Coaching & Tips * Ari Shemoth
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— Un Camino Hacia Tu Realización | Soporte, Guía y Sanación Emocional y Física.
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¿Puedo Crear con mi Mente mi Propia Realidad? | Afrontémoslo, ninguno de nosotros es perfecto, tanto si queremos cambiar o no en el sentido físico, emocional o espiritual, todos abrigamos el mismo deseo: queremos vivir como una versión idealizada de quien pensamos y creemos poder ser. Cuando plantados frente al espejo contemplamos nuestros michelines, no sólo vemos reflejado en él esta versión nuestra algo regordeta, sino que también vemos, dependiendo del humor con que nos hayamos levantado ese día, una versión de nosotros en mejor forma física u otra más obesa y maciza. ¿Cuál de nuestras imágenes es la real? Cuando acostados en la cama repasamos por la noche los acontecimientos del día y nuestros esfuerzos para ser más tolerantes y menos reactivos, no estamos viendo tan sólo el padre o la madre que le ha gritado a su hijo por no hacer sin rechistar y deprisa lo que le pedía. Nos vemos como una persona angelical a la que le han agotado la paciencia o como un ogro horrendo que destruye la autoestima de un niño. ¿Cuál de estas imágenes es la real? La respuesta es: ambas lo son. Y no sólo lo son estos dos extremos, sino también un espectro infinito de imágenes que abarca desde las positivas hasta las negativas. ¿Cómo puede ser? Para que entiendas mejor por qué ninguna de estas versiones tuyas es más o menos real que las otras, tendré que destruir la idea más común de la naturaleza de la realidad y reemplazarla por otra.
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¿No Has Conseguido Hacer el Cambio que Deseas en Tu Vida? 💢 Coaching & Tips: En el primer capítulo del libro "Deja de Ser Tú" titulado "Tu Yo Cuántico", el autor explora la idea de que la realidad física no es tan sólida como parece, sino que está compuesta principalmente de energía. La física cuántica nos enseña que a nivel subatómico, la energía y la materia están entrelazadas, y que nuestra conciencia (o mente) tiene el poder de influir en la materia. Este principio se conoce como el "efecto observador", donde la atención del observador puede colapsar ondas de probabilidad en una realidad específica. La base de esta teoría es que todos los elementos del universo, incluyendo los seres humanos, forman parte de un campo de información interconectado más allá del tiempo y el espacio. Esta conexión sugiere que somos capaces de manifestar diferentes realidades en nuestras vidas basándonos en nuestros pensamientos y emociones. El capítulo enfatiza que para crear una nueva realidad, uno debe cambiar su estado del ser, lo cual implica modificar los pensamientos y sentimientos para alinearlos con la realidad deseada. La propuesta de Dispenza es que, al comprender y aplicar estos principios, podemos diseñar conscientemente nuestra vida, alcanzando nuestro "yo ideal". La creación de una nueva realidad requiere de un estado mental y emocional coherente que permita alinear nuestros pensamientos y emociones, emitiendo así una señal electromagnética que atraiga la realidad deseada desde el campo cuántico​​​​.
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Todos Podemos Crear Nuestro Destino | Estoy seguro de que ya lo habías oído antes, pero me pregunto si la mayoría de nosotros hacemos nuestra esta afirmación. Ya que si aceptáramos realmente que lo que pensamos crea unos efectos tangibles en nuestra vida, no permitiríamos que nos viniera a la cabeza ningún pensamiento negativo. Y nos fijaríamos en aquello que queremos, en lugar de estar siempre obsesionados con nuestros problemas. Piensa en ello: si supieras que este principio es cierto, ¿acaso dejarías pasar un solo día sin crear el destino que deseas?
Para Cambiar Tu Vida 💢 Coaching & Tips: La naturaleza de la realidad según "Deja de Ser Tú" se fundamenta en principios de la física cuántica, que postula que la realidad física no es más que energía manifestándose a través de un campo cuántico, el cual contiene todas las posibilidades. Este campo interconectado está más allá del espacio y el tiempo y puede ser influido por nuestra conciencia, es decir, por nuestros pensamientos y emociones. En términos de física cuántica, la materia a nivel subatómico no se comporta de manera predecible y estable como los objetos más grandes; en cambio, las partículas subatómicas aparecen y desaparecen, comportándose de forma no lineal y multidimensional. Esto sugiere que la realidad física está compuesta principalmente de energía que se organiza según la información y la conciencia​​. El libro destaca la importancia de cómo nuestra atención y energía determinan la realidad que experimentamos. La atención que ponemos en ciertos aspectos de nuestra vida amplifica esa realidad específica. Además, se argumenta que la creación de nuestra realidad se realiza desde un estado de ser interior, más allá de las respuestas sensoriales y las experiencias físicas inmediatas​​​​. Finalmente, se subraya que para influir en nuestra realidad, es necesario trascender los límites del tiempo y el espacio, lo cual implica desconectarse del entorno físico y del tiempo lineal para entrar en un estado de conciencia pura. Esto permite que las posibilidades infinitas del campo cuántico se materialicen en nuestra vida física​​. 👍 Sanándote @ Ari Shemoth
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¿Cómo Funciona el Mundo? | Para lograrlo tendrás que abrirte a una nueva interpretación de lo que es real y cierto. Para ayudarte a adquirir esta mentalidad nueva y empezar a crear la vida que deseas, hablaré un poco de cosmología (el estudio de la estructura y la dinámica del universo). Pero no te asustes, echaremos una ojeada al tema de la naturaleza de la realidad y cómo algunas de las ideas que teníamos sobre ella han ido evolucionando hasta llegar a la que es nuestra visión actual. Es necesario para que pueda explicarte (con brevedad y claridad) cómo es posible que tus pensamientos moldeen tu destino.
Poniéndote a Prueba | Cuando empieces a aceptar esta nueva visión del mundo, cambiará incluso tu condición de ser humano. Espero que no sigas siendo la misma persona que eras al comenzar a leer este libro. Es evidente que te estoy planteando un reto, pero quiero que sepas que te entiendo perfectamente, yo también tuve que desprenderme de lo que creía que era cierto y lanzarme a lo desconocido. Para que te resulte más fácil cambiar tu idea de la naturaleza de las cosas, veamos cómo la antigua creencia de que mente y materia no son lo mismo ha condicionado nuestra visión del mundo.
¿Mente o Materia? | Conectar el mundo físico exterior de lo observable con el mundo mental interior de los pensamientos siempre ha sido un gran reto para científicos y filósofos. Muchos seguimos creyendo, incluso hoy día, que la mente tiene efectos muy pequeños, o imperceptibles, en el mundo de la materia. Aunque coincidamos seguramente en que el mundo de la materia crea consecuencias que nos afectan mentalmente, dudamos de que la mente pueda producir cualquier cambio físico que afecte los aspectos sólidos de nuestra vida.
Dos Cosas que Parecen Distintas | Desde la época que los historiadores consideran como los tiempos modernos, la humanidad ha creído que la naturaleza del universo era ordenada y, por lo tanto, previsible y explicable. Veamos, por ejemplo, a René Descartes, un matemático y filósofo del siglo xvii que creó muchos conceptos que en la actualidad siguen siendo muy importantes para las matemáticas y otros campos (al menos eso creo, ¿te suena de algo «¿Pienso, luego existo»?), pero que, sin embargo, lanzó una teoría que nos ha hecho en realidad más mal que bien. Descartes fue el defensor del modelo mecanicista del universo: la idea de que el universo está regido por leyes previsibles. En lo que respecta al pensamiento humano, Descartes se enfrentó con un auténtico reto: la mente humana poseía demasiadas variables como para encajar en alguna ley física. Al no poder unir su conocimiento del mundo físico con el de la mente, aunque tuviera que tener ambos en cuenta, Descartes recurrió a un ingenioso juego mental (un juego de palabras). Dijo que, como la mente no estaba sujeta a las leyes del mundo físico objetivo, estaba fuera del alcance de la investigación científica. El estudio de la materia era competencia de la ciencia (la materia, y no la mente). En cambio, la mente, al ser el instrumento de Dios, era a la religión a la que le competía estudiarla (la mente, y no la materia). Descartes inició un sistema de creencias que imponía una dualidad entre los conceptos de mente y materia. Durante siglos esta división se consideró un conocimiento aceptado de la naturaleza de la realidad. Los experimentos y las teorías de Isaac Newton ayudaron a perpetuar las ideas cartesianas. El matemático y científico inglés no sólo consolidó el concepto del universo como una máquina, sino que creó una serie de leyes que afirmaban que los seres humanos podíamos determinar, calcular y predecir con precisión las formas ordenadas con las que el mundo físico funcionaba.
El Modelo Físico Newtoniano | Por extensión, la labor científica de Descartes y Newton estableció un modo de pensar según el cual la realidad estaba gobernada por principios mecanicistas, la humanidad apenas podía influir en los resultados. Toda la realidad estaba predeterminada. Dada esta visión, no es extraño que los seres humanos empezaran a dudar sobre la idea de que sus acciones importaran y ni se plantearan que sus pensamientos fueran importantes o que el libre albedrío desempeñara un papel en el universo. ¿Acaso muchos de nosotros no seguimos suponiendo (de manera consciente o inconsciente) que los seres humanos somos a menudo poco más que víctimas? Como estas apreciadas ideas de Descartes y Newton prevalecieron durante siglos, fue necesario un pensamiento revolucionario para contrarrestarlas.
El Movimiento del Universo | Cerca de doscientos años después del paradigma mecanicista de Descartes y Newton, Albert Einstein creó su famosa ecuación E = mc2, que evidenció que la energía y la materia están tan inextricablemente ligadas que son lo mismo. Su labor científica demostró que la materia y la energía son totalmente intercambiables. Esta teoría contradecía el pensamiento de Newton y Descartes y marcaba el comienzo de una nueva comprensión del funcionamiento del universo. Einstein no destruyó nuestra antigua idea de la naturaleza de la realidad. Pero socavó sus fundamentos, con lo que algunas de las estrechas y rígidas formas de pensar acabaron desmoronándose. Sus teorías desencadenaron una investigación sobre la extraña conducta de la luz. Los científicos observaron que la luz algunas veces se comportaba como una onda (cuando, por ejemplo, doblaba una esquina) y otras como una partícula ¿Cómo era posible que la luz fuera onda y partícula a la vez? Según la visión de Descartes y de Newton, esto era imposible, un fenómeno tenía que ser una cosa o la otra. Se hizo patente rápidamente que el modelo dualista cartesiano/newtoniano era imperfecto a nivel básico: el subatómico. (Subatómico se refiere a las partes —electrones, protones, neutrones, etc.— de los átomos, los elementos básicos que integran la materia). Los componentes esenciales de nuestro llamado mundo físico son tanto ondas (energía) como partículas (materia física), dependiendo de la mente del observador (profundizaré en este tema más adelante). Para entender cómo funciona el mundo, tenemos que analizar sus componentes más diminutos. El nuevo campo científico llamado física cuántica surgió de estos experimentos en particular.
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La Tierra que Nos Sostiene | Este cambio alteró por completo la imagen del mundo donde creíamos vivir y nos llevó a la proverbial situación de «descubrirnos colgando del vacío» cuando creíamos estar con los pies bien plantados en la tierra. ¿Cómo ocurrió? Acuérdate de los antiguos modelos del átomo fabricados con palillos y bolitas de poliestireno. Antes de la aparición de la física cuántica, se creía que el átomo se componía de un núcleo relativamente sólido formado por objetos menos sólidos situados dentro o alrededor de él. Como los científicos pensaban que podrían medir (calcular la masa) y contar las partículas subatómicas de un átomo con un instrumento lo bastante potente, el átomo les parecía tan sólido como vacas pastando. Creían que los átomos estaban hechos de materia sólida. Pero el modelo cuántico reveló que no era así. Los átomos se componen principalmente de espacio vacío, son energía. Piensa en lo siguiente: en tu vida todo lo físico no se compone de materia, sino de campos energéticos o de patrones de frecuencia de información. La materia es más «nada» (energía) que «algo» (partículas). El Átomo Clásico; se basa en electrones girando alrededor de un átomo. Es una interpretación de la «vieja escuela» que se centra sobre todo en lo material. El Átomo Cuántico; su interpretación se basa en una nube de electrones impredecible y aleatoria en torno a un núcleo que responde al efecto del observador. En el modelo más realista de un átomo. Materialmente es «nada», pero potencialmente lo es todo.
Lo Físico no se Compone de Materia | Versión cuántica de la «nueva escuela» de un átomo con una nube de electrones. El átomo se compone de un 99.99999 por ciento de energía y de un 0.00001 por ciento de materia. Materialmente, eso es casi nada. Pero el modelo cuántico reveló que no era así. Los átomos se componen principalmente de espacio vacío, son energía. Pero esto solo no bastaba para explicar la naturaleza de la realidad. Einstein y otros científicos tenían otro enigma que resolver: la materia no parecía comportarse siempre de la misma forma. Cuando los físicos empezaron a observar y medir el diminuto mundo del átomo, descubrieron que a nivel subatómico los elementos básicos del átomo, a diferencia de los objetos de mayor tamaño, no se regían por las leyes de la física clásica. Los hechos relacionados con el comportamiento de los objetos «de mayor tamaño» eran previsibles, reproductibles y constantes. Cuando aquella manzana legendaria cayó del árbol y se dirigió hacia el centro de la Tierra hasta chocar contra la cabeza de Newton, su masa se fue acelerando con una fuerza constante. Pero los electrones, como partículas, se comportaban de manera imprevisible e inusual. Cuando interactuaban con el núcleo del átomo y se dirigían a su centro, ganaban y perdían energía, aparecían y desaparecían, y surgían por todas partes sin respetar los límites del tiempo y el espacio. ¿Acaso el mundo de lo pequeño se regía por unas leyes muy distintas a las del mundo de lo grande? Si las partículas subatómicas, como los electrones, eran el componente básico de todo lo existente en la naturaleza, ¿cómo era posible que estuvieran sujetas a unas leyes distintas a las de las cosas que creaban?
De la Materia a la Energía | El mundo subatómico es único. Posee tanto cualidades físicas como cualidades energéticas. De hecho, la materia a nivel subatómico existe como un fenómeno momentáneo. Es tan fugaz que está constantemente apareciendo y desapareciendo, aparece en las tres dimensiones y desaparece en la nada —en el campo cuántico, en el sin espacio y sin tiempo—, transformándose de partícula (materia) en onda (energía) y viceversa. Pero ¿adónde va cuando se esfuma? Colapso de la función de onda: El electrón puede estar en cualquier parte. El electrón aparece como partícula. El electrón desaparece en la nada. El electrón reaparece como partícula. El electrón existe como una onda de probabilidad en un instante y al siguiente aparece como partícula sólida, después desaparece en la nada y reaparece en otro lugar.
La Creación de la Realidad | Volvamos al modelo de la vieja escuela de la estructura del átomo fabricado con palillos y bolitas de poliestireno. En aquel tiempo se creía que los electrones orbitaban alrededor del núcleo como los planetas orbitan alrededor del Sol. Pero si fuera así, podríamos señalar dónde se encuentran, ¿verdad? La respuesta es sí, por decirlo de alguna manera, pero no por la razón que se creía. Lo que los físicos cuánticos descubrieron es que la persona que está observando (o midiendo) las infinitesimales partículas del átomo afecta la conducta de la energía y la materia. Los experimentos cuánticos demostraron que los electrones existen como una infinidad de posibilidades o de probabilidades en un campo invisible de energía. Pero sólo cuando el observador se fija en cualquier localización de un electrón, es cuando aparece ese electrón. En suma, una partícula no puede manifestarse en la realidad, es decir, en el espacio-tiempo tal como nosotros lo conocemos, hasta que es observada. La física cuántica llama a este fenómeno «colapso de la función de onda» o «efecto observador». Ahora sabemos que en el momento en que el observador busca un electrón hay un punto concreto en el tiempo y el espacio en el que todas las posibilidades del electrón se colapsan en un suceso físico. Con este descubrimiento, mente y materia ya no pueden seguir considerándose dos cosas distintas; están intrínsecamente ligadas, porque la mente subjetiva ejerce cambios perceptibles en el mundo físico objetivo.