— Si Aceptamos que la Respuesta | Por eso sin darnos cuenta nos volvemos adictos a los pensamientos que nos hacen liberar adrenalina y nos cuesta mucho cambiar de mentalidad. Pensar más allá de lo que sentimos o de manera distinta a la habitual nos resulta demasiado incómodo. En cuanto nos privamos de la sustancia a la que nos hemos enganchado —en este caso los pensamientos y sentimientos conocidos vinculados a nuestra adicción emocional—, ansiamos volver a tenerlos, experimentamos la sensación de no poder vivir sin ellos y un montón de vocecitas interiores nos instan a no cambiar. Por eso seguimos encadenados a nuestra realidad habitual. Nuestros pensamientos y sentimientos, que son en su mayoría limitadores, nos hacen volver a los problemas, las condiciones, los factores estresantes y las malas decisiones que desencadenaron la reacción de lucha o huida. Seguimos rodeados de todos estos estímulos negativos para poder activar la respuesta de estrés, porque esta adicción refuerza nuestra idea de quien somos, reafirma nuestra identidad personal. Es decir, la mayoría nos hemos vuelto adictos a los problemas y las condiciones de nuestra vida que nos producen estrés. Tanto si es por un trabajo mal remunerado o una relación sentimental insatisfactoria, no queremos resolver nuestros problemas porque reafirman nuestra imagen de ser alguien, alimentan nuestra adicción a las emociones de baja frecuencia. Y lo peor de todo es que vivimos temiendo que si estos problemas desaparecieran no sabríamos qué pensar ni qué sentir, ni experimentaríamos el torrente de energía que nos hace recordar quien somos. A la mayoría de personas nos aterra la posibilidad de no ser alguien. ¡Qué horrible nos parece ser «nadie», carecer de identidad!
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— Como Puedes Ver | No es de extrañar que nos cueste tanto mirar en nuestro interior y dejar atrás la realidad que hemos creado. ¿Cómo íbamos a saber quién somos si no fuera por el entorno, el cuerpo y el tiempo? Por eso dependemos tanto del mundo exterior. Nos limitamos usando los sentidos para definir y cultivar las emociones a fin de recibir la respuesta fisiológica que reafirma nuestras adicciones personales. Hacemos todo esto para sentirnos humanos. Cuando nuestra respuesta de supervivencia es demasiado exagerada en cuanto a lo que está ocurriendo en nuestro mundo exterior, este exceso de hormonas de la respuesta de estrés hace que nos obsesionemos con los parámetros del yo. Y nos volvemos demasiado egoístas. Nos obsesionamos con nuestro cuerpo o con un aspecto del entorno, y vivimos siendo esclavos del tiempo. Nos quedamos atrapados en esta realidad en concreto y creemos ser incapaces de cambiar, de suprimir el hábito de ser el de siempre. Estas exageradas emociones de supervivencia hacen que un ego sano (el ego al que nos referimos cuando decimos «yo») pierda el equilibrio. Cuando el ego está en peligro, su tarea es asegurarse de que estamos protegidos y a salvo en el mundo exterior. Por ejemplo, el ego se asegura de que no nos acerquemos demasiado a una hoguera o al borde de un precipicio. Cuando el ego está equilibrado, su instinto natural es el de protegernos. Existe un sano equilibrio entre sus necesidades y las ajenas, entre la atención que pone en sí mismo y en los demás. Cuando en una situación de emergencia entramos en el estado de supervivencia, es lógico que nos fijemos sobre todo en nosotros mismos. Pero cuando este estado se hace crónico, las sustancias químicas del estrés hacen que el cuerpo y el cerebro pierdan el equilibro. Nos centramos demasiado en la supervivencia y nosotros somos lo primero, todo lo demás es secundario, y somos egoístas todo el tiempo. Nos volvemos caprichosos, egocéntricos y engreídos, llenos de autocompasión y autoodio. Cuando el ego vive bajo un estrés constante, «uno» es lo primero. En estas condiciones, al ego lo que más le preocupa es prever cada resultado de cada situación, porque está demasiado centrado en el mundo exterior y se siente totalmente separado del 99.99999 por ciento de la realidad. Cuanto más definimos la realidad con los sentidos, más se convierte en nuestra ley. Y la realidad material como ley es lo opuesto a la ley cuántica.
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— Aquello en lo que Ponemos la Atención | Olvidarnos de las personas que conocemos, los problemas, los bienes materiales y los lugares visitados; perder la noción del tiempo e ir más allá del cuerpo y de su necesidad de alimentar sus habituaciones; renunciar al colocar de las experiencias a las que nos hemos acostumbrado emocionalmente que refuerzan nuestra identidad; dejar de intentar prever una situación del futuro o de recordar un episodio del pasado; desprendernos del ego egoísta al que sólo le importan sus propias necesidades; pensar o soñar más allá de lo que sentimos y anhelar lo desconocido, es empezar a ser libres en el presente.
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— Vamos a Dar un Paso Más | Pongamos que una persona está resentida por algunas experiencias vividas en un corto espacio de tiempo. Sus reacciones inconscientes a estas vivencias hacen que se aferre a su amargura. Y las sustancias químicas correspondientes a esta emoción inundan entonces las células de su cuerpo. Con el paso de las semanas esta emoción se transforma en un estado de ánimo y, al durar durante meses, en un temperamento. Si éste se mantiene presente durante años, acaba formando un fuerte rasgo de personalidad llamado resentimiento. En realidad, esta persona ha memorizado la emoción tan bien que ahora el cuerpo conoce el resentimiento mejor que la mente consciente, porque el ciclo de pensar y sentir, y sentir y pensar, se ha estado dando durante años. Ahora que sabes que las emociones son la huella química de una experiencia, ¿no te parece que mientras esta persona siga aferrada al resentimiento su cuerpo continuará reaccionando como si estuviera viviendo los episodios de años atrás que lo causaron? Y si fue la reacción del cuerpo a estas sustancias químicas del resentimiento lo que alteró la función de determinados genes y esta reacción ha seguido indicando a los mismos genes que respondan de la misma manera, ¿no crees que el cuerpo pueda acabar desarrollando una afección física como el cáncer? Si es así, ¿es posible que en cuanto esta persona des-memorice la emoción del resentimiento —al dejar de tener los pensamientos que la crearon y viceversa—, su cuerpo (como mente inconsciente) se libere de esta adicción emocional? Con el tiempo, ¿dejará de indicarles lo mismo a los genes? Pongamos que empieza a pensar y sentir de una nueva forma, hasta tal punto que se inventa un nuevo ideal de sí mismo relacionado con una nueva personalidad. A medida que vive en un nuevo estado del ser, ¿es posible que lo que les indique a los genes sea beneficioso y prepare el cuerpo para sentir un estado emocional elevado, antes de alcanzar la buena salud que desea? ¿Podría hacerlo hasta el punto de que el cuerpo empiece a cambiar simplemente con los pensamientos?
— Lo que le Sucedió a un Alumno | Bill, de 57 años, trabajaba en una empresa dedicada a la reparación de tejados. Tras visitar a un dermatólogo por una lesión que le había aparecido en el rostro, le diagnosticaron un melanoma maligno. Aunque se sometió a cirugía, radioterapia y quimioterapia, el cáncer se le propagó por el cuello, después por el costado y por último por la pantorrilla. Cada vez que el cáncer se manifestaba, se sometía a la misma clase de tratamiento. En muchas ocasiones se decía: «¿Por qué me ha tenido que pasar a mí?» Sabía que su excesiva exposición al sol era un factor de riesgo, pero otros compañeros que trabajaban con él no habían desarrollado ningún tipo de cáncer. Se obsesionó con esta injusticia. Después de recibir el tratamiento en el costado izquierdo, se preguntó si sus pensamientos, emociones y conductas habían contribuido a su enfermedad. Mientras reflexionaba sobre ello, descubrió de pronto que durante más de treinta años había estado resentido, pensando y sintiendo que siempre tenía que renunciar a lo que quería por el bien de los demás. Por ejemplo, al terminar los estudios en el instituto había querido ser un músico profesional. Pero cuando su padre sufrió una lesión que le impidió seguir trabajando, tuvo que unirse a la empresa familiar dedicada a la reparación de tejados. A pesar de los años, seguía reexperimentando la misma horrible sensación que cuando le dijeron que debía renunciar a sus aspiraciones, su cuerpo seguía viviendo en el pasado. Este episodio estableció un patrón de sueños rotos en su vida. Siempre que algo le salía mal, como cuando el sector de la construcción cayó en picado justo después de expandir él su negocio, le echaba la culpa a alguien o a algo. Bill había memorizado tanto la pauta de la respuesta emocional de la amargura, que ésta se acabó convirtiendo en un rasgo de su personalidad, en un programa inconsciente. Su estado del ser había estado indicando lo mismo a los mismos genes durante tanto tiempo que habían creado la enfermedad que ahora sufría. Bill no podía permitir que su entorno le siguiera controlando: las personas, los lugares y las influencias en su vida siempre le habían estado dictando cómo pensar, sentir y actuar. Intuyó que para romper los vínculos que mantenía con su antiguo yo y reinventar uno nuevo debía apartarse de su entorno habitual. Decidió hacer un retiro durante dos semanas en Baja, México, alejado de su familia.
— Las Cinco Primeras Mañanas |Tras la primera semana de vivir en este estado de plena atención, Bill se sintió libre porque había liberado a su cuerpo de la adicción emocional al resentimiento. Al dejar de tener los mismos pensamientos y sentimientos de siempre que influían en su conducta, impidió que las señales de las emociones de supervivencia hicieran que su cuerpo le llevara a pensar como de costumbre. Y después usó la energía que su cuerpo había liberado para crear un nuevo destino. Durante la siguiente semana se sintió tan bien que reflexionó sobre la nueva persona que quería ser y cómo respondería a la gente, los lugares y las influencias que lo habían estado controlando. Por ejemplo, decidió que cuando su mujer y sus hijos expresaran un deseo o necesidad les respondería con bondad y generosidad, en vez de hacerles sentir como una carga. Es decir, se centró en cómo quería pensar, actuar y sentir al enfrentarse a situaciones que antes eran un reto para él. Estaba creando una personalidad nueva, una mente nueva, un estado del ser nuevo. Bill empezó a poner en práctica lo que había decidido mientras hacía el retiro en la playa de Baja. Al poco tiempo, advirtió que el tumor de la pantorrilla había disminuido. Una semana más tarde, cuando fue al médico, ya no tenía cáncer. Y sigue estando sano hasta el día de hoy. Al hacer que las neuronas se activaran de otras formas, cambió biológica y químicamente. Con ello envió nuevas señales a nuevos genes, y las células cancerosas no pudieron coexistir con la nueva mente, la nueva química interior y el nuevo yo. Antes estaba atrapado en las emociones del pasado, pero ahora vive en un nuevo futuro.
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— El Objetivo de la Autoconciencia | Y con el tiempo, tu capacidad para evitar estos estados del ser hará que los circuitos neurales relacionados con tu anterior personalidad dejen de activarse y conectarse. Y al no volver a crear la misma mente a diario, eliminas la configuración vinculada al antiguo yo. Y además, al dejar de tener los sentimientos relacionados con esos pensamientos, ya no les sigues señalando lo mismo a los genes. Impides que tu cuerpo continúe reafirmándose como la misma mente. Este proceso te permite empezar a «desprenderte de tu mente».
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— Teoría del Trauma Transgeneracional
💢 Coaching & Tips: En esta ocasión se te introduce al libro "Este dolor no es mío" que aborda la teoría del trauma transgeneracional y cómo ciertas experiencias traumáticas veladas pueden ser heredadas a lo largo de generaciones.
• El libro explora cómo el dolor emocional y los traumas pueden transmitirse de ancestro a descendiente, influyendo en tu vida actual sin saber su origen.
• Se presentan casos reales para ilustrar cómo los traumas pasados pueden manifestarse en problemas emocionales, físicos y de comportamiento presentes.
• Se te invita a reflexionar sobre la historia familiar a las vez que se te ofrecen interesante herramientas para sanar estas heridas.
Impacto del Trauma Heredado con casos concretos.
• Ejemplos como el miedo al agua debido a un naufragio ancestral ilustran cómo las experiencias pasadas afectan nuestras vidas.
• Se menciona el impacto de abortos previos en la fertilidad actual, demostrando conexiones entre generaciones.
• La terapia y exploración familiar son clave para superar estos traumas heredados según Wolinn.
Estructura del Libro "Este Dolor no es Mío"
La obra se divide en tres partes que abordan distintos aspectos relacionados con el dolor emocional y su curación.
• Primera parte: La Red de los Traumas Familiares (del capítulo 1 al 5) | Explora conceptos como traumas perdidos y encontrados. La historia familiar por 3 generaciones. La mente de la familia. El planteamiento del lenguaje nuclear y los cuatro temas inconscientes.
• Segunda parte: El Mapa de lenguaje Nuclear para identificar las Raíces del Dolor (del capitulo 6 al 8) | Aborda temas como la queja nuclear. Los descriptores nucleares. La frase nuclear y el trauma nuclear.
• Tercera parte: Las Vías de la Reconexión (del capítulo 10 al 14)| Aborda temas como del entendimiento a la integración. El lenguaje nuclear de la separación. El lenguaje nuclear de las relaciones de pareja. El lenguaje nuclear del éxito y la medicina del lenguaje nuclear.
Puntos Clave
• Identificar, reconocer y comprender el legado familiar es crucial para superar el dolor emocional y construir una vida y relaciones saludables.
• La curación requiere dedicación, paciencia y comprensión, para conducirse hacia la libertad y la alegría por vivir.
• El libro ofrece lecciones importantes sobre cómo nuestro pasado familiar influye en nuestra vida emocional actual.
• Explorar el legado familiar ayuda a comprender comportamientos actuales sanando heridas pasadas que no nos corresponden.
• Abordar el trauma emocional puede mejorar el bienestar y la salud física en general.
• Sanar traumas familiares requiere tiempo, paciencia y disposición para enfrentar sentimientos incómodos.
• El libro ofrece herramientas prácticas para trabajar en la sanación y romper ciclos de transmisión negativos.
💢 Coaching & Tips: En esta ocasión se te introduce al libro "Este dolor no es mío" que aborda la teoría del trauma transgeneracional y cómo ciertas experiencias traumáticas veladas pueden ser heredadas a lo largo de generaciones.
• El libro explora cómo el dolor emocional y los traumas pueden transmitirse de ancestro a descendiente, influyendo en tu vida actual sin saber su origen.
• Se presentan casos reales para ilustrar cómo los traumas pasados pueden manifestarse en problemas emocionales, físicos y de comportamiento presentes.
• Se te invita a reflexionar sobre la historia familiar a las vez que se te ofrecen interesante herramientas para sanar estas heridas.
Impacto del Trauma Heredado con casos concretos.
• Ejemplos como el miedo al agua debido a un naufragio ancestral ilustran cómo las experiencias pasadas afectan nuestras vidas.
• Se menciona el impacto de abortos previos en la fertilidad actual, demostrando conexiones entre generaciones.
• La terapia y exploración familiar son clave para superar estos traumas heredados según Wolinn.
Estructura del Libro "Este Dolor no es Mío"
La obra se divide en tres partes que abordan distintos aspectos relacionados con el dolor emocional y su curación.
• Primera parte: La Red de los Traumas Familiares (del capítulo 1 al 5) | Explora conceptos como traumas perdidos y encontrados. La historia familiar por 3 generaciones. La mente de la familia. El planteamiento del lenguaje nuclear y los cuatro temas inconscientes.
• Segunda parte: El Mapa de lenguaje Nuclear para identificar las Raíces del Dolor (del capitulo 6 al 8) | Aborda temas como la queja nuclear. Los descriptores nucleares. La frase nuclear y el trauma nuclear.
• Tercera parte: Las Vías de la Reconexión (del capítulo 10 al 14)| Aborda temas como del entendimiento a la integración. El lenguaje nuclear de la separación. El lenguaje nuclear de las relaciones de pareja. El lenguaje nuclear del éxito y la medicina del lenguaje nuclear.
Puntos Clave
• Identificar, reconocer y comprender el legado familiar es crucial para superar el dolor emocional y construir una vida y relaciones saludables.
• La curación requiere dedicación, paciencia y comprensión, para conducirse hacia la libertad y la alegría por vivir.
• El libro ofrece lecciones importantes sobre cómo nuestro pasado familiar influye en nuestra vida emocional actual.
• Explorar el legado familiar ayuda a comprender comportamientos actuales sanando heridas pasadas que no nos corresponden.
• Abordar el trauma emocional puede mejorar el bienestar y la salud física en general.
• Sanar traumas familiares requiere tiempo, paciencia y disposición para enfrentar sentimientos incómodos.
• El libro ofrece herramientas prácticas para trabajar en la sanación y romper ciclos de transmisión negativos.
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— Identifica y Resuelve los Traumas Familiares Heredados | El conocimiento del lenguaje nuclear (familiar) te permitirá hacerte consciente de los rasgos de tu personalidad que están generando esas situaciones o destino que ya no deseas que se repita o que persista. «Sanar tu psique (memoria emocional) es importante para que el daño no anide en el cerebro, para que no se activen programas biológicos y aparezcan en tu cuerpo (somatización) afectando con esto tu bienestar o a tu vida de maneras sorpresivas». Más vale prevenir que lamentar. ¿Por qué piensas, reaccionas o te sientes de cierta forma sin poderlo evitar? | Escucha el audiolibro en YouTube | "El papel que desempeña nuestra herencia traumática en nuestra salud emocional y física es muy superior al que se le había atribuido hasta ahora"... La evidencia científica muestra que los traumas pueden ser heredados. Existen pruebas fiables de que muchos problemas crónicos, repetitivos o de largo plazo no derivan de nuestras vivencias inmediatas (actuales), ni tampoco se deben a desequilibrios químicos de nuestro cerebro (que serían más bien una consecuencia), sino a la herencia emocional de nuestros padres, abuelos o bisabuelos. Aplicando este método, he sido testigo de que basta una comprensión iluminadora —que puede llegar en cualquier momento—, para cambiar unas pautas muy arraigadas de depresión, de ansiedad, enfermedad, fobias o de vacío... Te invito a que leas «Este Dolor No es Mío» por Mark Wolynn 👉 Comprar libro en Amazon
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—🌳 Regresión a Tu Árbol Genealógico | Meditación Guiada con dos voces] | Libérate y Sana Tu Inconsciente Familiar | Ver Canal de Meditaciones en YouTube
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— Traumas Perdidos y Encontrados
01 Los Traumas Tienen una Característica
— Podemos Reaccionar inconscientemente
— Cada Uno por su Cuenta
— Gracias a los Últimos Avances Médicos
05 Las Nuevas Tendencias de la Psicoterapia
— El Caso que Expondré
— Cuando le Pregunté
— Si Me Duermo
— Escuche a Jesse con Atención
10 Los Científicos que intentan
— Las investigaciones de Yehuda
— Primeras Personas en Demostrar
— Cuando Pregunté
— Expliqué Esta Relación
15 Para Ayudarla a que Entendiera
— Para Procesar un Trauma
— Cuando Gretchen fue Capaz
— El Reconocimiento Como Primer Paso
— Entender una Cosa
20 Dentro de Cada Uno
— Cuando los Miembros de Una Familia
— Cuando Bloqueamos los Sentimientos
— Cuando el Dolor Queda Sumergido
— Nuestra Sociedad
25 Los Traumas Familiares
— Un Legado de Transformación
🔜 Próximo Capítulo
— Introducción | identifica y Resuelve los Traumas Familiares Heredados. Este es un libro muy interesante que nos puede apoyar a comprender el origen de muchos de los problemas que aparecen en nuestra vida.
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01 Los Traumas Tienen una Característica
— Podemos Reaccionar inconscientemente
— Cada Uno por su Cuenta
— Gracias a los Últimos Avances Médicos
05 Las Nuevas Tendencias de la Psicoterapia
— El Caso que Expondré
— Cuando le Pregunté
— Si Me Duermo
— Escuche a Jesse con Atención
10 Los Científicos que intentan
— Las investigaciones de Yehuda
— Primeras Personas en Demostrar
— Cuando Pregunté
— Expliqué Esta Relación
15 Para Ayudarla a que Entendiera
— Para Procesar un Trauma
— Cuando Gretchen fue Capaz
— El Reconocimiento Como Primer Paso
— Entender una Cosa
20 Dentro de Cada Uno
— Cuando los Miembros de Una Familia
— Cuando Bloqueamos los Sentimientos
— Cuando el Dolor Queda Sumergido
— Nuestra Sociedad
25 Los Traumas Familiares
— Un Legado de Transformación
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— Tres Generaciones de Historia Compartida
— Tengo la Sensación
— Los Científicos Creían
— Bruce Lipton
05 El Psiquiatra Thomas Verny nos Dice
— Sabiendo que las Emociones
— Los Trabajos de Lipton
— La Expresión Epigenética:
— Estos Cambios Adaptativos
10 La Etiqueta Epigenética
— Nuestras investigaciones
— Las Emociones de Tu Linaje
— Ya se Han Publicado
— Los Traumas son Capaces
15 El Trauma intergeneracional
— Más Concretamente
— Solo en los Últimos Tiempos
— Las investigaciones Observaron
— El Mecanismo Preciso
20 Aunque los Seres Humanos
— Una Generación Humana
— Estudiaremos con Más Detalle
🔜 Escuchar el Próximo Capítulo
Identifica y Resuelve los Traumas Familiares Heredados. Este es un libro muy interesante que nos puede ayudar a comprender el origen de muchos de los problemas que aparecen en nuestra vida.
👉 Introducción
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— Tengo la Sensación
— Los Científicos Creían
— Bruce Lipton
05 El Psiquiatra Thomas Verny nos Dice
— Sabiendo que las Emociones
— Los Trabajos de Lipton
— La Expresión Epigenética:
— Estos Cambios Adaptativos
10 La Etiqueta Epigenética
— Nuestras investigaciones
— Las Emociones de Tu Linaje
— Ya se Han Publicado
— Los Traumas son Capaces
15 El Trauma intergeneracional
— Más Concretamente
— Solo en los Últimos Tiempos
— Las investigaciones Observaron
— El Mecanismo Preciso
20 Aunque los Seres Humanos
— Una Generación Humana
— Estudiaremos con Más Detalle
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👉 Introducción
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— El Lenguaje Nuclear de las Relaciones de Pareja | El mayor anhelo que tenemos muchos de nosotros es enamorarnos y tener una relación de pareja feliz. No obstante, debido al modo en que se suele expresar inconscientemente el amor en las familias, nuestra manera de amar puede consistir en compartir la infelicidad de nuestros padres y abuelos, o repetir sus pautas. En este capítulo vamos a estudiar las lealtades inconscientes y las dinámicas ocultas que limitan nuestra capacidad para tener relaciones de pareja satisfactorias. Nos preguntaremos una sola cosa: ¿estamos verdaderamente disponibles para un compañero o compañera? Por mucho éxito que tengamos en la vida, por maravillosas que sean nuestras dotes de comunicación, por muchos retiros para parejas a los que hayamos asistido, o por muy bien que entendamos nuestras propias pautas de evitación de la intimidad, podemos llegar a distanciarnos de la persona a la que más queremos si seguimos enredados con nuestra historia familiar. En tal caso, repetiremos inconscientemente las pautas familiares de carencia afectiva, desconfianza, ira, retraimiento, cerrazón, ausencia o abandono, y culparemos de nuestra infelicidad a nuestra pareja, cuando el verdadero origen de esta infelicidad está dentro de nosotros. Muchos de los problemas que aparecen en una relación de pareja no surgen de la pareja misma. Proceden de dinámicas que existían en nuestras familias desde mucho antes de que naciésemos nosotros siquiera. Por ejemplo, si una mujer murió al dar a luz a un hijo, la ola de las repercusiones puede inundar de miedo e infelicidad inexplicadas a los descendientes de la familia. Es posible que las hijas y las nietas tengan miedo a casarse, pues con el matrimonio vienen los hijos, y con los hijos puede venir la muerte. A primera vista, quizá digan que no les apetece casarse ni tener hijos. Tal vez afirmen que no han encontrado al hombre ideal, o que tienen demasiado trabajo para atender a una familia. Pero, detrás de sus quejas, su lenguaje nuclear contaría una historia distinta. Sus frases nucleares, en las que resuena la historia familiar, podrían decir algo así: «Si me caso, pueden pasar cosas terribles. Podría morirme. Mis hijos se quedarían sin mí. Estarían solos». También pueden quedar afectados los hijos y nietos varones de la misma familia. Quizá teman comprometerse con una mujer, pues la sexualidad de ambos podría conducir a la muerte de ella. Las frases nucleares de ellos serían algo así: «Podría hacer daño a alguien, y sería culpa mía. No me lo perdonaría jamás». Los miedos de este tipo acechan en un segundo plano de nuestras vidas e impulsan de manera inconsciente muchas de las conductas que manifestamos y de las decisiones que tomamos y que no tomamos. 👉 Comprar libro en Amazon
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— El Lenguaje Nuclear del Éxito | Muchos libros de autoayuda nos prometen el éxito económico y la realización personal si seguimos fielmente el plan que propone el autor. Nos venden como recetas para la prosperidad estrategias tales como desarrollar hábitos eficientes, ampliar nuestra red social, visualizar nuestro éxito futuro y repetir mantras con los que llamamos al dinero. Pero ¿qué pasa con las personas que parece que no conseguimos nuestros objetivos, hagamos lo que hagamos o sigamos el plan que sigamos? Cuando nos parece que siempre que aspiramos al éxito nos topamos con obstáculos y llegamos a callejones sin salida, puede ser importante que exploremos nuestra historia familiar. Los hechos traumáticos sucedidos en nuestras familias y pendientes de resolver nos pueden estar cortando el flujo del éxito y nuestra capacidad para recibirlo. Podemos estar sufriendo las consecuencias de una serie de dinámicas que afectan a nuestra capacidad para sentirnos seguros y con vitalidad económica. Entre estas dinámicas se cuentan, entre otras, el que nos estemos identificando inconscientemente con algún miembro de la familia que fracasó en la vida, al que engañaron o que engañó a alguien a su vez; haber recibido una herencia no merecida, o haber vivido el trauma de una separación temprana de la madre. Al final de este capítulo encontrarás una lista de preguntas que te pueden servir para determinar si tienes ante ti el obstáculo de un trauma en tu historia familiar. Aprenderás también a extraer el lenguaje nuclear asociado a tus miedos al fracaso y al éxito, y conocerás el modo de seguir por el buen camino. Para empezar, veamos cómo han aplicado otras personas el planteamiento del lenguaje nuclear para liberarse y poder tener más éxito en la vida. 👉 Comprar libro en Amazon
— Tengo la Sensación | La historia que compartes con tu familia comenzó aun antes de que te concibieran.
En tu forma biológica más temprana, la de óvulo no fertilizado, ya estás compartiendo un entorno celular con tu madre y con tu abuela.
Cuando tu abuela estaba embarazada de cinco meses de tu madre, ya estaba presente en los ovarios de tu madre la célula precursora del óvulo del que te desarrollaste tú.
Esto significa que, antes de que naciera tu madre siquiera, ya estabais en un mismo cuerpo tu abuela, tu madre y los primeros indicios de ti mismo. Tres generaciones compartíais un mismo entorno biológico.
Esta idea no es nueva, pues aparece en los manuales de embriología desde hace mucho más de un siglo.
También puedes remontar tu concepción de manera similar por línea paterna. Las células precursoras del espermatozoo del que te desarrollaste ya estaban presentes en tu padre cuando este era un feto en el vientre de su madre.
Gracias a los nuevos conocimientos que nos están aportando los estudios de Yehuda y de otros autores sobre los modos en que se puede heredar el estrés, podemos empezar a trazar cómo se pueden transmitir los residuos biológicos de los traumas que vivió tu abuela, con consecuencias de amplio alcance.
No obstante, existen diferencias biológicas significativas entre la evolución del óvulo y la de los espermatozoides.
Los espermatozoides de tu padre siguieron multiplicándose desde que este llegó a la pubertad, mientras que tu madre nació ya con su provisión de óvulos para toda la vida.
Desde el momento en que sus óvulos quedaron formados en el vientre de tu abuela, esas células dejaron de dividirse. Y entre doce y cuarenta años más tarde, uno de esos óvulos, fertilizado por un espermatozoo de tu padre, terminó por desarrollarse hasta llegar a ser quien eres ahora.
La ciencia actual nos dice que las células de ambos tipos, las precursoras de los óvulos y las de los espermatozoides, pueden quedar marcadas por los hechos, con la posibilidad de afectar a las generaciones sucesivas.
Como los espermatozoides de tu padre siguieron desarrollándose durante su adolescencia y su vida adulta, no dejaron de ser susceptibles a las marcas traumáticas hasta casi el momento mismo de tu concepción.
Esto tiene unas consecuencias de amplitud imponente, como veremos al estudiar las investigaciones más actuales.
En tu forma biológica más temprana, la de óvulo no fertilizado, ya estás compartiendo un entorno celular con tu madre y con tu abuela.
Cuando tu abuela estaba embarazada de cinco meses de tu madre, ya estaba presente en los ovarios de tu madre la célula precursora del óvulo del que te desarrollaste tú.
Esto significa que, antes de que naciera tu madre siquiera, ya estabais en un mismo cuerpo tu abuela, tu madre y los primeros indicios de ti mismo. Tres generaciones compartíais un mismo entorno biológico.
Esta idea no es nueva, pues aparece en los manuales de embriología desde hace mucho más de un siglo.
También puedes remontar tu concepción de manera similar por línea paterna. Las células precursoras del espermatozoo del que te desarrollaste ya estaban presentes en tu padre cuando este era un feto en el vientre de su madre.
Gracias a los nuevos conocimientos que nos están aportando los estudios de Yehuda y de otros autores sobre los modos en que se puede heredar el estrés, podemos empezar a trazar cómo se pueden transmitir los residuos biológicos de los traumas que vivió tu abuela, con consecuencias de amplio alcance.
No obstante, existen diferencias biológicas significativas entre la evolución del óvulo y la de los espermatozoides.
Los espermatozoides de tu padre siguieron multiplicándose desde que este llegó a la pubertad, mientras que tu madre nació ya con su provisión de óvulos para toda la vida.
Desde el momento en que sus óvulos quedaron formados en el vientre de tu abuela, esas células dejaron de dividirse. Y entre doce y cuarenta años más tarde, uno de esos óvulos, fertilizado por un espermatozoo de tu padre, terminó por desarrollarse hasta llegar a ser quien eres ahora.
La ciencia actual nos dice que las células de ambos tipos, las precursoras de los óvulos y las de los espermatozoides, pueden quedar marcadas por los hechos, con la posibilidad de afectar a las generaciones sucesivas.
Como los espermatozoides de tu padre siguieron desarrollándose durante su adolescencia y su vida adulta, no dejaron de ser susceptibles a las marcas traumáticas hasta casi el momento mismo de tu concepción.
Esto tiene unas consecuencias de amplitud imponente, como veremos al estudiar las investigaciones más actuales.
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— Los Científicos Creían | Pero ahora sabemos que nuestro plano genético no es más que el punto de partida, pues las influencias del entorno empiezan a moldearnos emocional, psicológica y biológicamente, incluso desde el momento de nuestra concepción; y este proceso de moldeado prosigue a lo largo de nuestras vidas.
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— Bruce Lipton | El doctor Lipton, en calidad de profesor y de investigador en una facultad de medicina, estudió durante varias décadas los mecanismos por los que las células reciben y procesan la información.
• Siendo profesor e investigador en la Universidad de Stanford, entre 1987 y 1992, demostró que las señales del entorno podían actuar a través de la membrana celular y controlar la conducta y la fisiología de la célula, lo que, a su vez, podía activar un gen o silenciarlo.
• Sus ideas y sus descubrimientos, que fueron polémicos en su época, han sido confirmados después por muchos investigadores.
• Gracias a sus trabajos con células animales y humanas, contamos ahora con una ventana por la que podemos asomarnos al modo en que se transfiere la memoria celular en el útero materno, desde la madre hasta su hijo no nacido.
• Según Lipton, «las emociones de la madre, como el miedo, la ira, el amor y la esperanza, entre otras, pueden alterar bioquímicamente la expresión genética de sus hijos».
• En el embarazo, los nutrientes de la sangre de la madre alimentan al feto a través de la pared de la placenta.
• Junto con los nutrientes, la madre libera también una gran variedad de hormonas y de señales de información generadas por las emociones que siente.
• Estas señales químicas activan determinadas proteínas receptoras de las células, desencadenando una cascada de cambios fisiológicos, metabólicos y de conducta, tanto en el cuerpo de la madre como en el feto.
• Las emociones crónicas o repetitivas como la ira y el miedo pueden marcar al hijo, preparando, o «preprogramando», en esencia, el modo en que se adaptará el niño o niña a su entorno.
• Lipton explica: «Cuando las hormonas del estrés atraviesan la placenta [humana] (...) hacen que los vasos sanguíneos del feto estén más constreñidos en las vísceras, con lo que se envía más sangre a la periferia, preparando al feto para una respuesta conductual de lucha o huida».
• En este sentido, el niño que ha vivido en el útero un entorno estresado puede adquirir reactividad ante una situación estresante similar.
• Ya se han publicado múltiples estudios en los que se documenta cómo puede afectar al hijo el estrés de la madre embarazada, incluso desde el primer trimestre de embarazo.
• En uno de estos estudios, publicado en 2010 en la revista científica Biological Psychiatry, se exploraba la relación entre el estrés prenatal y sus efectos sobre el neurodesarrollo de los recién nacidos.
• Los investigadores midieron la hormona cortisol, que regula el estrés, en el fluido amniótico de 125 madres embarazadas, para determinar sus niveles de estrés.
• Los resultados demostraron que los recién nacidos que habían estado expuestos a niveles elevados de cortisol en el útero materno, hasta en etapas tan tempranas como la decimoséptima semana después de la concepción, manifestaban falta de desarrollo cognitivo al ser evaluados a los diecisiete meses del nacimiento.
• Siendo profesor e investigador en la Universidad de Stanford, entre 1987 y 1992, demostró que las señales del entorno podían actuar a través de la membrana celular y controlar la conducta y la fisiología de la célula, lo que, a su vez, podía activar un gen o silenciarlo.
• Sus ideas y sus descubrimientos, que fueron polémicos en su época, han sido confirmados después por muchos investigadores.
• Gracias a sus trabajos con células animales y humanas, contamos ahora con una ventana por la que podemos asomarnos al modo en que se transfiere la memoria celular en el útero materno, desde la madre hasta su hijo no nacido.
• Según Lipton, «las emociones de la madre, como el miedo, la ira, el amor y la esperanza, entre otras, pueden alterar bioquímicamente la expresión genética de sus hijos».
• En el embarazo, los nutrientes de la sangre de la madre alimentan al feto a través de la pared de la placenta.
• Junto con los nutrientes, la madre libera también una gran variedad de hormonas y de señales de información generadas por las emociones que siente.
• Estas señales químicas activan determinadas proteínas receptoras de las células, desencadenando una cascada de cambios fisiológicos, metabólicos y de conducta, tanto en el cuerpo de la madre como en el feto.
• Las emociones crónicas o repetitivas como la ira y el miedo pueden marcar al hijo, preparando, o «preprogramando», en esencia, el modo en que se adaptará el niño o niña a su entorno.
• Lipton explica: «Cuando las hormonas del estrés atraviesan la placenta [humana] (...) hacen que los vasos sanguíneos del feto estén más constreñidos en las vísceras, con lo que se envía más sangre a la periferia, preparando al feto para una respuesta conductual de lucha o huida».
• En este sentido, el niño que ha vivido en el útero un entorno estresado puede adquirir reactividad ante una situación estresante similar.
• Ya se han publicado múltiples estudios en los que se documenta cómo puede afectar al hijo el estrés de la madre embarazada, incluso desde el primer trimestre de embarazo.
• En uno de estos estudios, publicado en 2010 en la revista científica Biological Psychiatry, se exploraba la relación entre el estrés prenatal y sus efectos sobre el neurodesarrollo de los recién nacidos.
• Los investigadores midieron la hormona cortisol, que regula el estrés, en el fluido amniótico de 125 madres embarazadas, para determinar sus niveles de estrés.
• Los resultados demostraron que los recién nacidos que habían estado expuestos a niveles elevados de cortisol en el útero materno, hasta en etapas tan tempranas como la decimoséptima semana después de la concepción, manifestaban falta de desarrollo cognitivo al ser evaluados a los diecisiete meses del nacimiento.
— El Psiquiatra Thomas Verny nos Dice | Verny añade: «Nuestros estudios indican que las madres que están sometidas a un estrés constante y extremo tienen mayores probabilidades de tener niños prematuros, de peso inferior a la media, hiperactivos, irritables y con tendencia al cólico infantil. En casos extremos, estos niños pueden nacer con los pulgares irritados por habérselos chupado, o incluso con úlceras». Lipton recalca la importancia de la que él llama paternidad consciente, es decir, de ejercer la paternidad y maternidad desde el conocimiento de que el desarrollo y la salud del niño pueden sufrir la influencia profunda de los pensamientos, las actitudes y las conductas de los padres desde antes de la concepción hasta el desarrollo postnatal. «Los padres que no querían tener un hijo; los padres que están preocupados constantemente por sus posibilidades de supervivencia y, por tanto, por las de sus hijos; las mujeres que sufren malos tratos físicos y emocionales durante el embarazo: en todas estas situaciones se pueden transmitir al hijo las indicaciones de un entorno adverso que rodea a su nacimiento».
— Sabiendo que las Emociones | Un mes antes de que nazca tu madre, tu abuela recibe la noticia devastadora de que su marido ha muerto en un accidente. Tu abuela, que tendría que prepararse para la llegada de una nueva criatura y contaría con poco tiempo y libertad para llorar la pérdida, seguramente sumergiría sus emociones en el cuerpo que estaba compartiendo con su hija y con su nieto. Tu madre y tú sabríais algo de ese duelo en un lugar muy hondo dentro de ti, en un lugar que compartís los tres. El estrés puede producir cambios en nuestro ADN dentro de este entorno compartido. En el apartado siguiente veremos cómo afectan a nuestros genes los traumas de nuestra historia familiar.