Alberto Garzón🔻
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Canal de difusión de la actividad de Alberto Garzón, economista ecosocialista y exministro del Gobierno de España.
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Buenos días,

Hoy escribo sobre algo que cada día vemos más claro: la extrema derecha y ciertos liberales han decidido abrazarse en torno a un mismo enemigo, la inmigración. Unos lo hacen desde el nacionalismo étnico más rancio; otros, desde la elegancia de los gráficos mal interpretados. Pero ambos repiten el mismo mantra: que la inmigración empobrece, que amenaza nuestra identidad, que explica todos nuestros males. No importa que los datos demuestren lo contrario; lo importante es fabricar miedo.

Lo que denuncio aquí es esa convergencia tóxica entre quienes dicen defender la libertad y quienes sueñan con fronteras construidas por el ADN, el color de la piel o supuestas estructuras culturales compartidas. Y mientras ellos buscan chivos expiatorios, la España real demuestra justo lo contrario: que seguimos siendo el país europeo que mejor valora a la inmigración y que nuestro crecimiento se explica por la complementariedad entre los puestos de trabajo, y un proceso embrionario de modernización, no por fantasías de “reemplazo”.

En resumen: hay una derecha que prefiere inventarse invasiones y amenazas antes que admitir que su proyecto político es cada día más estrecho y racista.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecha-economica-abraza-xenofobia_129_12816588.html
Hoy escribo sobre cómo Trump quiere capturar Europa, someternos a su guerra contra China y reordenar el mundo a imagen y semejanza de su proyecto reaccionario. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional deja claro que Estados Unidos ve a China como enemigo total —económico, militar y civilizatorio— y que está dispuesto a redibujar el orden mundial para frenarla, aunque para ello tenga que convertir a Europa y a América Latina en meros instrumentos de su estrategia.

Explico cómo Washington, que durante un siglo predicó el libre comercio mientras protegía su industria, ahora exige proteccionismo para sí y obediencia para los demás; cómo pretende usar la Doctrina Monroe para cerrar el paso a China en todo el hemisferio occidental; y cómo la Casa Blanca combina geopolítica con un nacionalismo étnico que demoniza inmigrantes, minorías y a la izquierda para movilizar a una supuesta clase trabajadora “auténtica” —léase: blanca—.

Y escribo también sobre lo más inquietante: Trump no solo quiere una Europa alineada, sino fragmentada, incapaz de negociar colectivamente y vulnerable a la presión de Estados Unidos y de los tecnooligarcas que lo respaldan. Su estrategia apuesta abiertamente por financiar a la ultraderecha continental, dinamitar el proyecto europeo y devolvernos a un mosaico de Estados débiles y chantajeables.

En definitiva, hoy escribo sobre un imperio que ya no oculta sus intenciones y sobre nuestro deber —como europeos y latinoamericanos— de dejar de ser peones en un tablero diseñado para que Trump siempre gane la partida.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-permitir-trump-capture-europa_129_12834201.html
La situación actual es crítica para la izquierda: las dos formaciones que integran el gobierno de coalición atraviesan una debilidad severa. El asunto estratégico clave es cómo comparecerá la izquierda en el próximo ciclo electoral, ocurra cuando ocurra. Ese es, en realidad, el único modo de ordenar las tácticas de los próximos meses.

O la izquierda utiliza el tiempo que queda para reorganizarse en profundidad —renovar su proyecto y su forma de comparecer ante la sociedad— o se encamina hacia un ciclo de irrelevancia política bajo un nuevo dominio reaccionario. No se trata de resistir en el gobierno a cualquier precio, sino de decidir si se quiere disputar el futuro o limitarse a administrar el declive. El reloj ya está corriendo.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-no-reorganiza-izquierda-encamina-italianizacion_129_12853062.html
Hoy escribo sobre las elecciones de Extremadura y lo que revelan sobre el momento crítico que atraviesa la izquierda. El desplome del PSOE, la subida contenida del PP y el crecimiento sostenido de Vox no son anomalías locales, sino la expresión de un malestar social profundo que hoy la extrema derecha sabe capitalizar mejor que nadie. No por su programa ni por su gestión, sino porque ofrece una salida destructiva, antipolítica y emocional al deterioro de la vida cotidiana y a la pérdida de credibilidad de las instituciones.

Hoy escribo también sobre una paradoja incómoda: incluso donde hay unidad a la izquierda, como en Extremadura, no basta para frenar a las derechas. La coalición Podemos–IU mejora resultados, pero lo hace en un contexto de hundimiento socialista y de abstención creciente entre votantes progresistas que ya no encuentran un proyecto capaz de representarles. La estabilidad organizativa y el respeto interno han evitado una implosión, pero no han sido suficientes para construir una mayoría social alternativa.

Y hoy escribo, sobre todo, para lanzar una advertencia. La izquierda sigue atrapada en el reproche, en la gestión de agravios pasados y en la fragmentación, mientras el bloque reaccionario consolida poder y normaliza su agenda. No hay tiempo para batallas internas ni para relatos autojustificatorios. O se declara un armisticio real y se construyen instrumentos políticos capaces de volver a ilusionar y representar, o el camino que se abre es claro: más gobiernos de derechas, más extrema derecha y una izquierda cada vez más irrelevante.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elecciones-extremadura-armisticio-izquierdas_129_12865412.html
Buenos días y feliz navidad,

Hoy escribo sobre una escena que parece sacada de un pesebre invertido: un Belén sin refugio en Badalona, donde los que dicen celebrar el nacimiento de un niño pobre rechazan cobijo para los pobres de hoy. Me pregunto cómo hemos llegado a este punto. La tradición cristiana que me enseñaron hablaba de dignidad universal, del imago Dei, de la obligación moral de socorrer al vulnerable. Incluso hubo un tiempo —de la doctrina de la economía universal a Bartolomé de las Casas— en que ese universalismo cristiano luchó contra la barbarie. Pero hoy veo cómo esa herencia se vacía, convertida en identidad de quita y pon para justificar fronteras, desprecio y miedo.

Hoy escribo sobre una ciudad donde más de 400 personas expulsadas de un refugio fueron dejadas en la calle, en pleno invierno, mientras un grupo de vecinos trataba de impedir que la Iglesia —sí, la Iglesia— les abriera sus puertas. Y allí, en medio de todo, un alcalde que ha alimentado durante años el discurso antiinmigración intentando —sin mucha convicción— moderar el fuego que él mismo encendió. Un alcalde que descubre ahora que es más fácil empujar a una sociedad hacia el odio que convencerla de volver atrás sin antorchas. Pero Vox recoge lo que el PP sembró: si inoculas veneno suficiente, inevitablemente genera también a quien lo administre con más fanatismo.

Hoy escribo, en definitiva, sobre la obscena paradoja de quienes celebran la Navidad mientras niegan cama y manta a quienes la necesitan. Sobre quienes colocan un Belén en su salón, pero expulsan del portal a personas y familias reales que demandan asistencia urgente. No hay villancico capaz de tapar esa incoherencia. Si el cristianismo significa algo, empieza por ahí: dar refugio. Todo lo demás es decorado, impostura y cálculo electoral. Fascismo envuelto en papel de regalo.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/belen-refugio-badalona_129_12868816.html
El gobierno y las izquierdas solo tienen una salida que no sean las elecciones anticipadas: usar el tiempo que queda para implementar políticas sociales que mejoren el día a día de la ciudadanía, como la intervención en el mercado de la vivienda. No se trata de resistir por resistir... hasta la derrota, sino de aprovechar el tiempo.

https://youtu.be/EoN8SUAitwA
Buenos días y feliz entrada de año!

Para empezar con algo de optimismo, hoy escribo para compartir una idea que va contra la corriente dominante: España no se está volviendo de derechas; se está desmovilizando por la izquierda. El avance conservador no es la consecuencia inevitable de un país reaccionario, sino el resultado de una izquierda que ha perdido iniciativa, capacidad de representación y conexión con la vida cotidiana de la mayoría social progresista.

En las encuestas aparece una paradoja que lo explica bien: mientras las derechas moldean el marco cultural —inseguridad, inmigración, declive—, España sigue siendo el país de la UE con mejores actitudes hacia la inmigración y uno de los más progresistas en valores sociales. El problema no es la sociedad; es cómo se la está dejando en manos de otros. La extrema derecha crece no tanto por su fuerza, sino por la incapacidad del gobierno para traducir buenos datos macroeconómicos en mejoras materiales visibles: vivienda, salarios, cuidados, transporte, bienestar cotidiano.

Mi tesis es simple: no estamos ante un giro ideológico irreversible, sino ante una oportunidad desaprovechada. El riesgo no es que España haya cambiado ideológicamente demasiado, sino que la izquierda renuncie a hablar con el país que todavía la podría sostener. Si no se actúa, la derrota llegará antes en la cabeza que en las urnas, como una profecía autocumplida. Eso es lo que está pasando ahora, pero hay tiempo para evitarlo. Que 2026 sea el año de esa sorpresa.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana-no-pais-derechas-pais-desmovilizado_129_12878782.html
Hoy escribo sobre una desigualdad que rara vez ocupa el centro del debate público: el rentismo. Frente al discurso dominante que atribuye los problemas distributivos a una supuesta brecha entre generaciones, sostengo que eso oculta el problema es la generalización de los ingresos “no ganados”, aquellos que permiten enriquecerse sin trabajar, simplemente por ser propietario.

Recupero una crítica que fue central para los economistas clásicos —Smith, Ricardo, Mill— y que hoy ha desaparecido casi por completo del lenguaje económico. Para ellos, el rentismo no solo era moralmente injusto, sino también económicamente ineficiente: drenaba recursos, desincentivaba la inversión productiva y frenaba el desarrollo. Esa crítica alcanzó su formulación más radical con Henry George, que defendió gravar fuertemente las rentas del suelo para devolver a la comunidad lo que esta crea colectivamente.

Sostengo que este razonamiento sigue siendo plenamente vigente. La revalorización de la tierra y de la vivienda no es fruto del esfuerzo individual, sino del desarrollo social que las rodea. Sin embargo, hoy esas rentas se han normalizado y democratizado parcialmente: una parte creciente de la población participa de ellas, aunque de forma muy desigual. Los datos muestran que los hogares más ricos concentran la mayor parte de los ingresos por alquiler y financieros, llegando a percibir cada año miles de euros sin trabajar, mientras la mayoría queda excluida o apenas participa.

Defiendo que la transformación cultural que ha convertido la vivienda en una “inversión” es clave para entender la crisis actual. Los clásicos nunca habrían aceptado esa idea: para ellos, invertir significaba ampliar la capacidad productiva, no extraer rentas de un bien escaso. Cuando el capital obtiene mayor rentabilidad especulando con vivienda que invirtiendo en la economía productiva, el resultado es una asignación profundamente ineficiente y una economía cada vez más parasitaria.

Concluyo que el capitalismo contemporáneo ha invertido por completo la lógica que decían defender sus propios fundadores. Ha pasado de combatir las rentas improductivas a normalizarlas y legitimarlas, desplazando el foco del trabajo y la contribución hacia la mera posesión. Recuperar la crítica al rentismo —y herramientas fiscales para limitarlo— es una condición necesaria para abordar la desigualdad y la crisis de la vivienda. Hoy, más que nunca, España sí es un país para rentistas, y ese es precisamente el problema.

https://www.eldiario.es/economia/espana-si-pais-rentistas_129_12885377.html
Buenos días,

Hoy escribo sobre el desmontaje definitivo del imperialismo con rostro liberal. Durante décadas, Estados Unidos se presentó como garante de la democracia y el orden internacional, una narrativa que fusionó libre mercado, democracia y poder militar. En este artículo explico cómo esa coartada ideológica permitió legitimar intervenciones sistemáticas en América Latina bajo la Doctrina Monroe, y cómo ese relato sigue profundamente incrustado en el imaginario político de buena parte de la derecha occidental.

Hoy, sin embargo, esa máscara ha caído. Analizo cómo el trumpismo abandona toda retórica liberal para sustituirla por un imperialismo explícito, descarnado, justificado únicamente en nombre de la “seguridad nacional”. La nueva Doctrina Donroe no se preocupa por la democracia ni por el derecho internacional, sino por asegurar enclaves estratégicos y recursos críticos —en particular energía— en un contexto de repliegue hegemónico y rivalidad con China. Venezuela aparece aquí como un caso paradigmático: no sólo por sus enormes reservas de petróleo pesado, indispensables para el sistema de refino estadounidense, sino porque ilustra cómo la coerción económica y militar se convierte en una herramienta ordinaria de acumulación.

Finalmente, sostengo que lo ocurrido en Venezuela es un anticipo del mundo que viene. Un mundo marcado por la escasez energética, la crisis ecosocial y el agotamiento del relato liberal, donde ninguna democracia está a salvo y donde la violencia imperial ya no se disfraza de valores universales. La cuestión central ya no es si asistimos a una regresión histórica, sino si las sociedades democráticas están dispuestas a reconocer —y enfrentar políticamente— la relación estructural entre el bienestar material bajo un sistema capitalista, el metabolismo fósil y la violencia ejercida más allá de sus fronteras.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/venezuela-imperialismo-rostro-liberal_129_12891384.html
Nunca fue cierto que EEUU interviniera militarmente en otros países porque quisiera democracia y no apropiarse de recursos ajenos. Ahora la estrategia es meridianamente clara: el ropaje universalista ha desaparecido. https://youtu.be/vgwDXMIZ1Sw?si=lk8syKc_zfidAn6Z
Buenos días,

¿Puede la dinámica del comercio ayudar a entender la actual crisis geopolítica? Yo creo que sí, y por eso he elaborado seis gráficos que contribuyen a explicar el cambio que se está produciendo en la economía mundial durante las últimas décadas. Los analizo en el artículo de hoy.

Estos gráficos son el retrato —parcial pero fidedigno— de una transformación histórica de alcance civilizatorio. La era de la hegemonía occidental —primero, europea; luego, norteamericana— está dando paso a un mundo crecientemente multipolar en el que Asia, con China a la cabeza, ha recuperado un protagonismo que ya tuvo antes de la “gran divergencia”. Este desplazamiento del poder económico no es sólo una cuestión de flujos comerciales, sino también de control tecnológico, energético y político. La reacción de Estados Unidos —con su giro neomercantilista, sus nuevas alianzas de seguridad y su guerra comercial contra China— es el síntoma más visible de un orden internacional en transición.

Estamos asistiendo al fin de un ciclo de cinco siglos de supremacía occidental y al comienzo incierto de otro en el que los límites ecológicos y la disputa por los recursos marcarán, de nuevo, la geopolítica del planeta.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seis-graficos-comprender-crisis-geopolitica_129_12902175.html
Buenos días,

Hoy escribo sobre una idea incómoda: la extrema derecha no avanza porque la derecha tradicional haya fracasado en contenerla, sino porque la izquierda, cuando gobierna, ha renunciado a tomas decisiones audaces. Durante demasiado tiempo hemos confundido gestión con política, prudencia con parálisis, y consenso con renuncia al conflicto. Lo digo también desde la experiencia: formé parte de un gobierno progresista sometido a un asedio constante, y aun así comprobé que muchos de los principales frenos a la transformación no venían solo de fuera, sino de una cultura política interna demasiado cómoda administrando lo existente y demasiado temerosa de ejercer poder real.

El ejemplo de la vivienda lo ilustra con crudeza. Mientras la extrema derecha en Estados Unidos anuncia medidas que tocan intereses materiales de forma directa —como prohibir la venta de viviendas a fondos de inversión—, en España la respuesta progresista se limita a bonificar fiscalmente a los caseros que no suban el alquiler. Es políticamente estéril: una transferencia de recursos públicos sin relato ni conflicto. Cuando la izquierda gobierna sin decidir, se convierte en el nuevo establishment y deja el terreno libre a quienes prometen derribarlo todo. No decidir también es una forma de decisión, y casi siempre es el camino que abre la puerta a la extrema derecha.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-medidas-grises-favor_129_12907658.html
Sin autonomía energética, económica ni militar, es improbable que la UE —o cualquier proyecto europeo— sobreviva en el actual contexto geopolítico. Su vulnerabilidad es su enorme dependencia de EEUU (militar), Rusia (energética) y China (industrial).

https://youtu.be/PjPgo_vF4ho
Buenos días,

Estados Unidos ha restringido la entrada al país a personas procedentes de 75 países. Uno de esos países es República Democrática del Congo (RDC), y este caso resulta especialmente revelador porque Estados Unidos firmó en diciembre un acuerdo de paz entre Ruanda y la RDC que incluía importantes concesiones a multinacionales estadounidenses para la extracción e importación de minerales críticos. El contraste es evidente: libertad total de movimiento para el capital y los recursos naturales, y cierre absoluto de fronteras para las personas.

En realidad, esta aparente paradoja constituye la columna vertebral del capitalismo contemporáneo. En este caso debemos tener presente que aproximadamente el 70% del cobalto extraído en el mundo, y que es necesario para las baterías de los vehículos eléctricos y de los portátiles y móviles, procede de la RDC, lo que da cuenta de su enorme relevancia geopolítica. Una vez vemos la fotografía completa descubrimos que detrás de cada acto de consumo hay relaciones ecológicas, sociales y laborales que quedan ensombrecidas o directamente invisibilizadas junto con sus enormes costes. Y un sistema de relaciones económicas internacionales profundamente injusto y asimétrico.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/paz-cobalto-imperialismo-control-migratorio_129_12921349.html
Buenos días,

Hoy escribo sobre una sensación inquietante que se ha ido instalando poco a poco en nuestras sociedades: la facilidad creciente para expresar y justificar la crueldad hacia los demás. Parto de una escena cotidiana, casi banal —un insulto gratuito delante de dos niños—, para preguntarme qué ha cambiado para que comportamientos que antes habrían resultado socialmente inaceptables hoy se exhiban sin pudor. Aunque nuestras democracias han logrado durante décadas canalizar el conflicto político dentro de márgenes de civilidad, ese dique parece resquebrajarse. El odio no solo existe —siempre ha existido—, sino que empieza a presentarse como legítimo, razonable, incluso valiente.

Este proceso no es accidental, sino político. A través del desplazamiento de la ventana de Overton, discursos y prácticas que antes se reconocían como abiertamente crueles se han normalizado, especialmente de la mano de la extrema derecha. Figuras como Donald Trump no han creado esta crueldad: la han explicitado, despojándola de las coartadas morales que durante años la habían maquillado. Mi pregunta final es incómoda pero necesaria: si hoy se justifica lo injustificable, ¿no será porque durante demasiado tiempo lo toleramos en formas más respetables? Y, sobre todo, si hemos aprendido a aceptar el daño, ¿seremos también capaces de volver a señalarlo y decir, colectivamente, que no todo vale?

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/odio-volvio-respetable_129_12924935.html
Buenos días,

El tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur acaba de quedar paralizado en el Parlamento Europeo, tras más de veinte años de negociaciones y una aprobación muy difícil entre los Estados miembros. El episodio ha llamado la atención porque la votación no ha seguido las líneas ideológicas habituales: la mayoría de populares y socialdemócratas se han opuesto a frenar el acuerdo, mientras que casi toda la izquierda y también la extrema derecha han votado a favor de la paralización. A primera vista, la escena resulta confusa. ¿Cómo es posible que fuerzas políticas tan distintas coincidan en el rechazo? ¿Y por qué los grandes partidos europeos lo defienden con tanto empeño?

En este artículo explico las razones económicas, geopolíticas y ecológicas que justifican las diferentes aproximaciones al tratado.

https://www.eldiario.es/economia/explicando-lio-tratado-ue-mercosur_129_12934687.html
Buenos días,

Buenos días, ¡hoy por fin en las librerías!

“La guerra por la energía: poder, imperios y crisis ecológica”, un trabajo que he escrito como una herramienta para comprender mejor los retos económicos, ecológicos y geopolíticos actuales. Espero que os guste.

https://www.planetadelibros.com/libro-la-guerra-por-la-energia/433620
Buenos días,

Hoy escribo sobre cómo las democracias no suelen morir de golpe, sino por desgaste. Sobre cómo el autoritarismo no irrumpe con un gran acontecimiento traumático, sino que avanza paso a paso, normalizando el odio, debilitando las instituciones y erosionando el sentido común democrático mientras miramos hacia otro lado. La historia y la cultura llevan tiempo advirtiéndonos de este proceso, pero seguimos actuando como si nuestras democracias fueran irreversibles.

También escribo sobre España. Sobre por qué no estamos inmunizados frente a estas derivas, sobre cómo el miedo social y la ansiedad económica están siendo aprovechados por fuerzas reaccionarias, y sobre la peligrosa complacencia de quienes creen que esto solo ocurre en otros países. El mayor riesgo no está en las minorías fanatizadas, sino en la mayoría que aún no percibe lo que está en juego —y en la incapacidad de la izquierda para ofrecer un horizonte que proteja, convenza y movilice a tiempo.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ice-espana_129_12942732.html
¿Subirán las pensiones finalmente? ¿Se atreverá el PP a votar en contra del paquete omnibus? Por otro lado, Elon Musk ha criticado al gobierno de España por su política migratoria y como siempre lo ha hecho difundiendo bulos. La Unión Europea debería tomar medidas inmediatas para impedir que los millonarios desestabilicen los sistemas democráticos. En este vídeo comento sobre los dos temas.

https://youtu.be/Rlb_o3ZAI-Q
El ecosocialismo son prácticas concretas que mejoran la vida de la gente: trabajar menos, vivir mejor, acceso a servicios públicos. El ecosocialismo es un proyecto político atractivo para la mayoría social. Vivir bien dentro de los límites del planeta.

https://youtu.be/fTA1KvxHBRQ?si=aOoRIt69E7LvwtRU