— Los Grandes Maestros | Saben que nuestros padres tienen importancia, con independencia de si saben ser buenos padres o no. Es innegable: la historia de nuestra familia es nuestra historia. Reside en nosotros, nos guste o no. No podemos deshacernos de nuestros padres ni suprimirlos, sea cual sea la historia que tengamos con ellos. Ellos están en nosotros y nosotros formamos parte de ellos, aunque ni siquiera hayamos llegado a conocerlos. Si los rechazamos, solo conseguimos distanciarnos más de nosotros mismos y crear más sufrimiento. Aquellos dos maestros habían sido capaces de verlo. Yo no. Mi ceguera era literal y metafórica al mismo tiempo. Ahora empezaba a despertar, sobre todo al hecho de que había dejado en mi casa un lío enorme. Llevaba años juzgando a mis padres con severidad. Me figuraba que yo estaba más capacitado, que era mucho más sensible y humano que ellos. Les culpaba de todas las cosas que yo creía que estaban mal en mi vida. Ahora, tenía que volver con ellos para reponer lo que me faltaba en mi propio ser, a saber, mi vulnerabilidad. Estaba empezando a darme cuenta de que mi capacidad de recibir amor de los demás estaba asociada a mi capacidad de recibir el amor de mi madre. Con todo, no iba a resultar fácil aceptar su amor. Mi vínculo con mi madre estaba tan roto que cuando ella me abrazaba me sentía como si hubiera caído en una trampa para osos. El cuerpo se me tensaba como para crear un caparazón que ella no fuera capaz de atravesar. Esta herida afectaba a todos los aspectos de mi vida, y sobre todo a mi capacidad para mantenerme abierto en una relación de pareja. Mi madre y yo podíamos pasarnos meses enteros sin hablarnos. Cuando hablábamos, yo encontraba la manera de descartar los sentimientos cálidos que me manifestaba ella, ya fuera por medio de mis palabras o con mi lenguaje corporal blindado. Me presentaba frío y distante. A mi vez, yo la acusaba de no ser capaz de verme ni de escucharme. Era un callejón sin salida emocional. Dispuesto a curar nuestra relación rota, tomé un vuelo a Pittsburgh, la ciudad donde estaba mi casa familiar. Llevaba varios meses sin ver a mi madre. Cuando llegué ante la casa sentí la tensión que se acumulaba en mi pecho. No estaba seguro de que fuera posible reparar nuestra relación. Yo tenía dentro demasiados sentimientos en carne viva. Me preparé para lo peor, representándome mentalmente la situación. Ella me abrazaría, y yo, que no deseaba otra cosa que ablandarme en sus brazos, haría exactamente lo contrario. Me haría de acero. Y aquello fue lo que pasó. Envuelto en un abrazo que me resultaba casi insoportable, apenas era capaz de respirar. Sin embargo, le pedí que siguiera abrazándome. Quería aprender a conocer, por dentro y por fuera, la resistencia de mi cuerpo, dónde me tensaba, qué sensaciones me surgían, cómo me cerraba. Aquella información no era nueva. Ya había visto reflejada aquella pauta en mis relaciones de pareja. Solo que esta vez yo no me apartaba. Tenía el propósito de curar de raíz aquella herida. Cuanto más tiempo pasaba mi madre abrazándome, más me creía yo a punto de estallar. Aquello me producía dolor físico. El dolor daba paso a la insensibilidad, y la insensibilidad, al dolor. Después, al cabo de muchos minutos, algo cedió. Empecé a ablandarme; y seguí ablandándome a lo largo de las semanas siguientes.
— La Reconciliación | Cuando mi madre volvió a casa, yo había dejado de tener confianza en su cariño. Ya no era vulnerable a ella. En vez de ello, la aparté de mí, y seguiría haciendo lo mismo durante los treinta años siguientes. Hubo otro hecho temprano que también pudo contribuir al miedo que tenía yo a que mi vida se arruinara de pronto. Mi madre me dijo que, cuando me dio a luz, el parto había sido difícil y el médico había tenido que emplear el fórceps. A consecuencia de ello, nací con múltiples magulladuras y con el cráneo algo hundido, cosa bastante común en los partos con fórceps. Mi madre me desveló, con pesar por su parte, que, cuando vio mi aspecto, al principio le costaba trabajo hasta tenerme en brazos. Su relato me llegó hondo y me ayudó a explicarme ese sentimiento de estar arruinado que yo conocía tan profundamente. Lo curioso era que los recuerdos traumáticos de mi propio nacimiento, que tenía sumergidos en el cuerpo, salían a la superficie siempre que yo «daba a luz» un proyecto nuevo o que presentaba en público un nuevo trabajo. El mero hecho de entender esto me aportó paz. También tuvo el efecto inesperado de acercarnos más a mi madre y a mí. Mientras reparaba el vínculo con mi madre, empecé a reconstruir también mi relación con mi padre. Mi padre había trabajado en la construcción y había sido sargento en la Marina. Vivía solo, en un apartamento pequeño y destartalado, el mismo en el que llevaba viviendo desde que se divorció de mi madre cuando yo tenía trece años, y no se había molestado nunca en reformarlo. Como siempre, había herramientas viejas, tuercas, tornillos, clavos y rollos de cable eléctrico y de cinta adhesiva dispersos por las habitaciones y por el pasillo. Cuando estábamos juntos en aquel mar de hierro y acero oxidados, le dije que le echaba mucho de menos. Fue como si las palabras se evaporaran en el vacío. Él no supo qué hacer con ellas. Yo había anhelado desde siempre estrechar mi relación con mi padre; pero ni él ni yo habíamos sabido hacerlo. Sin embargo, aquella vez seguimos hablando. Le dije que le quería y que había sido un buen padre. Le conté los recuerdos que tenía de las cosas que había hecho él por mí cuando yo era pequeño. Sentía que él escuchaba lo que le estaba diciendo, a pesar de que sus actos daban a entender lo contrario (se encogía de hombros, cambiaba de tema...). Tuvimos que pasar muchas semanas hablando y compartiendo recuerdos. Una de las veces que estábamos comiendo juntos, me miró fijamente a los ojos y me dijo: «Nunca creí que me quisieras». Me quedé casi sin respiración. Estaba claro que los dos teníamos dentro un gran dolor acumulado. En aquel momento, algo se rompió y se abrió. Eran nuestros corazones. A veces, el corazón debe romperse para poder abrirse. Con el tiempo, empezamos a expresarnos nuestro amor mutuo. Yo veía ya los frutos de haber confiado en las palabras de los maestros y de haber regresado a mi casa para curarme con mis padres. Estaba siendo capaz por primera vez, que yo recordara, de permitirme a mí mismo recibir el amor y el cariño de mis padres; no del modo que yo había esperado en otros tiempos, sino del modo en que ellos eran capaces de dármelo. Algo se había abierto dentro de mí. No me importaba cómo podían o no podían quererme. Lo que importaba era cómo podía recibir yo lo que ellos podían darme. Eran los mismos padres de siempre. La diferencia estaba en mí. Volvía a quererlos, como debía de quererlos cuando era muy pequeño, antes de que se produjera la ruptura del vínculo con mi madre. Mi separación temprana de mi madre, además de otros traumas semejantes que había heredado yo de mi historia familiar (más concretamente, el hecho de que tres de mis abuelos habían perdido a sus madres respectivas a edad temprana, y el cuarto había perdido a su padre siendo muy pequeño, y había perdido también, entre el dolor, una buena parte de la atención de su madre), había contribuido a forjar mi lenguaje secreto del miedo.
— Una Nueva Vida | A lo largo de los meses siguientes restablecí un vínculo de cariño con mi madre. Su amor, que antes me había parecido agresivo y áspero, me resultaba ahora tranquilizador y reconfortante. También tuve la fortuna de gozar de dieciséis años de relación estrecha con mi padre antes de su muerte. Durante sus últimos cuatro años de vida, marcados por la demencia senil, mi padre me enseñó una lección sobre la vulnerabilidad y el amor, quizá la más profunda que haya aprendido yo jamás. Nos reuníamos en aquel lugar que está más allá de los pensamientos, más allá de la mente, donde solo reside el amor más profundo. Tuve muchos grandes maestros a lo largo de mis viajes. Pero, volviendo la vista atrás, comprendo que fue mi ojo, mi ojo estresado, amenazado, terrorífico, lo que me hizo volver del otro extremo del mundo; volver a mis padres, abrirme paso entre la ciénaga de los traumas familiares y llegar por fin hasta mi propio corazón. Mi ojo fue el maestro más grande de todos, con diferencia. En algún momento dado, hasta dejé de pensar en mi ojo y de preocuparme por si mejoraría o empeoraría. Ya no esperaba volver a ver con claridad. Aquello había dejado de tener importancia, de alguna manera. Recuperé la vista poco tiempo después. No lo esperaba. Ni siquiera me hacía falta. Había aprendido a estar bien con independencia de lo que hiciera mi ojo. Hoy veo perfectamente a pesar de que mi oftalmólogo me asegura que no debería ver nada con la cantidad de lesiones que tengo en la retina. Dice con expresión de escepticismo que las señales luminosas deben de estar rebotando y sorteando de alguna manera la fóvea, que es la región central de la retina. Como en tantos otros casos de curación y de transformación, lo que había parecido al principio una adversidad era, en realidad, una bendición disfrazada. Paradójicamente, después de haber buscado soluciones en los rincones más remotos del planeta, había descubierto que los mayores recursos para la curación los llevaba ya dentro de mí mismo y solo tenía que extraerlos.
— La Curación Tiene que Ser Hacia Dentro | Tuve la suerte de que mis maestros me encaminaran de nuevo hacia mis padres, hacia mi casa y hacia dentro de mí mismo. A lo largo de ese camino fui descubriendo los relatos de mi historia familiar que terminaron por darme la paz. Agradecido y dotado de una sensación nueva de libertad, emprendí la misión de ayudar a otros a que descubran esta libertad por sí mismos. Llegué al mundo de la psicología a través del lenguaje. Los tests, las teorías y los modelos de conducta no me interesaban gran cosa cuando era estudiante, ni me interesaron más adelante, en mi actividad profesional. En vez de ello, atendía al lenguaje. Desarrollé técnicas de escucha y aprendí a oír lo que decían las personas, más allá de sus quejas, más allá de sus viejas historias. Aprendí a ayudarles a identificar las palabras concretas que los conducían hasta el origen de su dolor. Y si bien algunos teóricos postulan que el lenguaje desaparece durante los traumas, yo he visto una y otra vez, de primera mano, que este lenguaje no se pierde nunca. Ronda por los planos inconscientes esperando a que lo volvamos a descubrir. El lenguaje es, para mí, una herramienta de curación poderosa, y no es por casualidad. Desde siempre, que yo recuerde, el lenguaje ha sido mi maestro, mi modo de organizar el mundo y de entenderlo. He escrito poesía desde que era adolescente, y dejo cualquier cosa que tengo entre manos (bueno, casi cualquier cosa) cuando se empeña en salir a la luz una oleada inaplazable de lenguaje. Sé que al otro lado de esta entrega se encuentran ideas a las que no podría acceder de otra manera. Dentro de mi propio proceso me resultó esencial localizar las palabras solo, desvalido y arruinado. Curarse de un trauma se asemeja en muchos sentidos a crear una poesía. Ambas actividades requieren encontrar el momento oportuno y las palabras y las imágenes adecuadas. Cuando concuerdan todos estos elementos, se pone en marcha una cosa significativa que se puede sentir en el cuerpo. Para curarnos debemos sintonizar con nuestro ritmo. Si llegamos a una imagen con demasiada precipitación, es posible que no arraigue. Si las palabras que nos consuelan nos llegan demasiado pronto, quizá no estemos preparados para asumirlas. Si las palabras no tienen precisión, quizá no las oigamos o no sintonicemos con ellas para nada. En mi actividad profesional como maestro y orientador de talleres he combinado las ideas y los métodos que adquirí en mi formación sobre los traumas familiares heredados con mis conocimientos sobre el papel crucial del lenguaje. Llamo a esto el planteamiento del lenguaje nuclear. Empleo preguntas concretas para ayudar a las personas a que descubran la causa raíz de los síntomas físicos y emocionales que los tienen empantanados. Al descubrir el lenguaje adecuado, no solo queda al descubierto el trauma, sino que se desvelan las herramientas y las imágenes necesarias para la curación. Aplicando este método, he sido testigo de cómo basta una comprensión iluminadora, que llega en un instante, para cambiar unas pautas muy arraigadas de depresión, de ansiedad y de vacío. El vehículo que emplearemos para este viaje es el lenguaje, el lenguaje enterrado de nuestras inquietudes y de nuestros miedos. Es posible que este lenguaje haya vivido dentro de nosotros durante toda nuestra vida. Pudo surgir con nuestros padres, o incluso hace más generaciones, por ejemplo con nuestros bisabuelos. Nuestro lenguaje nuclear se empeña en hacerse oír. Cuando lo seguimos hasta donde nos quiere conducir y escuchamos su relato, tiene el poder de desactivar nuestros miedos más profundos.
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— En Este Libro Me he Basado | Es probable que a lo largo de ese camino nos encontremos con familiares nuestros. A unos los conoceremos y a otros no. Algunos habrán muerto hace años. Algunos ni siquiera son nuestros parientes, pero sus sufrimientos o su crueldad pueden haber cambiado el destino de nuestra familia. Hasta es posible que desvelemos algún que otro secreto oculto en relatos que se habían silenciado desde hacía mucho tiempo. Pero, según me ha mostrado mi experiencia, con independencia de hasta dónde nos lleve esta exploración, llegaremos a un lugar nuevo de nuestras vidas, con una sensación mayor de libertad en nuestro cuerpo y con la capacidad de estar más en paz con nosotros mismos.
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— Este es un libro muy interesante que nos puede apoyar a comprender el origen de muchos de los problemas que aparecen en nuestra vida https://www.youtube.com/watch?v=acpg6ilPHrM
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— El Cuerpo del Dolor Familiar | Podcast Episodio 179 | YouTube: Conversaciones del Alma con Durga Stef
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— Cómo Sanar el Trauma Heredado | Enseñanzas de Mark Wolynn: "Este Dolor no es Mío"
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— Este Dolor No es Mio por Mark Wolynn | Identifica y Resuelve los Traumas Familiares Heredados. Este es un libro muy interesante que nos puede apoyar a comprender el origen de muchos de los problemas que aparecen en nuestra vida.
🔻 Reseña del Libro
*️⃣ Teoría del Trauma Transgeneracional
🎧 Introducción
👉 Comprar el libro en Amazon
🔻 Resumen Temático de la introducción
01 El Lenguaje Secreto del Miedo
— Lo que He Aprendido
— Lo que Vas a Leer
— Nunca me Había Propuesto
05 La Verdad es que los Médicos
— Lo Que Yo no Sabía
— No Había Caído en la Cuenta
— Un Día Me Puse
— Los Grandes Maestros
10 La Reconciliación
— Una Nueva Vida
— La Curación es Hacia Dentro
— En Este Libro Me he Basado
— Cómo Sanar el Trauma Heredado
15 Una Buena Parte del Libro
— En Mi Actividad Profesional
— El Vehículo que Emplearemos
— Nuestro Lenguaje Nuclear
— Identifica y Resuelve los Traumas
🎧 Audiolibro en YouTube
🔻índice del Audiolibro por Capítulos
01 Traumas Perdidos y Encontrados
02 Tres Generaciones de Historia Familiar
03 La Mente de la Familia
04 El Planteamiento del Lenguaje Nuclear
05 Los Cuatro Temas inconscientes
06 La Queja Nuclear
07 Los Descriptores Nucleares
08 La Frase Nuclear
09 El Trauma Nuclear
10 Del Entendimiento a la integración
11 El Lenguaje Nuclear de la Separación
12 El Lenguaje Nuclear de las Relaciones de Pareja
13 El Lenguaje Nuclear del Éxito
14 La Medicina del Lenguaje Nuclear
🔻 Reseña del Libro
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🔻 Resumen Temático de la introducción
01 El Lenguaje Secreto del Miedo
— Lo que He Aprendido
— Lo que Vas a Leer
— Nunca me Había Propuesto
05 La Verdad es que los Médicos
— Lo Que Yo no Sabía
— No Había Caído en la Cuenta
— Un Día Me Puse
— Los Grandes Maestros
10 La Reconciliación
— Una Nueva Vida
— La Curación es Hacia Dentro
— En Este Libro Me he Basado
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15 Una Buena Parte del Libro
— En Mi Actividad Profesional
— El Vehículo que Emplearemos
— Nuestro Lenguaje Nuclear
— Identifica y Resuelve los Traumas
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🔻índice del Audiolibro por Capítulos
01 Traumas Perdidos y Encontrados
02 Tres Generaciones de Historia Familiar
03 La Mente de la Familia
04 El Planteamiento del Lenguaje Nuclear
05 Los Cuatro Temas inconscientes
06 La Queja Nuclear
07 Los Descriptores Nucleares
08 La Frase Nuclear
09 El Trauma Nuclear
10 Del Entendimiento a la integración
11 El Lenguaje Nuclear de la Separación
12 El Lenguaje Nuclear de las Relaciones de Pareja
13 El Lenguaje Nuclear del Éxito
14 La Medicina del Lenguaje Nuclear
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— TRASCENDER A LOS TRES GRANDES
💢 Deja de Ser Tú | Prólogo e introducción
* Primera Parte: La Ciencia de Tu Ser
💢 Capítulo 1: "Tu yo Cuántico"
🎧 Escucha el Audiolibro
💢 Capítulo 2: "Ve Más Allá del Entorno"
🎧 Escucha el Audiolibro
💢 Capítulo 3: Ve Más Allá del Cuerpo"
🎧 Escucha el Audiolibro
👉 Resumen del Capítulo Tres
💢 Capítulo 4: "Ve Más Alla del Tiempo"
🎧 Escucha el Audiolibro
👉 Resumen del Capítulo Cuatro
💢 Capítulo 5: "Supervivencia Frente a Creación"
🎧 Escucha el Audiolibro
🔻 Resumen Temático: se usan diapositivas para facilitarte la identificación, el estudio, repaso y la comprensión de los nuevos conceptos o ideas.
01 Ten en Cuenta
— Desarrolla Tu Cerebro
— El Estado de Supervivencia
— Qué Pasa con la Respuesta al Estrés?
05 Alteración del Equilibrio Químico
— Activación de la Respuesta de Lucha
— Los inconvenientes de la Mente
— Qué Ocurre Cuando Mueves Tu Energía?
— Desde una Perspectiva Psicológica
10 Los Humanos Estamos Dominados
— Vivir en el Estado de Supervivencia
— Tiene Sentido
— Supervivencia Frente a Emociones Elevadas
— Adictos a Ser Alguien
15 Si Aceptamos que la Respuesta
— Como Puedes Ver
— En lo que Ponemos la Atención
— Vamos a Dar un Paso Más
— Le que le Sucedió a un Alumno
20 Las Cinco Primeras Mañanas
— El Estado Creativo
— Cuando Estás en un Estado Creativo
— Cuando Dejas de Estar Conectado al Cuerpo
— El Mejor Consejo
25 El Lóbulo Frontal
— La Meta-cognición
— Allí Donde Pones la Atención
— Eres lo que Eres
— Si Deseas una Nueva Realidad
30 Ser Consciente de Tu Estado Mental
— Si Te Vuelves Más Consciente
— El Objetivo de la Autoconciencia
— A Medida que Aprendes
— Crea Una Mente Nueva
35 Al Reservarnos un Tiempo
— Cuantos Más Conocimientos Adquiramos
— El Lóbulo Frontal Como Creador
— Haz Que el Pensamiento
— Cuando Estás en Estado Creativo
40 El Lóbulo Frontal Como Controlador
— En el Acto de Creación
— Tan Pronto Como Dejamos
— Supervivencia Frente a Creación: Figura 5d
— Cuando Vives en el Estado Creativo
45 Cuando Tu Antigua Personalidad
— Terminaste de Leer la Primera Parte
🔜 Segunda Parte: Tu Cerebro y la Meditación
— Los Tres Cerebros | Capítulo 6
💢 Deja de Ser Tú | Prólogo e introducción
* Primera Parte: La Ciencia de Tu Ser
💢 Capítulo 1: "Tu yo Cuántico"
🎧 Escucha el Audiolibro
💢 Capítulo 2: "Ve Más Allá del Entorno"
🎧 Escucha el Audiolibro
💢 Capítulo 3: Ve Más Allá del Cuerpo"
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👉 Resumen del Capítulo Tres
💢 Capítulo 4: "Ve Más Alla del Tiempo"
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👉 Resumen del Capítulo Cuatro
💢 Capítulo 5: "Supervivencia Frente a Creación"
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🔻 Resumen Temático: se usan diapositivas para facilitarte la identificación, el estudio, repaso y la comprensión de los nuevos conceptos o ideas.
01 Ten en Cuenta
— Desarrolla Tu Cerebro
— El Estado de Supervivencia
— Qué Pasa con la Respuesta al Estrés?
05 Alteración del Equilibrio Químico
— Activación de la Respuesta de Lucha
— Los inconvenientes de la Mente
— Qué Ocurre Cuando Mueves Tu Energía?
— Desde una Perspectiva Psicológica
10 Los Humanos Estamos Dominados
— Vivir en el Estado de Supervivencia
— Tiene Sentido
— Supervivencia Frente a Emociones Elevadas
— Adictos a Ser Alguien
15 Si Aceptamos que la Respuesta
— Como Puedes Ver
— En lo que Ponemos la Atención
— Vamos a Dar un Paso Más
— Le que le Sucedió a un Alumno
20 Las Cinco Primeras Mañanas
— El Estado Creativo
— Cuando Estás en un Estado Creativo
— Cuando Dejas de Estar Conectado al Cuerpo
— El Mejor Consejo
25 El Lóbulo Frontal
— La Meta-cognición
— Allí Donde Pones la Atención
— Eres lo que Eres
— Si Deseas una Nueva Realidad
30 Ser Consciente de Tu Estado Mental
— Si Te Vuelves Más Consciente
— El Objetivo de la Autoconciencia
— A Medida que Aprendes
— Crea Una Mente Nueva
35 Al Reservarnos un Tiempo
— Cuantos Más Conocimientos Adquiramos
— El Lóbulo Frontal Como Creador
— Haz Que el Pensamiento
— Cuando Estás en Estado Creativo
40 El Lóbulo Frontal Como Controlador
— En el Acto de Creación
— Tan Pronto Como Dejamos
— Supervivencia Frente a Creación: Figura 5d
— Cuando Vives en el Estado Creativo
45 Cuando Tu Antigua Personalidad
— Terminaste de Leer la Primera Parte
🔜 Segunda Parte: Tu Cerebro y la Meditación
— Los Tres Cerebros | Capítulo 6
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— Ten en Cuenta | En mi primer libro explico con gran detalle en qué se diferencia un estado creativo de un estado de supervivencia. Si deseas conocer más a fondo estas diferencias, puedes leer los capítulos 8-11 de «Desarrolle su Cerebro». En las siguientes páginas describiré brevemente la diferencia entre ambos estados.
Forwarded from Desarrolla Tu Cerebro
— DESARROLLA TU CEREBRO | Dr. Joe Dispenza
🎧 Audio Libro por Partes
— Prólogo
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1a «Los Comienzos»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1b «Evolución, Cambio y Neuroplasticidad»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1c «Una Historia de Transformación Personal»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1d «El Médico interno en Marcha»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 2a «Sobre la Espalda de un Gigante»
— Capítulo 2b «Introducción al Cambio»
— Capítulo 2c «La Naturaleza de los Milagros»
— Capítulo 2d «Los 4 Pilares de la Sanación»
* Primera Coincidencia (Postulado)
* Segunda Coincidencia (Postulado)
* Tercera Coincidencia (Postulado)
* Cuarta Coincidencia (Postulado)
— Capítulo 2e «Qué es la Atención y otras Consideraciones»
— Capítulo 2f «La Nueva Frontera en la Investigación Cerebral»
— Capítulo 2g «Más Allá del Daño, la Esperanza»
— Capítulo 2h «El Cerebro: la Materia de la Mente y el Misterio Entrelazado»
— Capítulo 2i «Adelantos de la Tecnología por imagen»
— Capítulo 2j «Meditación Sobre la Mente»
— Capítulo 2k «La Mente, la Materia y Más»
🎧 Audio Libro por Partes
— Prólogo
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1a «Los Comienzos»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1b «Evolución, Cambio y Neuroplasticidad»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1c «Una Historia de Transformación Personal»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 1d «El Médico interno en Marcha»
* Diapositivas de Estudio
— Capítulo 2a «Sobre la Espalda de un Gigante»
— Capítulo 2b «Introducción al Cambio»
— Capítulo 2c «La Naturaleza de los Milagros»
— Capítulo 2d «Los 4 Pilares de la Sanación»
* Primera Coincidencia (Postulado)
* Segunda Coincidencia (Postulado)
* Tercera Coincidencia (Postulado)
* Cuarta Coincidencia (Postulado)
— Capítulo 2e «Qué es la Atención y otras Consideraciones»
— Capítulo 2f «La Nueva Frontera en la Investigación Cerebral»
— Capítulo 2g «Más Allá del Daño, la Esperanza»
— Capítulo 2h «El Cerebro: la Materia de la Mente y el Misterio Entrelazado»
— Capítulo 2i «Adelantos de la Tecnología por imagen»
— Capítulo 2j «Meditación Sobre la Mente»
— Capítulo 2k «La Mente, la Materia y Más»
— El Estado de Supervivencia | El cuerpo del ciervo se prepara para afrontar la situación de emergencia cambiando químicamente: el sistema nervioso simpático activa de manera automática las glándulas suprarrenales para movilizar una gran cantidad de energía. Si le persigue una manada de coyotes, utiliza esta energía para huir. Y si es lo bastante ágil, como para huir sin sufrir ningún daño, quizás al cabo de quince o veinte minutos, cuando la amenaza haya desaparecido, vuelva a pastar como si nada tras recuperar el equilibrio interior. Los humanos tenemos el mismo sistema. Cuando detectamos un peligro, el sistema nervioso simpático se activa y la energía se moviliza, como ocurre con el ciervo. En los albores de la historia humana, esta respuesta de adaptación tan eficaz nos ayudaba a enfrentarnos a depredadores (reales) y a otras amenazas para sobrevivir. Aquellas cualidades de los animales nos iban de maravilla para nuestra evolución como especie.
— ¿La Respuesta Humana al Estres se Activa | Por desgracia, existen varias diferencias entre el Homo sapiens y los seres del reino animal con los que compartimos el planeta que no nos sirven tanto. Cada vez que alteramos el equilibrio químico del cuerpo, se produce lo que llamamos «estrés». La respuesta de estrés es la manera innata del cuerpo de responder a lo que le hace perder el equilibrio y a lo que hace para recuperarlo. Tanto si vemos un león en el Serengueti como si nos topamos en el supermercado con una expareja poco cordial o perdemos los nervios en un atasco por estar llegando tarde a una reunión, la respuesta de estrés se activará porque estamos reaccionando al medio exterior.
— Los inconvenientes de la Mente | Al ciervo, que vuelve a pastar felizmente al poco rato, no le acosan pensamientos de lo que le acaba de suceder minutos antes y menos aún, de cuando el coyote lo persiguió dos meses atrás. Esta clase de estrés recurrente es perjudicial para nosotros, porque no existe ningún organismo que esté dotado de un mecanismo para afrontar los efectos físicos negativos de una respuesta de estrés tan frecuente y duradera. Es decir, ningún ser puede evitar las consecuencias de vivir una situación de emergencia prolongada. Cuando activamos la respuesta de estrés y no podemos desactivarla, el cuerpo acaba fallando de diversas maneras. Pongamos que estás activando constantemente el sistema de lucha o huida por alguna circunstancia amenazadora de tu vida (real o imaginada). Mientras el corazón te late con furia en el pecho bombeando un montón de sangre hacia las extremidades y el cuerpo pierde el equilibrio homeostático, el sistema nervioso te prepara para huir o luchar. Pero afrontémoslo: no puedes largarte a las Bahamas ni estrangular a tu compañero de trabajo, sería un acto demasiado primitivo. Por eso condicionas al corazón a estar latiendo con furia todo el tiempo y tal vez acabes con la tensión alta, arritmias y otros trastornos.
— El vinculo tiene que ver con lo que se repite sin entender el porqué nos sucede. Tengan presente que la manera de pensar de nuestros padres y en consecuencia de verse a si mismos, fue lo que derivo en algún tipo de infelicidad, de conflictos, enfermedad o sufrimiento que ahora llevamos encima. Considero que una forma hermosa de honrar a nuestros padres consiste en sanar en nosotros lo que ellos no pudieron o no han podido sanar para que nuestro árbol se limpie de esa sombra que se va arrastrando y proyectando de generación en generación. Por lo tanto, si actualmente predomina una mala relación con tu padre o existe una mala relación de él consigo mismo, busca en ti lo que él no pudo resolver en su persona, pues esto sigue presente, te vincula y causará efectos no deseados a lo largo de tu vida, como, por ejemplo; el hecho de tener una mala relación (en diferentes formas y grados) con todo lo que represente la figura paterna (tu pareja, socio o jefe). Esto también puede derivar en diversos bloqueos energéticos (cómo por ejemplo la parte económica) que se harán presentes en algunos aspectos de tu vida sin entender el porque te están sucediendo o se siguen repitiendo ciertas situaciones hagas lo que hagas por evitarlo. No se puede hablar de una verdadera sanación, en tanto no se haga consciente y se repare el vínculo mediante su propia transmutación para liberar la energía transgeneracional que se encuentra bloqueada por detrás del drama acontecido. Cerrar un ciclo nunca ha consistido en cortar con una relación o enterrarla, sino en disolver el vínculo (la energía) para evitar que se repita la misma historia con otra relación. Si en alguna parte de ti, puedes sentir que aun albergas algún sentimiento de enfado o resentimiento hacia lo que representa la figura paterna en sus diversas formas. Esa energía te seguirá vinculando con el cuerpo del dolor transgeneracional y, por lo tanto, seguirá haciéndose presente mediante pensamientos y actitudes que denoten juicio y victimismo en tus relaciones más cercanas o hacia uno mismo. Eso es, lo que se precisa sanar con el poder de tu presencia, con el poder de la consciencia en el aquí y el ahora. 👉 Sanándote @ Ari Shemoth ... ¡Saludos y Feliz día del Padre!
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— ¿Qué Ocurre Cuando Mueves Tu Energía? | Si piensas en ello, verás que la diferencia entre los animales y los humanos es que, aunque todos suframos estrés, nosotros reexperimentamos y «preexperimentamos» situaciones traumáticas. ¿Qué es lo más perjudicial de las respuestas de estrés activadas por las presiones del pasado, el presente y el futuro? Cuando perdemos el equilibrio químico tan a menudo, esta falta de equilibrio acaba siendo el estado habitual. Con lo que estaremos destinados a vivir nuestro destino genético, y en la mayoría de los casos esto significa sufrir alguna enfermedad. La razón es evidente: el efecto dominó de la cascada de hormonas y de otras sustancias químicas liberadas como respuesta al estrés puede alterar algunos genes y producir con ello enfermedades. Es decir, el estrés recurrente presiona los botones genéticos que pueden empezar a enviarnos a nuestro destino genético. Lo que en el pasado era una conducta adaptativa muy eficaz y una respuesta bioquímica beneficiosa (lucha o huida) se ha convertido ahora en una serie de circunstancias muy perjudiciales y desadaptativas. Por ejemplo, cuando un león perseguía a tus antepasados, la respuesta de estrés hacía aquello para lo que estaba diseñada: protegerlos del medio exterior. Esto es una conducta adaptativa. Pero si durante días y días te preocupas por el ascenso, te obsesionas con tu presentación para ocupar un cargo superior o te angustias por tu madre hospitalizada, estas situaciones crean las mismas sustancias químicas que si te estuviera persiguiendo un león. Esto es una conducta desadaptativa. Cuando este estado de emergencia dura demasiado, la respuesta de lucha o huida usa la energía que tu medio interno necesita. El cuerpo le roba esta energía vital al sistema inmunológico, al sistema digestivo y a los sistemas endocrinos, entre otros, y se la envía a los músculos para que puedas luchar contra un depredador o huir del peligro. Pero en tu situación esto sólo te perjudica.
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