— La Grandeza es Aferrarte a un Sueño | Es posible pensar trascendiendo tu realidad presente, y los libros de historia están llenos de nombres de personas que lo han hecho, de hombres y mujeres como Martin Luther King, Jr., William Wallace, Marie Curie, Mahatma Gandhi, Thomas Edison y Juana de Arco. Cada uno de ellos abrigaba en su mente una realidad futura que existía como posibilidad en el campo cuántico. Esta visión estaba viva en un mundo interior de posibilidades más allá de los sentidos, y con el paso del tiempo todos hicieron realidad sus ideas. Todos tienen en común que atesoraban un sueño, una visión o un objetivo mucho mayor que ellos. Todos creían en un destino que era tan real en su mente que empezaron a vivir como si este sueño ya estuviera sucediendo. No podían verlo, oírlo, saborearlo, olerlo ni sentirlo, pero estaban tan poseídos por él que actuaron de acuerdo con esta posible realidad del futuro. Es decir, actuaron como si su visión interior fuera ya una realidad. Por ejemplo, el régimen colonial al que estaba sometida la India a principios del siglo xx era desmoralizador para los hindúes. A pesar de ello, Gandhi creía en una realidad que aún no estaba presente en la vida de su pueblo. Fomentó con entusiasmo los conceptos de igualdad, libertad y no violencia con una férrea convicción. Si bien Gandhi propugnaba la libertad para todos, la realidad era muy distinta, ya que existía la tiranía del control británico. En aquellos tiempos las creencias imperantes iban en contra de las esperanzas y las aspiraciones gandhianas. Pero aunque la experiencia de la libertad no fuera una realidad cuando Gandhi empezó a intentar cambiar la India, no dejó que las adversidades del exterior le hicieran renunciar a su ideal. Durante mucho tiempo las respuestas del mundo exterior no le demostraron que estuviera influyendo en el mundo. Pero raras veces dejó que las condiciones de su entorno controlaran su forma de ser. Creía en un futuro que, aunque no pudiera ver o sentir aún con los sentidos, estaba tan vivo en su mente que no podía vivir de otro modo. Aceptó una nueva vida futura mientras vivía físicamente la que entonces era su vida presente. Sabía que su forma de pensar, actuar y sentir cambiaría las condiciones actuales de su entorno. Y al final la realidad empezó a cambiar gracias a sus esfuerzos. Cuando nuestra conducta coincide con nuestras intenciones, cuando nuestras acciones están de acuerdo con nuestros pensamientos, cuando la mente y el cuerpo actúan juntos, cuando nuestras palabras son coherentes con nuestras acciones, detrás de nosotros hay un poder inmenso.
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— Las Grandes Figuras | Página 76 🔜 Otro elemento fundamental que compartían estas personas famosas era que en su mente tenían muy claro lo que querían que sucediera. (Recuerda que debes dejar que la mente superior se ocupe del cómo ocurrirá, y ellos por lo visto ya lo sabían). Algunas personas de su época debieron tacharles de poco realistas. De hecho, lo eran totalmente, al igual que sus sueños. El acontecimiento que deseaban con sus pensamientos, acciones y emociones no era realista, porque esta realidad aún no había ocurrido. Los ignorantes y los cínicos también debieron afirmar que su visión era absurda y aquellos negativistas tenían razón: la visión de una realidad futura era «absurda» porque existía en una realidad más allá de los sentidos. Otro ejemplo es Juana de Arco, a quien tachaban de imprudente, incluso de loca. Sus ideas iban en contra de las ideas de su tiempo y suponían una amenaza para el sistema político. Pero en cuanto su visión se hizo realidad, la consideraron una mujer de lo más virtuosa. La grandeza consiste en aferrarte a un sueño, independientemente del entorno donde vivas. Más adelante veremos que trascender el entorno está íntimamente ligado a trascender el cuerpo y el tiempo. En el caso de Gandhi, no se dejó influir por lo que estaba acaeciendo en el mundo exterior (entorno), no le preocupaba el cómo se sentía o lo que pudiera sucederle (cuerpo), ni cuánto tardaría en alcanzar su sueño de libertad (tiempo). Simplemente sabía que tarde o temprano todos estos elementos cederían a sus intenciones. ¿Es posible que las ideas de todas estas grandes figuras de la historia estuvieran desarrollándose en el laboratorio de su mente hasta tal punto que para su cerebro era como si la vivencia ya hubiera ocurrido? ¿Puedes tú también cambiar quién eres solamente con tus pensamientos?
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— El Repaso Mental | Podemos hacer que nuestros pensamientos sean tan reales que el cerebro cambia como si la situación ya fuera una realidad física. Tú también puedes cambiarlo para adelantarte a cualquier experiencia del mundo exterior. Por ejemplo, en Desarrolla tu cerebro yo hablaba de cómo los participantes de un estudio que ensayaron mentalmente ejercicios de una sola mano en el piano durante dos horas diarias a lo largo de cinco días (sin tocar nunca físicamente el teclado del piano) experimentaron casi los mismos cambios en el cerebro que los que ejecutaron los mismos movimientos con los dedos en el teclado del piano durante el mismo espacio de tiempo. Las imágenes del cerebro revelaron que todos los participantes activaron y aumentaron los grupos de neuronas en la misma región cerebral. En el cerebro de los sujetos que practicaron mentalmente las escalas y los acordes se formó casi la misma cantidad de circuitos neurales que en el de los que los practicaron físicamente en el piano. Este estudio demuestra dos puntos importantes. Nuestro cerebro, además de cambiar al pensar de distinta forma, cuando nos concentramos y volcamos en algo, no distingue el mundo interior mental de lo vivido en el mundo exterior. Aquello que pensamos se convierte en nuestra experiencia. Esta idea es esencial para triunfar o fracasar en tus intentos de reemplazar algunos viejos hábitos (eliminar viejas conexiones neurales) con otros nuevos (generar nuevas redes neurales). Veamos con más detenimiento cómo las personas que practicaron mentalmente los ejercicios musicales los aprendieron sin tocar una sola tecla del piano. Tanto si adquirimos una habilidad física como una mental, todos empleamos cuatro procedimientos para cambiar nuestro cerebro: adquirir los conocimientos necesarios, recibir las instrucciones prácticas, prestar atención y la repetición.
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— El Aprendizaje Consiste | Las personas que tocaron físicamente las escalas y los acordes en el piano experimentaron un aumento de nuevos circuitos neurales en el cerebro porque siguieron esta fórmula. Los participantes que repitieron mentalmente los ejercicios también la siguieron, con la diferencia de que no los realizaron físicamente. Pero en su mente visualizaron sin ningún problema que tocaban el piano. Recuerda que después de que estos sujetos repasaran mentalmente los ejercicios de forma repetida, su cerebro mostró los mismos cambios neurológicos que los registrados en los de los participantes que tocaron el piano. Se les formaron nuevas redes de neuronas (redes neurales), lo cual demostró que habían practicado las escalas y los acordes sin tener esa experiencia física. Se podría decir que su cerebro «existía en el futuro» adelantándose a la situación física de tocar el piano. Debido a nuestro desarrollado lóbulo frontal y a la capacidad exclusivamente humana de hacer que nuestros pensamientos sean más reales que ninguna otra cosa, el cerebro anterior es capaz de «bajar el volumen» del entorno exterior para procesar con determinación un único pensamiento. Esta clase de procesamiento interior nos permite involucrarnos tanto en nuestras imágenes mentales que el cerebro modifica sus redes neurales sin haber vivido la situación en la vida real.
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— Cuando Somos Capaces | Si pensamos repetidamente en algo excluyendo todo lo demás, llega un momento en que el pensamiento se convierte en la experiencia. Y cuando esto ocurre, la configuración neuronal se renueva para reflejar el pensamiento como la propia experiencia. Es el momento en que nuestros pensamientos nos cambian el cerebro y, por lo tanto, la mente.
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— Entender el Cambio | Si aplicamos el mismo proceso de la repetición mental a cualquier cosa que queramos hacer, podemos cambiar nuestro cerebro antes de que ocurra la experiencia deseada en el mundo físico. Si puedes influir en tu cerebro para que cambie antes de vivir la situación deseada, crearás en él los circuitos neurales necesarios y éstos te permitirán actuar de acuerdo con tu deseo antes de que se materialice en tu vida. Al practicar mentalmente repetidas veces una forma mejor de pensar, obrar o ser, «instalarás» la configuración neuronal adecuada para prepararte fisiológicamente para la nueva situación deseada. Pero esto no es todo. La configuración del cerebro, según la analogía empleada en este libro, se refiere a sus estructuras físicas, su anatomía e incluso a sus neuronas. Si sigues instalando, reforzando y mejorando la configuración neurológica del cerebro, esta repetición acaba creando una red neuronal: un nuevo programa informático. Y este programa (por ejemplo, una conducta, una actitud o un estado emocional), al igual que el software de un ordenador, funciona de manera automática. Has cultivado el cerebro para prepararte para la nueva experiencia que deseas en la vida y tu mente ya dispone de todo cuanto necesita para afrontar este reto. Cuando la mente cambia, el cerebro cambia, y cuando el cerebro cambia, la mente cambia. Y cuando llegue el momento de demostrar una visión que va en contra de las condiciones del mundo exterior, seguramente ya estarás preparado para pensar y actuar con una convicción inquebrantable, a toda prueba. Cuanto con más claridad visualices en tu mente cómo deseas actuar en el futuro, más fácil te resultará dejar de ser el mismo de siempre.
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— ¿Creer en un Futuro? | Sabiendo ahora que puedes cambiar tu cerebro al pensar de otra forma, ¿crees que puedes cambiar tu cuerpo para que «parezca» que ha vivido también la experiencia adelantándose a la situación real deseada? ¿Es tu mente tan poderosa? 👉 Sigue leyendo el próximo capítulo.
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— Ve Más Allá del Cuerpo | «Deja de Ser Tú»
💢 Coaching & Tips: En este capítulo se explora la conexión entre los pensamientos y las reacciones bioquímicas en el cerebro, así como la influencia de estas señales químicas en el cuerpo. Se analiza cómo el cerebro y el cuerpo interactúan a través de potentes señales electroquímicas, neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas.
Proceso Bioquímico Cerebral
• Los pensamientos generan reacciones bioquímicas en el cerebro que producen sustancias químicas.
• El cerebro envía al cuerpo señales químicas basadas en los pensamientos, desencadenando reacciones correspondientes.
• Todas las células tienen receptores para captar información del exterior.
• Neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas son sustancias clave para la actividad cerebral y corporal.
• Neurotransmisores actúan como mensajeros entre células nerviosas.
• Neuropéptidos se producen en el hipotálamo y afectan a distintos tejidos.
• Neurotransmisores del cerebro influyen en la mente; neuropéptidos conectan mente y cuerpo; hormonas afectan sentimientos corporales.
• Ejemplo: Fantasía sexual activa neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas preparando al cuerpo para una experiencia sexual.
• El cerebro genera pensamientos basados en la comunicación continua con el cuerpo.
• Los sentimientos del cuerpo y los pensamientos de la mente se relacionan estrechamente.
• Un estado del ser se forma a partir de nuestros pensamientos y sentimientos arraigados.
Impacto en la Identidad
• Los pensamientos y sentimientos memorizados moldean nuestra identidad.
• Describimos quiénes somos según nuestros patrones mentales y emocionales arraigados.
• Los pensamientos negativos desencadenan reacciones químicas que refuerzan esos mismos sentimientos.
• La interacción entre mente y cuerpo crea un ciclo donde los sentimientos controlan los pensamientos.
• Los pensamientos de victimización y autocompasión durante años hacen que el cuerpo recuerde el sufrimiento como algo natural.
• Al pensar en experiencias pasadas emocionalmente intensas, se activan las mismas estructuras cerebrales del pasado.
• La repetición de pensamientos libera sustancias químicas que refuerzan la memoria emocional en el cuerpo.
Formación de Hábitos Subconscientes
• La repetición inconsciente nos lleva a revivir episodios pasados, formando hábitos automáticos en mente y cuerpo.
• A los 35 años, nuestra identidad está formada por conductas, actitudes, creencias y reacciones memorizadas.
• Cuando el cuerpo asume el control, actuamos inconscientemente ante pensamientos o emociones.
• La mente consciente, aunque cree dirigir nuestras acciones, puede estar dormida mientras el cuerpo actúa según las emociones memorizadas.
• El subconsciente puede tomar decisiones sin que la mente consciente intervenga, influyendo en nuestras elecciones y comportamientos de manera significativa.
• Cuando la mente consciente va en contra del 95% de programas automáticos del subconsciente, este último tiende a prevalecer y dirigir nuestras acciones de forma refleja.
• A menudo, al intentar recuperar el control sobre nuestras vidas, el cuerpo y el subconsciente pueden resistirse activamente mediante pensamientos negativos y debilidades autoimpuestas.
🔜 Reprogramación del Subconsciente
En esta parte del audiolibro se aborda cómo reprogramar el subconsciente para cambiar patrones mentales y emocionales arraigados que obstaculizan nuestro crecimiento personal.
💢 Coaching & Tips: En este capítulo se explora la conexión entre los pensamientos y las reacciones bioquímicas en el cerebro, así como la influencia de estas señales químicas en el cuerpo. Se analiza cómo el cerebro y el cuerpo interactúan a través de potentes señales electroquímicas, neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas.
Proceso Bioquímico Cerebral
• Los pensamientos generan reacciones bioquímicas en el cerebro que producen sustancias químicas.
• El cerebro envía al cuerpo señales químicas basadas en los pensamientos, desencadenando reacciones correspondientes.
• Todas las células tienen receptores para captar información del exterior.
• Neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas son sustancias clave para la actividad cerebral y corporal.
• Neurotransmisores actúan como mensajeros entre células nerviosas.
• Neuropéptidos se producen en el hipotálamo y afectan a distintos tejidos.
• Neurotransmisores del cerebro influyen en la mente; neuropéptidos conectan mente y cuerpo; hormonas afectan sentimientos corporales.
• Ejemplo: Fantasía sexual activa neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas preparando al cuerpo para una experiencia sexual.
• El cerebro genera pensamientos basados en la comunicación continua con el cuerpo.
• Los sentimientos del cuerpo y los pensamientos de la mente se relacionan estrechamente.
• Un estado del ser se forma a partir de nuestros pensamientos y sentimientos arraigados.
Impacto en la Identidad
• Los pensamientos y sentimientos memorizados moldean nuestra identidad.
• Describimos quiénes somos según nuestros patrones mentales y emocionales arraigados.
• Los pensamientos negativos desencadenan reacciones químicas que refuerzan esos mismos sentimientos.
• La interacción entre mente y cuerpo crea un ciclo donde los sentimientos controlan los pensamientos.
• Los pensamientos de victimización y autocompasión durante años hacen que el cuerpo recuerde el sufrimiento como algo natural.
• Al pensar en experiencias pasadas emocionalmente intensas, se activan las mismas estructuras cerebrales del pasado.
• La repetición de pensamientos libera sustancias químicas que refuerzan la memoria emocional en el cuerpo.
Formación de Hábitos Subconscientes
• La repetición inconsciente nos lleva a revivir episodios pasados, formando hábitos automáticos en mente y cuerpo.
• A los 35 años, nuestra identidad está formada por conductas, actitudes, creencias y reacciones memorizadas.
• Cuando el cuerpo asume el control, actuamos inconscientemente ante pensamientos o emociones.
• La mente consciente, aunque cree dirigir nuestras acciones, puede estar dormida mientras el cuerpo actúa según las emociones memorizadas.
• El subconsciente puede tomar decisiones sin que la mente consciente intervenga, influyendo en nuestras elecciones y comportamientos de manera significativa.
• Cuando la mente consciente va en contra del 95% de programas automáticos del subconsciente, este último tiende a prevalecer y dirigir nuestras acciones de forma refleja.
• A menudo, al intentar recuperar el control sobre nuestras vidas, el cuerpo y el subconsciente pueden resistirse activamente mediante pensamientos negativos y debilidades autoimpuestas.
🔜 Reprogramación del Subconsciente
En esta parte del audiolibro se aborda cómo reprogramar el subconsciente para cambiar patrones mentales y emocionales arraigados que obstaculizan nuestro crecimiento personal.
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— Desaprendiendo para Reaprender
• Es fundamental desaprender viejas pautas mentales y emocionales para reconfigurar el subconsciente con nuevas estrategias que reflejen quiénes queremos ser realmente.
• Al entrar en el subconsciente y reprogramarlo con nuevas ideas, podemos renovar nuestros circuitos cerebrales basándonos en nuestra identidad deseada en lugar de mantenernos como somos.
La Adicción Inconsciente
• Al intentar cambiar, el cuerpo busca su dosis química habitual. El cuerpo se ha vuelto adicto a ciertas emociones como la culpa o la ira.
• El intento de modificar patrones emocionales puede desencadenar reacciones en el cuerpo y la mente.
• La interacción entre mente y cuerpo revela una lucha interna por mantener patrones emocionales establecidos.
Entendiendo la Influencia del Pasado
• La mente inconsciente asocia experiencias pasadas con emociones presentes, perpetuando un ciclo de reacción condicionada.
• El cuerpo sigue órdenes sin distinguir entre emociones externas e internas, manteniéndonos anclados en el pasado.
• Persistir en pensamientos y sentimientos negativos genera una química corporal que recrea constantemente el pasado emocional
• Vivir en el pasado obstaculiza la creación de un nuevo destino, generando resistencia al cambio y la creación de un futuro positivo.
Epigenética: Controlando Nuestro Destino Genético
• Comprender qué activa o desactiva nuestros genes es esencial para impulsar cambios internos beneficiosos.
• Las células fabrican proteínas específicas según su función, influenciadas por los genes activados.
• Los organismos se adaptan al entorno mediante cambios genéticos graduales para sobrevivir ante condiciones adversas.
• La evolución implica cambios genéticos que modifican el cuerpo para adaptarse al entorno y mejorar las posibilidades de supervivencia.
• Cambiar nuestro estado interior puede contrarrestar los efectos negativos del entorno estresante sobre la expresión genética.
• La epigenética contradice el paradigma anterior donde el ADN era considerado determinante.
• El paradigma epigenético nos brinda la libertad de regular la actividad genética y modificar nuestro destino mediante señales químicas.
• Nuestros genes se expresan de forma diferente al cambiar nuestros pensamientos, sentimientos y conductas.
Memoria Emocional y Cambios Genéticos
• Factores como el estrés crónico y los tóxicos ambientales influyen en la expresión genética. Se explica el por qué algunas personas enferman mientras otras no bajo las mismas condiciones.
• La epigenética revela que los genes no son los únicos responsables de las enfermedades; el entorno y nuestra personalidad juega un papel crucial.
• La repetición de estados emocionales como la ira o ansiedad puede activar ciertos genes relacionados con enfermedades al desregularizar las células.
• Revivir constantemente patrones mentales y emocionales heredados nos lleva a un destino genético poco favorable al perpetuar condiciones similares a las experimentadas por generaciones anteriores.
• Un estudio revelo que reír alteró 23 expresiones genéticas en diabéticos, permitiendo regular naturalmente los genes responsables del procesamiento del azúcar.
• Las emociones pueden activar secuencias genéticas específicas y desactivar otras, mostrando cómo nuestras emociones influyen directamente en nuestra salud.
Efectos del Ejercicio Mental
• Al visualizar emocionalmente situaciones futuras podemos enviar señales a nuestros genes para moldear nuestro cerebro y cuerpo hacia una realidad deseada.
• Cambiar mentalmente nuestra percepción puede conducir a cambios físicos y genéticos antes de que una situación se manifieste físicamente.
• Repetir mentalmente actividades puede generar cambios fisiológicos tangibles sin necesidad de movimiento físico.
• Un estudio demostró que ejercitar mentalmente un dedo resultó en un aumento significativo de fuerza muscular similar al ejercicio físico directo.
• Cuando el cerebro actualiza su configuración como si la experiencia hubiera tenido lugar físicamente, se dan cambios biológicos sin intervención física.
• Es fundamental desaprender viejas pautas mentales y emocionales para reconfigurar el subconsciente con nuevas estrategias que reflejen quiénes queremos ser realmente.
• Al entrar en el subconsciente y reprogramarlo con nuevas ideas, podemos renovar nuestros circuitos cerebrales basándonos en nuestra identidad deseada en lugar de mantenernos como somos.
La Adicción Inconsciente
• Al intentar cambiar, el cuerpo busca su dosis química habitual. El cuerpo se ha vuelto adicto a ciertas emociones como la culpa o la ira.
• El intento de modificar patrones emocionales puede desencadenar reacciones en el cuerpo y la mente.
• La interacción entre mente y cuerpo revela una lucha interna por mantener patrones emocionales establecidos.
Entendiendo la Influencia del Pasado
• La mente inconsciente asocia experiencias pasadas con emociones presentes, perpetuando un ciclo de reacción condicionada.
• El cuerpo sigue órdenes sin distinguir entre emociones externas e internas, manteniéndonos anclados en el pasado.
• Persistir en pensamientos y sentimientos negativos genera una química corporal que recrea constantemente el pasado emocional
• Vivir en el pasado obstaculiza la creación de un nuevo destino, generando resistencia al cambio y la creación de un futuro positivo.
Epigenética: Controlando Nuestro Destino Genético
• Comprender qué activa o desactiva nuestros genes es esencial para impulsar cambios internos beneficiosos.
• Las células fabrican proteínas específicas según su función, influenciadas por los genes activados.
• Los organismos se adaptan al entorno mediante cambios genéticos graduales para sobrevivir ante condiciones adversas.
• La evolución implica cambios genéticos que modifican el cuerpo para adaptarse al entorno y mejorar las posibilidades de supervivencia.
• Cambiar nuestro estado interior puede contrarrestar los efectos negativos del entorno estresante sobre la expresión genética.
• La epigenética contradice el paradigma anterior donde el ADN era considerado determinante.
• El paradigma epigenético nos brinda la libertad de regular la actividad genética y modificar nuestro destino mediante señales químicas.
• Nuestros genes se expresan de forma diferente al cambiar nuestros pensamientos, sentimientos y conductas.
Memoria Emocional y Cambios Genéticos
• Factores como el estrés crónico y los tóxicos ambientales influyen en la expresión genética. Se explica el por qué algunas personas enferman mientras otras no bajo las mismas condiciones.
• La epigenética revela que los genes no son los únicos responsables de las enfermedades; el entorno y nuestra personalidad juega un papel crucial.
• La repetición de estados emocionales como la ira o ansiedad puede activar ciertos genes relacionados con enfermedades al desregularizar las células.
• Revivir constantemente patrones mentales y emocionales heredados nos lleva a un destino genético poco favorable al perpetuar condiciones similares a las experimentadas por generaciones anteriores.
• Un estudio revelo que reír alteró 23 expresiones genéticas en diabéticos, permitiendo regular naturalmente los genes responsables del procesamiento del azúcar.
• Las emociones pueden activar secuencias genéticas específicas y desactivar otras, mostrando cómo nuestras emociones influyen directamente en nuestra salud.
Efectos del Ejercicio Mental
• Al visualizar emocionalmente situaciones futuras podemos enviar señales a nuestros genes para moldear nuestro cerebro y cuerpo hacia una realidad deseada.
• Cambiar mentalmente nuestra percepción puede conducir a cambios físicos y genéticos antes de que una situación se manifieste físicamente.
• Repetir mentalmente actividades puede generar cambios fisiológicos tangibles sin necesidad de movimiento físico.
• Un estudio demostró que ejercitar mentalmente un dedo resultó en un aumento significativo de fuerza muscular similar al ejercicio físico directo.
• Cuando el cerebro actualiza su configuración como si la experiencia hubiera tenido lugar físicamente, se dan cambios biológicos sin intervención física.
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— Cuando Piensas | Para entender este proceso —cómo piensas de acuerdo con tu cuerpo y cómo puedes cambiar tu mente—, debes ver en primer lugar el papel que el cerebro y la química de este tienen en tu vida. En las últimas décadas se ha descubierto que el cerebro y el resto del cuerpo interactúan mediante potentes señales electroquímicas. Entre nuestros oídos existe una gran fábrica química que se ocupa de una infinidad de funciones fisiológicas. Pero no te preocupes, solamente hablaré de las bases de la química cerebral y de unos pocos términos, que es todo cuanto necesitas saber. Todas las células tienen en su superficie receptores que captan la información procedente del exterior de sus límites. Cuando las sustancias químicas, la frecuencia y la carga eléctrica entre un punto receptor y una señal recibida del exterior concuerdan, la célula «se activa» para realizar determinadas tareas. Los neurotransmisores, los neuropéptidos y las hormonas son las sustancias químicas de la «causa y efecto» para la actividad cerebral y el funcionamiento del cuerpo. Estas tres clases distintas de sustancias químicas, llamadas ligandos (la palabra ligare significa «unir» en latín), conectan a las células, las hacen interactuar entre sí o influyen en ellas en cuestión de milisegundos.
• Los neurotransmisores son mensajeros químicos que envían señales entre las células nerviosas para que el cerebro y el sistema nervioso se puedan comunicar. Existen distintas clases de neurotransmisores y cada uno se ocupa de una actividad en particular. Algunos estimulan el cerebro, otros lo calman y otros nos hacen dormir o despertar. Le pueden pedir a una neurona que se desligue de su conexión o que la fortalezca. Incluso pueden cambiar el mensaje enviado a una neurona, reescribiéndolo para transmitir otro distinto a todas las células nerviosas conectadas.
• Los neuropéptidos, la segunda clase de ligandos, son los componentes de la mayoría de estos mensajeros. La mayor parte se produce en una estructura del cerebro llamada hipotálamo (los últimos estudios revelan que el sistema inmunitario también los crea). Estas sustancias químicas se transmiten a través de la glándula pituitaria y luego son liberadas en el cuerpo como mensajeros químicos con unas instrucciones en concreto.
• Mientras los neuropéptidos viajan por el torrente sanguíneo, se adhieren a las células de distintos tejidos (principalmente las glándulas) y después se transforman en la tercera clase de ligandos, las hormonas, que nos influyen para que nos sintamos de una forma en particular. Los neuropéptidos y las hormonas son las sustancias químicas responsables de nuestros sentimientos. Para el propósito que nos ocupa, considera los neurotransmisores como mensajeros químicos procedentes sobre todo del cerebro y de la mente, los neuropéptidos como señaladores químicos que tienden un puente entre el cerebro y el cuerpo para hacernos sentir de acorde a nuestros pensamientos, y las hormonas como sustancias químicas relacionadas con los sentimientos en el cuerpo. Por ejemplo, cuando tienes una fantasía sexual, entran en juego estos tres factores. Primero, mientras empiezas a tener varios pensamientos, tu cerebro moviliza unos neurotransmisores que activan una red neuronal, y ésta a su vez crea imágenes en tu mente. Estas sustancias químicas estimulan la liberación en el torrente sanguíneo de unos neuropéptidos en concreto. En cuanto llegan a las glándulas sexuales, estos péptidos se adhieren a las células de estos tejidos, activan el sistema hormonal y —¡sorpresa!— empieza a suceder lo que tú ya sabes. Has hecho que tu fantasía fuera tan real en tu mente que tu cuerpo comienza a prepararse para una experiencia sexual (adelantándose al acontecimiento). Como puedes ver, la relación entre mente y cuerpo es poderosísima. De igual modo, si piensas que tienes que pedirle explicaciones a tu hijo adolescente por la abolladura que has descubierto en el coche, los neurotransmisores iniciarán en tu cerebro un proceso mental que te producirá un estado mental particular.
• Los neurotransmisores son mensajeros químicos que envían señales entre las células nerviosas para que el cerebro y el sistema nervioso se puedan comunicar. Existen distintas clases de neurotransmisores y cada uno se ocupa de una actividad en particular. Algunos estimulan el cerebro, otros lo calman y otros nos hacen dormir o despertar. Le pueden pedir a una neurona que se desligue de su conexión o que la fortalezca. Incluso pueden cambiar el mensaje enviado a una neurona, reescribiéndolo para transmitir otro distinto a todas las células nerviosas conectadas.
• Los neuropéptidos, la segunda clase de ligandos, son los componentes de la mayoría de estos mensajeros. La mayor parte se produce en una estructura del cerebro llamada hipotálamo (los últimos estudios revelan que el sistema inmunitario también los crea). Estas sustancias químicas se transmiten a través de la glándula pituitaria y luego son liberadas en el cuerpo como mensajeros químicos con unas instrucciones en concreto.
• Mientras los neuropéptidos viajan por el torrente sanguíneo, se adhieren a las células de distintos tejidos (principalmente las glándulas) y después se transforman en la tercera clase de ligandos, las hormonas, que nos influyen para que nos sintamos de una forma en particular. Los neuropéptidos y las hormonas son las sustancias químicas responsables de nuestros sentimientos. Para el propósito que nos ocupa, considera los neurotransmisores como mensajeros químicos procedentes sobre todo del cerebro y de la mente, los neuropéptidos como señaladores químicos que tienden un puente entre el cerebro y el cuerpo para hacernos sentir de acorde a nuestros pensamientos, y las hormonas como sustancias químicas relacionadas con los sentimientos en el cuerpo. Por ejemplo, cuando tienes una fantasía sexual, entran en juego estos tres factores. Primero, mientras empiezas a tener varios pensamientos, tu cerebro moviliza unos neurotransmisores que activan una red neuronal, y ésta a su vez crea imágenes en tu mente. Estas sustancias químicas estimulan la liberación en el torrente sanguíneo de unos neuropéptidos en concreto. En cuanto llegan a las glándulas sexuales, estos péptidos se adhieren a las células de estos tejidos, activan el sistema hormonal y —¡sorpresa!— empieza a suceder lo que tú ya sabes. Has hecho que tu fantasía fuera tan real en tu mente que tu cuerpo comienza a prepararse para una experiencia sexual (adelantándose al acontecimiento). Como puedes ver, la relación entre mente y cuerpo es poderosísima. De igual modo, si piensas que tienes que pedirle explicaciones a tu hijo adolescente por la abolladura que has descubierto en el coche, los neurotransmisores iniciarán en tu cerebro un proceso mental que te producirá un estado mental particular.
— Cuando Tienes Distintos Pensamientos | Cuando tienes pensamientos positivos de agradecimiento, amor o alegría, produces sustancias químicas que te hacen sentir de maravilla, lleno de amor o alegría. Lo mismo sucede con los pensamientos negativos, temerosos o impacientes. En cuestión de segundos empiezas a sentirte negativo, preocupado o impaciente. Entre el cerebro y el cuerpo se da una sincronicidad a cada momento. En realidad, cuando nos empezamos a sentir de acuerdo con lo que pensamos —porque el cerebro mantiene una comunicación constante con el cuerpo—, comenzamos a pensar de acuerdo con lo que sentimos. El cerebro está controlando continuamente cómo se siente el cuerpo. Basándose en la respuesta química que recibe, genera más pensamientos que producen las correspondientes sustancias químicas que coinciden con el modo en que el cuerpo se siente, para que primero empecemos a sentirnos de acuerdo con lo que pensamos y luego a pensar de acuerdo con lo que sentimos. A lo largo del libro hablaré más a fondo de esta idea, pero por el momento considera que los pensamientos están relacionados sobre todo con la mente (y el cerebro), y los sentimientos con el cuerpo. Cuando los sentimientos del cuerpo coinciden con los pensamientos de un estado mental en concreto, mente y cuerpo actúan como una unidad. Y como recordarás, cuando funcionan al unísono, lo que crean es un «estado del ser». Se podría decir que el proceso de estar continuamente pensando y sintiendo, y sintiendo y pensando crea un estado del ser que a su vez produce efectos en nuestra realidad. Un estado del ser significa que nos hemos acostumbrado a un estado mental-emocional, a un modo de pensar y de sentir, que se ha convertido en una parte de nuestra identidad. Describimos quién somos basándonos en cómo pensamos (y sentimos) o existimos en el momento presente. Estoy enojado; estoy sufriendo; estoy inspirado; soy un inseguro; soy negativo... Pero pensar y sentir igual que siempre durante años, y pensar de acuerdo con esos sentimientos (el hámster en la rueda), crea un estado memorizado del ser en el que afirmamos tajantemente, como si ya no pudiéramos cambiar: Yo soy. Significa que ahora ya nos definimos como este estado del ser. Nuestros pensamientos y pensamientos se han fusionado. Por ejemplo, decimos: siempre he sido un vago; soy una persona ansiosa; soy un inseguro; tengo una baja autoestima; soy irascible e impaciente; no soy demasiado listo, etc. Y estos sentimientos memorizados consolidan nuestros rasgos de personalidad.
— Ciclo de Pensamientos y Sentimientos | Figura 3c. Relación neuroquímica entre el cerebro y el cuerpo. Cuando tienes pensamientos, el cerebro produce sustancias químicas que te hacen sentir exactamente como lo que estás pensando. En cuanto te sientes de acuerdo con lo que piensas, empiezas a pensar de acuerdo con lo que sientes. Este continuo ciclo crea un círculo de reacciones llamado «estado del ser».
— Advertencia | Como ejemplo práctico, pongamos que, mientras vas en coche por la mañana al trabajo, te pones a pensar en el encontronazo que tuviste hace unos días con un compañero de trabajo. Mientras piensas en esta persona y en la desagradable experiencia, tu cerebro libera unas sustancias químicas que se ponen a circular por el cuerpo. Enseguida empiezas a sentirte de acuerdo con lo que estás pensando. Seguramente te enojarás. El cuerpo le envía entonces un mensaje al cerebro, diciéndole: Ajá, me estoy mosqueando. El cerebro, que se está comunicando continuamente con el cuerpo y controla las órdenes químicas interiores que recibe de éste, es influido por este cambio emocional repentino. Y empiezas a pensar de otro modo. (En cuanto comienzas a sentirte de acuerdo con lo que piensas, piensas de acuerdo con lo que sientes) De manera inconsciente, refuerzas el mismo sentimiento de siempre al seguir teniendo pensamientos de enojo y frustración. Ahora tus sentimientos controlan tus pensamientos. Tu cuerpo dirige tu mente. Mientras el ciclo continúa, tus pensamientos de enojo producen más señales químicas en el cuerpo que a su vez activan las sustancias químicas de las glándulas suprarrenales vinculadas a los sentimientos de enojo. Ahora te sientes encolerizado y agresivo. La tez se te enrojece, se te hace un nudo en el estómago, la cabeza te martillea y los músculos se te tensan. Estos fuertes sentimientos te inundan el cuerpo y cambian su fisiología, y este cóctel de sustancias químicas activa una serie de circuitos en el cerebro, haciéndote pensar de acuerdo con estas emociones. Ahora en tu fuero interno le cantas las cuarenta a tu compañero de trabajo. Indignado, le sueltas una letanía de situaciones anteriores que son la razón de tu enojo, y estrujándote los sesos redactas mentalmente un correo electrónico a tu jefe con todas las quejas que siempre le quisiste soltar. En tu mente ya se lo has enviado incluso antes de llegar al trabajo. Bajas del coche aturdido y furioso, casi con ganas de matar a alguien. Saludas a los demás caminando y hablando como una persona enfurecida..., y todo por un simple pensamiento que has tenido. En este momento te parece imposible superar lo que sientes, por eso te cuesta tanto cambiar. El resultado de esta comunicación cíclica entre el cerebro y el cuerpo es que sueles reaccionar de manera previsible en esta clase de situaciones. Los mismos pensamientos y sentimientos de siempre crean unas determinadas pautas mentales y emocionales, te comportas de manera automática sin darte cuenta al haber caído en esta rutina. Así es como funciona tu «yo» químico.