñó a cultivar emociones positivas como la alegría, el amor y la gratitud.
A: ¿Y qué pasó?
B: Los resultados fueron sorprendentes. Experimentaron un aumento significativo en los niveles de higa, una proteína clave para el sistema inmunológico.
A: Increíble. Solo con cultivar emociones positivas durante unos días lograron un cambio medible en su sistema inmunológico.
B: Exactamente. Y esto nos lleva a un punto crucial. No somos esclavos de nuestros genes. Tenemos un poder inmenso para influir en nuestra salud a través de nuestro entorno interno.
A: Esto me deja con muchísimas preguntas. Si nuestras emociones son tan poderosas, ¿cómo podemos usar este conocimiento para mejorar nuestra salud? ¿Qué tipo de experiencias activan genes beneficiosos?
B: Excelentes preguntas. Y precisamente de eso hablaremos en la siguiente parte del programa. Exploraremos cómo podemos tomar las riendas de nuestra epigenética y crear una vida más saludable y plena.
A: Retomamos nuestra inmersión en el fascinante mundo de la epigenética y hoy vamos a explorar cómo podemos aplicar este conocimiento para tomar las riendas de nuestra salud.
B: Exacto, quedamos en que nuestras emociones tienen un impacto real en la expresión de nuestros genes, pero ¿cómo podemos usar este poder a nuestro favor? ¿Cómo podemos empezar a crear una química interna que nos beneficie?
A: Un primer paso crucial es tomar consciencia de nuestros patrones emocionales, observar cómo reaccionamos ante diferentes situaciones, qué pensamientos y emociones surgen con más frecuencia.
B: Convertirnos en detectives de nuestras propias emociones, ¿verdad? Identificar esos patrones que quizás ya no nos sirven.
A: Exactamente. Una vez que identificamos esos patrones, podemos empezar a cambiarlos. Y aquí es donde entra en juego un abanico de herramientas y técnicas.
B: ¿Como cuáles? El libro mencionaba la meditación y el mindfulness.
A: Sí, la atención plena es una herramienta fundamental. Cuando practicamos mindfulness, aprendemos a observar nuestras emociones sin juicio, sin dejarnos arrastrar por ellas. Creamos un espacio de calma mental que nos permite responder de forma más consciente.
B: Es interesante. En lugar de luchar contra las emociones negativas, simplemente las observamos con distancia y al mismo tiempo podemos buscar experiencias que nos generan emociones positivas.
A: Exacto. Se trata de nutrir nuestro mundo interno con aquello que nos hace sentir bien, con aquello que nos conecta con la vida. Y esto, a su vez, envía nuevas señales a nuestro ADN, activando genes que promueven la salud y el bienestar. Es como si reescribiéramos nuestro propio manual de instrucciones.
B: Precisamente. Cada vez que experimentamos una emoción positiva, estamos creando una nueva huella en nuestro mapa epigenético. Y cuanto más repitamos esas experiencias, más fuerte será esa huella.
A: Es un concepto realmente poderoso. Pero seamos realistas. No siempre es fácil mantener una actitud positiva, especialmente cuando la vida nos pone a prueba. ¿Qué podemos hacer en esos momentos de estrés, de frustración, donde las emociones negativas parecen apoderarse de nosotros?
B: Una técnica muy útil es la reinterpretación. En lugar de ver una situación como una amenaza, podemos intentar verla como un desafío, una oportunidad para aprender y crecer.
A: Cambiar la perspectiva, ¿no? Darle la vuelta a la tortilla.
B: Exactamente. Al reinterpretar una situación, modificamos la emoción que experimentamos. Y al cambiar la emoción, cambiamos la química de nuestro cuerpo. En lugar de liberar cortisol, la hormona del estrés, podemos liberar endorfinas que nos generan bienestar. Es como si pudiéramos elegir qué tipo de química queremos producir en cada momento.
A: En cierto modo, sí. Tenemos un poder increíble para influir en nuestra propia química interna, a través de nuestros pensamientos y nuestras acciones.
A: ¿Y qué pasó?
B: Los resultados fueron sorprendentes. Experimentaron un aumento significativo en los niveles de higa, una proteína clave para el sistema inmunológico.
A: Increíble. Solo con cultivar emociones positivas durante unos días lograron un cambio medible en su sistema inmunológico.
B: Exactamente. Y esto nos lleva a un punto crucial. No somos esclavos de nuestros genes. Tenemos un poder inmenso para influir en nuestra salud a través de nuestro entorno interno.
A: Esto me deja con muchísimas preguntas. Si nuestras emociones son tan poderosas, ¿cómo podemos usar este conocimiento para mejorar nuestra salud? ¿Qué tipo de experiencias activan genes beneficiosos?
B: Excelentes preguntas. Y precisamente de eso hablaremos en la siguiente parte del programa. Exploraremos cómo podemos tomar las riendas de nuestra epigenética y crear una vida más saludable y plena.
A: Retomamos nuestra inmersión en el fascinante mundo de la epigenética y hoy vamos a explorar cómo podemos aplicar este conocimiento para tomar las riendas de nuestra salud.
B: Exacto, quedamos en que nuestras emociones tienen un impacto real en la expresión de nuestros genes, pero ¿cómo podemos usar este poder a nuestro favor? ¿Cómo podemos empezar a crear una química interna que nos beneficie?
A: Un primer paso crucial es tomar consciencia de nuestros patrones emocionales, observar cómo reaccionamos ante diferentes situaciones, qué pensamientos y emociones surgen con más frecuencia.
B: Convertirnos en detectives de nuestras propias emociones, ¿verdad? Identificar esos patrones que quizás ya no nos sirven.
A: Exactamente. Una vez que identificamos esos patrones, podemos empezar a cambiarlos. Y aquí es donde entra en juego un abanico de herramientas y técnicas.
B: ¿Como cuáles? El libro mencionaba la meditación y el mindfulness.
A: Sí, la atención plena es una herramienta fundamental. Cuando practicamos mindfulness, aprendemos a observar nuestras emociones sin juicio, sin dejarnos arrastrar por ellas. Creamos un espacio de calma mental que nos permite responder de forma más consciente.
B: Es interesante. En lugar de luchar contra las emociones negativas, simplemente las observamos con distancia y al mismo tiempo podemos buscar experiencias que nos generan emociones positivas.
A: Exacto. Se trata de nutrir nuestro mundo interno con aquello que nos hace sentir bien, con aquello que nos conecta con la vida. Y esto, a su vez, envía nuevas señales a nuestro ADN, activando genes que promueven la salud y el bienestar. Es como si reescribiéramos nuestro propio manual de instrucciones.
B: Precisamente. Cada vez que experimentamos una emoción positiva, estamos creando una nueva huella en nuestro mapa epigenético. Y cuanto más repitamos esas experiencias, más fuerte será esa huella.
A: Es un concepto realmente poderoso. Pero seamos realistas. No siempre es fácil mantener una actitud positiva, especialmente cuando la vida nos pone a prueba. ¿Qué podemos hacer en esos momentos de estrés, de frustración, donde las emociones negativas parecen apoderarse de nosotros?
B: Una técnica muy útil es la reinterpretación. En lugar de ver una situación como una amenaza, podemos intentar verla como un desafío, una oportunidad para aprender y crecer.
A: Cambiar la perspectiva, ¿no? Darle la vuelta a la tortilla.
B: Exactamente. Al reinterpretar una situación, modificamos la emoción que experimentamos. Y al cambiar la emoción, cambiamos la química de nuestro cuerpo. En lugar de liberar cortisol, la hormona del estrés, podemos liberar endorfinas que nos generan bienestar. Es como si pudiéramos elegir qué tipo de química queremos producir en cada momento.
A: En cierto modo, sí. Tenemos un poder increíble para influir en nuestra propia química interna, a través de nuestros pensamientos y nuestras acciones.
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
A: Imagina que estás atrapado en un atasco de tráfico. La situación es frustrante. Estás perdiendo el tiempo y llegas tarde a una cita importante. La reacción natural es sentir estrés, enfado, impotencia.
B: Sí, a todos nos ha pasado alguna vez. ¿Cómo podríamos…
B: Sí, a todos nos ha pasado alguna vez. ¿Cómo podríamos…
Coaching & Tips * Ari Shemoth
Hola a todos y bienvenidos a Deep Dive (inmersión profunda). Hoy nos sumergimos en el fascinante mundo de la epigenética. ¿Alguna vez te has sentido limitado por tu genética, como si tu salud estuviera predeterminada? Prepárate para cambiar tu perspectiva…
A: Imagina que estás atrapado en un atasco de tráfico. La situación es frustrante. Estás perdiendo el tiempo y llegas tarde a una cita importante. La reacción natural es sentir estrés, enfado, impotencia.
B: Sí, a todos nos ha pasado alguna vez. ¿Cómo podríamos reinterpretar esa situación?
A: En lugar de centrarte en lo negativo, puedes aprovechar ese tiempo para escuchar música que te guste, llamar a un amigo o practicar técnicas de relajación. En lugar de verlo como tiempo perdido, puedes verlo como tiempo para ti, una oportunidad para desconectar del ajetreo.
B: Cambiar el enfoque, aceptar la situación y aprovecharla a nuestro favor. Y esto realmente modifica nuestra química interna.
A: Por supuesto. Al cambiar nuestra actitud, cambiamos nuestra emoción. En lugar de liberar cortisol, liberamos endorfinas. Nuestro cuerpo se relaja, nuestra mente se calma. Y podemos afrontar la situación desde un estado de mayor serenidad.
B: Es increíble cómo algo tan simple como cambiar nuestra perspectiva puede tener un impacto tan profundo en nuestro cuerpo. Pero, ¿qué pasa con emociones más intensas como la tristeza o el miedo?
A: También podemos reinterpretarlas. No siempre es fácil reinterpretar emociones intensas, especialmente si están relacionadas con experiencias dolorosas. En esos casos, es fundamental buscar ayuda profesional, un terapeuta que nos guíe en el proceso de sanación.
B: Claro, no se trata de negar las emociones negativas, sino de aprender a gestionarlas de forma saludable.
A: Exacto. Y aquí entra en juego la resiliencia, la capacidad de adaptarnos a la adversidad y salir fortalecidos. La resiliencia no es algo innato, sino que se puede cultivar.
B: ¿Y cómo podemos desarrollar nuestra resiliencia? ¿Qué nos dice el libro sobre esto?
A: El libro destaca la importancia de cultivar relaciones sanas, de tener una red de apoyo sólida que nos brinde amor y comprensión. También habla del poder de perdonar, de liberarnos del rencor y la culpa para poder avanzar.
B: Suena como un buen punto de partida. Pero, y si a pesar de todo nos sentimos abrumados por las emociones negativas, ¿hay alguna otra herramienta que podamos utilizar?
A: La escritura terapéutica puede ser muy efectiva. Escribir sobre nuestros pensamientos y emociones nos ayuda a procesarlos, a darles un sentido, a liberarnos de su carga. Es como poner orden en el caos mental.
B: Exactamente. Al escribir, observamos nuestras emociones desde una perspectiva más objetiva, y podemos encontrar nuevas formas de afrontarlas. Es una herramienta poderosa y accesible a todos.
A: Así es. Basta con un papel y un bolígrafo. Lo importante es escribir con honestidad sin censura, dejando fluir nuestras emociones. Y al hacerlo, estamos enviando nuevas señales a nuestro ADN, activando genes que promueven la paz interior, la claridad mental y la resiliencia emocional.
B: Exactamente. Estamos reescribiendo nuestro propio manual de instrucciones, creando una nueva realidad interna que nos permite vivir con mayor plenitud.
A: Es un mensaje realmente esperanzador. Tenemos un poder increíble para moldear nuestra propia biología, para crear una vida que esté en armonía con nuestros deseos más profundos.
B: Y ese poder reside en nuestro interior, en nuestra capacidad de elegir cómo respondemos a las experiencias de la vida. Podemos elegir el miedo, el estrés, la resignación. O podemos elegir el amor, la alegría, la gratitud, la esperanza. La elección es nuestra. Y cada elección que hacemos tiene un impacto en nuestra biología, en nuestra salud, en nuestro destino.
A: Así es. Somos los arquitectos de nuestra propia realidad. Y la epigenética nos muestra el camino para construir una vida plena, saludable y llena de sentido.
B: Devuelta en The Deep Dive, explorando el increíble mundo de la epigenética. Hasta ahora hemos visto cómo nuestras propias experiencias y emociones pueden influir en nuestros genes. Pero, ¿qué hay de las experiencias de nuestros ancestros? ¿Podrían también tener un impacto en nuestra salud?
👉 Continuación
B: Sí, a todos nos ha pasado alguna vez. ¿Cómo podríamos reinterpretar esa situación?
A: En lugar de centrarte en lo negativo, puedes aprovechar ese tiempo para escuchar música que te guste, llamar a un amigo o practicar técnicas de relajación. En lugar de verlo como tiempo perdido, puedes verlo como tiempo para ti, una oportunidad para desconectar del ajetreo.
B: Cambiar el enfoque, aceptar la situación y aprovecharla a nuestro favor. Y esto realmente modifica nuestra química interna.
A: Por supuesto. Al cambiar nuestra actitud, cambiamos nuestra emoción. En lugar de liberar cortisol, liberamos endorfinas. Nuestro cuerpo se relaja, nuestra mente se calma. Y podemos afrontar la situación desde un estado de mayor serenidad.
B: Es increíble cómo algo tan simple como cambiar nuestra perspectiva puede tener un impacto tan profundo en nuestro cuerpo. Pero, ¿qué pasa con emociones más intensas como la tristeza o el miedo?
A: También podemos reinterpretarlas. No siempre es fácil reinterpretar emociones intensas, especialmente si están relacionadas con experiencias dolorosas. En esos casos, es fundamental buscar ayuda profesional, un terapeuta que nos guíe en el proceso de sanación.
B: Claro, no se trata de negar las emociones negativas, sino de aprender a gestionarlas de forma saludable.
A: Exacto. Y aquí entra en juego la resiliencia, la capacidad de adaptarnos a la adversidad y salir fortalecidos. La resiliencia no es algo innato, sino que se puede cultivar.
B: ¿Y cómo podemos desarrollar nuestra resiliencia? ¿Qué nos dice el libro sobre esto?
A: El libro destaca la importancia de cultivar relaciones sanas, de tener una red de apoyo sólida que nos brinde amor y comprensión. También habla del poder de perdonar, de liberarnos del rencor y la culpa para poder avanzar.
B: Suena como un buen punto de partida. Pero, y si a pesar de todo nos sentimos abrumados por las emociones negativas, ¿hay alguna otra herramienta que podamos utilizar?
A: La escritura terapéutica puede ser muy efectiva. Escribir sobre nuestros pensamientos y emociones nos ayuda a procesarlos, a darles un sentido, a liberarnos de su carga. Es como poner orden en el caos mental.
B: Exactamente. Al escribir, observamos nuestras emociones desde una perspectiva más objetiva, y podemos encontrar nuevas formas de afrontarlas. Es una herramienta poderosa y accesible a todos.
A: Así es. Basta con un papel y un bolígrafo. Lo importante es escribir con honestidad sin censura, dejando fluir nuestras emociones. Y al hacerlo, estamos enviando nuevas señales a nuestro ADN, activando genes que promueven la paz interior, la claridad mental y la resiliencia emocional.
B: Exactamente. Estamos reescribiendo nuestro propio manual de instrucciones, creando una nueva realidad interna que nos permite vivir con mayor plenitud.
A: Es un mensaje realmente esperanzador. Tenemos un poder increíble para moldear nuestra propia biología, para crear una vida que esté en armonía con nuestros deseos más profundos.
B: Y ese poder reside en nuestro interior, en nuestra capacidad de elegir cómo respondemos a las experiencias de la vida. Podemos elegir el miedo, el estrés, la resignación. O podemos elegir el amor, la alegría, la gratitud, la esperanza. La elección es nuestra. Y cada elección que hacemos tiene un impacto en nuestra biología, en nuestra salud, en nuestro destino.
A: Así es. Somos los arquitectos de nuestra propia realidad. Y la epigenética nos muestra el camino para construir una vida plena, saludable y llena de sentido.
B: Devuelta en The Deep Dive, explorando el increíble mundo de la epigenética. Hasta ahora hemos visto cómo nuestras propias experiencias y emociones pueden influir en nuestros genes. Pero, ¿qué hay de las experiencias de nuestros ancestros? ¿Podrían también tener un impacto en nuestra salud?
👉 Continuación
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
A: Esa es una pregunta fascinante. Y la ciencia está empezando a desentrañar las respuestas. Existe un campo llamado epigenética transgeneracional que investiga cómo las experiencias de nuestros antepasados pueden dejar marcas en nuestro ADN. Marcas que se…
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
Hola a todos y bienvenidos a Deep Dive (inmersión profunda). Hoy nos sumergimos en el fascinante mundo de la epigenética. ¿Alguna vez te has sentido limitado por tu genética, como si tu salud estuviera predeterminada? Prepárate para cambiar tu perspectiva…
A: Esa es una pregunta fascinante. Y la ciencia está empezando a desentrañar las respuestas. Existe un campo llamado epigenética transgeneracional que investiga cómo las experiencias de nuestros antepasados pueden dejar marcas en nuestro ADN. Marcas que se transmiten a través de las generaciones.
B: ¡Sobre verdad! Lo que vivieron mis abuelos puede afectar a mi salud hoy.
A: Hay cada vez más evidencia que sugiere que sí. Eventos traumáticos como hambrunas, guerras o incluso la exposición a ciertos tóxicos pueden causar cambios epigenéticos que se heredan.A: Imagina estas marcas como pequeñas notas al margen en el manual de instrucciones de nuestros genes. Es casi como si el pasado de nuestra familia estuviera escrito en nuestro propio cuerpo. Es una idea un poco inquietante, ¿no? Significa que estamos destinados a repetir los patrones de nuestros ancestros.
B: No necesariamente. La epigenética nos muestra que la herencia es mucho más dinámica de lo que pensábamos. Si bien podemos heredar predisposiciones, también tenemos la capacidad de cambiarlas a través de nuestras propias experiencias y elecciones.
A: Entonces, ¿no somos prisioneros de nuestro pasado genético?
B: Exacto. La epigenética nos empodera, nos da la posibilidad de tomar las riendas de nuestra salud y romper con patrones heredados, al comprender cómo nuestras experiencias, tanto las propias como las de nuestros ancestros, moldean nuestra biología. Podemos tomar decisiones más conscientes que nos beneficien a nosotros y a las futuras generaciones.
A: Es un mensaje poderoso. No solo somos responsables de nuestra propia salud, sino también de la salud de nuestros descendientes. Cada decisión que tomamos, cada experiencia que vivimos, deja una huella que puede transmitirse.
B: Así es. Estamos escribiendo un nuevo capítulo en la historia de nuestra familia. Un capítulo que puede estar lleno de salud, bienestar y resiliencia. Y la epigenética nos da las herramientas para hacerlo.
A: Este viaje al mundo de la epigenética ha sido realmente revelador. Hemos aprendido que nuestros genes no son un destino inamovible, sino un lienzo en constante cambio. Y que nosotros, a través de nuestras experiencias, emociones y decisiones, tenemos el poder de crear una obra maestra.
B: Exactamente. Cada pensamiento, cada emoción y cada acción cuenta. Somos los artistas de nuestra propia biología, los arquitectos de nuestro propio destino. Y con el conocimiento de la epigenética en nuestras manos, podemos construir una vida más saludable, más plena y más feliz para nosotros y para las generaciones vinideras.
A: Ha sido un placer compartir este viaje con ustedes, queridos oyentes. Esperamos que esta inmersión en el mundo de la epigenética les inspire a tomar las riendas de su salud y a crear un futuro más brillante para todos. Recuerden, el poder de transformación está en sus manos.
B: Hasta la próxima, amigos. Y no olviden que el futuro se escribe hoy.
B: ¡Sobre verdad! Lo que vivieron mis abuelos puede afectar a mi salud hoy.
A: Hay cada vez más evidencia que sugiere que sí. Eventos traumáticos como hambrunas, guerras o incluso la exposición a ciertos tóxicos pueden causar cambios epigenéticos que se heredan.A: Imagina estas marcas como pequeñas notas al margen en el manual de instrucciones de nuestros genes. Es casi como si el pasado de nuestra familia estuviera escrito en nuestro propio cuerpo. Es una idea un poco inquietante, ¿no? Significa que estamos destinados a repetir los patrones de nuestros ancestros.
B: No necesariamente. La epigenética nos muestra que la herencia es mucho más dinámica de lo que pensábamos. Si bien podemos heredar predisposiciones, también tenemos la capacidad de cambiarlas a través de nuestras propias experiencias y elecciones.
A: Entonces, ¿no somos prisioneros de nuestro pasado genético?
B: Exacto. La epigenética nos empodera, nos da la posibilidad de tomar las riendas de nuestra salud y romper con patrones heredados, al comprender cómo nuestras experiencias, tanto las propias como las de nuestros ancestros, moldean nuestra biología. Podemos tomar decisiones más conscientes que nos beneficien a nosotros y a las futuras generaciones.
A: Es un mensaje poderoso. No solo somos responsables de nuestra propia salud, sino también de la salud de nuestros descendientes. Cada decisión que tomamos, cada experiencia que vivimos, deja una huella que puede transmitirse.
B: Así es. Estamos escribiendo un nuevo capítulo en la historia de nuestra familia. Un capítulo que puede estar lleno de salud, bienestar y resiliencia. Y la epigenética nos da las herramientas para hacerlo.
A: Este viaje al mundo de la epigenética ha sido realmente revelador. Hemos aprendido que nuestros genes no son un destino inamovible, sino un lienzo en constante cambio. Y que nosotros, a través de nuestras experiencias, emociones y decisiones, tenemos el poder de crear una obra maestra.
B: Exactamente. Cada pensamiento, cada emoción y cada acción cuenta. Somos los artistas de nuestra propia biología, los arquitectos de nuestro propio destino. Y con el conocimiento de la epigenética en nuestras manos, podemos construir una vida más saludable, más plena y más feliz para nosotros y para las generaciones vinideras.
A: Ha sido un placer compartir este viaje con ustedes, queridos oyentes. Esperamos que esta inmersión en el mundo de la epigenética les inspire a tomar las riendas de su salud y a crear un futuro más brillante para todos. Recuerden, el poder de transformación está en sus manos.
B: Hasta la próxima, amigos. Y no olviden que el futuro se escribe hoy.
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En el Capítulo dos de “El instante Presente” y su sección “Cambiando la Genética” del libro “Sobrenatural” del Dr. Dispenza.
*️⃣ Este autor explora la ciencia emergente de la epigenética, que desafía la creencia tradicional de que nuestros genes determinan nuestro destino. En cambio, argumenta que el ambiente, tanto externo como interno, juega un papel crucial en la activación o desactivación de genes, influenciando nuestra salud y bienestar.
*️⃣ El autor destaca el papel de las emociones, explicando cómo las reacciones químicas que desencadenan pueden enviar señales a nuestro ADN, modificando la expresión genética y la producción de proteínas.
*️⃣ El texto profundiza en la importancia de las proteínas como bloques de construcción de la vida, esenciales para la estructura y función del cuerpo.
*️⃣ La expresión genética, la producción de proteínas y, en última instancia, nuestra salud, están influenciados por el ambiente celular interno, que a su vez está moldeado por nuestras emociones y pensamientos.
*️⃣ Se argumenta que al cambiar conscientemente nuestras emociones, podemos alterar la expresión genética, activar genes que promueven la salud y desactivar aquellos que contribuyen a la enfermedad.
*️⃣ El capítulo presenta un estudio que demuestra el impacto de las emociones elevadas en el sistema inmunitario. Los participantes que cultivaron sentimientos de amor, alegría y gratitud experimentaron un aumento significativo en los niveles de inmunoglobulina A (IgA), una proteína crucial para la inmunidad.
*️⃣ Estos hallazgos respaldan la idea de que podemos influir positivamente en nuestra salud al cultivar emociones positivas y trascender patrones emocionales negativos.
*️⃣ Trata de Responde a las Siguientes Preguntas sin Leer la Respuesta:
1. ¿Cuál es la diferencia entre la genética tradicional y la epigenética en términos de cómo se entiende la enfermedad?
2. ¿Cómo influyen las emociones en la expresión genética según el autor?
3. ¿Por qué son importantes las proteínas para el cuerpo humano?
4. Describe el proceso mediante el cual una señal del entorno externo de una célula puede llevar a la producción de una nueva proteína.
5. ¿Qué son los genes dependientes de la experiencia y cómo se activan?
6. ¿Qué significa "regular al alza" o "regular a la baja" un gen?
7. ¿Cómo puede la adicción a ciertas emociones afectar la capacidad de una persona para experimentar un cambio positivo y duradero?
8. ¿Cuál fue el objetivo del estudio realizado por el autor y su equipo en Tacoma, Washington?
9. ¿Qué es la inmunoglobulina A (IgA) y por qué es importante para la salud?
10. ¿Cuáles fueron los principales hallazgos del estudio sobre el impacto de las emociones elevadas en el sistema inmunitario?
*️⃣ Preguntas para que Realices un Ensayo Personal
1. Explique cómo la epigenética cambia nuestra comprensión de la relación entre la naturaleza (genes) y la crianza (ambiente) en la salud y la enfermedad.
2. Discuta cómo la adicción a emociones negativas, como el estrés o la tristeza, puede afectar la salud física a largo plazo a nivel celular y epigenético.
3. Analice las implicaciones del estudio de Tacoma para el desarrollo de intervenciones terapéuticas que se centren en la modificación de las emociones para mejorar la salud y el bienestar.
4. ¿Cómo se pueden integrar los principios de la epigenética en el estilo de vida diario para promover una mejor salud y longevidad?
5. Explore las implicaciones éticas de la epigenética, considerando la posibilidad de que las elecciones de estilo de vida y las experiencias puedan afectar la salud de las futuras generaciones.
1. ¿Cuál es la diferencia entre la genética tradicional y la epigenética en términos de cómo se entiende la enfermedad?
2. ¿Cómo influyen las emociones en la expresión genética según el autor?
3. ¿Por qué son importantes las proteínas para el cuerpo humano?
4. Describe el proceso mediante el cual una señal del entorno externo de una célula puede llevar a la producción de una nueva proteína.
5. ¿Qué son los genes dependientes de la experiencia y cómo se activan?
6. ¿Qué significa "regular al alza" o "regular a la baja" un gen?
7. ¿Cómo puede la adicción a ciertas emociones afectar la capacidad de una persona para experimentar un cambio positivo y duradero?
8. ¿Cuál fue el objetivo del estudio realizado por el autor y su equipo en Tacoma, Washington?
9. ¿Qué es la inmunoglobulina A (IgA) y por qué es importante para la salud?
10. ¿Cuáles fueron los principales hallazgos del estudio sobre el impacto de las emociones elevadas en el sistema inmunitario?
1. Explique cómo la epigenética cambia nuestra comprensión de la relación entre la naturaleza (genes) y la crianza (ambiente) en la salud y la enfermedad.
2. Discuta cómo la adicción a emociones negativas, como el estrés o la tristeza, puede afectar la salud física a largo plazo a nivel celular y epigenético.
3. Analice las implicaciones del estudio de Tacoma para el desarrollo de intervenciones terapéuticas que se centren en la modificación de las emociones para mejorar la salud y el bienestar.
4. ¿Cómo se pueden integrar los principios de la epigenética en el estilo de vida diario para promover una mejor salud y longevidad?
5. Explore las implicaciones éticas de la epigenética, considerando la posibilidad de que las elecciones de estilo de vida y las experiencias puedan afectar la salud de las futuras generaciones.
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Las calaveras literarias son una tradición literaria mexicana que se celebra especialmente durante el Día de Muertos, que tiene lugar el 1 y 2 de noviembre.
Estas composiciones poéticas, que combinan sátira y humor, tienen sus raíces en la crítica social y política, y se utilizan para honrar a los difuntos de una manera jocosa y festiva.
La muerte la halló llorando,
y le dijo, pero mi niña, querida:
Ya no busque más miel.
Me la llevaré a donde no hay dolor,
en donde el amor no la pueda herir.
Para darse cuenta que el amor
es una parte que nunca perdió
y que nunca se apartará de usted.
Así aprenderá que en la vida,
sobran las penas amargas
para quien sostiene ilusiones vanas,
para quienes yacen ocultos
a la luz de su verdad.
La joven suspiró con tristeza,
"¿Pero por qué me llevas tan pronto?
Si, el amor me dejó cicatrices,
pero aún guardo sueños profundos."
La muerte sonrió con compasión,
"Ven, te mostraré lo que es
vivir sin temor, sin penas,
ni cicatrices en el corazón."
Orígenes de las Calaveras Literarias
• Historia: Se cree que las calaveras literarias surgieron en el siglo XIX, inicialmente conocidas como "panteones", como una forma de burla hacia los largos epitafios de los nobles. El franciscano Joaquín Bolaños es considerado uno de los primeros en utilizar un enfoque humorístico sobre la muerte en su obra La portentosa vida de la muerte (1792), donde presenta a la muerte como un personaje con vida y personalidad.
• Influencia Cultural: Estas composiciones reflejan una actitud única hacia la muerte en la cultura mexicana, viéndola no como un final, sino como un tránsito a otra vida. Esta perspectiva permite que las calaveras literarias se utilicen para expresar inconformidades sociales y políticas, convirtiéndose en un medio de crítica a lo largo de los años.
Características de las Calaveras Literarias
• Estructura: Generalmente son poemas cortos, frecuentemente en forma de rima, que abordan diversos temas, desde críticas a figuras públicas hasta situaciones cotidianas. Su tono es irreverente y humorístico, lo que permite tratar temas serios con ligereza.
• Temática: Las calaveras suelen incluir referencias a personajes conocidos, eventos actuales o costumbres sociales. En la actualidad, es común que se escriban en honor a amigos o familiares fallecidos, manteniendo un tono amigable y festivo.
Estas composiciones no solo son un medio para recordar a los difuntos, sino también una forma de celebrar la vida con humor y creatividad. En muchas comunidades mexicanas, se organizan concursos para fomentar la creación de nuevas calaveritas literarias durante esta festividad.
Estas composiciones poéticas, que combinan sátira y humor, tienen sus raíces en la crítica social y política, y se utilizan para honrar a los difuntos de una manera jocosa y festiva.
La muerte la halló llorando,
y le dijo, pero mi niña, querida:
Ya no busque más miel.
Me la llevaré a donde no hay dolor,
en donde el amor no la pueda herir.
Para darse cuenta que el amor
es una parte que nunca perdió
y que nunca se apartará de usted.
Así aprenderá que en la vida,
sobran las penas amargas
para quien sostiene ilusiones vanas,
para quienes yacen ocultos
a la luz de su verdad.
La joven suspiró con tristeza,
"¿Pero por qué me llevas tan pronto?
Si, el amor me dejó cicatrices,
pero aún guardo sueños profundos."
La muerte sonrió con compasión,
"Ven, te mostraré lo que es
vivir sin temor, sin penas,
ni cicatrices en el corazón."
Orígenes de las Calaveras Literarias
• Historia: Se cree que las calaveras literarias surgieron en el siglo XIX, inicialmente conocidas como "panteones", como una forma de burla hacia los largos epitafios de los nobles. El franciscano Joaquín Bolaños es considerado uno de los primeros en utilizar un enfoque humorístico sobre la muerte en su obra La portentosa vida de la muerte (1792), donde presenta a la muerte como un personaje con vida y personalidad.
• Influencia Cultural: Estas composiciones reflejan una actitud única hacia la muerte en la cultura mexicana, viéndola no como un final, sino como un tránsito a otra vida. Esta perspectiva permite que las calaveras literarias se utilicen para expresar inconformidades sociales y políticas, convirtiéndose en un medio de crítica a lo largo de los años.
Características de las Calaveras Literarias
• Estructura: Generalmente son poemas cortos, frecuentemente en forma de rima, que abordan diversos temas, desde críticas a figuras públicas hasta situaciones cotidianas. Su tono es irreverente y humorístico, lo que permite tratar temas serios con ligereza.
• Temática: Las calaveras suelen incluir referencias a personajes conocidos, eventos actuales o costumbres sociales. En la actualidad, es común que se escriban en honor a amigos o familiares fallecidos, manteniendo un tono amigable y festivo.
Estas composiciones no solo son un medio para recordar a los difuntos, sino también una forma de celebrar la vida con humor y creatividad. En muchas comunidades mexicanas, se organizan concursos para fomentar la creación de nuevas calaveritas literarias durante esta festividad.
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— Donde Pongas la Atención Ahí va Tu Energía
A: Listos para una inmersión profunda?
B: Listos.
A: Hoy nos adentramos en el mundo "Sobrenatural" del Dr. Joe Dispenza.
B: Un libro fascinante.
A: La idea central es que nuestra atención dirige nuestra energía y esta energía moldea nuestra realidad.
B: Exacto.
A: Es un poder invisible que da forma a nuestro mundo.
B: Asombroso. Como si fuéramos magos, pero con nuestra atención como varita mágica.
A: Es una buena analogía. Podríamos estar limitando nuestro potencial por cómo dirigimos nuestra atención.
B: Es la gran pregunta. Imagina que te despiertas y tu mente ya está a mil por hora, pensando en la lista de tareas, las citas y las obligaciones del día. ¿Te suena?
A: Totalmente. Es mi día a día. Como si el piloto automático se encendiera y me arrastrará la vorágine del día.
B: Es normal. Pero según el Dr. Dispensa, este hábito fragmenta nuestra energía.
A: Fragmenta.
B: Sí. Nos deja poca energía para crear nuevas experiencias.
A: Entiendo. Es como si la energía, en lugar de concentrarse, se dispersara en mil direcciones.
B: Exactamente. El libro lo ilustra con una imagen, la figura 2.5, donde se ve cómo la energía se divide: el trabajo, la familia, las preocupaciones.
A: Ya veo. Casi no queda nada para nuestro mundo interior. Es una imagen poderosa. Me hace pensar en cuánta energía dedico a cosas externas y cuánta a mi desarrollo, a mis sueños.
B: Y ahí está la clave. Si queremos cambiar nuestra realidad, hay que empezar por prestar atención a nuestro mundo interior, a nuestros pensamientos y emociones.
A: Vale, hasta aquí entiendo que nuestra atención dirige la energía y que si no tenemos cuidado esa energía se fragmenta. Pero, ¿cómo se conecta esto con la creación de nuestra realidad?
B: Nuestro cerebro funciona creando redes neuronales para todo lo que experimentamos: personas, lugares, objetos o incluso emociones. Y estas redes se fortalecen con la repetición.
A: Es decir, que si siempre estamos pensando en las mismas cosas, haciendo las mismas actividades, sintiendo las mismas emociones, esas redes neuronales se vuelven autopistas por las que nuestra mente viaja a toda velocidad.
B: Exactamente, piensa en tu rutina diaria, las caras que ves, los pensamientos que te asaltan, todos ellos tienen fuertes caminos neuronales en tu cerebro.
A: Y si seguimos por esas autopistas mentales, significa que nos quedamos atrapados en la misma realidad.
B: Justamente, si seguimos repitiendo las mismas experiencias, reforzamos esas redes neuronales y eso nos limita, nos cuesta salir de los patrones existentes, incluso si no nos benefician.
A: Es como si nos volviéramos adictos a lo familiar, incluso si no es bueno para nosotros.
B: Sí. Él habla de cómo podemos aferrarnos a patrones negativos, incluso al sufrimiento, porque nos resulta familiar.
A: ¿Al sufrimiento?
B: Sí. Es como si el cerebro prefiriera lo predecible aunque sea doloroso, a lo desconocido aunque tenga el potencial de ser mucho mejor.
A: Entiendo. Es como si tuviéramos miedo a salir de nuestra zona de confort, aunque sepamos que ahí fuera hay un mundo de posibilidades.
B: Pero si queremos cambiar nuestra realidad, ¿cómo podemos romper con esos patrones?
A: Esa es la gran pregunta y la que exploraremos en la siguiente parte de nuestra inmersión.
B: Qué intriga. Me quedo con ganas de más. Hasta ahora hemos visto cómo nuestra atención dirige la energía, cómo esa energía puede fragmentarse y cómo la repetición de experiencias crea autopistas neuronales que pueden atraparnos en patrones limitantes.
A: ¿Qué nos espera en la siguiente parte?
A: Listos para una inmersión profunda?
B: Listos.
A: Hoy nos adentramos en el mundo "Sobrenatural" del Dr. Joe Dispenza.
B: Un libro fascinante.
A: La idea central es que nuestra atención dirige nuestra energía y esta energía moldea nuestra realidad.
B: Exacto.
A: Es un poder invisible que da forma a nuestro mundo.
B: Asombroso. Como si fuéramos magos, pero con nuestra atención como varita mágica.
A: Es una buena analogía. Podríamos estar limitando nuestro potencial por cómo dirigimos nuestra atención.
B: Es la gran pregunta. Imagina que te despiertas y tu mente ya está a mil por hora, pensando en la lista de tareas, las citas y las obligaciones del día. ¿Te suena?
A: Totalmente. Es mi día a día. Como si el piloto automático se encendiera y me arrastrará la vorágine del día.
B: Es normal. Pero según el Dr. Dispensa, este hábito fragmenta nuestra energía.
A: Fragmenta.
B: Sí. Nos deja poca energía para crear nuevas experiencias.
A: Entiendo. Es como si la energía, en lugar de concentrarse, se dispersara en mil direcciones.
B: Exactamente. El libro lo ilustra con una imagen, la figura 2.5, donde se ve cómo la energía se divide: el trabajo, la familia, las preocupaciones.
A: Ya veo. Casi no queda nada para nuestro mundo interior. Es una imagen poderosa. Me hace pensar en cuánta energía dedico a cosas externas y cuánta a mi desarrollo, a mis sueños.
B: Y ahí está la clave. Si queremos cambiar nuestra realidad, hay que empezar por prestar atención a nuestro mundo interior, a nuestros pensamientos y emociones.
A: Vale, hasta aquí entiendo que nuestra atención dirige la energía y que si no tenemos cuidado esa energía se fragmenta. Pero, ¿cómo se conecta esto con la creación de nuestra realidad?
B: Nuestro cerebro funciona creando redes neuronales para todo lo que experimentamos: personas, lugares, objetos o incluso emociones. Y estas redes se fortalecen con la repetición.
A: Es decir, que si siempre estamos pensando en las mismas cosas, haciendo las mismas actividades, sintiendo las mismas emociones, esas redes neuronales se vuelven autopistas por las que nuestra mente viaja a toda velocidad.
B: Exactamente, piensa en tu rutina diaria, las caras que ves, los pensamientos que te asaltan, todos ellos tienen fuertes caminos neuronales en tu cerebro.
A: Y si seguimos por esas autopistas mentales, significa que nos quedamos atrapados en la misma realidad.
B: Justamente, si seguimos repitiendo las mismas experiencias, reforzamos esas redes neuronales y eso nos limita, nos cuesta salir de los patrones existentes, incluso si no nos benefician.
A: Es como si nos volviéramos adictos a lo familiar, incluso si no es bueno para nosotros.
B: Sí. Él habla de cómo podemos aferrarnos a patrones negativos, incluso al sufrimiento, porque nos resulta familiar.
A: ¿Al sufrimiento?
B: Sí. Es como si el cerebro prefiriera lo predecible aunque sea doloroso, a lo desconocido aunque tenga el potencial de ser mucho mejor.
A: Entiendo. Es como si tuviéramos miedo a salir de nuestra zona de confort, aunque sepamos que ahí fuera hay un mundo de posibilidades.
B: Pero si queremos cambiar nuestra realidad, ¿cómo podemos romper con esos patrones?
A: Esa es la gran pregunta y la que exploraremos en la siguiente parte de nuestra inmersión.
B: Qué intriga. Me quedo con ganas de más. Hasta ahora hemos visto cómo nuestra atención dirige la energía, cómo esa energía puede fragmentarse y cómo la repetición de experiencias crea autopistas neuronales que pueden atraparnos en patrones limitantes.
A: ¿Qué nos espera en la siguiente parte?
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— Donde Pongas la Atención Ahí va Tu Energía A: Listos para una inmersión profunda? B: Listos. A: Hoy nos adentramos en el mundo "Sobrenatural" del Dr. Joe Dispenza. B: Un libro fascinante. A: La idea central es que nuestra atención dirige nuestra…
B: Pues descubriremos cómo podemos liberarnos de la adicción a lo conocido y empezar a crear una nueva realidad, una que esté más alineada con nuestros deseos y nuestro potencial.
A: Suena fascinante. Estoy deseando seguir explorando este tema contigo.
B: Retomamos nuestra inmersión en sobrenatural y la gran pregunta, ¿cómo romper con los patrones que nos limitan y crear una nueva realidad?
A: Exacto. Hemos visto cómo nuestra atención puede crear esas autopistas neuronales, pero cómo desviamos el tráfico y construimos nuevos caminos.
B: Aquí entra en juego la neuroplasticidad, esa capacidad del cerebro para cambiar y crear nuevas conexiones.
A: A lo largo de la vida.
B: A lo largo de la vida.
A: Es decir, que nuestro cerebro no es una estructura fija, sino que se puede moldear, como si fuera arcilla.
B: Precisamente. Y la clave para aprovechar esa neuroplasticidad reside en dirigir nuestra atención, del mundo exterior al mundo interior.
A: Del mundo exterior al mundo interior.
B: Ya veo. Es como si al enfocarnos en lo externo, en las circunstancias, las personas, los problemas, estuviéramos alimentando esos circuitos neuronales que nos mantienen atrapados en la misma realidad.
A: Exacto, es como regar una planta que no queremos que crezca.
B: Es una buena analogía. Pero al dirigir nuestra atención hacia adentro, hacia nuestros pensamientos y sentimientos, ahí podemos empezar a sembrar nuevas semillas, a crear nuevas conexiones que nos lleven a una realidad diferente.
A: Vale, entiendo la idea general, pero ¿cómo se hace eso en la práctica? ¿Cómo se cambia el enfoque de lo externo a lo interno?
B: El Dr. Dispenza propone diversas técnicas, como la meditación, la visualización o la gratitud. Todas ellas nos ayudan aquietar la mente, a conectar con nuestro ser interior y a empezar a creer desde un estado de conciencia diferente.
A: Es como si al silenciar el ruido externo, pudiéramos escuchar la voz de nuestro verdadero ser, de nuestro potencial creativo.
B: Exacto. Y desde ese espacio de quietud interior, podemos empezar a visualizar la realidad que deseamos, a sentir las emociones que queremos experimentar, a actuar en alineación con nuestro nuevo yo.
A: Me gusta esa idea, de actuar en alineación con nuestro nuevo yo. Es como si pudiéramos convertirnos en los arquitectos de nuestra propia personalidad.
B: Justamente. El Dr. Dispenza nos desafía a cuestionar la idea de que nuestra personalidad define nuestra realidad. Él nos invita a considerar que, al cambiar nuestra realidad, también podemos transformar nuestra personalidad.
A: Es un cambio de paradigma total. En vez de "soy así y por eso mi vida es de esta manera", pasamos a "mi realidad puede modificar mi personalidad, así que puedo cambiarla".
B: Exacto. Es liberador, ¿verdad?
A: Totalmente. Nos convertimos en agentes activos, en lugar de productos pasivos en nuestras circunstancias.
B: Totalmente. Pero seamos realistas. Cambiar nuestra realidad suena complejo y desafiante. ¿Por dónde podemos empezar?
A: El primer paso, como hemos visto, es tomar conciencia de dónde estamos poniendo nuestra atención y nuestra energía, en qué estamos enfocando nuestros pensamientos, qué emociones estamos alimentando. Es como hacer una auditoría de nuestro mundo interior.
B: Y una vez que hemos hecho esa auditoría, ¿qué hacemos?
A: Entonces podemos empezar a identificar qué patrones nos están limitando y aplicar las técnicas que propone el Dr. Dispenza para cambiarlos. Por ejemplo, si nos damos cuenta de que dedicamos mucha energía a la preocupación y la ansiedad, podemos practicar la meditación o la gratitud para cultivar emociones más positivas.
B: Entiendo, se trata de ser conscientes de nuestros pensamientos y emociones y de elegir conscientemente a aquellos que nos ayudan a crear la realidad que deseamos.
A: Exacto, y al hacerlo comenzamos a liberarnos del control del pasado y abrirnos a un futuro lleno de posibilidades.
A: Suena fascinante. Estoy deseando seguir explorando este tema contigo.
B: Retomamos nuestra inmersión en sobrenatural y la gran pregunta, ¿cómo romper con los patrones que nos limitan y crear una nueva realidad?
A: Exacto. Hemos visto cómo nuestra atención puede crear esas autopistas neuronales, pero cómo desviamos el tráfico y construimos nuevos caminos.
B: Aquí entra en juego la neuroplasticidad, esa capacidad del cerebro para cambiar y crear nuevas conexiones.
A: A lo largo de la vida.
B: A lo largo de la vida.
A: Es decir, que nuestro cerebro no es una estructura fija, sino que se puede moldear, como si fuera arcilla.
B: Precisamente. Y la clave para aprovechar esa neuroplasticidad reside en dirigir nuestra atención, del mundo exterior al mundo interior.
A: Del mundo exterior al mundo interior.
B: Ya veo. Es como si al enfocarnos en lo externo, en las circunstancias, las personas, los problemas, estuviéramos alimentando esos circuitos neuronales que nos mantienen atrapados en la misma realidad.
A: Exacto, es como regar una planta que no queremos que crezca.
B: Es una buena analogía. Pero al dirigir nuestra atención hacia adentro, hacia nuestros pensamientos y sentimientos, ahí podemos empezar a sembrar nuevas semillas, a crear nuevas conexiones que nos lleven a una realidad diferente.
A: Vale, entiendo la idea general, pero ¿cómo se hace eso en la práctica? ¿Cómo se cambia el enfoque de lo externo a lo interno?
B: El Dr. Dispenza propone diversas técnicas, como la meditación, la visualización o la gratitud. Todas ellas nos ayudan aquietar la mente, a conectar con nuestro ser interior y a empezar a creer desde un estado de conciencia diferente.
A: Es como si al silenciar el ruido externo, pudiéramos escuchar la voz de nuestro verdadero ser, de nuestro potencial creativo.
B: Exacto. Y desde ese espacio de quietud interior, podemos empezar a visualizar la realidad que deseamos, a sentir las emociones que queremos experimentar, a actuar en alineación con nuestro nuevo yo.
A: Me gusta esa idea, de actuar en alineación con nuestro nuevo yo. Es como si pudiéramos convertirnos en los arquitectos de nuestra propia personalidad.
B: Justamente. El Dr. Dispenza nos desafía a cuestionar la idea de que nuestra personalidad define nuestra realidad. Él nos invita a considerar que, al cambiar nuestra realidad, también podemos transformar nuestra personalidad.
A: Es un cambio de paradigma total. En vez de "soy así y por eso mi vida es de esta manera", pasamos a "mi realidad puede modificar mi personalidad, así que puedo cambiarla".
B: Exacto. Es liberador, ¿verdad?
A: Totalmente. Nos convertimos en agentes activos, en lugar de productos pasivos en nuestras circunstancias.
B: Totalmente. Pero seamos realistas. Cambiar nuestra realidad suena complejo y desafiante. ¿Por dónde podemos empezar?
A: El primer paso, como hemos visto, es tomar conciencia de dónde estamos poniendo nuestra atención y nuestra energía, en qué estamos enfocando nuestros pensamientos, qué emociones estamos alimentando. Es como hacer una auditoría de nuestro mundo interior.
B: Y una vez que hemos hecho esa auditoría, ¿qué hacemos?
A: Entonces podemos empezar a identificar qué patrones nos están limitando y aplicar las técnicas que propone el Dr. Dispenza para cambiarlos. Por ejemplo, si nos damos cuenta de que dedicamos mucha energía a la preocupación y la ansiedad, podemos practicar la meditación o la gratitud para cultivar emociones más positivas.
B: Entiendo, se trata de ser conscientes de nuestros pensamientos y emociones y de elegir conscientemente a aquellos que nos ayudan a crear la realidad que deseamos.
A: Exacto, y al hacerlo comenzamos a liberarnos del control del pasado y abrirnos a un futuro lleno de posibilidades.
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
B: Es un viaje fascinante sin duda, pasar de ser reactivos a ser creadores, de estar a merced de las circunstancias a convertirnos en los arquitectos de nuestro propio destino.
A: ¿Qué te parece si ahora exploramos un poco más a fondo el concepto de crear…
A: ¿Qué te parece si ahora exploramos un poco más a fondo el concepto de crear…
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— Donde Pongas la Atención Ahí va Tu Energía A: Listos para una inmersión profunda? B: Listos. A: Hoy nos adentramos en el mundo "Sobrenatural" del Dr. Joe Dispenza. B: Un libro fascinante. A: La idea central es que nuestra atención dirige nuestra…
B: Es un viaje fascinante sin duda, pasar de ser reactivos a ser creadores, de estar a merced de las circunstancias a convertirnos en los arquitectos de nuestro propio destino.
A: ¿Qué te parece si ahora exploramos un poco más a fondo el concepto de crear un nuevo destino?
B: Me parece una excelente idea. Entremos en ese territorio inexplorado y veamos qué podemos descubrir.
A: Llegamos a la parte más emocionante de nuestra inmersión en sobrenatural, la creación de un nuevo destino. Hasta ahora hemos explorado cómo nuestra atención y energía pueden quedar atrapadas en patrones limitantes.
B: Pero el Dr. Dispenza nos ofrece una perspectiva esperanzadora. Podemos romper con esos patrones y crear una realidad más alineada con nuestros deseos.
A: Exacto. La idea es dejar de ser víctimas de las circunstancias y convertirnos en creadores conscientes de nuestra propia experiencia. El Dr. Dispenza lo ilustra con una imagen de dos óvalos que se cruzan.
B: Dos óvalos.
A: Sí. Uno representa nuestra realidad actual, moldeada por nuestras experiencias pasadas, y el otro la realidad que queremos crear. Es una imagen muy visual.
B: ¿Y cómo podemos pasar de un óvalo al otro? ¿Cómo podemos usar nuestra energía para crear esa nueva realidad?
A: La clave está en redirigir nuestra atención y energía hacia nuestro mundo interior, hacia nuestros pensamientos y emociones. En lugar de enfocarnos en lo que no queremos, en los problemas o las limitaciones, podemos empezar a cultivar emociones positivas, como la gratitud, la alegría o la ilusión.
B: Es como si pudiéramos elegir qué tipo de energía queremos alimentar. En lugar de dar más fuerza a la negatividad, podemos enfocarnos en lo que nos inspira, en lo que nos hace vibrar a una frecuencia más alta.
A: Exactamente. Y al cambiar nuestra energía interna, empezamos a atraer nuevas experiencias, nuevas personas, nuevas oportunidades, que resuenan con esa nueva vibración.
B: Es como si al cambiar nuestra frecuencia interna, sintonizáramos una emisora de radio diferente, una que emite música más alegre y motivadora.
A: Me gusta esa analogía. Y al igual que con la radio, podemos elegir conscientemente qué emisora queremos escuchar, qué tipo de realidad queremos crear.
B: Suena increíble pero también un poco abrumador. ¿Por dónde podemos empezar? ¿Cómo podemos dar ese primer paso hacia la creación de un nuevo destino?
A: El primer paso como hemos visto es tomar conciencia. ¿De dónde estamos poniendo nuestra atención y energía en este momento? ¿Qué tipo de pensamientos nos dominan? ¿Qué emociones estamos alimentando?
B: Es como si tuviéramos que hacer una limpieza a fondo de nuestro mundo interior e identificar qué patrones nos están limitando y empezar a cambiarlos.
A: Exacto. Y una vez que hemos identificado esos patrones, podemos empezar a aplicar las técnicas que propone el Dr. Dispenza: la meditación, la intención, el ensayo mental (visualización), la emoción elevada como la gratitud.
B: ¿Y cómo funcionan estas técnicas? ¿Cómo nos ayudan a crear una nueva realidad?
A: La meditación nos ayuda aquietar la mente y a conectar con nuestro ser interior, con esa parte de nosotros que está conectada a una fuente ilimitada de energía y creatividad. La visualización nos permite crear imágenes mentales de la realidad que deseamos como si ya la estuviéramos viviendo. Y eso envía una señal poderosa al universo.
B: Y la gratitud nos abre el corazón a la abundancia, nos permite apreciar todo lo bueno que ya tenemos en nuestra vida y atraer aún más.
A: Entiendo. Se trata de usar nuestra mente y emociones como herramientas para crear la realidad que deseamos.
B: Exacto. Y lo más importante es que todos tenemos el potencial para hacerlo. No se trata de algo reservado a unos pocos, sino de una capacidad innata que podemos despertar si nos comprometemos con el proceso.
A: Me encanta esa idea, de que todos llevamos dentro la semilla de la transformación, la capacidad de crear una realidad más plena y satisfactoria.
A: ¿Qué te parece si ahora exploramos un poco más a fondo el concepto de crear un nuevo destino?
B: Me parece una excelente idea. Entremos en ese territorio inexplorado y veamos qué podemos descubrir.
A: Llegamos a la parte más emocionante de nuestra inmersión en sobrenatural, la creación de un nuevo destino. Hasta ahora hemos explorado cómo nuestra atención y energía pueden quedar atrapadas en patrones limitantes.
B: Pero el Dr. Dispenza nos ofrece una perspectiva esperanzadora. Podemos romper con esos patrones y crear una realidad más alineada con nuestros deseos.
A: Exacto. La idea es dejar de ser víctimas de las circunstancias y convertirnos en creadores conscientes de nuestra propia experiencia. El Dr. Dispenza lo ilustra con una imagen de dos óvalos que se cruzan.
B: Dos óvalos.
A: Sí. Uno representa nuestra realidad actual, moldeada por nuestras experiencias pasadas, y el otro la realidad que queremos crear. Es una imagen muy visual.
B: ¿Y cómo podemos pasar de un óvalo al otro? ¿Cómo podemos usar nuestra energía para crear esa nueva realidad?
A: La clave está en redirigir nuestra atención y energía hacia nuestro mundo interior, hacia nuestros pensamientos y emociones. En lugar de enfocarnos en lo que no queremos, en los problemas o las limitaciones, podemos empezar a cultivar emociones positivas, como la gratitud, la alegría o la ilusión.
B: Es como si pudiéramos elegir qué tipo de energía queremos alimentar. En lugar de dar más fuerza a la negatividad, podemos enfocarnos en lo que nos inspira, en lo que nos hace vibrar a una frecuencia más alta.
A: Exactamente. Y al cambiar nuestra energía interna, empezamos a atraer nuevas experiencias, nuevas personas, nuevas oportunidades, que resuenan con esa nueva vibración.
B: Es como si al cambiar nuestra frecuencia interna, sintonizáramos una emisora de radio diferente, una que emite música más alegre y motivadora.
A: Me gusta esa analogía. Y al igual que con la radio, podemos elegir conscientemente qué emisora queremos escuchar, qué tipo de realidad queremos crear.
B: Suena increíble pero también un poco abrumador. ¿Por dónde podemos empezar? ¿Cómo podemos dar ese primer paso hacia la creación de un nuevo destino?
A: El primer paso como hemos visto es tomar conciencia. ¿De dónde estamos poniendo nuestra atención y energía en este momento? ¿Qué tipo de pensamientos nos dominan? ¿Qué emociones estamos alimentando?
B: Es como si tuviéramos que hacer una limpieza a fondo de nuestro mundo interior e identificar qué patrones nos están limitando y empezar a cambiarlos.
A: Exacto. Y una vez que hemos identificado esos patrones, podemos empezar a aplicar las técnicas que propone el Dr. Dispenza: la meditación, la intención, el ensayo mental (visualización), la emoción elevada como la gratitud.
B: ¿Y cómo funcionan estas técnicas? ¿Cómo nos ayudan a crear una nueva realidad?
A: La meditación nos ayuda aquietar la mente y a conectar con nuestro ser interior, con esa parte de nosotros que está conectada a una fuente ilimitada de energía y creatividad. La visualización nos permite crear imágenes mentales de la realidad que deseamos como si ya la estuviéramos viviendo. Y eso envía una señal poderosa al universo.
B: Y la gratitud nos abre el corazón a la abundancia, nos permite apreciar todo lo bueno que ya tenemos en nuestra vida y atraer aún más.
A: Entiendo. Se trata de usar nuestra mente y emociones como herramientas para crear la realidad que deseamos.
B: Exacto. Y lo más importante es que todos tenemos el potencial para hacerlo. No se trata de algo reservado a unos pocos, sino de una capacidad innata que podemos despertar si nos comprometemos con el proceso.
A: Me encanta esa idea, de que todos llevamos dentro la semilla de la transformación, la capacidad de crear una realidad más plena y satisfactoria.
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
B: Así es, y para cultivar esa semilla, el primer paso es tomar conciencia de dónde estamos poniendo nuestra atención y nuestra energía en este momento, en qué estamos enfocando nuestros pensamientos, qué emociones estamos alimentando.
A: Es una pregunta…
A: Es una pregunta…
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— Donde Pongas la Atención Ahí va Tu Energía A: Listos para una inmersión profunda? B: Listos. A: Hoy nos adentramos en el mundo "Sobrenatural" del Dr. Joe Dispenza. B: Un libro fascinante. A: La idea central es que nuestra atención dirige nuestra…
B: Así es, y para cultivar esa semilla, el primer paso es tomar conciencia de dónde estamos poniendo nuestra atención y nuestra energía en este momento, en qué estamos enfocando nuestros pensamientos, qué emociones estamos alimentando.
A: Es una pregunta poderosa para reflexionar. Si pudieras redirigir tu energía de un área de tu vida a otra, ¿qué cambiarías?
B: Buena pregunta. Creo que me enfocaría en redirigir la energía que a veces dedico a la preocupación y la duda hacia la confianza y la acción.
A: Es algo muy común. A todos nos pasa en algún momento esa sensación de que la mente da vueltas y vueltas sin llegar a ninguna parte.
B: Exacto. Y en esos momentos me doy cuenta de que estoy desperdiciando energía preciosa que podría utilizar para crear soluciones, para avanzar hacia mis objetivos.
A: Es como si la preocupación nos paralizará, nos impidiera tomar acción y crear algo nuevo.
B: Así es, por eso estoy aprendiendo a identificar esos patrones de pensamiento limitantes y a redirigir mi energía hacia la confianza en mí mismo, en mi capacidad para superar los desafíos y crear la vida que deseo.
A: Me parece un objetivo fantástico y creo que esa es la gran enseñanza del Dr. Dispensa, que tenemos el poder de elegir dónde ponemos nuestra atención y nuestra energía, y que esa elección determina la realidad que creamos.
B: Totalmente de acuerdo, no somos víctimas de las circunstancias sino creadores de nuestra propia experiencia. Al tomar conciencia de este poder, podemos empezar a vivir de una manera más consciente, más plena y más alineada con nuestro verdadero ser.
A: Ha sido una inversión fascinante en el mundo de la energía, la atención y la creación de la realidad. Espero que te haya inspirado tanto como a mí a explorar tu propio potencial creativo y a empezar a construir la vida que deseas.
B: Recuerda, la clave está en dirigir tu atención hacia tu mundo interior, cultivar la confianza en ti mismo y actuar con determinación para hacer realidad tus sueños.
A: Gracias por acompañarnos en esta fascinante inmersión y hasta la próxima. Te invitamos a seguir explorando el poder que llevas dentro para crear una realidad extraordinaria.
📕 Sobrenatural por Joe Dispenza
*️⃣ Source It's Within You
*️⃣ No se trata de lo que quieres, sino en quien te conviertes.
*️⃣ ¿A Qué Me Dedico Principalmente?
A: Es una pregunta poderosa para reflexionar. Si pudieras redirigir tu energía de un área de tu vida a otra, ¿qué cambiarías?
B: Buena pregunta. Creo que me enfocaría en redirigir la energía que a veces dedico a la preocupación y la duda hacia la confianza y la acción.
A: Es algo muy común. A todos nos pasa en algún momento esa sensación de que la mente da vueltas y vueltas sin llegar a ninguna parte.
B: Exacto. Y en esos momentos me doy cuenta de que estoy desperdiciando energía preciosa que podría utilizar para crear soluciones, para avanzar hacia mis objetivos.
A: Es como si la preocupación nos paralizará, nos impidiera tomar acción y crear algo nuevo.
B: Así es, por eso estoy aprendiendo a identificar esos patrones de pensamiento limitantes y a redirigir mi energía hacia la confianza en mí mismo, en mi capacidad para superar los desafíos y crear la vida que deseo.
A: Me parece un objetivo fantástico y creo que esa es la gran enseñanza del Dr. Dispensa, que tenemos el poder de elegir dónde ponemos nuestra atención y nuestra energía, y que esa elección determina la realidad que creamos.
B: Totalmente de acuerdo, no somos víctimas de las circunstancias sino creadores de nuestra propia experiencia. Al tomar conciencia de este poder, podemos empezar a vivir de una manera más consciente, más plena y más alineada con nuestro verdadero ser.
A: Ha sido una inversión fascinante en el mundo de la energía, la atención y la creación de la realidad. Espero que te haya inspirado tanto como a mí a explorar tu propio potencial creativo y a empezar a construir la vida que deseas.
B: Recuerda, la clave está en dirigir tu atención hacia tu mundo interior, cultivar la confianza en ti mismo y actuar con determinación para hacer realidad tus sueños.
A: Gracias por acompañarnos en esta fascinante inmersión y hasta la próxima. Te invitamos a seguir explorando el poder que llevas dentro para crear una realidad extraordinaria.
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— Sobrenatural por Joe Dispenza
Prólogo: En lugar de preguntarnos qué es posible, ahora la pregunta es cómo podemos despertar nuestro potencial ilimitado en la vida diaria.
Introducción: Los preparativos para un viaje sobrenatural
Capítulo 1: Abriendo…
Prólogo: En lugar de preguntarnos qué es posible, ahora la pregunta es cómo podemos despertar nuestro potencial ilimitado en la vida diaria.
Introducción: Los preparativos para un viaje sobrenatural
Capítulo 1: Abriendo…
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— Vivir bajo el Efecto de las Hormonas del Estrés | Examinemos ahora en más detalle cómo acabamos siendo adictos a las emociones negativas; o, más exactamente, a lo que llamamos «hormonas del estrés».
*️⃣ En el instante en que reaccionamos a una circunstancia del mundo exterior que nos parece amenazadora, tanto si la amenaza es real como imaginaria, nuestro cuerpo libera hormonas del estrés para movilizar enormes cantidades de energía que nos permitan hacer frente a dicha amenaza.
*️⃣ En esos casos, el organismo se desequilibra; eso, precisamente, es el estrés. Se trata de una reacción sana y natural, porque en el pasado liberábamos un cóctel químico de adrenalina, cortisol y otras hormonas parecidas cuando nos topábamos con un peligro del mundo exterior. Tal vez nos persiguiera un depredador, por ejemplo, y tuviéramos que decidir a toda prisa si luchar, huir o escondernos.
*️⃣ Cuando entramos en modo de supervivencia, automáticamente nos convertimos en seres materialistas, que definen la realidad a partir de los sentidos; a partir de lo que vemos, oímos, olemos, palpamos y saboreamos.
*️⃣ También nos concentramos al máximo en la materia; en nuestros cuerpos ubicados en un espacio y un tiempo determinados. Las hormonas del estrés nos inducen a enfocar toda la atención en el mundo exterior, porque ahí acecha el peligro.
*️⃣ En tiempos prehistóricos, por supuesto, esta reacción suponía una ventaja. Era una respuesta adaptativa. Nos ayudaba a seguir con vida. Y una vez sorteado el peligro, cuando éste había pasado, los niveles de hormonas del estrés volvían a la normalidad.
*️⃣ En los tiempos modernos, en cambio, las circunstancias son muy distintas. Tras una llamada o un email del jefe o de un miembro de la familia que nos suscita una fuerte reacción emocional, como rabia, frustración, miedo, ansiedad, tristeza, sentimiento de culpa, sufrimiento o vergüenza, los primitivos mecanismos de huida o lucha se activan y reaccionamos igual que si nos persiguiera un depredador.
*️⃣ Y esas reacciones químicas se prolongan en el tiempo de manera automática, porque la amenaza externa no desaparece.
*️⃣ La verdad es que muchos de nosotros pasamos buena parte del tiempo en un estado de excitación constante. Sufrimos estrés crónico, como si el depredador, en lugar de vivir en la selva y ensenar los dientes de vez en cuando, viviera en la misma cueva que nosotros: un compañero de trabajo tóxico cuyo escritorio se encuentra junto al nuestro, por ejemplo.
*️⃣ Esa situación de estrés crónico no es adaptativa, sino de inadaptación. Cuando vivimos en modo de supervivencia y las hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol fluyen constantemente por nuestro cuerpo, permanecemos en estado de alerta en lugar de volver a la normalidad.
*️⃣ Tal como demuestra la experiencia de Anna, relatada en el primer capítulo, cuando el desequilibrio se prolonga en el tiempo hay muchas probabilidades de que acabemos enfermos, porque el estrés a largo plazo regula a la baja la expresión sana de los genes. De hecho, nuestros cuerpos se acostumbran a la descarga química hasta tal punto de que se vuelven adictos a ella. El organismo la ansía.
*️⃣ Cuando nos hallamos en ese estado, el cerebro entra en alerta máxima según intentamos predecir, controlar y provocar resultados con la intención de incrementar nuestras posibilidades de supervivencia.
*️⃣ Y cuanto más lo hacemos, más fuerte se torna la adicción y más nos identificamos con un cuerpo conectado a la identidad y el entorno, presos de un tiempo lineal. Sucede así porque consumimos toda la atención en ese proceso.
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— Cuando tu Cerebro está Sobreexcitado y Vives en Modo de Supervivencia, desplazando tu atención al trabajo, las noticias, tu ex, tus amigos, los emails, Facebook y Twitter, activas cada una de esas redes neurológicas con gran rapidez (revisar figura 2,5).
*️⃣ Si la situación se prolonga mucho tiempo, el gesto de estrechar el foco y desplazar la atención con frecuencia acaba por compartimentar el cerebro, que ya no funciona de manera equilibrada.
*️⃣ Y cuando eso sucede, acostumbras al cerebro a activarse a partir de una pauta desordenada e incoherente, lo que le resta eficacia. Igual que un relámpago entre las nubes, las distintas redes neuronales se activan al tuntún, de modo que el cerebro trabaja de manera no sincronizada.
*️⃣ El efecto sería parecido a un grupo de tamborileros que hicieran repiquetear sus tambores a la vez pero sin ritmo ni concierto.
*️⃣ Hablaremos largo y tendido sobre los conceptos de coherencia e incoherencia más adelante, pero, de momento, baste decir que cuando tu cerebro se torna incoherente, lo mismo te sucede a ti.
*️⃣ Si tu cerebro no funciona óptimamente, tú tampoco lo harás.
*️⃣ Cada uno de los objetos, las personas y los lugares del mundo exterior relacionados con una experiencia relevante de tu vida está vinculado a una emoción, porque las emociones —que son energía en movimiento— son vestigios químicos de la experiencia.
*️⃣ Y si esas hormonas del estrés tan adictivas te acompañan la mayor parte del tiempo, podrías usar a tu jefe para reafirmar tu adicción a enjuiciar. Podrías usar a tus colegas para reafirmar tu adicción a competir.
*️⃣ Podrías usar a tus amigos para reafirmar tu adicción al sufrimiento. Podrías usar a tus enemigos para seguir enganchado al odio, a tus padres para justificar tu dependencia del sentimiento de culpa, Facebook para seguir instalado en la inseguridad, las noticias para reafirmar tu adicción a la ira, a tu ex para justificar tu dependencia al resentimiento y tu relación con el dinero para reafirmar tu adicción a la escasez.
*️⃣ Eso significa que tus emociones —tu energía— están entreveradas, incluso vinculadas, con cada persona, lugar o cosa que experimentas en tu realidad conocida. E implica también que no dispones de energía para crear un nuevo empleo, otra relación, una situación económica más boyante, una nueva vida o un cuerpo sano siquiera.
*️⃣ Te lo diré de otro modo. Si lo que piensas y lo que sientes determina la frecuencia y la información que emite tu campo de energía, que a su vez ejerce un efecto significativo en tu vida, y si toda tu atención (y, en consecuencia, tu energía) está vinculada al mundo exterior de personas, objetos, cosas, lugares y tiempo, no te queda energía en el mundo interior para los pensamientos y los sentimientos.
*️⃣ De ahí que, cuanto más fuerte sea tu adicción a esas emociones, más enfocarás tu atención en las personas, los objetos, los lugares o las circunstancias de tu realidad externa. Y en el proceso perderás casi toda tu energía creativa y experimentarás pensamientos y sentimientos en consonancia con lo que ya conoces.
*️⃣ Es muy difícil pensar o sentir cosas nuevas cuando eres adicto al mundo exterior. Y es muy fácil desarrollar una adicción hacia las personas y las cosas que son, precisamente, el origen de los problemas. Ésas son las situaciones que nos llevan a perder el poder y a desperdiciar la energía.
*️⃣ Si revisas la figura 2.5, encontrarás unos cuantos ejemplos que muestran cómo creamos lazos energéticos con los distintos elementos de nuestra realidad externa.
*️⃣ Echa un vistazo a la figura 2.6. A la izquierda del diagrama verás dos átomos unidos por un campo invisible de energía. Comparten información. La energía los vincula.
*️⃣ A la derecha del diagrama verás a dos personas que comparten una experiencia de resentimiento. También están unidas por un campo invisible de energía que las mantiene unidas. En verdad, comparten una misma energía y también una misma información.
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— Los Vínculos Energéticos | Para separar dos átomos se requiere energía. Igualmente, si tu atención y tu energía están vinculadas a personas, lugares y objetos del mundo físico exterior, es evidente que hará falta energía y esfuerzo para romper esos lazos a través de la meditación.
*️⃣ Este principio plantea una cuestión: ¿en qué medida tu energía creativa se encuentra supeditada al sentimiento de culpa, el odio, el resentimiento, la carencia o el miedo? La verdad es que podrías estar usando toda esa energía para crear un nuevo destino.
*️⃣ Igual que dos átomos se unen para formar una molécula —que comparte energía e información—, cuando dos personas experimentan las mismas emociones y energía, y proyectan los mismos pensamientos e información, se vinculan también.
*️⃣ En ambos casos, los dos elementos están unidos por un campo invisible de energía que los mantiene conectados. Si hace falta energía para separar esos átomos, también precisaremos energía y consciencia para desviar la atención de las personas y las circunstancias en las que hemos depositado tanta energía creativa.
*️⃣ Para hacerlo, tendrás que dejar de prestar atención a todos esos objetos de tu mundo exterior. Por eso usamos la meditación como paradigma de cambio de nuestro estado interno.
*️⃣ Eso nos permite romper las asociaciones con todos y cada uno de los lugares, los objetos, las personas, los momentos y las circunstancias —el tiempo suficiente— como para desplazar la atención hacia el mundo interior. Una vez que hayas trascendido tu cuerpo emocional y hayas retirado la atención de los objetos conocidos del mundo exterior, podrás reclamar tu energía y romper los lazos con tu realidad pasada-presente (que es siempre la misma).
*️⃣ Para ello tendrás que efectuar la transición de ser un cuerpo a ser un no- cuerpo, lo que implica retirar la atención del cuerpo, el dolor y el hambre. Vas a tener que pasar de ser alguien a no ser nadie (retirando la atención de tu identidad como pareja, padre o madre y empleado).
*️⃣ Tendrás que pasar de prestar atención a algo a no prestarla a nada (olvidarte del móvil, de los emails y de prepararte una taza de café), de estar en alguna parte a no estar en ningún sitio (trascendiendo cualquier pensamiento sobre la silla en la que meditas o las citas que te aguardan) y de habitar un tiempo lineal a estar en el no tiempo (sin recuerdos que te distraigan ni pensamientos sobre el mañana).
*️⃣ No digo que el móvil, el portátil, el coche o la cuenta bancaria sean malos en sí mismos, pero cuando estás demasiado apegado a esas cosas y captan tu atención hasta tal punto que no puedes dejar de pensar en ellas (a causa de las fuertes emociones que llevan asociadas), esas posesiones te poseen. Y en ese caso no puedes crear nada nuevo.
*️⃣ El único modo de hacerlo es aprender a recuperar toda esa energía fragmentada para poder trascender las emociones de supervivencia a las que eres adicto y que atan tu energía a la realidad pasada-presente.
*️⃣ Una vez que hayas retirado la atención de esas circunstancias externas, los lazos energéticos y emocionales que te unen a ellas se debilitarán y dispondrás por fin de la suficiente energía como para crear un nuevo futuro.
*️⃣ Eso va a requerir que tomes consciencia de dónde has estado invirtiendo la atención inconscientemente e, igual que si intentáramos separar dos átomos, dedicar cierta energía a romper conscientemente esos lazos.
*️⃣ La gente me cuenta en los talleres una y otra vez que el disco duro de su ordenador se ha echado a perder, que les han robado el coche, que han perdido el trabajo y que no tienen dinero.
*️⃣ Cuando me hablan de todas esas pérdidas, ¿sabes lo que les digo? «¡Fantástico! Ahora tienes un montón de energía disponible para diseñar un nuevo destino.»
*️⃣ Por cierto, si haces bien este trabajo y consigues recuperar tu energía, es probable que te sientas incómodo al principio, incluso que cunda cierto grado de caos.
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— Nunca se Sabe | He aquí un gran ejemplo. Un amigo mío que era vicedecano de una universidad acudió a una reunión de junta unas tres semanas después de empezar los ejercicios de meditación.
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
—Eh, no sé si el proceso de meditación está funcionando. La junta acaba de despedirme. ¿No me dijiste que si hacía el trabajo me pasarían cosas fantásticas?
—Óyeme bien —le contesté—. No te aferres a esas emociones de supervivencia, porque regresarás al pasado. Tú sigue buscando el momento presente y creando desde ahí.
Al cabo de dos semanas se enamoró de una mujer con la que se casó poco después. También recibió una oferta para el cargo de vicedecano de una universidad mayor y mejor, que aceptó agradecido.
Un año más tarde volvió a llamarme y me dijo que la facultad que lo había despedido le pedía que volviera, ahora como decano.
Así que nunca se sabe lo que nos depara el universo cuando la vieja realidad se desmorona y la nueva empieza a desplegarse. Lo único que te puedo asegurar es lo siguiente: lo desconocido nunca me ha fallado.
📕 Sobrenatural por Joe Dispenza
*️⃣ Source It's Within You
*️⃣ No se trata de lo que quieres, sino en quien te conviertes.
*️⃣ ¿A Qué Me Dedico Principalmente?
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
Mi amigo era la piedra angular de esa universidad. Los alumnos y los profesores lo adoraban. Entró en la reunión, se sentó... y lo despidieron. Así que me llamó y me dijo:
—Eh, no sé si el proceso de meditación está funcionando. La junta acaba de despedirme. ¿No me dijiste que si hacía el trabajo me pasarían cosas fantásticas?
—Óyeme bien —le contesté—. No te aferres a esas emociones de supervivencia, porque regresarás al pasado. Tú sigue buscando el momento presente y creando desde ahí.
Al cabo de dos semanas se enamoró de una mujer con la que se casó poco después. También recibió una oferta para el cargo de vicedecano de una universidad mayor y mejor, que aceptó agradecido.
Un año más tarde volvió a llamarme y me dijo que la facultad que lo había despedido le pedía que volviera, ahora como decano.
Así que nunca se sabe lo que nos depara el universo cuando la vieja realidad se desmorona y la nueva empieza a desplegarse. Lo único que te puedo asegurar es lo siguiente: lo desconocido nunca me ha fallado.
📕 Sobrenatural por Joe Dispenza
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Media is too big
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— Podcast 015: Las Hormonas del Estrés
A: Hola a todos. ¿Listos para una nueva inmersión?
B: Por supuesto.
A: Hoy nos adentramos en el mundo sobrenatural del Dr. Joe Dispenza.
B: Un libro fascinante.
A: En concreto, en el capítulo 2.
B: El instante presente.
A: Exacto. Donde exploramos cómo nos enganchamos a las emociones negativas.
B: Y cómo eso afecta nuestra capacidad de crear un nuevo futuro.
A: Interesante, ¿verdad?
B: Totalmente. Dispenza nos invita a un viaje interior.
A: Ajá. Para comprender nuestras reacciones al estrés.
B: A lo que todos experimentamos a diario.
A: Claro, pero la clave está en gestionarlas conscientemente.
B: ¿Por qué?
A: Porque si no, se convierten en un obstáculo para nuestro bienestar.
B: Entiendo, entonces empecemos por lo básico.
A: Vale. ¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?
B: Bueno, dispénsame. Recuerda que nuestro cuerpo está programado para la supervivencia.
A: Una herencia de nuestros ancestros.
B: Exacto. Que se enfrentaban a peligros constantemente.
A: Ante una amenaza, ya sea real o imaginaria, nuestro cuerpo se pone en modo alerta.
B: Se activa una cascada de hormonas del estrés.
A: Como la adrenalina.
B: Y el cortisol.
A: Que preparan al cuerpo para luchar o huir.
B: Es como si tuviéramos una alarma interna que se dispara a la mínima señal de peligro.
A: Y en el pasado, esta respuesta era vital para sobrevivir a un ataque de un depredador, por ejemplo.
B: El problema es que hoy en día, esa alarma está sonando constantemente.
A: Por el trabajo, las relaciones, las noticias.
B: Exacto. Nuestro cuerpo no distingue entre una amenaza real.
A: Un atasco en la carretera, por ejemplo.
B: Responde con la misma intensidad, liberando esa cascada de hormonas.
A: Y ahí surge el problema.
B: ¿Y cómo se relaciona esto con la adicción a las emociones negativas?
A: Pues al estar expuesto a este cóctel químico de hormonas del estrés de forma repetida, nuestro cuerpo acaba acostumbrándose.
B: Se vuelve adicto.
A: Exacto. Aunque la amenaza original desaparezca, el cuerpo sigue anhelando esa sensación.
B: Como si nos engancháramos a la sensación de alerta, aunque no haya un peligro real.
A: Como cualquier adicción, nos limita.
B: Dispenza lo explica con la historia de Ana.
A: Recuerda.
B: Sí, aparece en el capítulo anterior. El estrés prolongado la llevó a desarrollar una enfermedad grave.
A: Su cuerpo estaba atrapado en un ciclo de negatividad, alimentándose de esas mismas emociones una y otra vez.
B: Un claro ejemplo de cómo la adicción nos mantiene atados al pasado, impidiéndonos avanzar.
A: En lugar de usar nuestra energía para construir algo nuevo, la malgastamos en alimentar esos patrones de estrés y negatividad.
B: Y lo más fascinante es que Dispenza no se limita al aspecto fisiológico.
A: No. Establece una conexión entre nuestra energía, nuestras emociones y el mundo que nos rodea.
B: ¿A qué te refieres?
A: Dispenza compara a los átomos unidos por energía con los seres humanos unidos por emociones compartidas.
B: Interesante.
A: Al igual que los átomos se unen a través de enlaces energéticos, nosotros nos vinculamos a personas, lugares y situaciones a través de nuestras emociones.
B: Es una idea muy interesante. Entonces, si experimentamos emociones negativas de forma repetida en un lugar, con ciertas personas, nuestra energía queda ligada a esas experiencias.
A: Nuestra energía se enreda con todo aquello que experimentamos.
B: Y si esas experiencias están cargadas de miedo, ira o resentimiento, nuestra capacidad de crear una realidad diferente se ve limitada.
A: Como si estuviéramos anclados a esas emociones y a los lugares donde las experimentamos.
B: Nuestra energía queda atrapada en el pasado, en esos patrones de negatividad.
A: Exacto. Entonces, ¿cómo podemos liberarnos de esas ataduras?
B: Buena pregunta.
A: Y reclamar nuestro poder creativo.
B: Ahí es donde entra en juego la meditación, la herramienta para romper esas cadenas energéticas y liberarnos.
A: Hola a todos. ¿Listos para una nueva inmersión?
B: Por supuesto.
A: Hoy nos adentramos en el mundo sobrenatural del Dr. Joe Dispenza.
B: Un libro fascinante.
A: En concreto, en el capítulo 2.
B: El instante presente.
A: Exacto. Donde exploramos cómo nos enganchamos a las emociones negativas.
B: Y cómo eso afecta nuestra capacidad de crear un nuevo futuro.
A: Interesante, ¿verdad?
B: Totalmente. Dispenza nos invita a un viaje interior.
A: Ajá. Para comprender nuestras reacciones al estrés.
B: A lo que todos experimentamos a diario.
A: Claro, pero la clave está en gestionarlas conscientemente.
B: ¿Por qué?
A: Porque si no, se convierten en un obstáculo para nuestro bienestar.
B: Entiendo, entonces empecemos por lo básico.
A: Vale. ¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?
B: Bueno, dispénsame. Recuerda que nuestro cuerpo está programado para la supervivencia.
A: Una herencia de nuestros ancestros.
B: Exacto. Que se enfrentaban a peligros constantemente.
A: Ante una amenaza, ya sea real o imaginaria, nuestro cuerpo se pone en modo alerta.
B: Se activa una cascada de hormonas del estrés.
A: Como la adrenalina.
B: Y el cortisol.
A: Que preparan al cuerpo para luchar o huir.
B: Es como si tuviéramos una alarma interna que se dispara a la mínima señal de peligro.
A: Y en el pasado, esta respuesta era vital para sobrevivir a un ataque de un depredador, por ejemplo.
B: El problema es que hoy en día, esa alarma está sonando constantemente.
A: Por el trabajo, las relaciones, las noticias.
B: Exacto. Nuestro cuerpo no distingue entre una amenaza real.
A: Un atasco en la carretera, por ejemplo.
B: Responde con la misma intensidad, liberando esa cascada de hormonas.
A: Y ahí surge el problema.
B: ¿Y cómo se relaciona esto con la adicción a las emociones negativas?
A: Pues al estar expuesto a este cóctel químico de hormonas del estrés de forma repetida, nuestro cuerpo acaba acostumbrándose.
B: Se vuelve adicto.
A: Exacto. Aunque la amenaza original desaparezca, el cuerpo sigue anhelando esa sensación.
B: Como si nos engancháramos a la sensación de alerta, aunque no haya un peligro real.
A: Como cualquier adicción, nos limita.
B: Dispenza lo explica con la historia de Ana.
A: Recuerda.
B: Sí, aparece en el capítulo anterior. El estrés prolongado la llevó a desarrollar una enfermedad grave.
A: Su cuerpo estaba atrapado en un ciclo de negatividad, alimentándose de esas mismas emociones una y otra vez.
B: Un claro ejemplo de cómo la adicción nos mantiene atados al pasado, impidiéndonos avanzar.
A: En lugar de usar nuestra energía para construir algo nuevo, la malgastamos en alimentar esos patrones de estrés y negatividad.
B: Y lo más fascinante es que Dispenza no se limita al aspecto fisiológico.
A: No. Establece una conexión entre nuestra energía, nuestras emociones y el mundo que nos rodea.
B: ¿A qué te refieres?
A: Dispenza compara a los átomos unidos por energía con los seres humanos unidos por emociones compartidas.
B: Interesante.
A: Al igual que los átomos se unen a través de enlaces energéticos, nosotros nos vinculamos a personas, lugares y situaciones a través de nuestras emociones.
B: Es una idea muy interesante. Entonces, si experimentamos emociones negativas de forma repetida en un lugar, con ciertas personas, nuestra energía queda ligada a esas experiencias.
A: Nuestra energía se enreda con todo aquello que experimentamos.
B: Y si esas experiencias están cargadas de miedo, ira o resentimiento, nuestra capacidad de crear una realidad diferente se ve limitada.
A: Como si estuviéramos anclados a esas emociones y a los lugares donde las experimentamos.
B: Nuestra energía queda atrapada en el pasado, en esos patrones de negatividad.
A: Exacto. Entonces, ¿cómo podemos liberarnos de esas ataduras?
B: Buena pregunta.
A: Y reclamar nuestro poder creativo.
B: Ahí es donde entra en juego la meditación, la herramienta para romper esas cadenas energéticas y liberarnos.
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— Pueden Decretar y Pensar en Todo lo que se Merecen
*️⃣ Pero no conseguirán resultados significativos, en tanto no cambien su energía, porque el cambio solo se produce cuando los pensamientos y el estado emocional del cuerpo están en consonancia con sus deseos.
*️⃣ Podrían repetir la afirmación —yo merezco lo mejor de lo mejor, no tengo miedo, soy abundante, soy digno— hasta quedarse afónicos, pero si lo que están sintiendo es miedo, ira, frustración, ansiedad o cualquier otra emoción con respecto a una situación cada vez que son confrontados, sus pensamientos y deseos no pasarán de su cabeza. Y eso implica que no están enviando al cuerpo, (ni a sus células, ni al universo) las indicaciones que necesitan para crear un nueva condición o destino en base a su nuevo estado del ser.
*️⃣ En ausencia del sentimiento, existe una desconexión entre el cerebro y el cuerpo, entre la idea de salud y el sentimiento de salud, entre su mente y sus deseos, y no podrán incorporar ese nuevo estado del ser a su realidad.
*️⃣ Solo cuando transforman su energía, es que son capaces de conseguir resultados consistentes.
*️⃣ Así que no se trata de merecer algo, sino de ser coherentes —energéticamente hablando—, con todo eso que deseamos atraer para que se manifieste en nuestra experiencia.
*️⃣ El universo no te premia ni te castiga. Sólo réplica o amplifica la energía que tú le envías. Tu cuerpo suele somatizar las enfermedades que produjiste con tu forma de pensarte y de sentirte emocionalmente. Si piensas que eres una victima, si lo eres, pero tan solo de tu ignorancia e inconsciencia.
*️⃣ Por eso es importante que "Dejes de Ser Tú". Que te salgas de esa personalidad dramática, reactiva y victimizada que se conflictúa habitualmente por decenas de cosas o situaciones que desafían a su ego herido o demasiado inflado.
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— Cuando las Hormonas del Estrés Toman el Mando
• Desde un punto de vista científico, vivir con estrés equivale a vivir bajo mínimos.
• Cuando percibimos la presencia de una circunstancia estresante que nos amenaza en algún sentido (cuyas consecuencias no podemos predecir ni controlar), un sistema nervioso primitivo, el sistema nervioso simpático, se pone en marcha y el cuerpo moviliza una cantidad enorme de energía en respuesta al factor estresante.
• A nivel fisiológico, el cuerpo dispone al momento de los recursos que va a necesitar para afrontar un peligro inminente.
• Las pupilas se dilatan para que podamos ver mejor; el ritmo cardíaco y la respiración se aceleran para que podamos correr, luchar o escondernos; el organismo libera glucosa al torrente sanguíneo con el fin de que nuestras células dispongan de más energía y la sangre se desplaza de los órganos internos a las extremidades para que podamos movemos con rapidez, de ser necesario.
• El sistema inmunitario se dispara y luego decae, según la adrenalina y el cortisol inundan los músculos con el fin de proveerlos de la descarga de energía que necesitan para escapar o eludir al estresor.
• La circulación abandona el cerebro anterior, nuestro cerebro racional, para dirigirse al cerebro posterior, de modo que perdemos capacidad de pensar creativamente a la par que se activan nuestros instintos para que podamos reaccionar con celeridad.
• A corto plazo, todos los organismos pueden tolerar las condiciones adversas que requieren luchar, esconderse o huir de un estresor inminente. Estamos diseñados para soportar breves descargas de angustia como ésas (sin perjuicio para nuestra salud).
• Cuando el peligro ha cesado, el cuerpo acostumbra a volver a la normalidad en cuestión de horas, durante las cuales recupera sus niveles de energía normales y retoma sus recursos vitales.
• Sin embargo, cuando el factor de estrés no cesa, el cuerpo jamás recupera el equilibrio. En realidad, ningún organismo de la naturaleza soporta vivir en condiciones de emergencia durante largos periodos ( sin padecer las consecuencias).
• Como nuestro cerebro es grande, los seres humanos poseemos la capacidad de cavilar sobre nuestros problemas, revivir situaciones del pasado e incluso prever catástrofes futuras; todo lo cual desencadena una cascada de reacciones químicas relacionadas con el estrés.
• Nos basta recordar un episodio perturbador del ayer o tratar de controlar un mañana impredecible para provocar grandes desequilibrios fisiológicos en el cerebro y el organismo.
• Desde un punto de vista científico, vivir con estrés equivale a vivir bajo mínimos.
• Cuando percibimos la presencia de una circunstancia estresante que nos amenaza en algún sentido (cuyas consecuencias no podemos predecir ni controlar), un sistema nervioso primitivo, el sistema nervioso simpático, se pone en marcha y el cuerpo moviliza una cantidad enorme de energía en respuesta al factor estresante.
• A nivel fisiológico, el cuerpo dispone al momento de los recursos que va a necesitar para afrontar un peligro inminente.
• Las pupilas se dilatan para que podamos ver mejor; el ritmo cardíaco y la respiración se aceleran para que podamos correr, luchar o escondernos; el organismo libera glucosa al torrente sanguíneo con el fin de que nuestras células dispongan de más energía y la sangre se desplaza de los órganos internos a las extremidades para que podamos movemos con rapidez, de ser necesario.
• El sistema inmunitario se dispara y luego decae, según la adrenalina y el cortisol inundan los músculos con el fin de proveerlos de la descarga de energía que necesitan para escapar o eludir al estresor.
• La circulación abandona el cerebro anterior, nuestro cerebro racional, para dirigirse al cerebro posterior, de modo que perdemos capacidad de pensar creativamente a la par que se activan nuestros instintos para que podamos reaccionar con celeridad.
• A corto plazo, todos los organismos pueden tolerar las condiciones adversas que requieren luchar, esconderse o huir de un estresor inminente. Estamos diseñados para soportar breves descargas de angustia como ésas (sin perjuicio para nuestra salud).
• Cuando el peligro ha cesado, el cuerpo acostumbra a volver a la normalidad en cuestión de horas, durante las cuales recupera sus niveles de energía normales y retoma sus recursos vitales.
• Sin embargo, cuando el factor de estrés no cesa, el cuerpo jamás recupera el equilibrio. En realidad, ningún organismo de la naturaleza soporta vivir en condiciones de emergencia durante largos periodos ( sin padecer las consecuencias).
• Como nuestro cerebro es grande, los seres humanos poseemos la capacidad de cavilar sobre nuestros problemas, revivir situaciones del pasado e incluso prever catástrofes futuras; todo lo cual desencadena una cascada de reacciones químicas relacionadas con el estrés.
• Nos basta recordar un episodio perturbador del ayer o tratar de controlar un mañana impredecible para provocar grandes desequilibrios fisiológicos en el cerebro y el organismo.
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— El Impacto de un Shock | A las tres y media de la tarde sonó el timbre. Cuando Anna abrió la puerta vio a dos policías plantados al otro lado.
—¿Es usted la señora Willems? —preguntó uno de los agentes. Cuando ella respondió afirmativamente, los policías le preguntaron si podían pasar para hablar con ella.
• Preocupada y un poco desconcertada, Anna los invitó a entrar. Y entonces le dieron la mala noticia: por la mañana, su marido había saltado de uno de los edificios más altos de la ciudad. Como era de esperar, la caída había sido fatal.
• Anna y sus dos hijos se sentaron, presas de un estupor paralizante y de incredulidad. Anna dejó de respirar un instante y, cuando pudo tomar aire, empezó a temblar de un modo incontrolable. Tuvo la sensación de que el tiempo se congelaba. Mientras sus hijos seguían allí sentados, en estado de shock. Anna intentó disimular su dolor y su estrés para no inquietarlos aún más.
• Una fuerte jaqueca se apoderó de ella súbitamente. Al mismo tiempo, notó un intenso calambre en el vientre. Se le tensaron el cuello y los hombros según su mente pasaba de un pensamiento a otro con frenesí. Anna había entrado en modo de supervivencia.
• A partir de ese día, Anna revivía mentalmente el traumático suceso a diario, una y otra vez. No se percataba de que su cuerpo desconocía la diferencia entre el acontecimiento original, que había provocado su reacción de estrés, y el recuerdo de éste, que le suscitaba las mismas emociones que la experiencia real.
• En cada ocasión, nocivas sustancias químicas inundaban su cerebro y su cuerpo, igual que si el desastre se estuviera repitiendo una y otra vez.
• De ahí que su mente no dejase de registrar el suceso en la memoria, y su cuerpo experimentaba esos agresivos procesos químicos a razón de unas cien veces al día.
• Al recordar la experiencia repetidamente, Anna estaba encadenando su cerebro y su cuerpo al pasado sin darse cuenta.
• Las emociones son consecuencias (o respuestas) químicas de experiencias pasadas. Según nuestros sentidos registran información procedente del entorno, grupos de neuronas se organizan en redes. Cuando crean una red, el cerebro fabrica un compuesto químico que viaja por el cuerpo. Ese compuesto es la emoción.
• Recordamos mejor los acontecimientos cuando evocamos cómo nos sentimos al experimentarlos.
• Cuanto más alto sea el coeficiente emocional de un suceso —ya sea positivo o negativo-, más profundo será el cambio de la química interna.
• En el instante en que reparamos en un cambio interno significativo, el cerebro presta atención al agente externo que ha generado ese cambio y registra las condiciones externas. A eso lo llamamos memoria (emocional).
• En consecuencia, el recuerdo de un acontecimiento puede quedar neurológicamente grabado en el cerebro y la escena se congela en nuestra materia gris, tal como le sucedió a Anna.
• La combinación de personas u objetos presentes en el momento en que se produce la experiencia estresante se inscribe en nuestra arquitectura neuronal como una imagen holográfica. Así se crean los recuerdos a largo plazo.
• En consecuencia, la experiencia se imprime en nuestros circuitos neuronales, mientras que la emoción se almacena en el cuerpo; y de ese modo el pasado deviene en nuestra anatomía.
• En otras palabras, cuando experimentamos un hecho traumático, tendemos a pensar, en términos neuronales, y a sentir en términos químicos, dentro de los límites de las emociones que nos generó el suceso, de modo que nuestro estado de consciencia —cómo pensamos y cómo nos sentimos — queda biológicamente atrapado en el pasado.
• Como imaginarás, Anna experimentaba un caudal de emociones negativas. Y ninguna de esas emociones se disipó con rapidez. Como Anna analizaba su vida inmersa en las emociones del pasado, sufría cada vez más.
• Como psicoterapeuta que era, podía comprender racional e intelectualmente lo que le estaba pasando, pero su sufrimiento era más poderoso que todos sus conocimientos.
—¿Es usted la señora Willems? —preguntó uno de los agentes. Cuando ella respondió afirmativamente, los policías le preguntaron si podían pasar para hablar con ella.
• Preocupada y un poco desconcertada, Anna los invitó a entrar. Y entonces le dieron la mala noticia: por la mañana, su marido había saltado de uno de los edificios más altos de la ciudad. Como era de esperar, la caída había sido fatal.
• Anna y sus dos hijos se sentaron, presas de un estupor paralizante y de incredulidad. Anna dejó de respirar un instante y, cuando pudo tomar aire, empezó a temblar de un modo incontrolable. Tuvo la sensación de que el tiempo se congelaba. Mientras sus hijos seguían allí sentados, en estado de shock. Anna intentó disimular su dolor y su estrés para no inquietarlos aún más.
• Una fuerte jaqueca se apoderó de ella súbitamente. Al mismo tiempo, notó un intenso calambre en el vientre. Se le tensaron el cuello y los hombros según su mente pasaba de un pensamiento a otro con frenesí. Anna había entrado en modo de supervivencia.
• A partir de ese día, Anna revivía mentalmente el traumático suceso a diario, una y otra vez. No se percataba de que su cuerpo desconocía la diferencia entre el acontecimiento original, que había provocado su reacción de estrés, y el recuerdo de éste, que le suscitaba las mismas emociones que la experiencia real.
• En cada ocasión, nocivas sustancias químicas inundaban su cerebro y su cuerpo, igual que si el desastre se estuviera repitiendo una y otra vez.
• De ahí que su mente no dejase de registrar el suceso en la memoria, y su cuerpo experimentaba esos agresivos procesos químicos a razón de unas cien veces al día.
• Al recordar la experiencia repetidamente, Anna estaba encadenando su cerebro y su cuerpo al pasado sin darse cuenta.
• Las emociones son consecuencias (o respuestas) químicas de experiencias pasadas. Según nuestros sentidos registran información procedente del entorno, grupos de neuronas se organizan en redes. Cuando crean una red, el cerebro fabrica un compuesto químico que viaja por el cuerpo. Ese compuesto es la emoción.
• Recordamos mejor los acontecimientos cuando evocamos cómo nos sentimos al experimentarlos.
• Cuanto más alto sea el coeficiente emocional de un suceso —ya sea positivo o negativo-, más profundo será el cambio de la química interna.
• En el instante en que reparamos en un cambio interno significativo, el cerebro presta atención al agente externo que ha generado ese cambio y registra las condiciones externas. A eso lo llamamos memoria (emocional).
• En consecuencia, el recuerdo de un acontecimiento puede quedar neurológicamente grabado en el cerebro y la escena se congela en nuestra materia gris, tal como le sucedió a Anna.
• La combinación de personas u objetos presentes en el momento en que se produce la experiencia estresante se inscribe en nuestra arquitectura neuronal como una imagen holográfica. Así se crean los recuerdos a largo plazo.
• En consecuencia, la experiencia se imprime en nuestros circuitos neuronales, mientras que la emoción se almacena en el cuerpo; y de ese modo el pasado deviene en nuestra anatomía.
• En otras palabras, cuando experimentamos un hecho traumático, tendemos a pensar, en términos neuronales, y a sentir en términos químicos, dentro de los límites de las emociones que nos generó el suceso, de modo que nuestro estado de consciencia —cómo pensamos y cómo nos sentimos — queda biológicamente atrapado en el pasado.
• Como imaginarás, Anna experimentaba un caudal de emociones negativas. Y ninguna de esas emociones se disipó con rapidez. Como Anna analizaba su vida inmersa en las emociones del pasado, sufría cada vez más.
• Como psicoterapeuta que era, podía comprender racional e intelectualmente lo que le estaba pasando, pero su sufrimiento era más poderoso que todos sus conocimientos.
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— El inicio de una Espiral Descendente
• Anna ya no podía trabajar y tuvo que pedir la baja laboral. En esa época descubrió que su marido, aun siendo un abogado de éxito, estaba experimentando graves dificultades financieras.
• Anna tendría que pagar deudas considerables de las que ni siquiera tenía conocimiento previo; y carecía del dinero para hacerlo. Como es natural, el estrés emocional, psicológico y mental que ya padecía se multiplicó.
• Los pensamientos de Anna devinieron un círculo vicioso en el que las mismas preguntas se repetían una y otra vez: ¿Cómo voy a cuidar de mis hijos?
• ¿Cómo superaremos este trauma y cómo afectará a nuestras vidas? ¿Por qué se marchó mi marido sin despedirse de mí?
• ¿Cómo es posible que no me diera cuenta de que era tan infeliz? ¿Le fallé como esposa?
• ¿Cómo pudo abandonarme con dos hijos, y cómo me las arreglaré para criarlos yo sola?
• Poco después, los juicios de valor se abrieron paso en su mente: «¡No debería haberse suicidado, sabiendo que me iba a dejar en medio de un desastre financiero! ¡Qué cobarde!
• ¿A quién se le ocurre privar a sus hijos de un padre?
• Le odio por no haber dejado una nota. Hay que ser muy mala persona para dejarme sola con dos hijos a los que criar.
• ¿No se le ocurrió pensar cómo nos iba a afectar su decisión?
• La carga emocional de todos esos pensamientos empeoró su salud aún más si cabe.
• Nueve meses más tarde, el 21 de marzo de 2008, Anna despertó paralizada de cintura para abajo. Pocas horas después estaba tumbada en el hospital, con una silla de ruedas junto a la cama. Le habían diagnosticado neuritis: inflamación del sistema nervioso periférico.
• Tras efectuar varias pruebas, los médicos no pudieron encontrar ninguna causa estructural que justificase su estado y concluyeron que debía de tratarse de un problema autoinmune.
• Su sistema inmunitario había atacado al sistema nervioso de la espina lumbar, rompiendo así la capa protectoras que recubren los nervios, lo que le había provocado parálisis en ambas piernas.
• Cuando la reacción de lucha o huida se desencadena en el sistema nervioso y permanece activa a causa del estrés crónico, el cuerpo recurre a todas sus reservas energéticas para afrontar la amenaza constante que percibe en el entorno exterior.
• En consecuencia, el cuerpo carece de energía para regenerarse y repararse en el entorno interior, lo que desequilibra el sistema inmunitario.
• Debido a su incesante conflicto interno, el sistema inmunitario de Anna había atacado a su cuerpo.
• Finalmente estaba expresando en el plano físico el dolor y el sufrimiento que experimentaba en el plano mental y por ende emocional.
• Resumiendo, Anna no podía mover el cuerpo porque no podía seguir adelante con su vida; se había quedado atascada en el pasado.
• A lo largo de las 6 semanas siguientes, los médicos trataron a Anna con grandes dosis de dexametasona intravenosa y otros corticoides para reducir la inflamación.
• A causa del estrés añadido y de los fármacos que le estaban administrando —que tienden a debilitar aún más el sistema inmunitario- contrajo también una agresiva infección bacteriana, que los médicos combatieron con antibióticos a mansalva.
• Transcurridos dos meses, Anna fue dada de alta. Podía desplazarse de un lado a otro, pero sólo con ayuda de muletas o un andador. Seguía sin notar la pierna izquierda y experimentaba grandes dificultades para permanecer de pie.
• No podía caminar con normalidad. Aunque dominaba un poco mejor los intestinos, no controlaba la orina.
• Como puedes imaginar, la nueva situación agravó los niveles de estrés de Anna, que ya estaban por las nubes. Su marido se había suicidado, apenas si podía trabajar para mantenerse a sí misma y a sus hijos, padecía una grave crisis financiera y había pasado dos meses en el hospital completamente paralizada. Su madre tuvo que mudarse a su casa para echarle una mano.
Continuación con la Historia de Anna
• Anna ya no podía trabajar y tuvo que pedir la baja laboral. En esa época descubrió que su marido, aun siendo un abogado de éxito, estaba experimentando graves dificultades financieras.
• Anna tendría que pagar deudas considerables de las que ni siquiera tenía conocimiento previo; y carecía del dinero para hacerlo. Como es natural, el estrés emocional, psicológico y mental que ya padecía se multiplicó.
• Los pensamientos de Anna devinieron un círculo vicioso en el que las mismas preguntas se repetían una y otra vez: ¿Cómo voy a cuidar de mis hijos?
• ¿Cómo superaremos este trauma y cómo afectará a nuestras vidas? ¿Por qué se marchó mi marido sin despedirse de mí?
• ¿Cómo es posible que no me diera cuenta de que era tan infeliz? ¿Le fallé como esposa?
• ¿Cómo pudo abandonarme con dos hijos, y cómo me las arreglaré para criarlos yo sola?
• Poco después, los juicios de valor se abrieron paso en su mente: «¡No debería haberse suicidado, sabiendo que me iba a dejar en medio de un desastre financiero! ¡Qué cobarde!
• ¿A quién se le ocurre privar a sus hijos de un padre?
• Le odio por no haber dejado una nota. Hay que ser muy mala persona para dejarme sola con dos hijos a los que criar.
• ¿No se le ocurrió pensar cómo nos iba a afectar su decisión?
• La carga emocional de todos esos pensamientos empeoró su salud aún más si cabe.
• Nueve meses más tarde, el 21 de marzo de 2008, Anna despertó paralizada de cintura para abajo. Pocas horas después estaba tumbada en el hospital, con una silla de ruedas junto a la cama. Le habían diagnosticado neuritis: inflamación del sistema nervioso periférico.
• Tras efectuar varias pruebas, los médicos no pudieron encontrar ninguna causa estructural que justificase su estado y concluyeron que debía de tratarse de un problema autoinmune.
• Su sistema inmunitario había atacado al sistema nervioso de la espina lumbar, rompiendo así la capa protectoras que recubren los nervios, lo que le había provocado parálisis en ambas piernas.
• Cuando la reacción de lucha o huida se desencadena en el sistema nervioso y permanece activa a causa del estrés crónico, el cuerpo recurre a todas sus reservas energéticas para afrontar la amenaza constante que percibe en el entorno exterior.
• En consecuencia, el cuerpo carece de energía para regenerarse y repararse en el entorno interior, lo que desequilibra el sistema inmunitario.
• Debido a su incesante conflicto interno, el sistema inmunitario de Anna había atacado a su cuerpo.
• Finalmente estaba expresando en el plano físico el dolor y el sufrimiento que experimentaba en el plano mental y por ende emocional.
• Resumiendo, Anna no podía mover el cuerpo porque no podía seguir adelante con su vida; se había quedado atascada en el pasado.
• A lo largo de las 6 semanas siguientes, los médicos trataron a Anna con grandes dosis de dexametasona intravenosa y otros corticoides para reducir la inflamación.
• A causa del estrés añadido y de los fármacos que le estaban administrando —que tienden a debilitar aún más el sistema inmunitario- contrajo también una agresiva infección bacteriana, que los médicos combatieron con antibióticos a mansalva.
• Transcurridos dos meses, Anna fue dada de alta. Podía desplazarse de un lado a otro, pero sólo con ayuda de muletas o un andador. Seguía sin notar la pierna izquierda y experimentaba grandes dificultades para permanecer de pie.
• No podía caminar con normalidad. Aunque dominaba un poco mejor los intestinos, no controlaba la orina.
• Como puedes imaginar, la nueva situación agravó los niveles de estrés de Anna, que ya estaban por las nubes. Su marido se había suicidado, apenas si podía trabajar para mantenerse a sí misma y a sus hijos, padecía una grave crisis financiera y había pasado dos meses en el hospital completamente paralizada. Su madre tuvo que mudarse a su casa para echarle una mano.
Continuación con la Historia de Anna
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— El inicio de una Espiral Descendente • Anna ya no podía trabajar y tuvo que pedir la baja laboral. En esa época descubrió que su marido, aun siendo un abogado de éxito, estaba experimentando graves dificultades financieras. • Anna tendría que…
— La Noche Oscura del Alma
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos años después de la muerte de su marido, le diagnosticaron una depresión clínica; así que empezó a tomar todavía más medicación.
• En consecuencia, los estados de ánimo de Anna oscilaban de la rabia a la tristeza pasando por el dolor, el sufrimiento, la impotencia y la frustración, cuando no el miedo y el odio más intensos.
• Como esas emociones influían en su conducta, su comportamiento se tornó un tanto irracional. Al principio se peleaba con todos aquellos que tenía cerca exceptuando a sus hijos. Pero luego empezó a discutir con su hija también.
• Mientras tanto, nuevos problemas físicos empezaron a manifestarse y el viaje de Anna se tornó aún más doloroso si cabe.
• Como consecuencia de otra enfermedad autoinmune llamada liquen plano erosivo, grandes ulceraciones se extendieron por las membranas mucosas de su boca y se propagaron a su esófago superior.
• Para tratar la dolencia, Anna se vio obligada a usar pomadas corticosteroides en la boca y a sumar más pastillas a la medicación diaria.
• Esos nuevos medicamentos inhibieron la producción de saliva. No podía tomar alimentos sólidos, así que perdió el apetito.
• Anna sufría tres tipos de estrés —físico, químico y emocional— al mismo tiempo.
• En 2010, Anna entabló una relación disfuncional con un hombre que la maltrataba a ella y a sus hijos mediante el abuso verbal, los juegos de poder y las amenazas constantes.
• La mujer perdió todo su dinero, el trabajo y cualquier sensación de seguridad. Cuando perdió la casa también, tuvo que mudarse a vivir con el maltratador.
• Los niveles de estrés de Anna seguían aumentando. Las ulceraciones se extendieron a otras membranas mucosas, incluida la vagina, el ano y todo el esófago.
• Su sistema inmunitario se había derrumbado y ahora padecía diversos problemas de piel, alergias alimentarias y problemas de peso.
• Empezó a experimentar dificultad para deglutir y acidez de estómago, así que le recetaron nuevos medicamentos.
• En octubre, Anna abrió una pequeña consulta de psicoterapia en su hogar. Sólo tenía fuerzas para atender a dos clientes al día, por la mañana, mientras sus hijos estaban en el colegio, y únicamente tres días a la semana.
• Por la tarde se sentía tan agotada y enferma que se tumbaba en la cama hasta el regreso de sus hijos.
• Intentaba atenderlos lo mejor que podía, pero no tenía energía y nunca se encontraba con ánimo para salir de casa. Anna apenas si veía a nadie. Carecía de vida social.
• Todas las Circunstancias de su vida y de su cuerpo le recordaban constantemente hasta qué punto era desgraciada.
• No podía pensar con claridad y le costaba concentrarse. Apenas si tenía vitalidad o energía para seguir viva.
• Al menor esfuerzo, su pulso excedía los doscientos latidos por minuto. Sudaba y jadeaba constantemente, y notaba un fuerte dolor en el pecho con regularidad.
• Anna estaba experimentando la más oscura noche del alma. Súbitamente, entendió por qué su marido se había quitado la vida. No estaba segura de poder soportarlo más y empezó a considerar la idea del suicidio. Nada puede ser peor que esto, pensaba.
• Y, pese a todo, su estado empeoró todavía más. En enero de 2011, el equipo médico le encontró un tumor junto a la boca del estómago y le diagnosticó cáncer esofágico.
• Como es natural, la noticia no hizo sino aumentar los niveles de estrés de Anna. Los médicos sugirieron una tanda rigurosa de quimioterapia.
• Nadie le preguntó por su estado emocional y mental; se limitaron a tratar los síntomas físicos. Sin embargo, el estrés de Anna estaba disparado y no había modo de frenarlo.
Continuación con la Historia de Anna
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos años después de la muerte de su marido, le diagnosticaron una depresión clínica; así que empezó a tomar todavía más medicación.
• En consecuencia, los estados de ánimo de Anna oscilaban de la rabia a la tristeza pasando por el dolor, el sufrimiento, la impotencia y la frustración, cuando no el miedo y el odio más intensos.
• Como esas emociones influían en su conducta, su comportamiento se tornó un tanto irracional. Al principio se peleaba con todos aquellos que tenía cerca exceptuando a sus hijos. Pero luego empezó a discutir con su hija también.
• Mientras tanto, nuevos problemas físicos empezaron a manifestarse y el viaje de Anna se tornó aún más doloroso si cabe.
• Como consecuencia de otra enfermedad autoinmune llamada liquen plano erosivo, grandes ulceraciones se extendieron por las membranas mucosas de su boca y se propagaron a su esófago superior.
• Para tratar la dolencia, Anna se vio obligada a usar pomadas corticosteroides en la boca y a sumar más pastillas a la medicación diaria.
• Esos nuevos medicamentos inhibieron la producción de saliva. No podía tomar alimentos sólidos, así que perdió el apetito.
• Anna sufría tres tipos de estrés —físico, químico y emocional— al mismo tiempo.
• En 2010, Anna entabló una relación disfuncional con un hombre que la maltrataba a ella y a sus hijos mediante el abuso verbal, los juegos de poder y las amenazas constantes.
• La mujer perdió todo su dinero, el trabajo y cualquier sensación de seguridad. Cuando perdió la casa también, tuvo que mudarse a vivir con el maltratador.
• Los niveles de estrés de Anna seguían aumentando. Las ulceraciones se extendieron a otras membranas mucosas, incluida la vagina, el ano y todo el esófago.
• Su sistema inmunitario se había derrumbado y ahora padecía diversos problemas de piel, alergias alimentarias y problemas de peso.
• Empezó a experimentar dificultad para deglutir y acidez de estómago, así que le recetaron nuevos medicamentos.
• En octubre, Anna abrió una pequeña consulta de psicoterapia en su hogar. Sólo tenía fuerzas para atender a dos clientes al día, por la mañana, mientras sus hijos estaban en el colegio, y únicamente tres días a la semana.
• Por la tarde se sentía tan agotada y enferma que se tumbaba en la cama hasta el regreso de sus hijos.
• Intentaba atenderlos lo mejor que podía, pero no tenía energía y nunca se encontraba con ánimo para salir de casa. Anna apenas si veía a nadie. Carecía de vida social.
• Todas las Circunstancias de su vida y de su cuerpo le recordaban constantemente hasta qué punto era desgraciada.
• No podía pensar con claridad y le costaba concentrarse. Apenas si tenía vitalidad o energía para seguir viva.
• Al menor esfuerzo, su pulso excedía los doscientos latidos por minuto. Sudaba y jadeaba constantemente, y notaba un fuerte dolor en el pecho con regularidad.
• Anna estaba experimentando la más oscura noche del alma. Súbitamente, entendió por qué su marido se había quitado la vida. No estaba segura de poder soportarlo más y empezó a considerar la idea del suicidio. Nada puede ser peor que esto, pensaba.
• Y, pese a todo, su estado empeoró todavía más. En enero de 2011, el equipo médico le encontró un tumor junto a la boca del estómago y le diagnosticó cáncer esofágico.
• Como es natural, la noticia no hizo sino aumentar los niveles de estrés de Anna. Los médicos sugirieron una tanda rigurosa de quimioterapia.
• Nadie le preguntó por su estado emocional y mental; se limitaron a tratar los síntomas físicos. Sin embargo, el estrés de Anna estaba disparado y no había modo de frenarlo.
Continuación con la Historia de Anna
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— La Noche Oscura del Alma
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos…
• Anna se encontraba inmersa en una catástrofe emocional, mental y física, y si bien contaba con los mejores profesionales y los fármacos más avanzados de un prestigioso hospital, no lograba mejorar.
• En 2009, dos…
— Las Consecuencias de Mantener Altos Niveles de Estrés
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte shock o de un trauma, nunca llegan a superar las emociones asociadas, y tanto sus vidas como su salud se hacen añicos.
• Si una adicción es algo que se apodera de nosotros, podríamos concluir objetivamente que las personas como Anna se vuelven adictas a esas mismas emociones estresantes que las han enfermado.
• La subida de adrenalina y otras hormonas del estrés estimulan su cuerpo y su cerebro, lo que les proporciona una descarga de energía.'
• Con el tiempo, se vuelven adictas a esa descarga de compuestos químicos; y luego recurren a las personas y a las circunstancias que las rodean para reforzar su adicción a la emoción y así volver a activarla.
• Anna estaba empleando su situación de estrés para renovar la descarga de energía y, sin darse cuenta, se había vuelto emocionalmente adicta a la misma vida que tanto odiaba.
• La ciencia nos dice que el estrés crónico acaba por pulsar las teclas genéticas que provocan la enfermedad.
• Así pues, si Anna estaba desencadenando su propia reacción de estrés al pensar en sus problemas y en el pasado, sus mismos pensamientos la estaban enfermando.
• Y como las hormonas del estrés son tan poderosas, había desarrollado una adicción a sus propios pensamientos, los mismos que la llevaban a sentirse tan mal.
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
Continuación con la Historia de Anna
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte shock o de un trauma, nunca llegan a superar las emociones asociadas, y tanto sus vidas como su salud se hacen añicos.
• Si una adicción es algo que se apodera de nosotros, podríamos concluir objetivamente que las personas como Anna se vuelven adictas a esas mismas emociones estresantes que las han enfermado.
• La subida de adrenalina y otras hormonas del estrés estimulan su cuerpo y su cerebro, lo que les proporciona una descarga de energía.'
• Con el tiempo, se vuelven adictas a esa descarga de compuestos químicos; y luego recurren a las personas y a las circunstancias que las rodean para reforzar su adicción a la emoción y así volver a activarla.
• Anna estaba empleando su situación de estrés para renovar la descarga de energía y, sin darse cuenta, se había vuelto emocionalmente adicta a la misma vida que tanto odiaba.
• La ciencia nos dice que el estrés crónico acaba por pulsar las teclas genéticas que provocan la enfermedad.
• Así pues, si Anna estaba desencadenando su propia reacción de estrés al pensar en sus problemas y en el pasado, sus mismos pensamientos la estaban enfermando.
• Y como las hormonas del estrés son tan poderosas, había desarrollado una adicción a sus propios pensamientos, los mismos que la llevaban a sentirse tan mal.
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
Continuación con la Historia de Anna
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Coaching & Tips * Ari Shemoth
— Las Consecuencias de Mantener Altos Niveles de Estrés
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte…
• Sorprende la cantidad de personas que experimentan eso mismo (sin ser conscientes de cómo les está afectando al incrementar, agudizar o generar nuevos padecimientos).
• A causa de un fuerte…
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— El Punto de inflexión de Anna
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
• Anna se tomó su decisión de cambiar como una misión. En primer lugar decidió dejar todos los tratamientos al igual que los fármacos que tomaba para sus diversas enfermedades físicas, aunque no abandonó los antidepresivos.
• No informó a los médicos y a las enfermeras de que no volvería. Sencillamente, no se presentó a los controles. Nadie la llamó ni le preguntó por qué. Únicamente el médico de familia se puso en contacto con Anna para expresar su preocupación.
• Aquel frío día de invierno de febrero de 2011 en el que se derrumbó en el suelo llorando y pidiendo ayuda, Anna tomó la firme decisión de transformarse tanto a sí misma como su vida, y la intensidad de su determinación le otorgó un nivel de energía que permitió a su cuerpo responder a esa idea.
• Fue esa decisión de cambiar la que le proporcionó las fuerzas necesarias para alquilar una casa en la que vivir con sus hijas y dejar la relación destructiva en la que se había instalado.
• De algún modo, ese instante la redefinió. Supo que tenía que empezar de cero.
• Anna y yo nos conocimos un mes más tarde. Una de las pocas amigas que le quedaban le había reservado una plaza en una de mis charlas de los viernes.
• Su amiga le propuso un trato: si le gustaba la charla, se quedarían al taller que duraba todo el fin de semana.
• Anna aceptó. La primera vez que la vi, estaba sentada en una sala atestada, a la izquierda del pasillo exterior. Las muletas descansaban contra la pared, junto a su asiento.
• Como de costumbre, mi charla de esa noche se centraba en la capacidad de nuestros pensamientos y sentimientos para influir en el cuerpo y en la vida.
• Hablé de cómo nos enferman las sustancias químicas derivadas del estrés. Me referí a la neuroplasticidad, a la psiconeuroinmunología, a la epigenética, a la neuroendocrinología e incluso a la física cuántica.
• Trataré todos esos temas con más profundidad en otra parte del libro, pero, de momento, me conformo con que sepas que las más recientes investigaciones en esas ramas de la ciencia apuntan al poder de la posibilidad.
• Esa noche, rebosante de inspiración, Anna pensó: Si yo he creado la vida que tengo ahora mismo, incluida la parálisis, la depresión, la debilidad de mi sistema inmunitario, las ulceraciones e incluso el cáncer, es posible que pueda revertirlo todo con la misma pasión con que lo creé.
• Y, con esa poderosa idea en mente, Anna decidió curarse.
*️⃣ Razonen Conmigo
*️⃣ Source It's Within You
*️⃣ No se trata de lo que quieres, sino en quien te conviertes.
*️⃣ ¿A Qué Me Dedico Principalmente?
• Anna accedió a someterse a la quimioterapia, pero después de la primera sesión se desmoronó mental y emocionalmente.
• Una tarde, mientras sus hijos estaban en el colegio, Anna se desplomó en el suelo, llorando. Por fin había tocado fondo. (Tomo conciencia de su victimismo irracional)
• Comprendió que, de seguir así, no viviría mucho más y dejaría a sus hijos huérfanos de padre y madre. (que lejos de ayudar, estaba comprometiendo aun más la situación familiar)
• Empezó a rezar pidiendo ayuda. Sabía, en el fondo de su corazón, que las cosas tenían que cambiar.
• En un gesto de absoluta sinceridad y derrota (rendición al soltar el ego), pidió guía, apoyo y una salida.
• Prometió que, si sus plegarias eran atendidas, daría las gracias cada día del resto de su vida y ayudaría a las personas que se encontraran en su misma situación.
• Anna se tomó su decisión de cambiar como una misión. En primer lugar decidió dejar todos los tratamientos al igual que los fármacos que tomaba para sus diversas enfermedades físicas, aunque no abandonó los antidepresivos.
• No informó a los médicos y a las enfermeras de que no volvería. Sencillamente, no se presentó a los controles. Nadie la llamó ni le preguntó por qué. Únicamente el médico de familia se puso en contacto con Anna para expresar su preocupación.
• Aquel frío día de invierno de febrero de 2011 en el que se derrumbó en el suelo llorando y pidiendo ayuda, Anna tomó la firme decisión de transformarse tanto a sí misma como su vida, y la intensidad de su determinación le otorgó un nivel de energía que permitió a su cuerpo responder a esa idea.
• Fue esa decisión de cambiar la que le proporcionó las fuerzas necesarias para alquilar una casa en la que vivir con sus hijas y dejar la relación destructiva en la que se había instalado.
• De algún modo, ese instante la redefinió. Supo que tenía que empezar de cero.
• Anna y yo nos conocimos un mes más tarde. Una de las pocas amigas que le quedaban le había reservado una plaza en una de mis charlas de los viernes.
• Su amiga le propuso un trato: si le gustaba la charla, se quedarían al taller que duraba todo el fin de semana.
• Anna aceptó. La primera vez que la vi, estaba sentada en una sala atestada, a la izquierda del pasillo exterior. Las muletas descansaban contra la pared, junto a su asiento.
• Como de costumbre, mi charla de esa noche se centraba en la capacidad de nuestros pensamientos y sentimientos para influir en el cuerpo y en la vida.
• Hablé de cómo nos enferman las sustancias químicas derivadas del estrés. Me referí a la neuroplasticidad, a la psiconeuroinmunología, a la epigenética, a la neuroendocrinología e incluso a la física cuántica.
• Trataré todos esos temas con más profundidad en otra parte del libro, pero, de momento, me conformo con que sepas que las más recientes investigaciones en esas ramas de la ciencia apuntan al poder de la posibilidad.
• Esa noche, rebosante de inspiración, Anna pensó: Si yo he creado la vida que tengo ahora mismo, incluida la parálisis, la depresión, la debilidad de mi sistema inmunitario, las ulceraciones e incluso el cáncer, es posible que pueda revertirlo todo con la misma pasión con que lo creé.
• Y, con esa poderosa idea en mente, Anna decidió curarse.
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